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domingo, 12 de abril de 2026

Dios Nos Amó Tanto

 Inspiración De Gracia


Porque en Mí ha puesto su amor, Yo entonces lo libraré; lo exaltaré, porque ha conocido Mi nombre.  Salmos 91:14

¿Qué te califica para la protección de Dios?

Hago esta pregunta porque he escuchado a muchos ministros cuyas enseñanzas hacen que parezca que tú tienes que calificar para las bendiciones de Dios.  Ellos hacen que parezca que Dios te bendice solo si tú eres capaz de amar al Señor con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.

Esto también aplica en el área de tu protección.  Cuando ellos leen: Porque en Mí ha puesto su amor, Yo entonces lo libraré”, concluyen que la protección de Dios depende de que nosotros cumplamos la condición de amar al Señor perfectamente.

Desafortunadamente, tal enseñanza te roba la fe para creer en Dios por Su protección divina sobre ti y tus seres queridos.  Todo lo que es dependiente de nuestros esfuerzos está sobre una base inestable, porque no importa cuán “buenos” cristianos nosotros pensemos que somos, nuestro amor por el Señor va a fallar.

Precisamente por eso fue que Dios envió a Su Hijo.  Él sabía que el hombre nunca sería capaz de cumplir con todos Sus mandamientos.  Al enviar a Su Hijo, Él nos estaba diciendo: “Yo sé que tú no puedes, así que deja que YO te ame con todo Mi corazón, con toda Mi mente y con todas Mis fuerzas.”

Allí radica la hermosa historia de amor que nosotros llamamos el Evangelio de Jesucristo.

Dios amó TANTO al mundo que Él envió a Su Hijo unigénito para salvarnos y rescatarnos.  El Señor Jesucristo cumplió por Sí mismo todos los requisitos de la ley.  Hoy, incluso cuando nuestro amor por Él vacila, incluso cuando fallamos, ¡Él aún nos libra del mal!

Una escritura que resume hermosamente lo esencial del nuevo pacto de la gracia es 1 Juan 4:10: “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a Su Hijo como propiciación [sacrificio expiatorio] por nuestros pecados.”

Oro por que tu corazón esté anclado en esta revelación.  El énfasis del nuevo pacto es el amor de Dios por ti, no tu amor por Dios.

¿Estoy diciendo que tu amor por Dios no es importante?  Por supuesto que no.  Lo que estoy diciendo es que nuestro amor por Él siempre vacilará, pero Su amor nunca falla.

La Biblia declara que el fiel amor del Señor nunca se acaba.” (Lamentaciones 3:22, NTV)  ¡Yo estoy muy agradecido de que estemos bajo el nuevo pacto de la maravillosa gracia de Dios, en donde podemos depender de Su incondicional, inmutable e irrevocable amor por nosotros!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

sábado, 11 de abril de 2026

No Confundas La Fe Con Las Emociones

 Inspiración De Gracia


Porque por fe andamos, no por vista.  2 Corintios 5:7

Hace algunos años, a la esposa de uno de mis líderes clave le diagnosticaron un quiste en el útero que, según los médicos, tenía que ser extirpado mediante cirugía.  Ellos le dijeron que incluso podrían tener que extirparle todo el útero.  Por supuesto, esta pareja se vio muy afectada por la noticia.  Yo me reuní con ellos para orar con ellos y tomar juntos la Santa Cena.

Honestamente, yo no sentía nada de fe cuando oré por ellos.  De hecho, me sentía bastante impotente.  Pero escuché al Señor diciéndome que descansara.  Yo lo escuché diciéndome que ni siquiera tratara de usar la fe y que simplemente descansara en Su fe.  Así que simplemente dije: “Crecimiento, te maldigo hasta tus raíces en el nombre de Jesús.  Se arrancado desde la raíz y se arrojado al mar.”  Al mismo tiempo, también oré para que el Señor hiciera que su juventud se renovara como la de las águilas.

Unos días después, ella tuvo una tomografía final antes de la cirugía.  ¿Y sabes qué?  ¡Su ginecólogo dijo que el crecimiento simplemente había desaparecido por completo y que era un milagro!  Pero el Señor no se detuvo allí.  Su período mensual se había detenido por algún tiempo, pero poco después de que oré por ella, éste regresó.  El Señor había renovado su vientre y su juventud.  ¡Aleluya!

Yo no sentí fe cuando oré por ella, pero su sanidad no dependía de lo que yo sintiera respecto a mi fe.  No pongas tus ojos en tu propia fe y pienses: “yo no tengo suficiente fe para el gran milagro (o liberación) que necesito.”  La fe no es más que poner nuestra mirada en Jesús.

Solo había dos personas en los Evangelios a quienes Jesús describió como que tenían “gran fe”: el centurión, que creía que Jesús solo tenía que decir una palabra y su criado en casa sería sanado (Mateo 8:5-13) y la mujer sirofenicia a quien Jesús dijo: “¡Oh mujer, grande es tu fe!” (Mateo 15:21-28)

Y ninguno de ellos estaba consciente de su propia fe.

¿Quieres saber de qué estaban conscientes ellos?  Estaban conscientes de Jesús.  Lo vieron a Él como Aquel que es fiel y poderoso.  Ellos tenían una gran apreciación de Su gracia y  Su bondad.  ¡Y cuando lo vieron en Su gracia, Él los vio en su fe!

No te preocupes por si tienes suficiente fe o no.  Solo mira a Jesús.  Pasa tiempo en Su presencia.  Mira o escucha prédicas que estén llenas de Jesús.  Cuando tú tocas a Jesús, tú tocas la fe porque Él es el autor y consumador de la fe. (Hebreos 12:2)  La Biblia declara que Él es fiel y que Él no permitirá que pases por más de lo que puedas soportar. (1 Corintios 10:13)  Él te llevará a través de esa situación.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

viernes, 10 de abril de 2026

El Regalo Invaluable De La Justificación

 Inspiración De Gracia


Porque por las obras de la ley ningún humano será justificado delante de Él; pues por medio de la ley viene el conocimiento del pecado.  Romanos 3:20

Amado, comprender el propósito de la ley es fundamental para tu relación con Dios.  Él dio la ley con un propósito: que tú tengas conocimiento del pecado y que reconozcas tu necesidad de un Salvador.

Sin la ley, no habría pecado. (Romanos 4:15)  Por ejemplo, si no hay una ley sobre qué tan rápido puedes conducir en una carretera en particular, es decir, si no hay límite de velocidad, la policía estatal no puede detenerte y darte una multa por exceso de velocidad.  En términos simples, ninguna ley es igual a ningún pecado.  ¡No reconocer el pecado es igual a no necesitar un Salvador!

Por lo tanto, la ley fue dada para llevar al hombre hasta el tope de sí mismo para que, en su desesperación, él viera su necesidad de Jesús.  Debido a la ley, ningún hombre puede decir que no es un pecador y ningún hombre puede decir que no necesita a Jesús.  Ese es el propósito de la ley.  Esta no fue diseñada para hacerte piadoso, sino para exponer tu impiedad.

Lo que el diablo quiere hacer es mantener la ley sobre tu cabeza todo el tiempo para que tú te sientas constantemente condenado y culpable.  Así es como él te mantiene atrapado en un ciclo de derrota.  El diablo es un maestro del legalismo que constantemente te recuerda cuán indigno eres de recibir las bendiciones de Dios.  Conocido como el acusador de los hermanos (Apocalipsis 12:10), estos son algunos de sus ataques comunes:

¿Te llamas a ti mismo cristiano?  ¡Eres un hipócrita!

Olvídate de orar.  Dios nunca escuchará tus oraciones.

Mira tu vida.  ¿Cómo te atreves a entrar a la iglesia?

¡Amigo, estas son mentiras, todas mentiras!  El diablo está usando la ley para hacerte consciente de todos tus defectos.  Pero a través de Jesucristo, tú ya no estás bajo la condenación de la ley.  ¡El diablo ha sido desarmado por el poder de la cruz!

Jesús, que no conoció pecado, fue condenado en tu nombre en la cruz.  Por medio de Jesucristo, ahora tú eres hecho justo sin las obras de la ley.

Entonces, cuando escuches la voz del acusador condenándote, recuerda que tú eres la justicia de Dios en Cristo Jesús. (2 Corintios 5:21)  ¡Decláralo en voz alta!  Vamos, dilo conmigo tres veces, cada vez más fuerte que la primera:

¡Yo soy la justicia de Dios en Cristo Jesús!  ¡Yo soy la justicia de Dios en Cristo Jesús!  ¡Yo soy la justicia de Dios en Cristo Jesús!

La justificación es un regalo.  No es una recompensa por la obediencia perfecta a la ley.  Tú no estás vestido hoy con tu propia justicia, sino con la justicia de Jesucristo.  Dios te ve tan justo como al mismo Jesús.  Esta es tu posición permanente y eterna delante de Él, debido a lo que Cristo hizo por ti.

Y oye, cuando tú estás vestido con la justicia de Jesús, cualquier obstáculo que intente impedirte vivir tu vida al máximo, ya sea una adicción, una enfermedad, temores o depresión, ¡tiene que desaparecer!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince