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martes, 31 de marzo de 2026

Ya Eres Amado, Ya Estás Calificado

 Inspiración De Gracia


Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama Sus hijos, ¡y eso es lo que somos!  1 Juan 3:1

Recibí un testimonio asombroso de Nathan, de veinticinco años, de Nueva York, que creció sin una figura paterna en su vida, excepto un hombre con quien su madre se casó y que lo golpeaba regularmente desde que tenía tres años.  Nathan luchó con su identidad, sus adicciones y su ira.  Pero su punto de inflexión llegó cuando él supo que su Papá Dios lo ama.  El escribió:

Escuché un sermón suyo acerca de que soy el amado de Dios.  Yo nunca había escuchado a alguien hablar de Jesús como alguien que murió por mis pecados, debido a que Él me amaba tanto.  Pensé que no había forma de que alguien muriera por mí si supieran lo que yo he hecho.  Pero el amor que sentí mientras le escuchaba, era algo que nunca antes había experimentado.

Yo necesitaba saber más, así que compré su libro Destinados Para Reinar y las palabras del Señor a través de su libro cambiaron mi vida...  Yo dejé todos los malos hábitos —todos— en mi pasado y me entregué al Señor Jesucristo.  Cada día me parece algo nuevo y ahora veo la vida bajo una luz diferente.  Sé que tengo un Padre en los cielos que me ama y me acepta.  Sé que Él escucha mis oraciones y no tardará en contestarlas.

De la misma manera, oro para que tú tengas la revelación de que ahora mismo tú eres amado por el Padre y estás cerca de Su corazón.  Que tu Papá Dios siempre escucha tus oraciones, y que puede, y quiere sacarte de tus pozos oscuros y afirmarte en Su amor y luz.

Ahora mismo, quiero que hagas algo: cierra los ojos y solo di: “Papá.”

Esta es una oración ahí mismo.  De hecho, esa es la oración más profunda e íntima que puedes hacer.  Invoca a tu Papá Dios porque Él te ama y está cuidando de ti.  Tú nunca hiciste nada para que Él te amara.  Y amado, no hay nada que tú puedas hacer, nada que pudieras haber hecho, que alguna vez te quite Su amor por ti.

Quiero que sepas hoy que, como hijo de Dios, tú no necesitas calificar para Su amor de ninguna manera.  Tú ya eres Su amado.  Puede ser que sientas que estás lejos de Él, pero tu Padre te ve.  Él te ha estado observando y esperando que regreses a casa, listo para correr hacia ti y abrazarte.  Él quiere cubrirte con Su amor y Sus besos, una y otra vez.

Tú no necesitas ganarte el amor de tu Papá.  TODO lo que Él tiene ya es tuyo.  Él no te está pidiendo que le sirvas para ganarte Sus bendiciones.  TODO lo que Él tiene, Él ya te lo ha dado gratuita e incondicionalmente.

Él entregó a Su único Hijo para morir de una muerte agonizante en la cruz por la oportunidad de que algún día tú pudieras aceptar Su amor.  Así que, ven.  Ven al Padre.  Ven con todos tus defectos, con todas tus heridas, con todas tus insuficiencias.

Ven tal como eres.  Mientras te das cuenta de que eres el objeto de Su amor, yo oro por que todo lo que es negativo o destructivo sea eliminado de tu vida y que experimentes una libertad tras otra, como nunca antes.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

lunes, 30 de marzo de 2026

Perdonado Por Completo, Aceptado Para Siempre

 Inspiración De Gracia


Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.  Romanos 6:23

Cuando yo era adolescente, aprendí la enseñanza que decía que un cristiano podía cometer el “pecado imperdonable”.  ¿Has escuchado esta enseñanza sobre el “pecado imperdonable”?  Esta enseñanza equivocada dice que todos los pecados pueden ser perdonados, pero si tú cometes el pecado de blasfemar contra el Espíritu Santo (Mateo 12:31), no hay perdón.

Siendo un cristiano joven, eso realmente me asustó.  ¡Cuanto más pensaba en la posibilidad de cometer el pecado imperdonable, más me convencía de que había cometido ese pecado!   Mis pensamientos se volvieron cada vez más negativos e incluso comencé a dudar de Dios, dándome eso aún más razones para creer que yo de hecho había blasfemado contra el Espíritu Santo.

Fui a los líderes de mi iglesia para buscar consejo, pero en lugar de llevarme al nuevo pacto de la gracia, ellos me dijeron que de hecho, era posible que un cristiano cometiera el pecado imperdonable.

Para entonces, yo entraba más y más en depresión.  El diablo me estaba oprimiendo con pensamientos de culpa y condenación.  Cuanto yo más creía que todavía tenía pecados no perdonados, más creía que había usado toda la gracia de Dios en mi vida.

Ninguno me enseñó acerca de la sangre de Jesús, o me mostró que lo que estaba pensando y creyendo en realidad estaba deshonrando la sangre de Cristo y negando la obra de Jesús en la cruz por mí.  Yo realmente pensaba que mis pecados eran más grandes que la gracia de Dios.  Sentía que estaba perdiendo la cabeza y que estaba al borde de un ataque de nervios.

Fue a través de este viaje tumultuoso que comencé a comprender la gracia de nuestro Señor Jesús.  Ahora, sé sin lugar a dudas que un cristiano no puede cometer el pecado imperdonable.

Y este es el por qué.  La Biblia nos dice que el Espíritu Santo vino a dar testimonio y a ser testigo de Jesucristo. (Juan 15:26)  Por lo tanto, blasfemar contra el Espíritu Santo es rechazar continuamente a la persona de Cristo de quien el Espíritu Santo testifica.

Estudia la Palabra de Dios cuidadosamente.  ¿A quién le estaba hablando Jesús cuando habló acerca del pecado imperdonable?  Él les estaba hablando a los fariseos, quienes continuamente lo rechazaron como su Salvador e incluso lo acusaron de tener un espíritu inmundo.

La respuesta de Jesús fue: “En verdad os digo que todos los pecados serán perdonados… pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo no tiene jamás perdón, sino que es culpable de pecado eterno.” (Marcos 3:28-29)

¿Por qué Él dijo eso?  El siguiente versículo nos dice que fue “porque ellos decían: ‘Tiene un espíritu inmundo.’”

Por lo tanto, en el contexto de la Biblia, Jesús estaba advirtiendo a los fariseos que dejaran de cometer el pecado de rechazarlo a Él, el único Salvador y que dejaran de depender de sus propios esfuerzos para ser salvos.  Esto claramente no se aplica al creyente.

Verás, al leer la Biblia, es importante notar a quién iban dirigidas las palabras y determinar si las palabras son relevantes para el creyente.  En este caso, Jesús estaba hablando con los fariseos que lo habían rechazado a Él y que incluso afirmaban que Él tenía un espíritu inmundo.  ¡Imagínate que atrevimiento!

En cuanto a ti, amigo, ten la plena seguridad en tu corazón de que es imposible que un creyente cometa el pecado imperdonable.  La escritura de hoy nos muestra que un creyente (que está en Cristo) ya ha recibido el don de la vida eterna y nunca estará “sujeto a la condenación eterna.”

Amado, no te dejes engañar.  Debido a que estamos en Su Hijo, Jesucristo, nosotros nunca experimentaremos la ira o el rechazo de Dios.

Permanece anclado y confiado en el amor del Padre y en tu aceptación completa en Cristo.  Su obra terminada en la cruz ha borrado todos los pecados de tu vida — pasados, presentes y futuros— de una vez por todas, ¡sin excepción!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

domingo, 29 de marzo de 2026

No Escuches Ninguna Otra Voz

 Inspiración De Gracia


“A este le abre el portero, y las ovejas oyen su voz; llama a sus ovejas por nombre y las conduce afuera. Cuando saca todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque conocen su voz.”  Juan 10:3-4

Hay muchos hoy en día que aún luchan por las voces de Moisés y Elías —la ley y los profetas— sin comprender completamente que en el nuevo pacto, todo se trata de escuchar la voz del Hijo de Dios resucitado.

¿Por qué el Padre quiere que nosotros escuchemos solo al Señor Jesús?  ¿Por qué debemos enfocarnos en Jesús y crecer en el conocimiento de Su gracia?  Porque ni la ley ni los profetas tienen la respuesta a nuestro clamor más profundo por intimidad y paz con Dios, y por disfrutar de Su presencia y Su poder en cada área de nuestra vida.  Si miras las Escrituras, verás que aunque Moisés y Elías hicieron grandes proezas, ambos grandes hombres de Dios fracasaron al final.

Hacia el final de su vida, Moisés golpeó la roca dos veces en desobediencia, gritó al pueblo, habló imprudentemente con sus labios debido a la ira e impaciencia, y acabó sin que se le permitiera entrar a la tierra prometida.  Así fue como su ministerio terminó.

¿Por qué fueron tan graves las consecuencias de las acciones de Moisés?  Porque él representó mal a Dios.  En su enojo, él representó a Dios enojado y crítico hacia Su pueblo, cuando Dios realmente los amaba y se preocupaba por ellos.  Esto nos deja claro que, como predicadores de la Palabra de Dios, nosotros debemos ser muy precisos en la manera en que estamos representando a Dios.

¿Y qué sobre Elías?  A pesar de las asombrosas victorias y la evidencia del poder de Dios en su ministerio, en sus últimos días, Elías pensó que Jezabel era más grande que Dios y huyó de ella.  Su ministerio terminó en depresión y desánimo (1 Reyes 19), y su manto fue a parar a Eliseo.

En comparación, donde la ley y los profetas fallaron, nuestro Señor Jesús tuvo éxito.  Mira esta hermosa profecía acerca del Mesías en Isaías 42:1, 3-4:

“He aquí Mi Siervo, a quien Yo sostengo, Mi Escogido, en quien Mi alma se complace…  No quebrará la caña cascada, ni apagará el pabilo mortecino; con verdad traerá justicia.  No se desanimará ni desfallecerá.”

Mientras que Moisés fracasó y Elías se desanimó, las Escrituras nos dicen que nuestro Señor Jesús, el todo deseable, no se desanimará ni desfallecerá.”  Mientras que Moisés era impaciente, nuestro Señor Jesús es paciente contigo y conmigo hoy, especialmente cuando cometemos errores y fallamos.  Y mientras que Moisés no logró llevar al pueblo de Dios a la tierra prometida, nuestro Señor Jesús terminó la obra que Su Padre le envió a hacer y nos ha introducido a todas las bendiciones y promesas de Dios. (Efesios 1:3, 2 Corintios 1:20)  Mientras que Elías se desanimó, Jesús no se desanimó ni siquiera por el continuo rechazo de la gente.

Él es tu roca y tu fortaleza cuando te sientes desanimado.  ¡Todos los grandes hombres de Dios en el Antiguo Testamento juntos no pueden compararse con nuestro hermoso Señor Jesucristo!

Este es el Hijo amado de Dios y hoy Él te dice: “Levántate.  Párate firme en Mi justificación y serás levantado de la derrota.”  De la misma manera que nuestro Señor Jesús pudo tocar a un hombre con lepra y sanarlo, Él puede tocar cualquier área de deformidad, debilidad o vergüenza en tu vida y transformarla hasta su plenitud y fortaleza por Su gracia.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince