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sábado, 7 de febrero de 2026

Nuestro Fundamento Inquebrantable

 Inspiración De Gracia


Y si Cristo no ha resucitado, vuestra fe es falsa, todavía estáis en vuestros pecados… Más ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron. Porque ya que la muerte entró por un hombre, también por un hombre vino la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.  1 Corintios 15:17, 20-22

¡El apóstol Pablo proclama que Jesucristo ha resucitado de entre los muertos en las escrituras de hoy!  Y porque Él ha resucitado, tú ya no estás más en tus pecados.  La resurrección de Jesús es la prueba viviente de que todos tus pecados han sido total y completamente perdonados.

Nuestro perdón no depende de nosotros ni de lo que hayamos hecho o no, de modo que nadie puede jactarse de haber ganado su perdón por sus propios esfuerzos.  “Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios, no por obras, para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:8–9)

Por medio de la fe en la obra terminada de Jesús en la cruz, nosotros hemos recibido el regalo de la salvación.  Cuando algo es un regalo, esto significa que tú no puedes trabajar por ello, ni ganarlo o merecerlo.  El dador extiende un regalo sobre el destinatario, y Jesús dio Su propia vida para rescatar la tuya.

Pero Pastor Prince, yo no merezco el perdón.

Tienes toda la razón.  Nosotros merecíamos el castigo por todos los pecados que hemos cometido y que cometeremos durante nuestra vida.  Merecíamos la muerte, pero Jesús tomó esa muerte por nosotros y nos dio vida eterna.  Él tomó lo que nosotros merecíamos y nos dio lo que no merecemos.  Es por eso que somos salvos por gracia —Su favor inmerecido, que no hemos ganado y del que no somos dignos— por medio de la fe.

Ahora, recuerda esto siempre: ¿Cómo fuiste salvado?  Por gracia por medio de la fe.  ¿Cómo fueron perdonados todos tus pecados?  Por gracia por medio de la fe.  ¿Cómo fuiste hecho justo?  Por gracia por medio de la fe.  Este es tu fundamento inquebrantable, construido sobre la obra terminada de Jesucristo.

No permitas que ninguna enseñanza disminuya la cruz de Jesús en tu vida y haga de la salvación, el perdón y la justificación cosas por las cuales tú tienes que trabajar a fin de mantenerlas y conservarlas.  Tú recibiste salvación, perdón y justificación por gracia por medio de la fe en la obra terminada de Jesús, y estos están asegurados por Su obediencia al Padre en la cruz:

“Así pues, tal como por una transgresión resultó la condenación de todos los hombres, así también por un acto de justicia resultó la justificación de vida para todos los hombres.  Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno los muchos serán constituidos justos.”  —Romanos 5:18–19

La justicia no tiene que ver con hacer lo correcto.  La justicia se trata de creer correctamente.  Tú eres hecho justo a los ojos de Dios cuando crees o pones tu fe en Cristo y Su sacrificio por ti.  Es a través de la obediencia de Jesús que nosotros hemos sido hechos justos y justificados de todos nuestros pecados.  La justificación es nuestro Señor Jesús quitando toda la culpa y el castigo del pecado, y proclamando que hemos sido hechos justos por Su sangre derramada.

Amado, cuando seas golpeado por la voz de acusación y condenación a causa de tus fallas, cree y aprende a declarar que tú eres salvado, perdonado y hecho justo (justificado) por gracia por medio de la fe en Cristo.  Tú verás Su favor, sabiduría, poder y todos los beneficios de Su obra terminada liberados en tu situación, para cambiarla por completo, para Su gloria.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince 

viernes, 6 de febrero de 2026

El Secreto De David

Inspiración De Gracia


Y Él es antes de todas las cosas, y en Él todas las cosas permanecen.  Él es también la cabeza del cuerpo que es la iglesia; y Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, a fin de que Él tenga en todo la primacía.  Colosenses 1:17-18

¿Te has preguntado alguna vez por qué Dios llamó a David “un hombre conforme a Mi corazón” (Hechos 13:22)?  ¿Qué lo hizo tan especial y cómo podemos nosotros ser también un hombre o una mujer conforme al corazón de Dios?

Yo creo que David era especial porque él se ocupó de algo que tenía la mayor importancia en el corazón de Dios.  Él se ocupó de un pensamiento y un objetivo divinos en el corazón de Dios e hizo un voto a Dios en el desierto, de devolver el arca del pacto al lugar que le corresponde entre el pueblo de Dios en Jerusalén. (Salmos 132:1-5)  Debido a que David le dio tanta importancia a traer de vuelta el arca, Dios lo consideró un hombre conforme a Su propio corazón.

Durante más de veinte años, el rey Saúl había dejado el arca en un lugar montañoso llamado Quiriat-jearim. (1 Samuel 7:2)  Así que, David se apasionó por llevar el arca al monte Sión en Jerusalén, porque el Señor había elegido a Sión (que representa la gracia de Dios, a diferencia del monte Sinaí, que representa Su ley), como Su lugar de habitación.  Dios mismo dijo de Sion: “Este es Mi lugar de reposo para siempre; aquí habitaré, porque lo he deseado.” (Salmos 132:14)

Cuando comprendes la tipología del arca del pacto, ves que traer el arca del pacto a Jerusalén es lo mismo que traer a Jesucristo de regreso a un lugar de prominencia y hacer que Él y Su obra terminada sean el centro de toda nuestra enseñanza, nuestra predicación y nuestras vidas.

Este era el secreto de las bendiciones de David.  Él fue tras el arca del pacto y Dios lo llamó un hombre conforme a Su propio corazón.  Hoy, tú también puedes ser un hombre o una mujer conforme al corazón de Dios.  Puedes ir tras Jesús y traerlo de vuelta al centro de tu vida.  Haz de Jesús la pieza central de cada aspecto de tu vida.

Cuando Gillian de Nueva Jersey y su esposo comenzaron a hacer esto, eso no solo fortaleció su relación, sino que una bendición tras otra llegó a sus vidas.  Alrededor de la época en la que ellos conocieron el evangelio de la gracia a través de mis transmisiones de televisión, Gillian y su esposo estaban luchando por concebir, luego de no tener hijos durante sus once años de vida matrimonial.  Ellos habían intentado por todos los medios, incluida la fertilización in vitro, y finalmente le dijeron a Gillian que entre su sistema que estaba “tan desordenado” y su esposo que había sido diagnosticado con un conteo bajo de espermatozoides, diabetes y otras enfermedades, ellos nunca podrían tener un hijo.

“Pero te veíamos todas las mañanas,” me dijo Gillian, “y mientras escuchábamos, obteníamos un mejor y mayor entendimiento de la gracia de Dios.  Tus prédicas siempre nos enseñan a poner a Jesús en el centro de nuestras vidas y así lo comenzamos a hacer.  Nosotros comenzamos a creer que Jesús había pagado el precio completo para que nosotros tengamos todo lo que necesitamos por medio de Él.  Lo veíamos a Él y Su obra terminada en nuestra relación y en nuestras dificultades.”

Bueno, cuando Gillian le dio al Señor el lugar central al prestarle atención a escuchar Su Palabra, ella me escuchó hablar en una de mis prédicas sobre una unción para tener hijos.  Ella compartió: “Inmediatamente, yo lo creí y lo recibí en mi espíritu.  Pastor Prince, ahora tengo seis semanas de embarazo.  ¡Lo que la ciencia médica no pudo hacer, lo hizo nuestro hermoso Salvador!  ¡Alabado sea el Señor!  No solo eso, sino que Dios también ha estado haciendo crecer mi negocio, de tal manera que ahora necesito equipo nuevo y no tengo ninguna duda de que Él lo proveerá todo.  Nosotros sabemos que verdaderamente somos los amados de Dios.”

¡Qué testimonio tan sorprendente!  Amigo, como Gillian y su esposo, haz de Jesús, Su obra terminada y Su gracia, el centro de todo en tu vida.  ¡Hazlo a Él el centro de tu matrimonio, tu familia, tu carrera y tus finanzas, y permite que la plenitud de Sus bendiciones fluya en tu vida hoy!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince 

jueves, 5 de febrero de 2026

Más Contigo Que Contra Ti

 Inspiración De Gracia


Hijos míos, vosotros sois de Dios y los habéis vencido, porque mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo.  1 Juan 4:4

Cuando tú o uno de tus seres queridos enfrentan una condición médica aterradora, las preguntas para las que no tienes respuestas a menudo pueden abrumar tu mente.

¿Qué vamos a hacer?  ¿Cuánto tiempo me queda?  ¿Quién cuidará de mis hijos?  ¿Cómo voy a pagar el tratamiento?  ¿Alguna vez volveré a ser el mismo?  ¿Por qué yo?

¿Qué puedes hacer cuando tus pensamientos están completamente fuera de control y solo puedes imaginar que se avecina lo peor?

La Biblia registra el siguiente relato en 2 Reyes 6 para que seamos animados.  Los enemigos de Israel estaban tan desesperados por capturar al profeta Eliseo que por la noche enviaron a un gran ejército con caballos y carros, y cercaron la ciudad donde él se hospedaba.  Cuando el siervo de Eliseo se despertó y vio a este ejército, se desesperó y lleno de miedo gritó: “¿Qué haremos?”

¿Puedo invitarte a leer por ti mismo lo que sucedió después?

“Y él [Eliseo] respondió: ‘No temas, porque los que están con nosotros son más que los que están con ellos.’  Eliseo entonces oró, y dijo: ‘Oh Señor, te ruego que abras sus ojos para que vea.’  Y el Señor abrió los ojos del criado, y miró, y he aquí que el monte estaba lleno de caballos y carros de fuego alrededor de Eliseo.”  —2 Reyes 6:16–17

Puede que tú sientas como que un gran ejército de síntomas, informes médicos adversos y tal vez incluso una deuda financiera te han rodeado.  Pero, amado, no temas, porque los que están contigo son mucho más que los que están con ellos.

En este momento, oro para que el Señor abra tus ojos para que puedas ver las legiones de ángeles situados a tu alrededor.  Aparta tus ojos de tus enemigos.  La habilidad de tus enemigos para lastimarte no es nada comparada con la grandeza de tu Dios y Su poder para salvarte.

Aparta tus ojos del enemigo para que puedas ver la supereminente grandeza del poder de Dios que está a tu favor.  El mismo gran poder que levantó a nuestro Señor Jesús de la tumba, el mismo poder que lo sentó a la diestra de Dios en los lugares celestiales —muy por encima de todo principado, autoridad, poder, dominio y de todo nombre que se nombra, no solo en este siglo sino también en el venidero” (Efesios 1:19-21)— ¡está trabajando a favor tuyo y de tu ser querido!

¿Es el virus del papiloma humano un nombre?  ¿Es la meningitis bacteriana un nombre?  ¿Es la enfermedad de Parkinson un nombre?  Entonces ese nombre tiene que rendirse ante Jesús, quien está sentado a la diestra del Padre, muy por encima de las enfermedades.  ¡Y debido a que tú estás en Cristo hoy, como Él es, así también eres tú en este mundo! (1 Juan 4:17)

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince