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jueves, 26 de marzo de 2026

Tú Eres Heredero Del Mundo

 Inspiración De Gracia


Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: ‘Maldito todo el que cuelga de un madero’), a fin de que en Cristo Jesús la bendición de Abraham viniera a los gentiles, para que recibiéramos la promesa del Espíritu mediante la fe.  Gálatas 3:13-14

Las bendiciones de Dios son parte de nuestra herencia en el nuevo pacto de la gracia que Jesús murió para darnos.  La Palabra de Dios nos dice que “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros... a fin de que en Cristo Jesús la bendición de Abraham viniera a los gentiles, para que recibiéramos la promesa del Espíritu mediante la fe.”

¿No es interesante que el Señor sea muy específico al mencionar que Cristo se hizo maldición por nosotros en la cruz, para que nosotros podamos experimentar y disfrutar la bendición de Abraham?  Él no quiere que nosotros simplemente experimentemos cualquier clase de bendición.  Él quiere que nosotros experimentemos la bendición de Abraham.  Creo, por lo tanto, que a nosotros nos conviene averiguar qué es “la bendición de Abraham” y quién puede recibirla.

La Biblia nos dice que “si sois de Cristo, entonces sois descendencia de Abraham, herederos según la promesa.” (Gálatas 3:29)  ¿Eres tú de Cristo?  ¿Le perteneces a Jesús?  Entonces eso te convierte en heredero según la promesa.

Todo creyente en Cristo es un heredero.  Siempre que escuchas la palabra “heredero” esta habla de algo bueno.  Habla de una herencia por la cual tú no trabajaste, una herencia que es tuya no por lo que haces, sino por de quién eres.

En este caso, como creyente del nuevo pacto en Jesús, tú le perteneces a Jesús y tienes una herencia comprada por sangre, en Cristo como la simiente de Abraham.  ¡Tú, amado, eres heredero según LA promesa!

Ahora, hay muchas promesas en la Biblia, así que ¿cuál es LA promesa que Dios le hizo a Abraham?  Nosotros no podemos reclamar esta promesa si no sabemos qué es.  Necesitamos ir a la Palabra (usar la Biblia para interpretar la Biblia), para determinar cuál es LA promesa.  Y encontramos la respuesta en Romanos 4:13 —“Porque la promesa a Abraham o a su simiente de que él sería heredero del mundo, no fue hecha por medio de la ley, sino por medio de la justicia de la fe.”

¡La promesa a Abraham y a su simiente (tú y yo) es que él sería “heredero del mundo”!  En el texto griego original, la palabra “mundo” utilizada aquí es kosmos.  Y su significado incluye: “todo el círculo de bienes terrenales, dotes, riquezas, ventajas, placeres.”

Ahora, ¡eso es de lo que tú eres heredero a través de la obra terminada de Jesús!   En Cristo, tú eres heredero del mundo —sus bienes, sus dotes, sus riquezas, sus ventajas y sus placeres.

Esta es LA promesa que Dios le hizo a Abraham y a su simiente.  No te disculpes por ello.  ¡Es tu herencia en Cristo!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

miércoles, 25 de marzo de 2026

El Poder De La Identidad

Inspiración De Gracia


¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?...  ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?  Pues por precio habéis sido comprados; por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.  1 Corintios 6:15, 19-20

Leí la historia de un hombre de negocios en la ciudad de Nueva York que se apresuraba a abordar el tren subterráneo de camino al trabajo, cuando vio a un mendigo con una taza de lápices en sus manos, sentado en el andén.  Sin pensar demasiado en ello, él rápidamente sacó algo de dinero de su billetera y dejó caer los billetes en el plato de recolección del mendigo antes de abordar el tren.

Justo antes de que las puertas del tren se cerraran, el empresario saltó de vuelta al andén y tomó varios lápices de la taza del mendigo.  Él se disculpó con el mendigo y le explicó que por la prisa se había olvidado de tomar los lápices que había comprado.  “Después de todo”, le dijo, “usted es un hombre de negocios al igual que yo.  Usted tiene mercadería para vender y esta tiene un precio justo.”  Después de eso, el empresario abordó el siguiente tren y siguió con su día.

En un evento social algunos meses después, un vendedor bien vestido se acercó a este empresario y se presentó.  “Probablemente tú no me recuerdes y yo no sé tu nombre,” le dijo, “pero nunca te olvidaré.  Tú eres el hombre que me devolvió el respeto por mí mismo.  Yo era un ‘mendigo’ que vendía lápices, hasta que tú llegaste y me dijiste que yo era un hombre de negocios.”

Comparto esta historia contigo para destacar el poder de la identidad.  El empresario le dio a este mendigo un sentido renovado de autoestima e identidad, al simplemente hablar sobre él y llamar a existencia un potencial latente que estaba en él.

Al llamar a este mendigo un hombre de negocios, el hombre despertó en él un sentido renovado de dignidad, valor e importancia.  Las palabras le dieron al mendigo una nueva perspectiva.  Y le dieron una nueva creencia y visión que lo impulsó a alejarse de la mentira de que todo lo que él podía ser era un mendigo.

Podemos establecer muchos paralelos en esta historia para los creyentes de nuestro Señor Jesús.  Creo que muchos que están luchando contra el pecado, las adicciones y las ataduras destructivas no tienen la revelación de su identidad del nuevo pacto en Cristo.  Cuando ves a un creyente que está luchando con el pecado, a menudo es un caso de identidad equivocada.

La mejor manera de ayudarlo es resaltarle de nuevo su justificación en Cristo, como lo hizo el apóstol Pablo con aquellos en la iglesia de Corinto que habían caído en pecado.  Pablo no les recalcó nuevamente a estos creyentes la ley de Moisés.  Todo lo que él hizo fue recordarles quiénes eran ellos verdaderamente.

Vuelve a leer la escritura de hoy.  Pablo sabía que si les recordaba a ellos su identidad de justificados en Cristo, ellos se arrepentirían.  Ellos regresarían a la gracia y se apartarían de sus pecados cuando se les recordara sobre su valor, según el alto precio que Cristo había pagado en la cruz para rescatarlos.

Te animo a que uses el método del apóstol Pablo para animar y levantar a los creyentes que sabes que están luchando con el pecado.  Recuérdales su identidad en Cristo.  Ellos probablemente no saben o han olvidado, cómo fueron justificados delante de Dios por medio de la sangre de Jesús.

Debido a eso, como el mendigo de la historia, ellos están viviendo una vida de derrota.  Están viviendo muy por debajo del lugar alto al que Dios los ha llamado.  ¡Los creyentes en Cristo hemos sido llamados a ser la cabeza y no la cola, a estar arriba solamente y no debajo, a reinar sobre el pecado y no ser derrotados por él!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

martes, 24 de marzo de 2026

Hay Poder Al Escuchar La Predicación Del Evangelio

 Inspiración De Gracia


Y había en Listra un hombre que estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo desde el seno de su madre y que nunca había andado.  Este escuchaba hablar a Pablo, el cual, fijando la mirada en él, y viendo que tenía fe para ser sanado, dijo con fuerte voz: “Levántate derecho sobre tus pies.”  Y él dio un salto y anduvo.  Hechos 14:8-10

¿Te has preguntado alguna vez cómo el hombre cojo de las escrituras de hoy, que nunca había caminado, fue lleno de fe cuando escuchó a Pablo hablar?  ¿Qué palabras generaron tanta fe?

Veamos esto de cerca en la lectura de hoy.  La Biblia solo dice que Pablo “predicaba el evangelio.” (Hechos 14:7)  No dice que él estuviera enseñando sobre sanidad divina.

La Biblia también declara que “la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo.” (Romanos 10:17)  ¡Así que, el hombre de Listra se llenó de fe porque él escuchó la palabra de Cristo!

Sé que en la mayoría de las traducciones de la Biblia, dice que la fe viene del oír “la palabra de Dios.”  Pero si estudias la palabra griega original para “Dios” aquí, no es Theos de “Dios”, sino Christos de “Cristo”.

Verás, la fe no viene simplemente al escuchar la palabra de Dios, porque la palabra de Dios abarcaría todo en la Biblia, incluida la ley de Moisés.  No hay impartición de fe cuando escuchas la predicación de los Diez Mandamientos.

La fe solo se obtiene al escuchar la palabra de Cristo —enseñanzas que han sido filtradas a través de la obra terminada de Jesús y el nuevo pacto de la gracia.  Esto significa, escuchar la predicación de la Palabra desde Génesis hasta Apocalipsis siempre que sea desde la perspectiva de Jesús y Su gracia.

Después de todo, Cristo está oculto en el Antiguo Testamento y revelado en el Nuevo Testamento.  En el Antiguo Testamento, encontrarás sombras de Cristo en las cinco ofrendas levíticas, el tabernáculo de Moisés e incluso en las vestiduras del sumo sacerdote, pero se necesita un entendimiento del nuevo pacto para extraer a Cristo.  Solo cuando se predique a Cristo se impartirá fe.

Me puedo imaginar cómo respondió el hombre de Listra cuando escuchó a Pablo proclamar que él podía ser justificado de todas las cosas si tan solo creyera en Jesús.  Cuando escuchó las buenas nuevas de Cristo, la fe vino y llenó su corazón para creer que él había sido perdonado de todos sus pecados.

Y en ese mismo momento, él escuchó que Pablo le ordenaba en voz alta: “¡Levántate derecho sobre tus pies!”  Antes de que tuviera tiempo para dudar, él se halló dando un salto alegre para ponerse de pie y por primera vez en su vida, ¡él caminó!  ¡Aleluya!

Esto es muy similar a un testimonio de celebración que recibí de Lizzy, que vive en Virginia.  Durante diez años ella había estado orando por una joven que fue abusada sexualmente cuando era niña y desarrolló anorexia cuando era adolescente.

La condición de la niña empeoró y fue ingresada en un pabellón para pacientes cardíacos porque su corazón se había debilitado demasiado para funcionar correctamente.  A pesar de la consejería y los tratamientos que ella recibió, su condición no mejoró y los médicos la declararon “moribunda”.  Entonces, esto sucedió:

Demasiado débil para siquiera leer, esta joven comenzó a ver a Joseph Prince y a escuchar los mensajes del amor y la gracia de Dios.  Poco antes de Navidad, su sonda de alimentación permanente se cayó por sí sola y ella comenzó a hacer lo que los doctores dijeron que ella nunca volvería a hacer —¡comer alimentos sólidos!  Ella dijo que había escuchado a Joseph Prince decir que cuando su espíritu se fortaleciera, su cuerpo lo seguiría, ¡y así fue!

Ella ahora puede asistir a la iglesia.  Su pastor incluso la ha asignado para ministrar a la familia de una niña de catorce años que es anoréxica.  Ella le está diciendo a la niña que nada funcionó para ella excepto la gracia de Dios.  ¡Aleluya!

Amigo, la fe para sanar o recibir cualquier otra libertad que tú necesites, llega cuando tú simplemente estás escuchando la predicación del evangelio de la gracia, como lo hizo el cojo de Listra.  La Biblia declara que el evangelio es el poder de Dios para tu salvación(Romanos 1:16), la cual incluye plenitud, preservación de la vida y bienestar.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince