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viernes, 15 de mayo de 2026

No Consideres Tu Propio Cuerpo

 Inspiración De Gracia


Y [Abraham] no se enflaqueció en la fe, ni consideró su cuerpo ya muerto (siendo ya de casi cien años), ni la matriz muerta de Sara.  Romanos 4:19, RVA

¿Qué debes hacer cuando sigues enfrentándote a los síntomas o incluso cuando el enemigo te sigue recordando de una y otra persona que no fueron sanados?  Continúa participando de la comunión de la Santa Cena y agradeciendo al Señor porque todo lo que necesitas para tu sanidad ya ha sido provisto para ti por medio de la cruz.

La Escritura nos dice que Cristo ya te ha redimido de la maldición de toda enfermedad y dolor. (Gálatas 3:13)  Cuando nuestro Señor Jesús instituyó la comunión de la Santa Cena, Él tomó la copa y “dio gracias”. (Mateo 26:27)  La palabra griega para dar gracias es eucharisteo, que significa “expresar gratitud”.

Por eso, la Santa Cena también se conoce como Eucaristía.  Tú das gracias por algo que ya está hecho, algo que ya has recibido.  Así que, incluso si los síntomas todavía están en tu cuerpo, tú puedes dar gracias y llamarte a ti mismo sanado, porque Su Palabra declara que “por Sus llagas fuimos nosotros sanados.” (Isaías 53:5)

No intentes “obtener” sanidad para ti o tu ser querido.  ¡La sanidad ya es tuya!  El enemigo ha sido despojado. (Colosenses 2:15)  Jesús ya te ha dado salud divina.  Recuerda esto siempre: como creyente, tú no luchas por la victoria; tú luchas desde la victoria.

Amigo, seamos como Abraham, que estaba convencido de que Dios podía hacer lo que Él había prometido.  Incluso aunque Abraham era ya de edad muy avanzada, él creyó la promesa de Dios de que Él lo haría padre de muchas naciones y no consideró su propio cuerpo, ni la matriz muerta de su esposa Sara.

Y ustedes conocen la historia: Isaac le nació a Abraham cuando él ya tenía cien años (Génesis 21:5) y cuando Sara tenía unos noventa.  En lo natural, eso era imposible ya que ambos habían pasado la edad natural para tener hijos.

Pero Abraham no consideró la muerte de su propio cuerpo; él consideró la promesa de Dios.  Romanos 4:20–21 nos dice que “respecto a la promesa de Dios, Abraham no titubeó con incredulidad, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, y estando plenamente convencido de que lo que Dios había prometido, poderoso era también para cumplirlo.”

De la misma manera, quiero animarte a ser como Abraham.  No consideres los síntomas de la enfermedad en tu cuerpo.  En cambio, fija tus ojos en nuestro Señor Jesús y considera la promesa en la Palabra de Dios, que declara que por las llagas de Jesús tú ya estás sano.  Sigue tomando la Santa Cena con fe, agradeciendo a Jesús que Su cuerpo fue destruido para que el tuyo esté sano.  Y mientras la tomas, tal como los hijos de Israel, prepárate y sigue esperando tu liberación física.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

jueves, 14 de mayo de 2026

Tu Respuesta Se Encuentra En Una Persona

 Inspiración De Gracia


¡Miserable de mí!  ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte?  Gracias a Dios, por Jesucristo Señor nuestro.  Romanos 7:24-25

La carne en nosotros puede producir toda una gama de emociones y pensamientos, desde derrota, celos, codicia y lujuria hasta ira, inferioridad, condenación y arrogancia.  Mientras estemos en este cuerpo físico, la carne está activa en nosotros.

Pero podemos regocijarnos porque cuando Jesús murió en la cruz, la Palabra de Dios nos dice que Él “condenó al pecado en la carne.” (Romanos 8:3)  Todos los pensamientos negativos y las emociones tóxicas de la carne ya han sido juzgados y castigados en la cruz.  Hoy nosotros podemos experimentar la victoria sobre la carne a través del poder de la cruz.

Puedes leer todo acerca de la lucha del apóstol Pablo con la carne en Romanos 7:18-19: “Porque yo sé que en , es decir, en mi carne, no habita nada bueno; porque el querer está presente en , pero el hacer el bien, no.  Pues no hago el bien que deseo, sino que el mal que no quiero, eso practico.”

¿Notaste cuántas veces las palabras “yo”, “mí” y “mi” son mencionadas en los dos versículos anteriores?  Estoy seguro de que puedes identificarte con el apóstol Pablo aquí, en su lucha con la carne.

Esta es la lucha que todos enfrentamos cuando estamos ocupados con nosotros mismos y peleamos con la carne que llevamos dentro.  Es una vida de aflicción, angustia, derrota y desesperación.

No es allí donde Dios quiere que vivas, amigo.  Un creyente no vive en el capítulo 7 de Romanos.  Por medio de Cristo Jesús, nosotros deberíamos estar viviendo en el capítulo 8 de Romanos.  Sigamos leyendo y descubramos cómo Pablo se liberó de esa esclavitud del yo.

Solo unos pocos versículos después, Pablo clama: “¡Miserable de mí!  ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte?” (Romanos 7:24)  La respuesta, amigo, se encuentra en una persona, y Pablo nos dice que esta persona es Jesús“Gracias a Dios, por Jesucristo Señor nuestro.” (Romanos 7:25)

Solamente nuestro hermoso Salvador, Jesucristo, puede librarnos de la carne.  Y en Cristo nosotros podemos entrar en el primer versículo del capítulo 8 de Romanos, el cual proclama: “Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús.”

Es aquí en donde nosotros, como creyentes del nuevo pacto, debemos vivir.  No en el dominio de la lucha constante y la desesperación, sino en el dominio de la no condenación y la victoria.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

miércoles, 13 de mayo de 2026

Desata El Poder

 Inspiración De Gracia


Todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva.  La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado!  Y todo esto es un regalo de Dios, quien nos trajo de vuelta a Sí Mismo por medio de Cristo.  Y Dios nos ha dado la tarea de reconciliar a la gente con Él.  Pues Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo Consigo mismo, no tomando más en cuenta el pecado de la gente.  Y nos dio a nosotros este maravilloso mensaje de reconciliación.  Así que somos embajadores de Cristo; Dios hace Su llamado por medio de nosotros.  Hablamos en nombre de Cristo cuando les rogamos: «¡Vuelvan a Dios!».  2 Corintios 5:17-20, NTV

¿Qué hace el predicar el evangelio, las buenas noticias de nuestro Señor Jesucristo?  El apóstol Pablo nos dice en Romanos 1:16 que libera “el poder de Dios” para traer Su salvación a tu vida.

La palabra “salvación” no solo significa ser salvo del infierno para ir al cielo.  “Salvación” es la ultra rica palabra griega soteria, que significa “liberación, preservación, seguridad, salvación”.  Esta cubre cualquier área de tu vida que necesite ser salvada para que tú puedas disfrutar de plenitud y bienestar en tu cuerpo, alma y espíritu.

Ahora, ¿en dónde encuentras esta salvación?  En el evangelio de Cristo.  No en el antiguo pacto de la ley.

Es el evangelio de Jesucristo el que desata el poder de Dios para salvarte y hacerte una persona plena.  Es este evangelio el que brinda protección, sanidad, liberación y solidez a cada área de tu vida.

No es de extrañar que el enemigo se oponga a cualquiera que predique el evangelio de Cristo.  Él no quiere que el poder de Dios entre en la vida de las personas.

De la misma manera, si tú quieres que el bienestar y la plenitud de Dios entren en tus áreas de dificultad, asegúrate de estar escuchando el evangelio de Cristo, que es el evangelio de la gracia de Dios. (Hechos 20:24)

Pero, ¿qué tiene el evangelio de la gracia que lo hace tan poderoso?  Encontramos la respuesta en Romanos 1:17 “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe; como está escrito: ‘Mas el justo por la fe vivirá.’”

El evangelio es tan poderoso porque en él está la revelación de que tú has sido hecho justo por la obra de Cristo, no por tus obras.  Esta es la gloria del evangelio, las buenas noticias de que cuando Dios mira a un hombre que ha puesto su fe en lo que Jesús ha hecho, Dios lo ve perfecto, completo y justo en Cristo.  Es saber esto, lo que desata el poder y la salvación de Dios en toda su riqueza, para todas las áreas de nuestras vidas.

Observa lo que dijo el apóstol Pablo en Romanos 1:17: “Mas el justo [el que ha sido justificado] por la fe vivirá.”  Tú no puedes caminar en fe, hablar en fe o vivir una vida de fe, si no comprendes que has sido justificado por la fe.

Pero una vez que tú te das cuenta de que Dios no está contando tus pecados en tu contra, gracias a lo que Cristo ha hecho, la paz y el gozo se instalan en tu corazón.  El temor huye y la esperanza brota.  ¡La fe en cada bendición que Cristo compró para ti, simplemente irrumpe en ti y activa el poder de Dios para superar cada obstáculo en tu vida!

Amigo, sea lo que sea con lo que estés luchando hoy, regresa al amoroso abrazo y gracia del Padre.  Él te ama.

Recibe las buenas noticias de que tú eres una nueva criatura en Cristo; las cosas viejas se han ido.  Tú has sido reconciliado con Dios a través de la obra perfecta de Cristo en la cruz.  Tú eres justo a los ojos de Dios (incluso cuando fallas) y tienes el poder para superar cada falta que cometas, a través de Su regalo de no condenación.

Deja que estas buenas noticias de nuestro Señor Jesús se arraiguen en tu corazón.  Y en cada área de dificultad comenzarás a experimentar victoria duradera, y la multiplicación de Su gracia y paz en tu vida. (2 Pedro 1:2)

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince