recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

jueves, 8 de octubre de 2026

Ancla Tu Identidad En Cristo

 Inspiración De Gracia


Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó.  Romanos 8:37

Hace algunos años, prediqué un mensaje sobre cómo el diablo a veces usa el pronombre en primera persona para plantar pensamientos en nuestra cabeza con el fin de engañarnos.

Por ejemplo, él no dice: “Tú tienes un trastorno alimentario” o “Tú tienes una adicción”.  El diablo usa el pronombre en primera persona para sembrar pensamientos como estos en tu mente: “Yo tengo un trastorno alimentario” o “Yo soy adicto a la pornografía.”

Él te hace pensar que tú estás teniendo esos pensamientos de derrota.  Él quiere que tú creas que eso es lo que eres.

Al escuchar este mensaje, un hombre llamado Walter, con quien el diablo había usado esta estrategia y lo había atrapado en una adicción destructiva durante muchos años, se fue a su casa al salir de la iglesia, se encerró en su habitación y por primera vez declaró en voz alta: “¡Yo no soy un adicto!”  Él eligió rechazar esta mentalidad del maligno en el nombre de Jesús.

Él relató esto: “En ese mismo momento, yo sentí que algo poderoso sucedía dentro de mí.  No sé cómo describir esto.  Fue como si la vida se volviera espectacular a causa del amor de Dios y no podía contener ese sentimiento.”

Después de hacer esa confesión en voz alta, Walter dice: “Mi adicción se detuvo.  Simplemente perdí todo interés y no me siento ni un poco tentado.  Todos los deseos equivocados se han ido y lo mejor de todo, yo sé que amo a Jesús más que nunca y no puedo vivir sin Él.  Estoy renovado.  He renacido.  Sé que todo está bajo Su control, y sé que soy bendecido y estoy perdonado.”

¡Wow!  Qué testimonio tan asombroso del poder y la bondad de Dios en la vida de este hermano.  Con solo una declaración, él rompió la fortaleza mental en la que el diablo lo había puesto durante muchos años.

Ese es verdaderamente el poder de creer lo que es correcto.  Si tú puedes cambiar lo que crees, puedes cambiar tu vida, tal como lo hizo este hermano.

¿Hay mentiras sobre tu identidad en las que crees hoy?  Rompe el poder de esas mentiras declarando tu identidad en Cristo.

Di en voz alta: “Yo soy un hijo de Dios.  Yo estoy sanado, perdonado, justificado y santificado en Cristo Jesús.”  En lugar de creer las mentiras del diablo cuando él usa la estrategia del pronombre en primera persona en tu contra, confiesa con voz audible tu verdadera identidad en Jesús.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

miércoles, 7 de octubre de 2026

Secretos De Protección En Los Nombres De Dios

 Inspiración De Gracia


Será también el Señor baluarte para el oprimido, baluarte en tiempos de angustia.  En Ti pondrán su confianza los que conocen Tu nombre, porque Tú, oh Señor, no abandonas a los que te buscan.  Salmos 9:9-10

En el primer versículo del Salmo 91, encontramos dos nombres de Dios que nos brindan consuelo y fortalezacuando nos sentimos asustados o débiles.  Cada uno de los nombres de Dios tiene un atributo divino, y comprender y creer que Él es cada uno de esos atributos, hará que ese atributo fluya en nuestra vida.

El primer nombre de Dios mencionado en el Salmo 91 es “Altísimo” (Elyon), que significa que Él es el Dios Altísimo y no hay nadie más alto que Él.  Él es el poseedor del cielo y la tierra. (Génesis 14:19)

El versículo continúa refiriéndose a Dios como el “Todopoderoso”.  En hebreo, es Shaddai —el Dios que te bendice con más que suficiente, más de lo que tú puedes contener.  El hombre tiene limitaciones pero nosotros tenemos un Dios que es abundantemente ilimitado.

Ahora, el segundo versículo del Salmo 91 contiene otros dos nombres de Dios.  ¿No es esto tan poderoso?

Cuando el salmista declara: “Diré yo al Señor”, se está refiriendo a Yehovah o Yahweh, el Dios que guarda el pacto.  Este el nombre más sagrado del Señor, el nombre que los escribas judíos tratan con gran reverencia.

¿Sabes que el nombre de Jesús en hebreo, Yeshua, en realidad significa “Yahweh salva”?  No es “Yahweh juzga”.  El nombre Jesús significa “Yahweh SALVA”.

Si tú estás quebrado financieramente, Yahweh salva.  Si estás enfermo, Yahweh salva.  Si tienes enemigos que vienen contra ti, Yahweh salva.  Cualquier salvación que tú necesites, Jesús es la respuesta, porque Su nombre significa “Yahweh salva”.  ¡Aleluya!

El salmista en el versículo 2 continúa diciendo: “Mi Dios, en quien confío.”  Ahora, la palabra “Dios” aquí se refiere a Elohim, el Dios de poder, el Creador.  El Dios que creó los cielos y la tierra. (Génesis 1:1)  ¡Este es nuestro Dios!  Él es en quien nosotros ponemos nuestra confianza.

En solo dos versículos, tú encontrarás cuatro nombres de Dios mencionados.  Saber, creer y decir que Él es todo esto para nosotros nos brinda protección en nuestras situaciones cotidianas.  Él librará y rescatará a todo el que conoce Su nombre.  ¡Aleluya!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

martes, 6 de octubre de 2026

El Secreto Para Recibir Tu Milagro

 Inspiración De Gracia


Vuelvo a preguntarles: ¿acaso Dios les da al Espíritu Santo y hace milagros entre ustedes porque obedecen la ley?  ¡Por supuesto que no!  Es porque creen el mensaje que oyeron acerca de Cristo.  Gálatas 3:5, NTV

Asistí a una conferencia hace años y recuerdo haber escuchado sobre todo tipo de cosas que teníamos que hacer para obrar los milagros de Dios.  Por ejemplo, nos dijeron que teníamos que orar oraciones largas.

Por favor, no me malinterpretes.  No estoy diciendo que no haya lugar para las oraciones largas.

A mí me encanta acercarme a mi Abba para pasar tiempo hablando con Él.  También le he enseñado a nuestra iglesia sobre la importancia de orar, especialmente orar en el Espíritu con frecuencia.  Pero, ¿acaso el secreto para que ocurran milagros en tu vida se encuentra en la oración, o incluso en el ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, como dicen otros?

Algunas personas piensan que pueden torcer el brazo de Dios con sus esfuerzos y convencerlo de que ellos merecen un milagro o una liberación de parte de Él.  ¿De verdad crees que debido a que has ayunado u orado durante largos períodos de tiempo, Dios está impresionado contigo y tiene que responder a tus oraciones?

Vamos, amigo, la única razón por la que Dios responde nuestras oraciones hoy es la obra terminada de Jesús.  No te dejes engañar más.  Dios no es deudor de nadie.  Ningún hombre puede merecer las bendiciones de Dios por sus propios esfuerzos.  No se trata de nuestros sacrificios.  ¡Se trata de Su sacrificio!

Todo lo que Dios ve es la obra de Su Hijo en la cruz, y en virtud de Jesús, todas Sus bendiciones y Su poder para hacer milagros son tuyos cuando tú crees en Su Hijo.

Lee atentamente la escritura de hoy para conocer lo que Pablo les dijo a los gálatas que dependían de sus propios esfuerzos.  Luego, considera a todas las personas que recibieron milagros de Jesús durante Su ministerio en la tierra.

Ninguno de ellos lo merecía.  Ellos no hicieron nada para ganar sus milagros.  Ellos simplemente recibieron sus milagros debido a Su gracia.

Hace unos años, el Señor me habló y dijo: “Cuando Mi pueblo ve Mi gracia, Yo veo su fe.”  ¿Recuerdas a la mujer con el flujo de sangre que sangraba desde hacía doce años?

De acuerdo con la ley de Moisés, a ella se le consideraba impura y se suponía que no debía estar en lugares públicos, y mucho menos tocar a nadie.  Sin embargo, la Biblia nos dice que “cuando oyó hablar de Jesús, se acercó a Él por detrás entre la multitud y tocó Su manto.” (Marcos 5:27)

Ella debió haber escuchado los maravillosos testimonios de las personas que Jesús había tocado y sanado, y estos relatos le abrieron los ojos para ver a Jesús como un Salvador lleno de gracia, rebosante de misericordia y compasión.

¿El resultado?  La fe se encendió en ella y en el momento en que tocó el borde de Su manto, ella recibió su milagro.

¿Alguna vez estuvo ella consciente de su fe?  No, ella solo estaba consciente de Jesús y de Su gracia.  Cuando ella vio Su gracia, Él dio la vuelta y vio su fe.  Con gran ternura, Él le dijo: “Hija, tu fe te ha sanado.” (Marcos 5:34)

Amigo, tú no tienes que tratar de evocar la fe para la sanidad o las finanzas.  La fe para cualquier milagro o liberación en tu vida brota cuando tú ves Su gracia.

¡Él murió para que tú pudieras vivir!  Tú no te lo merecías, pero aun así, Él lo hizo por ti.

Mira a Jesús en la cruz por ti —la demostración de Su amor incondicional y Su gracia maravillosa.  ¡Y cuando veas Su gracia, tú tendrás fe para recibir tu milagro!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince