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viernes, 13 de febrero de 2026

Usa Tus Palabras Para Bendecir

 Inspiración De Gracia


En conclusión, sed todos de un mismo sentir, compasivos, fraternales, misericordiosos y de espíritu humilde; no devolviendo mal por mal, o insulto por insulto, sino más bien bendiciendo, porque fuisteis llamados con el propósito de heredar bendición.  Pues: “El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua del mal y sus labios no hablen engaño.”  1 Pedro 3:8-10

Amado, quiero que veas que tus palabras son poderosas.  Lo que tú hables sobre ti mismo puede cambiar tu vida.

Permíteme traer tu atención a la escritura de hoy.  La Palabra de Dios es hermosamente clara.  Si tú deseas amar la vida y ver días buenos, todo lo que necesitas hacer es refrenar tu lengua de hablar mal.

Suena sencillo.  De hecho, puedes incluso debatir que es demasiado simple.  ¿Cuántos de nosotros realmente creemos que nuestra lengua ejerce tanta influencia y poder sobre nuestro futuro, incluso sobre nuestra vida diaria?

La lengua parece diminuta e insignificante en comparación con el resto de nuestro cuerpo.  ¿Cómo puede un órgano tan pequeño, que no tiene ningún soporte esquelético, tener un efecto tan directo y pronunciado en nuestro futuro?

Sin embargo, la Biblia nos recuerda que no debemos despreciar la lengua simplemente porque es pequeña: “Mirad también las naves; aunque son tan grandes e impulsadas por fuertes vientos, son, sin embargo, dirigidas mediante un timón muy pequeño por donde la voluntad del piloto quiere.  Así también la lengua es un miembro pequeño, y sin embargo, se jacta de grandes cosas.” (Santiago 3:4-5)

En el libro de Proverbios, Salomón también declara: “Muerte y vida están en poder de la lengua, y los que la aman comerán su fruto.” (Proverbios 18:21)  ¡Es evidente que Dios no quiere que tú subestimes el poder de tus palabras!

Nota que la cita del Apóstol Pedro fue hecha en el contexto de nuestras relaciones con las personas.  A medida que eres transformado por el evangelio de la gracia, Dios también quiere transformar tus relaciones con las personas.  Estas personas serían tu cónyuge, tus hijos, tus padres, tus parientes, tus amigos, tus colegas, tus empleadores, tus socios comerciales, ¡y cualquier otra persona con la que entres en contacto!

Yo creo que las personas que han sido tocadas por la gracia de Dios son portadoras de Su Espíritu de humildad y gracia.  Nosotros no somos personas que pagan mal por mal, insulto por insulto.  Somos personas llamadas a ser una bendición dondequiera que vayamos.  Esa es la revolución de la gracia en acción.  Nuestro Señor Jesús primero transforma tu relación con Dios de adentro hacia afuera, y esa gracia que tú has experimentado se desborda en todas tus relaciones terrenales como un poderoso maremoto.

Déjame mostrarte algo muy interesante.  La palabra griega original para “bendición” en 1 Pedro 3:9 es eulogeo, que significa “hablar bien de” y es de donde obtenemos la palabra “elogio.”  ¡Esa es la clave para pronunciar una bendición!  ¡Cada vez que tú hablas bien de algo, estás bendiciendo ese algo y estás siendo una bendición!

Así que, habla bien de tu matrimonio, tus hijos, tu familia y tus amigos.  Así es como vas a bendecirlos y serás una bendición dondequiera que vayas.  Bendice tu cuerpo también, hablando bien de él —¡no andes diciendo que está envejeciendo!

Habla bien también de tu relación con el Señor.  Llámate a ti mismo el amado del Señor.  Declara Su protección, Su favor y Su justicia sobre ti y tus seres queridos, y comienza a experimentar Sus bendiciones como nunca antes.  Cada vez que tú proclamas Sus bendiciones sobre tu vida, estás tomando posesión de tu lugar bendecido en Cristo.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

jueves, 12 de febrero de 2026

Bajo El Cuidado Del Buen Pastor

 Inspiración De Gracia


El Señor es mi pastor, nada me faltará.  En lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce.  Él restaura mi alma; me guía por senderos de justicia por amor de Su nombre.  Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo; Tu vara y Tu cayado me infunden aliento.  Salmos 23:1-4

Si somos honestos, todos tenemos una medida de equivocación en lo que creemos durante nuestras vidas.  Simplemente pregúntate: “¿Me he sentido frecuentemente ansioso, preocupado o temeroso de que me suceda lo peor, a mí o a mis seres queridos?”  Estas emociones negativas y agotadoras son sencillamente banderas que indican lo que nosotros realmente creemos acerca de nosotros mismos, de nuestras vidas y de Dios.

Cuando nos sentimos temerosos y preocupados todo el tiempo, estamos viviendo como si no creyéramos que tenemos un Pastor fuerte y poderoso, que es compasivo con nosotros, que nos conduce a buenos lugares, que nos protege y nos cuida amorosamente.  Entonces, si preocuparte o sentir miedo parece ser tu modo natural predeterminado, lo que tú necesitas hacer es seguir escuchando y aprendiendo acerca de lo mucho que Dios te ama y cuán valioso es para Él.

Es por eso que la salida de la preocupación constante no es solo pensar positivamente; esta salida nace al saber que tú tienes una relación personal e íntima con un Salvador amoroso que vela por tus necesidades y te atiende como un Pastor amoroso.  Cuanto más firmemente creas que Él está cuidando de ti, más cambio verás en tus pensamientos y sentimientos, y serás menos víctima de emociones y comportamientos poco saludables.

Hoy, si tú necesitas liberarte de una mala situación, mira a Jesús, tu buen Pastor, conduciéndote fuera de ella por Su Palabra que trae vida y luz.  El salmista lo dice así: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y luz para mi camino.” (Salmos 119:105)  En la traducción de El Mensaje, dice: “Por Tus palabras yo puedo ver hacia dónde voy; ellas arrojan un rayo de luz a mi camino oscuro.”

Amigo, el Señor quiere poner un rayo de luz en tu camino hoy.  Sea lo que sea con lo que estás luchando actualmente, no importa cuán insuperables parezcan tus problemas, cuando tú comienzas a creer correctamente, ¡las cosas comienzan a cambiar para tu bien!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

miércoles, 11 de febrero de 2026

Ve Tras Jesús Mismo

 Inspiración De Gracia


Y sucedió que mientras conversaban y discutían, Jesús mismo se acercó y caminaba con ellos.  Lucas 24:15

Me encanta el hecho de que de todas las palabras que Dios pudo haber elegido para llamar a esta hermosa comida, Él eligió la palabra Comunión.  Esto habla de la relación que Dios quiere tener con nosotros, la cercanía y la intimidad que Él desea tener con nosotros.

Sé que puede ser fácil perder de vista esto e incluso ver la Comunión (o Santa Cena), como un medio para un fin, especialmente cuando estás luchando contra los síntomas en tu cuerpo.  Pero a medida que tú continúas viniendo a la Mesa del Señor, no te limites solo a buscar la sanidad y te pierdas de Aquel que preparó la mesa para ti.

Persigue al sanador y no solo la sanidad.  Persigue al que bendice y no solo la bendición.  Cuando lo tienes a Él, lo tienes todo.

Hoy, quiero animarte con una de mis historias favoritas del Nuevo Testamento.  Y oro para que no te vayas con simple información sobre lo que es la Comunión Santa (o Santa Cena), sino que experimentes lo que los dos discípulos hicieron en el camino a Emaús cuando Jesús mismo se acercó y caminó con ellos.

Ese viaje a Emaús tuvo lugar el mismo día en que nuestro Señor Jesús resucitó corporalmente de la tumba.  ¿Qué era tan importante para el Señor que fue a hacerlo en el mismo día de Su resurrección?

El Cristo resucitado hizo esto: 

Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les explicó lo referente a Él en todas las Escrituras.  —Lucas 24:27

Más tarde, los dos discípulos se dijeron el uno al otro: “¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba en el camino cuando nos abría las Escrituras? (Lucas 24:32)

Como pastor, esto es lo que me esfuerzo por hacer todos los domingos y oro para que, por la gracia de Dios, ustedes vean en las Escrituras, no una lista de reglas y ordenanzas, no un conocimiento que envanece el intelecto, sino cosas concernientes a Él Mismo.

Oro por que tu corazón arda dentro de ti mientras ves a Jesús en las Escrituras y experimentas Su profundo y personal amor por ti, como nunca antes.  Oro por que sientas que Jesús mismo se acerca a ti, derramando Su amor en ti e impartiéndote todo lo que necesitas.  Y más allá de lo que Él puede hacer por ti o por tus seres queridos, más allá de sanar esa condición con la que puedes estar luchando, oro por que tengas un encuentro con el Señor Jesús mismo.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince