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martes, 1 de septiembre de 2020

Jesús, La Medida De Tu Justicia

 Inspiración de Gracia

Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él.  (2 Corintios 5:21)

Dios quiere que busquemos Su justicia, no nuestra justicia propia.  Cuando buscamos nuestra justicia propia, siempre vamos a terminar sintiéndonos miserables porque nosotros nunca podremos ser justos por nuestras propias obras, no importa cuánto lo intentemos.  Es por eso que nuestro Padre amoroso quiere que recordemos que la justicia no viene por comportamiento correcto sino por una persona —Jesús (ver 1 Corintios 1:30), y que nosotros “fuimos hechos justicia de Dios en Él.”

Sé de una señora que, antes de venir a nuestra iglesia, intentó establecer su justicia propia confesando todos sus pecados para “limpiarse a sí misma.”  Pero ella descubrió que cuanto más confesó sus pecados, más pecados descubrió en sí misma.  Ella se sintió abrumada por la culpa y se sintió miserable.  Sintiéndose estresada y cansada de estar confesando sus pecados todo el tiempo, finalmente dejó la iglesia a la que asistía.  De hecho, ella nunca volvió a entrar en otra iglesia durante los siguientes 10 años.

Un día, alguien le dio el cassette de uno de mis mensajes, titulado “Tú Nunca Perderás La Justicia Eterna De Dios Que Te Fue Dada” y ella comenzó a escucharlo.  Una vez que ella supo que Jesús era la medida de su justicia y aceptación ante Dios, ella comenzó a buscar la justicia de Dios, viendo a Cristo como su justicia.  En poco tiempo, la paz y la alegría fluyeron de vuelta a su vida.  

Hoy, ella adora al Señor en nuestra iglesia.  Ella testificó acerca de cómo Dios la sanó sobrenaturalmente de una condición médica a largo plazo que tenía.  Incluso su esposo, quien una vez fue calvo, ¡descubrió que su cabello estaba brotando de manera sobrenatural!  Dios le estaba agregando todas estas cosas a ella, conforme a Su promesa: “Pero buscad primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” (Mateo 6:33)

Amado, buscar la justicia de Dios significa que tú ves a Jesús como alguien que no conoció pecado, pero que se convirtió en pecado por ti, ¡para poder darte Su justicia y hacerte la justicia de Dios en Él!  A medida que proclames diariamente la verdad de que tú eres la justicia de Dios en Cristo, vas a ver que “todas estas cosas” (Mateo 6:33) son agregadas para ti, ¡sin siquiera pedirlas!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

sábado, 29 de agosto de 2020

Tú Eres Un Hijo Y Un Heredero De Dios

 Inspiración de Gracia

Y por cuanto sois hijo, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de Su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.  (Gálatas 4:6-7, RVR60)

Quizás estas preguntas han estado brincando en tu cabeza últimamente: “Si tú eres cristiano, ¿por qué estás enfermo?  Si tu Padre celestial es tan maravilloso, ¿por qué tú tienes tantos problemas?  ¿No te ayuda tu Dios, a ti que eres Su hijo?”

Y si has tenido la tentación de preguntar: “Dios, yo soy Tu hijo.  ¿Por qué me está sucediendo esto?”  Recuerda que Jesús sabe exactamente cómo te sientes porque hace 2,000 años, el diablo usó el mismo truco con Él —“Si eres Hijo de Dios…” (Mateo 4:3)  Verás, la intención del diablo era hacer que Jesús dudara de Su condición de Hijo es decir Su filiación, y el diablo quiere hacer lo mismo contigo hoy.

Él quiere destruir el Espíritu de filiación en ti y en el cuerpo de creyentes.  Él sabe que una vez tú realmente creas que eres hijo de Dios, algo va a suceder —tú comenzarás a vivir la vida como “heredero de Dios por medio de Cristo.”

Como hijo y heredero de Dios, tú heredaste todas las bendiciones de Dios que Jesús murió para darte, incluyendo la salvación, sanidad, provisión, plenitud, favor, intimidad con Dios y oraciones respondidas.  Y Jesús resucitó de entre los muertos para asegurarse de que lo que Él murió para darte, tú lo recibas.  ¡Él está vivo hoy para hacer cumplir en tu vida esta rica herencia comprada con Su sangre!

Amigo, tú eres heredero de Dios por medio de Cristo.  Esto significa que eres coheredero con Jesús. (Ver Romanos 8:17)  ¡Así que Su herencia también es tu herencia!

¿Qué es provisión cuando tú eres heredero de Dios?  Él es dueño “de todo animal del bosque y millares de animales en las colinas.” (Ver Salmo 50:10)  Todos los diamantes y el oro vinieron de Él.  ¿Qué es sanidad cuando tú eres heredero de Dios?  Él es tu Creador y el aliento mismo de tu vida.

Amado, disfruta cada parte de tu herencia en Cristo, no porque la has ganado, ¡sino porque fue pagada con la sangre de Jesús!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

lunes, 24 de agosto de 2020

¡No Hay Muerte, Solo Hay Vida!

 Inspiración de Gracia

En la senda de la justicia está la vida, y en su camino no hay muerte.  (Proverbios 12:28)

Dios no quiere que nos preocupemos por lo que sea que suceda en el mundo.  Nosotros no deberíamos ser afectados por lo que sea que esté causando que el mundo sienta temor porque nosotros somos la justicia de Dios en Cristo. (Ver 2 Corintios 5:21)  Y la Biblia dice: “En la senda de la justicia está la vida, y en su camino no hay muerte.”

Los patriarcas del Antiguo Testamento no sufrieron durante las hambrunas que ocurrieron durante el tiempo en que ellos vivieron.  Abraham continuó siendo muy rico en ganado, plata y oro. (Ver Génesis 12:10, 13:1–2)  Isaac cosechó cien veces más en la tierra que él sembró. (Ver Génesis 26:1, 12–14)  José, con toda su familia, recibió abundantes provisiones en Egipto. (Ver Génesis 47:11–13, 27)  Ellos no solo se salvaron del sufrimiento —¡ellos prosperaron abundantemente!

Entonces, incluso si nuestra nación o el mundo entraran en recesión, nosotros no tenemos por qué sufrir.  Mientras mantengamos nuestros ojos en Jesús, nuestra justicia, ¡nosotros vamos a prosperar!

Esto resultó ser cierto para una miembro de la iglesia cuyo jefe les dijo a todos que se prepararan para un recorte salarial sustancial, durante un tiempo recesión económica. Pero aunque sus colegas recibieron recortes salariales, ¡ella recibió un incremento sustancial!  Como la justicia de Dios en Cristo, ella vio provisión en tiempos de escasez.

En medio de noticias espantosas como ataques terroristas, pestilencias mortales y calamidades naturales, Dios dice: “En la senda de la justicia está la vida, y en su camino no hay muerte.”  De hecho, Él protegió a toda una ciudad costera en el sur de la India durante el tsunami asiático de 2004.

Un pastor que vivía en ese pueblo costero estaba orando esa mañana cuando se sintió impulsado por el Espíritu Santo a clamar la sangre de Jesús sobre todo su pueblo.  Así que, él hizo precisamente eso.  Cuando el tsunami golpeó, su ciudad estaba intacta, mientras que otras cinco ciudades, que estaban más al interior, fueron arrasadas por la inundación devastadora.

Amigo, Dios nos protege cuando el mundo está experimentando el mal porque nosotros somos la justicia de Dios en Cristo.  Su Palabra declara que “en la senda de la justicia está la vida, y en su camino no hay muerte.”

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

sábado, 15 de agosto de 2020

Pelea Desde La Victoria, No Por La Victoria

 Inspiración de Gracia

 Revestíos con toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo.  (Efesios 6:11)

Dios no necesita que tú derrotes al diablo hoy.  Jesús ya lo hizo y te dio la victoria. (Ver Colosenses 2:15, Romanos 8:37)  Tu parte es hacer cumplir la victoria simplemente manteniéndote firme en tu terreno, que es el terreno de la victoria.  En otras palabras, tú “peleas” desde el terreno de la victoria estando firme.  Tú no peleas por la victoria.

En Efesios 6: 10-18, el pasaje acerca de la guerra espiritual, la palabra “pelear” aparece sólo una vez (versículo 12), mientras que la palabra “resistir” (que también fue traducido como “estar firmes”), aparece cuatro veces —“estar firmes contra las insidias del diablo,” “resistir en el día malo,” “habiéndolo hecho todo, estar firmes,” “Estad, pues, firmes.” (Versículos 11, 13-14)  Cuatro veces el Espíritu Santo nos dice que estemos firmes.  Sin embargo, ¡muchos cristianos se están enfocando en pelear por su camino hacia la victoria!

Amigo, tú ya estás en el terreno de la victoria.  Tú ya tienes todo en Cristo. (Ver 1 Corintios 3:21, 23)  Tú ya estás bendecido con toda bendición espiritual en Cristo. (Ver Efesios 1:3)  El diablo lo sabe.  Y por eso su táctica es engañarte y hacerte pensar que no tienes la victoria.

Así que, cuando él te ataca diciendo: “¡Mira ese pequeño monto en tu cuenta bancaria!  ¿Cómo vas a pagar las facturas?”  ¡Mantente firme!  Declara: “Yo no estoy tratando de ser rico.  ¡Yo ya estoy bendecido en Cristo!”  No importa cuánto dinero tengas en el banco.  Tú tienes provisión abundante porque tú estás en Cristo.  Y a medida que surja la necesidad, la provisión llegará si tú lo crees.

Sucede lo mismo con la sanidad.  El diablo intentará atacarte con síntomas en tu cuerpo.  Él intentará ponerle dolor en tu cuerpo y hacer que te sientas débil aquí y allá, de modo que tú creas que aún estás enfermo.  Él está tratando de hacerte creer que tú no tienes tu sanidad.  Y ese es el momento de estar conscientes de la obra terminada de Jesús y declarar: “¡Yo no estoy tratando de sanar, yo estoy sanado!  ¡Estoy parado en el terreno de la victoria que Jesús me ha dado!”

Amado, ¡haces una gran diferencia cuando luchas desde la victoria y no por la victoria!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

martes, 21 de julio de 2020

Fluye Con Justicia, Paz Y Alegría


Inspiración de Gracia
Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo.  (Romanos 14:17)
Si nosotros debemos buscar primero el reino de Dios todos los días (ver Mateo 6:33), entonces nosotros deberíamos saber lo que es el reino de Dios en primer lugar.  Yo solía ​​pensar que el reino de Dios era el campo misionero y que buscarlo significaba hacer un trabajo misionero.
Luego, me di cuenta de que el reino de Dios no era algo fuera de ti que fluye hacia tu interior —“el reino de Dios no es comida ni bebida,” sino algo dentro de ti que fluye hacia afuera —“justicia y paz y alegría en el Espíritu Santo.”
Por lo tanto, buscar primero el reino de Dios significa hacer una prioridad el que cada día tu hombre interior fluya con justicia, paz y alegría en el Espíritu Santo.
La justicia no es tu propia justicia basada en lo que tú haces.  No se trata de buenas obras.  Es un regalo de Jesús, quien es tu justicia. (Ver Romanos 5:17, 1 Corintios 1:30)  Dios quiere que te establezcas en la verdad de que tú eres la justicia de Dios en Cristo. (Ver 2 Corintios 5:21)
“Paz a vosotros” fueron las palabras que Jesús dijo a Sus discípulos cuando Él apareció ante ellos después de Su resurrección.  Él también les mostró Sus manos y Su costado perforados. (Juan 20:19–20)  Dios quiere que tú sepas que la obra terminada de su Hijo te dio paz.  Tu conciencia puede estar descansar porque tu deuda por pecado ha sido resuelta.  Tú tienes paz con Dios y la paz de Dios.
La alegría llegará a tu corazón cuando veas a Jesús en las Escrituras, en las canciones de adoración o en la predicación ungida.  Es la misma alegría del Espíritu Santo que llenó los corazones de los discípulos cuando ellos vieron a Jesús, Sus manos y Su costado. (Ver Juan 20:20)
Así que, todos los días, haz que sea una prioridad verte justo en Cristo.  No vivas consciente de tus pecados.  En cambio, sé consciente de tu justicia.  Y ya sea que estés leyendo tu Biblia o escuchando una predicación ungida, mira a Jesús con Sus manos y Su costado perforados, que hablan de Su obra terminada. Mira todos tus pecados perdonados, y fluirás con paz y alegría.  ¡Cuando haces esto, tú estás buscando el reino de Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 9 de julio de 2020

Tus Palabras Tienen Poder


Inspiración de Gracia
Ya que la palabra del rey tiene poder…  (Eclesiastés 8:4, RVA)
En tiempos bíblicos, la palabra de un rey tenía un poder tremendo.  Lo que él decretaba, iba a suceder.  Sería hecho.  Por ejemplo, si él decía: “Aumenta los impuestos,” los impuestos serían aumentados.
¿Sabías que somos reyes?  La Biblia nos dice que Jesús nos lavó de nuestros pecados con Su sangre y nos hizo reyes. (Ver Apocalipsis 1:5–6)  Y como reyes en Cristo, nuestras palabras también tienen poder.
Cuando ponemos nuestras manos sobre una persona enferma y decimos: “Se sanado,” la persona es sanada.  Cuando imponemos las manos sobre nuestros hijos y decimos: “Sean bendecidos,” nuestros hijos son bendecidos.  ¡Hay poder en nuestras palabras porque son las palabras de reyes!
Cuando yo era un joven cristiano, durante mi adolescencia quise practicar lo que había aprendido acerca del poder de mis palabras.  Había una planta en particular cerca de mi casa y cada vez que yo pasaba por allí, le decía: “¡Maldita seas en el nombre de Jesús!”
Pasaron muchos días.  ¡Y nunca olvidaré el día en que noté que las hojas de la planta se habían vuelto color marrón!  Es posible que tú quieras probar esto en casa con tus plantas en macetas, ¡pero en lugar de maldecirlas, bendícelas!
Dado que nuestras palabras tienen poder, ¿te imaginas el daño que causamos cuando le decimos a nuestros seres queridos cosas como: “Tú siempre eres tan descuidado,” “no sirves para nada” o “eres tan estúpido”?  ¡Los estamos maldiciendo!
El diablo es feliz cuando tú usas el poder de tus palabras contra ti mismo y contra tus seres queridos.  Él quiere verte derrotado.  Así que, en lugar de decir: “Yo siempre estoy corto de dinero,” di: “El Señor es mi pastor; tengo todo lo que necesito.” (Salmos 23:1, NTV)  En lugar de decir: “Yo soy tan inútil.  No puedo hacer nada,” comienza a decir: “Yo todo lo puedo hacer por medio de Cristo, quien me da las fuerzas." (Filipenses 4:14, NTV)
Amado, recuerda que, como rey, lo que tú dices va a suceder, porque la palabra del rey tiene poder.  ¡Así que, aprende a decir lo que Dios dice acerca de ti en Su Palabra y observa cómo Sus promesas se cumplen en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 29 de junio de 2020

Sal Sin Pobreza Ni Debilidad


Inspiración de Gracia
Sacó de Egipto a Su pueblo, cargado de oro y plata; en aquel tiempo no había entre ellos débiles.  (Salmo 105:37, NBV)
Cuando el pueblo de Israel era esclavo en Egipto, ellos vivían en pobreza y enfrentaban las dificultades diarias de sus crueles capataces.  Las cicatrices y heridas  frescas causadas por los látigos de sus amos cubrían sus cuerpos.  El calor abrasador de Egipto les causaba insoportables llagas que supuraban.  Muchos de ellos estaban encorvados debido a las largas horas que llevaban cargando toneladas de ladrillos y adoquines.  Trabajar como esclavos durante largas horas bajo condiciones difíciles, les envejecía.  Y sin una alimentación adecuada, muchos de ellos eran débiles y demacrados.
Pero algo les sucedió la noche de la Pascua. (Ver Éxodo 12)  Con la sangre del cordero aplicada en los dinteles de sus puertas, ellos quedaron bajo la protección de Dios.  Y dentro de sus hogares, conforme a las instrucciones de Dios, ellos comieron el cordero asado al fuego.
Yo creo que entre ellos, aquellos que eran ciegos se comieron los ojos del cordero, creyendo que los ojos perfectos del cordero les darían una visión perfecta.  Los que  tenían problemas cardíacos, se comieron el corazón del cordero, creyendo que sus corazones volverían a latir fuerte.  Y los que eran cojos, se comieron las patas del cordero, creyendo que podrían saltar como corderos.
Y cuando la mañana llegó, algo nuevo y milagroso les sucedió.  Ellos salieron con Dios ya no como esclavos sino como personas libres.  Ellos ya no eran pobres y necesitados, sino que poseían plata y oro que les habían dado los egipcios.  ¡Y ninguno de ellos —había alrededor de 2.5 millones de ellos— estaba débil o enfermizo!
Si esto fue lo que el pueblo de Israel experimentó después de participar del cordero de la Pascua, que era solo una sombra de Cristo, ¿cuánto más nosotros, que hemos estado bajo la cobertura de la sangre santa de Jesús, el verdadero Cordero de Dios, vamos a experimentar tales bendiciones?
¡Cuando tú depositas tu confianza en el Cordero de Dios que fue quemado por el ardiente juicio de Dios que era para nosotros, vas a caminar diariamente, sin pobreza ni debilidad, sino con provisión abundante y divinamente fortalecido en Cristo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 15 de junio de 2020

La Condenación Es La Causa Principal


Inspiración de Gracia

Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús...  (Romanos 8:1)
Cuando tienes una planta con hojas enfermas, sería una tontería solo darle tratamiento a las hojas sin conocer la causa principal del problema.  Del mismo modo, cuando las “hojas” de enfermedad, pobreza y hábitos destructivos comienzan a brotar en tu vida, tú necesitas saber cuál es la causa principal.
Los expertos te dirán que es el estrés.  Ellos pueden ir un poco más profundo y decir que es el temor —temor al futuro, al rechazo, a la pérdida, a la muerte, etc.  ¿Pero es realmente el temor la causa?  ¿O hay algo más profundo que el temor?
La Biblia nos muestra que la causa fundamental más común en los problemas en nuestras vidas es la condenación.  Con la condenación viene el temor.  El temor induce al estrés, el cual provoca los síntomas de la maldición.
Esto fue lo que le sucedió a Adán.  Mucho antes de que él enfrentara la pobreza, la enfermedad y finalmente la muerte, él tenía estrés.  Debido a su pecado, Dios le dijo: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra.” (Génesis 3:19)  El sudor habla de estrés.  Pero antes de que hubiera estrés, había temor porque Adán le dijo a Dios: “Oí Tu voz en el huerto, y tuve miedo porque estaba desnudo, y me escondí.” (Génesis 3:10)
Pero, ¿qué hizo que Adam tuviera temor?  Adán solo tuvo miedo cuando, al ver su desnudez, él se dio cuenta de que había pecado contra Dios.  Él se sintió tan avergonzado y condenado que se escondió.  Entonces Dios le preguntó: “¿Quién te ha hecho saber que estabas desnudo?” (Génesis 3:11)  No había nadie más en el jardín aparte de Adán y Eva, así que sabemos que probablemente fue el diablo quien le dijo a Adán que estaba desnudo.
Amigo, la condenación es la causa principal de los síntomas de la maldición que se manifiesta en tu vida.  Es por eso que tú debes saber que en la cruz, Dios tomó todos tus pecados, los puso sobre Jesús y desató la furia de Su ira contra ellos hasta que Jesús gritó: “¡Consumado es!”
Todos tus pecados fueron completamente castigados en el cuerpo de Cristo que fue condenado por ti.  La causa principal de todos tus problemas ya fue tratada.  Esto significa que el diablo no puede imponer la maldición en tu vida si tú no recibes primero su condenación.  ¡Así que ven al lugar de no condenación y las hojas enfermas no brotarán en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 7 de junio de 2020

La Cabeza Y No La Cola


Inspiración de Gracia
Y te pondrá el Señor a la cabeza y no a la cola, solo estarás encima y nunca estarás debajo...  (Deuteronomio 28:13)
Uno de los miembros de nuestra iglesia vio que su desempeño en ventas tocó fondo a mediados de año.  Como resultado, él ocupó el puesto 320 entre los 420 asesores financieros de su empresa.
Devastado y a punto de darse por vencido, comenzó a escuchar mis mensajes y a clamar  a Dios por Sus promesas, entre ellas: “te pondrá el Señor a la cabeza y no a la cola, solo estarás encima y nunca estarás debajo” y “muchos primeros serán últimos, y los últimos, primeros.” (Mateo 19:30)
Él encomendó todo a Dios porque creía que solo Dios podía cambiar las cosas para él.  Y Dios hizo exactamente eso.
¡A finales de ese año, él estaba en el segundo lugar de su sucursal y en el 10mo lugar de toda la compañía!  Calificó para un viaje para dos personas a Barcelona, ​​España, por un valor de S$20,000.  Y eso no fue todo.  Por primera vez en sus 12 años como asesor financiero, él calificó para el Reconocimiento de la Mesa Redonda Del Millón de Dólares.  Solo el seis por ciento superior de los asesores en toda la industria califican para este premio internacional.
Amado, cuando Dios te ponga a la cabeza, tú terminarás por encima de tus circunstancias.  Fíjate en la historia de José. (Ver Génesis 39)  Él, incluso siendo esclavo, era la cabeza y no la cola, porque Dios prosperaba todo lo que él hacía.
“Pero Pastor Prince, cuando yo miro mi vida, hay momentos en los que estoy arriba y hay momentos en que estoy abajo.  Sin embargo, la Biblia dice que yo solo estaré arriba.  No entiendo esto.”
La situación por la que estás pasando es solo temporal.  Sigue creyendo que estás arriba solamente y no debajo, incluso cuando hayas tocado fondo.  Es Dios quien siempre te hace triunfar en Cristo. (Ver 2 Corintios 2:14)  Tú no puedes hacerte triunfar.  Solo Dios puede hacerlo y Él ha prometido en Su Palabra que tú serás la cabeza y no la cola, que solo estarás arriba y nunca estarás debajo.  ¡Así que cree en Su Palabra a pesar de tus circunstancias y espera ver la victoria!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 20 de mayo de 2020

Se Consciente De Tu Posición En Cristo


Inspiración de Gracia
Yo Soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en Mí y Yo en él, ese da mucho fruto, porque separados de Mí nada podéis hacer.  (Juan 15:5)
En este versículo, Jesús dice: “Yo Soy la vid, ustedes son las ramas.”  No dijo: “Yo Soy la vid, ustedes traten de ser las ramas.”  En otras palabras, Él quiere que nos demos cuenta de que nosotros ya somos las ramas.  Nosotros no tenemos que luchar por convertirnos en las ramas.
Como Sus ramas, nosotros solo tenemos que perseverar o permanecer en Cristo, nuestra vid.  ¿Cómo hacemos eso?  Hacemos eso simplemente siendo conscientes todos los días de nuestra posición en Cristo.  Debido a que hemos recibido a Cristo, nosotros estamos en Cristo y somos aceptados en el Amado (ver 2 Corintios 5:17, Efesios 1:6), Dios nos acepta porque nosotros estamos en el Amado y Él está en nosotros.  Y así es como Dios nos ve hoy cuando venimos a Su presencia.
Entonces lo que el diablo quiere hacer es que tú te enfoques en tu condición, en vez de en tu posición en Cristo.  La condición que tú enfrentas puede ser escasez financiera o deterioro de tu salud.  El diablo quiere que tú te concentres en tu condición y olvides tu posición —que eres la justicia de Dios en Cristo y que estás sentado con Él en lugares celestiales a la diestra del Padre (ver 2 Corintios 5:21, Efesios 2:6).  Él quiere que tú olvides que eres heredero de Dios y coheredero juntamente con Cristo. (Ver Romanos 8:17)
El diablo sabe que una vez que tú te enfocas en tu posición en Cristo, esto te dará el poder de cambiar tu condición y tus circunstancias.  Juan 15:5 dice que tú “darás mucho fruto.”  Esto significa que cuando tú oras en contra de cualquier escasez, la abundante provisión va a fluir.  Cuando ores por sanidad, la enfermedad se va a ir.
Amigo, ninguna de estas cosas puede suceder por tu propia voluntad, sino por Su vida que fluye a través de ti.  Así como la savia que fluye a través de las ramas de una enredadera hará que éstas den fruto, Su vida que fluye a través de ti, producirá una abundante cosecha de provisión, sanidades y milagros.  ¡Tú solo necesitas permanecer consciente de quién eres tú en Cristo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 12 de mayo de 2020

Dios Está Complacido Contigo, Su Amado


Inspiración de Gracia
… Él [Dios] nos hizo aceptos en el Amado.   (Efesios 1:6, RV60)
Los estudios han demostrado que en el corazón de cada hijo hay un ruego por la aprobación de su padre.  Algo sucede cuando un padre le dice a su hijo: “Papá está muy orgulloso de ti.”  O cuando un padre le dice a su niña: “Tú siempre serás la niña favorita de papá.”
Podemos ver un momento especial como este en la Biblia, cuando Dios el Padre mostró Su aprobación de Su Hijo —“Este es Mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.” (Mateo 3:17)  La Biblia nos muestra que el ministerio de Jesús comenzó con la aprobación del Padre, incluso antes de que Él realizara algún milagro.
Ahora, tú puedes pensar que Dios naturalmente diría eso de Jesús, pero no de nosotros.  Amigo, la verdad es que Jesús vino por nosotros, como nosotros.  Él murió por nosotros, como nosotros.  Él recibió la aprobación del Padre para nosotros, como nosotros.  Él vino como nuestro representante.  Y si eso no fuera suficiente, ¡Dios nos dice en Su Palabra que nosotros somos “aceptados en el Amado”!
¿Por qué Dios dijo específicamente “aceptados en el Amado” y no simplemente “aceptados en Cristo”?  Yo creo que es porque Él quiso traer a nuestra memoria el recuerdo de lo que sucedió en el río Jordán, en donde Él dijo: “Este es Mi Hijo Amado, en quien tengo complacencia.”  Dios quiere que sepamos que nosotros somos Su amado y que Él está complacido con nosotros.
Dios nos ve como Su amado porque Él nos ha hecho aceptos en el Amado.  Él quiere que nos levantemos cada día sabiendo que nosotros somos Su amado, incondicionalmente amados y completamente aprobados.
Cuanto más sepamos cuán amados y atesorados por Dios somos, más podemos esperar que las cosas buenas sucedan en nuestras vidas.  Podemos esperar estar sanos y completos.  Cuando nos damos cuenta de que somos el objeto del amor de Dios, en lugar de asustarnos o sentirnos amenazados fácilmente por cualquier cosa o persona, nos sentimos seguros de que ganaremos cada batalla en la vida.
Así, amigo mío, es como tu Padre celestial quiere que vivas.  ¡Así que, vive la vida hoy con la seguridad de que tú eres el amado de Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 10 de mayo de 2020

No Seas Consciente Del Polvo


Inspiración de Gracia
Y había allí una mujer que durante dieciocho años había tenido una enfermedad causada por un espíritu; estaba encorvada, y de ninguna manera se podía enderezar.  (Lucas 13:11)
Imagina estar inclinado durante 18 años.  Todo lo que verías sería el polvo del suelo.  Esa era la situación de la mujer en Lucas 13.  El polvo era todo lo que sus ojos miraban, todo el tiempo, donde quiera que ella fuera, hasta que se volvió consciente del polvo.  Gracias a Dios, ella finalmente vio los hermosos pies de Jesús, quien le trajo buenas noticias y la levantó.
Ahora, el polvo es la comida del diablo.  La Biblia dice que Dios maldijo al diablo para que comiera polvo todos los días de su vida. (Ver Génesis 3:14)  El polvo representa la muerte. (Ver Génesis 3:19)  El diablo quiere que tú seas como él —que caigas sobre tu vientre, te arrastres y comas polvo.  Comer polvo es alimentarse de tus defectos y carencias, hasta que constantemente sientas que hay tantas cosas en tu vida que necesitas limpiar.  Puede ser que tú no estés físicamente inclinado, pero como la mujer, te vuelves consciente del polvo y la vida todos los días es una lucha.
Tener conciencia del polvo también afecta la forma en que ves a los demás.  Miras las faltas de las personas todo el tiempo.  Señalas sus defectos y sacas a relucir sus errores pasados.  Cuando eres consciente del polvo, encuentras tus relaciones despojadas de paz y de alegría.
Y si tú, como la mujer, sigues mirando el polvo, en poco tiempo, esa posición interna de conciencia del polvo estará tan arraigada que te convertirás en la comida del diablo porque lo que él come es el polvo.  La Palabra de Dios lo describe como un león rugiente, buscando a quién devorar. (Ver 1 Pedro 5:8)
Si tú no quieres ser devorado por él, ¡entonces levanta tus ojos por encima del polvo!  En lugar de mirar tus faltas, mira a Cristo, quien te liberó de cada una de tus derrotas.  Mírate a ti mismo como Dios te ve —justo y santo en Cristo. (Ver Colosenses 3:12, 2 Corintios 5:21)  Tú no eres polvo porque no estás en la carne, ni eres de la carne —tú estás en el Espíritu y eres del Espíritu. (Ver Romanos 8:9)
Amigo, cuanto más comprendas quién eres tú en Cristo, más te enderezarás y caminarás de la manera en que Dios te ve —¡una nueva creación con Su autoridad, Su poder y Su Espíritu vencedor!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 4 de mayo de 2020

No Más Noches Sin Dormir


Inspiración de Gracia
Es en vano que os levantéis de madrugada, que os acostéis tarde, que comáis el pan de afanosa labor, pues Él da a Su amado el sueño.  (Salmos 127:2)
¿Eres de los que tienen problemas para dormir por la noche?  Quizás apenas esta mañana dijiste: “Estuve despierto toda la noche —mi hijo tuvo mucha fiebre” o "Dormí solo dos horas —estuve despierto puliendo mi presentación” o “No pude dormir para nada —estaba preocupado por las facturas que se están acumulando.”
Dios “da a Su amado el sueño.”  ¿Quién es Su amado?  ¡Tú y yo!  Debido a que estamos en Cristo, nosotros somos Su amado. (Ver Efesios 1:6, 2 Tesalonicenses 2:13)
Dios dice: “Es en vano que te levantes de madrugada, que te acuestes tarde, que comas el pan de afanosa labor.”  En otras palabras, no tiene sentido preocuparte y perder el sueño porque la verdad es: “Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican; si el Señor no guarda la ciudad, en vano vela la guardia.” (Salmos 127:1)
Así que, permite que sea Dios quien construya tu carrera y vigile tus inversiones financieras.  Permite que sea Él quien guarda tu salud, tu matrimonio y a tus hijos.  No te preocupes y te quedes despierto hasta tarde, como si fueras tú la fuente del aumento o quien tiene el poder para hacer que las cosas sucedan y salvar la situación.  No, Dios es el único y Él te dice: “Mi amado hijo, echa en Mí esa preocupación y vete a dormir.”  Y mientras tú estás durmiendo, Él está trabajando en tu situación.  ¡Él, que no se adormece ni se duerme (ver Salmos 121:3–4), trabaja el turno de noche para ti mientras tú duermes!
Pero debido a que nosotros queremos estar haciendo y corrigiendo, nos resulta difícil soltar y dejar que Dios se haga cargo.  Sin embargo, cuando realmente lo hacemos y echamos todas nuestras preocupaciones, ansiedades y afanes de una vez por todas en Sus manos, podemos ver cómo Él nos cuida con cariño y atención vigilante. (Ver 1 Pedro 5:7)  Podremos verlo a Él tomando control de nuestros problemas y resolviendo las cosas para bien. (Ver Romanos 8:28)
Amado, confía en el amor de tu Padre por ti.  ¡Echa tus preocupaciones sobre Él y no tengas más noches sin dormir!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince