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martes, 17 de agosto de 2021

¿Qué Hay De La Ira De Dios?

 Inspiración De Gracia


Al día siguiente vio a Jesús que venía hacia él, y dijo: “He ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.  Juan 1:29

Cuando estaba creciendo en el Señor, yo solía imaginar a Dios como un anciano, serio, con cabello blanco, cejas blancas y una barba blanca.  Solía ​​verlo sosteniendo un gran mazo, esperando para golpearme en la cabeza tan pronto como yo fallara o cometiera un error.  Por supuesto, cuando crecí en mi comprensión de Dios, yo comencé a verlo sin ese gran mazo amenazador, pero Él aún no tenía una sonrisa y aún era muy viejo.

Todavía recuerdo cómo, siendo un adolescente, yo estaba orando un día cuando escuché la voz de Dios que me decía: “Hijo, ¿por qué Me imaginas así, como un anciano?”  Yo con toda confianza le respondí: “Bueno, Tú eres un Padre y así es como se ven los padres, ¿cierto?”  Él respondió: “Hijo, ¿sabías que envejecer es parte de la maldición que vino sobre la tierra debido al pecado de Adán?  En el cielo no hay maldición.  Nosotros somos jóvenes por siempre”.

Cuando lo escuché decir eso, de pronto, yo comencé a ver a Dios como el mismo Dios que habló con Abraham como un amigo debajo de los árboles de terebinto y le mostró las estrellas, el mismo Dios que partió el Mar Rojo y liberó a los hijos de Israel de la esclavitud, el mismo Dios cuya mano de favor hizo a un joven pastor rey sobre todo Israel.  Así es como yo veo a mi Dios hoy.  ¡Él es joven por siempre, fuerte y amoroso!  Él no está empuñando un mazo, listo para castigarme.  Sus brazos están completamente abiertos, listos para abrazarme.

Amigo, ¿estás viendo a Dios como un juez anciano o como un Padre amoroso de aspecto joven?  ¿Ves a un Dios enojado hoy, o a un Dios que está sonriendo, listo para abrazarte?  Debido a la obra terminada de Jesús, yo finalmente llegué a ver que nosotros ya no estamos bajo el pacto de la ley donde Dios está feliz contigo a veces y enojado contigo en otras ocasiones.  Hoy, Él nunca se enojará contigo, sino que siempre te aceptará, te amará y te favorecerá debido a Jesucristo.

Hace años, un hombre de aspecto muy perturbado se me acercó corriendo después de que prediqué un sermón y me dijo: “Pastor, usted habló sobre el amor de Dios, ¡pero la Biblia también dice que Dios es ira!”  Yo le expliqué que aunque Dios tiene ira, la Biblia nunca define a Dios como ira.  En cambio, según la definición de la Biblia, Dios es amor. (1 Juan 4:8)  Luego él exclamó: “¡Pero Pastor Prince, yo algunas veces veo en la Biblia a Dios estando enojado!”

Le expliqué: “Cuando nosotros vemos a Dios estando enojado en el Antiguo Testamento y en el libro de Apocalipsis, Su enojo es hacia aquellos que lo han rechazado a Él y a Jesús.  Pero para ti y para mí, creyentes en el nuevo pacto, nosotros nunca seremos castigados porque nosotros ya recibimos a Jesús.  Como creyentes, Dios no está enojado con nosotros porque toda Su ira por nuestros pecados cayó sobre Jesús en la cruz.  Jesús se convirtió en el Cordero de Dios que quitó todos nuestros pecados.  En la cruz, Él clamó: “Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué Me has abandonado?”  ¿Por qué crees que Él exclamó eso?  Él exclamó eso a gran voz para que todos nosotros supiéramos específicamente que en ese momento, la ira de Dios cayó sobre Él.  Él se convirtió en nuestra ofrenda por el pecado y el fuego de la ira de Dios lo castigó por completo.  El que no conoció pecado se convirtió en nuestro pecado, para que tú y yo, que ya somos creyentes, nunca experimentemos la ira de Dios”.

 Después de haberle explicado esto, este precioso hermano me dio las gracias.  La mirada perturbada que estaba arrugando su rostro había dado paso a una sonrisa.  Yo creo que mientras él se alejaba, había paz y certeza en su corazón de que Dios no estaba enojado con él porque sus pecados ya habían sido completamente juzgados en la cruz del Calvario.  ¡Aleluya!

Es hora de poner fin a la confusión acerca de la ira de Dios y comenzar a ver a Dios por quien Él realmente es.  Dios es (tiempo presente) amor.  Cree que Jesús, el Cordero de Dios, quitó todos tus pecados y que Su gracia está brillando sobre ti.  ¡Tú eres Su hijo amado, en quien Él se complace!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

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