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domingo, 13 de septiembre de 2026

Escucha Al Hijo Amado De Dios

 Inspiración De Gracia


“Y una voz salió de la nube, que decía: ‘Este es Mi Hijo Amado, a Él oíd.’”  Lucas 9:35

En los relatos de lo que sucedió en el Monte de la Transfiguración que se encuentran en los Evangelios de Mateo y Lucas, vemos cómo nuestro Señor Jesús llevó a Sus discípulos, Pedro, Santiago y Juan, a una montaña alta para orar.

La Escritura nos dice que “mientras oraba, la apariencia de Su rostro se transformó  y Su ropa se volvió blanca resplandeciente.” (Lucas 9:29, NTV)  Entonces dos de las figuras más ilustres de la fe judía, Moisés y Elías, aparecieron y comenzaron a hablar con Jesús.  ¡Imagínate la conmoción y el asombro de los discípulos cuando vieron a estos dos grandes hombres —uno representando la ley y el otro representando a los profetas— que aparecieron con Jesús llenos de gloria!

Pedro, sintiendo que tenía que decir algo pero sin saber qué decir, exclamó: “Maestro, bueno es que estemos aquí; hagamos tres tabernáculos: uno para Ti, otro para Moisés y otro para Elías.”

Ahora, Pedro no se dio cuenta de que al decir esto, él estaba poniendo a Jesús al mismo nivel que Moisés y Elías, y el Padre tenía que corregir a Pedro.  Mientras Pedro aún hablaba, una nube los cubrió y desde la nube, una voz dijo: “Este es Mi Hijo amado.  ¡Escúchenlo a Él!”  Cuando los discípulos oyeron esto, estaban aterrados y cayeron rostro en tierra.  Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo: “Levántense, no tengan miedo.” (Mateo 17:7)  Cuando ellos se atrevieron a levantar la vista, no vieron a nadie más que al Señor.

Ahora, imagina esto: tú acabas de ser eclipsado por la brillante nube de la gloria shekinah de Dios y escuchaste al Padre decir desde el cielo: “¡Escucha a Mi Hijo, Jesús!”  Mientras estás con el rostro hacia el suelo, completamente aterrorizado, ¿no te preguntarías qué va a decir Jesús?  ¿Cuáles serán Sus primeras palabras?  Entonces el Señor Jesús se acerca a ti, te toca con confianza y calidez, y te dice: “Levántate, no tengas miedo.”

¿No te parece tan hermoso esto?  Sus primeras palabras cuando Sus discípulos estaban aterrorizados no fueron palabras relacionadas con una nueva ley o mandamiento.  Fueron palabras de gracia.  Y en esas palabras, tú puedes ver la naturaleza de nuestro Señor.  Su presencia y Sus palabras siempre van a levantarte —espíritu, alma y cuerpo— cuando te sientas deprimido o con miedo.

Volviendo a la historia, quiero que notes lo que dijo el Padre: “Escúchenlo a Él,” no “Escúchenlos a ellos.”  En ese monte de la transfiguración de nuestro Señor, Moisés y Elías estaban allí parados junto a Jesús.  ¿Quién era Moisés?  El que les dio la ley. ¿Quién era Elías?  No solo un profeta del Antiguo Testamento, sino también el que restituyó la ley (en el Antiguo Testamento, cuando Israel fue tras otros dioses, Elías vino al pueblo como el restaurador de la ley).

¿Ves que para el creyente, la ley de Moisés ha cumplido su propósito de llevar al hombre al final de sí mismo?  Los profetas también han cumplido su propósito de recordarle al hombre las leyes de Dios.  Ambos han cumplido sus propósitos.  Ahora es el día de la gracia.  Este es el día del Hijo de Dios —no de los siervos de Dios, sino del Hijo de Dios mismo.

Desafortunadamente, hoy en día hay muchos creyentes que ponen a Jesús —la gracia— al mismo nivel que la ley de Moisés.  Ellos se ven a sí mismos como los restauradores de la ley y luchan para que se restituya la ley de Moisés.  Pero ese no es el corazón del Padre.  Fue por eso que el Padre habló y dijo: “Escúchenlo a Él.”

Yo creo que las personas que abogan por traer de vuelta la ley de Moisés no se dan cuenta de que la ley no es el conocimiento de la santidad o de Dios, ¡sino el “conocimiento del pecado”!  Mira Romanos 3:20-22:

“Porque por las obras de la ley ninguna carne será justificada delante de Él; pues por medio de la ley viene el conocimiento del pecado.  Pero ahora, aparte de la ley, la justicia de Dios ha sido manifestada, atestiguada por la Ley y los Profetas; es decir, la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen; porque no hay distinción.”

Observa que en el pasaje anterior, el apóstol Pablo también dice: “Pero ahora, aparte de la ley, la justicia de Dios ha sido manifestada.”  ¿Tú quieres vivir en el ahora o en el pasado?  ¿Y quieres la revelación más reciente de Dios?  Bueno, ¡la revelación más reciente de Dios es la gracia!  Esta es la revelación de la justicia de Dios que te fue dada como un regalo, aparte de la ley, y esta revelación vino por medio del Hijo.  Es por eso que Moisés (la Ley) y Elías (los Profetas) fueron testigos de cómo nosotros debemos“Escucharlo A ÉL,” al Hijo —sólo la gracia porque eso es lo que te levantará hoy.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

sábado, 12 de septiembre de 2026

Un Cuerpo Nuevo Al Sonar De La Trompeta

 Inspiración De Gracia


Pues el Señor Mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con la trompeta de Dios, y los muertos en Cristo se levantarán primero.  1 Tesalonicenses 4:16

En todo el mundo, los judíos celebran el Rosh Hashaná, el Año Nuevo judío.  Esta fiesta sucede generalmente en el mes de septiembre y se celebra con el toque de trompetas —shofar o cuernos de carnero.  Por eso también se le llama Fiesta de las Trompetas.

Los judíos celebran siete fiestas: la Pascua, los Panes Sin Levadura, las Primicias, el Pentecostés, las Trompetas, la Expiación y los Tabernáculos.  La primeras cuatro fiestas fueron cumplidas literalmente por Jesús.  Él era el Cordero Pascual (1 Corintios 5:7), el Pan de Vida(Juan 6:35) y la Primicia de los que durmieron (1 Corintios 15:20).  Y cuando el Pentecostés llegó completamente después de Su ascensión, Él nos envió al Espíritu Santo. (Hechos 2:1-4)

Así que, la próxima fiesta que estamos esperando que Jesús cumpla literalmente es la Fiesta de las Trompetas.  ¿Por qué es importante para nosotros esta fiesta?  ¡Porque cuando Jesús la cumpla, significa que nosotros vamos a subir a encontrarnos con Él en las nubes!

Estoy hablando sobre el rapto de la iglesia.  Al sonar de la trompeta, “en un abrir y cerrar de ojos,” los que estamos vivos seremos transformados.  ¡Nos vestiremos de nuevos cuerpos que serán como el de Jesús!  Aquellos que están muertos en Cristoresucitarán y también recibirán nuevos cuerpos.  Ellos subirán primero seguidos por nosotros que estamos vivos, y todos nos encontraremos con el Señor en el aire. (1 Corintios 15:51–55)

¡Esto significa que existe la posibilidad de que tú no veas la muerte!  La Biblia dice: “Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire.” (1 Tesalonicenses 4:17)  Una cosa es estar vivo y otra muy distinta, permanecer vivo.

Creo que hay una generación de cristianos que conocen el poder de resurrección del Señor.  Ellos saben cómo caminar en su herencia, y postergar la enfermedad y la muerte hasta la venida del Señor.  ¡Amigo, oro por que seas contado como uno de ellos, mientras tomas al Señor Jesús y Su obra terminada como tu victoria sobre la enfermedad y la muerte!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

viernes, 11 de septiembre de 2026

Todo Se Trata De Jesús

 Inspiración De Gracia


“Él mismo tomó nuestras flaquezas y llevó nuestras enfermedades.”  Mateo 8:17

Es posible que estés familiarizado con el versículo, Isaías 53:4, que dice: “Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores.”  Pero observa cómo el autor del evangelio de Mateo lo citó en las escrituras de hoy.

Amo las palabras Él mismo porque representan algo muy personal e íntimo.  Ciertamente Él mismo llevó nuestras enfermedades y dolores.  No fue un ángel.  Tu salud y tu plenitud eran demasiado importantes para Él, de manera que Él mismo cargó con cada una de tus enfermedades y dolores.

Toma un tiempo para meditar en las palabras Él mismo.  Toma tiempo para recordar a Aquel que sufrió y murió por ti, Aquel que tomó tus flaquezas y llevó tus enfermedades para que tú no tengas que soportarlas.  Jesús, Él mismo lo hizo porque tú eres muy preciado para Él.

Cualquiera que sea la condición que los médicos te hayan diagnosticado, Jesús mismo la ha tomado sobre Su propio cuerpo.  No te concentres en buscar la sanidad; enfócate en el Señor Jesús mismo.  Enfócate en Aquel quien “Él mismo llevó nuestros pecados en Su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por Sus heridas fuisteis sanados.” (1 Pedro 2:24)

Muchas veces cuando tú lo buscas y simplemente pasas tiempo en Su presencia, tus temores y preocupaciones sencillamente se desvanecen.  Encuentras que en Su presencia hay paz-shalom.  Hay sanidad.  Hay plenitud.  Y cuando buscas tus síntomas, ya no los encuentras más.  ¿Por qué?  Porque estás en presencia del Sanador.

Cuando Dios le dijo a los hijos de Israel: “Yo, el SEÑOR, Soy tu sanador” (Éxodo 15:26), Él se estaba presentando a Sí mismo como Jehová Rapha.  Él no estaba diciendo: “Yo te daré sanidad” o “Yo te proveeré salud”.  Él estaba diciendo YO SOY tu sanidad y YO SOY tu salud.  Cuando tú tocas a Jesús, tocas la sanidad.  Él no da la sanidad como si fuera una cosa.  Él se da a Sí mismo.

Tú no tienes que perseguir la sanidad, provisión y protección.  Cuando tú tienes a Jesús, tienes todo lo que necesitas.  Si hay un área en donde identificas muerte en tu cuerpo, el Señor te dice: “Yo Soy la resurrección y la vida.” (Juan 11:25)  Si los médicos te han dicho que morirás joven, el Señor te dice: Yo Soy tu vida y la largura de tus días.” (Deuteronomio 30:20)  Si has recibido un diagnóstico negativo y tienes miedo, el Señor te dice: “No temas, Yo Soy un escudo para ti.” (Génesis 15:1)  Si has estado lidiando con una recaída tras otra y el desánimo te abruma, el Señor te declara: “Yo Soy tu fortaleza y ​​tu canción.” (Éxodo 15:2)

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince