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martes, 24 de marzo de 2026

Hay Poder Al Escuchar La Predicación Del Evangelio

 Inspiración De Gracia


Y había en Listra un hombre que estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo desde el seno de su madre y que nunca había andado.  Este escuchaba hablar a Pablo, el cual, fijando la mirada en él, y viendo que tenía fe para ser sanado, dijo con fuerte voz: “Levántate derecho sobre tus pies.”  Y él dio un salto y anduvo.  Hechos 14:8-10

¿Te has preguntado alguna vez cómo el hombre cojo de las escrituras de hoy, que nunca había caminado, fue lleno de fe cuando escuchó a Pablo hablar?  ¿Qué palabras generaron tanta fe?

Veamos esto de cerca en la lectura de hoy.  La Biblia solo dice que Pablo “predicaba el evangelio.” (Hechos 14:7)  No dice que él estuviera enseñando sobre sanidad divina.

La Biblia también declara que “la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo.” (Romanos 10:17)  ¡Así que, el hombre de Listra se llenó de fe porque él escuchó la palabra de Cristo!

Sé que en la mayoría de las traducciones de la Biblia, dice que la fe viene del oír “la palabra de Dios.”  Pero si estudias la palabra griega original para “Dios” aquí, no es Theos de “Dios”, sino Christos de “Cristo”.

Verás, la fe no viene simplemente al escuchar la palabra de Dios, porque la palabra de Dios abarcaría todo en la Biblia, incluida la ley de Moisés.  No hay impartición de fe cuando escuchas la predicación de los Diez Mandamientos.

La fe solo se obtiene al escuchar la palabra de Cristo —enseñanzas que han sido filtradas a través de la obra terminada de Jesús y el nuevo pacto de la gracia.  Esto significa, escuchar la predicación de la Palabra desde Génesis hasta Apocalipsis siempre que sea desde la perspectiva de Jesús y Su gracia.

Después de todo, Cristo está oculto en el Antiguo Testamento y revelado en el Nuevo Testamento.  En el Antiguo Testamento, encontrarás sombras de Cristo en las cinco ofrendas levíticas, el tabernáculo de Moisés e incluso en las vestiduras del sumo sacerdote, pero se necesita un entendimiento del nuevo pacto para extraer a Cristo.  Solo cuando se predique a Cristo se impartirá fe.

Me puedo imaginar cómo respondió el hombre de Listra cuando escuchó a Pablo proclamar que él podía ser justificado de todas las cosas si tan solo creyera en Jesús.  Cuando escuchó las buenas nuevas de Cristo, la fe vino y llenó su corazón para creer que él había sido perdonado de todos sus pecados.

Y en ese mismo momento, él escuchó que Pablo le ordenaba en voz alta: “¡Levántate derecho sobre tus pies!”  Antes de que tuviera tiempo para dudar, él se halló dando un salto alegre para ponerse de pie y por primera vez en su vida, ¡él caminó!  ¡Aleluya!

Esto es muy similar a un testimonio de celebración que recibí de Lizzy, que vive en Virginia.  Durante diez años ella había estado orando por una joven que fue abusada sexualmente cuando era niña y desarrolló anorexia cuando era adolescente.

La condición de la niña empeoró y fue ingresada en un pabellón para pacientes cardíacos porque su corazón se había debilitado demasiado para funcionar correctamente.  A pesar de la consejería y los tratamientos que ella recibió, su condición no mejoró y los médicos la declararon “moribunda”.  Entonces, esto sucedió:

Demasiado débil para siquiera leer, esta joven comenzó a ver a Joseph Prince y a escuchar los mensajes del amor y la gracia de Dios.  Poco antes de Navidad, su sonda de alimentación permanente se cayó por sí sola y ella comenzó a hacer lo que los doctores dijeron que ella nunca volvería a hacer —¡comer alimentos sólidos!  Ella dijo que había escuchado a Joseph Prince decir que cuando su espíritu se fortaleciera, su cuerpo lo seguiría, ¡y así fue!

Ella ahora puede asistir a la iglesia.  Su pastor incluso la ha asignado para ministrar a la familia de una niña de catorce años que es anoréxica.  Ella le está diciendo a la niña que nada funcionó para ella excepto la gracia de Dios.  ¡Aleluya!

Amigo, la fe para sanar o recibir cualquier otra libertad que tú necesites, llega cuando tú simplemente estás escuchando la predicación del evangelio de la gracia, como lo hizo el cojo de Listra.  La Biblia declara que el evangelio es el poder de Dios para tu salvación(Romanos 1:16), la cual incluye plenitud, preservación de la vida y bienestar.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

lunes, 23 de marzo de 2026

El Lugar Correcto En El Momento Correcto

 Inspiración De Gracia


Me volví, y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos.  Porque el hombre tampoco conoce su tiempo; como los peces que son presos en la mala red, y como las aves que se enredan en lazo, así son enlazados los hijos de los hombres en el tiempo malo, cuando cae de repente sobre ellos.  Eclesiastés 9:11-12

Quiero compartir contigo este pasaje de las Escrituras que habla sobre la trampa del cazador.  A veces, la mejor manera de interpretar las Escrituras es pedirle al Espíritu Santo sabiduría y revelación, buscar temas recurrentes en la Biblia y permitir que las Escrituras interpreten las Escrituras.  Lo que estoy diciendo es que hay una verdad poderosa aquí esperando ser desbloqueada.

¿Notaste que el número 911 aparece tanto en el Salmo 91:1 como en Eclesiastés 9:11?  El número 911 es muy significativo en nuestro tiempo.  Es un número que marca el ataque terrorista a mayor escala en suelo estadounidense hasta la fecha.  Nuestros corazones se rompieron ese día, el mundo cambió y nunca olvidaremos lo que sucedió.

Si bien sé que los marcadores de capítulos y versículos de nuestra Biblia no son inspirados, es mi opinión personal que la Oración de Protección en el Salmo 91 marca los tiempos en los que estamos viviendo y nos da una razón clara de por qué nosotros no tenemos que vivir atemorizados.

En Eclesiastés 9, el rey Salomón nos dice que el ganador de la carrera no es necesariamente siempre el más rápido, y que la persona que gana la guerra no es necesariamente siempre la más fuerte.  Él señala que los hombres con entendimiento no son los únicos que obtienen riquezas y que los hombres con habilidades no siempre experimentan favor.  Y luego dice esto: “Tiempo y ocasión acontecen a todos.”

Salomón luego continúa hablando sobre aquellos que son “como los peces que son presos en la mala red” o “como las aves que se enredan en lazo”.  (Observa que él está diciendo esto de los “hijos de los hombres” y no de los “hijos de Dios”.  Como creyentes, nosotros somos hijos e hijas de Dios.)

Por lo tanto, hay dos categorías de personas —las que son bendecidas porque se encuentran en el lugar correcto en el momento correcto, y las que son sorprendidas fuera de guardia en un momento malo y se encuentran en el lugar equivocado en el momento equivocado.  ¡No sé tú, pero yo sé a qué categoría quiero pertenecer!

¡Como hijo o hija de Dios, ten la seguridad de que la bendición de ser colocado en el lugar correcto en el momento correcto es tuya gracias a nuestro Señor Jesús!  A pesar de los tiempos peligrosos en los que estamos viviendo, tú puedes esperar que Él te proteja y te libre de todas las trampas del enemigo.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

domingo, 22 de marzo de 2026

Poder Para Destruir Completamente Las Enfermedades

 Inspiración De Gracia


Dios ha escogido lo necio del mundo, para avergonzar a los sabios… para que ninguna carne se jacte delante de Dios.  1 Corintios 1:27, 29

Para muchas personas, la simplicidad de la Santa Cena es lo que les hace muy difícil creer que puede ser eficaz.  Todo lo que ellos pueden ver es un pequeño trozo de pan y una pequeña copa de jugo.  Ellos no pueden imaginar cómo algo tan aparentemente insignificante, pequeño y débil puede echar fuera la enfermedad o hacer que ellos vivan una vida larga.

Cuando descartamos los elementos de la Santa Cena por esas razones, estamos olvidando la manera en la que Dios obra.  La Biblia dice que Dios escoge lo débil del mundo, para avergonzar a lo que es fuerte.  Una y otra vez, vemos cómo Dios derrotó a los enemigos de los hijos de Israel no por medio de su poderío militar sino por cosas aparentemente insignificantes.

Dios usó una honda y una piedra en la mano de un joven pastor para derribar a Goliat, el poderoso campeón del ejército filisteo. (1 Samuel 17:38–51)  Él usó un martillo y una estaca en las manos de una mujer indefensa para destruir a Sísara, el despiadado comandante militar cananeo que había oprimido a los hijos de Israel durante veinte años. (Jueces 4:3–22)  Él usó la quijada de un burro en la mano de Sansón —un hombre— para matar a mil filisteos. (Jueces 15:15-16)

Es interesante notar que cuando una mujer gentil se acercó al Señor Jesús buscando sanidad para su hija que estaba terriblemente endemoniada, Él se refirió a la sanidad como “el pan de los hijos.”  ¿Sabes lo que le dijo la mujer?

 “Sí, Señor, mas los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores.”  Entonces Jesús le dijo: “¡Oh mujer, grande es tu fe; sea hecho contigo como quieres.”  Y su hija fue sana desde aquella hora. (Mateo 15:22-28, RVA)

¿De qué piensas que sea una sombra el pan de los hijos que está puesto en la “mesa de sus señores”?  ¡De la Santa Cena!

Tú y yo nos sentamos a la mesa del Señor porque somos hijos e hijas del Dios Altísimo y podemos participar libremente de la Cena del Señor.  Si las aparentemente insignificantes “migajas” que cayeron de la mesa pudieron sanar a la hija de la mujer, ¡cuánta más sanidad y vida recibiremos nosotros que tenemos la sustancia de la Santa Cena!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince