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domingo, 10 de mayo de 2020

No Seas Consciente Del Polvo


Inspiración de Gracia
Y había allí una mujer que durante dieciocho años había tenido una enfermedad causada por un espíritu; estaba encorvada, y de ninguna manera se podía enderezar.  (Lucas 13:11)
Imagina estar inclinado durante 18 años.  Todo lo que verías sería el polvo del suelo.  Esa era la situación de la mujer en Lucas 13.  El polvo era todo lo que sus ojos miraban, todo el tiempo, donde quiera que ella fuera, hasta que se volvió consciente del polvo.  Gracias a Dios, ella finalmente vio los hermosos pies de Jesús, quien le trajo buenas noticias y la levantó.
Ahora, el polvo es la comida del diablo.  La Biblia dice que Dios maldijo al diablo para que comiera polvo todos los días de su vida. (Ver Génesis 3:14)  El polvo representa la muerte. (Ver Génesis 3:19)  El diablo quiere que tú seas como él —que caigas sobre tu vientre, te arrastres y comas polvo.  Comer polvo es alimentarse de tus defectos y carencias, hasta que constantemente sientas que hay tantas cosas en tu vida que necesitas limpiar.  Puede ser que tú no estés físicamente inclinado, pero como la mujer, te vuelves consciente del polvo y la vida todos los días es una lucha.
Tener conciencia del polvo también afecta la forma en que ves a los demás.  Miras las faltas de las personas todo el tiempo.  Señalas sus defectos y sacas a relucir sus errores pasados.  Cuando eres consciente del polvo, encuentras tus relaciones despojadas de paz y de alegría.
Y si tú, como la mujer, sigues mirando el polvo, en poco tiempo, esa posición interna de conciencia del polvo estará tan arraigada que te convertirás en la comida del diablo porque lo que él come es el polvo.  La Palabra de Dios lo describe como un león rugiente, buscando a quién devorar. (Ver 1 Pedro 5:8)
Si tú no quieres ser devorado por él, ¡entonces levanta tus ojos por encima del polvo!  En lugar de mirar tus faltas, mira a Cristo, quien te liberó de cada una de tus derrotas.  Mírate a ti mismo como Dios te ve —justo y santo en Cristo. (Ver Colosenses 3:12, 2 Corintios 5:21)  Tú no eres polvo porque no estás en la carne, ni eres de la carne —tú estás en el Espíritu y eres del Espíritu. (Ver Romanos 8:9)
Amigo, cuanto más comprendas quién eres tú en Cristo, más te enderezarás y caminarás de la manera en que Dios te ve —¡una nueva creación con Su autoridad, Su poder y Su Espíritu vencedor!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 21 de enero de 2020

Dios No Anda Buscando Pecado


Inspiración de Gracia
Porque no nos ha destinado Dios para ira, sino para obtener salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo.  (1 Tesalonicenses 5:9)
Cuando piensas en Sodoma y Gomorra, ¿qué te viene a la mente?  ¿La ira de Dios y Su juicio ardiente?  La verdad es que Dios no estaba dispuesto a juzgar a la gente de Sodoma y Gomorra.  Él no andaba buscando pecado.  ¡Él, de hecho, andaba buscando justicia!
Esto es evidente porque si Dios hubiera andado buscando pecado, Él no habría permitido que nadie lo detuviera.  Pero sabemos que Él permitió que Abraham interviniera en lo que Él estaba a punto de hacer e incluso permitió que Abraham le rogara.
Abraham le preguntó a Dios si Él destruiría a Sodoma si pudiera encontrar a 50 personas justas allí.  La respuesta de Dios fue: “Si hallo en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo el lugar por consideración a ellos.” (Génesis 18:26)  Entonces Abraham le preguntó a Dios si destruiría la ciudad si solo hubiera 45... 40... 30... o 10 justos.  Y cada vez, la respuesta de Dios fue que Él perdonaría a todo el lugar por consideración de los justos.
Abraham se detuvo en 10.  Si él hubiera bajado hasta un solo hombre justo, yo creo que la respuesta de Dios habría sido la misma porque Él andaba buscando justicia.
Ahora, si Dios no estaba dispuesto a destruir entonces, ¿cuánto más hoy, cuando Dios ya ha juzgado nuestros pecados en el cuerpo de Su Hijo?  ¡En la cruz, Jesús agotó todos los juicios ardientes de Dios hasta que no quedó más fuego de la ira de Dios para nosotros!
Hoy, Dios no nos está juzgando por nuestros pecados porque Él ya encontró la justicia del Hombre —Cristo Jesús.  Así que no permitas que nadie te diga que Dios te juzga por tus pecados y te castiga con cáncer, accidentes automovilísticos, fracasos comerciales o quiebras financieras.  Dios sería injusto si castigara los mismos pecados dos veces —en el cuerpo de Jesús y luego en el tuyo.
¡Amado, Dios no anda hoy buscando juzgarte sino bendecirte, no porque te lo merezcas, sino porque Jesús fue juzgado y castigado en tu lugar!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 5 de enero de 2020

Ser Justo No Es Hacer Justicia, Es Ser Justicia


 5Inspiración de Gracia
Mas al que no trabaja, pero cree en Aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia.  (Romanos 4:5)
¿De qué crees que se trata el ser justo?  ¿De algo que haces o algo que eres?  ¿De hacer justicia o de ser justicia?
La Biblia nos dice que después del sacrificio de Jesús en la cruz, Dios imputa justicia no a aquellos que se esfuerzan por obedecer la ley (ver Gálatas 2:16), sino a cualquiera que crea en Su Hijo.  Debido a que Cristo tomó nuestros pecados y nos dio Su justicia (ver 2Cor. 5:21), en el momento en que nosotros creemos en Él, Dios nos trata como justos, sin que esto tenga que ver con nuestras obras u obediencia (ver Rom. 4:5–8).  Esta es la justicia del nuevo pacto —una justicia que viene por fe y no por obras.
Tú no eres justo por lo moralmente recto que eres.  No eres justo porque pones en práctica el dominio propio.  No eres justo porque lees 10 capítulos de la Biblia diariamente.  No eres justo porque te sientes justo.  Pero tú eres la justicia de Dios en Cristo únicamente porque el sacrificio de Jesús lo hizo así.  Cuando crees esto, tu fe es contada por justicia.
Y esto es para lo que Dios quiere que uses tu fe.  Si eres justo por tus obras, no necesitas fe.  Tampoco necesitas fe para saber que eres pecador.  Pero necesitas fe para creer y declarar que eres la justicia de Dios en Cristo, en medio de tus luchas con la tentación y el pecado.
Por ejemplo, cuando te sientes mal porque acabas de gritarle a tu esposa, Dios quiere que pongas en práctica tu fe para verte a ti mismo como justo en medio de esa falta.  Esta revelación viviente de que tú aún eres justo, te dará la fuerza para amar a tu esposa y reconciliar la situación con ella.
El diablo puede recordarte tu mal carácter y cuestionar tu integridad: “¡Cómo te atreves a llamarte justo cuando acabas de hacer eso!”  Simplemente ignora sus mentiras y declara con confianza: “Yo no soy justo debido a lo que hice o no hice”.  ¡Yo soy justo solo por la sangre y la obra terminada de Jesús en la cruz!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 13 de diciembre de 2019

A Salvo En El Arca

Medita En
Entonces el Señor dijo a Noé: “Entra en el arca tú y todos los de tu casa; porque he visto que solo tú eres justo delante de Mí en esta generación”.  (Génesis 7:1)
¿Recuerdas cómo Noé estaba a salvo en el arca cuando la inundación llegó?  Si bien Noé no era perfecto, Dios lo vio como justo debido a su fe en Dios. (Ver Heb. 11:7)  Cuando llegó el diluvio, todos los que estaban fuera del arca murieron, pero Noé y su familia fueron protegidos y salvados.  ¿Por qué?  Porque ellos estaban en el arca, que es un tipo de Cristo, que es nuestra salvación. (Ver Hech. 4:12)
El arca no tenía ventanas a los lados, solo cerca del techo.  La verdad aquí es que Dios no quiere que te concentres en toda la oscuridad, el terror y el mal que te están rodeando y están en el mundo.  Él quiere que mires hacia arriba y que sepas que Su Hijo regresará por ti.  Quiero que veas algo más: yo creo que hubo momentos en los que Noé pudo haber perdido el equilibrio y caer mientras las aguas de la tormenta chocaban contra el arca.  Pero Noé cayó en el arca; nunca se cayó del arca.
Es de la misma manera para el creyente de hoy, cuando el diablo te tienta y tú caes, tú no caes de tu posición en Cristo; tú sigues estando en Cristo.  En el libro de Proverbios, dice: “Porque el justo cae siete veces, y vuelve a levantarse…” (Prov. 24:16)  Verás, un creyente no cae dentro y fuera de la justificación.  Nuestra justificación hoy es un regalo de nuestro Señor Jesucristo. (Ver Rom. 5:17)  Esto significa que a pesar de que podemos fallar de vez en cuando porque somos seres humanos imperfectos, nosotros seguimos estando en Cristo nuestro arca y no perdemos Sus bendiciones de protección.
Ahora, en caso de que te estés preguntando, ¿no hace esto que alguien quiera vivir imprudentemente?  ¡Ciertamente no!  Yo creo que saber que eres justo en Cristo te hace vivir responsablemente para honrar al Señor. (Ver Rom. 6:10–14)  La revelación de nuestra justificación en Cristo produce en nosotros una vida justa. (Ver Tito 2:11–12)
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 28 de octubre de 2019

Ven A Jesús Tal Como Eres

Medita En
Tú has cambiado mi lamento en danza; has desatado mi cilicio y me has ceñido de alegría.  (Salmos 30:11)
Amigo, tú eres hoy favorecido y aceptado por Dios debido a Su favor inmerecido.  Incluso si tu vida es un desastre, Él puede tomar tu desastre y convertirlo en algo hermoso.  Ven a Él tal como eres.
Hace años, uno de los miembros de mi iglesia de repente dejó de venir a la iglesia por mucho tiempo.  Me reuní con él para averiguar cómo le estaba yendo y para ver si todo estaba bien.  Él fue muy honesto conmigo y me dijo que estaba pasando por muchos problemas en su matrimonio y que ahora era adicto al alcohol.  Luego, él dijo esto: “Déjame poner mi vida en orden, luego volveré a la iglesia”.
Yo sonreí y le pregunté: “¿Acaso tú te limpias antes de bañarte?”  Entendí por su expresión que estaba desconcertado por mi pregunta, así que le dije: “Ven al Señor tal como eres.  Él es el baño.  Él te limpiará.  Él pondrá tu vida en orden por ti y hará que cada adicción pierda su control sobre ti.  ¡Tú no tienes que usar tus propios esfuerzos para limpiarte antes de bañarte!”
Me alegra decir que este precioso hermano regresó pronto a la iglesia y Jesús cambió su vida.  Hoy, él está felizmente casado, bendecido con una hermosa familia y es uno de mis líderes clave de confianza.  Eso es lo que hace el Señor cuando tú vienes a Él tal como eres y le permites amarte hasta tu plenitud.  Él hará hermosas todas las cosas en tu vida.
Hay muchas personas hoy que son como este hermano.  Quieren arreglara sus vidas por sí mismos antes de venir a Jesús.  Tienen la impresión de que necesitan santificarse a sí mismos antes de poder entrar en la santa presencia de Dios.  Ellos sienten que están siendo hipócritas si no arreglan sus vidas antes de venir a la iglesia.
Nada puede estar más lejos de la verdad.  Tú nunca podrás hacerte a ti mismo lo suficientemente santo como para calificar para las bendiciones de Dios.  Tú has sido hecho santo, justo y limpio por la sangre de Jesucristo, y es Su posición de justo lo que te califica —nada más y nada menos.  Así que deja de tratar de limpiarte a ti mismo antes de ir al Señor.  Ven a Jesús con todo tu desorden, todas tus adicciones, todas tus debilidades y todos tus fracasos.  Dios te ama tal como eres.  Sin embargo, Él también te ama tanto como para dejarte permanecer igual.  Amigo, cuando vienes a Jesús, Él se convierte en tu “baño”.  ¡Él te lavará y vas a ser más blanco que la nieve!  ¡Salta al baño hoy y deja que Jesús te haga perfecto, justo y santo a los ojos de Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 13 de agosto de 2019

No Tu Comportamiento Sino El Suyo


Medita En
Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de unos los muchos serán constituidos justos.  (Romanos 5:19)
¿A menudo sientes como si Dios está disgustado contigo porque parece que no puedes salir de un mal hábito?  ¿Estás enfrentando una situación que parece imposible de superar?  Permíteme compartir el testimonio de Colton contigo para mostrarte cómo creer en la obra terminada de Jesús y recibir Su gracia, son claves para recibir tu rompimiento, avance o libertad.
Desde que Colton era un pequeño niño, él trataba de agradar a Dios con su comportamiento y obediencia.  Cada vez que pecaba haciendo o no haciendo algo, se sentía totalmente condenado y deprimido.  Descubrió que cuanto más trataba de deshacerse de ciertos malos hábitos mediante la autodisciplina, más continuaba en ellos.
Justo después de graduarse de la escuela secundaria, este joven de Texas recibió uno de mis libros.  Leyendo el libro, él entendió que Dios está completamente complacido con él —no a causa de sus obras, sino de la perfecta obra terminada de Jesús en la cruz.
Colton comenzó a confesar que él aún era justo en Cristo por medio de Su sacrificio perfecto, cada vez que fallaba.  ¿El resultado?  Escucha lo que él dice: “Yo finalmente pude superar muchos hábitos y actitudes equivocados.  También pasé de un promedio de calificaciones de 1.76  en la escuela secundaria, a un promedio de 4.00 en mi primer semestre en la universidad.  Cuando empecé a ser más consciente de Jesús y no de mi comportamiento, la fe simplemente estaba ahí y las cosas que me estaban reteniendo se desvanecieron”.
Cuando Colton decidió seguir la educación superior en el campo de la medicina, esta parecía ser una situación imposible ya que la matrícula era simplemente inasequible para su familia.  Pero a medida que este hermano continuaba creyendo en Dios y recibiendo Su gracia a través de Cristo Jesús, él comenzó a ver “obstáculo tras obstáculo eliminado”.  Él compartió felizmente conmigo: “Hoy, la mitad de mi matrícula ya ha sido pagada, ¡y Jesús ya está trabajando para pagar el resto por mí!”
Amado, Dios aún te sigue viendo justo incluso cuando fallas, porque tú eres perfecto y aceptado en Cristo, para siempre.  Dios te juzga no en base a tu comportamiento imperfecto, sino en base al comportamiento perfecto y al sacrificio perfecto de Cristo.  Cuanto más creas y recibas esta verdad, como Colton, más vas a superar cada mal hábito, y recibirás tus rompimientos.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 11 de agosto de 2019

Gracia Es Una Persona, No Una Doctrina


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Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.  (Juan 1:17)
¿Sabes qué hace que el cristianismo sea único y le da el poder de liberar a las personas de todos los temores, de los pensamientos de condenación y de las adicciones?  Muchos de los sistemas de creencias del mundo se rigen por códigos morales, reglas y leyes.  Pero el cristianismo es único en el sentido de que no se trata de una lista impersonal de qué hacer y qué no hacer.  Se trata de tener una relación con Dios Todopoderoso.  Y es Dios trabajando en nosotros y para nosotros a través de esta relación, lo que trae la transformación en nuestras vidas.
Amado, Dios está completamente interesado en tener una relación contigo hoy.  El apóstol Juan nos dice que “la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo”. (Juan 1:17, RVR1960)  Nota también que la ley fue dada.  Esto implica un sentido de distancia.  En contraste, ¡la gracia vino!  La gracia es personal y vino como una persona —la persona de Jesucristo.  La ley es dura, fría e impersonal.  Tú no puedes tener una relación con dos tablas de piedra.  Pero la gracia es amable y cálida.  La gracia no es una enseñanza o doctrina.  La gracia es una persona, y tú puedes tener una relación con una persona.  Dios no está interesado en la mera obediencia y sumisión.  Él es un Dios de amor y Él anhela tener una relación íntima contigo.
Jesús vino y murió una muerte cruel en la cruz, pagando completamente la deuda del pecado con Su propia vida, para que tú y yo podamos reinar en la vida hoy.  Su sacrificio cumplió perfectamente todos los requisitos de la ley, en nuestro nombre. (Mateo 5:17, NVI)  Todo lo que nosotros no pudimos hacer, Él lo hizo en nuestro nombre.  Cuando tú recibes a Jesucristo como tu Señor y Salvador, tú eres hecho santo y justo por Su sangre, una vez y para siempre.  Tú puedes entrar a una relación con Dios Todopoderoso y presentarte confiadamente en Su presencia sin ninguna culpa, condenación o expectativa de castigo.
Verás, cuando tú has cumplido con el prestamista tu deuda para la hipoteca de tu casa, dejas de enviar tus pagos mensuales porque la deuda ya ha sido cumplida.  Si el prestamista te envía una carta exigiendo un pago adicional, todo lo que tú tienes que hacer es presentar la escritura del título de tu casa.  En este mismo sentido, ¡la deuda que tú y yo teníamos con la ley, ya ha sido cumplida por nuestro Salvador, Jesucristo!  ¡Aleluya!
Cuando el diablo se acerque a acusarte usando la ley y te muestre cómo has fallado y quedado corto ante ella, aparta tus ojos de ti mismo y señala hacia el pago que Jesús hizo en la cruz.  Cristo es tu título de propiedad, razón por la cual hoy se te llama “cristiano”.  Tú no eres tuyo.  Tú has sido comprado con la preciosa sangre de Jesucristo.  Su sangre, derramada por ti, es lo que hace tu relación con Dios segura.  ¡Es lo que te da hoy la base para alcanzar y recibir tu libertad de parte de tu amoroso Salvador!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 30 de julio de 2019

Conoce El Corazón De Tu Padre


Medita En
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a Su Hijo como propiciación por nuestros pecados.  (1 Juan 4:10)
Hoy quiero animarte a leer la parábola del padre del hijo pródigo (Lucas 15:11–32).  Mientras lees, ten en mente que este hijo rechazó definitivamente a su padre, lo humilló por completo y lo deshonró totalmente, luego, él solo regresó a casa cuando recordó que incluso los sirvientes contratados por su padre tenían más comida que él.  No fue el amor del hijo por su padre lo que lo hizo viajar de regreso a casa; fue su estómago.  En su propio orgullo, absorto en sí mismo, él quería ganarse la vida como un sirviente contratado, en lugar de recibir la provisión de su padre por gracia o favor inmerecido.
Dios quiere que sepamos que incluso cuando nuestras motivaciones son incorrectas, incluso cuando tenemos una agenda oculta (generalmente enfocada en nosotros mismos), y nuestras intenciones no son completamente puras, aun así, Él corre hacia nosotros en nuestro tiempo de necesidad y derrama sobre nosotros Su favor inmerecido, el cual no hemos ganado y del que no somos dignos.  ¡Oh, cuán inescrutables son las profundidades de Su amor y gracia para con nosotros!  Nunca se tratará de nuestro amor por Dios.  Siempre va a tratarse de Su magnífico amor por nosotros.  La Biblia hace esto claro: “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a Su Hijo como propiciación por nuestros pecados”. (1 Juan 4:10)
Algunas personas piensan que la comunión con Dios solo se puede restaurar cuando estás perfectamente arrepentido y has confesado perfectamente todos tus pecados.  Sin embargo, vemos en esta parábola que fue el padre quien inició, fue el padre quien había extrañado a su hijo, quien ya estaba buscándolo y quien ya lo había perdonado.  Antes de que el hijo pudiera pronunciar una sola palabra de su disculpa ensayada, el padre ya había corrido hacia él, lo abrazó y le dio la bienvenida a casa.  ¿Puedes ver cómo esto se trata completamente del corazón lleno de gracia, perdón y amor de nuestro Padre?  Nuestro Padre Dios se traga todas nuestras imperfecciones y el verdadero arrepentimiento viene por Su bondad.
¿Qué si yo le pido “perdón” a Dios y confieso mis pecados cuando he fallado?  Por supuesto que sí.  Pero no lo hago para ser perdonado porque yo sé que ya fui perdonado por la obra terminada de Jesús.  La confesión está fuera del fluir de mi corazón porque yo ya he experimentado Su bondad y Su gracia, y porque sé que como hijo Suyo, yo soy justo por siempre a través de la sangre de Jesús.  Esto viene de ser consciente de justicia, no consciente de pecado; de ser consciente de perdón, no consciente de juicio.  Hay una enorme diferencia.
Si entiendes esto y comienzas a practicarlo, vas a comenzar a experimentar nuevas dimensiones en tu caminar amoroso con el Padre.  Te darás cuenta de que tu Papá Dios está interesado en la relación y no en el protocolo religioso.  Él simplemente ama estar contigo.  Bajo la gracia, Él no exige perfección de ti; Él provee la perfección para ti a través de la obra terminada de Su Hijo, Jesucristo.  Así que no importa cuántas equivocaciones hayas cometido, no le tengas miedo a Él.  Él te ama.  ¡Tu padre está corriendo hacia ti para abrazarte!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 10 de mayo de 2019

Si Dios Está Por Ti, ¿Quién Estará Contra Ti?


Medita En
Entonces, ¿qué diremos a esto? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros?  (Romanos 8:31)
Cuando el Dios Todopoderoso es tu amoroso Padre y tú eres Su amado, ¿qué temores puedes tener?  ¿Temor al futuro?  ¿Temor a la enfermedad?  ¿Temor a la muerte?
Amado, cuando tengas la revelación de lo mucho que Dios te ama y de que Él te ve completamente justo por la sangre de Jesucristo, todos tus temores se disiparán, porque si Dios está a tu favor, ¿quién o qué puede estar en tu contra?  ¿Qué enfermedad puede venir contra ti y tener el éxito de derribarte?
Así que quita tus ojos de tus circunstancias y clama sin temor a tu Padre.  ¡Él te ama y nunca te condenará!  ¡Aliméntate de Su amor eterno hacia ti y recibe de Él tu sanidad!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 28 de abril de 2019

Continúa Declarando Tu Justicia


Medita En
Pues lo que la ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Dios lo hizo: enviando a Su propio Hijo…  (Romanos 8:3)
Amo el versículo de hoy.  La respuesta, mi amigo, no se encuentra en la ley, sino en el Hijo.  La ley fue dada por un siervo, Moisés; la gracia vino por el Hijo, Jesús.  La revolución de la gracia comienza con una persona y Su nombre es Jesús.  Cuando tienes a Jesús como tu Señor y Salvador, y la revelación de Su gracia, lo tienes todo. Y más importante, tienes una identidad nueva de justo en Cristo.
Muchos creyentes no se dan cuenta de esto, pero las revelaciones pueden ser robadas y olvidadas.  Eso es lo que le sucedió a la iglesia de Corinto y Pablo tuvo que intervenir para recordarles su identidad de justos en Cristo.  Esta es también la razón por la cual es esencial que formes parte de una iglesia local en donde puedas seguir escuchando y escuchando mensajes que están llenos de la persona de Jesús, y estar rodeado de líderes y amigos centrados en Cristo que siempre te dirigirán de vuelta al Señor y a tu identidad de justo en Cristo.
Quiero animarte a hacer diariamente conciencia de tu justicia en Cristo, declarando y confesando tu justicia en voz alta.  Yo creo que tú sabes que eres justo en Cristo y que la justificación es un regalo que no puedes ganar.  Y aunque saber esto es fantástico, quiero que avances un paso más conmigo hoy y empieces a practicar el confesar tu justificación en Cristo todos los días.
Querido amigo, cuando estás estresado y miles de cosas gritan por ganar tu atención, susurra en voz baja: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”.  Cuando leas alguna noticia terrible en los periódicos de la mañana y tu corazón caiga presa de temor por tus seres queridos, solo susurra en voz baja: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”.  Y cuando sientas la tentación de volver a disfrutar de una adicción pasada, ahora sabes qué hacer: susurra en voz baja bajo, “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”.
Tu permanencia en la victoria está directamente relacionada con cuán consciente eres de tu identidad de justo en Cristo.  Si tú verdaderamente deseas ver rompimientos duraderos en tu vida y vivir por encima de la derrota, ¡declara!  Declara, declara y declara sin dudar.  ¡Y te prometo que vivirás más libre del estrés, más libre de los temores, más valientemente y más victorioso que nunca!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 12 de febrero de 2019

Dios Te Bendice, Justo

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Hay bendiciones sobre la cabeza del justo.  (Proverbios 10:6)
Cada vez que encuentres una promesa o bendición para el justo, en la Biblia, tómala y di: “¡Padre, yo recibo esta bendición en el nombre de Jesús!”
Déjame mostrarte cómo practicar esto.  Cuando leas en Proverbios 10:6 que “hay bendiciones sobre la cabeza del justo”, di: “¡Gracias, Padre, ¡esta promesa es para MÍ porque Tú me has hecho justo por medio de la fe en Jesús y Su obra terminada!”
¡Así que todos los días, en vez de temer que la escasez vaya a devorarte, espera que la provisión y las bendiciones de Dios te persigan y te rodeen!  Espera que te sucedan cosas buenas.  Di: “Padre, yo te doy gracias por que Tus bendiciones coronan mi cabeza.  ¡Tu provisión abundante está sobre mí y toda mi casa!”
Amado, cuanto más comiences a creer y hablar palabras de abundancia, provisión y aumento, ¡más experimentarás las bendiciones completas del justo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 18 de enero de 2019

La Clave Para La Fe

Medita En
Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien, por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.  (Hebreos 12:2, NVI)
Como seres humanos, no solo tenemos una propensión a aumentar cada pequeña falla en nuestro comportamiento físico y emocional, sino que también tenemos una tendencia a saber, recordar y repetir en nuestra mente los pecados, fallas y errores que hemos cometido.  Nos condenamos incluso por nuestros defectos más pequeños en lugar de enfocarnos en cómo nos ve Dios realmente —perfecto en Cristo.
Es por eso que se requiere fe para creer que Dios te ve justo.  Se requiere fe para creer que Él no te ve en tus pecados, que Él no ve el pecado o la iniquidad en ti.  Se requiere fe para creer que Él quiere decir lo que Él dice cuando dice: "Yo les perdonaré sus iniquidades, y nunca más me acordaré de sus pecados.” (Heb. 8:12).  ¡Se requiere fe para creer que Dios no recordará tus fallas y errores!
Pero Pastor Prince, mis pecados están mirándome fijamente.  ¿Cómo puedo tener fe para creer que Dios no los ve?
Mi amigo, la clave de la fe se encuentra en buscar a la fuente de la fe —Jesús.  Como dice la Biblia, “fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe” (Hebreos 12:2, NVI).  ¡Tu fe para creer se encuentra en Jesús!  La Biblia Amplificada lo expresa de esta manera: "poniendo los ojos [apartados de todo lo que va a distraernos] en Jesús, Quien es el Líder y la Fuente de nuestra fe [dando el primer incentivo para que Creyéramos y también es su Consumador [la lleva a la madurez y perfección]."
En otras palabras, quita tus ojos de tus propios defectos, imperfecciones, fallas y errores, y simplemente fija tus ojos en Jesús.  Cuanto más veas a Jesús y Su obra terminada, más fe surgirá en tu corazón para creer que verdaderamente todos tus pecados son perdonados.  Puedes comenzar como una pizarra limpia y tener un completamente nuevo comienzo en Cristo.  ¡Lo viejo se ha ido y lo nuevo ha llegado!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 16 de enero de 2019

Dios No Recuerda Tus Pecados

Medita En
Pues tendré misericordia de sus iniquidades, y nunca más me acordare de sus pecados.  (Hebreos 8:12)
Amigo, ¿crees hoy que Dios no recuerda tus pecados?  Esta es una verdad que nuestras finitas mentes humanas luchan por comprender.
¿Cómo puede un Dios omnipotente, omnisciente y omnipresente, no recordar nuestros pecados?  Un Dios que tiene todo poder, que conoce todo y que está presente en todo, debería ser capaz de recordar cada uno de los detalles de cada pecado que nosotros hayamos cometido.  Pero no es eso lo que la Palabra de Dios dice.  Dios declara: “Pues tendré misericordia de sus iniquidades, y nunca más me acordare de sus pecados.”  Yo creo que muchos creyentes se sienten miedo de acercarse a Dios hoy y recibir de Él lo que necesitan, porque no creen que Dios verdaderamente no recuerda sus pecados.
Amigo mío, simplemente cree la Palabra de Dios, que a través de la provisión del sacrificio de Jesús, ¡Dios en efecto no recuerda tus pecados!  Comienza a vivir sin la nube de culpa, vergüenza, condenación y juicio sobre tu cabeza.  ¡Manténte confiado y justo en Cristo, y espera recibir de Él lo mejor!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 18 de noviembre de 2018

No Satisfecho Con Solo Ser Salvado


Y el Señor se apareció a Abram, y le dijo: “A tu descendencia daré esta tierra”. Entonces él edificó allí un altar al Señor que se le había aparecido.
Génesis 12:7
Yo no sé ustedes, pero yo no estoy satisfecho con sólo saber que soy justo por la fe.  También quiero conocer a Aquel que me hizo justo.  ¡Quiero tener una relación íntima con mi Salvador!
Abraham era un hombre así.  Él era justo por la fe, pero también tenía una estrecha relación con Dios y fue bendecido por Dios en todas las cosas. (Génesis 24:1)  Su sobrino Lot, por otro lado, aunque justo también (2 Pedro 2:7-8), no tenía el corazón orientado hacia Dios.  Él terminó perdiendo mucho cuando Sodoma, la ciudad en la que habitaba, fue destruida junto con Gomorra.  ¡Él se salvó por poquito!
Mi amigo, ¿quieres ser un cristiano como Lot, justo, pero siempre metido en problemas, o quieres ser un cristiano justo y bendecido como Abraham?  Entonces, como Abraham, ten un corazón orientado hacia Dios.
Entre un lugar y otro, Abraham construyó altares para el Señor.  Y en medio de estos altares, ¡se hizo muy rico! (Génesis 13:2)  No hay ningún registro bíblico, sin embargo, de Lot construyendo un altar al Señor.
¿Qué es un “altar” en el contexto actual?  Es un lugar en donde sabes que tienes una estrecha relación con Dios.  Por ejemplo, cuando mi difunto padre estaba en el hospital, yo estaba preocupado y no sabía qué hacer.  Recuerdo ir manejando por la carretera, llorando.  Después de un rato, yo finalmente eché mis preocupaciones en el Señor.  Cuando llegué al hospital, puse mis manos sobre mi padre y le dije: “Se sanado en el nombre de Jesús.”  ¡Y él fue sanado!
Aún hoy, yo puedo recordar el lugar en donde eché mis preocupaciones en el Señor y me apoyé en Su amor por mí.  Ese es mi “altar.”  Y no es el único.
Tenemos que tener este tipo de relación con Dios, una relación llena de “altares” que nos recuerden de Su amor, Su bondad y Su fidelidad.  No vivamos la vida cristiana como Lot, salvados por poquito.  ¡Caminemos cerca de Dios como lo hizo Abraham y seamos ricamente bendecidos en cada área de nuestras vidas!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 15 de julio de 2018

No Hay Defecto En Ti


Toda tú eres hermosa, amada mía, y no hay defecto en ti.
Cantares 4:7
Jesús nos dice a nosotros Su novia, “Toda tú eres hermosa, amada Mía, y no hay defecto en ti.”  Pero nuestra respuesta a Él tiende a ser: “¿Yo?  ¿Hermosa toda y sin defecto?  ¡Tú no me conoces Señor!”
¿Realmente piensas que Dios no te conoce?
Dios ve la realidad como nadie más la ve.  Él ve la perfección de la obra terminada de Su Hijo en tu vida.  Por la ofrenda de Sí Mismo en la cruz, ¡Jesús te ha perfeccionado para siempre!  (Hebreos 10:14)  Tú has sido hecho justicia de Dios en Cristo. (2 Corintios 5:21)  Y nunca vas a encontrar ningún defecto en la justica que Jesús murió para darte.
Así que, Dios quiere que tú te veas a ti mismo justo —hermoso todo y sin defecto en Cristo.  Cada día, se consciente de tu justicia en Cristo.  Di: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.  No hay ningún defecto en mí, a quien Él ha perfeccionado con Su sangre.”  Cuando haces esto, estás honrando a Jesús y Su obra terminada.
Si eres consciente de tus pecados, entonces no estás honrando la obra de Cristo.  Puedes pensar que estás siendo humilde o santo, al ser consciente de pecado.  Pero, sabías que la Biblia llama a la consciencia de pecado una “mala consciencia”?
Hebreos 10:21-22 nos dice que ya que tenemos a Jesús como nuestro Sumo Sacerdote, “acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala consciencia.”  ¿Qué quiere decir el escritor de Hebreos con “mala consciencia”?  Si lees el inicio del mismo capítulo, encontrarás que él está hablando sobre una “consciencia de pecado” (Hebreos 10:2).  Pablo llama a esto una “consciencia cauterizada” (1 Timoteo 4:2).  La palabra griega utilizada aquí para “cauterizada” es kauteriazo, que significa cargar sobre ti permanentemente una consciencia de pecado.
Así que, no cargues contigo una mala consciencia o consciencia cauterizada.  Tu vida de pecado ya ha sido castigada totalmente en el cuerpo de Jesús en la cruz.  En vez de eso, se consciente de tu perfección y justicia en Cristo.  Debido a lo que Jesús ha hecho por ti, tú puedes declarar confiadamente: “Yo soy hermoso todo.  ¡Y no hay defecto en mí!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince