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sábado, 2 de mayo de 2026

La Robusta Paz De Dios

 Inspiración De Gracia


Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.  Filipenses 4:7

Quiero hablarles hoy acerca de experimentar la clase de paz que viene de Dios, en medio de circunstancias perturbadoras.  Amigo, la paz no es la ausencia de problemas en tu vida.  No es la ausencia de confusión, dificultades o cosas que no son armoniosas en tu entorno físico.

Es posible estar en medio de la mayor crisis de tu vida y aun así experimentar paz.  Esa es la verdadera clase de paz que tú puedes experimentar con Jesús —paz que sobrepasa el entendimiento.  Hablando naturalmente, no tiene sentido que te sientas completamente en reposo y en paz cuando estás en una situación desesperada, pero sobrenaturalmente, ¡tú puedes estar lleno de paz!

El mundo define la paz, la armonía y la tranquilidad en función de lo que está sucediendo en el ámbito sensorial.  La noción mundial de paz se vería algo así: Un hombre recostado en una hamaca en una playa de arena blanca en Hawaii con música luau sonando suavemente en la cabaña, cocoteros balanceándose al unísono y cálidas olas azules rodando lánguidamente a lo largo de la costa.  El mundo llama a eso paz —¡hasta que la realidad entra en acción y la paz pasajera que se experimentó hace unos momentos se disipa en el aire!

Verás, amigo, no puedes usar tu entorno externo para influir permanentemente en la confusión que sientes por dentro.  Solo Jesús puede tocar lo que tú sientes por dentro y convertir esa confusión en Su paz.  Con el Señor a tu lado y desde esa paz permanente en tu interior, tú puedes influir en tu entorno externo.  No es al revés.

Con Jesús, la transformación es siempre de adentro hacia afuera y no de afuera hacia adentro.  Él pone una paz y descanso en tu corazón que son tan seguros, que tú puedes enfrentar cualquier dificultad sin preocuparte y sin estresarte, a pesar de tus circunstancias negativas y tu entorno.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

viernes, 1 de mayo de 2026

Venciendo El Temor

 Inspiración De Gracia


Y Josafat tuvo miedo y se dispuso a buscar al Señor, y proclamó ayuno en todo Judá.  Y se reunió Judá para buscar ayuda del Señor; aun de todas las ciudades de Judá vinieron para buscar al Señor.  2 Crónicas 20:3–4

¿Has estado en una situación en la que tus circunstancias parecen ser totalmente desesperanzadoras?  ¿Dónde te sentiste inmovilizado y abrumado por los problemas que te rodeaban, sin una salida e incluso sin el espacio para tener un respiro a la vista?  Quizás bajo el peso acumulado de todo lo que está en tu contra, sientes como si tu vida entera estuviera girando fuera de control y se desmoronara.

Eso es exactamente lo que le sucedió al rey Josafat y a la pequeña tribu de Judá cuando fueron asediados en todos los frentes por tres ejércitos poderosos y sedientos de sangre que avanzaban rápidamente hacia Jerusalén. (Ver 2 Crónicas 20)  Con sus enemigos empeñados en aniquilarlos sin piedad, a ellos y a todos los habitantes de Jerusalén, se enfrentaban a una situación tensamente triste y desesperada, y parecía que estaban atados a un trágico final.

Cuando se le informó a Josafat que una gran multitud venía contra él, ¡su primera reacción fue de temor!  No sé a ti, ¡pero esto a mí me da esperanza!  Estoy muy agradecido de que la Palabra de Dios nos dé un retrato auténtico de quién era Josafat.  Él no era un valiente rey guerrero que siempre estaba lleno de fe y tenía una dosis desproporcionada de coraje ardiendo, siempre listo para derribar a sus enemigos.  No, él era un hombre normal.  Hizo lo que tú y yo habríamos hecho —entró en pánico.

Pero lo que diferenció a Josafat fue que, incluso cuando tenía miedo, lo primero que hizo fue “disponerse a buscar al Señor.” (2 Crónicas 20:3)  Eso es algo que tú y yo necesitamos aprender a hacer también cuando sentimos temor.  En vez de adentrarte hacia lo profundo de la espiral del abismo de la auto derrota, debes saber que cuando te sientes abrumado por tus circunstancias, ese es el momento en el que necesitas disponerte a buscar al Señor.  Ciertamente ese no es el momento de apartarte de Dios, ni de enfadarte, enojarte, frustrarte o decepcionarte de Él.  Oye, Dios no es el autor de tus problemas.  Él es el autor y consumador de tu fe, tu victoria y tu éxito.

Josafat nos muestra que está bien experimentar episodios de temor de vez en cuando.  Dios no te condena cuando tienes miedo.  Pero cuando recibas un diagnóstico médico negativo o alguna mala noticia sobre tu familia o negocio, disponte a buscar al Señor.  ¡Jesús es tu respuesta!  Su amor perfecto por ti echará fuera todo temor.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

jueves, 30 de abril de 2026

Mantente Hablando Tu Justicia

 Inspiración De Gracia


Pues lo que la ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Dios lo hizo: enviando a Su propio Hijo.  Romanos 8:3

Amo la escritura de hoy.  La respuesta, amigo, no se encuentra en la ley, sino en el Hijo.  La ley fue dada por un siervo, Moisés; la gracia vino por medio del Hijo, Jesús.

La revolución de la gracia comienza con una persona y Su nombre es Jesús.  Cuando tú tienes a Jesús como tu Señor y Salvador, y tienes la revelación de Su gracia, lo tienes todo.  Y más importante, tú tienes una identidad nueva y justificada en Cristo.

Muchos creyentes no se dan cuenta de esto, pero las revelaciones pueden ser robadas y olvidadas.  Eso es lo que le sucedió a la iglesia de Corinto, y Pablo tuvo que intervenir para recordarles su identidad como justificados, es decir justos en Cristo.

Esta es también la razón por la cual es tan esencial que tú formes parte de una iglesia local en donde puedas mantenerte escuchando y escuchando mensajes que están llenos de la persona de Jesús, y estés rodeado de líderes y amigos centrados en Cristo, que siempre te apuntarán de vuelta al Señor y a tu identidad de justo en Cristo.

Quiero animarte a ser consciente diariamente de tu justicia en Cristo hablando y confesando tu justicia en voz alta.  Cree que tú eres justo en Cristo y que la justicia es un regalo que no puedes ganar.  Si bien saber esto es fantástico, quiero que des un paso más conmigo hoy y comiences a practicar la confesión diaria de tu justicia en Cristo.

Querido amigo, cuando estés estresado y haya mil cosas gritando por tu atención, di en voz baja: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  Cuando leas noticias horribles en los periódicos y el temor por tus seres queridos se apodere de tu corazón, simplemente di en voz baja: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  Y cuando sientas la tentación de volver a caer en una adicción pasada, tú ya sabes que hacer: di en voz baja: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”

Tu permanencia en la victoria está directamente relacionada con qué tan consciente eres de tu identidad de justo en Cristo.  Si realmente deseas ver libertades duraderas en tu vida y vivir por encima de la derrota, ¡habla!  Habla, habla y habla sin dudar.  ¡Y puedo prometerte que vas a vivir más libre de estrés, con menos temor, con más confianza y más victorioso que nunca!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince