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jueves, 26 de febrero de 2026

Apartado Para La Vida Y La Salud

 Inspiración De Gracia


Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de Aquel que los llamó de las tinieblas a Su luz admirable.  1 Pedro 2:9, NVI

A algunas personas les desconcierta la palabra santo cuando hablamos de la Santa Cena.  Para ellos, eso se siente anticuado y tal vez incluso irrelevante.  Pero, ¿sabías que ser “santo” simplemente significa ser “apartado para Dios” y ser poco común?

Esto habla de la naturaleza especial de esta Cena.  ¡Cada vez que tú participas de la Santa Cena, estás permitiendo que el Señor te aparte del mundo y le estás permitiendo tener un momento privado de intimidad y comunión contigo!  Mira lo que Dios hizo por los hijos de Israel cuando las plagas cayeron sobre la tierra de Egipto.  Él declaró:

“Mas en aquel día Yo pondré aparte la tierra de Gosén en la que mora Mi pueblo, para que no haya allí enjambres de insectos, a fin de que sepas que Yo, el Señor, estoy en medio de la tierra; y Yo haré distinción entre Mi pueblo y tu pueblo.”  —Éxodo 8:22–23

De la misma manera, cuando tú tienes una percepción divina del poder y el significado de la Santa Cena, el Señor mismo te aparta y hace una diferencia entre tú y la gente del mundo.  Eso significa que tú no eres como la gente del mundo.

Significa que puede ser común que las personas de todo el mundo contraigan “gripe”, o común que las personas de una edad y demografía particular, experimenten ciertos síntomas o desarrollen ciertas enfermedades.  Pero tú no tienes que aceptar ninguna enfermedad “común” porque Dios te ha apartado para que seas poco común.

En un mundo que está decayendo y muriendo a causa de las enfermedades, Él ha pagado el precio para que tú estés excepcionalmente saludable, sano y en tu plenitud.  Si bien el resto del mundo puede debilitarse con la edad, la Biblia declara que “tan larga como tus días será tu fuerza (Deuteronomio 33:25), y que incluso a medida que avanzas en edad, puedes regresar a los días de tu juventud. (Job 33:25)

Yo oro eso sobre ti ahora mismo: que a medida que tus días aumentan, aumenten también tus fuerzas y tu salud, y que el Señor te regrese a los días de tu juventud y haga que tu carne se vuelva joven como la de un niño.  ¡Amén!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

miércoles, 25 de febrero de 2026

La Restitución De Dios Es Mucho Más Grande

  Inspiración De Gracia


 “Pondré sobre ellas pastores que las apacentarán, y nunca más tendrán temor, ni se aterrarán, ni faltará ninguna —declara el Señor.”  Jeremías 23:4

Han pasado muchos años desde que tuve el sueño en el que escuché al Señor decirme: “La revolución de la gracia está aquí.”  Eso fue en el 2001.

Todavía recuerdo haber pensado: “Sí, Señor, yo sé que viene.”  Luego Él dijo: “No, ya está aquí.”  Y añadió: “Pondré sobre pastores Mi rebaño y ellos le alimentarán.  Y Mi rebaño ya no temerá, ni se desanimará, ni faltará ninguno,” citando Jeremías 23:4.

Luego, Él me dio una impartición en mi espíritu y me reveló que el mensaje que iba a ser predicado —la palabra vigente para la revolución de la gracia— también se encuentra en Jeremías 23.

¡En la revolución de la gracia, Dios Mismo está estableciendo pastores que predicarán el evangelio de la gracia con autoridad e impartirán a los oyentes seguridad, certeza, convicción y confianza para que ya no sean oprimidos por el temor ni el desánimo!

Si tú has perdido muchos años viviendo en la duda, el miedo y la depresión, Dios te está restituyendo esos años perdidos, en la revolución de la gracia.  No puedo esperar a mostrarte cómo el Señor traerá restitución a cada área de tu vida.

Cuando el Señor restituye, lo que Él da siempre es mayor en cantidad o calidad que lo que se perdió.  Cualquier cosa que el enemigo te haya robado, nosotros vamos a creerle al Señor por una restitución del 120 por ciento.

¿Por qué el 120 por ciento?  Porque esto se basa en el principio de restitución de la ofrenda por la culpa que se encuentra en Levítico 5 y 6.  Levítico 6:4-5 dice:

“Será, entonces, que cuando peque y sea culpable, devolverá lo que tomó al robar, o lo que obtuvo mediante extorsión, o el depósito que le fue confiado, o la cosa perdida que ha encontrado, o cualquier cosa acerca de la cual juró falsamente; hará completa restitución de ello y le añadirá una quinta parte más.  Se la dará al que le pertenece el día que presente su ofrenda por la culpa.”

Aquí vemos a Dios detallando lo que una persona debe hacer para hacer restitución (o restauración) a alguien que ha agraviado.  Observa que esta ley establece que “hará completa restitución de ello y le añadirá una quinta parte más.  Se la dará al que le pertenece.”  El valor total de lo perdido, defraudado o robado, más una quinta parte, es el 120 por ciento del valor original.

Ahora, este principio de restitución estaba bajo la ley de Moisés.  Así que, cuánto más podemos esperar nosotros la restitución bajo el nuevo pacto de gracia —“un mejor pacto con Dios, basado en promesas mejores.” (Hebreos 8:6, NTV)  ¡Es por eso que nosotros vamos a confiar en Dios por una restitución del 120 por ciento y más!

Observa también, que la persona trae su restitución el día de su ofrenda por la culpa.  La ofrenda por la culpa es una imagen de lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz.  Él se convirtió en nuestro sustituto y fue juzgado en nuestro lugar por cada transgresión que cometimos, para que nosotros podamos recibir gratuitamente todas las bendiciones de Dios, incluida la bendición de la restitución.

Querido amigo, si tú has aceptado a Cristo como tu ofrenda por la culpa, la restitución de Dios que es mucho más grande está por llegar.  Si el enemigo te ha robado o te ha defraudado los mejores años de tu vida, entonces en esa misma área en la que has sufrido pérdidas, Dios te va a dar mucho más de lo que tenías antes.

Él te restituirá los años que las langostas se comieron (Joel 2:25), y en una medida mayor que la que puedas imaginar.  ¡Tus mejores días están delante de ti!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

martes, 24 de febrero de 2026

El Perdón Abre La Puerta

 Inspiración De Gracia


 “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han entrado al corazón del hombre, son las cosas que Dios ha preparado para los que le aman.”  1 Corintios 2:9

Palabras crueles dichas con ira.  La traición a la confianza.  Promesas rotas.  Una relación destructiva que sabías que no debías haber entablado.

¿Has transitado esos caminos oscuros antes?  Hay mucha gente que está viviendo a la sombra de la culpa y la condenación.  Los errores de su pasado los persiguen y es un viaje dolorosamente solitario y difícil para ellos.

Quizás el hombre paralítico del libro de Marcos, a quien sus cuatro fieles amigos bajaron por el techo, entendía un poco sobre esto.  La Biblia nos dice que él estaba paralizado a tal punto que yacía en una camilla, que fue como sus amigos lo cargaron hasta la casa en la que estaba Jesús.

Con el hombre yaciendo inerte en su camilla, sus cuatro amigos lo bajaron por una abertura en el techo, justo en frente de Jesús —la única manera que hallaron para llevar a su amigo lisiado ante Jesús y asegurar su sanidad.  La Escritura nos dice que cuando Jesús vio su fe, Él le dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados.” (Marcos 2:5)

Para todos los que estaban viendo esta escena desarrollarse ese día, debe haber parecido algo muy extraño que Jesús dijera —“tus pecados te son perdonados.”  El hombre estaba claramente paralizado.  Obviamente, él estaba allí para ser sanado.  ¿Qué tenía que ver el perdón con su condición o su sanidad?

Pero Jesús sabía que era exactamente lo que este pobre hombre necesitaba escuchar para que su sanidad se manifestara.  Y de hecho, ante las siguientes palabras de Jesús, “¡Ponte de pie, toma tu camilla y vete a tu casa!”, el hombre paralítico “se levantó de un salto, tomó su camilla y salió caminando entre los espectadores, que habían quedado atónitos.” (Marcos 2:11-12, NTV)

¿Qué había ocurrido?  Jesús vio, cuando nadie más podía hacerlo, que el hombre necesitaba escuchar que estaba perdonado, que Dios no lo estaba condenando.  Y esas palabras le abrieron la puerta a su sanidad y lo liberaron de su parálisis.

No es de extrañar que los espectadores se quedaran atónitos —¡el hombre pasó de estar inmóvil e indefenso a ser activo, fuerte y completamente funcional, justo delante de sus ojos!

Querido amigo, si tú estás paralizado por un fuerte sentimiento de condenación por algo en tu pasado, quiero que sepas sin lugar a dudas que Dios no está reteniendo tu libertad.  Él te ama, comprende tu dolor y tu sufrimiento, y te ha perdonado por medio de la cruz.  Él quiere que tú sepas que tu pasado no tiene por qué envenenar tu futuro.

No importa cuántos días oscuros hayas experimentado, Dios ha preparado muchas maravillosas puertas abiertas de oportunidad, favor y buen éxito para que tú puedas pasar por ellas en los días venideros.  Tus días más brillantes y gloriosos están frente a ti.

Viendo a través de los ojos de la fe, 

Joseph Prince