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sábado, 7 de noviembre de 2026

Se Te Ha Perdonado Mucho

 Inspiración De Gracia


Por lo cual te digo que sus pecados, que son muchos, han sido perdonados, porque amó mucho; pero a quien poco se le perdona, poco ama.  Lucas 7:47

Veamos Lucas 7:36-50 para ver lo que Jesús dijo acerca del perdón de los pecados.  Simón, un fariseo, había invitado a Jesús a su casa.  Mientras Jesús estaba sentado a la mesa en la casa de Simón, una mujer se le acercó.  Ella comenzó a llorar y lavó Sus pies con sus lágrimas.  Luego, ella secó Sus pies con su cabello, los besó y los ungió con aceite fragante.

Cuando Simón vio esto, se dijo a sí mismo: “Si este fuera un profeta sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, que es una pecadora.”

Aunque Simón no habló en voz alta, es interesante que Jesús le respondió haciéndole esta pregunta: “Cierto prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios, el otro cincuenta; y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó generosamente a los dos.  ¿Cuál de ellos, entonces, le amará más?”  Simón respondió, y dijo: “Supongo que aquel a quien le perdonó más.”  Y Jesús le dijo: “Has juzgado correctamente.”

Entonces, Jesús se volvió hacia la mujer y le dijo a Simón: “¿Ves esta mujer?  Yo entré a tu casa y no Me diste agua para los pies, pero ella ha regado Mis pies con sus lágrimas y los ha secado con sus cabellos.  No Me diste beso, pero ella, desde que entré, no ha cesado de besar Mis pies.  No ungiste mi cabeza con aceite, pero ella ungió Mis pies con perfume.  Por lo cual te digo que sus pecados, que son muchos, han sido perdonados, porque amó mucho; pero a quien poco se le perdona, poco ama.”

La mujer amaba mucho a Jesús porque ella sabía que se le había perdonado mucho.  En realidad, a nadie se le ha perdonado poco.  A todos se nos ha perdonado mucho.  En cuanto a esta mujer, ella lo sabía.  Así que, lo más “peligroso” de esta doctrina del perdón completo de los pecados es que te enamorarás de Jesús y terminarás cumpliendo el mandamiento más grande sin ningún esfuerzo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.” (Mateo 22:36-38)  ¡Aleluya!

Si tú crees que se te ha perdonado poco, entonces amarás poco.  Pero cuando tú sabes la verdad sobre lo mucho que has sido perdonado, ¡tú amarás mucho a Jesús!  ¡Saber lo mucho que has sido perdonado es el secreto para amar a Jesús!  En otras palabras, tú solo amarás mucho a Jesús cuando experimentes Su generosa gracia y Su favor inmerecido al perdonarte todos tus pecados —pasados, presentes y futuros.  Pero Su gracia es degradada cuando tú piensas que Él solo te ha perdonado de tus pecados hasta el momento en que tú fuiste salvo y después de ese punto, te toca depender de tu confesión de pecados para ser perdonado.

El perdón de Dios no se da a plazos.  No andes pensando que cuando confiesas un pecado, Él te perdona solo por ese pecado.  Luego, la próxima vez que peques, tú necesitas confesar tu pecado nuevamente para que Él lo perdone nuevamente.  Tal es el tipo de creencia que degrada Su gracia.  Y el resultado de esto es que debido a que tú piensas que Él te ha perdonado poco, terminarás amándolo poco y te privarás de correr hacia Él y verlo ayudarte, liberarte y prosperarte.

Amado, ¡con un solo sacrificio en la cruz, Jesús borró todos los pecados de toda tu vida!  No menosprecies Su favor inmerecido con tus propios esfuerzos imperfectos por confesar todos sus pecados.  ¡Dale a este regalo que Jesús te dio el valor que se merece, al recibir y experimentar plenamente Su favor inmerecido hoy!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

viernes, 6 de noviembre de 2026

Redimido De Toda Maldición

 Inspiración De Gracia


Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: Maldito todo el que cuelga de un madero), a fin de que en Cristo Jesús la bendición de Abraham viniera a los gentiles, para que recibiéramos la promesa del Espíritu mediante la fe.  Gálatas 3:13-14

¿Sabes que Jesús te ama y que llevó todas las enfermedades imaginables sobre Su propio cuerpo en la cruz, de manera que tú no necesitas sufrirlas?  Hoy, quiero mostrarte cómo puedes volverte hacia la cruz ante cualquier y toda condición médica y problema de salud.

En los versículos anteriores, vemos que nuestro Señor Jesús nos redimió de toda maldición de la ley para que la bendición de Abraham viniera sobre nosotros.  Ahora, Deuteronomio 28 tiene una lista larga y detallada de maldiciones, y quiero enfocarme en las maldiciones que cubren enfermedades y dolencias de las que Jesús nos ha redimido a ti y a mí:

• Enfermedades degenerativas (enfermedades que causan que tus órganos se desgasten), fiebre e inflamaciones. (Deuteronomio 28:22, NTV)

• Furúnculos, tumores, sarna y comezón “de los que no podrás ser sanado.”  (Deuteronomio 28:27)

• Locura, ceguera y delirio. (Deuteronomio 28:28, NVI)

• Llagas malignas e incurables. (Deuteronomio 28:35, NVI)

• Plagas terribles y persistentes, y enfermedades malignas e incurables. (Deuteronomio 28:59, NVI)

Cristo te ha redimido de todas y cada una de las enfermedades y aflicciones mencionadas aquí.  Si tú piensas que tu condición particular no está completamente cubierta, la Biblia continúa y menciona “todas las enfermedades de Egipto.” (Deuteronomio 28:60)  Egipto es una imagen del mundo.  Como pueblo de Dios, nosotros no debemos tener miedo de las enfermedades que padece el mundo porque Él nos ha sacado del mundo, y ahora nosotros podemos estar en el mundo, pero no somos del  mundo. (Juan 17:11, 14)

No solo eso.  También continúa e incluye “toda clase de enfermedad y desastres no registrados en este libro de esta Ley.” (Deuteronomio 28:61, NVI)

¡Aleluya!  ¿Puedes ver que cada una de las enfermedades y cada una de las condiciones son parte de la maldición de la ley, y que Cristo nos ha redimido de toda maldición?  Dios quiere que estés tan bendecido en tu salud que así como puso todos tus pecados en el cuerpo de Jesús, Él también puso todas tus enfermedades en el cuerpo de Jesús.  Dios te ama tanto que permitió que Su propio Hijo se convirtiera en maldición para que tú puedas ser redimido de la maldición de la ley.

Eso no significa que el enemigo no intentará imponer los síntomas de maldición en tu vida.  Pero siempre que el enemigo intente provocar un síntoma de maldición, tú puedes rechazarlo.  Rehúsate a aceptarlo.  ¡Tú ya fuiste redimido de ese síntoma en el nombre de Jesús!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

jueves, 5 de noviembre de 2026

Cambia Tus Palabras, Cambia Tu Vida

 Inspiración De Gracia


Señor, pon guarda a mi boca; vigila la puerta de mis labios.  Salmos 141:3

¿Sabes qué es lo contrario a hablar bien?  Maldecir.  Cuando nuestro Señor maldijo la higuera, ¿qué dijo Él?  ¿Acaso Él dijo: “Yo te maldigo, higuera”?  No, Él simplemente dijo: “Nunca jamás coma nadie fruto de ti.” (Marcos 11:14)  Y al día siguiente, cuando ellos pasaron de nuevo junto a la higuera, Pedro dijo: “Rabí, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.” (Marcos 11:21)

Jesús nunca usó la palabra maldecir cuando le habló a la higuera, pero Él tampoco corrigió a Pedro porque él tenía razón —las palabras negativas habladas equivalían a una maldición.  ¡Oh, espero que lo hayas entendido!  Muchas veces las personas no se dan cuenta de que, sin querer, se están maldiciendo a sí mismas y a las personas que las rodean con el flujo constante de palabras negativas que hablan de sí mismas y de los demás.  Las palabras de derrota, enojo, amargura y queja son tóxicas.  Cambia tus palabras y cambia tu vida.  ¡Elimina las palabras negativas de tu vida con las palabras de la gracia, el amor y el poder de Dios!

Y ten en cuenta que cuando Jesús le habló a la higuera, esta no se secó instantáneamente.  Esto se debió a que cuando nuestro Señor le habló a la higuera, esta primero se secó en su raíz antes de que la muerte llegara a las hojas.  Así que, no te desanimes cuando le hables a tu dificultad y parezca que nada sucede.  ¡Cree que le estás hablando directamente a la raíz del problema y que la manifestación externa de tu fe está en camino!

Recibí este maravilloso testimonio de la hermana Lorraine, que reside en Darby, Inglaterra.  Este nos muestra el poder de orar o hablar, y cómo comienza el cambio desde el primer día que tú hablas:

Mi hijo y su esposa han estado casados ​​durante diez años y estaban tratando desesperadamente de tener un bebé, sin éxito.  Hace seis años, comenzaron a someterse a tratamientos de fertilización in vitro (FIV) y tuvieron al menos siete tratamientos sin éxito.

En marzo pasado, mi hermana me dio una copia de su devocional y la publicación del 19 de marzo trataba sobre clamar la sangre del Cordero de Dios sobre todo lo que es nuestro y de nuestras familias.  El versículo en el devocional era Éxodo 12:13  —“Y cuando Yo vea la sangre pasaré sobre vosotros, y ninguna plaga vendrá sobre vosotros para destruiros cuando Yo hiera la tierra de Egipto.”   Y usted compartió que lo que las nueve plagas no pudieron hacer, lo hizo la sangre.

Yo me emocioné cuando leí esto.  Así que, oré por mi hijo y mi nuera, clamando la sangre de Jesús sobre su situación, y estaba tan emocionada porque sabía que algo había sucedido en el espíritu.  Pocas semanas después de haber orado, mi hijo me llamó para decirme que su esposa estaba embarazada.  Yo le dije que no me sorprendía, ya que había orado por ambos recientemente.  De manera que, lo que seis años de tratamiento médico no pudieron hacer, ¡la sangre de Jesús lo hizo!  Todos celebramos y estábamos muy emocionados.

Unos domingos más tarde, nuestro hijo llamó para decir que tenía exactamente ocho semanas de embarazo.  Y fueron exactamente ocho semanas desde el día en que oré.  ¡Aleluya!

Sea lo que sea por lo que estas creyendo en Dios, quiero animarte a que abras tu boca para hablar Su Palabra.  ¡Ora a tu Abba y proclama la sangre de nuestro Señor Jesús sobre tu situación!  La presencia de sangre significa que ha habido una muerte.  Esto significa que ya se ha realizado un pago.

Hoy nosotros podemos apoyarnos sobre el fundamento inquebrantable de las promesas de Dios porque el Cordero de Dios fue sacrificado en el Calvario y Su sangre está en los postes de nuestras vidas.  Nosotros podemos declarar que ninguna plaga, ninguna muerte, ningún castigo, ningún daño, ningún peligro, ningún mal puede acercarse a nuestra morada porque el pago total por nuestros pecados ya fue hecho por nuestro Señor Jesús.  ¡Qué maravillosa certeza y paz podemos tener hoy —todo gracias a la obra completa y eficaz de Jesús!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince