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miércoles, 31 de julio de 2019

El Secreto De La Sabiduría De Salomón


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Da, pues, a Tu siervo un corazón con entendimiento para juzgar a Tu pueblo y para discernir entre el bien y el mal. Pues ¿quién será capaz de juzgar a este pueblo Tuyo tan grande?  (1 Reyes 3:9)
Echemos un vistazo a la vida de Salomón.  Cuando Salomón se convirtió en rey, era solo un joven de unos 18 años y tenía unos grandes zapatos que llenar como sucesor del trono de David.  Salomón no estaba lleno de sabiduría cuando subió al trono por primera vez, pero lo tomó muy en serio.  Él fue al monte Gabaón, donde estaba el tabernáculo de Moisés, para ofrecer mil holocaustos al Señor.  En el Monte Gabaón, el Señor se le apareció a Salomón en un sueño y le dijo: “Pide lo que quieras que Yo te dé”. (2 Crónicas 1:7)
Ahora, piensa en esto por un momento.  ¿Qué hubieras pedido tú de haber estado en la posición de Salomón?  Salomón no pidió riquezas.  Tampoco pidió ser honrado por todos los hombres.  Él en cambio, le dijo al Señor: “Dame ahora sabiduría y conocimiento, para que pueda salir y entrar delante de este pueblo; porque, ¿quién podrá juzgar a este pueblo Tuyo tan grande? (2 Crónicas 1:10).
Otro relato en el Libro de 1 Reyes nos dice que Salomón le dijo al Señor: “Da, pues a Tu siervo un corazón con entendimiento para juzgar a Tu pueblo y para discernir entre el bien y el mal. Pues ¿quién será capaz de juzgar a este pueblo Tuyo tan grande?”  Así que, cuando Salomón pidió sabiduría y conocimiento, él estaba pidiendo un corazón entendido.
Vayamos más profundo.  La palabra “entendimiento” aquí es la palabra hebrea shama, que significa “escuchar inteligentemente”.  En otras palabras, Salomón había pedido un corazón que escucha —que oiga y fluya con la dirección del Espíritu de Dios, que nos guía a toda verdad. (Juan 16:13)  ¡Tú necesitas un corazón que escucha para que la sabiduría de Dios fluya a través de ti en cada aspecto de tu vida!
La Biblia registra que la petición de Salomón agradó al Señor. (1 Reyes 3:10)  Yo creo que la misma petición que antes complació al Señor todavía le agrada hoy.  Cuando le pedimos a Jesús sabiduría, nos ponemos a nosotros mismos en una postura de confianza y dependencia de Su favor inmerecido.
Aunque Salomón solo pidió sabiduría, el Señor le añadió “riquezas y bienes y gloria”.  Muchas personas están persiguiendo las riquezas, los bienes y la gloria, sin darse cuenta de que estas provienen de la sabiduría de Jesús.  Incluso si alguien llegara a tener riquezas repentinamente, sin la sabiduría de Jesús para administrarlas, el dinero sería desperdiciado.  Pero con la sabiduría de Jesús, tú no solo serás bendecido, también podrás aferrarte a las bendiciones en tu vida.  ¡Jesús te hace seguro para tener el buen éxito que produce frutos duraderos y permanentes de generación en generación!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 30 de julio de 2019

Conoce El Corazón De Tu Padre


Medita En
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a Su Hijo como propiciación por nuestros pecados.  (1 Juan 4:10)
Hoy quiero animarte a leer la parábola del padre del hijo pródigo (Lucas 15:11–32).  Mientras lees, ten en mente que este hijo rechazó definitivamente a su padre, lo humilló por completo y lo deshonró totalmente, luego, él solo regresó a casa cuando recordó que incluso los sirvientes contratados por su padre tenían más comida que él.  No fue el amor del hijo por su padre lo que lo hizo viajar de regreso a casa; fue su estómago.  En su propio orgullo, absorto en sí mismo, él quería ganarse la vida como un sirviente contratado, en lugar de recibir la provisión de su padre por gracia o favor inmerecido.
Dios quiere que sepamos que incluso cuando nuestras motivaciones son incorrectas, incluso cuando tenemos una agenda oculta (generalmente enfocada en nosotros mismos), y nuestras intenciones no son completamente puras, aun así, Él corre hacia nosotros en nuestro tiempo de necesidad y derrama sobre nosotros Su favor inmerecido, el cual no hemos ganado y del que no somos dignos.  ¡Oh, cuán inescrutables son las profundidades de Su amor y gracia para con nosotros!  Nunca se tratará de nuestro amor por Dios.  Siempre va a tratarse de Su magnífico amor por nosotros.  La Biblia hace esto claro: “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a Su Hijo como propiciación por nuestros pecados”. (1 Juan 4:10)
Algunas personas piensan que la comunión con Dios solo se puede restaurar cuando estás perfectamente arrepentido y has confesado perfectamente todos tus pecados.  Sin embargo, vemos en esta parábola que fue el padre quien inició, fue el padre quien había extrañado a su hijo, quien ya estaba buscándolo y quien ya lo había perdonado.  Antes de que el hijo pudiera pronunciar una sola palabra de su disculpa ensayada, el padre ya había corrido hacia él, lo abrazó y le dio la bienvenida a casa.  ¿Puedes ver cómo esto se trata completamente del corazón lleno de gracia, perdón y amor de nuestro Padre?  Nuestro Padre Dios se traga todas nuestras imperfecciones y el verdadero arrepentimiento viene por Su bondad.
¿Qué si yo le pido “perdón” a Dios y confieso mis pecados cuando he fallado?  Por supuesto que sí.  Pero no lo hago para ser perdonado porque yo sé que ya fui perdonado por la obra terminada de Jesús.  La confesión está fuera del fluir de mi corazón porque yo ya he experimentado Su bondad y Su gracia, y porque sé que como hijo Suyo, yo soy justo por siempre a través de la sangre de Jesús.  Esto viene de ser consciente de justicia, no consciente de pecado; de ser consciente de perdón, no consciente de juicio.  Hay una enorme diferencia.
Si entiendes esto y comienzas a practicarlo, vas a comenzar a experimentar nuevas dimensiones en tu caminar amoroso con el Padre.  Te darás cuenta de que tu Papá Dios está interesado en la relación y no en el protocolo religioso.  Él simplemente ama estar contigo.  Bajo la gracia, Él no exige perfección de ti; Él provee la perfección para ti a través de la obra terminada de Su Hijo, Jesucristo.  Así que no importa cuántas equivocaciones hayas cometido, no le tengas miedo a Él.  Él te ama.  ¡Tu padre está corriendo hacia ti para abrazarte!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 29 de julio de 2019

“¡Abba, Padre!”


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Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un Espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu Mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.  (Romanos 8:15–16)
Me encanta cuando estoy en Israel, escuchar a los niños pequeños corriendo en los patios de recreo, gritando: “¡Abba! ¡Abba!” y saltar a los abrazos de sus papás.  Para los judíos, Abba es la manera más íntima en la que puedes dirigirte a tu padre.  Es una hermosa imagen de la verdad de que a través de Jesús, tú recibiste el Espíritu de adopción por el cual clamas: “¡Abba, Padre!”  ¿Notaste que el Espíritu Santo se negó a traducir la palabra aramea original ”Abba” a otro idioma?
En los brazos de Abba, un hijo está más seguro, protegido y amado.  Ningún enemigo puede sacar a un niño de los brazos fuertes de su Abba.  Esa es la imagen que Dios quiere que nosotros tengamos cuando oramos a Él y lo llamamos “Abba”.  Por supuesto, tú puedes llamarlo “Papito” o “Papá”, o cualquier término que te ayude a ver a Dios como un Padre cálido, amoroso y protector.
A menos que puedas verlo como tu Padre Abba, vas a continuar teniendo un “espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor” (Rom. 8:15), refiriéndose esto al temor de Dios del Antiguo Testamento.  Es el temor servil al juicio y al castigo lo que te lleva a la esclavitud y te hace temer a Dios.  Pero Dios no quiere que le tengas miedo.  ¡Él quiere que tú tengas un Espíritu de adopción!  Demasiados creyentes están viviendo con un espíritu de orfandad, y sin padre.  Si tú estás atrapado hoy con todo tipo de temores, culpa y preocupaciones, ¡lo que necesitas es una buena dosis celestial del amor del Padre!
Algo maravilloso sucede en tu espíritu cuando tú ves a Dios como tu Padre.  Si mi hija, Jessica, tiene una pesadilla, todo lo que ella tiene que hacer es gritar “¡Papi!”  ¡Y su Papi está allí de inmediato!  Jessica no tiene que decir: “¡Oh Padre que vives y habitas en la habitación de al lado, te ruego que vengas a mí en este momento de peligro, para que puedas rescatarme de esta pesadilla!”  Todo lo que ella tiene que hacer es gritar: “¡Papi!” y yo estoy allí.
De manera similar, en tus momentos de debilidad tú no tienes que acercarte a Dios con oraciones perfectas.  Simplemente clama: “¡Papi!”  ¡Y tu Padre celestial correrá hacia ti!  Tú no te estás presentando ante un juez.  Estás viniendo ante tu Padre, tu Papá Dios, que te abraza y te ama tal como eres.
Toma tiempo para  venir a tu Abba Padre hoy.  Cree que Él te ama incondicionalmente hoy.  Míralo dándote la bienvenida con una sonrisa en Su rostro y con los brazos abiertos.  Corre a Su abrazo, disfruta de Su perfecto amor por ti y deja que toda preocupación, temor e inseguridad se derritan.  Cuando tú crees y recibe el amor de tu Padre, ¡eso pondrá en tu corazón paz y fortaleza inquebrantables!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 28 de julio de 2019

Dios No Se Acordará De Tus Pecados Nunca Más


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“Pues tendré misericordia de sus iniquidades, y nunca más me acordaré de sus pecados”.  (Hebreos 8:12)
Cuando algo sale mal, ¿piensas, “bueno, esto me debe estar pasando debido a los pecados que he cometido”?  Cuando tienes una llanta desinflada o caes enfermo, ¿te preguntas, “por qué pecado me está castigando Dios ahora”?  Si tu respuesta a ambas preguntas es “sí”, no estás solo.  Este tipo de pensamiento es tan frecuente en la iglesia porque muchos creyentes realmente no creen que están bajo el nuevo pacto.  Creen lo contrario a las Escrituras de hoy y piensan que Dios no es misericordioso con sus iniquidades y siempre está atento a sus pecados.
El problema con la iglesia de hoy es creer erróneamente.  Jesús Mismo definió el nuevo pacto para nosotros en la última cena cuando Él dijo: “... esto es Mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados”. (Mateo 26:28)  La cláusula principal del nuevo pacto es el perdón de todos tus pecados debido a la sangre derramada de Jesucristo.  Tu perdón no depende de cuántas buenas obras hayas realizado, de cuánto dinero hayas dado a la iglesia o a organizaciones benéficas, ni de cuál posición de liderazgo tienes.  No, depende completamente de la sangre derramada de Jesús.
Dios puso la cláusula principal del nuevo pacto —Hebreos 8:12— como la última cláusula para mostrarnos que es esta cláusula final la que hace que el nuevo pacto funcione en nuestras vidas.  Si tú no crees esta cláusula principal y final, entonces no vas a experimentar todos los beneficios del nuevo pacto.  Además estas negando la Palabra de Dios y la obra terminada de Jesús.  El nuevo pacto dice que Dios es misericordioso con tus iniquidades y ha olvidado tus pecados.  Si Dios dice que Él los ha olvidado, entonces realmente Él los ha olvidado.  ¡Dios no puede mentir!
Pero, ¿cómo puede Dios olvidar mis pecados?
¡Él puede porque Él es Dios!  Si Él lo dijo, entonces Él lo ha hecho.  ¿Recuerdas ese pecado que cometiste hace muchos años?  Dios lo ha olvidado.  Él no guarda una cuenta detallada de todas tus faltas.  No hay una gran pantalla de proyección en el cielo para mostrar todos tus pecados —desde el día en que naciste hasta el día en que mueres.  Todos los registros de tus pecados fueron incinerados por la sangre de Jesús cuando Él gritó: ”¡Consumado es!” (Juan 19:30)  Cuando Dios te mira hoy, Él te ve cubierto con la sangre de Jesús y completamente justificado.
Solo el diablo, tú mismo y las personas a tu alrededor recordarán tus pecados.  Así que, cuando te sientas agobiado por los errores de tu pasado, ¡corre hacia Dios y apóyate en Su gracia!  ¿Por qué?  Porque Él tendrá misericordia de tus iniquidades y nunca más se acordará de tus pecados.  ¡Esta es la cláusula principal del nuevo pacto de la gracia!  ¡Esta es Su Palabra!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 27 de julio de 2019

Establece Tu Corazón En La Gracia De Dios


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Y cuando estabais muertos en vuestros delitos y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con Él, habiéndonos perdonado todos los delitos.  (Colosenses 2:13)
Las cartas del apóstol Pablo proveen un fundamento maravilloso para la comprensión del evangelio de la gracia.  Por eso, cuando se trata de leer la Biblia, siempre aliento a los nuevos creyentes a comenzar con estas cartas.  A muchos nuevos creyentes les gusta comenzar con los libros de Apocalipsis o Génesis, pero se confunden en el proceso porque carecen del fundamento adecuado para separar correctamente el antiguo pacto y el nuevo pacto.
¿Has notado, por ejemplo, que Pablo nunca mencionó el pecado imperdonable en todas sus cartas a las iglesias?  Si los cristianos pudieran cometer el pecado imperdonable y perder su salvación, Pablo debería haberlo mencionado en cada epístola que escribió.  Pero él no lo hizo.  De hecho, lo que él enfatizó fue nuestro perdón.  En las Escrituras de hoy, por ejemplo, Pablo declara que Jesús, por Su muerte en la cruz, “nos dio vida juntamente con Él, habiéndonos perdonado todos los delitos”.  He revisado la palabra griega original para “todos” en este versículo y, ¿sabes qué?  ¡“Todos” significa todos!  Jesús, por medio de Su propia sangre, te ha perdonado todos tus pecados, ¡así que no hay pecado que sea imperdonable!  Por un sacrificio perfecto, Él te ha limpiado de los pecados de toda tu vida, ¡y ahora tú estás sellado con la promesa de la vida eterna!  ¡Tú necesitas recibir estas buenas noticias que afirmarán tu corazón en Su gracia y te darán la seguridad de que, de hecho, tú eres irrevocablemente salvo!
Amado, Dios no te deja preguntándote si serás salvo o no.  Él te dice directamente que tú eres Suyo y que nada puede separarte nunca de Su amor —ni siquiera el pecado— porque la sangre de Su Hijo es mayor que tu pecado.  Saber que todos tus pecados son perdonados es crucial para tu salud, paz mental, plenitud y bienestar.  Cuanto más creas que todos tus pecados son perdonados por la sangre de Jesús, más de tu plenitud vivirás —¡en cuerpo, alma y espíritu!
Y si alguna vez dudas de que Dios te ha perdonado por todo, todo lo que tienes que hacer es abrir Su Palabra.  Léela y recuerda cómo el precio de “todos tus delitos” fueron completamente pagados, el juicio fue ejecutado y cada pequeña condena en contra tuya, fue impuesta ya sobre el cuerpo de Cristo en la cruz.  ¡Aleluya!  Para establecer tu corazón en la gracia de Dios, medita en tales verdades del nuevo pacto, las cuales exaltan a Jesús y Su obra terminada.  Es así como puedes ir de fe en fe y experimentar un gran rompimiento en todos los ámbitos de tu vida.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 26 de julio de 2019

Por Qué La Revelación De Tu Perdón Es Tan Importante


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Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por Su nombre.  (1 Juan 2:12)
La gente me ha preguntado de vez en cuando: ”Pastor Prince, ¿por qué es tan importante para mí comprender el perdón completo de mis pecados para caminar en el favor inmerecido de Dios?”
Es una buena pregunta.  Amigo, cuando tú no tienes una idea clara de tu perdón completo, estás constantemente en un sube y baja emocional.  Algunas veces sientes que las cosas entre tú y Dios están bien, pero otras veces, no crees que sea así.  Algunas veces te sientes confiado de que el Señor está contigo para hacerte exitoso, pero otras veces, sientes que lo arruinaste y que el Señor no te ayudará hasta que confieses tu pecado y lo enmiendes.
Entras en un ciclo constante de inseguridad, en donde siempre estás entrando y saliendo del favor de Dios.  Todos estos sentimientos dependen de qué tan bien crees tú que te has comportado, e ignoran completamente la cruz de Jesús.  Amigo, Dios no te evalúa basado en tu comportamiento.  Él solo ve la obra perfecta de Jesús.  Pero debido a que no crees que Jesús en verdad te haya perdonado todos tus pecados, terminas sintiéndote como un completo hipócrita y un total fracaso.
Espero que empieces a ver que comprender el perdón completo de nuestros pecados no es solo para los teólogos.  Pensar que tus pecados no están completamente perdonados afectará fundamentalmente tu relación con Jesús.  Si bien Él está completamente listo para bendecirte, darte favor y hacerte exitoso, la incredulidad en Su obra terminada te roba la capacidad de recibir Su bondad, Sus bendiciones, Su favor inmerecido y Su éxito en tu vida.
La cruz de Jesús te calificó, pero la incredulidad en la cláusula principal del nuevo pacto te descalifica.  Medita en lo que Dios dice acerca de tus pecados en el nuevo pacto y libérate para recibir de Él hoy.  El nuevo pacto se basa enteramente en Su favor inmerecido.  No hay nada que tú debas hacer, nada que debas cumplir, nada que debas lograr.  ¡Tu parte en el nuevo pacto es simplemente tener fe en Jesús y creer que eres completamente perdonado y libre para disfrutar de las bendiciones del nuevo pacto por medio de Su obra terminada!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 25 de julio de 2019

Sin Olor A Humo En Ti


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Así que Sadrac, Mesar y Abed-nego salieron del fuego. Entonces los altos funcionarios, autoridades, gobernadores y asesores los rodearon y vieron que el fuego no los había tocado. No se les había chamuscado ni un cabello, ni se les había estropeado la ropa. ¡Ni siquiera olían a humo!  (Daniel 3:26–27, NTV)
Realmente no hay otro dios que pueda rescatar como nuestro Dios.  Independientemente de las circunstancias en las que puedas haber sido arrojado, nuestro Señor Jesús es el cuarto hombre contigo en medio del fuego.  Nota que Él no se quedó fuera del fuego, sino que estaba en el fuego junto con los tres amigos, Sadrac, Mesac y Abed-nego.
Esto da un significado totalmente nuevo cuando leemos el versículo: “Sean fuertes y valientes. No teman ni se asusten ante esas naciones, pues el Señor su Dios siempre los acompañará; nunca los dejará ni los abandonará”. (Deut. 31:6, NVI)  Nuestro Señor no te libra desde lejos; Él está contigo en medio de tu adversidad.  Invócalo y Él te responderá.  Cuando Jesús está contigo, ¡nada puede dañarte!
¿No te encanta cómo la Palabra de Dios describe a los tres amigos cuando salieron del horno?  Ellos estaban en el fuego, pero éste no tenía absolutamente ningún poder sobre ellos.  ¡Ni siquiera dejó un rastro de humo en ellos!  ¡Esta es una hermosa imagen de la protección divina de Dios!
Amado, mientras invocas al Señor en tu día de angustia, mi oración para ti es que la prueba por la que estás pasando no tenga poder sobre ti; que ni siquiera deje su olor en ti.  ¡En cambio, declaro en el nombre de Jesús que tú saldrás de esa dificultad en tu vida y que el único olor en ti será la fragancia del Señor Jesús! (Ver 2Cor. 2:14)  Que a medida que las personas que te rodean son testigos de cómo el Señor te libera, que puedan llegar a conocer Su maravilloso nombre y darle a Él alabanza.  En vez de ser afectado negativamente por cualquier prueba que puedas estar enfrentando, oro para que tú recibas honor y promoción al igual que Sadrac, Mesac y Abed-nego.  ¡Amén!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 24 de julio de 2019

Jesús Está Con Nosotros En Nuestras Dificultades


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“Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego que ha enviado a Su Ángel y ha librado a Sus siervos que confiaron en Él”.  (Daniel 3:28)
El libro de Daniel registra cómo el rey Nabucodonosor de Babilonia hizo una imponente estatua de oro y ordenó a todos en su reino que se postraran ante ella y la adoraran.  Tres jóvenes, Sadrac, Mesac y Abed-nego, a quienes el rey había designado para administrar la provincia de Babilonia, se negaron a hacerlo.  Humillado por su desobediencia, el rey estaba enojado y furioso.  Él les dio una oportunidad más para que se postraran y adoraran su estatua de oro o serían arrojados de inmediato en un horno de fuego ardiente.
Ellos sin inmutarse, dijeron: “Oh Nabucodonosor, no necesitamos defendernos delante de usted. Si nos arrojan al horno ardiente, el Dios a quien servimos es capaz de salvarnos. Él nos rescatará de su poder, su Majestad; pero aunque no lo hiciera… jamás serviremos a sus dioses ni rendiremos culto a la estatua de oro que usted ha levantado”. (Dan. 3:16–18, NTV)  El rey ordenó que el horno se calentara siete veces más que de costumbre, y ordenó que algunos de sus soldados más fuertes los ataran y los echaran en el horno de fuego ardiente.  El horno estaba tan caliente que las llamas mataron a los soldados mientras ellos echaban a estos tres hombres a las rugientes llamas, firmemente atados.
De pronto, el rey saltó de asombro y exclamó a sus oficiales: “¿No eran tres los hombres que echamos atados en medio del fuego? Ellos respondieron y dijeron al rey: Ciertamente, oh rey. El rey respondió y dijo: ¡Mirad! Veo a cuatro hombres sueltos  que se pasean en medio del fuego sin sufrir daño alguno, y el aspecto del cuarto es semejante al de un hijo de los dioses”. (Dan. 3:24–25)  Nabucodonosor gritó: “¡Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Altísimo, salga y vengan aquí!”  Los tres hombres salieron del fuego y los oficiales y asesores los rodearon y “vieron que el fuego no los había tocado. No se les había chamuscado ni un cabello, ni se les había estropeado la ropa. ¡Ni siquiera olían a humo!” (Dan. 3:26–27, NTV).  De hecho, las llamas solo sirvieron para liberarlos de sus ataduras.
Asombrado por cómo su Dios los había protegido, Nabucodonosor comenzó a alabar a Dios por sí mismo.  El rey, luego, emitió un decreto estableciendo que si alguna persona pronunciaba una palabra contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, sería descuartizada y sus casas serían reducidas a escombros “ya que no hay otro Dios que pueda librar de esa manera”. (Dan. 3:29)  Entonces, el rey promovió a los tres hombres a posiciones aún más altas en la provincia de Babilonia.
Amado, este es tu Dios.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 23 de julio de 2019

¡Qué Salvador!


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“Me invocará, y Yo le responderé; con él estaré Yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré”.  (Salmos 91:15, RVR60)
Tenemos un Dios que quiere que corramos hacia Él.  Y en el momento en que lo hagamos, Él ha prometido que va a respondernos.  No dijo “podría” o “tal vez”, sino un definitivo “Yo le responderé”.  Y no se limitó solamente a asegurarnos que Él nos responderá.  Él fue más allá y dejó constancia para la toda la eternidad, diciendo: “Con Él estaré Yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré”.
¿Sabes por qué podemos tener la seguridad de que cuando lo llamemos, Él nos responderá?  Es debido al intercambio divino que tuvo lugar en la cruz, donde nuestro Señor Jesús clamó: “Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué Me has abandonado?” (Mat. 27:46)  Él fue abandonado —fue dejado indefenso, completamente abandonado y apartado— para que hoy nosotros podamos tener la confianza de que nuestro Padre celestial nunca nos dejará ni nos abandonará. (Ver Heb. 13:5)  ¡Qué Salvador!
¿No te sientes tan amado y tan apreciado por nuestro Señor?  Él hizo que sea muy fácil para nosotros recibir Sus promesas —nuestra parte es simplemente invocarlo y permitirle ser nuestro Dios.  ¡Lo que sea que estés pasando hoy, invócalo ahora mismo y Él te librará y te glorificará!
Cada vez que yo estoy preocupado, le digo al Señor: “Señor, estoy preocupado por esta situación, pero la pongo en Tus manos perforadas ahora mismo.  Yo entrego en Tus manos toda mi preocupación, ansiedad e inquietud en esta área”.  Luego, yo recibo Su paz y cuando el enemigo intenta disparar nuevas flechas de temor a mi corazón y a mi mente, me recuerdo a mí mismo que la situación ya está en las manos del Señor.  ¡Me recuerdo a mí mismo la promesa de que Él me librará!
¿Estás viviendo con ataques de pánico, temor y ansiedad crónica?  No permitas que el diablo te paralice con todo tipo de imágenes mentales negativas o repitiendo el peor escenario en tu cabeza una y otra vez.  ¡Invoca a tu Salvador Jesucristo!  Él quiere que eches "toda tu ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de ti”. (1Ped. 5:7)  Tú no eres una oveja sin Pastor, así que deja de tratar de cargar todas tus preocupaciones sobre tus propios hombros.
Sea que se trate de un síntoma físico, un problema financiero o una situación familiar lo que te preocupa, invócalo a Él y permite que Su paz proteja sobrenaturalmente tu corazón en cada área que estés ansioso. (Ver Fil. 4:6–7)
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 22 de julio de 2019

Practica La Presencia De Jesús Y Mira Su Poder


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Pero el Señor está conmigo como campeón temible; por tanto mis perseguidores tropezarán y no prevalecerán.  (Jeremías 20:11)
¿Sabes que el mejor momento para agradecer a Jesús por Su presencia es cuando no “sientes” Su presencia?  Cuando se trata de la presencia de Jesús, no te dejes llevar por tus sentimientos.  Los sentimientos pueden ser engañosos.  Sigue adelante por Su promesa de que Él es Emmanuel —¡Dios con nosotros!
¿Has escuchado la historia de un novio que se acercó a su pastor casi inmediatamente después de su ceremonia de boda?  Fue con su pastor y le dijo: “Pastor, ¿puedo hablar con usted un momento?”
“Claro”, respondió el pastor.
El novio dijo: “Sabes, no me siento casado”.
El pastor lo tomó por el cuello y gruñó: “Escucha, muchacho.  Tú ESTÁS casado, lo sientas o no, ¿entiendes?  ¡Solo toma por fe que estás casado!”
Verás, amigo, no puedes dejarte llevar por tus sentimientos.  Sigue la verdad, y la verdad es esta: Dios prometió: “Nunca te dejaré ni te desampararé”.  Así que, el mejor momento para practicar Su presencia es precisamente cuando sientes que Jesús está a 100,000 millas de distancia.  Recuerda que los sentimientos no se basan en la verdad.  ¡La palabra de Dios es verdad!
Poco después de graduarme de la escuela secundaria, tomé un trabajo de medio tiempo dando clases en una escuela primaria donde me pusieron a cargo de una clase de niños de 10 años.  Recuerdo que un día, cuando estaba practicando Su presencia, me arrodillé en la sala de mi casa y oré: “Señor, solo te agradezco que estés siempre conmigo”.  Mientras estaba de rodillas, el Señor me dijo que orara específicamente por una de las niñas de mi clase que había estado ausente de la escuela ese día.
Es muy común que los niños pierdan clases de vez en cuando por varias razones y el Señor nunca me había dirigido a orar específicamente por ninguno de ellos.  ¡Esta niña fue la primera!  El Señor me dijo claramente que orara para que Su protección estuviera sobre esta chica y que la cubriera con Su sangre preciosa.
Al día siguiente hubo una gran conmoción en la escuela y descubrí que la niña había sido secuestrada por un conocido asesino en serie esa misma tarde, cuando el Señor me había dicho que orara por ella.  El asesino, Adrian Lim, había secuestrado a varios niños para ofrecerlos como sacrificios al diablo.  Él creía que Satanás le daría poder cuando le ofreciera la sangre de estos niños.
Durante los siguientes dos días, esta niña de mi clase estuvo en todos los medios de comunicación nacionales porque había sido liberada milagrosamente.  Lamentablemente, ella había sido la única niña liberada.  Todos los otros niños secuestrados habían sido brutalmente asesinados.
Cuando ella regresó a la clase, le pregunté cómo era que había sido liberada.  Ella me dijo que su secuestrador estaba “orando” sobre ella cuando de repente se detuvo y le dijo: “Los dioses no te quieren”.  Ella fue liberada rápidamente esa noche.  Por supuesto, tú y yo sabemos por qué los “dioses” no la querían —¡ella estaba cubierta y protegida por la sangre de Jesús!
Escucha lo que estoy diciendo aquí.  En todo el mundo, el diablo está tratando de destruir a una nueva generación porque teme que los jóvenes del nuevo milenio vayan a apoderarse del mundo para Jesús.  Es por eso que tenemos que cubrir a nuestros hijos con la protección de Jesús.
Estoy compartiendo todo esto contigo porque quiero que veas la importancia y el poder de practicar Su presencia.  Como maestro durante ese tiempo, mi clase era mi responsabilidad, al igual que mi congregación es mi responsabilidad hoy.  Piensa conmigo: ¿Cómo en el mundo, con mi conocimiento e inteligencia finitos, podría yo haber sabido que uno de mis estudiantes estaba en grave peligro?  ¡No es posible!  Pero como el Señor, quien sabe todas las cosas, estaba conmigo, Él me permitió hacer la diferencia en la vida de mi estudiante.
Del mismo modo, sea cual sea el rol o la vocación en la que tú te desempeñas, ya seas un maestro de escuela, un líder  en los negocios o un ama de casa, quiero que sepas que Jesús está contigo y que Él quiere que tengas éxito.  Ahora, recuerda, todo esto me sucedió antes de convertirme en pastor de tiempo completo, así que, por favor, no pienses que este favor inmerecido de Jesús es solo para los pastores.  Amado, Su favor inmerecido es para ti.  El Señor Emmanuel está contigo.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 21 de julio de 2019

La Sumisión Libera El Favor De Dios En Tu Vida


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Y dijo Isaí a su hijo David: “Lleva ahora a tus hermanos un efa de grano tostado y estos diez panes, y corre al campamento a donde están tus hermanos. Lleva también estos diez quesos al comandante de los mil…”  (1 Samuel 17:17–18)
Cuando Dios quería derribar a un poderoso gigante que estaba aterrorizando a la nación de Israel, Él envió a alguien que era débil en la carne.  Piensa en esto.  A los ojos del mundo, ¿qué podría ser más débil en contra de un temible y bien entrenado soldado, que un joven muchacho sin entrenamiento militar, sin armadura, vestido con un humilde traje de pastor y que ni siquiera llevaba armas reales aparte de una honda y cinco piedras lisas que tomó de un arroyo?  No es de extrañar que Goliat se burlara de este joven pastor y su estrategia.  Cuando David entró en el campo de batalla, Goliat le preguntó con sarcasmo: “¿Acaso soy un perro, que vienes contra mí con palos?” (1Sam. 17:43)
Las implicaciones de esta batalla eran masivas.  No se trataba solo de un duelo o enfrentamiento entre dos personas.  Los israelitas y los filisteos habían acordado que cada uno enviaría a un guerrero que representaría a su nación.  El guerrero derrotado comprometería a toda su nación a convertirse en sirvientes de la otra nación.  Sería insuficiente decir que esta única pelea cargaba con mucho sobre sí.  ¿Y a quién envió Dios para representar a Israel?  En términos naturales, Él envió a ese campo de batalla en el Valle de Ela a quien posiblemente era la persona menos calificada.
¡David ni siquiera era un soldado del ejército de Israel!  Para comenzar, ¿recuerdas cómo este joven pastor terminó en el campo de batalla?  ¡David estaba allí para entregar pan y queso a sus hermanos que estaban en el ejército! (1Sam. 17:17–20)  Y sin embargo, dado el momento, David se encontró de pie en el campo de batalla como representante de Israel contra el altivo Goliat.  De ser enviado a entregar pan y queso, él ahora era llamado para entregar libertad a toda la nación de Israel.
David estaba en el lugar correcto en el momento correcto porque se humilló a sí mismo y se sometió a las instrucciones de su padre para llevarle pan y queso a sus hermanos.  Amado, esto es algo que necesitas comprender.  La sumisión al liderazgo designado por Dios siempre hará que el favor de Dios fluya en tu vida y que te encuentres a ti mismo, como David, en el lugar correcto en el momento correcto.
La Biblia dice que no debemos despreciar el día de los comienzos modestos. (Zac. 4:10)  No hay nada glamoroso en entregar pan y queso, pero David no lo despreció.  Y eso lo puso justo en el Valle de Ela, el viento soplando en su cabello —un joven pastor sin experiencia militar representando a la nación de Israel en contra de un poderoso gigante que era un hombre de guerra desde su juventud.
Esto es lo que Dios ama hacer.  Él ama tomar las cosas necias y débiles para avergonzar a las cosas sabias y poderosas del mundo.  Así que, amado, humíllate a ti mismo y sométete a las autoridades que Dios ha puesto sobre ti.  ¡Y cuando seas fiel para llevar a cabo las pequeñas tareas asignadas a ti, Su favor se liberará en tu vida y tú podrás encontrarte de pronto haciendo grandes hazañas para Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 20 de julio de 2019

Satisfecho Diariamente Por La Gracia


Medita En
Jesús les dijo: “Yo Soy el pan de la vida; el que viene a Mí no tendrá hambre, y el que cree en Mí nunca tendrá sed”.  (Juan 6:35)
Quiero animarte a hacer que escuchar las buenas nuevas de Jesús sea una prioridad diaria.  Escucha, sé lo locos y ocupados que pueden llegar a ser nuestros días.  Pero cuando el día termina y no hemos escuchado nada acerca de Jesús, nos sentimos vacíos, estresados, preocupados, temerosos y deprimidos.
Amigo, Jesús es el pan de vida y el agua viva.  No importa cuán ocupados estemos, es prudente no descuidar el alimentarnos con Su persona.  Sé que en lo natural, esto puede sonar simplista.  Puede que te estés preguntando: “¿Cómo puede el simple hecho de escuchar acerca de Jesús cambiar las cosas en mi vida y mis circunstancias?”  La verdad es que las cosas de Dios realmente no son complicadas.  Solo piensa en la mujer que sufrió de hemorragia durante doce años.  El simple hecho de escuchar acerca de Jesús y Su gracia le infundió tanta esperanza, tanta fe y tanto coraje que fue capaz de recibir la sanidad por la que empezó a creer.  No subestimes el poder de escuchar acerca de Jesús solo porque suena simple.
Hay un hermoso verso en los salmos que dice: “Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría”. (Sal. 90:12)  ¿Quieres saber el secreto de numerar tus días y no permitir que un solo día de tu vida se desperdicie?  La clave se encuentra en el versículo 14, donde dice: “Sácianos por la mañana con tu misericordia”.  La palabra “misericordia” aquí es la palabra hebrea hesed, que significa la gracia de Dios.  Dios nos está diciendo que estemos satisfechos todos los días con Su gracia.
Te sugiero que antes de hacer algo —revisar documentos, ver tus correos electrónicos o hacer esa llamada telefónica importante— comiences el día con Jesús y te satisfagas con Su gracia.  Puedes leer un devocional acerca de la gracia de Dios, alimentarte del amor del Padre, meditar sobre Su gracia, escuchar un mensaje que trate completamente acerca de Jesús y abrir Su carta de amor para ti —Su Palabra.
¡Pero Pastor Prince, mis mañanas son bastante corridas!  ¿Cuánto tiempo debo pasar haciendo esto?  ¿Cuánto debo leer, escuchar u orar?
Amado, la clave no es ser legalista al respecto.  Si para ti no funciona hacerlo en la mañana, busca el momento que mejor se adapte a tu horario.  Puede ser durante tu hora de almuerzo o justo antes de irte a la cama.  El principio clave aquí es estar satisfecho diariamente con Su gracia.  Aliméntate de Él hasta que tu corazón esté lleno y satisfecho con Su gracia.  Realmente no se trata de cuánto tiempo usas, sino de tu nivel de satisfacción.
Disfruta la presencia de Dios diariamente.  Él disfruta tener una relación contigo y quiere llenar tu corazón con Su gracia, paz, sabiduría y alegría.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince