recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

jueves, 30 de abril de 2026

Mantente Hablando Tu Justicia

 Inspiración De Gracia


Pues lo que la ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Dios lo hizo: enviando a Su propio Hijo.  Romanos 8:3

Amo la escritura de hoy.  La respuesta, amigo, no se encuentra en la ley, sino en el Hijo.  La ley fue dada por un siervo, Moisés; la gracia vino por medio del Hijo, Jesús.

La revolución de la gracia comienza con una persona y Su nombre es Jesús.  Cuando tú tienes a Jesús como tu Señor y Salvador, y tienes la revelación de Su gracia, lo tienes todo.  Y más importante, tú tienes una identidad nueva y justificada en Cristo.

Muchos creyentes no se dan cuenta de esto, pero las revelaciones pueden ser robadas y olvidadas.  Eso es lo que le sucedió a la iglesia de Corinto, y Pablo tuvo que intervenir para recordarles su identidad como justificados, es decir justos en Cristo.

Esta es también la razón por la cual es tan esencial que tú formes parte de una iglesia local en donde puedas mantenerte escuchando y escuchando mensajes que están llenos de la persona de Jesús, y estés rodeado de líderes y amigos centrados en Cristo, que siempre te apuntarán de vuelta al Señor y a tu identidad de justo en Cristo.

Quiero animarte a ser consciente diariamente de tu justicia en Cristo hablando y confesando tu justicia en voz alta.  Cree que tú eres justo en Cristo y que la justicia es un regalo que no puedes ganar.  Si bien saber esto es fantástico, quiero que des un paso más conmigo hoy y comiences a practicar la confesión diaria de tu justicia en Cristo.

Querido amigo, cuando estés estresado y haya mil cosas gritando por tu atención, di en voz baja: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  Cuando leas noticias horribles en los periódicos y el temor por tus seres queridos se apodere de tu corazón, simplemente di en voz baja: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  Y cuando sientas la tentación de volver a caer en una adicción pasada, tú ya sabes que hacer: di en voz baja: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”

Tu permanencia en la victoria está directamente relacionada con qué tan consciente eres de tu identidad de justo en Cristo.  Si realmente deseas ver libertades duraderas en tu vida y vivir por encima de la derrota, ¡habla!  Habla, habla y habla sin dudar.  ¡Y puedo prometerte que vas a vivir más libre de estrés, con menos temor, con más confianza y más victorioso que nunca!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

miércoles, 29 de abril de 2026

La Gracia Es Una Persona, No Una Doctrina

 Inspiración De Gracia


Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.  Juan 1:17

¿Sabes qué hace que el cristianismo sea único y le da el poder para liberar a las personas de todos sus temores, pensamientos de condenación y adicciones?  Muchos de los sistemas de creencias del mundo se rigen por códigos, reglas y leyes morales.

Pero el cristianismo es único en el sentido de que no se trata de una lista impersonal de lo que se debe y no se debe hacer.  Se trata de tener una relación con Dios Todopoderoso.  Y es Dios trabajando en nosotros y para nosotros a través de esta relación lo que trae transformación a nuestras vidas.

Amado, Dios está completamente interesado en tener una relación contigo hoy.  El apóstol Juan nos dice que “la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.” (Juan 1:17)

Nota también que la ley fue dada.  Esto implica un sentido de distancia.  Y en contraste, ¡la gracia vino!  La gracia es personal y vino como una persona —la persona de Jesucristo.

La ley es dura, fría e impersonal.  No se puede tener una relación con dos tablas de piedra.  Pero la gracia es dulce y cálida.  La gracia no es una enseñanza ni una doctrina.  La gracia es una persona y con una persona nosotros si podemos tener una relación.

A Dios no le interesa la mera obediencia y sumisión.  Él es un Dios de amor y Él anhela tener una relación íntima contigo.

Jesús vino y murió de una muerte cruel en la cruz, pagando la deuda completa del pecado con Su propia vida, para que tú y yo podamos reinar en la vida hoy.  Su sacrificio cumplió perfectamente todos los requisitos de la ley en nuestro nombre. (Mateo 5:17, NVI)  Todo lo que nosotros no pudimos hacer, Él lo hizo en nuestro lugar.

Cuando tú recibes a Jesucristo como tu Señor y Salvador, eres hecho santo y justo por Su sangre, de una vez y para siempre.  Entonces, tú puedes entablar una relación con el Dios Todopoderoso y acercarte confiadamente a Su presencia sin ninguna culpa, condenación o expectativa de castigo.

Verás, cuando tú has pagado tu deuda con el prestamista por la hipoteca de tu casa, dejas de enviar los pagos mensuales porque la deuda ya ha sido cubierta en su totalidad.  Si el prestamista te envía una carta exigiendo un pago adicional, todo lo que tú tienes que hacer es presentar el título de propiedad de tu casa.  En el mismo sentido, ¡la deuda que tú y yo teníamos con la ley ya ha sido pagada por nuestro Salvador, Jesucristo!  ¡Aleluya!

Cuando el diablo venga a acusarte con la ley y te muestre cómo has fallado y no has cumplido, quita la mirada de ti mismo y señálale el pago que Jesús hizo en la cruz.  Cristo es tu título de propiedad, que es por lo cual hoy tú eres llamado “cristiano”.

Tú no eres tuyo.  Tú has sido comprado con la preciosa sangre de Jesucristo.  Su sangre, derramada por ti, es lo que hace que tu relación con Dios sea algo seguro.  ¡Y es lo que hoy te da la base para extender tu mano y recibir tu libertad de parte de tu amoroso Salvador!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

martes, 28 de abril de 2026

Un Solo Gemido Llegará Al Trono

 Inspiración De Gracia


Y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; y su clamor, a causa de su servidumbre, subió a Dios.  Oyó Dios su gemido, y se acordó Dios de Su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.  Éxodo 2:23-24

Hay un enemigo que quiere mantenerte esclavizado a esa condición médica en tu vida.  El enemigo quiere mantenerte en un lugar de desesperación y mantenerte tan enfocado en tus decepciones que no puedas aferrarte a las promesas de Dios para ti.  Eso es lo que les hizo a los hijos de Israel.  Cuando Moisés les dijo a los israelitas que Dios los rescataría de su esclavitud, la Biblia nos dice que ellos “no quisieron escucharlo” porque estaban “demasiado desalentados por la brutalidad de su esclavitud.” (Éxodo 6:6–9, NTV)

Pero Dios no los abandonó a pesar de que ellos se negaron a escuchar.  Él sabía que ellos estaban desesperados porque habían sufrido bajo el yugo de la esclavitud durante mucho tiempo.  ¿Quieres saber qué hicieron los hijos de Israel que hizo que Dios los rescatara tan poderosamente?

Lee esto por ti mismo en el versículo anterior.  Los hijos de Israel estaban tan oprimidos que todo lo que pudieron hacer fue gemir.  No quedaba nada en ellos para preparar sus oraciones.  Y la Biblia nos dice que Dios oyó su gemido y se acordó de Su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.

Estoy compartiendo esto contigo porque quiero que sepas que tú no necesitas preparar declaraciones de fe impresionantes ni hacer nada por Dios antes, para que Él te escuche.  Un solo gemido llegará al trono.  Un simple suspiro tuyo llegará al salón del trono de tu Abba en el cielo.  Si un solo gemido de los hijos de Israel pudo activar el pacto que Dios había hecho con sus antepasados, ¡cuánto más logrará tu clamor, oh hijo del Altísimo!

Si tú te encuentras desanimado debido a tu condición médica, clama a Él y toma esta idea adicional de la Pascua como un estímulo.  Me encanta que Dios les dijera a los hijos de Israel que participaran del cordero pascual de esta manera: “Comerán el cordero de este modo: con el manto ceñido a la cintura, con las sandalia puestas, con la vara en la mano…” (Éxodo 12:11, NVI)

¿Por qué tenían que comer con el manto ceñido a la cintura, las sandalias puestas y las varas en sus manos?  Dios les estaba diciendo que estuvieran listos para su liberación física incluso mientras comían el cordero asado.

De la misma manera, cuando nosotros participamos de la Santa Cena, participemos con fe y expectativa.  Nuestro compasivo Señor Jesús ha escuchado nuestros gemidos, y Él quiere y puede liberarnos de cualquier opresión.

Participemos entonces esperando que nuestro milagro suceda, esperando nuestra liberación.  Eso fue lo que los israelitas hicieron a pesar de su sufrimiento, y salieron sin que ninguno de ellos estuviera enfermo ni débil.

Yo quiero ver que esto suceda para mi iglesia y para ti.  Puede que todavía no hayamos llegado al punto en el que podamos decir que “no hay ninguno débil”, pero creo que estamos en camino.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince