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sábado, 9 de mayo de 2026

Bendecido Para Ser Bendición

 Inspiración De Gracia


Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.  Génesis 12:2

¿Qué significa ser heredero del mundo?  Echemos un vistazo a la vida de Abraham para ver qué hizo el Señor por él.  La Palabra de Dios nos dice que Abraham no solo se hizo rico.  Él se hizo muy rico.

“Bueno, pastor Prince, ser un heredero del mundo se refiere a las riquezas espirituales.”

Espera, eso no es lo que dice mi Biblia.  Según Génesis 13:2, Abraham era “muy rico en ganado, en plata y en oro.”  Ahora, si las bendiciones financieras no son parte de las bendiciones del Señor, entonces ¿me estás diciendo que el Señor maldijo a Abraham con riquezas?

Estoy tan contento de que Dios definiera las riquezas de Abraham de manera muy específica.  Dios debió haber previsto una generación de personas que argumentarían que Él está en contra de que Su pueblo tenga éxito financiero, por lo cual Él dijo claramente en Su Palabra que Abraham era muy rico en ganado, plata y oro.  Abraham no solo era rico espiritualmente.

Amado, Dios no está en contra de que tú tengas riquezas, pero Él definitivamente está en contra de que las riquezas te tengan a ti.

El Señor bendijo a Abraham para que él pudiera ser bendición para los demás.  Él le dijo a Abraham: “Te bendeciré... y serás bendición.”  De manera similar, Él te bendecirá financieramente para que tú puedas ser bendición para los demás.  Tú no puedes ser bendición para quienes te rodean —tus seres queridos, tu iglesia local, tu comunidad y los pobres— si primero no eres bendecido por el Señor.

Ahora, tú sabes que las finanzas por sí solas no te hacen exitoso.  En el mundo hoy hay mucha gente “pobre” que tiene mucho dinero.  Ellos pueden tener grandes cuentas bancarias, pero sus corazones están vacíos sin la revelación del amor de Jesús por ellos.

Tú y yo tenemos algo de Jesús que es muy superior.  ¡El éxito por el que nosotros, como creyentes del nuevo pacto, podemos creer en Dios, es un éxito bueno y holístico que impregna todos los aspectos de nuestras vidas!

Lo que te mantiene asegurado para el éxito financiero es saber que tus bendiciones provienen del favor inmerecido de Jesús.  Cuando tú tienes esa revelación, ya no te preocupas por tener dinero porque te preocupas del Señor.

Sorprendentemente, vas a darte cuenta de que cuanto más ocupado estés con Jesús, ¡más dinero te seguirá!  Ahora, ¿por qué es eso?  Es simplemente porque cuando tú buscas primero el reino de Dios y pones a Jesús, Su justicia (no la tuya propia), Su gozo y Su paz como tu prioridad principal, la Palabra de Dios promete que TODAS las cosas materiales que tú necesitas, te serán añadidas. (Mateo 6:33)

El Señor siempre te da dinero con una misión y prosperidad con un propósito.  Él te bendice, y cuando eres bendecido tú puedes ser un recipiente para bendecir a otros.

El evangelio de la gracia se puede predicar, iglesias pueden ser construidas, preciosas vidas pueden ser tocadas, los pecadores pueden nacer de nuevo, los matrimonios pueden ser restaurados y los cuerpos físicos pueden ser sanados cuando tú envías la Palabra de Jesús con tu apoyo financiero.

No ames el dinero y uses a la gente.  Usa el dinero para amar a la gente.  ¡Que quede asentado en tu corazón de una vez por todas que es el deseo de Dios que tú seas exitoso financieramente y que tengas más que suficiente para bendecir a los demás!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

viernes, 8 de mayo de 2026

Tú Estás Calificado

 Inspiración De Gracia


Dando gracias al Padre que nos ha capacitado para compartir la herencia de los santos en luz.  Porque Él nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de Su Hijo amado, en quien tenemos redención: el perdón de los pecados.  Colosenses 1:12-14

Hace años, cuando comencé a predicar, uno de mis héroes espirituales en ese entonces dijo: “No hay nada malo en Dios y nada malo en Su Palabra.  Cuando tú no recibes de Dios, es que algo anda mal contigo.”  Así que, eso fue lo que yo también le enseñé a mi iglesia.  Yo quería que mi gente fuera sanada y restaurada, y por eso les enseñé una lista de razones por las que ellos no estaban recibiendo sus sanidades, pero esa lista solo seguía creciendo.

Un día, yo escuché la voz del Espíritu Santo en mi interior diciendo: “¡Deja de descalificar a Mi gente!”

Le respondí: “Pero Señor, yo no los estoy descalificando.  Estoy tratando de que califiquen para recibir Tu sanidad.”

Mientras decía eso, mis ojos fueron abiertos y me arrepentí.  Yo no puedo hacer que alguien califique para recibir sanidad, y tampoco necesito intentarlo.  Dios ya nos ha hecho estar calificados por medio de la sangre de Su Hijo.  La Palabra de Dios dice esto muy claramente en los versículos anteriores.

Hoy, tú y yo podemos dar gracias al Padre, quien ya nos hizo estar calificados.  Nosotros ya estamos calificadospara ser partícipes de cada bendición.  Y no solo eso, Él ya nos ha liberado del poder de las tinieblas y nos ha llevado al reino del Hijo de Su amor.  Eso significa que el diablo ya no tiene control sobre nosotros.  Él no tiene poder sobre nosotros.  Él no tiene autoridad para robarnos nuestra salud.

Sea cual sea el pecado que tú hayas cometido, cuales quiera que sean las faltas que hayas cometido, deja de descalificarte.  Tal vez tú no creas que mereces ser sanado debido a toda la comida chatarra que has comido durante años o porque no has hecho ejercicio.  Nada de lo que tú puedas hacer es tan poderoso que pueda borrar la obra terminada de Cristo.

Sí, debemos comer de manera saludable y cuidar nuestro cuerpo.  Pero lo que estoy diciendo es que incluso si has cometido errores, tú no tienes que descalificarte.  De eso se trata la gracia —¡la gracia es para los que no la merecen!

No hay nada malo con Dios, nada malo con Su Palabra y definitivamente no hay nada malo contigo porque Jesús ya quitó de manera efectiva y perfecta todos tus pecados por medio de Su sangre.  Él ya te ha calificado para que recibas Su sanidad con libertad.  Tú puedes declarar con confianza “Sí” y “Amén” a esta promesa de Dios en Cristo. (2 Corintios 1:20)  ¡Ahora recibe tu sanidad!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

jueves, 7 de mayo de 2026

Personaliza El Favor De Dios En Tu Vida

 Inspiración De Gracia


Pedro, volviéndose, vio que les seguía el discípulo a quien Jesús amaba, el que en la cena se había recostado sobre el pecho de Jesús y había dicho: “Señor, ¿quién es el que te va a entregar?”  Juan 21:20

Yo solía ​​pensar que entre los 12 discípulos de Jesús, Juan era el discípulo favorito del Señor y el más cercano a Él porque la Biblia llama a Juan “el discípulo a quien Jesús amaba.”  Yo tenía la impresión de que Juan tenía un favor especial con Jesús, y siempre me pregunté qué lo hacía tan especial que se le identificaba diferente a los otros discípulos.  ¿No quieres que te conozcan como el discípulo a quien Jesús ama?  ¡Yo sí!

Entonces, un día, mientras leía la Palabra de Dios, el secreto del favor de Juan vino a mí.  ¡El Señor abrió mis ojos y me mostró que la frase “el discípulo a quien Jesús amaba”, en realidad se encuentra solo en el libro del mismo Juan!  Compruébalo por ti mismo.  Tú no encontrarás que esta frase se use en los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas.  Esta se encuentra solo en el Evangelio de Juan.  ¡Es una frase que Juan usó para describirse a sí mismo!

Ahora, ¿qué estaba haciendo Juan?  Él estaba practicando y personalizando el amor que Jesús le tenía.  Todos nosotros somos los favoritos de Dios, pero Juan conocía el secreto de acceder al favor inmerecido de Jesús para sí mismo.  Es tu privilegio el verte a ti mismo como el discípulo a quien Jesús ama, ¡y llamarte de esta manera!

Cuando yo comencé a enseñar que el secreto del favor de Juan radicaba en su personalización del amor de Dios, la gente de mi iglesia literalmente entró en una nueva dimensión para experimentar el favor inmerecido de Dios en sus vidas.  He visto cómo algunos de ellos realmente tomaron esta revelación y corrieron con ella.  Algunos de ellos personalizaron los fondos de pantalla de sus teléfonos celulares para que digan “El discípulo a quien Jesús ama”, mientras que otros firmaron sus mensajes de texto y correos electrónicos con esta frase.

Mientras ellos se mantuvieron recordándose a sí mismos que ellos son el discípulo a quien Jesús ama, comenzaron a crecer en la conciencia del amor del Señor por ellos.  Al mismo tiempo, ¡ellos comenzaron a crecer en ser conscientes del favor!  Tengo pilas de reportes de agradecimiento sobre cómo miembros de nuestra congregación han sido tan bendecidos con el simple hecho de ser conscientes del favor de Jesús en sus vidas.  Algunos de ellos han sido promovidos, otros han recibido incrementos espectaculares en sus sueldos y muchos han ganado varios premios en eventos de la empresa y en otros concursos, incluidas vacaciones con todos los gastos pagados.

Un hermano de mi iglesia se registró para cierta tarjeta de crédito durante una promoción especial en la que los nuevos solicitantes podían ganar una variedad de premios.  Probablemente hubo cientos de miles de personas que participaron en esta promoción, pero este joven simplemente creía que él era altamente favorecido y debido a eso, él ganaría el premio mayor.

Llegó el día del sorteo y, en efecto, este joven ganó el premio mayor —¡un impresionante Lamborghini Gallardo negro!  Cuando él escribió a la iglesia para compartir su testimonio, él adjuntó una foto de sí mismo sonriendo de oreja a oreja, posando con su nuevo Lamborghini.

Él dijo que sabía que había ganado el automóvil debido al favor inmerecido de Dios, y después de haber vendido el automóvil, él llevó su diezmo a la iglesia, dando toda la gloria y el honor a Jesús.  El mundo llama a esto “suerte”, pero para el creyente, no existe tal cosa como la suerte.  ¡Existe solamente el favor inmerecido de Jesús!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince