recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

lunes, 30 de abril de 2018

Cubierto, Protegido, Liberado


El Señor iba delante de ellos, de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos, a fin de que anduvieran de día y de noche.
Éxodo 13:21
Cuando los hijos de Israel anduvieron errantes en el desierto, Dios los guió yendo delante de ellos en una columna de nube durante el día y una columna de fuego durante la noche.
Durante el día, Dios extendía la columna de nube como una cobertura sobre Su pueblo en el desierto, para prevenir que el sol abrasador los hiriera y los debilitara.  El pueblo estaba cubierto por Su sombra y se mantenían frescos.  Hoy, tú también estás bajo Su cobertura.  Él no va a permitir que tú seas derribado (Salmo 121:3-8), ni que seas oprimido por el “calor” del día. (Isaías 54:14)
Durante la noche, cuando el desierto se volvía oscuro y frío, Dios le daba a Su pueblo la columna de fuego para iluminar su camino, y para mantenerlos cálidos y seguros.  Hoy,  mientras tú caminas con Dios, no serás abrumado por los lugares fríos y oscuros de la vida, porque la Palabra de Dios dice: “Porque todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día.  No somos de la noche ni de las tinieblas”. (1 Tesalonicenses 5:5)  Y no temerás el terror de la noche, ni la pestilencia que anda en tinieblas, porque Dios te librará de ellas. (Salmos 91:5-6)
Como los hijos de Israel, quienes solamente necesitaban dirigir su mirada hacia arriba y poner sus ojos en la columna de nube y la columna de fuego, todo lo que tú necesitas hacer hoy es dirigir tu mirada hacia arriba y poner tus ojos en Jesús.  Cuando necesites Su dirección en una situación, busca a Jesús quien tiene para ti palabras de vida eterna. (Juan 6:68)  Cuando veas síntomas de enfermedad en tu cuerpo, busca a Jesús quien llevó todas nuestras enfermedades y nuestras dolencias. (Mateo 8:17)
Cuando los hijos de Israel fueron mordidos por serpientes en el desierto, Dios le dijo a Moisés que hiciera una serpiente de bronce y la colocara en un poste —una figura de Cristo siendo juzgado en la cruz. (Juan 3:14)  Aquellos que pusieron su mirada en la serpiente de bronce en vez de ponerla en sus heridas, fueron sanados. (Números 21:9)  ¡Aquel que pone su mirada en Jesús vive!
Amado, pon tu mirada en Jesús.  ¡Él es tu cobertura, tu protección y tu liberación!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 29 de abril de 2018

Dios Puede Usar A Quienes El Mundo Rechaza


Pues considerad, hermanos, vuestro llamamiento; no hubo muchos sabios conforme a la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles.
1 Corintios 1:26 (NTV)
Tú puedes pensar que eres un don nadie, que tu tiempo ha pasado y que fuiste un perdedor a los ojos del mundo.  Pero anímate porque la Palabra de Dios dice que si no eras sabio conforme a la carne, ni poderoso, ni noble, ¡entonces eres un candidato ideal para que Él te llame!  Y cuando Él comienza a usarte, tú vas a ver Su favor, Su poder y Su abundancia cambiar tu vida.
A los ojos del mundo antiguo, Moisés era la estrella ascendente de Egipto.  La Biblia nos dice que durante los primeros 40 años de su vida, “Moisés fue instruido en toda la sabiduría de los egipcios, y era un hombre poderoso en palabras y en hechos”. (Hechos 7:22)  Pero Dios no pudo usarlo entonces, porque él era demasiado inteligente, fuerte y lleno de sí mismo.
Fue solo 40 años más tarde, después de haber estado en el poco glamoroso desierto de Madián, vacío de sí mismo y pensando que su tiempo había pasado, que Dios lo envió para avergonzar la fuerza de Faraón.
El mundo puede pasarlos por alto —a los débiles, los pequeños, los olvidados, y los perdedores; pero Dios los escogió para avergonzar a los poderosos del mundo.
Yo sé que esto es verdad.  Cuando era un pequeño niño, crecí ante el rechazo y el ridículo debido a mi mezcla racial indo-china.  Y de adolescente, yo era el blanco de muchas bromas, debido a mi tartamudez.
Recuerdo que siendo adolescente, oré a Dios: “Yo no sé lo que puedo hacer para Ti, ni lo que puedo darte, pero soy Tuyo —en espíritu, alma y cuerpo.”  No sé cuántas veces hice esta oración.  Pero sé que Dios me escuchó porque Él me llamó.  Solo Dios se atrevería a escogerme, un  tartamudo, para pastorear por Él a una iglesia que desde entonces ha crecido a más de 30,000 miembros, al día de hoy.
Yo sé lo que era y de dónde he venido.  Sé que no he hecho nada y no puedo hacer nada apartado de Su unción y Su gracia en mi vida.
Mi amigo, cuando pienses que eres débil y pequeño, comparado con los otros en el mundo, ¡es cuando Dios podrá usarte para hacer cosas grandes y maravillosas para Él!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 28 de abril de 2018

¡Ciertamente!


Ciertamente El llevó nuestras enfermedades [aflicciones], y cargó con nuestros dolores [tristezas]…
Isaías 53:4
Mientras esperan por la manifestación de su sanidad, algunas personas encuentran difícil creer que Jesús realmente tomó sus enfermedades y dolores, así como tomó sus pecados y vergüenza.  Si tú eres uno de ellos, no te sientas condenado.  Tu Padre en el cielo te comprende.  Es por eso que Él puso la palabra “ciertamente” cuando dijo: Ciertamente, Mi Hijo llevó tus enfermedades y cargó tus dolores.”
Una vez, mi hija Jessica estuvo llorando toda la noche porque no se sentía bien.  Había estado enferma un par de días.  En mi estudio, yo tomé mi Biblia y el Señor me dirigió a Isaías 53:4 en donde dice: “Ciertamente Él llevó…  Ahora, yo conozco la versión del hebreo original, y esta dice: “Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades y cargó nuestros dolores.”  Así que dije: “Ciertamente, Él llevó la enfermedad de Jessica…”
Pero era como si el versículo no fuera real para mí.  Su llanto parecía más real.  Entonces, de repente, el Espíritu Santo abrió mis ojos a una palabra en ese verso, y realmente revolucionó la forma en la que pude ver todo el pasaje.
Fíjate en la primera palabra del versículo.  Dice: “Ciertamente…”  Ciertamente, Él llevó tus enfermedades y cargó tus dolores.  Ahora, mira el siguiente versículo: “Mas Él fue herido por nuestras transgresiones…”  Todo cristiano conoce y cree que Jesús fue herido por nuestros pecados, aunque la palabra “ciertamente” no fue puesta aquí, sino en el verso anterior.  Pienso que Dios sabía que nosotros hallaríamos difícil de creer que Jesús también llevó nuestras enfermedades y cargó nuestros dolores, ¡así que Él puso la palabra “ciertamente” allí, para ayudarnos a creer!
Cuando me di cuenta de esto, puse mi Biblia en el piso, me puse de pie sobre ella y dije: “Padre, Tú sabes que no quiero ser irreverente, pero me levanto firme en Tu Palabra.  ¡Ciertamente, Jesús llevó la enfermedad de Jessica y cargó su dolor!  No me importa si todavía puedo escucharla llorar.  ¡Ciertamente, Tu Hijo, Tu amado Hijo, llevó su enfermedad y cargó su dolor!  ¡Aleluya!  Esa noche, el rompimiento vino.  Esa noche, mi pequeña Jessica fue sanada. 
¿Estás tú o alguno de tus seres amados, sufriendo ahora de alguna enfermedad o dolor?
Ciertamente nuestro Señor Jesús llevó tus enfermedades y cargó tus dolores.  Y mientras tú crees esta verdad, ¡ciertamente, tu sanidad y tu rompimiento vendrán!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 27 de abril de 2018

Recibe Mientras Escuchas Las Buenas Nuevas


Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree...
Romanos 1:16
Si has estado en seminarios motivacionales, probablemente has escuchado a los oradores decir: “Si sigues estos cinco pasos, llegarás al lugar de crecimiento financiero.”  Ellos probablemente te habrán dicho también que si no alcanzas el éxito, es porque no seguiste esos pasos de la manera correcta, es decir diligentemente.
¡Gracias a Dios que el evangelio o las buenas nuevas no funcionan de esta manera!  En el mismo minuto en el que tú escuchas o lees las buenas nuevas, y las crees y las recibes, Su Palabra va hacia adelante para sozo (la palabra griega que significa “salvar”) a ti, dándote plenitud en todas las áreas de tu vida, “pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree.”
¿Cuáles son las buenas nuevas?  Son que Dios nos ama tanto que nos dio a Su Hijo para que tomara nuestro castigo, de manera que nosotros podamos tener Sus bendiciones sin tener que trabajar por ellas.  Justo ahora, mientras estás leyendo este devocional, escuchando a un pastor o viendo la grabación de una prédica, al estar escuchando la Palabra de Dios, Su poder es liberado sobre tu situación, resolviendo las cosas para ti, y cambiando tu situación por completo, para tu bienestar.
En Hechos 14:8-10, vemos a Pablo predicando las buenas nuevas en Listra.  Un hombre que era cojo de nacimiento estaba escuchando a Pablo.  Pablo, viendo que él tenía fe para ser sanado, le dijo: “¡Levántate derecho sobre tus pies!”  ¡Y el hombre dio un salto y anduvo!  Él escuchó las buenas nuevas, las creyó y fue sanado.
En una conferencia de liderazgo en Oslo, Noruega, en la que yo estaba como orador, un pastor compartió cómo un muy respetado hombre de negocios de su iglesia había sido sanado mientras escuchaba uno de mis mensajes grabados.  Este hombre era sordo de un oído.  Y cuando estaba escuchando mi enseñanza en esa grabación, ¡su oído sordo se abrió de golpe sin que nadie impusiera manos sobre él, ni orara por él!  Él solamente estaba escuchando las buenas nuevas cuando su oído se abrió.  Ahora, esto es a lo que llamo el poder de Dios para su salvación, sozo-andole a él, ¡haciendo plena su capacidad auditiva!
Mi amigo, estos milagros suceden no porque sigamos fielmente algún tipo de fórmula, sino porque escuchamos la predicación de las buenas nuevas, ¡y simplemente la creemos!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 26 de abril de 2018

Dios Nunca Te Dará La Espalda


… El mismo ha dicho: “Nunca te dejare ni te desamparare”.
1 Juan 4:10
Por seis horas completas, el Hijo de Dios estuvo suspendido entre el cielo y la tierra.  Y al peso de Su sufrimiento en la cruz, Él clamó desde la oscuridad profunda: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mateo 27:45-46)
Por primera vez, Jesús se dirige a Su Padre como “Dios.”  El Padre había abandonado al Hijo.  Como Juez del universo, Dios tuvo que darle la espalda a Su Hijo, quien estaba cargando la inmundicia de los pecados del mundo, porque Sus ojos son demasiado limpios para mirar el mal. (Habacuc 1:13)
Si el Padre no le hubiera dado la espalda a Su Hijo, Él tendría que darte la espalda a ti ahora cuando tú clamas a Él en el momento de tu necesidad.  ¡Pero debido a que Jesús tomó tu lugar, ahora, tú puedes tomar Su lugar y encontrar siempre el rostro de Dios sonriendo!
Justo ahora, el rostro de Dios está sonriendo para ti.  Su rostro está brillando sobre ti.  Yo puedo pararme delante de ti y declarar: El Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti. (Números 6:25-26)  Y esto es porque Jesús pagó el precio para que Dios nunca te deje ni te abandone. (Hebreos 13:5)
Como Juez, Dios le dio la espalda a Su Hijo.  Pero como Padre, Él lloró.  Su corazón se rompió porque Cristo nunca fue más complaciente para Él, como cuando estaba en la cruz.  El sufrimiento de Cristo fue un aroma fragante para el Padre. (Efesios 5:2)
¿Recuerdas lo que Jesús dijo?  Por eso el Padre Me ama, porque Yo doy Mi vida para tomarla de nuevo.” (Juan 10:17)  Si eres padre, amas a cada uno de tus hijos de igual manera.  Pero cuando uno de ellos hace algo especial para ti, por amor, eso toca tu corazón y solo quieres correr hacia él y abrazarlo.
Eso fue lo que pasó en la cruz, excepto que el Padre no pudo abrazar a Su Hijo.  En vez de eso, Él tuvo que darle la espalda a Su Hijo porque nuestros pecados tenían que ser castigados en el cuerpo de Su Hijo. 
Amado, cuando tú clames hoy al Padre por ayuda, debes saber que Él te escucha y ciertamente va a ayudarte.  ¡Debido a Jesús, Él nunca va a darte la espalda a ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 25 de abril de 2018

No Hay Nada Que Esté Mal En Dios, Ni En Su Palabra, Ni En Mi


Toda tú eres hermosa, amada mía, y no hay defecto en ti.
Cantares 4:7
Algunas veces, cuando no recibimos nuestra sanidad, nuestro punto de quiebre, nuestra restauración o nuestro milagro de tener hijos, no podemos sino pensar que algo está mal en nosotros.  Nos decimos a nosotros mismos: “¡No hay nada que esté mal en Dios, nada que esté mal en la Palabra, así que, debe haber algo que está mal en mi!”  Mi amigo, si piensas que tu milagro depende de ti, entonces estás en tierra inestable.
En el antiguo pacto, vemos la carga “todo depende de mí,”  puesta sobre el hombre.  La parte de Dios era bendecir a Su pueblo, pero solo si ellos hacían su parte al obedecer todas Sus leyes.  Si ellos no hacían su parte, ellos no solo no serían benditos, sino que sobre ellos vendría maldición.
La mayor parte del tiempo, ellos terminaban bajo maldición, porque simplemente no podían cumplir todas las leyes de Dios.  Así que, Dios halló falla en ese pacto porque aunque Él quería bendecir al hombre, los pecados del hombre le hacían difícil hacerlo.  El hombre mismo era el punto débil.
En el nuevo pacto, el hombre no tiene una parte que cumplir, excepto creer y recibir.  El nuevo pacto de la gracia, fue establecido entre Dios el Padre y Dios el Hijo —ambos infalibles y más que capaces de guardar el pacto.
Dios el Hijo es el representante del hombre.  Jesús nos representa a ti y a mí.  Así que, en este pacto, lo mucho que podemos recibir de Dios depende de lo bueno que es nuestro representante y lo perfecta que es Su obediencia.  Por supuesto, Jesús es el Hombre perfecto, de obediencia perfecta.  Así que, ¡en Él nosotros estamos calificados para recibir todas las bendiciones de Dios!  Solamente necesitamos creer y recibir.
La sangre de Jesús fue derramada por la remisión de todos tus pecados.  Tú eres ahora la justicia de Dios en Cristo. (2 Corintios 5:21)   Por Su sacrificio perfecto, Él te ha hecho perfecto para siempre. (Hebreos 10:14)  ¡No hay mancha en ti!
Hoy, el diablo no tiene derecho de decirte que tú no puedes ser bendecido porque hay algo malo en ti.  Así que, mientras estás esperando por tu milagro, di: “¡No hay nada que esté mal en Dios, nada que esté mal en la Palabra, y nada que esté mal en mi!  ¡Yo voy a recibir mi milagro!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 24 de abril de 2018

Tu “Trabajo” Es Entrar En Su Descanso


… El que ha entrado a Su reposo, él mismo ha reposado de sus obras, como Dios reposó de las Suyas.  Por tanto, esforcémonos por entrar en ese reposo…
Hebreos 4:10-11
Un bebé aprende a sentarse antes de empezar a ponerse de pie y caminar.  La vida cristiana también comienza con sentarse.  Dios “nos resucitó con Él, y con Él nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús. (Efesios 2:6)  Lo bien que caminemos después de eso, depende de lo bien que nos sentemos y descansemos en la obra terminada de Cristo.
La tierra prometida era una tierra de descanso en la que Dios prometió a Su pueblo “grandes y espléndidas ciudades que tú no edificaste, y casas llenas de toda buena cosa que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivos que tú no plantaste.(Deuteronomio 6:10-11)
Pero durante 40 años, el pueblo de Dios anduvo en el desierto, porque ellos se rehusaron a creer que Dios les había dado una tierra en dónde todo había sido preparado —la obra estaba terminada.  Ellos no pudieron creer que Dios les había dado una tierra llena de cosas buenas para que las disfrutaran, una tierra en la que fluía Su provisión abundante.
Hoy, hay creyentes que todavía no pueden creer que la obra de Jesús esté completa y verdaderamente terminada.  Ellos están tratando de completar una obra completa, terminar una obra terminada y vencer a un diablo vencido.
Hoy, hay creyentes que están siempre trabajando, tratando de generar su sanidad, su éxito y su victoria.  Pero Dios quiere que dejemos de intentarlo y que comencemos a confiar en Su amor por nosotros.  Él quiere que dejemos de trabajar y luchar, y comencemos a descansar y creer en Su gracia para nosotros.
El único “trabajo” que ha dejado para que nosotros hagamos hoy es entrar en Su descanso.  Nosotros debemos trabajar cada día por entrar en Su descanso.  Debemos descansar en nuestro interior, creyendo que la obra está hecha porque es una obra terminada, y confiando en el favor inmerecido de Dios para nosotros.  Debemos descansar en Jesús, nuestra verdadera arca, que nos llevará a través de las aguas tempestuosas.
Así que, hoy, “si oyes Su voz, no endurezcas tu corazón… esfuérzate por entrar en ese reposo.” (Hebreos 4:7-11)  Entremos en Su reposo.  Disfrutemos sentarnos con Cristo en los lugares celestiales, ¡así correremos y no nos cansaremos! (Isaías 40:31).
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 23 de abril de 2018

Tener Todas Las Cosas Añadidas


Pero buscad primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Mateo 6:33
Tú probablemente seas una persona responsable que está preocupada por proveer adecuadamente para su familia —ocupado en que haya comida en la mesa, dinero para las necesidades de los niños, comodidad, educación, y así.
¿Qué tiene que decirnos Dios acerca de estas preocupaciones legítimas?  Según Mateo 6:31, Él nos dice: No se preocupen.”  Ahora, Él no está diciendo que nosotros no necesitamos todas esas cosas porque en la misma porción de la escritura, Él dice: Vuestro Padre celestial sabe que necesitáis todas estas cosas.” (Mateo 6:32)
Así que, Dios se preocupa de que nosotros tengamos estas cosas.  Él quiere que nosotros tengamos todas estas cosas.  De hecho, Él quiere que todas estas cosas nos sean añadidas.  Y Él nos dice que la manera en que estas cosas nos serán añadidas es que nosotros primero busquemos el reino de Dios y Su justicia.  Y no es buscando añadir todas estas cosas para nosotros mismos.
Pero, ¿qué es justicia?  Justicia no es buen comportamiento.  Justicia es mi posición correcta delante del Padre.  Es la limpieza de toda tu culpa, que me hace capaz de estar de pie delante de Dios.  No es algo que se alcanza mediante el buen comportamiento.  Es un regalo de Dios.  Pablo lo llama: El regalo de la justicia.” (Romanos 5:17)  Y “buscar” este regalo es estar consciente del hecho de que tú lo tienes, y también, confesar que tú eres justo en Cristo. 
Así que, esta justicia que se nos dice que busquemos, no es el buen comportamiento, sino guardar nuestra posición correcta delante de Dios, que viene a nosotros como un regalo cuando recibimos la salvación.  En la cruz, Jesús no solo quitó nuestros pecados, ¡Él también nos dio Su justicia, para que hoy, nosotros podamos acercarnos confiadamente delante del trono de Dios, y recibir libremente, todo lo que Él murió para darnos!
Hoy, si tú quieres proveer para tu familia las cosas buenas de la vida, asegúrate que tu Padre celestial conozca que tú necesitas todas estas cosas.  Solo busca Su justicia, no tu propia justificación, ¡y “todas esas cosas te serán añadidas”!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 22 de abril de 2018

El Regalo De La No Condenación


… “Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques más.”
Juan 8:11
Cuando Jesús estaba en la tierra, una mujer sorprendida en adulterio fue llevada delante de Él por los escribas y los fariseos, la mafia religiosa de esos días.  Ellos intentaban atraparle planteándole una pregunta difícil de responder: “En la ley, Moisés nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres; ¿Tú, pues, qué dices?” (Juan 8:5)
Jesús respondió: “El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en tirarle una piedra”. (Juan 8:7)  Los escribas y los fariseos se fueron retirando uno a uno, hasta que no quedó ninguno.
Las personas en la multitud que querían condenar a la mujer no pudieron.  Pero Jesús, el único en la multitud que realmente tenía el poder de condenarla, no lo hizo.  Él luego le preguntó: “Mujer… ¿Ninguno te ha condenado?” (Juan 8:10)
Él habló estas palabras de gracia a ella, porque la amaba.  Además, al hacerle esa pregunta, Él le estaba dando la oportunidad de hablar palabras de no condenación para sí misma —“Ninguno [me condena], Señor. (Juan 8:11)
Jesús no solo le habló palabras de gracia, Él también le dio el regalo de la no condenación —“Yo tampoco te condeno.  Vete; desde ahora no peques más.”  Fue cuando ella recibió el regalo de la no condenación, que tuvo el poder para “ir y no pecar más”.
Hoy, tú tienes el regalo de la no condenación porque el Hijo de Dios fue condenado por tus pecados. (Romanos 8:1)  Hoy, Dios no puede condenarte cuando pecas, porque Él es fiel y justo a lo que Su Hijo ha hecho.
Así que, si el diablo trata de convencerte de que Dios está enojado contigo cuando tropiezas y caes, solo dile: “¡Dios no me condena hoy, porque 2,000 años atrás Él ya condenó a Jesús en la cruz!”
Desafortunadamente, todavía escuchamos a las personas decir: “Vete y no peques más en primer lugar, luego, Yo no te condeno.”  Tal vez tú has estado diciéndote esto a ti mismo también.  Pero Dios dice: “Yo no te condeno.  Vete y no peques más.”  ¡Él te ha dado el regalo de la no condenación, para que tú tengas la fuerza para ir y no pecar más!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 21 de abril de 2018

Vence Las Probabilidades Con El Favor De Dios


Y Rut la moabita dijo a Noemí: “Te ruego que me dejes ir al campo a recoger espigas en pos de aquel a cuyos ojos halle gracia.”  Y ella le respondió: “Ve, hija mía.”
Rut 2:2
Al verte a ti mismo en lo natural, ¿ves sólo carencias?  ¿Dices: “No tengo una buena educación,” “Soy pobre,” “Estoy demasiado viejo,” o “Soy divorciado”?  Tengo buenas noticias para ti.  ¡Como creyente comprado por sangre y como hijo de Dios, tú tienes el favor sobrenatural de Dios!   
En la Biblia, Rut era una pobre viuda moabita que se fue con su suegra para vivir en Belén, un pueblo judío, cuyos habitantes marginaban a los moabitas.   Pero ella no permaneció abatida en la autocompasión y el lamentarse por ser una viuda pobre, de la raza incorrecta, que estaba en el lugar incorrecto.  En vez de eso, ella creyó que Dios iba a favorecerla y declaró: “Hallaré favor en el campo al que vaya a recoger espigas.”
En lo natural, Rut tenía todo en su contra.  Pero debido a que confiaba en el favor de Dios, ella no solo se convirtió en la esposa del hombre más rico de Belén cuando Booz se casó con ella, también se convirtió en la bisabuela de David y su nombre fue incluido en la genealogía de Jesucristo, ¡aún cuando ella no era judía!  Eso es lo que el favor sobrenatural de Dios hizo por ella.  Esa es la clase de bendiciones que el favor sobrenatural de Dios puede darte.
Una dama miembro de nuestra iglesia, nos compartió cómo debido a circunstancias imprevistas, ella iba tarde a una entrevista de trabajo.  Pero ella confesó el favor de Dios sobre ella antes de la entrevista, y milagrosamente los entrevistadores la preseleccionaron para una segunda entrevista.
Había aproximadamente otros 40 aspirantes que tenían la experiencia correcta.  Y aunque ella no tenía la experiencia relevante, por el favor de Dios, ella obtuvo el trabajo, el cual le llegó con una mejor paga, y un subsidio para automóvil, que cubría totalmente el préstamo por su auto.  Su nueva empresa, incluso quería pagarle los gastos de combustible y del celular —¡todo porque ella creía y confesaba que tenía el favor de Dios!
No mires lo que no tienes en lo natural y veas solo carencias.  ¡Confía en el favor de Dios y verás bendiciones que tus habilidades naturales no pueden conseguir!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 20 de abril de 2018

Vida Sobre El Sol


… Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
Juan 10:10
Cuando no estás disfrutando de la vida en abundancia, sientes como si la vida te costara mucho trabajo.  En tu corazón, la vida es vacía y no tiene sentido.  Te sientes como alguien con “aflicción de espíritu”. (Eclesiastés 2:11)
Pareciera como si nada de lo que haces te agrega algo.  La Biblia llama a este tipo de vida “bajo el sol”. (Eclesiastés 2:11)  Alguien que vive la vida bajo el sol, puede conocer o no a Dios, pero Dios, sea que esté olvidado o no, es el centro de las cosas en su vida.  Sus pensamientos son terrenales y hace cosas para gratificar su carne.  Al final, esta persona encuentra que la vida es deprimente e insatisfactoria.  La vida bajo el sol está llena de desesperación.
Pero esto no es así con alguien que vive la vida sobre el sol, con Dios.  Porque la vida con Él está llena de gozo y delicias a Su diestra. (Salmo 16:11)  La vida está completa abundantemente y es buena, tal como Jesús lo prometió “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”
Cuando vives la vida sobre el sol, tus pensamientos están en el cielo y tú te vuelves ocupado por Cristo.  Vives para Él porque sabes que todas las cosas fueron creadas por medio de Él y para Él. (Colosenses 1:16)  Cuando vives para Su gloria, tu vida adquiere un nuevo significado y propósito.
La Palabra de Dios dice: Y Él es antes de todas las cosas, y en Él todas las cosas permanecen”. (Colosenses 1:17)  La palabra griega para “permanecen” significa “se conservan unidas”.  En Cristo, todas las cosas se conservan unidas.  Y es por eso que cuando Cristo es la figura central en tu vida, tú vas a tener todo junto.  Tu mente va a conservarse unida.  Tus sueños y esperanzas van a conservarse unidos.  Tu familia va a conservarse unida por las cuerdas de Su amor.
Tu vida no va a estar vacía, sino llena de la bondad de Dios, porque “Cristo en ti, es la esperanza de gloria”. (Colosenses 1:27)  Es una vida maravillosa —esta vida vivida sobre el sol.  ¡Y tú tendrás una aún más maravillosa vida por venir, en el cielo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 19 de abril de 2018

El Señor Es Tu Refugio


El que habita al abrigo del Altísimo morará a la sombra del Omnipotente.  Diré yo al Señor: “Refugio mío y fortaleza mía, mi Dios, en quien confío.”
Salmos 91:1-2
Todos los días somos bombardeados con noticias sobre conflictos, desastres naturales, enfermedades y nuevas cepas de virus resistentes a los medicamentos.  También escuchamos de personas que han perdido a sus seres queridos en accidentes extraños.  Y nos preguntamos: “¿Habrá un lugar en donde pueda refugiarme de un mundo que se ha vuelto loco?”
¡Si, lo hay!  Dios previó todas estas cosas y Él prometió en Su Palabra, protección de todos los males conocidos por el hombre.  No hay trampa que el diablo haya tendido, de la cual nuestro Padre no pueda liberarnos, si confiamos en Él y hacemos de Él nuestro refugio.  Esa es Su promesa en el Salmo 91.
Ya sea un terremoto a media noche, un francotirador loco, un virus desconocido o el ataque de un terrorista, Dios dice:No temerás el terror de la noche, ni la flecha que vuela de día, ni la pestilencia que anda en tinieblas, ni la destrucción que hace estragos en medio del día.” (Salmos 91:5-6)
Debido a que has hecho de Él tu habitación, en este momento hay ángeles que cuidan ti. (Salmos 91:9-11)  Ellos están atentos a la voz de la Palabra de Dios, por lo que tú debes darle voz a la Palabra de Dios.  Esto significa que tú debes estar de acuerdo y declarar lo que la Palabra de Dios dice acerca de Su cuidado y Su protección para ti.  Entonces, los ángeles serán enviados a servirte. (Hebreos 1:14)
Mi amigo, no digas: “¡Si esto puede pasarle a ellos, también puede pasarme a mí!”  Di: “¡Aunque caigan mil a mi lado y diez mil a mi diestra, ¡a mí no se acercará!” (Salmos 91:7)  El mundo dice que no puedes sino esperar peligro por todas partes.  Dios dice: Tú estás en el mundo, pero no eres del mundo.  Tú tienes Mi protección porque tú eres Mío y estás en Mi.  (Juan 17:14-23)
Tú por fe tienes acceso al lugar secreto del Altísimo, en donde ninguna clase de mal puede tocarte.  No hay necesidad de temer por vivir en los tiempos finales, porque el Señor es tu refugio y tu salvación.  Su Palabra lo dice.  ¡Y aquellos que confían en Su Palabra completamente, encuentran que Su Palabra es verdadera completamente!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 18 de abril de 2018

Todo Lo Que Sale De Ti Es Bendito


Bendito el fruto de tu vientre...
Deuteronomio 28:4
La Biblia registra que la saliva de Jesús sanó a un hombre ciego (Marcos 8:23-25), que la sombra de Pedro sanó a los enfermos (Hechos 5:15), y que los pañuelos y delantales del cuerpo de Pablo echaron fuera enfermedades y malos espíritus (Hechos 19:11-12).  Esto nos dice que lo que sale de nuestro cuerpo, puede ser tan bendecido que lleva bendiciones y milagros a otros.
De hecho, Dios dijo, “Bendito el fruto de tu vientre…”  Y no se refería solamente a tus hijos, o si no hubiera dicho simplemente: “Benditos serán tus hijos.”  No, Dios quería decir que todo lo que procede de tu cuerpo será bendito.  Todo lo que es de y desde tu cuerpo, ¡será de primera calidad!
Esto incluye tu salud.  Así que, aún si tu doctor te ha dicho que tienes una condición médica particular en tu cuerpo, solo cree que Dios llama a tu salud, el fruto de tu cuerpo, bendito.  ¡Y espera a caminar continuamente en salud divina!
Dios llama a tu capacidad mental, el fruto de tu cuerpo, bendito también.  Tú vas a impresionar a tus maestros y compañeros de clase, con tu destreza mental, o a tus jefes y colegas del trabajo, con tus ideas innovadoras y soluciones.  ¡Tus facultades mentales tendrán excelente calidad!
Si tú estás casado, vas a disfrutar un matrimonio verdaderamente bendecido, y vas a tener una vida sexual satisfactoria con tu cónyuge.  La canción secular que se lamenta así: “No puedo tener satisfacción…”   nunca va a ser real para ti porque Dios llama a tu relación marital (la parte emocional y física de la misma), el fruto de tu cuerpo, bendita.
Si tú eres padre, Dios llama a tus hijos el fruto de tu cuerpo, benditos.  Esto significa que ellos son especiales, y tienen características excepcionales.  Así que, el hijo del que tú estás haciéndote cargo no es solo un niño, tú estás sosteniendo a un campeón en tus manos.  Él va a crecer para ser un general en el reino de Dios.
Amado, debido a que Jesús pagó el precio —Su cuerpo fue golpeado, azotado y traspasado por ti, todas estas bendiciones son tuyas.  ¡Bendito sea el fruto de tu cuerpo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince