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lunes, 24 de agosto de 2020

¡No Hay Muerte, Solo Hay Vida!

 Inspiración de Gracia

En la senda de la justicia está la vida, y en su camino no hay muerte.  (Proverbios 12:28)

Dios no quiere que nos preocupemos por lo que sea que suceda en el mundo.  Nosotros no deberíamos ser afectados por lo que sea que esté causando que el mundo sienta temor porque nosotros somos la justicia de Dios en Cristo. (Ver 2 Corintios 5:21)  Y la Biblia dice: “En la senda de la justicia está la vida, y en su camino no hay muerte.”

Los patriarcas del Antiguo Testamento no sufrieron durante las hambrunas que ocurrieron durante el tiempo en que ellos vivieron.  Abraham continuó siendo muy rico en ganado, plata y oro. (Ver Génesis 12:10, 13:1–2)  Isaac cosechó cien veces más en la tierra que él sembró. (Ver Génesis 26:1, 12–14)  José, con toda su familia, recibió abundantes provisiones en Egipto. (Ver Génesis 47:11–13, 27)  Ellos no solo se salvaron del sufrimiento —¡ellos prosperaron abundantemente!

Entonces, incluso si nuestra nación o el mundo entraran en recesión, nosotros no tenemos por qué sufrir.  Mientras mantengamos nuestros ojos en Jesús, nuestra justicia, ¡nosotros vamos a prosperar!

Esto resultó ser cierto para una miembro de la iglesia cuyo jefe les dijo a todos que se prepararan para un recorte salarial sustancial, durante un tiempo recesión económica. Pero aunque sus colegas recibieron recortes salariales, ¡ella recibió un incremento sustancial!  Como la justicia de Dios en Cristo, ella vio provisión en tiempos de escasez.

En medio de noticias espantosas como ataques terroristas, pestilencias mortales y calamidades naturales, Dios dice: “En la senda de la justicia está la vida, y en su camino no hay muerte.”  De hecho, Él protegió a toda una ciudad costera en el sur de la India durante el tsunami asiático de 2004.

Un pastor que vivía en ese pueblo costero estaba orando esa mañana cuando se sintió impulsado por el Espíritu Santo a clamar la sangre de Jesús sobre todo su pueblo.  Así que, él hizo precisamente eso.  Cuando el tsunami golpeó, su ciudad estaba intacta, mientras que otras cinco ciudades, que estaban más al interior, fueron arrasadas por la inundación devastadora.

Amigo, Dios nos protege cuando el mundo está experimentando el mal porque nosotros somos la justicia de Dios en Cristo.  Su Palabra declara que “en la senda de la justicia está la vida, y en su camino no hay muerte.”

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

lunes, 17 de agosto de 2020

Permanece Firme En La Fe

 Inspiración de Gracia

Sed de espíritu sobrio, estad alerta. Vuestro adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar. Pero resistidle firmes en la fe...  (1 Pedro 5:8-9)

Cuando yo era un adolescente, me enseñaron que si quería resistir al diablo, yo debía reprenderlo.  Así que cada vez que un mal pensamiento venía mi mente o yo era tentado, me hallaba a mí mismo diciendo: “¡Te resisto, diablo, en el nombre de Jesús!  ¡Te ato, diablo!  ¡Apártate de mí, diablo!  ¡Te reprendo en el nombre de Jesús!”

Esto continuó hasta que Dios me mostró un día que aunque había “resistido” al diablo, ¡yo había pasado más tiempo hablando con él que con Dios!  Yo estuve más consciente del diablo que de Dios, durante todo el día.

Revisé la Palabra de Dios y me di cuenta de que nosotros resistimos al diablo no al enfocarnos en resistirlo, sino al ir estableciéndonos en la fe de que hemos sido justificados con Dios por medio de la sangre de Jesús, de que somos la justicia de Dios en Cristo. (Ver 2 Corintios 5:21)

Sí, el diablo seguirá recordándote tus errores, tus fallas y tus pecados.  Y él te dirá que debido a estas cosas, tú no puedes recibir tu sanidad, que tendrás que pagar por tus errores o que algo malo le pasará a tu familia.  Él te acusará, te condenará y tratará de persuadir tu corazón para que crea que él puede hacerte cosas malas.

Pero la verdad es que el diablo no puede imponer nada en tu vida si él no logra persuadir tu corazón.  Y tu corazón no puede ser persuadido si está “firme en la fe”, si está establecido en justicia.  Dios dice que una vez que estés establecido en la justicia, “estarás lejos de la opresión, pues no temerás, y del terror, pues no se acercará a ti.” (Isaías 54:14).

Así que, ahora que mi corazón está establecido en justicia, yo puedo declarar con confianza: “Sí, yo puedo tener estos problemas en mi vida, pero a los ojos de Dios, yo no soy culpable.  A los ojos de Dios, Yo soy justificado por la fe, debido a lo que Cristo ha hecho.  ¡Yo soy justo por la sangre de Jesús!”  ¡Amigo, así es como resistes al diablo y te vuelves indevorable!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

domingo, 9 de febrero de 2020

Creer Correctamente Produce Vivir Correctamente


Inspiración de Gracia
Y Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: “He aquí, Señor, la mitad de mis bienes daré a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno, se lo restituiré cuadruplicado.”  (Lucas 19:8)
Zaqueo era un recaudador de impuestos.  Él era despreciado porque era un hombre tramposo, engañaba a la gente acerca de su dinero y recurría a acusaciones falsas para obtener lo que quería.
Un día, Jesús lo visitó.  La Biblia no menciona a Jesús reprendiéndolo por su estilo de vida deshonesto, durante todo el tiempo que estuvieron juntos.  En cambio, Jesús le mostró gracia y honor, pasando tiempo con él.  De pronto, Zaqueo se puso de pie y declaró a Jesús que le devolvería el cuádruple a cualquiera de quien hubiera tomado algo ilegalmente, e incluso le daría la mitad de sus bienes a los pobres.
Un momento con Jesús cambió por completo el corazón de Zaqueo.  Un momento con la gracia en persona —sin acusaciones, condenación y juicios— causó una gran transformación interna, que en poco tiempo, Zaqueo estaba haciendo lo que era correcto, ¡y en una medida que ningún hombre hubiera esperado de él!
Mucha gente quiere vivir correctamente.  Su preocupación por vivir correctamente les hace centrarse en sí mismos y en las cosas con las que luchan.  Pero es creer correctamente lo que produce vivir correctamente.  Si tú estás tratando de liberarte de una adicción que te ha atado por muchos años, cree que Jesús te ama tanto que en la cruz, Él pagó el precio para que tú seas completamente libre de cualquier adicción.  Cree que por Sus llagas tú has sido sanado y liberado.
Un miembro de nuestra iglesia tenía una adicción al tabaco.  Pero cada vez que encendía un cigarrillo, él creía que Dios no lo juzgaba, ni lo condenaba y que aún era la justicia de Dios en Cristo.  Un día, se despertó impresionado por el Espíritu de que ese día marcaría el comienzo de una vida libre del tabaco.  Esperando ser asaltado por las habituales ansias de fumar, él oró esto durante todo el día: “Gracias Jesús, porque por Tus llagas yo fui sanado”.  Antes de darse cuenta, el día pasó sin haber encendido un cigarrillo y sin sufrir algún dolor causado por la abstinencia!  Desde entonces, él ha estado completamente libre de esa adicción.
Hoy, si tú quieres experimentar el vivir correctamente, descubre lo que Cristo ha hecho por ti y lo que tú tienes en Él —¡y créelo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 17 de agosto de 2019

La Justicia Por La Fe Dice Así

Medita En
Porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así: El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas. Pero la justicia que es por la fe dice así…  (Romanos 10:5–6)
Déjame decir algo sobre la fe.  No puedes tener fe sin hablarla.  Cuando estudies Romanos 10, notarás que dice que “la justicia que es por la ley… que haga… Pero la justicia que es por la fe dice así…”  La ley se trata de hacer, mientras que la fe se trata de decir.  No es suficiente solo saber en tu mente que eres justo.  No es suficiente solo leer este capítulo o escuchar una prédica acerca de la justificación y estar mentalmente de acuerdo con que eres justo.  Es necesario que abras tu boca y digas por fe: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”. (2Cor. 5:21)  Es aquí donde muchos creyentes se están perdiendo la bendición de Abraham.  Ellos no están hablando de su justicia que es por la fe.
Nuestra primera respuesta a una situación difícil es muy importante.  Nuestra primera respuesta cuando descubrimos un síntoma en nuestro cuerpo, cuando recibimos un diagnóstico médico difícil o cuando nos enfrentamos a una prueba, debe ser siempre decir: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”.  Vamos ahora, aquí es donde el caucho se encuentra con la ruta.  Es aquí cuando necesitamos decirlo.  Tú no solo debes saber que eres justo, sino que necesitas creer y hablar tu justicia en Cristo.  ¡No es fe hasta que la hables!  Pablo dijo: “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: ‘Creí, por tanto hablé’, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos”. (2Cor. 4:13)  El espíritu de fe claramente se trata de creer y hablar.  Por lo tanto, no importa cuántas prédicas o libros sobre justificación hayas escuchado y leído.  Es necesario que lo creas y lo hables.
Cuando fallas y no cumples con el estándar perfecto de la ley, es el momento el en que debes ejercitar tu fe para decir: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”.  En el preciso momento en que estás furioso con tu cónyuge o cuando acabas de perder la calma en la carretera, se necesita de fe para decir que eres justo porque sabes que te lo echaste a perder.  ¿Y sabes qué?  En el momento en que lo dices, incluso si todavía estás en medio de la ira, sentirás que has introducido algo bueno a esa situación.  Da un paso atrás y comienza a relajarte, y la ira se disipará a medida que comienzas a darte cuenta de tu verdadera identidad en Cristo.
Hombres, si ven a una mujer con poca ropa en la televisión o en la portada de una revista y se sienten tentados, ¿cuál es su primera respuesta?  ¿Estás consciente de pecado o consciente de justicia?  La conciencia de pecado te arrastrará a sucumbir a tu tentación, mientras que la conciencia de justicia te da el poder de superar toda tentación.  Es por eso que el enemigo quiere mantenerte consciente de pecado.  Confesar tus pecados todo el tiempo te mantiene consciente de pecado.  Es como si Jesús no se hubiera convertido en tu pecado en la cruz.  La conciencia de justicia te mantiene consciente de Jesús.  Cada vez que tú lo dices, magnificas la obra de Jesús en la cruz.  Así que cree y habla la verdad: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”.  De esta manera, no podrás evitar ver los resultados de magnificar al Señor Jesús y Su obra terminada.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 21 de marzo de 2019

El Regalo De Justicia

Medita En
Porque si por la transgresión de uno, por éste reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por medio de Uno, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y el don de la justicia.  (Romanos 5:17)
Si estás luchando, como muchos de los creyentes, con si te mereces ser bendecido, favorecido y victorioso, te estás haciendo la pregunta equivocada.
La pregunta que deberías estarte haciendo es: ¿merece Jesús ser bendecido, favorecido y victorioso?  Debido a que tú estás en Cristo, tener un futuro bendecido no depende de cuánto tú te esfuerces por ser perfecto, ni de lo mucho que te esfuerces por cambiarte a ti mismo.  Solo depende de la persona de Jesús.
La Biblia proclama: “como Él es, así somos también nosotros en este mundo”.  (1 Juan 4:17)  ¿Merece Jesús ser bendecido, favorecido y victorioso?  ¡Entonces tú también!  Esto es lo que significa estar en Cristo Jesús.  Significa que hoy, Dios te examina y te mira, en base a la perfección de Jesucristo.  La justicia de Jesús es tu justicia.  De hecho, la Biblia explica que debido a que Jesús, quien no conoció pecado, se hizo pecado por nosotros, nosotros ahora somos la justicia de Dios en Cristo. (Ver 2 Cor. 5:21)
“Justicia” es un término legal.  Significa tener una posición de derecho delante de Dios.  El Diccionario Expositivo de Palabras Bíblicas de Vine, define la justicia como “el don de gracia de Dios a los hombres por el cual todos los que creen en el Señor Jesucristo son introducidos a la correcta relación con Dios”.  En otras palabras, tu posición de derecho delante de Dios se basa en la posición de derecho de Jesús
Hoy, tú eres tan justo como Jesús es, porque tu justicia es la de Él.  Él la compró para ti en la cruz.  Cuando tú lo recibiste a Él como tu Señor y Salvador, Él quitó todas tus injusticias de una vez por todas y te dio Su regalo de justicia.  Esta justicia es algo que tú nunca podrás obtener o lograr a través de hacer lo correcto, ésta solo puede ser recibida a través de creer correctamente en Jesús.
¿Y sabes lo que sucede cuando recibes este regalo de justicia?  La Biblia declara que “reinarán en vida por medio de Uno, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y el don de la justicia”. (Rom. 5:17)  Oye, cuando tú reinas, tus adicciones no.  Cuando tú reinas, la enfermedad no.  ¡Cuando tú reinas, el temor, la depresión y todos los obstáculos que te impiden vivir tu vida al máximo serán destruidos y eliminados!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 15 de julio de 2018

No Hay Defecto En Ti


Toda tú eres hermosa, amada mía, y no hay defecto en ti.
Cantares 4:7
Jesús nos dice a nosotros Su novia, “Toda tú eres hermosa, amada Mía, y no hay defecto en ti.”  Pero nuestra respuesta a Él tiende a ser: “¿Yo?  ¿Hermosa toda y sin defecto?  ¡Tú no me conoces Señor!”
¿Realmente piensas que Dios no te conoce?
Dios ve la realidad como nadie más la ve.  Él ve la perfección de la obra terminada de Su Hijo en tu vida.  Por la ofrenda de Sí Mismo en la cruz, ¡Jesús te ha perfeccionado para siempre!  (Hebreos 10:14)  Tú has sido hecho justicia de Dios en Cristo. (2 Corintios 5:21)  Y nunca vas a encontrar ningún defecto en la justica que Jesús murió para darte.
Así que, Dios quiere que tú te veas a ti mismo justo —hermoso todo y sin defecto en Cristo.  Cada día, se consciente de tu justicia en Cristo.  Di: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.  No hay ningún defecto en mí, a quien Él ha perfeccionado con Su sangre.”  Cuando haces esto, estás honrando a Jesús y Su obra terminada.
Si eres consciente de tus pecados, entonces no estás honrando la obra de Cristo.  Puedes pensar que estás siendo humilde o santo, al ser consciente de pecado.  Pero, sabías que la Biblia llama a la consciencia de pecado una “mala consciencia”?
Hebreos 10:21-22 nos dice que ya que tenemos a Jesús como nuestro Sumo Sacerdote, “acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala consciencia.”  ¿Qué quiere decir el escritor de Hebreos con “mala consciencia”?  Si lees el inicio del mismo capítulo, encontrarás que él está hablando sobre una “consciencia de pecado” (Hebreos 10:2).  Pablo llama a esto una “consciencia cauterizada” (1 Timoteo 4:2).  La palabra griega utilizada aquí para “cauterizada” es kauteriazo, que significa cargar sobre ti permanentemente una consciencia de pecado.
Así que, no cargues contigo una mala consciencia o consciencia cauterizada.  Tu vida de pecado ya ha sido castigada totalmente en el cuerpo de Jesús en la cruz.  En vez de eso, se consciente de tu perfección y justicia en Cristo.  Debido a lo que Jesús ha hecho por ti, tú puedes declarar confiadamente: “Yo soy hermoso todo.  ¡Y no hay defecto en mí!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 11 de abril de 2018

Creer Bien Produce Vivir Bien

Y Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes daré a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno, se lo restituiré cuadruplicado.
Lucas 19:8
Zaqueo era un cobrador de impuestos.  Él era despreciado porque era un hombre engañoso, estafaba a las personas por su dinero y recurría a falsas acusaciones a fin de conseguir lo que quería.
Un día, Jesús lo visitó.  La Biblia no hace mención de Jesús reprendiéndolo por vivir un estilo de vida deshonesto, durante todo el tiempo que pasaron juntos.  En cambio, Jesús le mostró gracia y lo honró al pasar tiempo con él.  Al poco tiempo, Zaqueo se puso en pie y declaró a Jesús que restauraría por cuadruplicado a toda persona de quien él hubiera tomado algo de forma ilegal, y aún daría la mitad de sus bienes a los pobres.
Un momento con Jesús cambió por completo el corazón de Zaqueo.  Un momento con la gracia en persona —sin acusaciones, sin condenación, ni juicio— causo tal transformación en su interior, que en un corto tiempo, Zaqueo estaba haciendo en su exterior, lo que era correcto, ¡y en una medida que nadie habría esperado de él!
Muchas personas quieren vivir bien.  Su preocupación por vivir bien les hace enfocarse en ellos mismos y en las cosas con las que luchan.  Pero es el creer bien lo que produce el vivir bien.  Si tú estás tratando de salir de una adicción que te ha tenido atado por muchos años, cree que Jesús te ama tanto, que en la cruz Él pagó el precio para que tú seas completamente libre de toda adicción.  Cree que por Sus llagas tú has sido sanado y liberado.
Un miembro de nuestra iglesia tenía adicción al cigarro.  Pero cada vez que encendió un cigarro, él estuvo dispuesto a creer que Dios no lo estaba juzgando, ni condenando, y que él seguía siendo la justicia de Dios en Cristo.  Un día, se levantó impresionado por el Espíritu de que ese día marcaría el inicio de una vida libre del cigarro.  Esperando ser asaltado por las habituales ansias por fumar, él oro esto durante todo el día: “Gracias Jesús, porque por Tus llagas yo soy sano.”  Y antes de que se diera cuenta, el día pasó sin que hubiera encendido un cigarro, ¡y sin que sufriera ningún dolor por la abstinencia!  Desde entonces, él ha sido totalmente libre de esa adicción.
Hoy, si quieres experimentar el vivir bien, conoce más lo que Cristo ha hecho por ti y lo tú que tienes en Él –¡y créelo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 10 de abril de 2018

Justicia Eterna


Setenta semanas han sido decretadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión, para terminar con el pecado, para expiar la iniquidad, para traer justicia eterna...
Daniel 9:24
El domingo, escuchamos el mensaje que nos habla que “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  El lunes, seguimos confesando “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  Pero al llegar el miércoles o el jueves, comenzamos a confesar nuestros pecados.  Entonces, al llegar otra vez el domingo, recibimos una revelación fresca de nuestra justicia en Cristo y comenzamos a confesar nuestra justificación nuevamente.  ¿Por qué hacemos eso?
No puede ser que el domingo, somos justos.  Luego, unos días después, nos volvemos injustos a causa del pecado, pero somos “re-justificados” cuando llega el domingo nuevamente.  No, ¡nuestra justicia es una “justicia eterna!”  Jesús obtuvo “redención eterna” por nosotros. (Hebreos 9:12)
“Pero Pastor Prince, yo he pecado recientemente.  ¿Cómo es que todavía puedo ser justo?”
Mi amigo, no es lo que tú haces lo que te hace justo.  Es lo que Cristo ha hecho en el Calvario.  Romanos 5:19 dice: “Porque así como por la desobediencia de un hombre [Adán], los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de Uno [Jesús], los muchos serán constituidos justos.”  ¡Es la obediencia de un Hombre —Cristo— y no tu obediencia, la que te ha hecho justo!
Dios te quiere bien afirmado en lo que Cristo ha hecho.  Él te quiere consciente de tu justicia eterna en Cristo.  ¿Cómo logras esto?  Puedes escuchar mensajes ungidos que te recuerden de tu justificación en Cristo.  Y no solo quedarte con este entendimiento en tu cabeza.  Decláralo.  Todas las mañanas, repite para ti mismo: “¡Yo soy la justicia de Dios en Cristo!” (2 Corintios 5:21)
Tú no necesitas una revelación de cuán pecador eres.  Eso tú lo sabes cuando pecas.  Es el diablo que te recuerda tus pecados.  Aún tus amigos y tus seres queridos algunas veces te señalan tus pecados.  Pero en vez de esto, lo que necesitas es una revelación de cuán eternamente justo tú eres a los ojos de Dios, especialmente cuando pecas. 
Y cuando estás consciente de este regalo de justicia que es eterna, ¡vas a reinar en la vida! (Romanos 5:17)  ¡Vas a reinar sobre el pecado, los malos hábitos, las enfermedades, la escasez, y todo lo que te está apartando de una vida en victoria!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 22 de septiembre de 2016

¿Qué Hombre Justo Quieres Ser?

 Abraham era viejo, entrado en años; y el Señor había bendecido a Abraham en todo.
Génesis 24:1

La Biblia dice que Abraham era justo.  Pero ¿sabías que su sobrino Lot también era justo? (2ª Pedro 2:7-8)  Sin embargo, ambos vivían vidas muy diferentes.  A pesar de que ambos vivían bajo la gracia de Dios, unos 400 años antes de que la Ley fuera dada, ¡Abraham fue muy bendecido, mientras que Lot perdió casi todo!
Ambos tenían grandes manadas y rebaños.  Cuando sus pastores comenzaron a pelear por espacio, Abraham tomó la iniciativa de hacer la paz.  Él incluso dejó que Lot tomara las tierras que él quería.  Ambos hombres eran justos, pero uno era más amable que el otro.
Lot escogió la bien irrigada llanura de Jordania, en donde estaban las ciudades de Sodoma y Gomorra.  Él habitó allí y fue extendiendo sus tiendas hasta Sodoma.  Con el tiempo, él  vivía en Sodoma.  Ahora, Sodoma y Gomorra en la Biblia representan un estilo de vida de pecado.  Algunos cristianos piensan: “Ya que yo soy justo por la fe y estoy bajo la gracia de Dios, puedo vivir un estilo de vida de pecado.”
Bien, vamos a aprender de Lot.  Él primero vio a Sodoma, luego sus pies caminaron hacia ella y finalmente él entró en ella.  Me gusta lo que un gran hombre de Dios dijo: “El pecado te llevará más lejos de lo que quieres ir, te mantendrá más tiempo del que quieres permanecer y te costará más de lo que quieres pagar.”  ¿Qué terminó pagando Lot?
Él fue capturado cuando los cuatro reyes saquearon Sodoma y Gomorra.  E incluso después de que Abraham lo rescatara con la ayuda de Dios, él no aprendió su lección.  Él volvió a Sodoma.  Algunos cristianos viven de un rescate a otro.  Dios los libra de, digamos, deudas, ¡y ellos vuelven directo a pedir dinero prestado o a los juegos de azar!  Sodoma y Gomorra fueron finalmente destruidos.  Lot escapó con sólo la ropa en la espalda e incluso perdió a su esposa en el proceso.
Amado, tú eres la justicia de Dios en Cristo.  Cuando tú realmente entiendes lo que hizo Jesús para hacerte la justicia de Dios, esto hará que te desenamores del pecado y te enamores de Dios.  ¡Entonces, ya no será difícil tener un corazón dedicado a Dios, como lo hizo Abraham, y al igual que Abraham, seas bendecido en todas las cosas!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Tú como la justicia de Dios en Cristo, decide vivir una vida que agrada a Dios, como la de Abraham, ¡y serás bendito en todas las cosas!


sábado, 27 de agosto de 2016

Jesús, La Medida De Tu Justicia

Al que no conoció pecado, Le hizo pecado por nosotros, 
para que fuéramos hechos justicia de Dios en El.
2ª Corintios 5:21

Dios quiere que busquemos Su justicia, y no nuestra propia justicia.  Cuando buscamos nuestra propia justicia, siempre terminamos sintiéndonos miserables porque nunca podremos ser justos por nuestras obras, no importa cuánto nos esforcemos.  Es por eso que nuestro Padre amoroso quiere que recordemos que la justicia no es un comportamiento correcto, sino una persona —Jesús  (1a Corintios 1:30), y que hemos sido “hechos justicia de Dios en Él”.
Yo sé de una señora que antes de venir a nuestra iglesia, trató de establecer su propia justicia al confesar todos sus pecados para “limpiarse” a sí misma.  Pero halló que mientras más confesaba sus pecados, más pecados descubría en sí misma.  Esto se convirtió en un sentimiento de culpa que la hacía sentir miserable.  Sintiéndose estresada y cansada de confesar sus pecados todo el tiempo, ella finalmente dejó la iglesia a la que asistía.  De hecho, no regresó a otra iglesia de nuevo, durante los siguientes 10 años.
Un día, alguien le dio uno de mis mensajes en audio, titulado “Nunca Perderás La Justicia Eterna De Dios Que Te Fue Dada”, y ella comenzó a escucharla.  Una vez que se enteró que Jesús era la medida de su justicia y aceptación ante Dios, ella comenzó a buscar la justicia de Dios a través de Cristo como su justicia.  En poco tiempo, la paz y la alegría vinieron a inundar de nuevo su vida.  Hoy, ella adora en nuestra iglesia.  Ella testificó sobre cómo Dios la sanó sobrenaturalmente de una enfermedad de largo plazo que sufría.  Incluso su marido, que estaba calvo, se encontró con cabello que le brotaba sobrenaturalmente.  Dios estaba añadiendo para ella todas estas cosas conforme a Su promesa —“Mas buscad primeramente el reino de Dios y Su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. (Mateo 6:33)
Amado, buscar la justicia de Dios significa que tú ves a Jesús como alguien que no conoció pecado, pero se hizo pecado por ti para poder darte Su justicia, ¡y hacerte la justicia de Dios en Él!  ¡Mientras proclamas diariamente la verdad de que tú eres la justicia de Dios en Cristo, vas a ver “todas estas cosas” (Mateo 6:33)  añadidas para ti, sin que siquiera hallas pedido por ellas!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día
Justicia no es un buen comportamiento, es una persona —Jesús.


domingo, 31 de julio de 2016

¿Qué Has Estado Diciendo?

La muerte y la vida están en poder de la lengua…
Proverbios 18:21

Hay muchas cosas en la vida que pueden provocarnos temor –perder nuestro trabajo, enfermedades mortales, ataques terroristas y así sucesivamente.  Cuando nos enfrentamos a estas cosas, tenemos la tendencia a ceder a la preocupación y el miedo, y comenzamos a hablar de nuestros miedos.
Job no fue diferente.  Él constantemente temía que Dios los castigaría a él y a su familia porque no dejaba de pensar que sus hijos habían pecado contra Dios.  Se levantaba temprano en la mañana para ofrecer sacrificios, diciendo: “Tal vez mis hijos hayan pecado y maldecido a Dios en sus corazones.”  Y la Biblia nos dice que hacía esto siempre (Job 1: 5).
Así que, Job continuó confesando los pecados de sus hijos y temiendo que algo terrible les sucedería a él y a su familia.  De hecho, esta conciencia de pecado no sólo le produjo temor, la Biblia nos dice que estaba aterrorizado (Job 3:25).
Es importante que entendamos que fue la conciencia de pecado de Job lo que le abrió la puerta a Satanás.  Su preocupación por los pecados que su familia pudo haber cometido dio a Satanás la oportunidad de traer muerte y destrucción a su vida.  Dios tenía un cerco de protección alrededor de Job.  Pero cuando él comenzó a ser consciente de pecado y tener una temerosa expectación de juicio, el cerco fue removido y Satanás pudo atacarlo (Job 1: 9-12).
Amigo, si has pecado, no digas: “He fallado de nuevo.  Merezco ser castigado por Dios.”  ¡Recuerda que tus pecados ya han sido perdonados porque Jesús fue castigado y condenado en tu lugar!  (Efesios 1: 7).  Así que di: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.  Jesús, Tú eres mi santidad y mi perfección” (1ª Corintios 1:30; 2ª Corintios 5:21).
Debemos ser conscientes de lo que creemos y decimos regularmente porque “la muerte y la vida están en poder de la lengua.”  Así que, cuando oigas hablar de un virus mortal que ha tomado muchas vidas, no digas: “¡Yo seré el próximo porque no he sido un buen cristiano!”  En cambio, di: “Jesús, Tú eres mi justicia y protección. Ciertamente me librarás del lazo del cazador, de la peste destructora” (Salmo 91: 3).
Amado, creer y confesar de esta manera,  no sólo agrada a Dios, ¡sino que también cierra la puerta a Satanás para que él no pueda obrar en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento del Día

Se consciente de lo que crees y dices con regularidad porque la muerte y la vida están en poder de la lengua.


domingo, 6 de marzo de 2016

Creer Bien Produce Vivir Bien

Y Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes daré a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno, se lo restituiré cuadruplicado.
Lucas 19:8

Zaqueo era un cobrador de impuestos.  Él era despreciado porque era un hombre engañoso, estafaba a las personas por su dinero y recurría a falsas acusaciones a fin de conseguir lo que quería.
Un día, Jesús lo visitó.  La Biblia no hace mención de Jesús reprendiéndolo por vivir un estilo de vida deshonesto, durante todo el tiempo que pasaron juntos.  En cambio, Jesús le mostró gracia y lo honró al pasar tiempo con él.  Al poco tiempo, Zaqueo se puso en pie y declaró a Jesús que restauraría por cuadruplicado a toda persona de quien él hubiera tomado algo de forma ilegal, y aún daría la mitad de sus bienes a los pobres.
Un momento con Jesús cambió por completo el corazón de Zaqueo.  Un momento con la gracia en persona —sin acusaciones, sin condenación, ni juicio— causo tal transformación en su interior, que en un corto tiempo, Zaqueo estaba haciendo en su exterior, lo que era correcto y en una medida que nadie habría esperado de él!
Muchas personas quieren vivir bien.  Su preocupación por vivir bien les hace enfocarse en ellos mismos y en las cosas con las que luchan.  Pero es el creer bien lo que produce el vivir bien.  Si tú estás tratando de salir de una adicción que te ha tenido atado por muchos años, cree que Jesús te ama tanto, que en la cruz Él pagó el precio para que tú seas completamente libre de toda adicción.  Cree que por Sus llagas tú has sido sanado y liberado.
Un miembro de nuestra iglesia tenía adicción al cigarro.  Pero cada vez que encendió un cigarro, él estuvo dispuesto a creer que Dios no lo estaba juzgando, ni condenando, y que él seguía siendo la justicia de Dios en Cristo.  Un día, se levantó impresionado por el Espíritu de que ese día marcaría el inicio de una vida libre del cigarro.  Esperando ser asaltado por las habituales ansias por fumar, él oro esto durante todo el día: “Gracias Jesús, porque por Tus llagas yo soy sano.”  Y antes de que se diera cuenta, el día pasó sin que hubiera encendido un cigarro, ¡y sin que sufriera ningún dolor por la abstinencia!  Desde entonces, él ha sido totalmente libre de esa adicción.
Hoy, si quieres experimentar el vivir bien, conoce más lo que Cristo ha hecho por ti y lo tú que tienes en Él –¡y créelo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Cree en lo que Cristo ha hecho por ti y lo que tú tienes en Él.


miércoles, 2 de marzo de 2016

Justicia Eterna

Setenta semanas han sido decretadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para poner fin a la transgresión, para terminar con el pecado, para expiar la iniquidad, para traer justicia eterna...
Daniel 9:24

El domingo, escuchamos el mensaje que nos habla que “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  El lunes, seguimos confesando “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  Pero al llegar el miércoles o el jueves, comenzamos a confesar nuestros pecados.  Entonces, al llegar otra vez el domingo, recibimos una fresca revelación de nuestra justicia en Cristo y comenzamos a confesar nuestra justificación nuevamente.  ¿Por qué hacemos eso?
No puede ser que el domingo, somos justos.  Luego, unos días después, nos volvemos injustos a causa del pecado, pero somos “re-justificados” cuando llega el domingo nuevamente.  No, ¡nuestra justicia es una “justicia eterna!”  Jesús obtuvo “redención eterna” por nosotros (Hebreos 9:12).
“Pero Pastor Prince, yo he pecado recientemente.  ¿Cómo es que todavía puedo ser justo?”
Mi amigo, no es lo que tú haces lo que te hace justo.  Es lo que Cristo ha hecho en el Calvario.  Romanos 5:19 dice: “Porque así como por la desobediencia de un hombre [Adán], los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de Uno,   los muchos serán constituidos justos.”  ¡Es la obediencia de un Hombre —Cristo— y no tu obediencia, la que te ha hecho justo!
Dios te quiere bien afirmado en lo que Cristo ha hecho.  Él te quiere consciente de tu justicia eterna en Cristo.  ¿Cómo logras esto?  Puedes escuchar mensajes ungidos que te recuerden de tu justificación en Cristo.  Y no solo quedarte con saberlo en tu cabeza.  Decláralo.  Todas las mañanas, repite para ti mismo: “¡Yo soy la justicia de Dios en Cristo!” (2ª Corintios 5:21).
Tú no necesitas una revelación de cuán pecador eres.  Eso tú lo sabes cuando pecas.  Es el diablo que te recuerda tus pecados.  Aún tus amigos y tus seres queridos algunas veces te señalan tus pecados.  Pero en vez de esto, lo que necesitas es una revelación de cuán eternamente justo tú eres a los ojos de Dios, especialmente cuando pecas. 
Y cuando estás consciente de este regalo de justicia que es eterna, ¡vas a reinar en la vida! (Romanos 5:17).  Vas a reinar sobre el pecado, los malos hábitos, las enfermedades, la escasez, y todo lo que te está apartando de una vida en victoria!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

No es lo que tú haces lo que te hace justo.  Es lo que Cristo ha hecho en el Calvario.