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lunes, 27 de abril de 2026

El Secreto De La Sabiduría De Salomón

 Inspiración De Gracia


Da, pues, a Tu siervo un corazón con entendimiento para juzgar a Tu pueblo y para discernir entre el bien y el mal.  Pues ¿quién será capaz de juzgar a este pueblo Tuyo tan grande?  1 Reyes 3:9

Echemos un vistazo a la vida de Salomón.  Cuando Salomón se convirtió en rey, él solo era un joven de unos 18 años y tenía un saco muy grande que llenar como sucesor de David al trono.  Salomón no estaba lleno de sabiduría cuando ascendió al trono por primera vez, pero claramente era muy formal.

Él fue al monte Gabaón, donde estaba el tabernáculo de Moisés, para ofrecer mil holocaustos al Señor.  En el monte Gabaón, el Señor se le apareció a Salomón en un sueño y le dijo: “Pide lo que quieras que Yo te dé.” (2 Crónicas 1:7)

Ahora, piensa en esto por un momento.  ¿Qué habrías pedido tú si estuvieras en la posición de Salomón?  Salomón no pidió riquezas.  Él tampoco pidió ser honrado por todos los hombres.  En cambio, él le dijo al Señor: “Dame ahora sabiduría y conocimiento, para que pueda salir y entrar delante de este pueblo; porque, ¿quién podrá juzgar a este pueblo Tuyo tan grande?” (2 Crónicas 1:10)

La Biblia registra que la petición de Salomón “agradó al Señor” (1 Reyes 3:10) y el Señor respondió: “Por cuanto esto estaba en tu corazón, y no has pedido riquezas, ni bienes, ni gloria, ni la vida de los que te odian, ni aun has pedido larga vida, sino que has pedido para ti sabiduría y conocimiento para poder gobernar a Mi pueblo sobre el cual te he hecho rey, sabiduría y conocimiento te han sido concedidos. Y te daré riquezas, bienes y gloria, tales como no las tuvieron ninguno de los reyes que fueron antes de ti, ni los que vendrán después de ti.” (2 Crónicas 1:11-12)

El Libro de 1 Reyes nos dice que Salomón le dijo al Señor: “Da, pues, a Tu siervo corazón con entendimiento para juzgar a Tu pueblo y para discernir entre el bien y el mal.  Pues ¿quién será capaz de juzgar a este pueblo Tuyo tan grande?” Entonces, cuando Salomón pidió sabiduría y conocimiento, él estaba pidiendo un corazón comprensivo.

Vayamos más profundo.  La palabra “entendimiento” aquí es la palabra hebrea shama, que significa “escuchar inteligentemente”.  En otras palabras, Salomón había pedido un corazón que escucha —que escucha y que fluye con la dirección del Espíritu de Dios, quien nos dirige a toda la verdad. (Juan 16:13)  ¡Tú necesitas un corazón que escucha para que la sabiduría de Dios fluya a través de ti en todos los aspectos de tu vida!

Yo creo que la misma petición que agradó al Señor en ese momento, todavía le agrada hoy.  Dios se complace cuando nosotros le pedimos sabiduría a Jesús.  Pedirle sabiduría a Él es ponernos en una postura de confianza y dependencia de Su favor inmerecido.  Solo los humildes pueden pedirle a Jesús sabiduría y un corazón que escucha.

Aunque Salomón solo pidió sabiduría, el Señor le añadió “riquezas, bienes y gloria.”  Demasiadas personas están persiguiendo riquezas, bienes y gloria, sin darse cuenta que estos provienen de la sabiduría de Jesús.

Incluso si alguien llegara a tener una riqueza repentina, sin la sabiduría de Jesús para administrarla, el dinero se desperdiciaría.  Pero con la sabiduría de Jesús, tú no solo serás bendecido, tú también podrás aferrarte a las bendiciones en tu vida.

¡Jesús te hace confiable para el buen éxito que produce frutos duraderos y permanentes de generación en generación!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

domingo, 26 de abril de 2026

El León Rugiente

 Inspiración De Gracia


Sed de espíritu sobrio, estad alerta.  Vuestro adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quién devorar.  1 Pedro 5:8

¿No es interesante en el pasaje anterior que el diablo tiene que buscar a aquellos a quienes él puede devorar?  Esto significa que él no puede devorar a todos.  ¡No le rindas a él tu autoridad y resultes siendo hallado entre aquellos a quienes puede devorar!  Además, ¿notaste que él deambula como, o de forma similar a “un león rugiente”?

Le pregunté al Señor por qué el diablo anda como un león rugiente y no como otra criatura.  Él me llevó a Proverbios 19:12, que dice: “Como rugido de león es la ira del rey.”

El diablo es un impostor que anda como un león rugiente porque está imitando al Rey de reyes, nuestro Señor Jesús, el verdadero León de Judá.  Él quiere que las personas piensen que nuestro Rey está lleno de ira, enojo y rabia contra nosotros.  Él viene hacia nosotros rugiendo con voz de condenación, acusación y vergüenza.

Satanás quiere que tú tengas la impresión de que le has fallado a Dios y que Él no solo está decepcionado de ti, sino que también está completamente furioso contigo.  Ahora, si tú creyeras eso acerca de Dios, ¿estarías refugiándote bajo la sombra de Sus alas?  ¿Tomarías el lugar de autoridad, poder y fuerza que te corresponde?  Por supuesto que no.  De hecho, ¡huirías de Dios!

Los creyentes que están bajo una nube de condenación no van a orar la Oración de Protección (el Salmo 91).  Ellos se sienten indignos de las promesas de Dios y, de hecho, esperan el castigo y el juicio de Dios.

Es allí exactamente donde el diablo quiere que estés.  Cuando tú te alejas de Dios, corres directo a la trampa del diablo.  Abdicas de tu lugar de autoridad cuando abdicas de tu lugar de intimidad con Dios.

Amado, necesitas saber esto: Tú eres amado.  Dios no está enojado contigo.  En Cristo, tú puedes tener la confianza de que eres perdonado, amado y justificado. (Efesios 1:7, Romanos 8:37, 2 Corintios 5:21)  El Señor Jesús tomó todo tu castigo en la cruz, para que hoy tú puedas disfrutar de Su favor inmerecido, que no te has ganado y del que no eres digno.  Dios te ve en Cristo, quien es completamente inmaculado y sin culpa.

Según nuestras propias acciones, ninguno de nosotros califica para Su protección.  Pero debido a lo que nuestro Señor Jesús hizo por nosotros en la cruz, todos nosotros podemos acercarnos confiadamente a Su trono de gracia. (Heb. 4:16)  ¡Debido a lo que Él hizo, nosotros calificamos para habitar al abrigo del Altísimo, en el lugar secreto con el Rey de reyes, donde el falso “león rugiente” no tiene poder sobre nosotros!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

sábado, 25 de abril de 2026

Perseguidos Por Dios

 Inspiración De Gracia


Y tenía que pasar por Samaria.  Llegó, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar… y allí estaba el pozo de Jacob.  Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó junto al pozo.  Era como la hora sexta.  Una mujer de Samaria vino a sacar agua, y Jesús le dijo: “Dame de beber.”  Juan 4:4-7

Quiero animarte a leer la excepcional historia de la mujer samaritana en Juan 4.  Considerada como una mujer con un pasado sombrío, se hablaba mal de ella en su aldea y probablemente la rechazaban por ser una destructora de hogares, una “ladrona de maridos.”

Ahora, la suya no es una historia de ficción.  Ella era una persona real, como tú y yo.  Sus problemas y dolor, como muchos de los nuestros, eran reales y la acosaban todos los días... ¡hasta que ella encontró a un Salvador completamente real!

A pesar de la costumbre de los judíos de esa época de evitar cualquier contacto con los samaritanos, a quienes percibían como inferiores espiritualmente, Juan registra que mientras Jesús viajaba de Judea a Galilea, Él tenía que pasar por Samaria.” (Juan 4:4, NTV)

Haz una pausa conmigo y piensa en estas palabras por un momento: Tenía que.  Necesitaba.  Debía.  Palabras que hablan no solo de necesidad, sino que subrayan una firme determinación, ¡e incluso urgencia!  Jesús había programado deliberadamente una cita divina con la mujer en el pozo, aunque ella no sabía nada al respecto.

Sabemos por el relato que esta mujer solitaria, condenada al ostracismo, tuvo una conversación con Jesús en el pozo, la cual transformó su vida.  Pero no te equivoques —no fue ella quien buscó a Jesús para hablar con Él.  Fue el Salvador quien persiguió a quien otros rechazaron.

¿Sabes que Él todavía está haciendo eso hoy?  ¿Tienes tú un pasado del que estás avergonzado?  ¿Estás luchando por superar algo que sabes que te está destruyendo?  ¿Te sientes completamente solo y que nadie comprende el dolor por el que estás pasando?

Quiero que sepas que Jesús no ha cambiado.  Tal como lo fue para la mujer samaritana, el amoroso Salvador continúa siendo tu ayuda presente en tus momentos de necesidad. (Salmos 46:1)

Él conoce el sufrimiento, la vergüenza y las luchas por las que estás pasando en este momento.  E incluso, si lo que estás pasando es una consecuencia de las malas decisiones y los errores que has cometido en tu vida, Él no te deja ni te abandona.  ¡No —mil veces no!

Él sale del camino para tener una cita personal contigo, para restaurarte y rescatarte.  El hecho de que tú estés leyendo esto ahora mismo es una confirmación de que Jesús se está acercando a ti con Su amor, Su gracia y Su perdón.

Habla con Él como lo hizo la mujer.  Prueba y toca Su gracia y compasión por ti como ella lo hizo.  Y como ella, descubre el perdón, la libertad y la fuerza de Jesús para caminar hacia un nuevo futuro brillante.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince