recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

viernes, 18 de septiembre de 2026

Reunidos Bajo Sus Alas

 Inspiración De Gracia


“¡Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son envidados!  ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus pollitos debajo de sus alas, y no quisiste!  He aquí, vuestra casa se os deja desierta.”  Lucas 13:34-35

Hay una hermosa imagen escondida en el versículo 4 del Salmo 91.  Es la imagen de una mamá gallina protegiendo a sus polluelos.  Las escrituras anteriores registran cómo el Señor Jesús miró a Jerusalén y se lamentó por ella.  Más tarde, Jesús lloró sobre Jerusalén, diciendo: “Porque sobre ti vendrán días, cuando tus enemigos echarán terraplén delante de ti, te sitiarán y te acosarán por todas partes.  Y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no conociste el tiempo de tu visitación.” (Lucas 19:43–44)  La palabra griega para “lloró” en el versículo 41 es klaio, y significa estar tan afectado emocionalmente como para sollozar y gemir en voz alta.

¿Puedes ver las tiernas misericordias del Señor hacia Israel mientras derramaba muchas lágrimas por ella?  Él deseaba poder reunir a Israel bajo Sus plumas como una gallina junta a sus polluelos debajo de sus alas, pero el Señor no pudo imponerles Su protección porque ellos lo rechazaron.  Yo creo que mientras nuestro Señor lloraba, Él previó no solo el asedio romano de Jerusalén, cuando el templo fue incendiado y muchos de los judíos fueron asesinados o vendidos como esclavos, sino que también previó los horrores del Holocausto.

Note que el Señor dijo: “¡Y no quisiste!”  Esto nos dice claramente que el Señor no nos impondrá Su protección si nosotros no estamos dispuestos a refugiarnos bajo Sus alas.

Amado, ¿estás dispuesto a que el Señor Jesús te proteja a ti y a tu familia hoy?  Entonces díselo a Él.  Nunca demos por sentada la protección de nuestro Señor.  En cambio, tomemos tiempo todos los días para hacerle saber que estamos poniendo nuestra confianza en Él para que nos cubra y nos proteja.

¿Quieres saber lo qué pasa cuando haces eso?  Mira lo que Booz le dijo a Rut: “Que el Señor recompense tu obra y que tu remuneración sea completa de parte del Señor,  Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte.” (Rut 2:12)  ¡Wow!  Ya era un privilegio para esta moabita marginada, que estaba descalificada por la ley, encontrar refugio bajo las alas del Dios de Israel.  Pero Dios incluso la recompensó por hacerlo.

Del mismo modo, es un privilegio para nosotros poder refugiarnos bajo Sus alas.  Sin embargo, cuando le decimos al Señor que lo necesitamos y queremos Su refugio, Él nos da una recompensa completa por confiar en Él y estar bajo Sus alas.  ¡Qué Dios tan amoroso!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

jueves, 17 de septiembre de 2026

Mírate Vestido De La Justicia De Jesús

 Inspiración De Gracia


Pues desconociendo la justicia de Dios y procurando establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios.  Romanos 10:3

¿Estás tú, como algunos creyentes hoy, todavía bastante confundido acerca del regalo de la justicia que has recibido por medio de Cristo?  Tal vez hayas escuchado a través de la teología convencional que aunque fuiste hecho justo por gracia (llamada “justificación posicional”), ahora tú tienes que hacer lo correcto y guardar la ley para seguir siendo justo.  (A esto le llaman tener “justificación progresiva”.)

¡Amigo, esto es algo que el apóstol Pablo nunca enseñó!  La escritura de hoy declara que hay una sola justicia de Dios a la que debemos someternos.  Está claro que Pablo está en contra de cualquier enseñanza que diga que tú debes merecer o mantener tu propia justicia.  Tú eres justo o no lo eres.  No existe tal cosa como tener primero una “justicia posicional” y luego tener que mantenerla a través de la “justicia progresiva”.  ¡Tú eres la justicia de Dios en Cristo, punto!

Hay muchos creyentes que son muy sinceros acerca de guardar la ley y establecer su propia justicia, pero lamento decir esto: ellos están sinceramente equivocados.  El camino de Dios es por la gracia.  La justicia no se puede ganar con buenas obras.  Esta solo se puede ser recibida como un regalo.  Un regalo ya no es un regalo si tienes que trabajar por él.  Si yo te doy un Ferrari rojo nuevo, deslumbrante, con la condición de que me pagues 20,000 dólares al mes hasta que esté todo pagado, ¿el Ferrari es realmente un regalo?  ¡Por supuesto que no!  ¿Cómo puede ser un regalo si tú tienes que pagarlo o trabajar por él?  ¡Eso es distorsionar las palabras!  Así que, deja de intentar ganarte los regalos de Dios con tus propias obras.  Sus regalos para nosotros no están sujetos a condiciones y solo pueden recibirse por fe.

Muchos creyentes son derrotados hoy porque ellos están tratando de ganarse su propia justicia mediante el cumplimiento de la ley y las buenas obras.  Amigo, comienza a creer que la justicia es un regalo que se debe a lo que Jesús hizo en la cruz por ti.  Todos tus pecados —pasados, presentes y futuros— fueron lavados por Su sangre preciosa.  Tú fuiste completamente perdonado en el momento en que recibiste a Jesús en tu vida.  Y nunca más serás visto como por Dios como responsable por tus pecados.  Tú has sido hecho tan justo como Jesús, no por tu comportamiento, sino por tu fe en Él y en Su obra terminada en la cruz.(Filipenses 3:9)

Quizás estás diciendo: “¡Pero yo no hice nada para convertirme en justo!”  Y eso es completamente correcto.  Jesús tampoco hizo nada para convertirse en pecado.  ¡Estar vestido con la justicia perfecta de Jesús es un regalo que Él compró para ti con Su propia sangre!  Por lo tanto, la justicia ante el Señor no se puede ganar.  Tu posición como justo o tu posición de perfección ante Él, solo puede recibirse como un regalo.  ¡Hoy, tu derecho a ser justo es un derecho comprado con sangre!  No hay nada que tú puedas hacer que haga que Dios te ame más, y no hay nada que puedas hacer que haga que Él te ame menos.  Él te ama perfectamente y te ve vestido con la justicia de Jesús.

Amigo, tú ya no tienes que vivir confundido acerca de tu posición ante Dios.  Recuerda que cuando Dios te ve hoy, Él te ve vestido con la justicia de Jesús.  Usa tu fe para creer que Dios te acepta y te ve justo, bendecido, favorecido y sanado.  ¡Mírate a ti mismo como Dios te ve y comienza a liberarte de toda punzada de culpa, de toda forma de condenación, y de todo tipo de esclavitud y pecado!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

miércoles, 16 de septiembre de 2026

El Evangelio Trae Salud Y Provisión

 Inspiración De Gracia


Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden?  Mateo 7:11

Algunas personas me han llamado un predicador del “evangelio de la prosperidad”, de la salud y la riqueza.  En realidad, no existe tal “evangelio de la prosperidad”.  Solo hay un evangelio y ese es el evangelio de Jesucristo.  A través de la obra terminada de Jesús en la cruz, tú puedes depender de Él para que Su vida de resurrección palpite y fluya en tu cuerpo físico desde la coronilla de tu cabeza hasta las plantas de tus pies.  Las enfermedades y los dolores no vienen de Dios.  En la cruz, Jesús no solo cargó con nuestros pecados, sino también con nuestras enfermedades, dolencias y padecimientos, y “por Sus llagas fuimos nosotros curados.” (Isaías 53:5)

Eso no es todo, amigo.  ¡En la cruz, Jesús cargó con la maldición de la pobreza!  Esto es lo que la Palabra de Dios declara: “Porque conocéis la gracia [favor inmerecido] de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a vosotros se hizo pobre, para que vosotros por medio de Su pobreza llegarais a ser ricos.” (2 Corintios 8:9)  Lee 2 Corintios 8 por ti mismo.  Todo el capítulo es acerca del dinero y de ser una bendición económica para quienes están en necesidad.  Así que, no dejes que nadie te diga que este versículo se refiere a las riquezas “espirituales”.  Déjame decirte esto: ¡Es el diablo quien te quiere enfermo y pobre, porque el Dios que yo conozco pagó un precio muy alto para redimirte de la maldición de la enfermedad y la pobreza!

Entendamos cómo Dios trata con nosotros desde el punto de vista de una relación.  Como padre, ¿cómo le enseñarías carácter y paciencia a tu hijo?  ¿Con enfermedades y dolencias?  ¡Por supuesto que no!  ¡Hay instituciones en donde ponemos a tales padres!  Nuevamente, como padre, ¿cómo le enseñarías humildad a tu hijo?  ¿Maldiciendo a tu hijo con pobreza por el resto de su vida?  ¡De ninguna manera!  Ahora bien, ¿no es sorprendente cómo todo se vuelve claro como el cristal cuando comenzamos a pensar desde el punto de vista de un padre y ponemos a nuestros propios hijos en la imagen?

Cuando comiences a pensar en la línea de una relación, todo convergerá y tú empezarás a ver las cosas desde la perspectiva de Dios.  Él es nuestro Padre que opera en la frecuencia de una relación y, a través de Su favor inmerecido en nuestras vidas, nosotros aprendemos carácter, paciencia y humildad al descansar de nuestros propios esfuerzos y depender de Él.  Cuanto más conocemos a nuestro Padre, más nos parecemos a Él.  Así es como Dios nos hace crecer de gloria en gloria en cada área de nuestras vidas.  ¡Es simplemente contemplándolo a Él! (2 Corintios 3:18)

Tú sabes que como padres, nosotros siempre buscamos lo mejor para nuestros hijos.  ¿Cuánto más nuestro Padre celestial deseará las mejores cosas para nosotros, Sus preciosos hijos?  De la misma manera que tú deseas que tus hijos estén sanos, Dios quiere que tú disfrutes deSu salud divina.  Y de la misma manera que tú quieres que tus hijos siempre tengan más que suficiente, Dios quiere que tú disfrutes de Su provisión sobrenatural.

Cuando Él provee, prepárate para la provisión que rompe la red y hunde las barcas. (Lucas 5:6-7)  ¡Prepárate para doce canastas llenas de sobras! (Juan 6:13)  La Biblia pone las cosas en una perspectiva más clara en Mateo 7:11 —si ustedes, como padres imperfectos, “saben dar buenas dádivas a sus hijos, ¿cuánto más su Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que piden?”

Amigo, comprende esto: Dios aborrece la enfermedad y detesta la pobreza.  Él dio todo lo que Él tenía para aniquilar la enfermedad y la pobreza, cuando nos dio a Su único Hijo, Jesucristo, para que muriera en la cruz por nosotros.  Él puso todo el pecado de la humanidad, así como la maldición de la enfermedad y la pobreza sobre el cuerpo de Jesús.  Todo lo que tú necesitas hacer ahora es responder a la obra terminada de Jesús —tus pecados ya fueron perdonados.  ¡Tu cuerpo físico será sanado y tu pobreza ciertamente será historia!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince