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jueves, 12 de marzo de 2026

Perfeccionados Para Siempre Por Medio De La Perfecta Obra De Jesús

 Inspiración De Gracia


Pero Él, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, se sentó a la diestra de Dios… Porque por una ofrenda Él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados.  Hebreos 10:12, 14

Como creyente, ¿alguna vez has estado plagado de pensamientos acerca de que no has sido lo suficientemente bueno o que no has hecho lo suficiente para merecer las bendiciones de Dios?  ¿De que tu imperfección te descalifica para recibir alguna cosa buena de Dios?

Si has estado luchando con estos pensamientos, quiero que leas y vuelvas a leer las escrituras de hoy, y que dejes que estas saturen tu corazón, tu mente y tu conciencia.  Permite que el conocimiento de que tú estás completamente perdonado y perfeccionado para siempre por la obra terminada de Jesús en la cruz, profundice en ti.

Tú no vas a ser perdonado ni perfeccionado un día, por medio de todo el arduo trabajo que has hecho.  No, amigo, la buena noticia es que tú ya has sido perdonado y perfeccionado —de una vez por todas— por medio del sacrificio de Jesús.

¿Y cuánto tiempo es para siempre?  Yo revisé la palabra griega original utilizada en para siempre en este versículo y ¿sabes qué?  ¡“Para siempre” significa para siempre!  Tú has sido completamente perdonado y perfeccionado para siempre por la sangre purificadora de Jesús, no por la sangre de los sacrificios de animales que no pueden quitar los pecados.

Pastor Prince, ¿cómo puedo estar completamente seguro de que todos mis pecados ya han sido perdonados?

¡Buena pregunta!  Observa que después de que Jesús ofreció Su vida como un sacrificio y el pago por todos nuestros pecados, Él se “sentó” a la diestra del Padre.  ¡Jesús se sentó para demostrarnos que el trabajo está realmente terminado!

Bajo el antiguo pacto, el sacerdote que servía en el tabernáculo de Moisés nunca se sentaba, sino que “estaba de pie, día tras día, ministrando” porque su trabajo nunca podía darse por terminado.  La sangre de los toros y machos cabríos “nunca puede quitar los pecados.”(Hebreos 10:11)

Curiosamente, en el lugar santo del tabernáculo de Moisés, no había ni un solo mueble preparado para que el sacerdote se sentara.  No encontrarías una sola silla en el lugar santo.  Encontrarías el altar del incienso, la menorá e incluso la mesa del pan de la proposición, pero ninguna silla.

Esto, debido a que el trabajo del sacerdote nunca terminó.  Solo el trabajo de Jesús es una obra terminada.

Amigo, hoy tú puedes descansar tranquilo en tu corazón y en tu mente.  Puedes relajarte porque Jesús ha terminado el trabajo.  A los ojos de Dios, tú eres perfecto para siempre, no tienes mancha y estás lavado más blanco que la nieve por la preciosa sangre eterna de Su Hijo.  ¡Y eso es permanente!

Tu parte es simplemente creer y recibir todo lo que Jesús ha hecho por ti.  Así es como reinas en la vida sobre el pecado, las adicciones y todo lo que el enemigo arroje contra ti.  ¡Así es como te paras encima de todas las dificultades de la vida!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

miércoles, 11 de marzo de 2026

¿Has Estado Trabajando Toda La Noche?

 Inspiración De Gracia


.. La bondad de Dios te guía al arrepentimiento.  Romanos 2:4

Hambrientos y fatigados por haber trabajado toda la noche en el mar y no pescar nada, Pedro y su tripulación de pescadores llevaron sus redes de pesca a la orilla mientras el tono dorado del sol se alzaba sobre el horizonte en Galilea.  Cuando comenzaron a lavar sus redes, un gran número de personas empezó a agolparse a la orilla del mar.  Entonces Pedro vio al hombre que todos se agolpaban para ver.

¡Antes de que Pedro se diera cuenta, este hombre caminó en su dirección y se subió a su barca!  Luego, le hizo un gesto a Pedro, y Pedro y su tripulación, tomaron instintivamente sus redes y regresaron a la barca.  El hombre sonrió cálidamente a Pedro y le pidió que se separara un poco de la orilla.

En ese momento, la orilla del mar estaba cubierta de gente ansiosa por escuchar a este hombre hablar.  Pedro se volvió hacia su experimentada tripulación y les indicó que empujaran el bote hacia adentro.  La tripulación respondió rápidamente a su capitán y observó cómo el hombre se sentó a la orilla del bote y comenzó a enseñar a las multitudes reunidas en la orilla.

Cuando terminó de hablar, Él se volvió hacia Pedro, y le pidió que él y sus hombres salieran hacia la parte más profunda, y echaran sus redes para pescar.  Esa petición le pegó en el corazón a Pedro y él le explicó al hombre que ellos habían estado trabajando toda la noche y no habían pescado nada.  Sin embargo, él estaba dispuesto a complacer la solicitud del hombre.

Pedro se halló a sí mismo preguntándose: ¿Qué sabrá un carpintero de Nazaret sobre la pesca?  Pedro había estado pescando en estas aguas desde que era joven y sabía cuál era el momento más oportuno para pescar —¡definitivamente no era esa hora tan tarde de la mañana!

Cuando el bote llegó a las aguas profundas, Pedro simplemente hizo los movimientos y lanzó una red al agua.  ¡Una red, pensó él, era suficiente para demostrar su punto de que allí simplemente no había ningún pez para pescar!

Si hubiera sido cualquier otra persona —cualquiera que no fuera este hombre que se comportaba con una autoridad serena y una amistad cálida—  él se habría burlado de su solicitud.  Pero este hombre. . . algo en Su voz y Su porte hizo que Pedro accediera a Su pedido más fácilmente de lo que su cabeza comprendía, y a pesar de que sus instintos decían que nada iba a suceder.

Lo que sucedió a continuación sorprendió a Pedro.

¡Era como si la red se hubiera convertido de repente en un imán para peces!  Grandes cardúmenes de hermosas tilapias se precipitaron hacia la red desde todas las direcciones, agotando su capacidad, hasta que esta comenzó a romperse cuando Pedro y sus hombres comenzaron a levantar esta carga de peces sin precedentes.

Los pescadores asombrados y frenéticos rápidamente gritaron a sus amigos de la otra barca para que vinieran a ayudarlos.  Ahora dos barcas estaban alineadas una al lado de la otra, con ambas tripulaciones cargando pescado en sus barcas.  Los hombres trabajaban con fuerza, cargando en las barcas los peces que se revolcaban con sus escamas plateadas reluciendo al sol. . . ¡hasta que ambas barcas estuvieron tan llenas de peces que empezaron a hundirse!

Impresionado por lo que estaba presenciando, Simón Pedro cayó de rodillas ante Jesús y proclamó: “¡Apártate de mí, Señor, pues soy un hombre pecador!” (Lucas 5:8)

Déjame hacerte esta pregunta: ¿qué fue primero —el arrepentimiento de Pedro o la bendición de Dios?  ¡Bajo el nuevo pacto de la gracia, Dios te bendice primero, y Sus bendiciones, Su favor y Su amor desbordante te llevan al arrepentimiento!

Pedro y su tripulación de marineros habían trabajado arduamente toda la noche y no habían pescado nada.  Luego, cuando Jesús subió por primera vez a su barca, el negocio de Pedro de pronto experimentó un crecimiento más allá de su imaginación más salvaje.

Hoy, lo mismo puede sucederte a ti en tu carrera, tu familia o tu salud, al abrir tu corazón para recibir la bondad y el amor del Señor.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

martes, 10 de marzo de 2026

La Verdadera Fuente De La Juventud

 Inspiración De Gracia


El primer día de la semana los discípulos se reunieron para partir el pan…  Hechos 20:7, RVC

Déjame decirte por qué creo que la Santa Cena es más poderosa que cualquier medicina, que cualquier procedimiento médico, que cualquier antibiótico y que cualquier quimioterapia que usemos para sanar nuestros cuerpos.  Déjame decirte por qué creo que la Santa Cena es la proverbial “fuente de la juventud” que la humanidad ha estado buscando por generaciones y por qué creo que cada vez que participamos de ella, estamos haciendo que nuestra juventud se renueve como el águila. (Salmos 103:5)

La tierra ha estado bajo un juicio divino desde que Adán pecó.  El envejecimiento, la enfermedad y la muerte son parte de esta sentencia divina.

La realidad es que vivimos en un mundo caído y estos efectos de la sentencia divina están sucediendo en nuestros cuerpos mortales.  Pero Dios nunca tuvo la intención de que Sus hijos sufrieran nada de esto.

Es por eso que Él envió a Su Hijo para llevar nuestros pecados y nuestras enfermedades en la cruz.  Por eso Él proveyó la Santa Cena como una ruta de escape al juicio divino que está sobre este mundo, para anular sus efectos.

La Santa Cena es un canal sobrenatural para que Su salud y Su plenitud fluyan hacia nuestros cuerpos.  ¡Mientras el mundo se torna más débil y enfermo, yo creo que nosotros nos estamos haciendo más fuertes y saludables cada vez que participamos de la Santa Cena por fe!

La iglesia primitiva comprendió claramente cuán poderosa es la Santa Cena.  Es por eso que la Biblia nos dice que ellos partían el pan “de casa en casa.” (Hechos 2:46, NVI)

Cuando ellos se reunían el domingo, la razón principal no era para escuchar la predicación y la enseñanza: “los discípulos se reunieron para partir el pan.” (Hechos 20:7)  Aunque el apóstol Pablo era el orador invitado ese fin de semana, la razón principal por la que ellos se reunieron era para partir el pan.

Si las personas conocieran hoy la magnitud del poder contenido en la Cena del Señor, ellos serían como la iglesia primitiva, estarían participando de la Santa Cena tan a menudo como pudieran y recibiendo tantos de Sus beneficios como pudieran.  ¡Nos han robado, gente!  ¡Es hora de despertar!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince