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viernes, 6 de septiembre de 2019

Reina Al Recibir La Obra Terminada


Medita En
Entonces Jesús, cuando hubo tomado el vinagre, dijo: ¡Consumado es! E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.  (Juan 19:30)
Amado, tú reinas en la vida a través de Jesucristo con solo recibir dos cosas de parte de Él: la abundancia de la gracia y el don de la justicia. (Rom. 5:17)  La manera de Dios no tiene que ver con alcanzar, más bien tiene que ver con recibir.  Pero muchos cristianos continúan viviendo basados en el sistema de logros del mundo.
El sistema de éxito del mundo está construido sobre los pilares gemelos del esfuerzo propio y la diligencia.  El mundo te dice que cuanto más hagas, cuanto más duro trabajes y mientras más horas dediques, más éxito alcanzarás.  La manera del mundo es incomodarte para que trabajes más duro, para que te olvides de asistir a la iglesia los domingos, para que pases menos tiempo con tu familia y para que pases más tiempo en la oficina trabajando durante las noches, los fines de semana e incluso los días festivos.  Estoy seguro que has escuchado que se necesita “pagar el precio”, después de todo, “sin dolor, no hay ganancia”, ¿verdad?
Sin embargo, la manera de Dios no es que seamos bendecidos por nuestros propios esfuerzos.  Tú no puedes ganar las bendiciones de Dios por tu comportamiento.  Las bendiciones de Dios están basadas completamente en Su gracia.  Sus bendiciones sobre tu vida son inmerecidas, no ganadas y no eres digno de ellas.  En otras palabras, no hay nada que puedas hacer para merecer Sus bendiciones, ya que éstas están basadas completamente en recibir a Jesús y a través de Su obra terminada, la abundancia de la gracia y el don de la justicia.
Dios quiere que dejemos de tratar de alcanzar y comencemos a recibir el favor, las bendiciones y la sanidad que Jesús obtuvo para nosotros en la cruz.  Cuando Él colgaba en la cruz hace unos dos mil años, gritó en voz alta: “¡Consumado es!”  Todo lo que tú y yo necesitamos para reinar en la vida se obtuvo a nuestro favor en el Calvario.  Por eso llamamos a lo que Jesús hizo en la cruz, “Su obra terminada”.  Él la terminó.  Él la hizo completa.  ¡Ya fue hecha!
Amigo, lo único que funciona es la obra terminada.  Así que deja de intentar hacer lo que ya está hecho.  Deja de hacer y comienza a recibir lo que Jesús hizo ya.  Deja de esforzarte y trabajar dolorosamente para alcanzar tus objetivos con tus propias fuerzas y sabiduría.  En cambio, elige ver que Jesús ya terminó la obra.  Todo lo que tú necesitas en esta vida Él ya lo ha provisto para ti a través de la cruz.  Descansa en Su favor inmerecido y Su amor por ti.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 16 de julio de 2019

Haz La Sola Cosa Que Es Necesaria


Medita En
Respondiendo el Señor, le dijo: “Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada.”  (Lucas 10:41–42)
¿Es práctico estar ocupado con Jesús?  ¿Te ayuda?  ¿Pone comida sobre tu mesa?  ¿Hace prosperar tus finanzas?  ¿Hace que tu cuerpo físico esté saludable?  Echemos un vistazo a lo que esto hizo por María.  Puedes encontrar la historia de María y su hermana, Marta, en Lucas 10:38–42.
María estaba sentada a los pies de Jesús cuando el Señor llegó a visitarles.  Marta, la hermana mayor, estaba ocupada trabajando en la cocina, asegurándose de que hubiera suficiente comida y bebida para los invitados.  ¿A quién estaba Marta ocupada sirviendo?  A Jesús.  Y mientras Marta entraba y salía frenéticamente de la cocina, María estaba sentada a los pies de Jesús, contemplando Su belleza, contemplando Su gloria y aferrándose a cada palabra que procedía de Sus labios.  Mientras María descansaba y tomaba del agua viva de Jesús, Marta estaba inquieta, desesperada y estresada por estar sirviendo a Jesús.  Una hermana estaba enfocada en servir, mientras que la otra estaba enfocada en recibir.
Mira lo que pasó después de un rato.  El estrés de Marta por estar sirviendo finalmente la hizo estallar de frustración: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola?  Dile, pues, que me ayude”. (Lucas 10:40)  En un momento de enojo, ella culpó a dos personas: al Señor Jesús y a su hermana María.  Ahora, escucha atentamente la respuesta de Jesús y podría ser que te descubras a ti mismo en la descripción de Marta que hace el Señor: “Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada”.
¿Cuál es la “sola cosa” que es necesaria?  ¿Es ocuparte en servir al Señor?  ¿Es preocuparte por muchas cosas?  No, la sola cosa que es necesaria es que te sientes a los pies de Jesús y mantengas tus ojos, tus oídos y tu corazón en Él.  Una hermana vio a Jesús en lo natural, necesitando de su servicio.  La otra hermana lo vio como Dios, velado en la carne con una plenitud de la cual ella podía tomar.  ¿Cuál de las hermanas crees que elogió a Jesús y lo hizo sentir como el Dios que Él es?  María.  Marta obviamente olvidó que este Dios-Hombre multiplicaba los panes y los peces para alimentar a la multitud.  ¡Él no vino para ser alimentado sino para alimentar!
Ahora, ¿es práctico simplemente estar ocupado con Jesús?  Absolutamente.  Encontramos que más tarde, en el Evangelio de Juan, María tomó una libra de perfume de nardo puro que costaba mucho, ungió los pies de Jesús y se los secó con los cabellos, para prepararlo para Su sepultura. (Juan 12:3–8)  En la mañana de la resurrección, algunas mujeres llegaron con ungüentos para ungir el cuerpo de Jesús, pero ya era demasiado tarde.  Ellas estaban haciendo lo correcto, pero en el momento equivocado.  El Señor ya había resucitado.  Pero María hizo lo correcto en el momento correcto.  Esto nos muestra que cuando hacemos la sola cosa que es necesaria, terminaremos haciendo lo correcto en el momento correcto, ¡y Dios hará que todo lo que toquemos sea increíblemente bendecido!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 19 de junio de 2019

Vestido Con El Manto De Justicia


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En gran manera me gozaré en el Señor, mi alma se regocijará en mi Dios; porque Él me ha vestido de ropas de salvación, me ha envuelto en manto de justicia como el novio se engalana con una corona, como la novia se adorna con sus joyas.  (Isaías 61:10)
Después de haber predicado un mensaje sobre el amor del Padre en mi iglesia, un joven que había estado involucrado en muchas peleas de pandillas y que había estado dentro y fuera de la cárcel en numerosas ocasiones, pasó al frente para recibir a Jesús como su Señor y Salvador.  Él miró directamente al pastor de jóvenes y le preguntó sombríamente: “¿Puede Dios perdonarme por todos los errores que he cometido?”  El pastor de jóvenes lo afirmó diciendo: “En el momento en que tú pasaste al frente para recibir a Jesús en tu vida, tu Padre en el cielo te perdonó todos tus pecados y te hizo Su hijo.  En este momento, eso es lo que tú eres —Su hijo amado”.
Amigo, no importa cuántas veces has fallado, cuántos errores has cometido, ni cuán terribles crees que son tus pecados, el poder limpiador y la sangre de tu Salvador, Jesucristo, es mayor que todos ellos.  Dios hizo esta promesa para ti en Su Palabra: “Aunque tus pecados sean como la escarlata, Yo los haré tan blancos como la nieve.  Aunque sean rojos como el carmesí, Yo los haré tan blancos como la lana”. (Isaías 1:18, NTV)  Ese es el poder de la cruz en tu vida.  En el momento en que crees en Cristo, todos tus pecados son lavados de una vez por todas y tú eres hecho blanco como la nieve.  ¿Has visto cómo la nieve deslumbra a la luz del sol?  Así es como tu Padre en el cielo te ve en este momento, vestido con el reluciente manto de justicia.
Pero Pastor Prince, ¿qué he hecho yo para merecer este manto de justicia?
Consideremos al hijo pródigo.  ¿Qué hizo el hijo para merecer el abrazo del padre o la mejor túnica que el padre le ordenó a sus sirvientes traer para él? (Ver Lucas 15:22)  Absolutamente nada.
La “mejor túnica” es una imagen del manto de justicia con el que tu Padre celestial te vistió cuando tú recibiste a Jesús.  Este manto de justicia es un regalo gratuito.  Tú no puedes ganarlo, ni trabajar para recibirlo o merecerlo.  Es por eso que todo lo que escuchamos sobre lo que el padre hizo para darle la bienvenida a su hijo a casa, es una imagen de la asombrosa e incondicional gracia de nuestro Padre celestial.
Nuestra parte es simplemente creer en Su bondad y recibir de todo corazón la abundancia de la gracia y el regalo de la justicia de parte de Él, para reinar victoriosamente sobre cada área de derrota en nuestras vidas.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 20 de abril de 2019

El Perdón Y La Sanidad Van De La Mano


Medita En
Mas Él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por Sus heridas hemos sido sanados.  (Isaías 53:5)
Hay otra razón por la que podemos celebrar y es saber que Jesús soportó el castigo que se nos debía: el perdón y la sanidad van de la mano.  La Biblia dice que Él, que nunca violó una sola ley de Dios “fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre él, y por Sus heridas, hemos sido sanados”. (Isa. 53:5)  ¿Ves cómo la sanidad y el precio por nuestro perdón están tan estrechamente relacionados en la Palabra de Dios?
Hoy, muchos están luchando por sanarse a sí mismos de sus enfermedades, dolencias, trastornos mentales y adicciones.  Yo quiero anunciarte hoy que nuestra parte es recibir el perdón de Jesús y creer cada día que somos perdonados.  Cuanto más conscientes del perdón somos, más fácilmente vamos a experimentar sanidad y libertad de toda dolencia corporal, opresión mental y hábitos destructivos.
Uno de mis salmos favoritos dice así: “Bendice alma mía, al Señor, y bendiga todo mi ser Su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de Sus beneficios. Él es el que perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus enfermedades. (Sal. 103:1–3).  Ahora, ¿qué viene primero?  ¡La conciencia de que todos tus pecados son perdonados precede a la sanidad de todas tus enfermedades!
Y la palabra operativa aquí es todos.  Algunos de nosotros estamos cómodos con recibir un perdón parcial en ciertas áreas de nuestra vida.  Pero nos rehusamos a permitir que el perdón de Jesús toque algunas áreas oscuras —áreas que no podemos soltar y áreas por las que no podemos perdonarnos a nosotros mismos.  Cualesquiera que sean esos errores, te animo a que permitas que Jesús te perdone todos tus pecados y recibas sanidad para todas tus enfermedades.
Mi amigo, suelta el pasado.  Deja ir los errores.  Permítete hoy ser libre y aprende a perdonarte a ti mismo al recibir con un corazón abierto el perdón total y completo de Jesús.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 30 de marzo de 2019

Ve A La Fuente

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Compasivo y clemente es el Señor, lento para la ira y grande en misericordia… No nos ha tratado según nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades. Porque como están de altos los cielos sobre la tierra, así es de grande Su misericordia para los que le temen. Como está de lejos el oriente del occidente, así alejó de nosotros nuestras transgresiones.  (Salmos 103:8, 10–12)
El Salmo 103 es uno de mis salmos favoritos, un hermoso salmo que describe quién y qué es realmente Dios —un Salvador clemente y misericordioso.  Creer correctamente comienza con lo que tú crees acerca de Dios y debe estar basado en el fundamento sólido de la Palabra de Dios.  Para conocer la verdad acerca de quién y qué es Dios, no podemos seguir los sentimientos, las circunstancias, las conjeturas humanas o lo que hemos escuchado decir a alguien acerca de Dios.  ¡Tenemos que ir a la fuente!
Si escuchas el rumor de que alguien que tú conoces estaba diciendo cosas horribles y negativas acerca de ti, no lo creas de inmediato.  Ve a la fuente primero.  Pregúntale a esa persona si es eso lo que realmente dijo o si es eso lo que realmente quiso decir.  Muchas personas permiten que sus amistades y relaciones valiosas se fracturen porque creen en los rumores.  Se vuelven amargados, enojados y decepcionados sin siquiera verificar con la persona si él o ella realmente ha dicho esas cosas desagradables.
De la misma manera, en el mundo en que vivimos, hay todo tipo de creencias equivocadas acerca de Dios que se han mantenido: “Dios está enojado contigo”.  "Él está decepcionado de ti”.  “Dios está permitiendo que todas estas cosas negativas te sucedan porque Él te está castigando por tus pecados del pasado”.
¡Por favor NO creas todos estos chismes sin fundamento acerca de Dios!  Tales impresiones de Dios han dañado la relación de muchas personas con Él y ellos viven con una perspectiva distorsionada de quién es Dios realmente.  En lugar de recibir Su amor, gracia y perdón, se vuelven inseguros, distantes y temerosos de Él.  En lugar de permitir que Jesús entre en sus situaciones, viven sus vidas huyendo, evitándolo y escondiéndose de Él.
Vamos, honremos a Dios y vayamos a la fuente.  Mira nuevamente lo que la Biblia dice acerca de Él en la escritura de hoy: Él es “lento para la ira y grande en misericordia… Como está de lejos el oriente del occidente, así alejó de nosotros nuestras transgresiones”.  ¡Este es nuestro Dios!  ¡Es por eso que siempre puedes correr hacia Él y creer que puedes recibir Su ayuda gratuitamente!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 2 de marzo de 2019

El Vasto Océano De Su Provisión Abundante

Medita En
Pues, si por la transgresión de un solo hombre reinó la muerte, con mayor razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia reinarán en vida por medio de un solo hombre, Jesucristo.  (Romanos 5:17, NVI)
En Romanos 5:17, Pablo nos da la clave para reinar en la vida.  Ésta se encuentra en RECIBIR la abundancia de la gracia de Dios y Su don de la justicia.
Algo sucede cuando recibes la abundancia de la gracia de Dios, así que deja de depender de tus propios esfuerzos y apóyate por completo en Su gracia.  En el momento en que tú te rindes y dices: “Señor, yo no puedo, pero Tú puedes.  Hoy, descanso en Tu favor inmerecido”, cualquier presión que esté sobre ti desaparece en el vasto océano de Su provisión abundante.
Muchas veces, mientras voy conduciendo hacia la iglesia el domingo por la mañana, siento la presión de predicar un buen mensaje.  La presión es real —¡más de 20,000 personas de mi congregación llegan esperando ser bien alimentadas!  Ahí es cuando me vuelvo a Jesús y recibo la abundancia de  Su gracia.  Le digo: “Señor, hoy, ¡Tú eres mi predicador invitado!  Yo descanso en Ti.  Habla Tú.  Aliméntalos Tú.  ¡Provéeles Tú!  ¡Toma el control Tú y yo te veré actuar!  ¡En el momento en que lo suelto todo a Él, Su gracia y Su provisión se aceleran!  ¡Aleluya!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 2 de junio de 2018

¿Cómo Ves A Dios?


Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la multitud que le seguía: Os digo que ni aun en Israel he hallado una fe tan grande.
Lucas 7:9
La manera en que tú ves a Jesús y la revelación que tienes de Él, no van a afectar la aceptación que tienes ante Dios.  Pero si afectarán tu aceptación de lo que Dios tiene para ti.  Y van a afectar también la manera en que recibes de Él. 
Considera al centurión romano que le dijo a Jesús: “No soy digno que entres bajo mi techo, por eso ni siquiera me consideré digno de ir a Ti, tan solo di la palabra y  mi siervo será sanado.” (Lucas 7:6-7)  Compáralo con Jairo, uno de los oficiales de la sinagoga, que vino a Jesús y le dijo: “Mi hijita está al borde de la muerte; te ruego que vengas y pongas las manos sobre ella para que sane y viva.” (Marcos 5:22-23)
¿Sabías que Jesús no tiene que ir a tu casa para sanarte?  ¿Entonces por qué Jesús siguió a Jairo a su casa?  Jesús tenía que bajar al nivel de fe de Jairo.  Jairo creía que su hija podía ser sanada solo si Jesús venía y ponía Sus manos sobre ella.
El centurión era diferente.  Él dijo: “Señor, no te molestes más, porque no soy digno de que entres bajo mi techo.”  Este centurión creía que Jesús no tenía que venir a su casa para que su siervo fuera sanado.  Él creía que Jesús solo necesitaba decir la palabra.  Él le dijo a Jesús: “Tan solo di la palabra y  mi siervo será sanado.”
¿Sabes tú quién es Jesús?  El centurión tenía un mayor entendimiento de quién es Jesús, comparado con Jairo el oficial de la sinagoga, ¡y él ni siquiera era un judío!
Jesús le preguntó a Sus discípulos: “¿Por qué estáis amedrentados?  ¿Cómo no tenéis fe?” (Marcos 4:40)  Él incluso remarcó: “Hombres de poca fe.” (Mateo 6:30)  Pero a la mujer cuya hija estaba endemoniada, Él le dijo: “¡Oh mujer, grande es tu fe!” (Mateo 15:28)  Y al centurión, Él le declaró: “¡Ni aún en Israel he hallado tanta fe!”
Mi deseo es que tú tengas un entendimiento preciso de quién es Jesús, porque cuando tu revelación de Jesús es grande, tú vas a conocer lo que se te ha sido dado gratuitamente.  ¡Y cuando tú sabes lo que es tuyo en Cristo Jesús, tú eres rico en todas las cosas!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 23 de abril de 2018

Tener Todas Las Cosas Añadidas


Pero buscad primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Mateo 6:33
Tú probablemente seas una persona responsable que está preocupada por proveer adecuadamente para su familia —ocupado en que haya comida en la mesa, dinero para las necesidades de los niños, comodidad, educación, y así.
¿Qué tiene que decirnos Dios acerca de estas preocupaciones legítimas?  Según Mateo 6:31, Él nos dice: “No se preocupen.”  Ahora, Él no está diciendo que nosotros no necesitamos todas esas cosas porque en la misma porción de la escritura, Él dice: “Vuestro Padre celestial sabe que necesitáis todas estas cosas.” (Mateo 6:32)
Así que, Dios se preocupa de que nosotros tengamos estas cosas.  Él quiere que nosotros tengamos todas estas cosas.  De hecho, Él quiere que todas estas cosas nos sean añadidas.  Y Él nos dice que la manera en que estas cosas nos serán añadidas es que nosotros primero busquemos el reino de Dios y Su justicia.  Y no es buscando añadir todas estas cosas para nosotros mismos.
Pero, ¿qué es justicia?  Justicia no es buen comportamiento.  Justicia es mi posición correcta delante del Padre.  Es la limpieza de toda tu culpa, que me hace capaz de estar de pie delante de Dios.  No es algo que se alcanza mediante el buen comportamiento.  Es un regalo de Dios.  Pablo lo llama: “El regalo de la justicia.” (Romanos 5:17)  Y “buscar” este regalo es estar consciente del hecho de que tú lo tienes, y también, confesar que tú eres justo en Cristo. 
Así que, esta justicia que se nos dice que busquemos, no es el buen comportamiento, sino guardar nuestra posición correcta delante de Dios, que viene a nosotros como un regalo cuando recibimos la salvación.  En la cruz, Jesús no solo quitó nuestros pecados, ¡Él también nos dio Su justicia, para que hoy, nosotros podamos acercarnos confiadamente delante del trono de Dios, y recibir libremente, todo lo que Él murió para darnos!
Hoy, si tú quieres proveer para tu familia las cosas buenas de la vida, asegúrate que tu Padre celestial conozca que tú necesitas todas estas cosas.  Solo busca Su justicia, no tu propia justificación, ¡y “todas esas cosas te serán añadidas”!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 5 de abril de 2018

¿Habrá Algo Imposible Para Dios?


He aquí, Yo Soy el Señor, el Dios de toda carne, ¿habrá algo imposible para Mí?
Jeremías 32:27
¿Tienes algún problema creyendo que en el momento en que un pecador recibe a Cristo Jesús como su Señor y Salvador, es salvo?  Creo que dirás: “No”.
Entonces déjame preguntarte, ¿qué es más difícil para Dios (aunque en realidad sabemos que nada es difícil para Dios): Salvar un alma del infierno o sanar un cuerpo enfermo?  Por supuesto que es “difícil” salvar a un alma del infierno porque Dios tuvo que enviar a Su Hijo a la cruz.
Así que, si Dios te ha dado ya el más grande milagro que puedas recibir, que es arrebatarte de las garras de la condenación eterna y darte vida eterna, ¿qué es para Él sanar tu cuerpo, salvar tu matrimonio, cambiar la rebeldía de tu hijo adolescente, o darte ese contrato de negocios?
Por lo tanto, no pienses que cuando te acercas a Dios con un dolor de cabeza, Él dice: “No hay problema,” pero cuando vienes a Él con cáncer, Él dice: “¿Cáncer?  ¡Wow!  No es tan fácil.  Eso es más complicado.  ¡Voy a necesitar más poder!”
¡No!  Puede parecer más difícil para nosotros, pero en cuanto a Dios, nada es imposible para Él, porque Él ha dicho: “He aquí, Yo Soy el Señor, el Dios de toda carne, ¿habrá algo imposible para Mí?” 
Este fue el caso de una miembro de nuestra iglesia, que estaba sufriendo de cáncer ovárico.  Después de que oré por ella, le dije: “Este cáncer no es un problema para Dios.  Solo cree que cuando Dios dice que nada hay imposible para Él, ¡es así!”  En cuestión de semanas, ella regresó con lágrimas en sus ojos, testificando que volvió al médico y él la declaró sana después de que no pudo encontrar ningún rastro de cáncer en ella.
Amado, si hay un milagro que necesitas, hay un milagro que vas a recibir.  Dios ya te ha dado el gran milagro de la vida eterna, así que, ¿cómo no te dará Él también todos los otros milagros menores?
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 23 de febrero de 2018

Mírate Bendecido Irrevocablemente


 “He aquí, he recibido orden de bendecir; El dio bendición, y no podré revocarla.”
Números 23:20, RVR60
Hoy permíteme compartir contigo algo que espero se arraigue profundamente en tu corazón: en Cristo Jesús, tú estás bendecido irrevocablemente.  No importa cuán graves puedan parecer tus circunstancias en este momento, deja que esta verdad ponga una sonrisa en tu rostro y un resorte en tus pasos.
La escritura de hoy nos asegura que a quien el Señor ha bendecido, ninguno lo puede maldecir.  ¡Ninguna maldición generacional, ni cualquier otra maldición, puede venir sobre ti con éxito, porque Dios ya te ha bendecido!
Mi amigo, la razón por la que tú estás bendecido irrevocablemente es que Jesús llevó tus maldiciones en Su propio cuerpo, en la cruz.  Él tomó todas tus maldiciones para que tú pudieras disfrutar siempre todas las bendiciones de la redención.
Esto significa que si tú estás pasando por un momento difícil ahora, el Señor va a verte a través de éste y va a cambiar las cosas para tu bien.  Tú no tienes que vivir con temor, ni desesperación.  Tú puedes buscarlo a Él y esperar a recibir Su ayuda, Su protección, Su favor y Su provisión en cada necesidad y problema que tengas. 
Amado, si Dios está de tu lado, ¿quién puede venir contra ti con éxito?
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince


martes, 20 de febrero de 2018

Cree Y Habla el Bien Que Deseas Ver


Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: ‘Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.’
Marcos 11:23, RVR60
Mi amigo, Dios quiere que hablemos palabras llenas de fe, que reflejen nuestra confianza en Sus promesas y en Su Palabra.  Nuestro Señor Jesús nos dijo: “Cualquiera que dijere a este monte: ‘Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.’”
¿Te diste cuenta que en este versículo, Jesús usó el verbo “decir” tres veces y “creer” solo una?  Él nos está dando la clave para usar nuestra fe y recibir nuestros rompimientos.  Ésta es, ¡decir más y creer que lo que estamos diciendo sucederá!  Dios quiere que nosotros caminemos por fe y no por vista.  Y Él demostró esto justo desde el principio del libro de Génesis, cuando Él habló, llamando así a existencia todas las cosas buenas que Él quería ver.
Mi amigo, tú estás hecho a imagen de Dios, así que tú también puedes hablar las cosas buenas que quieres ver en tu situación.  Cualquiera que sea tu necesidad hoy, pon tu fe en acción, hablando para llamar a existencia lo que quieres ver.  Mantente hablando, creyendo que lo que tú estás diciendo constantemente sucederá y entonces obsérvalo suceder, ¡tal como Jesús dijo que pasaría!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince



miércoles, 14 de diciembre de 2016

¡Tú Eres El Siguiente!

Porque Mío es todo animal del bosque, y el ganado sobre mil colinas.
Salmos 50:10

Supongamos que acabas de oír hablar de alguien cuyas deudas financieras han sido milagrosamente saldadas.  O que tu amigo muy emocionado acaba de decirle que a pesar de ser un estudiante promedio en la escuela, él sacó puntuación sobresaliente en todas sus asignaturas.  Tal vez el domingo, escuchaste a una pareja de recién casados ​​compartir cómo ellos ganaron un viaje todo pagado para dos personas a Hawaii, o cómo una pareja sin hijos ahora espera a su hijo de manera milagrosa.
¿Cuándo has visto o escuchado de otras personas que son bendecidas, te preguntas cuándo será tu turno?  O te has encontrado diciéndote a ti mismo: “Ah, esa persona ha sido bendecida con eso por lo que yo he estado orando.  Allá va mi bendición.”
Ahora, sólo porque la economía del hombre opera sobre el principio de la escasez, no significa que Dios opera de la misma manera.  Así que, la próxima vez que alguien sea bendecido, di para ti mismo: “Yo no voy a desanimarme.  Y no voy a sentir celos.  ¡Yo soy el próximo a ser bendecido!”
Recuerda siempre que Dios no tiene que bendecir a nadie a costa tuya.  Tampoco necesita bendecirte a ti, a costa de otro.  No tenemos que estar celosos el uno del otro.  Hay una porción que Dios te da, la cual ningún hombre puede tocar porque tiene tu nombre en ella —“Un hombre no puede recibir nada si no le es dado del cielo.” (Juan 3:27)
Nuestro Dios es un Dios rico.  Él es dueño del universo entero.  ¡Él tiene contactos y bendiciones que tú no conoces y que están reservadas para ti solamente!  Hay más que suficiente para todo el mundo, con un montón de sobras.  De hecho, tú no serás capaz de tomarlo todo porque cuando las bendiciones comiencen a venir, éstas vendrán a manera de romper las redes y hundir los barcos.  ¡Tú vas a tener que llamar a tus amigos que están en los otros barcos para que te ayuden! (Lucas 5:1-7)  Esa es la clase de bendiciones que nuestro Dios da.  Así que, ¡prepárate para tus bendiciones y la abundancia que se desborda!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

¡Dios tiene contactos y bendiciones que tú no conoces y que están reservadas para ti solamente!


domingo, 7 de agosto de 2016

¿Qué Es Lo Que Ves?

Por eso os digo que todas las cosas por las que oréis y pidáis, creed que ya las habéis recibido, y os serán concedidas.
Marcos 11:24

Una señora ciega fue dirigida hacia un gran evangelista de sanidades para oración. Después de que él había orado por ella, le dijo: “Ahora, ¡dígame lo que ve!” Ella abrió sus ojos pero él le dijo: “Cierre los ojos. ¡Dígame lo que ve!” Ella abrió sus ojos nuevamente, y él le dijo: “No le he dicho que abra sus ojos. Le pregunté, ¿qué fue lo que vio? ¡Cierre sus ojos! Ahora, ¡dígame lo que ve!”
Esto se prolongó durante un tiempo, hasta que la señora se dio cuenta de que el evangelista estaba preguntándole, ¿qué era lo que había visto en su interior? ¿Acaso ella se veía a sí misma viendo? Cuando ella comprendió esto, le dijo: “Me veo con vista.” Entonces el evangelista le dijo: “Ahora, abre tus ojos lentamente.” ¡En ese momento, ella abrió los ojos a una visión perfecta!
Cuando tú oraste hace un rato, ¿qué fue lo que viste en tu interior? ¿Estabas orando por la sanidad de alguien, pero viendo a esa persona en un ataúd? ¿Estabas orando por un rompimiento financiero, pero viendo los bancos perseguirte hasta estar en quiebra?
Verás, uno no recibe lo que pide. Uno recibe lo que cree que recibirá cuando ora. Jesús dijo: “Por eso os digo que todas las cosas por las que oréis y pidáis, creed que ya las habéis recibido, y os serán concedidas.”
Amado, “todas las cosas” incluye todas tus necesidades. Y creer que las recibes viene antes de tenerlas. Una vez, Jesús le dijo un centurión: “Vete; así como has creído, te sea hecho.” Y el criado del centurión fue sanado en esa misma hora.” (Mateo 8:13). El centurión creyó que él recibió su milagro, incluso antes de verlo en lo natural.
Así que cuando tú oras, ¿qué es lo que realmente crees y ves en el interior?
“Bueno, Pastor Prince, yo realmente no puedo ver.”
Entonces, no ores todavía. Primero, cambia tu visión en el interior. Comienza a verte a ti mismo con la respuesta. Mírate a ti mismo sano. Mírate a ti mismo viviendo en esa casa grande que necesitas. Mírate a ti mismo disfrutándola totalmente. ¡Cuando tú ya puedas verla y creerla, entonces ora en fe, y vas a tener todo lo que pidas!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

No recibimos lo que pedimos al orar. Recibimos lo que creemos y podemos vernos recibiendo cuando oramos.


lunes, 21 de marzo de 2016

No Hay Nada Que Esté Mal En Dios, Ni En Su Palabra, Ni En Mi

Toda tú eres hermosa, amada mía, y no hay defecto en ti.
Cantares 4:7

Algunas veces, cuando no recibimos nuestra sanidad, nuestro rompimiento, nuestra restauración o nuestro milagro de tener hijos, no podemos sino pensar que algo está mal en nosotros.  Nos decimos a nosotros mismos: “¡No hay nada que esté mal en Dios, nada que esté mal en la Palabra, así que, debe haber algo que está mal en mi!”  Mi amigo, si piensas que tu milagro depende de ti, entonces estás en tierra inestable.
En el antiguo pacto, vemos la carga “todo depende de mí,”  puesta sobre el hombre.  La parte de Dios era bendecir a Su pueblo, pero solo si ellos hacían su parte al obedecer todas Sus leyes.  Si ellos no hacían su parte, ellos no solo no serían benditos, sino que sobre ellos vendría maldición.
La mayor parte del tiempo, ellos terminaban bajo maldición, porque simplemente no podían cumplir todas las leyes de Dios.  Así que, Dios halló falla en ese pacto porque aunque Él quería bendecir al hombre, los pecados del hombre le hacían difícil hacerlo.  El hombre mismo era el punto débil.
En el nuevo pacto, el hombre no tiene una parte que cumplir, excepto creer y recibir.  El nuevo pacto de la gracia, fue establecido entre Dios el Padre y Dios el Hijo —ambos infalibles y más que capaces de guardar el pacto.
Dios el Hijo es el representante del hombre.  Jesús nos representa a ti y a mí.  Así que, en este pacto, lo mucho que podemos recibir de Dios depende de lo bueno que es nuestro representante y lo perfecta que es Su obediencia.  Por supuesto, Jesús es el Hombre perfecto, de obediencia perfecta.  Así que, ¡en Él nosotros estamos calificados para recibir todas las bendiciones de Dios!  Solamente necesitamos creer y recibir.
La sangre de Jesús fue derramada por la remisión de todos tus pecados.  Tú eres ahora la justicia de Dios en Cristo. (2ª Corintios 5:21)   Por Su sacrificio perfecto, Él te ha hecho perfecto para siempre. (Hebreos 10:14)  ¡No hay mancha en ti!
Hoy, el diablo no tiene derecho de decirte que tú no puedes ser bendecido porque hay algo malo en ti.  Así que, mientras estás esperando por tu milagro, di: “¡No hay nada que esté mal en Dios, nada que esté mal en la Palabra, y nada que esté mal en mi!  ¡Yo voy a recibir mi milagro!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Por el sacrificio perfecto de Jesús por todos tus pecados, Él te ha hecho perfecto para siempre.