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martes, 15 de septiembre de 2026

¿Estás Tratando De Arreglarte?

 Inspiración De Gracia


“No piensen que he venido a anular la ley o los profetas; no he venido a anularlos, sino a darles cumplimiento.”  Mateo 5:17, NVI

Yo nunca podré enfatizar esto lo suficiente: El cristianismo se trata de tener una relación con un Dios amoroso.  Amigo, es cuando tú recibes la revelación del deseo de Dios de tener una relación personal amorosa contigo, y cómo Jesús ha asegurado para siempre esta relación, que comienza a suceder en ti una transformación verdadera desde tu interior hacia afuera.

Escucha cómo esta revelación guió a Jarvis, de cincuenta años, cuya vida personal era una lucha diaria, a su gran liberación:

He ido a la iglesia desde que tengo uso de razón.  Manejé el sonido en la iglesia durante nueve años, pinté, limpié, doné tiempo e hice todo lo que pude.  Di mi 10 por ciento y más.  También canté alabanzas, leí libros y hablé en lenguas.  Hice todo esto y sin embargo, me sentía miserable.  Vivía en escasez, no tenía confianza y no tenía una relación con Jesús.  Siempre me preguntaba, ¿qué está mal conmigo?

Mis amigos en la iglesia también eran como yo y todos actuábamos como si la vida fuera maravillosa, cuando, de hecho, era todo lo contrario.  Al final, yo estaba agotado mental y físicamente con todas las cosas relacionadas con Dios.  Leí numerosos libros sobre cómo ARREGLARME.  Oraba y pedía a otras personas oraran por mí, ¡pero nada cambió!  Pensaba que yo tenía un problema e incluso me preguntaba si tenía un problema mental.  Me sentía como el peor esposo y padre a pesar de que amo a mi esposa y tengo a los dos mejores hijos del mundo.

Un día, justo antes de acostarme, descubrí su programa de televisión.  Solo vi tres minutos de predicación antes de que terminara la transmisión, pero escuché lo suficiente como para querer saber más.  Tomé mi tableta electrónica y escribí “Joseph Prince”.  Descargué una vista previa gratuita de uno de sus libros, leí un capítulo y compré el libro.

Leí tres capítulos esa noche y fui LIBERADO antes de irme a la cama.  Yo nunca había experimentado nada así en toda mi vida.  “La ley fue cumplida por Cristo...”  ¡Oh Señor, GLORIA A DIOS!  Qué bendición ha sido este libro.

Mi vida cambió para siempre.  Yo volví a leer la Palabra, a adorar con CDs y a orar en el Espíritu.  Estoy enamorado de Jesús, estoy ENCENDIDO y no soy un farsante tratando de impresionar a otros.  Tengo una relación íntima con Jesús que no sabía que fuera posible y esa ha sido la mayor bendición de todas.  ¡Sé que mi vida nunca volverá a ser la misma!

Oro para que descubras, como lo hizo Jarvis, que la respuesta a tus luchas no está en que tú trates de arreglarte.  Si sigues en esta ruta, nunca verás el final del camino.

La verdad es que, debido al sacrificio perfecto de Jesús, nada de lo que tú hayas o no hayas hecho puede secuestrar o descarrilar la relación amorosa que Dios quiere que tú tengas con Él.  Deja que esta verdad entre profundamente en tu corazón y comienza a disfrutar de una relación con tu Padre celestial en la que puedas recibir libremente Su amor y Su gracia para ti.

Todos tus temores, confusiones y luchas para recibir algo de Él llegarán a su fin.  Tú no tendrás problemas para amarlo.  En cambio, tu corazón se llenará de amor por Él y, como Jarvis, ¡tú sabrás y verás cómo tu vida nunca volverá a ser la misma!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

lunes, 14 de septiembre de 2026

Quédate Quieto

 Inspiración De Gracia


“Prestad atención, todo Judá, habitantes de Jerusalén y tú, rey Josafat: así os dice el Señor: «No temáis, ni os acobardéis delante de esta gran multitud, porque la batalla no es vuestra, sino de Dios… No necesitáis pelear en esta batalla; apostaos y estad quietos, y ved la salvación del Señor con vosotros, oh Judá y Jerusalén».  No temáis ni os acobardéis; salid mañana al encuentro de ellos porque el Señor está con vosotros.”  2 Crónicas 20:15-17

Cuando el rey Josafat y la pequeña tribu de Judá fueron sitiados en todos los frentes por 3 ejércitos poderosos y sedientos de sangre que avanzaban rápidamente hacia Jerusalén (2 Crónicas 20), el rey se dispuso a buscar al Señor y orar con esperanza ante toda la asamblea de Judá.  Fue entonces que el Espíritu del Señor vino sobre Jahaziel, quien habló las palabras del Señor que leemos en las escrituras de hoy.  Al escuchar estas palabras de esperanza, todo Judá se humilló ante el Señor, postrándose ante Él y adorándolo.

Hoy el Señor está diciendo las mismas palabras para ti en tu situación.  ¡Espera en Él porque Él te ama!  Tú no tienes que vivir con temor y desánimo cuando sabes que la batalla no es tuya, sino del Señor.  Quédate quieto y mira la salvación del Señor.  La batalla es Suya y tú no necesitarás pelear en ella.

¿Qué haces cuando no sabes qué hacer?  Lo mejor que puedes hacer es quedarte quieto.  Quédate quieto y mira la salvación del Señor en tu situación.

Pero Pastor Prince, si me quedo quieto, ¡no pasará nada!

Amigo, quedarse quieto no es estar inactivo o no hacer nada.  Esta es una postura de esperanza e implica mantener la esperanza anclada en la persona de Jesús, y tener una expectativa segura y confiada de bien.  Cuando los ejércitos saqueadores de Faraón perseguían a los hijos de Israel, empeñados en aniquilarlos, Moisés simplemente declaró a los aterrorizados israelitas: “No temáis; estad firmes [quietos] y ved la salvación que el Señor hará hoy por vosotros.” (Éxodo 14:13)  La palabra hebrea para salvación es yeshua, que en realidad es el nombre de Jesús.  Entonces la salvación es la persona de Jesús, y Él está contigo.

Cuando te encuentres atrapado en una situación sin esperanza, aprende a posicionarte —quédate quieto y mira el poder salvador de Jesús obrar a tu favor.  Él nunca te dejará ni te desamparará. (Hebreos 13:5)  Y a medida que te centres en Él, enfocando en Él tus pensamientos, tus creencias y tus esperanzas, Él te guiará con respecto a lo que debes hacer, tal como Él guio a Josafat a una victoria triunfal sobre sus enemigos.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

domingo, 13 de septiembre de 2026

Escucha Al Hijo Amado De Dios

 Inspiración De Gracia


“Y una voz salió de la nube, que decía: ‘Este es Mi Hijo Amado, a Él oíd.’”  Lucas 9:35

En los relatos de lo que sucedió en el Monte de la Transfiguración que se encuentran en los Evangelios de Mateo y Lucas, vemos cómo nuestro Señor Jesús llevó a Sus discípulos, Pedro, Santiago y Juan, a una montaña alta para orar.

La Escritura nos dice que “mientras oraba, la apariencia de Su rostro se transformó  y Su ropa se volvió blanca resplandeciente.” (Lucas 9:29, NTV)  Entonces dos de las figuras más ilustres de la fe judía, Moisés y Elías, aparecieron y comenzaron a hablar con Jesús.  ¡Imagínate la conmoción y el asombro de los discípulos cuando vieron a estos dos grandes hombres —uno representando la ley y el otro representando a los profetas— que aparecieron con Jesús llenos de gloria!

Pedro, sintiendo que tenía que decir algo pero sin saber qué decir, exclamó: “Maestro, bueno es que estemos aquí; hagamos tres tabernáculos: uno para Ti, otro para Moisés y otro para Elías.”

Ahora, Pedro no se dio cuenta de que al decir esto, él estaba poniendo a Jesús al mismo nivel que Moisés y Elías, y el Padre tenía que corregir a Pedro.  Mientras Pedro aún hablaba, una nube los cubrió y desde la nube, una voz dijo: “Este es Mi Hijo amado.  ¡Escúchenlo a Él!”  Cuando los discípulos oyeron esto, estaban aterrados y cayeron rostro en tierra.  Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo: “Levántense, no tengan miedo.” (Mateo 17:7)  Cuando ellos se atrevieron a levantar la vista, no vieron a nadie más que al Señor.

Ahora, imagina esto: tú acabas de ser eclipsado por la brillante nube de la gloria shekinah de Dios y escuchaste al Padre decir desde el cielo: “¡Escucha a Mi Hijo, Jesús!”  Mientras estás con el rostro hacia el suelo, completamente aterrorizado, ¿no te preguntarías qué va a decir Jesús?  ¿Cuáles serán Sus primeras palabras?  Entonces el Señor Jesús se acerca a ti, te toca con confianza y calidez, y te dice: “Levántate, no tengas miedo.”

¿No te parece tan hermoso esto?  Sus primeras palabras cuando Sus discípulos estaban aterrorizados no fueron palabras relacionadas con una nueva ley o mandamiento.  Fueron palabras de gracia.  Y en esas palabras, tú puedes ver la naturaleza de nuestro Señor.  Su presencia y Sus palabras siempre van a levantarte —espíritu, alma y cuerpo— cuando te sientas deprimido o con miedo.

Volviendo a la historia, quiero que notes lo que dijo el Padre: “Escúchenlo a Él,” no “Escúchenlos a ellos.”  En ese monte de la transfiguración de nuestro Señor, Moisés y Elías estaban allí parados junto a Jesús.  ¿Quién era Moisés?  El que les dio la ley. ¿Quién era Elías?  No solo un profeta del Antiguo Testamento, sino también el que restituyó la ley (en el Antiguo Testamento, cuando Israel fue tras otros dioses, Elías vino al pueblo como el restaurador de la ley).

¿Ves que para el creyente, la ley de Moisés ha cumplido su propósito de llevar al hombre al final de sí mismo?  Los profetas también han cumplido su propósito de recordarle al hombre las leyes de Dios.  Ambos han cumplido sus propósitos.  Ahora es el día de la gracia.  Este es el día del Hijo de Dios —no de los siervos de Dios, sino del Hijo de Dios mismo.

Desafortunadamente, hoy en día hay muchos creyentes que ponen a Jesús —la gracia— al mismo nivel que la ley de Moisés.  Ellos se ven a sí mismos como los restauradores de la ley y luchan para que se restituya la ley de Moisés.  Pero ese no es el corazón del Padre.  Fue por eso que el Padre habló y dijo: “Escúchenlo a Él.”

Yo creo que las personas que abogan por traer de vuelta la ley de Moisés no se dan cuenta de que la ley no es el conocimiento de la santidad o de Dios, ¡sino el “conocimiento del pecado”!  Mira Romanos 3:20-22:

“Porque por las obras de la ley ninguna carne será justificada delante de Él; pues por medio de la ley viene el conocimiento del pecado.  Pero ahora, aparte de la ley, la justicia de Dios ha sido manifestada, atestiguada por la Ley y los Profetas; es decir, la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen; porque no hay distinción.”

Observa que en el pasaje anterior, el apóstol Pablo también dice: “Pero ahora, aparte de la ley, la justicia de Dios ha sido manifestada.”  ¿Tú quieres vivir en el ahora o en el pasado?  ¿Y quieres la revelación más reciente de Dios?  Bueno, ¡la revelación más reciente de Dios es la gracia!  Esta es la revelación de la justicia de Dios que te fue dada como un regalo, aparte de la ley, y esta revelación vino por medio del Hijo.  Es por eso que Moisés (la Ley) y Elías (los Profetas) fueron testigos de cómo nosotros debemos“Escucharlo A ÉL,” al Hijo —sólo la gracia porque eso es lo que te levantará hoy.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince