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lunes, 31 de agosto de 2026

El Poder De Los Pensamientos Redentores

 Inspiración De Gracia


Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable.  Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza.  Filipenses 4:8, NTV

¿Qué películas mentales estás viendo en tu cabeza hoy?  ¿Son pensamientos de derrota y desesperación o pensamientos de victoria y favor?  La fe es simplemente decir lo que Dios dice sobre ti, y ver lo que Dios ve en ti y en tu situación.

Se necesita un pensamiento para sanar un pensamiento.  A diferencia del mundo, que te enseña a vaciar tu mente para lograr la paz, la manera de Dios es llenar tu mente con pensamientos frescos, poderosos y redentores.

El apóstol Pablo nos dice: “Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable.  Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza.” (Filipenses 4:8, NTV)  Por lo tanto, no se trata solo de borrar los malos pensamientos con la fuerza de voluntad.  Se necesita de un pensamiento para reemplazar a otro pensamiento.  Se necesita de una creencia correcta para reemplazar a una creencia errónea.  Tú necesitas la verdad de Dios para reemplazar las mentiras del enemigo que te han mantenido en cautiverio.

Amigo mío, si un pensamiento equivocado, malo o negativo está alojado en tu mente hoy y parece que no puedes deshacerte de él, ¡deja de intentarlo!  Quizás estés postrado en una cama de hospital y no puedas evitar pensar en el peor escenario posible.  Estás intentando suprimirlo, pero no funciona.  Bueno, ¡detente!  Deja de intentar borrarlo de tu mente.  Eso simplemente no funcionará.  Lo que necesitas hacer es reemplazar ese pensamiento destructivo con un pensamiento que proviene de Dios.  Esa es la única manera de lidiar con un pensamiento equivocado y comenzar el proceso de sanidad.

Comienza a meditar en verdades, como: “Ciertamente Él llevó mis enfermedades, y cargó con mis dolores.  El castigo, por mi plenitud, cayó sobre Él, y por Sus heridas yo he sido sanado.  Con larga vida me saciará.” (Isaías 53:4-5 y Salmos 91:16)  ¡Empieza a reproducir películas mentales acerca de ti mismo recuperándote, recibiendo el alta del hospital, divirtiéndote con tus hijos o yéndote de vacaciones!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

domingo, 30 de agosto de 2026

Toma Asiento Y Comienza A Reinar

 Inspiración De Gracia


Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados), y con Él nos resucitó, y con Él nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús.  Efesios 2:4-6

Hay muchos creyentes que son derrotados porque ellos están luchando para calificar para las bendiciones de Dios por medio de sus propias obras.  Lo que necesitas comprender es que el esfuerzo propio te privará de reinar en la vida por la gracia de Dios.  Tú no puedes ganar tu salvación, tu sanidad o tu libertad financiera por tus propios esfuerzos.  Si el milagro más grande —ser salvo y vivificado con Jesús— viene por gracia por medio de la fe, y no por tus obras, ¿cuánto más los milagros menores, como la sanidad, la provisión y la restauración matrimonial?

No se trata de tus obras ni de tu comportamiento, sino de la obra y el comportamiento de Jesús.  Solo Su obra es una obra terminada.  ¡Y Él no solo se sentó a la diestra del Padre, sino que las Escrituras de hoy declaran que Él también nos hizo sentarnos con Jesús!  ¿Qué significa esto? Bueno, amigo, “sentarse” en la Biblia es una imagen del creyente descansando en la obra perfecta y terminada de Jesús.  Cristo terminó toda la obra en la cruz en tu nombre y ahora está sentado a la diestra de Dios.  Como todo fue logrado en tu nombre, esto significa que tú puedes dejar de depender de tus propios esfuerzos para ganar y calificar para las bendiciones de Dios en tu vida.  ¡Tú puedes sentarte con Jesús a la diestra del Padre!

Ahora, lee atentamente lo que estoy diciendo.  Yo no estoy abogando por una vida de pasividad y pereza con respecto al estudio de la Palabra de Dios, la oración o la adoración.  Cuando se trata del éxito en tu trabajo, ciertamente tampoco estoy diciendo que tú no debas ser diligente o buscar desarrollar tus habilidades.

La gracia de Dios no te vuelve perezoso e improductivo.  Al contrario, esta te hace trabajar más abundantemente para Su gloria.  El apóstol Pablo, un predicador de la gracia de Dios y la obra terminada de Jesús, dijo que él “trabajó más que todos ellos.” (1 Corintios 15:10)  De lo que necesitas darte cuenta es que, en el nuevo pacto, la manera de Dios es bendecirte primero y el conocimiento de Su bendición te empodera luego para trabajar más abundantemente.  En otras palabras, nosotros no trabajamos para ser bendecidos, sino que nosotros tenemos el poder para trabajar porque ya estamos bendecidos.  ¿Puedes ver la premisa diferente respecto a trabajar en el nuevo pacto?

Amigo, Jesús logró todo para nosotros en la cruz.  Nuestra parte es confiar en Su obra perfecta.  Recibe con los brazos abiertos Su abundancia de gracia y Su regalo de justicia, siéntate y comienza a reinar en la vida por medio de Él.  Hoy, deja que tu oración sea que tú puedas dejar de intentar ganarte la gracia y la justicia de Dios.  Deja que el Espíritu Santo te enseñe a comenzar a depender de la obra terminada de Jesús y a comenzar a recibir por Su gracia.  ¡Este es el camino de Dios hacia el éxito, la plenitud y la vida victoriosa!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

sábado, 29 de agosto de 2026

Poco A Poco

 Inspiración De Gracia


“No los echaré de delante de ti en un solo año, a fin de que la tierra no quede desolada y se multipliquen contra ti las bestias del campo.  Poco a poco los echaré de delante de ti hasta que te multipliques y tomes posesión de la tierra.”  Éxodo 23:29-30

Tú puedes recibir sanidad por medio de la oración de fe (Marcos 11:24), y muchas veces durante nuestros servicios, las personas son sanadas instantáneamente mientras los dones de sanidades fluyen. (1 Corintios 12:9)  Hay una poderosa unción corporativa operando cuando la iglesia se reúne porque Jesús dijo: “Porque donde están dos o tres reunidos en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos.” (Mateo 18:20)  Donde está Jesús, la muerte se convierte en vida y resurrección (Juan 11:25), la debilidad se convierte en fuerza, lo poco se convierte en mucho y en Su presencia hay plenitud de gozo y deleites para siempre. (Salmos 16:11)

Si bien me encantaría que todos recibieran sanidad inmediata y completa todo el tiempo, no es necesario que tú tengas una manifestación instantánea o que sientas algo tangible en tu cuerpo para saber que Dios te está sanando.  En el momento en que participas de la Santa Cena con fe, tu sanidad ha comenzado.

La mayoría de las personas que han enviado sus testimonios de sanidad a nuestro ministerio no fueron sanadas en una reunión espectacular de oración, ni cuando un hombre o una mujer de Dios les impuso las manos.  Ellos fueron sanados gradualmente por el Señor al participar de Su conducto establecido por medio del cual recibimos Su vida y salud sobrenaturales —la Santa Cena.

Algunas veces, las enseñanzas sobre la oración de fe pueden presionarte a que creas que tienes tu sanidad completa en el momento en que oras.  Pero a decir verdad, la mayoría de nosotros no tenemos ese tipo de fe.  En cuanto a los dones de sanidades, estos operan como el Espíritu quiere (1 Corintios 12:11) y no como el hombre quiere.  Cuando se trata de la Santa Cena, no hay presión.  Cada vez que participas de ella en fe, recibes una medida de sanidad, y mejoras más y más.

A veces nos impacientamos y queremos que el Señor eche fuera de nosotros a todos nuestros enemigos a la vez.  Pero lee los versículos anteriores de Éxodo 23 y mira lo que el Señor les dijo a los hijos de Israel mientras se preparaban para entrar en la tierra prometida.  Poco a poco.  Poco a poco.

Hoy no nos enfrentamos a los heveos, hititas o cananeos como lo hicieron los hijos de Israel.  Pero nuestros enemigos pueden ser la insuficiencia renal, la leucemia o la hipertensión arterial.  Sea lo que sea, no te desanimes.  Los síntomas pueden seguir apareciendo aunque tú ya hayas participado de la Santa Cena, pero sigue participando de ella.  La manifestación de tu sanidad se acerca.  El enemigo está siendo echado fuera de tu vida.  Tu sanidad puede no estar produciéndose tan rápido como te gustaría, pero está sucediendo.  ¡Amigo mío, no te rindas!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince