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martes, 4 de agosto de 2026

Los Buenos Frutos Se Producen Bajo La Gracia

 Inspiración De Gracia


Pero temo que, así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestras mentes sean desviadas de la sencillez y pureza de la devoción a Cristo.  2 Corintios 11:3

Hay algo de lo que me gustaría que tú fueras consciente hoy.  El enemigo, aunque fue derrotado en la cruz, es un adversario astuto.  Él hace que las personas se aparten de la simplicidad del evangelio hacia las obras, porque él sabe que muchos creyentes son sinceros en querer agradar a Dios.

Él sabe que ellos tienen un entusiasmo o celo por Dios.  Pero también sabe que el hombre tiene algo que se llama orgullo.  Entonces, ¿qué hace?  Él se aprovecha de su orgullo y desvía su celo usando la ley.  Él les dice: “¿Quieres estar bien con Dios y agradarle?  Entonces aquí están Sus leyes para que las obedezcas y debes obedecerlas a la perfección.”

En el libro de Romanos, Pablo habla de este celo equivocado, que prevalecía entre sus hermanos judíos:

"Amados hermanos, el profundo deseo de mi corazón y mi oración a Dios es que los israelitas lleguen a ser salvos.  Yo sé que ellos tienen un gran entusiasmo por Dios, pero es un fervor mal encauzado.  Pues no entienden la forma en que Dios hace justas a las personas ante Él.  Se niegan a aceptar el modo de Dios y, en cambio, se aferran a su propio modo de hacerse justos ante Él tratando de cumplir la ley."  —Romanos 10:1–3, NTV

Eso mismo sigue sucediendo hoy.  Muchos creyentes, en su celo por Dios o su orgullo, están tratando de agradar a Dios y volverse justos al tratar de guardar la ley.  Ellos no comprenden que Dios justifica a una persona únicamente por la gracia mediante la fe.  Ellos rechazan el camino de Dios y se aferran a lo que ellos piensan que los hace justos —su obediencia a las leyes de Dios.

Sin embargo, la ironía de todo esto es que al tratar de guardar las leyes de Dios para ser justos, las personas producen obras de la carne como adulterio, fornicación, odio, herejías y embriaguez. (Gálatas 5:18-21)  ¿Por qué?  Porque “el poder del pecado es la ley.” (1 Corintios 15:56)  La ley despierta o agita las pasiones pecaminosas dentro de nuestra carne. (Romanos 7:5)

Gálatas 5:22–23 enumera el fruto del Espíritu como “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio.”  Nota que Pablo menciona el fruto del Espíritu hasta el quinto capítulo.  En los primeros cuatro capítulos, él habla de la gracia, contrastándola con la ley y debatiendo fervientemente por la justificación por la fe, porque los cristianos de Galacia estaban regresando a estar bajo la ley.  Pablo estaba esencialmente devolviéndolos a la gracia pura, antes de hablarles sobre el fruto del Espíritu.

¿Puedes ver cómo el fruto de estar bajo la gracia es el fruto del Espíritu?  Nota también cómo Pablo lo llama las obras de la carne y el fruto del Espíritu.  ¿Cuál es la diferencia entre “obras” y “fruto”?  Las obras son el resultado del esfuerzo propio que surge de estar sometido a las duras exigencias de la ley.  ¡El fruto es el resultado de la vida!  Tal como un árbol naturalmente producirá buenos frutos cuando está bien regado y recibe la cantidad adecuada de luz solar, así un cristiano producirá buenos frutos sin esfuerzo propio cuando él o ella estén siendo bien regados por la palabra de Su gracia y estén expuestos a la luz del amor de Dios.

Amado, si tú quieres exhibir el fruto del Espíritu, asegúrate de estar escuchando la gracia pura de nuestro Señor Jesús que te recuerda que tú estás justificado por la fe en el Cordero que murió por ti.  Esto te ayudará a edificar tu vida sobre la Roca sólida de Cristo y el fundamento firme de Su obra terminada.  Lucha fervientemente para escuchar y vivir el verdadero evangelio, por la gracia a través de la fe.  Esto te llevará a la tierra prometida, porque el evangelio es el poder de Dios para tu salvación en cada área de tu vida.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

lunes, 3 de agosto de 2026

La Gracia Y La Verdad Son Una

 Inspiración De Gracia


Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia [favor inmerecido] y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.  Juan 1:17, RVR60

¿Sabías que Dios ve la gracia (favor inmerecido) y la verdad como una y la misma cosa?  Nota en Juan 1:17 que la verdad está del mismo lado que el favor inmerecido de Dios, y tanto la gracia (favor inmerecido) como la verdad vinieron por medio de Jesucristo.  Cuando hice un estudio de este versículo en el griego original, encontré que en realidad se está refiriendo a “la gracia y la verdad” como una unidad singular, ya que estas van seguidas del verbo singular “vino”.  En otras palabras, a los ojos de Dios, la gracia y la verdad son sinónimos —el favor inmerecido es la verdad y la verdad es el favor inmerecido.

A veces, las personas me dicen cosas como: “Bien, es bueno que tú prediques la gracia, pero también tenemos que hablarle a las personas acerca de la verdad.”  Esto hace que parezca que la gracia y la verdad son dos cosas diferentes cuando, de hecho, estas son una y la misma.  No se puede separar la verdad de la gracia y la gracia de la verdad, ya que ambas están encarnadas en la persona de Jesucristo.  De hecho, sólo unos cuantos versículos antes que este, Juan 1:14, refiriéndose a la persona de Jesús, dice: “Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia [favor inmerecido] y de verdad.  La gracia y la verdad vinieron juntas a través de la persona y el ministerio de Jesús.  La gracia no es una doctrina ni una enseñanza.  La gracia es una Persona.

Esto contrasta con el antiguo pacto de la ley, que fue dada por medio de Moisés en el monte Sinaí.  Podemos ver que Dios es muy preciso al tratar con los dos pactos y no los mezcla.  La gracia es gracia y la ley es ley.  La gracia vino por medio de Jesús mientras que la ley fue dada por medio de Moisés.  Jesús no vino a darnos más leyes.  ¡Él vino a darnos Su favor inmerecido, que es Su verdad!  Sería un inmenso beneficio para ti tener en mente cada vez que leas la palabra “gracia” en la Biblia, traducirla como “favor inmerecido”, porque eso es lo que es.

Amigo, “la gracia vino”.  Una cosa es dar y otra cosa es que algo venga.  Verás, yo puedo enviarte un DVD de mi prédica en lugar de ir (venir) a ti.  Pero si yo voy a ti, lo hago algo personal.  La ley fue dada por Moisés, pero la gracia vino por Jesucristo.  Todo sistema de moralidad trata sobre el hombre intentando alcanzar a Dios con su disciplina y sus buenas obras, pero en el cristianismo, ¡Dios bajó a donde nosotros estábamos para levantarnos hasta donde Él está!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

domingo, 2 de agosto de 2026

El Perdón Y La Sanidad Van De La Mano

 Inspiración De Gracia


Viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados… Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados” (dijo al paralítico): “A ti te digo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.”  Y él se levantó, y tomando al instante la camilla, salió a la vista de todos, de manera que todos estaban asombrados, y glorificaban a Dios, diciendo: “Jamás hemos visto cosa semejante.”  Marcos 2:5, 10-12

Te animo a comenzar el día con este pensamiento: la manera de salir de la conciencia de pecado es escuchar más enseñanzas acerca de la obra terminada de Jesús y de cómo Su sangre nos ha limpiado y nos ha perdonado todos nuestros pecados.  Cuando tú creas que tus pecados ya fueron castigados en el cuerpo de Jesús y lo recibas a Él como tu ofrenda por el pecado, tu corazón será rociado con Su sangre, purificado de una mala conciencia.   A medida que escuchas enseñanzas que exaltan a Cristo, en lugar de llevar una consciencia de pecado y condenación en tu mente y corazón, tú serás lavado con el agua pura de la Palabra de Dios.  ¡Esto a su vez afectará tu cuerpo físico y traerá sanidad a cada parte que no esté bien!

Algunos cristianos no pueden recibir sanidad para sí mismos o dentro de sus familias porque no son capaces de recibir perdón.  Ellos aún son conscientes de pecado y dudan de su perdón.  Ellos creen que Dios puede haber perdonado sus pecados pasados, pero no los pecados de toda su vida.  Dios sabe que las personas necesitan la seguridad de que sus pecados fueron perdonadosantes de que puedan recibir sanidad en sus cuerpos, por eso la Biblia deja muy claro Su perdón de nuestros pecados.  En el Salmo 103, cuando el salmista enumera los “beneficios” del Señor, él comienza con “el que perdona todas tus iniquidades” antes de pasar a “el que sana todas tus enfermedades.”

No hace mucho, recibí este testimonio de Patricia, que vive en Sudáfrica.  A su esposo le diagnosticaron cáncer y se estaban preparando para ir al hospital para su tomografía por emisión de positrones (PET), cuando ella leyó uno de mis devocionales diarios sobre la Santa Cena.  Sintiéndose consumida por la preocupación por su esposo y la condenación de no poder confiar la situación completamente en las manos del Señor, ella tomó la Santa Cena y por primera vez, discernió que el cuerpo de Jesús fue golpeado para que nuestros cuerpos pudieran ser sanados y perfeccionados.  Ella también meditó sobre cómo la sangre de Jesús fue derramada para el perdón de nuestros pecados.  Después de eso, Patricia dijo: “Yo sentí una paz que solo Dios podía dar.  Pude entrar en un estado de descanso y fe, sin ningún esfuerzo de mi parte.  Me enorgullece decir que mi Salvador reina.  No se encontró cáncer en los órganos de mi esposo y los médicos no pudieron explicar por qué.”  ¡Qué testimonio tan asombroso sobre el poder de saber que estás perdonado en Cristo!

En Marcos 2:1–12, leemos el relato del paralítico que fue bajado por el techo y colocado frente a Jesús.  Jesús le dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados,” antes de decirle: “Levántate, toma tu camilla y anda.”  ¿Por qué?  Porque Jesús sabía que a menos que el hombre tuviera la seguridad de que todos sus pecados habían sido perdonados, él no tendría la fe para levantarse, tomar su camilla y salir de esa casa.

Amado, tus pecados te fueron perdonados.  Deja de castigarte y condenarte a ti mismo.  ¡Cree en la verdad del Evangelio y deja que tu conciencia esté satisfecha!  Comienza a disfrutar de todos Sus beneficios porque estos son tus derechos comprados con sangre.  El perdón es tuyo.  La sanidad es tuya.  La redención de la destrucción es tuya.  Ser coronado de bondad amorosa y tiernas misericordias es tuyo.  ¡Aleluya!  ¡Simplemente cree que tu deuda por el pecado ha sido saldada y camina en estas bendiciones hoy!

Viendo a través de los ojos de la fe,  

Joseph Prince