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martes, 7 de julio de 2026

Participando Para Hacer Memoria

 Inspiración De Gracia


El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo: “Esto es Mi cuerpo que es para vosotros; haced esto en memoria de Mí.”  De la misma manera tomó también la copa después de haber cenado, diciendo: “Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre; haced esto cuantas veces la bebáis en memoria de Mí.”  1 Corintios 11:23-25

Los resultados de las dietas y el ejercicio provienen de las reglas, la rutina y las regulaciones.  Los resultados de la Santa Cena provienen de la relación, la revelación y la comprensión de la obra redentora de Cristo.

La Santa Cena se trata de Su amor.  Se trata de Su poder para sanarte y liberarte de toda enfermedad y dolor.  Y es por eso que el apóstol Pablo escribió en los versículos anteriores que nuestro Señor Jesús quiere que nosotros participemos de la Santa Cena en memoria de Él.

Cuando el pueblo judío usa las palabras “en memoria de”, esta es una expresión mucho más fuerte que un recuerdo pasivo o sentimental.  Esta da la idea de una recreación, de pasar por el evento otra vez.

Se trata de recrear todo lo que Jesús pasó, de ver Su cuerpo partido mientras partes el pan en tus manos y ver Su sangre siendo derramada por ti, mientras bebes la copa.  Se trata de valorar activamente la cruz y ver cuán poderosa es para ti hoy, mientras recuerdas que fue para ti que el Rey de reyes sufrió.

¿Notaste que nuestro Señor Jesús nos dijo que participáramos de la Santa Cena en memoria de Él y no en memoria de nuestras condiciones médicas?  Hubo un tiempo cuando muchos de los hijos de Israel estaban muriendo por las mordeduras de serpientes en el desierto.  Cuando Moisés oró para que el Señor quitara las serpientes de entre ellos, Él respondió: “Hazte una serpiente abrasadora y ponla sobre un asta; y acontecerá que cuando todo el que sea mordido la mire, vivirá.” (Números 21:8)

Dios no quitó las serpientes de entre ellos.  Su respuesta fue instruir a Moisés para que hiciera una réplica de lo que los estaba matando —una serpiente— y que la pusiera sobre un asta para que todos la vieran.  “Y Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre el asta; y sucedía que cuando una serpiente mordía a alguno, y este miraba a la serpiente de bronce, vivía.” (Números 21:9)

La serpiente en el asta es una imagen de nuestro Señor Jesús siendo levantado en la cruz, suspendido entre el cielo y la tierra, rechazado por los hombres y también por Su propio Padre porque Él estaba cargando todos nuestros pecados.  En esa cruz Él cargó con cada consecuencia y cada maldición del pecado que tú y yo deberíamos haber experimentado, y eso incluye toda enfermedad y todo dolor.

Hoy, cualquiera que sea tu condición, ven a la Mesa del Señor.  Ven, contemplándolo a Él y contemplando Su amor, y comienza a participar más y más de la sanidad que Él pagó para que tú tengas.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

lunes, 6 de julio de 2026

Dios No Se Acuerda De Tus Pecados

 Inspiración De Gracia


“Pues tendré misericordia de sus iniquidades, y nunca más me acordaré de sus pecados.”  Hebreos 8:12

Cuando algo sale mal, ¿es tu primer pensamiento: “Bueno, esto me debe estar pasando debido a los pecados que he cometido”?  Cuando se pincha una llanta de tu auto o te enfermas, te preguntas: “¿Por qué pecado me está castigando Dios ahora?”  Si tu respuesta a ambas preguntas es “sí”, tú no estás solo.

Este tipo de pensamiento es muy frecuente en la iglesia porque muchos creyentes realmente no creen que están bajo el nuevo pacto.  Ellos creen lo contrario a las escrituras de hoy y piensan que Dios no es misericordioso con sus errores, y que siempre está consciente de sus pecados.

El problema con la iglesia hoy es el creer equivocadamente.  Jesús mismo definió el nuevo pacto para nosotros en la última cena cuando dijo: “Esto es Mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados.” (Mateo 26:28)

La cláusula principal del nuevo pacto es el perdón de todos tus pecados debido a la sangre derramada de Jesucristo.  Tu perdón no depende de cuántas buenas obras hayas hecho, de cuánto dinero hayas dado a la iglesia o a las organizaciones benéficas, o de qué posición de liderazgo tengas.  No, todo depende de la sangre derramada de Jesús.

Dios puso la cláusula principal del nuevo pacto —Hebreos 8:12— como la última cláusula, para mostrarnos que es esta cláusula final la que hace que el nuevo pacto obre en nuestras vidas.  Si tú no crees en la cláusula principal y final, entonces tú no experimentarás todos los beneficios del nuevo pacto.

Y también estás negando la Palabra de Dios y la obra terminada de Jesús.  El nuevo pacto dice que Dios tiene misericordia de tus iniquidades y que se ha olvidado de tus pecados.  Si Dios dice que Él los ha olvidado, entonces Él  realmente los ha olvidado.  ¡Dios no puede mentir!

Pero, ¿cómo puede Dios olvidar mis pecados?

¡Él puede porque Él es Dios!  Si Él lo dice, entonces Él lo hace.  ¿Recuerdas ese pecado que cometiste hace muchos años?  Dios lo ha olvidado.  Él no lleva una cuenta detallada de todas tus faltas.  No hay una gran pantalla de proyección en el cielo para mostrar todos tus pecados —desde el día en que naciste hasta el día en que mueras.

Todos los registros de tus pecados fueron incinerados por la sangre de Jesús cuando Él dijo: “¡Consumado es!” (Juan 19:30)  Cuando Dios te mira hoy, Él te ve cubierto con la sangre de Jesús y completamente justo.

Solo el diablo, tú mismo y las personas que te rodean, te harán recordar tus pecados.  Así que, cuando estés abrumado por los errores de tu pasado, ¡corre hacia Dios y apóyate en Su gracia!

¿Por qué?  Porque Él tendrá misericordia de tus iniquidades y nunca más se acordará de tus pecados.  ¡Esta es la cláusula principal del nuevo pacto de la gracia!  ¡Esta es Su Palabra!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

domingo, 5 de julio de 2026

Haz La Sola Cosa Que Es Necesaria

 Inspiración De Gracia


Respondiendo el Señor, le dijo: “Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada.”  Lucas 10:41-42

¿Es práctico estar ocupado con Jesús?  ¿Te ayuda esto?  ¿Acaso eso pone comida en la mesa?  ¿Acaso eso hace prosperar tus finanzas?  ¿Acaso hace que tu cuerpo físico esté saludable?  Nosotros sabemos lo que eso hizo hacer a Pedro —él caminó sobre el agua.  Ahora, echemos un vistazo a lo que eso hizo por María.  Puedes encontrar la historia de María y su hermana, Marta, en Lucas 10:38–42.

María estaba sentada a los pies de Jesús cuando el Señor vino a visitarles.  Marta, la hermana mayor, estaba ocupada trabajando en la cocina, asegurándose de que todo estuviera en orden y cerciorándose de que hubiera suficiente comida y bebida para su invitado.  ¿A quién estaba Marta ocupada sirviendo?  A Jesús.

Y mientras Marta entraba y salía frenéticamente de la cocina, ¿qué estaba haciendo su hermana menor, María?  En medio de todo el ajetreo y la actividad, María estaba sentada a los pies de Jesús, contemplando Su belleza, contemplando Su gloria y escuchando cada palabra que salía de Sus labios.

Mientras María descansaba y tomaba del agua viva de Jesús, su hermana Marta estaba agobiada, irritable y estresada por servir a Jesús.  Una hermana se enfocó en servir, mientras que la otra se enfocó en recibir.

Mira lo que pasó después de un tiempo.  El estrés de Marta por estar sirviendo, finalmente la llevó a este arrebato de frustración: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola?  Dile, pues, que me ayude.”(Lucas 10:40)  En un momento de ira, ella culpó a dos personas: al Señor Jesús y a su hermana María.

Ahora, lee atentamente la respuesta de Jesús y quizás te halles a ti mismo en la descripción que el Señor hace de Marta: “Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada.”

Esta es una respuesta asombrosa.  En la cultura del Medio Oriente, estaba bien que María estuviera en la cocina preparando comida y sirviendo a su invitado.  Ahora bien, hubiera sido una vergüenza que María se sentara a los pies de Jesús y no ayudara a Marta si Jesús fuera un invitado común solamente.

Pero Jesús no era un invitado común y María lo sabía.  ¡Él era Dios encarnado y la mejor manera en la que tú puedes servir a Dios cuando Él está en tu hogar, es sentándote a Sus pies y mantenerte tomando de Él!  Eso es lo que deleita a nuestro Señor.

Cuando tú te acercas a Jesús para tomar todo lo que puedas de Él, Él lo disfruta.  Por eso Jesús estaba complacido con María.  Por eso Él defendió la acción de María, diciendo: “Una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la parte buena.”

¿Cuál es la “sola cosa” que es necesaria?  ¿Es mantenerte ocupado sirviendo al Señor?  ¿Es estar preocupado por muchas cosas?

No, la “sola cosa” que es necesaria es que te sientes a los pies de Jesús y mantengas tus ojos, tus oídos y tu corazón en Él.  Una hermana vio a Jesús en lo natural, necesitando de su servicio.  La otra hermana lo vio como Dios escondido en la carne, con una plenitud de la que podía tomar.

¿Qué hermana crees que elogió a Jesús y lo hizo sentir como el Dios que Él es?  María.  Marta obviamente olvidó que este Dios-Hombre había multiplicado los panes y  los peces para alimentar a una multitud.  ¡Él no vino para ser alimentado sino para alimentar!

¡Desafortunadamente, algunas veces, lo más difícil para nosotros es sentarnos!  A veces, lo más desafiante que podemos hacer es dejar nuestros esfuerzos propios y únicamente descansar en el favor inmerecido de Jesús.

A menudo, nosotros estamos como Marta —preocupados, ocupados y ansiosos por muchas cosas.  Estas pueden ser cosas legítimas que nos preocupan.  En el caso de Marta, ella estaba haciendo su mejor esfuerzo por servir al Señor.  Ella terminó haciendo muchas cosas ese día, pero se perdió la sola cosa que era realmente necesaria.

Los creyentes que hacen esa sola cosa que es necesaria, no se preocupan por nada más.  Por otro lado, los creyentes que no logran hacer esa sola cosa, terminan preocupados por muchas cosas.  ¿Crees tú que una sola cosa es necesaria —

Ahora bien, ¿es práctico estar ocupado con Jesús?  Absolutamente.  Nosotros encontramos que más tarde, en el Evangelio de Juan, María tomó una libra de perfume de nardo puro que costaba mucho, ungió los pies de Jesús, y se los secó con los cabellos para prepararlo para Su sepultura. (Juan 12:3-8)

La mañana de la resurrección, algunas mujeres vinieron con especias aromáticas para ungir el cuerpo de Jesús, pero ya era demasiado tarde.  Ellas estaban haciendo lo correcto, pero en el momento equivocado.  El Señor ya había resucitado.

Pero María hizo lo correcto en el momento correcto.  Esto nos muestra que cuando tú haces la sola cosa que es necesaria, terminarás haciendo lo correcto en el momento correcto, y Dios hará que todo lo que tú toques sea increíblemente bendecido.

Como María, escoge enfocarte en la belleza, la gloria y el amor de Jesús.  Escoge no preocupartepor muchas cosas o estar constantemente ocupado en ti mismo.  Como Pedro, quita tus ojos de la tormenta y mira a Jesús, y comenzarás a caminar por encima de la tormenta.

Amado, escoge enfocarte en el Señor y descansar en Su obra terminada.  ¡Como Jesús es, así eres tú en este mundo!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince