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viernes, 26 de junio de 2026

Que Tu Fe Se Levante

 Inspiración De Gracia


Ella había oído de Jesús, así que se le acercó por detrás entre la multitud y tocó Su túnica.  Marcos 5:27, NTV

La mujer que tocó a Jesús en Marcos 5, había sufrido mucho durante doce años a causa de una hemorragia.  Ella no solo había gastado todo su dinero pagando por tratamientos que no la ayudaron, sino que su condición había empeorado.

Quizás tú te has sometido a tantos exámenes médicos, has sido objeto de tantas exploraciones y has probado tantos “tratamientos revolucionarios”, que has perdido la cuenta.  Pero cada vez que el tratamiento falla, todo lo que te queda son más facturas y una condición que se ha deteriorado a pesar de tus mejores esfuerzos.

Es posible que hayas llegado al punto en el que estás cansado de intentar y de tener esperanzas.  La enfermedad ha devastado tu cuerpo y no tienes ni la voluntad ni las finanzas para seguir luchando.

Si eso te describe, tú debes saber que no es una coincidencia que estés leyendo estas palabras.  Yo creo que el Señor quería que tú leyeras esto porque Él te ama.  No te rindas.  Incluso si has visitado a un especialista tras otro y has probado diferentes tratamientos en vano, ¡todavía hay esperanza!

Yo realmente creo que lo que estoy a punto de compartir te ayudará a recibir tu liberación, tanto en tu cuerpo como en tus finanzas.  Aquí está el relato del apóstol Marcos:

Cuando [ella] oyó hablar de Jesús, se llegó a Él por detrás entre la multitud y tocó Su manto.  Porque decía: “Si tan solo toco Sus ropas, sanaré.”  Al instante la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que estaba curada de su aflicción… Y Jesús le dijo: “Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz y queda sana de tu aflicción.”  —Marcos 5:27–29, 34

Si tú has estado creyendo en Dios por tu sanidad, podrías estar pensando: “Si tan solo pudiera ver a Jesús con mis propios ojos u oírlo con mis oídos, entonces podría ser sanado.”  El apóstol Lucas registró que “grandes multitudes se congregaban para oírle y ser sanadas de sus enfermedades.” (Lucas 5:15)  Estas multitudes escucharon a Jesús y fueron sanadas.

Pero el relato del apóstol Marcos sobre la mujer con flujo de sangre no dice: “Cuando ella oyó hablar a Jesús.”  Este dice: “Cuando ella oyó hablar de Jesús.”

¡Aleluya!  ¿Sabes lo que eso significa?  Significa que nosotros podemos tener la misma fe que tenía esta mujer con solo oír hablar acerca de Jesús.  Es posible que nosotros no veamos ni escuchemos a Jesús en persona como lo hicieron las multitudes.  Pero con solo oír hablar acerca de Jesús, nosotros podemos recibir la misma liberación para nuestra fe y sanidad que esta mujer recibió —¡incluso si las condiciones han estado en nuestro cuerpo durante años, e incluso si los médicos y los tratamientos costosos han fallado!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

jueves, 25 de junio de 2026

“¡El Hijo! ¡El Hijo!”

 Inspiración De Gracia


Escucharé lo que dirá Dios el Señor, porque hablará paz a Su pueblo…  Salmos 85:8

Había una vez un hombre rico que amaba a su hijo único por encima de todas las cosas.  Juntos, ellos pasaron diez años construyendo una de las colecciones de arte más raras y valiosas del mundo, con todo, desde Picasso hasta Rafael.

Luego, estalló la guerra y el hijo se fue a luchar.  Un día, los peores temores del padre se hicieron realidad cuando el departamento de guerra le informó que su amado hijo había sido asesinado mientras intentaba rescatar a otro soldado.

Unos seis meses después, un joven soldado con un gran paquete bajo el brazo visitó al hombre rico y le dijo: “Señor, usted no me conoce, pero yo soy el hombre que su hijo salvó el día de su muerte.  Su hijo era mi amigo y pasamos muchas noches hablando de usted y su amor por el arte.”  Entonces, él le extendió el paquete y le dijo: “Yo no soy un gran artista, pero quería que usted tuviera esta pintura que hice de su hijo, tal como lo recuerdo de la última vez.”

El padre se halló mirando fijamente el retrato de su hijo único.  Luchando contra las lágrimas, él dijo: “Has capturado la esencia de la sonrisa de mi hijo en esta pintura y la apreciaré por encima de todas las demás.”  El padre colgó el retrato de su hijo sobre la repisa de la chimenea y se lo mostró a sus visitantes antes que cualquiera de las otras obras maestras.

Cuando el padre murió, toda su colección de obras maestras se ofreció en una exclusiva subasta privada.  Coleccionistas de arte y expertos de todo el mundo se reunieron y se sorprendieron cuando la primera pintura en el bloque de la subasta fue la modesta interpretación que hizo el soldado del hijo de este hombre. 

El subastador pidió que alguien comenzara a pujar, pero la sofisticada multitud se burló y exigió que se presentaran los Van Gogh y los Rembrandt.  El subastador insistió, pero cuando ninguna oferta se recibió, la multitud silbó para que la subasta continuara.  Aun así, el subastador preguntó: “¡El hijo!  ¡El hijo!  ¿Quién se llevará al hijo?”

Finalmente, una voz desde atrás dijo: “Ofreceré diez dólares por el hijo.”  El postor no era otro que el joven soldado a quien el hijo había salvado al morir.  Él dijo: “Todo lo que tengo a mi nombre son diez dólares, pero lo ofreceré todo por la pintura.”

El subastador siguió preguntando por una oferta más alta, pero la multitud enojada gritó: “Véndesela a él y sigamos con la subasta.”  El subastador golpeó el mazo y vendió la pintura al soldado por la oferta de diez dólares.

“Finalmente, podemos continuar con la subasta,” gritó alguien de la segunda fila.  Pero justo en ese momento, el subastador anunció: “La subasta está oficialmente cerrada.”  La multitud reunida allí se sorprendió y exigió saber por qué.

El subastador simplemente respondió: “Conforme a los deseos del difunto, hoy solo debía venderse la pintura del hijo.  Y quienquiera que se llevara esta pintura lo recibiría todo —cada obra de arte de esta colección invaluable y la finca completa en la que esta se encuentra.  La subasta está cerrada.”  Y con el movimiento de su mazo, dejó a la multitud sentada en un silencio atónito, mirando al joven soldado.

Cada vez que pienso en esta historia, pienso en cómo, como el padre de la historia, Dios busca personas que valoren y aprecien a Su Hijo.  Quien recibe al Hijo recibe todas las bendiciones de Dios.  A quien valora a Su Hijo, Él le da todo lo bueno que tiene.

¿Y cómo valoramos a Su Hijo?  Una de las formas principales es tomando tiempo para escucharlo.  Escucha Sus palabras de gracia para nosotros y escucha lo que Él ha hecho por nosotros a través de Su sacrificio en la cruz.

En la escritura de hoy, el salmista dice: “Escucharé lo que dirá Dios el Señor, porque hablará paz a Su pueblo.”  La palabra hebrea para “paz” aquí es shalom, que significa plenitud, buena condición, bienestar en el cuerpo y la mente, seguridad, contentamiento y paz en nuestras relaciones con la gente.

Amigo, si tú deseas experimentar un incremento en estas bendiciones para tu cuerpo, tu familia, tu carrera y tu ministerio, entonces enfócate en escuchar a Jesús y crecer en el conocimiento de Él y de Su gracia.  La Biblia nos dice que la gracia y la paz (y toda bendición buena) se nos multiplican cuando crecemos en el conocimiento de Jesús nuestro Señor. (2 Pedro 1:2)

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

miércoles, 24 de junio de 2026

Encuentra Restauración En La Iglesia

 Inspiración De Gracia


Plantados en la casa del Señor, florecerán en los atrios de nuestro Dios.  Aun en la vejez darán fruto; estarán vigorosos y muy verdes, para anunciar cuán recto es el Señor, mi roca, y que no hay injusticia en Él.  Salmos 92:13-15

Recibí este testimonio de alabanza de una pareja que asiste a nuestra Iglesia Revolución de Gracia en Dallas, Texas.  Es un hermoso ejemplo de cómo nosotros caminamos en Su protección y Su restauración mientras estamos plantados en la casa de Dios.

Esta pareja compartió conmigo cómo su matrimonio había pasado por un período muy difícil, y cómo la iglesia y el liderazgo pastoral los ayudaron a superar ese momento difícil.

Nos tomó un tiempo darnos cuenta de que necesitábamos enfocarnos más en Cristo que en nosotros mismos y en nuestros problemas.  Lo que finalmente salvó nuestra relación fue enfocarnos verticalmente en nuestro Señor Jesús y no horizontalmente el uno en el otro.

Nosotros estuvimos declarando: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo Jesús”, lo cual nos dio un sentido de lo mucho que Dios nos ama y quiere que estemos bendecidos.  Saber que nosotros somos la justicia de Dios a través de Cristo, es lo que sanó nuestro matrimonio roto.

Poder descansar en todo lo que Jesús ha hecho, y poder escuchar y meditar en la Palabra, ha sido lo mejor para nosotros.  Él verdaderamente es la vid y nosotros somos los pámpanos.  Ahora nosotros sabemos que en cada situación y circunstancia, Cristo está proveyendo para todas nuestras necesidades.  Él es la vid que nos mantendrá abastecidos y nos mantendrá en donde debemos estar.

Saber que “si a mí me importa, a Dios también le importa” fue la última pieza del rompecabezas.  Nosotros aprendimos que no hay ningún asunto demasiado pequeño o intrascendente para el Señor.  Tampoco hay nada demasiado grande para que Él lo aborde por nosotros.

Amigo, ¿puedes ver cuán importante es estar plantado en una iglesia local?  En el caso de esta pareja, estar en una iglesia que predica la verdad del evangelio y tener el sabio consejo de líderes que los acompañaron durante ese proceso, salvó su matrimonio.

¿Y puedes sentir su gozo de saber que el Señor Jesús es la vid que provee para todas sus necesidades, y para quien nada es demasiado grande o demasiado pequeño para que ellos lo lleven ante Él?  Lee los versículos de hoy del Salmo 92.  Dar fruto en la vejez habla de preservación, protección y larga vida.

Dios quiere que no solo tengas una larga vida, sino que tengas calidad de vida y que permanezcas fuerte, saludable y fructífero en tu vejez.  Y la manera de que tengas todo eso es estar plantado en la casa del Señor.

Amado, si tú no asistes con regularidad a una iglesia local, quiero animarte a ir y plantarte en una.  ¡Al hacerlo, verás que tú, tu carrera, tu matrimonio y tu hogar prosperarán en todos los sentidos!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince