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miércoles, 12 de agosto de 2026

De Obras Muertas A Una Relación Viva

 Inspiración De Gracia


Por tanto, dejando las enseñanzas elementales acerca de Cristo, avancemos hacia la madurez, no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas y de la fe hacia Dios.  Hebreos 6:1

¿Alguna vez estuviste pendiente del reloj mientras orabas o leías tu Biblia?   ¿Alguna vez te sentiste aliviado cuando el reloj mostró que podías parar (porque diligentemente hiciste tu parte para merecer la justicia de Dios) y seguir con el resto de tu día?

Amigo, si tú oras porque crees que orar te hace justo ante Dios, esa es una obra muerta.  Pero si oras porque tú eres justo ante Dios y sabes que Él te ama, allí hay poder.  ¿Puedes ver la diferencia?  Es la misma actividad —oración— pero las bases y motivaciones para hacerla son completamente diferentes.  Una es una obra muerta mientras que la otra es una obra viva nacida de la gracia.

De manera similar, si tú estudias la Biblia porque piensas que hacerlo te hace justo ante Dios, te lo perdiste.  Esa es una obra muerta.  No habrá revelación allí porque no estás fluyendo con el Espíritu de verdad, quien da testimonio a tu espíritu de que tú ya eres justo ante Dios.  Pero si tú estudias la Biblia porque sabes que tú eres justo ante Dios y que la Biblia es una carta de amor de Aquel que te hizo justo, los tesoros de Su Palabra se abrirán para ti.

Mira de nuevo la escritura de hoy.  De todas las cosas que constituyen el fundamento de nuestra fe, la Biblia nos exhorta al “arrepentimiento de obras muertas.”      Las obras muertas son las llamadas “buenas obras” que la gente hace para tratar de ganar su justicia ante Dios.  Y que tú vivas tu vida cristiana en obras muertas o con fe en Dios por medio de la revelación de Su gracia, puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.

Wilson es alguien que puede dar testimonio de esto.  Escribiéndome desde Australia, él me contó cómo una mujer que él no conocía le entregó uno de mis libros.  Ella simplemente se acercó a él y le dijo que se sintió impulsada a dárselo.  Imagina cómo eso debe haberle sonado a alguien que había sido quemado por las enseñanzas legalistas y estaba tratando de alejarse lo más posible de Dios durante las últimas dos décadas.  Su curiosidad despertó y Wilson abrió el libro... y se embarcó en un precioso viaje que le trajo sanidad, plenitud, libertad y una nueva relación amorosa con Dios.  Esta es la historia de Wilson de ese viaje en sus propias palabras:

Pastor Prince, ¿qué puedo decir?  ¡Su libro cambió mi vida!  Después de huir de Dios durante los últimos veinte años, finalmente me detuve y me volví a Dios debido a la forma en que este libro explica quién es Dios realmente y lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz.  Ahora sé (y sigo aprendiendo a diario) quién soy yo en Cristo.

A través de su libro, he descubierto que el cristianismo no es una religión, como yo pensé y experimenté antes.  Ahora yo sé que Dios está vivo, que Él realmente me ama y está a mi favor.  ¡Esto es lo mejor que me ha pasado!

Además, he dejado de fumar siguiendo los métodos que usted mencionó en su libro y en algunos DVDs —ver a Jesús como mi justicia y declarar que yo soy justo en Él, incluso si eso es lo último que siento en ese momento.  Usted me mostró que no importa lo que yo haya hecho o haga, Jesús aún me ama, y ​​es debido a eso que yo pude dejar de fumar.  No había podido renunciar a eso por mis propios esfuerzos antes, pero a través del descanso en Él —en Su amor, en Su justicia— yo lo he hecho ahora.  Además de la adicción al cigarro, también fui liberado de veinte años de abuso de drogas y alcohol, y ahora yo también estoy libre de pensamientos paranoicos.

Además me acabo de inscribir en una Universidad Bíblica en línea porque ahora tengo hambre de conocerlo.  Recibo sus enseñanzas en Facebook todos los días, las cuales me ayudan mucho.  Gracias por ser obediente al llamado de Dios para su vida.  Usted ha ayudado a abrir aún más las puertas de la iglesia para los nuevos cristianos y también para los que se han retirado.

¿Puedes ver el asombroso cambio que puede traer el conocer y creer lo correcto acerca de Dios (y cómo Él trata con nosotros hoy)?  Escucha, amigo, Dios no te quiere viviendo en obras muertas — dependiendo de tus propios esfuerzos para agradarle y calificar para Sus bendiciones.  Dios quiere que tú tengas y operes a partir de una relación personal y amorosa con Él, no por un sentido de obligación religiosa.  Las obras muertas te llevarán a la esclavitud porque todo depende de tus propios esfuerzos para agradar a Dios.  Esto te robará la vida y el gozo de tu caminar cristiano, como le sucedió a Wilson hace muchos años.

Hoy, date cuenta de que la Palabra de Dios nos exhorta a arrepentirnos (cambiar de opinión) de las obras muertas y creer en el evangelio.  ¿Cómo se hace esto?  Mirando a la cruz.  Mira cómo Dios te ama tanto que Él envió a Jesús, quien bajó hasta donde tú estabas, para llevarte hasta donde Él está —algo que ninguna cantidad de tu esfuerzo propio puede hacer jamás.

Como Wilson, mira la obediencia de Jesús que te hace justo (Romanos 5:19), ¡y alábalo por su maravillosa gracia!  Disfruta de Su maravillosa presencia hoy cuando te acerques a Él en oración o leas Su Palabra.  Deja que Él llene tu corazón, tu mente y tu cuerpo con Su gracia, Su paz, Su plenitud y Su vida.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

martes, 11 de agosto de 2026

Cada Condición De Cada Parte

 Inspiración De Gracia


“Y comerán la carne esa misma noche, asada al fuego, y la comerán con pan sin levadura y con hierbas amargas.  No comeréis nada de él crudo ni hervido en agua, sino asado al fuego, tanto su cabeza como sus patas y sus entrañas.”  Éxodo 12:8-9

Si tú estás confiando en el Señor para recibir un milagro de sanidad hoy, quiero afianzar tu corazón con esta verdad simple pero vital: No hay exclusiones y condiciones para el poder sanador de Dios.  No hay exclusión alguna en la obra terminada de Cristo.  Su cobertura lo abarca todo y es perfectamente completa, ¡y cada condición ha sido cubierta!

Quiero resaltar una verdad poderosa que encontramos en los versículos anteriores.  ¿Por qué Dios mencionó específicamente que el cordero debía ser asado al fuego con su cabeza, sus patas y sus entrañas?  Yo creo que Él quiere que tú veas que Jesús, tu Cordero Pascual, llevó cada condición de cada parte de tu cuerpo.  No hay enfermedad, herida o dolor que Él no haya cargado en Su propio cuerpo en la cruz.

Los israelitas habían vivido bajo la cruel y estresante opresión de sus amos esclavistas y el horror del infanticidio.  Quizás algunos de ellos sufrieron un trastorno de estrés postraumático o tuvieron ataques de pánico recurrentes.  Quizás algunos tenían dolores crónicos y discapacidades físicas por haber sido tratados brutalmente por sus amos esclavistas.  Pero cualquiera que fuera la condición que ellos pudieran haber sufrido, yo creo que ellos fueron sanados mientras comían la cabeza, las patas y las entrañas asadas del cordero.

Cualquiera que sea la aflicción que tú puedas tener en cualquier parte de tu cuerpo, quiero que sepas que cada condición fue llevada por Jesús en la cruz.  Si bien Dios instruyó específicamente a los hijos de Israel que se comieran la cabeza del cordero pascual con sus patas y sus entrañas, todo el cordero fue asado.  Esto significa que no importa contra qué enfermedad estés luchando hoy, Jesús ya la tomó sobre Sí mismo.

Hoy, te animo a participar de la Santa Cena recordando el perfecto amor de nuestro Señor Jesús y lo que Su obra terminada consiguió para ti.

Tu parte es mantenerte participando del canal de salud divina que Él te ha dado hasta que veas la manifestación de tu victoria.  Tu parte es levantar tus manos a Él y decirle: “Señor Jesús, yo recibo Tu sanidad.  Por los latigazos que cayeron sobre Ti, cada parte de mi cuerpo —cada célula, cada órgano— es sanado y funciona en su eficiencia máxima.  Gracias, Jesús, por Tu sanidad.”

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

lunes, 10 de agosto de 2026

Dios Está Satisfecho Contigo

 Inspiración De Gracia


“Para alabanza de la gloria de Su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado.”  Efesios 1:6, RVR60

Cuando yo era adolescente, pertenecía a un grupo de cristiano de amistad.  Nosotros cantábamos esta canción con la que tal vez estés familiarizado.  La canción decía así: “¿Estará Él satisfecho, estará Él satisfecho, estará Él satisfecho conmigo?  ¿Habré hecho mi mejor esfuerzo?  ¿Habré pasado la prueba?  ¿Estará Él satisfecho conmigo?”

Permítanme decirles que diez de cada diez veces que cantábamos esta canción, yo siempre creía que Dios no estaba satisfecho conmigo.  Cuando nos miramos a nosotros mismos, todo lo que podemos ver es la insuficiencia y la inutilidad de nuestras habilidades y nuestro comportamiento.  En y por nosotros mismos, nunca vamos a alcanzar el estándar de Dios para que Él esté satisfecho con nosotros.  ¡Siempre nos vamos a quedar cortos!

Puedes imaginar cuán condenados nos sentíamos cada vez que cantábamos esta canción.  Después de todo, nunca nos habían enseñado que Dios estaba satisfecho con el sacrificio de Su Hijo en la cruz y nosotros no entendíamos de qué se trataba el nuevo pacto de la gracia.  Éramos jóvenes y estábamos celosos por Dios, pero estábamos derrotados por nuestra falta de conocimiento.

Con el debido respeto al compositor, quien creo que tenía las mejores intenciones cuando escribió la canción, esta canción no está basada en el nuevo pacto del favor inmerecido de Dios.  Niega la cruz y te lleva a poner el énfasis en ti —que debes hacer , cómo debes comportarte  y qué debes lograr tú para que Dios esté satisfecho contigo.

Pero la pregunta para hacerte hoy no es, ¿si Dios está satisfecho contigo?  La pregunta que debemos hacernos es esta: ¿está Dios satisfecho con la cruz de Jesús?  Y la respuesta es esta: ¡Él está completamente satisfecho!

En la cruz se encuentra nuestra aceptación.  Allí, Jesús exclamó con Su último aliento: “¡Consumado es!” (Juan 19:30)  La obra está terminada.  El castigo completo por todos nuestros pecados fue impuesto sobre Jesús, en la cruz.  Dios no volverá a castigar al creyente, no porque Él se haya ablandado con el pecado, sino porque todos nuestros pecados ya fueron castigados en el cuerpo de Jesús ¡La santidad de Dios y Su justicia ahora están de tu lado!

Hoy, Dios no te está examinando en base a lo que tú has hecho o no has hecho.  Él te está examinando en base a lo que Jesús ha hecho.  ¿Está Dios satisfecho con Jesús hoy?  ¡Sí, por supuesto que Él lo está!  Entonces, en la misma medida en que Dios está satisfecho con Jesús, Él está satisfecho contigo.

El propio Hijo de Dios tuvo que ser abatido en el Calvario para que esta bendición se hiciera realidad en tu vida.  El regalo de Su favor inmerecido y Su justicia es solo un regalo gratuito para ti hoy porque el pago completo por este regalo fue exigido sobre el cuerpo de Jesús.  ¡La cruz marcó la diferencia!  No permitas que nadie te engañe haciéndote creer que tú debes pagar por tus propios pecados.  ¡No dejes que nadie te engañe con la mentira de que tu salvación eterna en Cristo es incierta y vacilante!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince