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jueves, 28 de mayo de 2026

Él Está Contigo

 Inspiración De Gracia


“Nunca te dejaré ni te desampararé.”  Hebreos 13:5

Si estás enfrentando un problema médico hoy, oro por que el Señor te imparta esperanza, vida y fortaleza.  Quizá hayas adquirido los elementos de la Santa Cena y comenzaste a participar de ella.  Si es así, ¡alabado sea el Señor!  Sigue perseverando hasta que recibas tu liberación, tu milagro.

Pero quizás estés pensando: He leído tantos testimonios y parece que todos los demás han recibido su milagro y están viviendo en la cima de la montaña.  Pero, ¿dónde está Dios en mi situación?  ¿Acaso me quedaré en este valle para siempre?

Amado, quiero que sepas que Él nunca te deja ni te abandona.  Él está cerca de aquellos que tienen el corazón quebrantado (Salmos 34:18), y ahora mismo, en tu situación, mientras tú clamas a Él, Él es atraído a ti.

Él es tanto el Dios de los montes como el Dios de los valles. (1 Reyes 20:28)  Él está contigo incluso en el valle, y debido a eso, tú puedes tener la confianza de que vas a superarlo. (Salmos 23:4)

Yo realmente creo que conocer las verdades acerca de la Santa Cena puede ser la diferencia entre la vida y la muerte para ti y tus seres queridos.  De hecho, yo experimenté el poder sanador de la Santa Cena mientras escribía mi libro, “Ven A La Mesa.”

Cuando mi hijo de seis años, Justin, se cayó de una estructura en el patio de la escuela y se lastimó la cabeza, mi esposa, Wendy, lo llevó al hospital para una revisión médica completa.  Los médicos lo sometieron a una tomografía computarizada y descubrieron que se había fracturado el cráneo.  Después de que comenzó a vomitar, un escaneo más detallado encontró una segunda fractura en su cráneo.  Ellos también descubrieron un sangrado en su cráneo y sangre en su oído medio.

Fue desgarrador para mí ver a mi pequeño niño llorando y agarrándose la cabeza, retorciéndose y rodando en un vano intento por detener el dolor intenso.  Tampoco fue fácil para mí mirar las imágenes del escáner y escuchar a su médico hablar sobre el posible efecto de la lesión en el cerebro de Justin.  El miedo se apoderó de mi corazón, y fue realmente una lucha el permanecer en calma.

Aparte de darle analgésicos y monitorearlo, los médicos no pudieron hacer mucho por Justin.  Pero Wendy y yo sabíamos que Dios podía, y durante todo el período de su hospitalización, nosotros tomamos la Santa Cena con él al menos tres o cuatro veces al día.

Sorprendentemente, cada vez que participábamos de la Santa Cena con Justin, sus dolores de cabeza se hacían menos dolorosos y él mejoraba cada vez más.  Los médicos esperaban que Justin tardara al menos seis semanas en mejorar, pero el Señor aceleró tanto su recuperación que en menos de tres semanas ellos le dieron el visto bueno para regresar a la escuela.  ¡Toda la gloria sea a Jesús!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

miércoles, 27 de mayo de 2026

Donde Dios Se Encuentra Y Habla Contigo

 Inspiración De Gracia


Allí me encontraré contigo, y de sobre el propiciatorio… te hablaré.  Éxodo 25:22

En la época del Antiguo Testamento, una vez al año, en Yom Kippur o el Día de la Expiación, el sumo sacerdote entraba al Lugar Santísimo y rociaba la sangre de un animal inocente en el propiciatorio.

Después de que la sangre del sacrificio había sido rociada sobre el propiciatorio, todo lo que Dios veía del arca del pacto era la sangre, y ya no veía más la rebelión ni las faltas del hombre.

Sin embargo, bajo el antiguo pacto, la sangre de los sacrificios de animales solo cubría los pecados del pueblo de Israel durante un año.  Lo que sucedía en Yom Kipur era solo una sombra.

Nuestro Señor Jesús es la sustancia.  ¡Él es el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, y Su sacrificio en la cruz fue una sola vez y para siempre! (Juan 1:29, Hebreos 9:12)

En Éxodo 25:17–22, el Señor le dijo a Moisés: “Harás además un propiciatorio de oro puro…  Harás igualmente dos querubines de oro; los harás de oro labrado a martillo, en los dos extremos del propiciatorio…  de una sola pieza…  Y los querubines tendrán extendidas las alas hacia arriba, cubriendo el propiciatorio con sus alas, uno frente al otro; los rostros de los querubines estarán vueltos hacia el propiciatorio.  Y pondrás el propiciatorio encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que Yo te daré.  Allí me encontraré contigo, y de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, te hablaré acerca de todo lo que he de darte por mandamiento para los hijos de Israel.”

¿Desde dónde hablará el Señor?  Desde encima del propiciatorio.

De eso es que se trata mi ministerio.  Yo estoy predicando desde encima del propiciatorio, predicando acerca de Su misericordia y gracia, acerca de Su sangre derramada y acerca de Su obra terminada.

Hay personas que están predicando desde el tribunal, predicando sobre la ley y sobre cómo hemos fallado.  La paga del pecado es muerte.  Según la ley, no se puede escapar de la muerte.

Pero este ministerio tiene que ver con la misericordia, la gracia, el favor, el amor y la protección del Señor.

Bajo la gracia, Jesús murió nuestra muerte en la cruz.  Él fue castigado con la muerte que nosotros merecíamos a causa de nuestros pecados.  Él renunció a Su protección en la cruz, para que nosotros podamos caminar en la protección divina hoy.  ¡Aleluya!  ¿No llena esto tu corazón con seguridad y paz hoy?

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

martes, 26 de mayo de 2026

Se Consciente Del Perdón

 Inspiración De Gracia


Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de Sus beneficios.  Él es el que perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus enfermedades; el que rescata de la fosa tu vida, el que te corona de bondad y compasión.  Salmos 103:2-4

No hace mucho, viajaba en el vehículo con mi esposa, Wendy, para almorzar fuera y por alguna razón, cada vez que ella hacía un comentario pasajero me descubrí gritando irritado o haciendo un comentario innecesariamente provocativo.

¿Has tenido uno de esos días?

Cuando reflexioné sobre por qué estaba tan irritable, me di cuenta que era porque antes me estaba sintiendo culpable por un par de asuntos.  Yo no necesariamente había hecho algo malo, pero había permitido que un poco de culpa se infiltrara en mi corazón e inconscientemente permití que entrara condenación.

Amigo, cuando caminas bajo una nube de juicio, tú puedes convertirte en una persona realmente desagradable.  Créeme, yo sé de lo que estoy hablando.  Incluso si eres autor de libros sobre la gracia y el perdón de Dios, puede haber momentos en los que la condenación se infiltra en tu corazón y te olvidas por completo de ellos.

Le agradezco a Dios que cuando Wendy me preguntó si había alguna razón para mi irritabilidad, Él me dio ese momento de claridad en el que pude ver la condición de mi corazón.  Y alabo a Jesús por la esposa perspicaz y perceptiva que no tomó mis comentarios como algo personal, sino que sabía que algo no estaba bien conmigo.  Recuerdo haberle pedido que me avisara la próxima vez que notara ese comportamiento de mi parte, porque es muy fácil caer en la condenación y la culpa.

Cuando estás bajo culpa y condenación, todo el día puedes sentirte fatal y todas tus respuestas tienen un aguijón en ellas.  Eso no es vivir la vida abundante, ¿y sabes a dónde nos lleva esto de vuelta?   Nos hace volver a la importancia de tener un sentido constante del perdón de Dios sobre nuestras vidas.  En lugar de aceptar y albergar toda la culpa, la condenación y el juicio, nosotros debemos estar seguros de nuestro perdón perfecto en Jesús.

Hay una cualidad redentora en ser consciente del perdón, en contraposición a ser consciente de tus faltas, pecados y errores.  Cuando tú eres consciente del perdón y ves tus faltas en la cruz de Jesús, recibes poder para salir de tu irritabilidad, de tu impaciencia y tu mal genio con los demás.  ¡Recibes el poder para salir de tus desórdenes alimenticios, tus adicciones y ansiedades!

Cuando nos damos cuenta que no merecemos el perdón y la gracia de Dios, pero Él de igual manera nos los da, esta revelación de Su favor inmerecido nos cambia desde nuestro interior.  ¡Esto disuelve los nudos de ira e impaciencia que se han acumulado en nosotros a través de los años, y nos libera para disfrutar del amor de Dios y mostrárselo a los demás!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince