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martes, 5 de mayo de 2026

Acepta Ser Rescatado

 Inspiración De Gracia


¿Qué hombre de vosotros, si tiene cien ovejas y una de ellas se pierde, no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la que está perdida hasta que la halla? Al encontrarla, la pone sobre sus hombros, gozoso; y cuando llega a su casa, reúne a los amigos y a los vecinos, diciéndoles: «Alegraos conmigo, porque he hallado mi oveja que se había perdido».  Lucas 15:4-6

¿Recuerdas la parábola de la oveja perdida que Jesús contó en Lucas 15?  Cuando el pastor encontró a la oveja perdida, él la levantó y la puso sobre sus fuertes hombros.

¿Qué hizo la oveja?  Nada.  Esta simplemente aceptó ser rescatada por el pastor.  Jesús llama a esta aceptación de parte de la oveja “arrepentimiento” —“habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentimiento.” (Lucas 15:7)

Esto mismo es lo que Dios nos invita a hacer hoy —aceptar ser protegidos.  Él quiere que estemos sobre Sus hombros, en la seguridad de Él Mismo como nuestra fortaleza impenetrable.  En este lugar, ningún depredador puede atacar a Sus ovejas.

Sobre Sus hombros, tú estás completamente levantado, estás por encima de todos tus problemas, por encima de todo peligro, de todo ataque y muy por encima de todos los principados y potestades.  Sí, muy por encima de Satanás, por encima de todos los poderes de las tinieblas y de la trampa del cazador.  Sobre Sus hombros, tú estás muy por encima de toda enfermedad, dolencia y todo nombre que se nombra.  ¡Qué gran lugar para estar!

¿Y hace esto el Señor de mala gana?  Absolutamente no.  La Biblia nos dice que el pastor pone a la oveja sobre sus hombros, “gozoso.” (Lucas 15:5)   Nuestro Señor nos rescata con gran gozo en Su corazón y una gran sonrisa en Su rostro.

Amado, el lugar más seguro en el que tú puedes estar hoy, es sobre Sus hombros.  Jesús es tu ciudad de refugio.  ¡En tu momento de angustia, corre hacia Él!

Oro para que ancles tu corazón en el maravilloso versículo que resume esto: “Habite el amado del Señor en seguridad junto a Aquel que le protege todo el día, y entre cuyos hombros mora.” (Deuteronomio 33:12)

¡Cuando tú hagas del Señor tu refugio y tu morada, habitarás seguro en Él y no te sobrevendrá ningún mal, ni ninguna plaga se acercará a tu morada!

Viendo a través de los ojos de la fe, 

Joseph Prince

lunes, 4 de mayo de 2026

Tu Deuda Ha Sido Sobrepagada

 Inspiración De Gracia


 “Yo, sí, Yo solo, borraré tus pecados por amor a Mí Mismo y nunca volveré a pensar en ellos.”  Isaías 43:25, NTV

¡Tengo algunas extraordinarias, buenas noticias para ti hoy!  Aunque tú y yo le debíamos a Dios una deuda por pecado que nunca pudimos pagar, Jesús ya pagó nuestra deuda.

Escucha atentamente, amigo, debido a quién es Jesús y a Su valor como Hombre, el precio que Él pagó por nuestros pecados fue un sobre pago.  Incluso todos los pecadores juntos no se pueden comparar con el valor de ese Hombre.  ¡Él sobre pagó esa deuda, tanto que nosotros nunca más tendremos que volver a tenerla en nuestra conciencia!

Permíteme ilustrar lo que quiero decir.  Imagina que has pedido prestados $50,000 a un acreedor y, a medida que pasa el tiempo, te das cuenta de que no podrás devolver el dinero nunca.  Entonces, un día, un amigo que es multimillonario se entera de tu deuda y le da $1 millón a tu acreedor para pagar tu deuda.

Ahora, ¿qué ha hecho tu amigo?  Bueno, debido a que él te ama, él ha sobre pagado tu deuda para asegurarse de que tú nunca más vuelvas a sentir esa deuda en tu corazón, y que tu acreedor no tenga más motivos para acosarte a fin de que pagues tu deuda.

Esto es lo que Jesús ha logrado para ti  a través de Su obra terminada en la cruz.  ¡Su pago ha borrado los pecados de toda tu vida —pasados, presentes y futuros—  de una vez por todas!

Quizás en el pasado tú no sabías sobre la plenitud de este evangelio de gracia, pero ahora yo te he transmitido las buenas noticias.  Ahora depende de ti creer el mensaje.

Tú puedes responder con incredulidad, preguntando: “¿Estás seguro?  Yo tengo esta deuda desde hace tanto tiempo, ¿y tú ahora me estás diciendo que ya todo está pagado?”  O puedes gritar: “¡Aleluya!”  ¡Y regocíjate por este regalo inmerecido que ha limpiado completamente tu deuda por pecado!

Amigo, debido a que Jesús ya pagó completamente tu deuda por pecado, ¿sabes qué estás haciendo cada vez que permites que esa deuda permanezca en tu conciencia?  Cada vez que eres consciente de pecado, tú estás insultando el pago de nuestro Señor Jesucristo.  Tú estás diciendo que no es suficiente.  Tú estás diciendo que la cruz no es suficiente.

¿Y sabes qué?  Tú también estás insultando a Aquel que recibió el pago de tu deuda por pecado.  Cada vez que tú intentas pagar tu deuda por pecado que ya ha sido pagada, estás diciendo que Dios no está satisfecho con el pago de Jesús, aunque la verdad es que Él está más que satisfecho con el sobre pago de Jesús.  Jesús es el amado Hijo del Dios viviente.  ¿Cómo puedes decir tú que Su sacrificio no es suficiente?

¿Realmente importa si tú te condenas a ti mismo y permites que tu deuda por pecado permanezca en tu conciencia, incluso después de que Jesús la sobre pagó?  ¡Sí, sí importa, porque además de deshonrar la obra de Jesús en la cruz, la conciencia de pecado te hace evitar a Dios y puede producir en ti condenación, enfermedades, dolencias, depresión y un ciclo de pecado!

Amigo, Jesús, siendo el Hijo de Dios, ha sobre pagado todos los pecados de tu vida, —¡de una vez por todas!  ¡Cree las buenas noticias y acércate a tu Salvador hoy!  La Palabra de Dios declara que tú puedes tener “confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Jesús.” (Hebreos 10:19)

Hoy, frente a cualquier cosa con la que necesites ayuda, tú puedes acercarte a Dios con un corazón sincero, con plena certidumbre de fe, teniendo tu corazón rociado para purificación de una mala conciencia, la conciencia manchada por el pecado, y recibir Sus tiernas misericordias, Su gracia y Su ayuda oportuna para todas tus necesidades. (Hebreos 10:22, 4:16)

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

domingo, 3 de mayo de 2026

Vuelve A La Simplicidad

 Inspiración De Gracia


Mas temo que como la serpiente engañó a Eva con su astucia, sean corrompidos así vuestros sentidos en alguna manera, de la simplicidad que es en Cristo.  2 Corintios 11:3, RVA

Hace varios años, el Señor comenzó a hablarme sobre sanidad de una manera muy fuerte.  Él me llevó a leer un versículo que creo que expresa claramente Su voluntad para nosotros.  Este fue escrito por el discípulo a quien Jesús amaba, el discípulo que fue testigo ocular mientras Jesús iba sanando a todos los que venían a Él, el discípulo que se apoyaba en el pecho de Jesús y conocía el latido de Su amor:

Amado, ruego que seas prosperado en todo así como prospera tu alma, y que tengas buena salud.  —3 Juan 1:2

Lo que quiero que veas es esto: Juan le estaba escribiendo al bienamado Gayo, un creyente.  Juan sabía que el alma de Gayo ya estaba prosperando.

Si tú has invitado a Jesús a tu corazón para que sea tu Señor y Salvador, entonces has recibido el regalo de la vida eterna y puedes tener la seguridad plena de que el cielo es tu hogar. (Romanos 10:9–11)  Independientemente de las dificultades que puedas enfrentar en el exterior, tu alma, que es eterna, ha comenzado a prosperar.

Pero a Juan no le bastaba con saber que el alma de Gayo estaba prosperando.  Juan oró por que Gayo también fuera prosperado en todo… y que tenga buena salud.”  En otras palabras, tú puedes orar por que tu exterior, tu cuerpo físico, esté sano, así como tu alma está sana en Cristo.

Tú puedes estar seguro de que la voluntad de Dios para ti es que estés sano porque Su Palabra declara eso.  Dado que Su voluntad para ti  es que tengas “buena salud,” no sigas la tradición humana o la opinión del hombre que dice que a veces Su voluntad es que tú estés enfermo.

No dejes que las conjeturas y teorías de los hombres te hagan creer la mentira de que tal vez Dios quiere que soportes la enfermedad en tu cuerpo para que puedas aprender a confiar más en Él o crecer en paciencia.  Debido a lo que Jesús hizo en el Calvario, nosotros podemos estar seguros de que la enfermedad nunca viene de Dios.  ¡Sanidad es lo que viene de Dios!

Vuelve a la simplicidad de declarar como un niño: “Cristo me ama, bien lo sé, Su Palabra me hace ver…”  De la misma manera, ¿cómo sé que Jesús quiere que nosotros caminemos en Su salud y Su plenitud?  Porque la Biblia nos lo hace ver.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince