recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

miércoles, 8 de julio de 2026

No Le Eches Más Leña Al Fuego

 Inspiración De Gracia


¿Qué diremos, entonces? ¿Continuaremos en pecado para que la gracia abunde? ¡De ningún modo! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?  Romanos 6:1-2

Sabiendo que el arrepentimiento es regresar a la gracia de Dios, ¿cómo puede la gracia ser una licencia o una excusa para pecar, como algunos afirman?  La gracia es el poder de Dios para vencer todo pecado.  Pero si alguien que está viviendo en pecado afirma que está bajo la gracia, déjame ser el primero en decirte que esta persona no está viviendo bajo la gracia.

La autoridad de la Palabra de Dios proclama que “el pecado no tendrá dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley sino bajo la gracia.” (Romanos 6:14)  ¡Nadie puede usar la gracia de Dios para justificar su pecado!  Hacerlo, sería contrario a la Palabra de Dios y al evangelio de la gracia.  La verdadera gracia engulle los poderes destructivos del pecado.

Algunas personas han estado usando la palabra gracialibremente.  Se llaman a sí mismos predicadores de gracia, ministerios de la gracia o iglesias de la gracia.  Pero te animo a que seas perspicaz y a que examines todo lo que escuchas y lees.

Solo porque ellos están usando la palabra gracia en sus enseñanzas,  no significa que estén representando de manera precisa o verdadera el evangelio de la gracia. ¡Examina todo!  Asegúrate de que su posición contra el pecado sea clara.

El pecado es destructivo y trae consigo una gran cantidad de consecuencias dañinas.  La consecuencia de cometer un pecado no es por juicio o castigo de Dios, así como tampoco es un castigo de Dios el que pongas la mano en el fuego y resultes quemado.

Los efectos destructivos y dolorosos de quemarte la mano son una consecuencia que enfrentas por usar tu libertad de elección de manera destructiva.  De la misma manera, si alguien está incursionando deliberadamente en el pecado y viviendo un estilo de vida pecaminoso, será quemado por las consecuencias destructivas que vienen con el pecado.

La única manera de ayudar a las preciosas personas a vencer los poderes del pecado es predicarles para que entren a la gloriosa gracia de Dios.  Algunos ministros piensan que cuando hay pecado, ellos necesitan predicar sermones más fuertes, más severos y más intolerantes sobre la ley de Moisés.  Yo creo con todo mi corazón que ellos son sinceros.

Pero la Palabra de Dios nos dice que “el poder del pecado es la ley.” (1 Corintios 15:56)  Predicar más sobre la ley es como echarle más leña al fuego.  Las personas no son liberadas ni transformadas cuando nosotros les caemos a golpes con la ley de Moisés.  ¡Ellos son liberados y transformados cuando encuentran el amor de su Salvador!

Yo creo que los creyentes que verdaderamente han nacido de nuevo, no andan buscando una excusa para pecar.  ¿Cómo podrían hacerlo, cuando han sido impactados por el amor y el sacrificio de Jesús?

Yo creo que ellos están buscando una salida del pecado y de la prisión del miedo, la culpa y la condenación.  Y cuanto más fuertemente yo predico de la gloriosa gracia y el amor incondicional de Dios, más recibe mi oficina del ministerio, testimonio tras testimonio de personas que han sido liberadas de todo tipo de pecados y adicciones.

Estos testimonios nos dicen que el pueblo de Dios no quiere pecar y está venciendo al pecado, volviéndose a la cruz y regresando a la gracia.  Nosotros recibimos testimonios de personas que han sido liberadas de la pornografía, el alcoholismo, las drogas y la inmoralidad sexual.

Ese es el poder de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.  ¡El pecado ya no domina a las personas y el verdadero arrepentimiento ocurre cuando el evangelio de la gracia es predicado!

Oro para que esto se convierta en tu realidad mientras recibes el evangelio de Cristo en tu corazón y dejas que este guarde tu mente hoy.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

martes, 7 de julio de 2026

Participando Para Hacer Memoria

 Inspiración De Gracia


El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo: “Esto es Mi cuerpo que es para vosotros; haced esto en memoria de Mí.”  De la misma manera tomó también la copa después de haber cenado, diciendo: “Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre; haced esto cuantas veces la bebáis en memoria de Mí.”  1 Corintios 11:23-25

Los resultados de las dietas y el ejercicio provienen de las reglas, la rutina y las regulaciones.  Los resultados de la Santa Cena provienen de la relación, la revelación y la comprensión de la obra redentora de Cristo.

La Santa Cena se trata de Su amor.  Se trata de Su poder para sanarte y liberarte de toda enfermedad y dolor.  Y es por eso que el apóstol Pablo escribió en los versículos anteriores que nuestro Señor Jesús quiere que nosotros participemos de la Santa Cena en memoria de Él.

Cuando el pueblo judío usa las palabras “en memoria de”, esta es una expresión mucho más fuerte que un recuerdo pasivo o sentimental.  Esta da la idea de una recreación, de pasar por el evento otra vez.

Se trata de recrear todo lo que Jesús pasó, de ver Su cuerpo partido mientras partes el pan en tus manos y ver Su sangre siendo derramada por ti, mientras bebes la copa.  Se trata de valorar activamente la cruz y ver cuán poderosa es para ti hoy, mientras recuerdas que fue para ti que el Rey de reyes sufrió.

¿Notaste que nuestro Señor Jesús nos dijo que participáramos de la Santa Cena en memoria de Él y no en memoria de nuestras condiciones médicas?  Hubo un tiempo cuando muchos de los hijos de Israel estaban muriendo por las mordeduras de serpientes en el desierto.  Cuando Moisés oró para que el Señor quitara las serpientes de entre ellos, Él respondió: “Hazte una serpiente abrasadora y ponla sobre un asta; y acontecerá que cuando todo el que sea mordido la mire, vivirá.” (Números 21:8)

Dios no quitó las serpientes de entre ellos.  Su respuesta fue instruir a Moisés para que hiciera una réplica de lo que los estaba matando —una serpiente— y que la pusiera sobre un asta para que todos la vieran.  “Y Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre el asta; y sucedía que cuando una serpiente mordía a alguno, y este miraba a la serpiente de bronce, vivía.” (Números 21:9)

La serpiente en el asta es una imagen de nuestro Señor Jesús siendo levantado en la cruz, suspendido entre el cielo y la tierra, rechazado por los hombres y también por Su propio Padre porque Él estaba cargando todos nuestros pecados.  En esa cruz Él cargó con cada consecuencia y cada maldición del pecado que tú y yo deberíamos haber experimentado, y eso incluye toda enfermedad y todo dolor.

Hoy, cualquiera que sea tu condición, ven a la Mesa del Señor.  Ven, contemplándolo a Él y contemplando Su amor, y comienza a participar más y más de la sanidad que Él pagó para que tú tengas.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

lunes, 6 de julio de 2026

Dios No Se Acuerda De Tus Pecados

 Inspiración De Gracia


“Pues tendré misericordia de sus iniquidades, y nunca más me acordaré de sus pecados.”  Hebreos 8:12

Cuando algo sale mal, ¿es tu primer pensamiento: “Bueno, esto me debe estar pasando debido a los pecados que he cometido”?  Cuando se pincha una llanta de tu auto o te enfermas, te preguntas: “¿Por qué pecado me está castigando Dios ahora?”  Si tu respuesta a ambas preguntas es “sí”, tú no estás solo.

Este tipo de pensamiento es muy frecuente en la iglesia porque muchos creyentes realmente no creen que están bajo el nuevo pacto.  Ellos creen lo contrario a las escrituras de hoy y piensan que Dios no es misericordioso con sus errores, y que siempre está consciente de sus pecados.

El problema con la iglesia hoy es el creer equivocadamente.  Jesús mismo definió el nuevo pacto para nosotros en la última cena cuando dijo: “Esto es Mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados.” (Mateo 26:28)

La cláusula principal del nuevo pacto es el perdón de todos tus pecados debido a la sangre derramada de Jesucristo.  Tu perdón no depende de cuántas buenas obras hayas hecho, de cuánto dinero hayas dado a la iglesia o a las organizaciones benéficas, o de qué posición de liderazgo tengas.  No, todo depende de la sangre derramada de Jesús.

Dios puso la cláusula principal del nuevo pacto —Hebreos 8:12— como la última cláusula, para mostrarnos que es esta cláusula final la que hace que el nuevo pacto obre en nuestras vidas.  Si tú no crees en la cláusula principal y final, entonces tú no experimentarás todos los beneficios del nuevo pacto.

Y también estás negando la Palabra de Dios y la obra terminada de Jesús.  El nuevo pacto dice que Dios tiene misericordia de tus iniquidades y que se ha olvidado de tus pecados.  Si Dios dice que Él los ha olvidado, entonces Él  realmente los ha olvidado.  ¡Dios no puede mentir!

Pero, ¿cómo puede Dios olvidar mis pecados?

¡Él puede porque Él es Dios!  Si Él lo dice, entonces Él lo hace.  ¿Recuerdas ese pecado que cometiste hace muchos años?  Dios lo ha olvidado.  Él no lleva una cuenta detallada de todas tus faltas.  No hay una gran pantalla de proyección en el cielo para mostrar todos tus pecados —desde el día en que naciste hasta el día en que mueras.

Todos los registros de tus pecados fueron incinerados por la sangre de Jesús cuando Él dijo: “¡Consumado es!” (Juan 19:30)  Cuando Dios te mira hoy, Él te ve cubierto con la sangre de Jesús y completamente justo.

Solo el diablo, tú mismo y las personas que te rodean, te harán recordar tus pecados.  Así que, cuando estés abrumado por los errores de tu pasado, ¡corre hacia Dios y apóyate en Su gracia!

¿Por qué?  Porque Él tendrá misericordia de tus iniquidades y nunca más se acordará de tus pecados.  ¡Esta es la cláusula principal del nuevo pacto de la gracia!  ¡Esta es Su Palabra!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince