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sábado, 14 de marzo de 2026

Tú Tienes La Presencia Y El Favor De Dios Independientemente De Tus Circunstancias

 Inspiración De Gracia


¿Adónde me iré de Tu Espíritu, o adónde huiré de Tu presencia?  Si subo a los cielos, he aquí, allí estás Tú; si en el Seol preparo mi lecho, allí estás Tú.  Si tomo las alas del alba, y si habito en lo más remoto del mar, aun allí me guiará Tu mano, y me asirá Tu diestra.  Salmos 139:7-10

Hebreos 13:5 dice que la presencia de Dios en tu vida es una constante garantizada.  Pero quiero que sepas que no puedes evaluar la presencia de Dios y Su favor inmerecido en tu vida basándote en tus circunstancias.  Para ayudarte a comprender lo que esto significa, veamos la vida de José.

José rechazó las insinuaciones hechas por la esposa de Potifar, y como dice el refrán “¡Ni siquiera el infierno tiene tanta furia como una mujer despreciada!”  Ella maliciosamente acusó a José de intentar violarla, blandiendo como “evidencia” las prendas que José había dejado en sus manos cuando huyó de ella.  Cuando Potifar escuchó a su esposa contar su versión de la historia, su ira se despertó y agarró a José, lo despojó del lugar de autoridad que le había dado y lo arrojó a la cárcel.

Solo ponte en el lugar de José.  ¿Qué está pasando aquí?  Esto parece demasiado familiar, ¿no es así?  Con el doloroso recuerdo de sus hermanos arrojándolo al pozo todavía fresco en su mente, aquí está una vez más, arrojado a un calabozo a pesar de ser inocente.

¡Cualquier persona promedio estaría amargada y enojada con Dios!  La mayoría de la gente preguntaría: “¿Dónde está Dios?  ¿Por qué Dios lo llevó tan lejos, solo para abandonarlo y desampararlo?  ¿Cómo pudo pasar esto?  ¿Dónde está la justicia contra esta falsa acusación?”

¡Pero José, literalmente, no era un “José promedio”!  Él sabía que el Señor nunca lo dejaría ni lo desampararía.  José no consideró sus circunstancias, sino que mantuvo su enfoque en la presencia del Señor.  Independientemente de si era un esclavo común, un supervisor en la casa de Potifar o ahora un prisionero que enfrentaba la perspectiva de cadena perpetua por un crimen que ni siquiera cometió, José no evaluó el favor inmerecido de Dios en su vida basándose en sus circunstancias.

En lugar de amargarse, él mantuvo su esperanza en el Señor.  En lugar de tirar la toalla, y renunciar a Dios y a la vida, él mantuvo su confianza, sabiendo que todo su éxito estaba envuelto en la presencia del Señor.

¡Y vaya manera en la que el Señor lo liberó!  Quiero que leas esto para que veas lo que el Señor hizo por José:

Mas el Señor estaba con José y le extendió Su misericordia, y le concedió gracia ante los ojos del jefe de la cárcel.  Y el jefe de la cárcel confió en mano de José a todos los presos que estaban en la cárcel, y de todo lo que allí se hacía él era responsable.  El jefe de la cárcel no supervisaba nada que estuviera bajo la responsabilidad de José, porque el Señor estaba con él, y todo lo que él emprendía, el Señor lo hacía prosperar.  —Génesis 39:21–23

¿Qué te dice esto?  Si tú te niegas a someterte a tus circunstancias y continúas siendo consciente de la presencia del Señor, dondequiera que estés ubicado, sea cual sea tu entorno, tú vas a levantarte y vas a sobresalir.  Tendrás el favor de tus jefes y ellos te ascenderán como la persona a cargo.  ¡Y todo lo que tú hagas prosperará!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

viernes, 13 de marzo de 2026

Mira Lo Que Dios Ve

 Inspiración De Gracia


Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente.  Romanos 12:2

Aprender a ver lo que Dios ve es una clave poderosa para creer correctamente.  Esto implica reemplazar tus creencias erróneas con creencias correctas basadas en la Palabra de Dios.

Cuando Jesús vio al hombre con la mano seca, Él no solo vio la mano seca, Él vio que allí había gracia más que suficiente para que esa mano fuera sanada por completo.  Jesús le dijo al hombre: “¡Extiende tu mano!”  El hombre hizo lo que se le dijo, y su mano quedó completamente restaurada y sana como la otra mano. (Marcos 3:1–5)

Ahora, tú no le dices “extiende tu mano” a alguien cuya mano está obviamente marchita y discapacitada, a menos que veas de otra manera.  Jesús ve de manera diferente a ti y a mí.

Es por eso que necesitamos volver a la Palabra de Dios y aprender a ver lo que Él ve.  Cuando Jesús ve una enfermedad, una carencia o a alguien atrapado en temor, culpa, adicciones y pecado, Él no solo ve el problema.  Él ve la sanidadla gracia y el poder de Dios que está sobreabundando en esa área de debilidad.

Tú también puedes cambiar lo que crees viendo más allá de lo que tus ojos naturales ven.  Presiona para ver lo que Dios ve.  En tu área de carencia, lucha o dificultad, mira Su gracia sobreabundante alrededor de tu situación actual.

Jesús te dice hoy: “Te basta mi gracia, pues Mi poder se perfecciona en la debilidad”. (2 Corintios 12:9)  Entrega todas tus debilidades, fallas y equivocaciones al Señor Jesús y mira cómo Él transforma tus debilidades en fortalezas.

Lo que tú crees es poderoso, así que, ¿te estás dejando llevar por lo que ves o por lo que Dios ve?

Es posible que no puedas evitar que por tu mente pasen pensamientos negativos o que emociones dañinas como el miedo se apoderen de tu corazón, pero tú definitivamente puedes anclar tus pensamientos y emociones en la inamovible Palabra de Dios.  Tú puedes ciertamente asegurarte de que crees correctamente con respecto a lo que Dios dice acerca de ti en Su Palabra, la cual contiene Sus preciosas promesas para ti.

Cuanto más aprendas y creas correctamente acerca de Su amor y lo que Su Palabra dice acerca de tu situación y tu vida, más se alinearán tus pensamientos con Sus pensamientos sobre ti.  Comenzarás a desarrollar pensamientos de paz y no de mal, pensamientos de esperanza y de un futuro brillante. (Jeremías 29:11)  ¡Y tú serás transformado!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

jueves, 12 de marzo de 2026

Perfeccionados Para Siempre Por Medio De La Perfecta Obra De Jesús

 Inspiración De Gracia


Pero Él, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, se sentó a la diestra de Dios… Porque por una ofrenda Él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados.  Hebreos 10:12, 14

Como creyente, ¿alguna vez has estado plagado de pensamientos acerca de que no has sido lo suficientemente bueno o que no has hecho lo suficiente para merecer las bendiciones de Dios?  ¿De que tu imperfección te descalifica para recibir alguna cosa buena de Dios?

Si has estado luchando con estos pensamientos, quiero que leas y vuelvas a leer las escrituras de hoy, y que dejes que estas saturen tu corazón, tu mente y tu conciencia.  Permite que el conocimiento de que tú estás completamente perdonado y perfeccionado para siempre por la obra terminada de Jesús en la cruz, profundice en ti.

Tú no vas a ser perdonado ni perfeccionado un día, por medio de todo el arduo trabajo que has hecho.  No, amigo, la buena noticia es que tú ya has sido perdonado y perfeccionado —de una vez por todas— por medio del sacrificio de Jesús.

¿Y cuánto tiempo es para siempre?  Yo revisé la palabra griega original utilizada en para siempre en este versículo y ¿sabes qué?  ¡“Para siempre” significa para siempre!  Tú has sido completamente perdonado y perfeccionado para siempre por la sangre purificadora de Jesús, no por la sangre de los sacrificios de animales que no pueden quitar los pecados.

Pastor Prince, ¿cómo puedo estar completamente seguro de que todos mis pecados ya han sido perdonados?

¡Buena pregunta!  Observa que después de que Jesús ofreció Su vida como un sacrificio y el pago por todos nuestros pecados, Él se “sentó” a la diestra del Padre.  ¡Jesús se sentó para demostrarnos que el trabajo está realmente terminado!

Bajo el antiguo pacto, el sacerdote que servía en el tabernáculo de Moisés nunca se sentaba, sino que “estaba de pie, día tras día, ministrando” porque su trabajo nunca podía darse por terminado.  La sangre de los toros y machos cabríos “nunca puede quitar los pecados.”(Hebreos 10:11)

Curiosamente, en el lugar santo del tabernáculo de Moisés, no había ni un solo mueble preparado para que el sacerdote se sentara.  No encontrarías una sola silla en el lugar santo.  Encontrarías el altar del incienso, la menorá e incluso la mesa del pan de la proposición, pero ninguna silla.

Esto, debido a que el trabajo del sacerdote nunca terminó.  Solo el trabajo de Jesús es una obra terminada.

Amigo, hoy tú puedes descansar tranquilo en tu corazón y en tu mente.  Puedes relajarte porque Jesús ha terminado el trabajo.  A los ojos de Dios, tú eres perfecto para siempre, no tienes mancha y estás lavado más blanco que la nieve por la preciosa sangre eterna de Su Hijo.  ¡Y eso es permanente!

Tu parte es simplemente creer y recibir todo lo que Jesús ha hecho por ti.  Así es como reinas en la vida sobre el pecado, las adicciones y todo lo que el enemigo arroje contra ti.  ¡Así es como te paras encima de todas las dificultades de la vida!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince