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jueves, 23 de julio de 2026

El “Baño” Que Te Limpia

 Inspiración De Gracia


Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres, enseñándonos, que negando la impiedad y los deseos mundanos, vivamos en este mundo sobria, justa y piadosamente.  Tito 2:11-12

¿Sabes qué es lo que la Biblia dice que produce carácter, piedad y el fruto del Espíritu Santo en tu vida?  Contrario a lo que algunos predicadores de la ley dicen, las escrituras de hoy nos dicen claramente que es el evangelio puro de la gracia de Dios lo que producirá todos estos buenos frutos.

Permíteme decir una vez más que la gracia es una persona —no una doctrina o un tema bíblico— y Su nombre es Jesús.  “La gracia de Dios se ha manifestado… a todos los hombres,” enseñándonos el secreto de la piedad, el carácter y la santidad.

Jesús nos mostró que la vida que queremos vivir se encuentra en Él y en Su obra en la cruz.  Cuando tienes a Jesús, tú eres piadoso.  Cuando lo tienes a Él, tú eres hecho justo.  Cuando lo tienes a Él, el buen carácter se manifestará.  ¡Cuando lo tienes a Él, tú eres santificado!

¿Esto realmente funciona?  Lee el testimonio que recibí de James, de Kentucky, quien se crio en un hogar cristiano y conocía de Jesús desde sus primeros recuerdos.  Por el tiempo en que cumplió los diez años, él estaba oprimido por un pecado sexual.

A lo largo de los años, las consecuencias de este pecado secreto se hicieron públicas.  Para cuando cumplió los cuarenta y ocho años, él había perdido dos trabajos profesionales, se le había pedido que saliera de tres iglesias e incluso había sido avergonzado públicamente en su comunidad debido a su adicción sexual.

James consultó a muchos consejeros y ministros cristianos en busca de ayuda.  Sin embargo, los pensamientos y acciones sexuales secretos no se detuvieron.  Él fue a recibir consejería secular y se tragó la mentira de que siempre sería un adicto.

Finalmente, cuando James escuchó mis enseñanzas sobre el evangelio de la gracia, él encontró la libertad que anhelaba.  Él dijo:

Me di cuenta de que mi corazón estaba roto y herido.  Aprendí que Jesús vino a sanar a los quebrantados de corazón y también confesé con mi boca que Su preciosa sangre cubría mi corazón.

Descubrí que la libertad de esta adicción era Su voluntad para mí y fui hecho completamente libre.  El Señor sanó mi corazón y mis emociones, limpió mi voluntad y me dio una profunda revelación de Su justicia.

Yo realmente lo amo con todo mi corazón...  Soy tan diferente ahora de la persona que había sido durante cuarenta y ocho años.  Ahora, yo veo el fruto de Su justicia manifestado en mi vida sin que este dependa de mi fuerza de voluntad o de los programas de recuperación.

Jesús ha sanado mi matrimonio y mi esposa ahora confía en mí.  Yo soy un vencedor, altamente bendecido y grandemente favorecido.  ¡Alabado sea el Señor!

James fue restaurado a plenitud por el Señor y pudo ver frutos en su vida.  La mentira que se les dice a tantos creyentes, como James, es que antes de venir a Jesús, tú primero debes enderezar las cosas o limpiarte a ti mismo.

Si eso es lo que tú crees, la triste verdad es que nunca vendrás a Jesús, porque tú nunca llegarás a un lugar donde puedas arreglar tu vida.

¡Vamos, Jesús es el “baño” que te limpia!  Él es la solución y Él te ayudará a enderezar lo que tú nunca podrás enderezar por tu cuenta.

Ven tal como eres con todas tus debilidades e imperfecciones, y Jesús te limpiará de toda culpa y condenación, y te hará libre para reinar en tu vida a través de Su justicia.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

miércoles, 22 de julio de 2026

Prueba De Autenticidad

 Inspiración De Gracia


 Y ahora, mis amados hermanos, les pido algo más.  Tengan cuidado con los que causan divisiones y trastornan la fe de los creyentes al enseñar cosas que van en contra de las que a ustedes se les enseñaron.  Manténganse lejos de ellos.  Romanos 16:17, NTV

Incluso cuando Dios ha restaurado la gloriosa verdad del evangelio de la gracia al cuerpo de Cristo, ten en cuenta que el enemigo también produce una gracia falsificada para tratar de confundir a las personas y hacerlas desconfiar del verdadero ministerio de la gracia de Dios.

Pero no te desanimes ni temas que la gracia falsificada pueda engañarte.  Solo sé hábil en la Palabra de Dios y aprende a discernir lo que es bíblico, leyendo la Palabra de Dios por ti mismo.  Construye un fundamento sólido en el verdadero evangelio de la gracia.

La manera más sencilla de saber si alguien está predicando el evangelio de la gracia es evaluar si la enseñanza glorifica a nuestro Señor Jesús.  ¿Te hace esa enseñanza querer vivir una vida que lo glorifique a Él?  ¿Enfatiza esa enseñanza tus obras o la obra de nuestro Señor Jesús?  ¿Te hace esa enseñanza poner el enfoque en ti mismo o en nuestro Señor Jesús?

Es posible que te hayas encontrado con una enseñanza que afirma que finalmente todos serán salvos.  A esto se le llama “reconciliación universal”, que es una herejía.  Tales enseñanzas no exaltan ni glorifican a nuestro Señor Jesús.

NO SE PUEDE hablar de la salvación eterna sin la persona de Jesús y Su obra terminada en la cruz.  ¡Jesús es el único camino!  Jesús dijo: “Yo Soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por Mí.” (Juan 14:6)

También hay quienes enseñan que ser santos y recibir corrección no es importante porque estamos bajo la gracia.  Permíteme decirte esto: ¡tales “maestros” están propagando una equivocación!

La verdadera gracia produce verdadera santidad.  Cuanto más estás bajo la gracia y más establecido en tu justicia en Cristo, más quieres vivir una vida santa y estar abierto a la corrección de Dios.

Entonces, ¿hay corrección bajo la gracia?  Absolutamente.  Pero quiero que tú estés firme en el hecho de que bajo el nuevo pacto de la gracia, Dios no corrige a Sus hijos usando accidentes, enfermedades y dolores.

La corrección en el nuevo pacto se lleva a cabo por medio de Su Palabra.  Pablo nos dice: “Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia.” (2 Timoteo 3:16)

Observa cómo la corrección a través de la Palabra de Dios incluye “instruir en justicia”, que es creer correctamente que tú has sido justificado o hecho justo por la fe en nuestro Señor Jesús.  He descubierto que muchas veces el Espíritu Santo usa el liderazgo designado por Dios para lograr esto (Gálatas 6:1, 2 Timoteo 4:2, 2 Tesalonicenses 3:15) —para dirigir tu mirada a la obra terminada de Jesús y a quién eres tú en Cristo.  Es por eso que es tan vital que tú seas parte de una iglesia local con buenos líderes.

Observa cómo el apóstol Pablo corrige a aquellos en la iglesia de Corinto que se enredaron en el pecado y la inmoralidad sexual. (1 Corintios 6:15-20)  Al decir: “¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?” él los corrige recordándoles firmemente su identidad como justos en Cristo.  Luego, él continúa recordándoles que sus cuerpos son templos del Espíritu Santo.

¿Qué nos dice todo esto?  ¡Nos dice que cualquiera a quien se le recuerde y tenga una revelación de su justificación en Cristo, tendrá el poder para vencer el pecado!

Son aquellos que han olvidado o que no están afirmados en sus identidades como justos en Cristo, los que quedan atrapados por las fuerzas destructivas del pecado.  Bajo la gracia, nosotros somos llamados a caminar en una vida nueva como hijos justos de Dios.

Nosotros estamos llamados a reinar en la vida por medio de la abundancia de la gracia y el regalo de la justicia.  ¡Hemos sido comprados por un precio, un precio muy alto en la cruz, y ahora estamos llamados a vivir para la gloria de nuestro Señor Jesús!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

martes, 21 de julio de 2026

Ninguno Débil

 Inspiración De Gracia


Sacó de Egipto a Su pueblo, cargado de oro y plata; en aquel tiempo no había entre ellos débiles.  Salmos 105:37, NBV

¿Sabes lo que sucedió cuando el pueblo de Israel comió el cordero pascual la primera noche de la Pascua?  Esa misma noche, Dios liberó a los israelitas de la severa opresión y cautiverio de los egipcios.  Pero eso no fue todo.

La Biblia también dice que no había débiles entre los seiscientos mil hombres que salieron de Egipto la noche del éxodo. (Éxodo 12:37)  Pero cuando se incluye a las mujeres y los niños, los eruditos estiman que entre dos y tres millones de israelitas fueron liberados esa noche.

De estos, ¡ninguno —ni uno solo— salió débil!

Piensa en el trabajo agotador que los israelitas se vieron obligados a hacer, y las palizas y azotes que sufrieron en la esclavitud bajo sus amos (Éxodo 1:13-14), sin mencionar la desnutrición causada por la mala alimentación que probablemente tuvieron y las miserables condiciones de vida que deben haber enfrentado.  A pesar de años de trabajo duro y severo que tuvieron que soportar, no hubo ni uno que saliera enfermo, ni uno que tropezara, ni uno que no tuviera fuerza o tuviera problemas de movilidad.

¿Crees que en lo natural, cada uno de ellos en esa nación de esclavos podría haber sido completamente fuerte y saludable?  Por supuesto que no.  Y entre tantos de ellos, estoy seguro de que también había esclavos ancianos.  Entonces, ¿cómo es posible que la Biblia registra que “no había entre ellos débiles”?

Les quiero mostrar que algo le sucedió a sus cuerpos en la noche de la Pascua mientras ellos comían el cordero asado.  Yo creo que muchos de ellos estabandébiles y enfermos antes de la noche de la Pascua.

Pero sucedió algo que revirtió todos los efectos de las lesiones por estrés repetitivo, las distensiones musculares y de ligamentos, las lesiones laborales incapacitantes, las condiciones relacionadas con la edad y las enfermedades infecciosas que podrían haber afectado a los israelitas debido a las condiciones en las que vivían.

Sucedió algo esa noche que hizo que ellos tuvieran una salud sobrenatural.  Todo el pueblo de Israel estaba lleno de fuerza divina para el viaje que tenían por delante, el cual Dios sabía que sería largo, y creo que su juventud fue renovada como la del águila. (Salmos 103: 5, Isaías 40:31)

Si eso le sucedió al pueblo de Israel cuando todo lo que ellos tenían era un cordero natural (la sombra del verdadero Cordero de Dios que tú y yo tenemos), cuánto más deberíamos nosotros ver nuestros cuerpos sanados, nuestras fuerzas rejuvenecidas y cada una de nuestras debilidades revertida cuando participamos de la Santa Cena?

Nosotros tenemos al verdadero Cordero de Dios, la sustancia y la realidad de la sombra en la que los israelitas creían.  ¡Cuánto más debería no haber débiles entre nosotros!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince