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viernes, 1 de mayo de 2026

Venciendo El Temor

 Inspiración De Gracia


Y Josafat tuvo miedo y se dispuso a buscar al Señor, y proclamó ayuno en todo Judá.  Y se reunió Judá para buscar ayuda del Señor; aun de todas las ciudades de Judá vinieron para buscar al Señor.  2 Crónicas 20:3–4

¿Has estado en una situación en la que tus circunstancias parecen ser totalmente desesperanzadoras?  ¿Dónde te sentiste inmovilizado y abrumado por los problemas que te rodeaban, sin una salida e incluso sin el espacio para tener un respiro a la vista?  Quizás bajo el peso acumulado de todo lo que está en tu contra, sientes como si tu vida entera estuviera girando fuera de control y se desmoronara.

Eso es exactamente lo que le sucedió al rey Josafat y a la pequeña tribu de Judá cuando fueron asediados en todos los frentes por tres ejércitos poderosos y sedientos de sangre que avanzaban rápidamente hacia Jerusalén. (Ver 2 Crónicas 20)  Con sus enemigos empeñados en aniquilarlos sin piedad, a ellos y a todos los habitantes de Jerusalén, se enfrentaban a una situación tensamente triste y desesperada, y parecía que estaban atados a un trágico final.

Cuando se le informó a Josafat que una gran multitud venía contra él, ¡su primera reacción fue de temor!  No sé a ti, ¡pero esto a mí me da esperanza!  Estoy muy agradecido de que la Palabra de Dios nos dé un retrato auténtico de quién era Josafat.  Él no era un valiente rey guerrero que siempre estaba lleno de fe y tenía una dosis desproporcionada de coraje ardiendo, siempre listo para derribar a sus enemigos.  No, él era un hombre normal.  Hizo lo que tú y yo habríamos hecho —entró en pánico.

Pero lo que diferenció a Josafat fue que, incluso cuando tenía miedo, lo primero que hizo fue “disponerse a buscar al Señor.” (2 Crónicas 20:3)  Eso es algo que tú y yo necesitamos aprender a hacer también cuando sentimos temor.  En vez de adentrarte hacia lo profundo de la espiral del abismo de la auto derrota, debes saber que cuando te sientes abrumado por tus circunstancias, ese es el momento en el que necesitas disponerte a buscar al Señor.  Ciertamente ese no es el momento de apartarte de Dios, ni de enfadarte, enojarte, frustrarte o decepcionarte de Él.  Oye, Dios no es el autor de tus problemas.  Él es el autor y consumador de tu fe, tu victoria y tu éxito.

Josafat nos muestra que está bien experimentar episodios de temor de vez en cuando.  Dios no te condena cuando tienes miedo.  Pero cuando recibas un diagnóstico médico negativo o alguna mala noticia sobre tu familia o negocio, disponte a buscar al Señor.  ¡Jesús es tu respuesta!  Su amor perfecto por ti echará fuera todo temor.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

jueves, 30 de abril de 2026

Mantente Hablando Tu Justicia

 Inspiración De Gracia


Pues lo que la ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Dios lo hizo: enviando a Su propio Hijo.  Romanos 8:3

Amo la escritura de hoy.  La respuesta, amigo, no se encuentra en la ley, sino en el Hijo.  La ley fue dada por un siervo, Moisés; la gracia vino por medio del Hijo, Jesús.

La revolución de la gracia comienza con una persona y Su nombre es Jesús.  Cuando tú tienes a Jesús como tu Señor y Salvador, y tienes la revelación de Su gracia, lo tienes todo.  Y más importante, tú tienes una identidad nueva y justificada en Cristo.

Muchos creyentes no se dan cuenta de esto, pero las revelaciones pueden ser robadas y olvidadas.  Eso es lo que le sucedió a la iglesia de Corinto, y Pablo tuvo que intervenir para recordarles su identidad como justificados, es decir justos en Cristo.

Esta es también la razón por la cual es tan esencial que tú formes parte de una iglesia local en donde puedas mantenerte escuchando y escuchando mensajes que están llenos de la persona de Jesús, y estés rodeado de líderes y amigos centrados en Cristo, que siempre te apuntarán de vuelta al Señor y a tu identidad de justo en Cristo.

Quiero animarte a ser consciente diariamente de tu justicia en Cristo hablando y confesando tu justicia en voz alta.  Cree que tú eres justo en Cristo y que la justicia es un regalo que no puedes ganar.  Si bien saber esto es fantástico, quiero que des un paso más conmigo hoy y comiences a practicar la confesión diaria de tu justicia en Cristo.

Querido amigo, cuando estés estresado y haya mil cosas gritando por tu atención, di en voz baja: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  Cuando leas noticias horribles en los periódicos y el temor por tus seres queridos se apodere de tu corazón, simplemente di en voz baja: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  Y cuando sientas la tentación de volver a caer en una adicción pasada, tú ya sabes que hacer: di en voz baja: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”

Tu permanencia en la victoria está directamente relacionada con qué tan consciente eres de tu identidad de justo en Cristo.  Si realmente deseas ver libertades duraderas en tu vida y vivir por encima de la derrota, ¡habla!  Habla, habla y habla sin dudar.  ¡Y puedo prometerte que vas a vivir más libre de estrés, con menos temor, con más confianza y más victorioso que nunca!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

miércoles, 29 de abril de 2026

La Gracia Es Una Persona, No Una Doctrina

 Inspiración De Gracia


Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.  Juan 1:17

¿Sabes qué hace que el cristianismo sea único y le da el poder para liberar a las personas de todos sus temores, pensamientos de condenación y adicciones?  Muchos de los sistemas de creencias del mundo se rigen por códigos, reglas y leyes morales.

Pero el cristianismo es único en el sentido de que no se trata de una lista impersonal de lo que se debe y no se debe hacer.  Se trata de tener una relación con Dios Todopoderoso.  Y es Dios trabajando en nosotros y para nosotros a través de esta relación lo que trae transformación a nuestras vidas.

Amado, Dios está completamente interesado en tener una relación contigo hoy.  El apóstol Juan nos dice que “la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.” (Juan 1:17)

Nota también que la ley fue dada.  Esto implica un sentido de distancia.  Y en contraste, ¡la gracia vino!  La gracia es personal y vino como una persona —la persona de Jesucristo.

La ley es dura, fría e impersonal.  No se puede tener una relación con dos tablas de piedra.  Pero la gracia es dulce y cálida.  La gracia no es una enseñanza ni una doctrina.  La gracia es una persona y con una persona nosotros si podemos tener una relación.

A Dios no le interesa la mera obediencia y sumisión.  Él es un Dios de amor y Él anhela tener una relación íntima contigo.

Jesús vino y murió de una muerte cruel en la cruz, pagando la deuda completa del pecado con Su propia vida, para que tú y yo podamos reinar en la vida hoy.  Su sacrificio cumplió perfectamente todos los requisitos de la ley en nuestro nombre. (Mateo 5:17, NVI)  Todo lo que nosotros no pudimos hacer, Él lo hizo en nuestro lugar.

Cuando tú recibes a Jesucristo como tu Señor y Salvador, eres hecho santo y justo por Su sangre, de una vez y para siempre.  Entonces, tú puedes entablar una relación con el Dios Todopoderoso y acercarte confiadamente a Su presencia sin ninguna culpa, condenación o expectativa de castigo.

Verás, cuando tú has pagado tu deuda con el prestamista por la hipoteca de tu casa, dejas de enviar los pagos mensuales porque la deuda ya ha sido cubierta en su totalidad.  Si el prestamista te envía una carta exigiendo un pago adicional, todo lo que tú tienes que hacer es presentar el título de propiedad de tu casa.  En el mismo sentido, ¡la deuda que tú y yo teníamos con la ley ya ha sido pagada por nuestro Salvador, Jesucristo!  ¡Aleluya!

Cuando el diablo venga a acusarte con la ley y te muestre cómo has fallado y no has cumplido, quita la mirada de ti mismo y señálale el pago que Jesús hizo en la cruz.  Cristo es tu título de propiedad, que es por lo cual hoy tú eres llamado “cristiano”.

Tú no eres tuyo.  Tú has sido comprado con la preciosa sangre de Jesucristo.  Su sangre, derramada por ti, es lo que hace que tu relación con Dios sea algo seguro.  ¡Y es lo que hoy te da la base para extender tu mano y recibir tu libertad de parte de tu amoroso Salvador!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince