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miércoles, 29 de julio de 2026

Participa Del Árbol De La Vida

 Inspiración De Gracia


Y sucedió que al sentarse a la mesa con ellos, Él tomó pan, y lo bendijo; y partiéndolo, les dio.  Lucas 24:30

En Lucas 24:30–31, Cristo habiendo resucitado participó de la Santa Cena con los dos discípulosen la aldea de Emaús.  ¡Qué divino honor puso el Señor Jesús en el partimiento del pan, en esta maravillosa comunión que Él ha dado a la Iglesia!

Es por esto que en mi iglesia, nosotros tomamos la Santa Cena todas las semanas.  Eso es lo que hacía también la iglesia primitiva.  El libro de los Hechos nos dice que los discípulos “estaban reunidos para partir el pan” el“primer día de la semana” (Hechos 20:7)  ¿No deberíamos nosotros entonces enfatizar esto que nuestro Señor Jesús hizo que fuera algo central?

Sabemos que Dios hizo a Adán y Eva completos, excepto por una cosa: sus ojos espirituales no estaban abiertos.  Dios quería que sus ojos espirituales fueran abiertos por el Árbol de la Vida, pero en cambio, ellos participaron del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, y sus ojos se abrieron para ver su desnudez.  Sus ojos fueron abiertos para ver sus fracasos y defectos, su escasez y sus deficiencias, su pecado y su vergüenza.

Pero nuestro Señor Jesús estaba restaurando todo lo que se perdió en ese jardín.  Yo creo que cuando Él partió el pan para los dos discípulos, Él les estaba dejando comer del Árbol de la Vida, el árbol del que Dios había querido que el hombre comiera.  Nuestro Señor Jesús es el Árbol de la Vida y cuando nosotros participamos de Su cuerpo partido, estamos comiendo del Árbol de la Vida.

Es por eso que en el momento en que los dos discípulos tomaron el pan, les fueron abiertos los ojos y ellos reconocieron al Señor Jesús.  El apóstol Pablo también oró para que nuestros ojos fueran abiertos, para que podamos ver a Jesús, para que podamos verdaderamente tener una revelación de Su amor. (Efesios 1:17-18, 3:18-19)  Yo había estado escudriñando las Escrituras por años para averiguar más sobre el Árbol de la Vida y me emocioné mucho cuando el Señor me mostró esto.

Después de que los dos discípulos participaron del Árbol de la Vida, yo creo que algo les sucedió a sus cuerpos: ellos fueron infundidos y energizados con la vida de resurrección de Cristo.  Fue por eso que ellos pudieron levantarse en esa misma hora para caminar de regreso a Jerusalén (Lucas 24:33), cubriendo veintidós kilómetros en un día. (Lucas 24:13)  Hoy nosotros podemos regocijarnos porque esa misma vida de resurrección fluye hacia nuestros cuerpos cada vez que nosotros participamos de la Cena del Señor.

Por cierto, después de que Adán y Eva pecaron, sus corazones se volvieron fríos por el temor y ellos se escondieron cuando escucharon la voz de Dios en el jardín. (Génesis 3:10)  Pero mientras Cristo habiendo resucitado, caminaba con los dos discípulos en el camino a Emaús, sus corazones ardían de amor por Jesús(Lucas 24:32) y ellos querían permanecer más tiempo en Su presencia. (Lucas 24:29)

Nuestro Señor Jesús restauró la relación con Dios que se fracturó y se perdió cuando Adán y Eva cayeron, y hoy nosotros no tenemos por qué tenerle miedo al Señor.  Cualesquiera sean las dificultades que se nos presenten, nosotros podemos tener la confianza de que Él está de nuestro lado (Romanos 8:31) y que podemos acercarnos con toda confianza a Su trono de gracia. (Hebreos 4:16)

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

martes, 28 de julio de 2026

Por Sus Heridas Tú Has Sido Sanado

 Inspiración De Gracia


Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido.  Mas Él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades.  El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por Sus heridas hemos sido sanados.  Isaías 53:4-5

Una de las enseñanzas más malvadas que he escuchado es que Dios va a castigar a quienes son Suyos con enfermedades, accidentes y tragedias.

Cuando yo era un adolescente, uno de los líderes juveniles de mi iglesia anterior estuvo involucrado en un horrible accidente que casi lo mata.  Un líder de la iglesia, nos reunió a algunos de los jóvenes para ir a visitar a ese líder de jóvenes y comenzó a lamentarse: “¿Por qué le pasó esto?  ¿Qué hizo él para que Dios lo castigara de esta manera?”

¿Puedes imaginarte cómo me sentí cuando me “di cuenta” de que Dios estaba detrás de ese accidente?  Honestamente, me asustó muchísimo pensar que Dios castigaría a un creyente usando un método tan severo.

Recuerdo haber orado: “Dios, por favor, nunca me castigues de esta manera.   Sea lo que sea, por favor, dímelo, ¿de acuerdo?  ¡Yo te escucharé, lo prometo!”  Yo no quería acercarme a Él porque le tenía miedo, temía que si cometía un error, Él no dudaría en castigarme con un accidente que podría dejarme lisiado de por vida o ¡incluso muerto!

¿Sabes que esta enseñanza errónea realmente se basa en el antiguo pacto y no en el nuevo pacto?  En Levítico 26:28, Dios les dice a aquellos que no obedecen Sus mandamientos: “Los castigaré siete veces por sus pecados.”

¿Pero sabes qué?  Tú ya no estás bajo el pacto de la ley.  ¡Tú estás bajo el pacto de la gracia!  Jesús verdaderamente cargó ya con toda tu penalización y castigo en la cruz.  LÉELO tú mismo en las Escrituras de hoy, luego VUELVE A LEERLO y VUELVE A LEERLO una vez más.

El profeta Isaías tuvo una visión profética de nuestro Señor Jesús en la cruz, soportando el castigo por nuestras transgresiones.  Él declaró que el castigo que nosotros merecíamos vino sobre Jesús para que tú y yo nunca tengamos que pasar por lo que Él soportó a nombre nuestro.  Y por los azotes que le infligieron mientras Él llevaba nuestro castigo, ¡nosotros hemos sido sanados!  ¡Aleluya!

Así que, ¿cómo puede alguien tener la audacia de decir que todavía Dios va a castigarnos con enfermedades, dolencias y accidentes hoy?  ¡Decir esto es negar la obra terminada de Jesucristo!  ¡Bajo el nuevo pacto, Dios nunca más castigará al creyente por sus pecados!

Cualquiera que sea la condición que tienes hoy, ¡ésta no vino del Señor!  Mira a Jesús en la cruz.  Míralo golpeado y azotado por ti, y recibe sanidad y plenitud de Él.  Él ha pagado el precio completo por tu sanidad.  ¡Por Sus llagas tú has sido sanado!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

lunes, 27 de julio de 2026

A Salvo En El Arca

 Inspiración De Gracia


Entonces el Señor dijo a Noé: “Entra en el arca tú y todos los de tu casa; porque he visto que solo tú eres justo delante de Mí en esta generación.”  Génesis 7:1

¿Recuerdas cómo Noé estaba a salvo en el arca cuando llegaron las aguas del diluvio?  Si bien Noé no era perfecto, Dios lo vio como justo debido a su fe en Dios. (Hebreos 11:7)

Cuando el diluvio llegó, todos los que estaban fuera del arca murieron, pero Noé y su familia estaban protegidos y a salvo.  ¿Por qué?  Porque ellos estaban en el arca, la cual es un tipo de Cristo, quien es nuestra salvación. (Hechos 4:12)

El arca no tenía ventanas a los lados, solo cerca del techo.  La verdad aquí es que Dios no quiere que tú te enfoques en toda la oscuridad, el terror y la maldad que hay a tu alrededor y en el mundo.  Él quiere que tú mires hacia arriba y sepas que Su Hijo regresará por ti.

Quiero que veas algo más: yo creo que hubo momentos en los que Noé perdió el equilibrio y debió haber caído al suelo mientras las aguas de la tormenta chocaban contra el arca.  Pero Noé cayó en el arca; él nunca cayó fueradel arca.

Es de manera similar para el creyente de hoy, cuando el diablo te tienta y tú caes, tú no caes fuera de tu posición en Cristo; tú aún estás en Cristo.  En el libro de Proverbios, dice: “Porque el justo cae siete veces; y vuelve a levantarse.” (Proverbios 24:16)

Verás, un creyente no entra y sale de su justificación.  Nuestra justificación hoy es un regalo de nuestro Señor Jesucristo. (Romanos 5:17)  Esto significa que incluso aunque nosotros podamos fallar de vez en cuando porque somos seres humanos imperfectos, nosotros aún estamos en Cristo, nuestra arca, y no perdemos Sus bendiciones de protección.

Ahora, en caso de que te estés preguntando, ¿no hace esto que alguien quiera vivir imprudentemente?  ¡Ciertamente no!  Yo creo que saber que tú eres justo en Cristo te hace vivir responsablemente y en honor al Señor. (Romanos 6:10-14)

La revelación de nuestra justificación en Cristo produce en nosotros una vida justa. (Tito 2:11-12)

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince