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jueves, 6 de febrero de 2020

Presume De La Gracia De Dios Para Ti


Inspiración de Gracia
… “El que se gloría, que se gloríe en el Señor.”  (1 Corintios 1:31)
Si alguien te pregunta: “¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?”  Tú probablemente le dirías: “Cree en el Señor Jesús y serás salvo”, ¿no?
Pues un gobernante joven y rico le hizo la misma pregunta a Jesús, pero en lugar de decirle que creyera en Él, Jesús le dio la ley. (Ver Marcos 10:17–22)
Jesús vio que el joven gobernante vivía su vida sintiéndose orgulloso de la habilidad que tenía de guardar la ley a fin de ganar la salvación y el favor de Dios.  Pero movido por Su amor hacia él, Jesús tuvo que mostrarle que aquellos que viven conforme a la ley deben darse cuenta de que sus esfuerzos propios no pueden salvarlos.
Por lo tanto, le recordó: “Tú sabes los mandamientos: ‘No mates, no cometas adulterio, no hurtes…Honra a tu padre y a tu madre.’”  Entonces el joven gobernante demostró que su confianza estaba en cómo guardaba la ley, cuando respondió: “Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud.”
Así que Jesús tuvo que decirle: “Una cosa te falta: ve y vende cuanto tienes y da a los pobres… y ven, sígueme.”  Cuando el joven gobernante escuchó esto, se fue triste.
Cuando nosotros presumimos de haber cumplido la ley, esto siempre apuntará hacia algo que nos hace falta o que hemos fallado en obedecer.  La ley es tan santa y perfecta que si nosotros no guardamos incluso una pizca de ella, ésta no tiene más remedio que juzgarnos y maldecirnos. (Ver Gálatas 3:10)  Fue para eso que la ley fue diseñada.
Dios no quiere que nosotros presumamos nuestras habilidades para guardar la ley.  Si vamos a tener confianza en algo, si debemos presumir de algo, que sea de la gracia de Dios.  Solo Su gracia puede guardarnos, salvarnos, sanarnos, liberarnos y bendecirnos completamente.
Así que no presumamos de lo que hemos hecho o somos capaces de hacer, sino de Su gracia para con nosotros —de que Él es nuestra fuerza, salud, favor, provisión, sabiduría, esperanza, salvación y gloria.  ¡Así es como vamos a disfrutar de nuestra herencia de vida abundante!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 17 de diciembre de 2019

No Menosprecies Los Comienzos Humildes


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No menosprecien estos modestos comienzos, pues el Señor se alegrará cuando vea que el trabajo se inicia y que la plomada está en las manos de Zorobabel.  (Zacarías 4:10, NTV)
Es interesante ver cómo Dios nunca desprecia las cosas pequeñas.
Cuando el niño trajo sus cinco panes y dos peces, el discípulo Andrés se burló, condescendiente le dio unas palmaditas al niño en la cabeza y le dijo a Jesús: “¿Qué es esto para tantos?” (Juan 6:9)  En un contraste directo, Dios no despreció el pequeño almuerzo del niño.
Amigo, no desprecies las pequeñas cosas que tienes ahora.  Míralas como tus propios “cinco panes y dos peces”, incluso cuando las personas a tu alrededor se burlen y te menosprecien.  Aprende a ignorar a esas personas y pon tus cosas pequeñas delante de Jesús.  Porque mientras que tú y yo no tenemos poder para multiplicar, ¡Jesús ciertamente lo tiene!
Entonces, sea lo que sea que estés construyendo en este momento en tu carrera, tu ministerio o tu negocio, no desprecies el día de los comienzos pequeños, humildes y aparentemente insignificantes.  Involucra a Jesús y permite que Su provisión de favor, sabiduría y poder, multiplique y haga crecer las pequeñas cosas en tus manos.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 3 de noviembre de 2019

Entra Por Fe A Tu Campo De Provisión

Medita En
Cuando ella se levantó para espigar, Booz ordenó a sus siervos, diciendo: “Dejadla espigar aun entre las gavillas y no la avergoncéis. También sacaréis a propósito para ella un poco de grano de los manojos y lo dejaréis para que ella lo recoja, y no la reprendáis.  (Rut 2:15–16)
Ella vio mucho grano en los campos y lo recogió todo. Era la muy necesitada provisión para ella y para su suegra.  Lo que Rut no sabía era que el dueño del campo, Booz, había ordenado a sus hombres que “dejaran caer a propósito el grano de las gavillas para ella”, porque ella había hallado favor en sus ojos.
Amigo, ¿acaso no es genial cuando Jesús, nuestro Booz celestial, ordena a propósito las bendiciones para nosotros y le dice a Sus ángeles que las dejen caer en nuestro camino?  Todo lo que nosotros tenemos que hacer es entrar a los campos y “recogerlas”.
Amado, debido a que has hallado favor en Sus ojos, ¡el Señor está dejando caer a propósito Sus bendiciones a lo largo de tu camino todos los días!  Al igual que Rut, todo lo que tú tienes que hacer es entrar en tu campo de provisión.  Con ojos de fe, mira puertas de oportunidades que se abren para ti.  Ten el valor de aplicar para ese trabajo que siempre ha soñado.  Prepárate y equípate, y ve y recoge esas bendiciones que nuestro Señor ya ha puesto delante de ti.  ¡Tu futuro es brillante!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 6 de septiembre de 2019

Reina Al Recibir La Obra Terminada


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Entonces Jesús, cuando hubo tomado el vinagre, dijo: ¡Consumado es! E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.  (Juan 19:30)
Amado, tú reinas en la vida a través de Jesucristo con solo recibir dos cosas de parte de Él: la abundancia de la gracia y el don de la justicia. (Rom. 5:17)  La manera de Dios no tiene que ver con alcanzar, más bien tiene que ver con recibir.  Pero muchos cristianos continúan viviendo basados en el sistema de logros del mundo.
El sistema de éxito del mundo está construido sobre los pilares gemelos del esfuerzo propio y la diligencia.  El mundo te dice que cuanto más hagas, cuanto más duro trabajes y mientras más horas dediques, más éxito alcanzarás.  La manera del mundo es incomodarte para que trabajes más duro, para que te olvides de asistir a la iglesia los domingos, para que pases menos tiempo con tu familia y para que pases más tiempo en la oficina trabajando durante las noches, los fines de semana e incluso los días festivos.  Estoy seguro que has escuchado que se necesita “pagar el precio”, después de todo, “sin dolor, no hay ganancia”, ¿verdad?
Sin embargo, la manera de Dios no es que seamos bendecidos por nuestros propios esfuerzos.  Tú no puedes ganar las bendiciones de Dios por tu comportamiento.  Las bendiciones de Dios están basadas completamente en Su gracia.  Sus bendiciones sobre tu vida son inmerecidas, no ganadas y no eres digno de ellas.  En otras palabras, no hay nada que puedas hacer para merecer Sus bendiciones, ya que éstas están basadas completamente en recibir a Jesús y a través de Su obra terminada, la abundancia de la gracia y el don de la justicia.
Dios quiere que dejemos de tratar de alcanzar y comencemos a recibir el favor, las bendiciones y la sanidad que Jesús obtuvo para nosotros en la cruz.  Cuando Él colgaba en la cruz hace unos dos mil años, gritó en voz alta: “¡Consumado es!”  Todo lo que tú y yo necesitamos para reinar en la vida se obtuvo a nuestro favor en el Calvario.  Por eso llamamos a lo que Jesús hizo en la cruz, “Su obra terminada”.  Él la terminó.  Él la hizo completa.  ¡Ya fue hecha!
Amigo, lo único que funciona es la obra terminada.  Así que deja de intentar hacer lo que ya está hecho.  Deja de hacer y comienza a recibir lo que Jesús hizo ya.  Deja de esforzarte y trabajar dolorosamente para alcanzar tus objetivos con tus propias fuerzas y sabiduría.  En cambio, elige ver que Jesús ya terminó la obra.  Todo lo que tú necesitas en esta vida Él ya lo ha provisto para ti a través de la cruz.  Descansa en Su favor inmerecido y Su amor por ti.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 21 de agosto de 2019

Desea El Favor Inmerecido De Dios, No El Favoritismo


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Y los patriarcas tuvieron envidia de José y lo vendieron para Egipto. Pero Dios estaba con él, y lo rescató de todas sus aflicciones, y le dio gracia y sabiduría delante de Faraón, rey de Egipto, y éste lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa.  (Hechos 7:9–10)
Es importante que reconozcas que hay una diferencia significativa entre el favor inmerecido de Dios y el favoritismo.  El favor inmerecido de Dios está basado completamente en el mérito de Jesús y lo recibimos por medio de Su obra terminada en la cruz.  Nosotros no hicimos nada para merecer Su favor.  Este es completamente inmerecido.  El favoritismo, sin embargo, apesta a esfuerzo propio.  Las personas que dependen del favoritismo para ser promovidos, tienen que recurrir a la adulación servil, a la política de oficina, a tácticas de manipulación, a las puñaladas por la espalda y a toda clase de compromisos, solo para obtener lo que quieren.  Ellos hacen uso de todos sus esfuerzos para abrirse puertas por sí mismos y en el proceso, se pierden.
Dios tiene una manera superior y mejor para ti.  A Él le duele ver a Sus preciosos hijos arrastrándose como aduladores solo para salir adelante en la vida.  Si una puerta se cierra, ¡que así sea!  Cree con plena confianza, que Dios tiene un mejor camino para ti. ¡Tú no tienes que depender del favoritismo para mantener las oportunidades abiertas para ti cuando tienes el favor inmerecido de Dios!
Así era como operaba José.  Él dependía del Señor para su éxito y no del favoritismo, el cual habría requerido de su parte, comprometer sus creencias.  Cuando la esposa de Potifar, que probablemente era una de las mujeres más bellas de la tierra, intentó seducir a José para que se acostara con ella, José se paró firme sobre el fundamento del favor inmerecido.
Él se negó, diciendo: “No hay nadie más grande que yo en esta casa, y nada me ha rehusado excepto a ti, pues tú eres su mujer. ¿Cómo entonces iba yo a hacer esta gran maldad y pecar contra Dios? (Génesis 39:9)
Por sus palabras, está claro que José conocía la fuente de su éxito, favor y bendiciones.  Él no veía el ceder ante la esposa de Potifar como una gran maldad y pecado solo contra Potifar, sino también contra Dios. Él sabía que cada bendición que había experimentado era el resultado del favor del Señor sobre él.  Él sabía que no fue Potifar quien lo promovió de ser un humilde esclavo para convertirse en el supervisor de todas las propiedades de Potifar.  ¡Fue el Señor!
De igual manera en tu vida, reconoce y regocíjate de que es el Señor la fuente de tus bendiciones y éxito.  No tienes que recurrir a intentar ganarte el favor de personas importantes en tu vida.  Es el favor del Señor sobre ti lo que te prepara para que recibas reconocimientos, promociones y aumentos.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 10 de agosto de 2019

Mira A Jesús —Su Realidad Es Tu Realidad


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En esto se perfecciona el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio, pues como Él es, así somos también nosotros en este mundo.  (1 Juan 4:17)
Cuando te miras a ti mismo (tus debilidades) y ves tus circunstancias negativas, es fácil sentir ansiedad, temor y desesperación.
Es por eso que Dios quiere que veamos más allá de nosotros mismos y miremos a Jesús.  A los ojos de Dios, debido a que Él nos ha puesto en Cristo, la realidad de Jesús es nuestra realidad hoy: “como Él es, así somos también nosotros en este mundo”.
Así que, no te concentres en tus vulnerabilidades o en las carencias en tu vida, y seas desanimado.  Pregúntate: ¿Está Jesús abandonado, olvidado, enfermo y pobre hoy?  No, Él está a la diestra del Padre, lleno de vida, paz, alegría y favor.  Todos los recursos del cielo están a Su disposición. Él hoy es grandemente bendecido, altamente favorecido y profundamente amado por el Padre, ¡y tú también!
Estar ocupado así en Jesús es ver como Dios ve.  ¡Y cuando tú veas como Dios ve, también verás que la gracia y a provisión del Señor se tragan toda escasez en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 4 de julio de 2019

Cómo Crecer En El Favor Inmerecido De Dios


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Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.  (Romanos 5:1–2)
La Palabra de Dios nos dice que Jesús creció en sabiduría, en estatura y en favor con Dios y con los hombres. (Ver Lucas 2:52)  Como Jesús, tú puedes crecer en sabiduría y en el favor inmerecido de Dios.  ¿Cómo?  Probablemente has notado que algunos creyentes parecen experimentar mucho más favor inmerecido que otros.  Yo creo que eso se debe a que estos creyentes comprenden la clave para acceder al favor de Dios.  Romanos 5:2 explica claramente que “hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia [favor inmerecido] en la cual estamos firmes”.  Para obtener acceso a tu computadora o tu cuenta bancaria, necesitas una contraseña.  Para obtener acceso al favor inmerecido de Dios e incrementarlo, la “contraseña” o clave que debemos tener es fe, ¡fe para creer que TÚ, _______________ (coloca tu nombre aquí), eres altamente favorecido!
Una de las cosas que les he enseñado a los miembros de mi iglesia es que declaren sobre sí mismos que son grandemente bendecidos, altamente favorecidos y profundamente amados.
“¿Cómo puedo saber que soy grandemente bendecido, Pastor Prince?”
Lee Hebreos 6:13–14 por ti mismo.  Dios quería que estuviéramos bien anclados en el conocimiento seguro y firme de que Él nos bendecirá a nosotros que somos la simiente de Abraham, así que Él juró por Sí Mismo, diciendo: “Ciertamente, te bendeciré y ciertamente te multiplicaré”.
“¿Cómo puedo decir que soy altamente favorecido?”
Efesios 1:6 nos dice que por Su gracia (favor inmerecido), Dios “nos hizo aceptos en el Amado”.  En el texto original en griego, la palabra “acepto” es la palabra charitoo, que significa “altamente favorecido”.
“¿Y realmente soy profundamente amado por Dios?”
Dios no solo nos ama.  Juan 3:16 dice que “tanto amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito”.  Él demostró que nos amó TANTO cuando envió a Jesús a morir en la cruz por nosotros.
Oro al Señor para que los versículos que te he mostrado aquí, te ayuden a creer que a través de Jesús, tú en verdad eres grandemente bendecido, altamente favorecido y profundamente amado.  Si estas verdades aún no están establecidas en tu corazón, comienza a declararlas.  Mírate a ti mismo en el espejo cada mañana y declara con confianza: “Debido a la obra perfecta de Jesús en la cruz, yo soy justo por Su sangre, ¡y soy grandemente bendecido, altamente favorecido y profundamente amado!  Espero las cosas buenas que son enviadas para mí.  ¡Espero buen éxito y tengo una expectativa confiada del bien!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 29 de mayo de 2019

Confiados Como Un León


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Como rugido de león es la ira del rey, y Su favor como rocío sobre la hierba.  (Proverbios 19:12)
Hoy, nosotros somos beneficiarios del favor de Dios, porque Su ira contra nuestros pecados fue completamente satisfecha en el Calvario.  En hebreo, la palabra utilizada para “favor” es ratsown, que significa Su placer, deleite, buena voluntad y aceptación.
Nuestro lugar de protección fue comprado con la sangre de nuestro Señor Jesucristo.  En Él, nosotros hemos sido hechos justos, y todas las bendiciones de los justos, incluidas la protección, provisión y largura de días, son nuestra herencia.  Ese es el lugar en el que estamos hoy.  ¿No es hermoso?  Con razón las Escrituras nos dicen: “El impío huye sin que nadie lo persiga, más los justos están confiados como un león.” (Prov. 28:1)  Y también nos dicen: “La oración eficaz del justo puede lograr mucho.” (Santiago 5:16)  Un hombre (o mujer) justo es lo que tú eres en Cristo y cuando oras la Oración de Protección del Salmo 91, tus oraciones pueden lograr mucho, ¡porque Dios responde a tus oraciones!
Recibí un testimonio acerca de la protección divina de Dios, de Sally, quien vive en Sudáfrica.  Se animado a medida que lees cómo ella oró por protección sabiendo que ella es una persona justa en Cristo:
Me encontraba manejando un auto rentado, cuando de pronto escuché una fuerte explosión.  En unos instantes, el auto estaba en llamas.  Inmediatamente apagué el motor para salir.  ¡Pero para mi horror, no pude quitarme el cinturón de seguridad, ni abrir la puerta!  Estaba atorada.
Finalmente, logré abrir la puerta.  Para entonces, las llamas amenazaban con entrar al auto y tuve que cerrar la puerta nuevamente porque seguía atrapada por el cinturón de seguridad.  Clamé al mi Abba Padre y declaré: “Yo soy Tu justicia.  ¡Tú eres el único que puede salvarme!”  Mientras esas palabras resonaban como un eco en mis oídos y en mi corazón, escuché el click del cinturón de seguridad que se soltó.  Y salí corriendo del auto.
Al llegar los bomberos, ellos detuvieron el incendio.  ¡Alabo al Señor por haberme liberado de esa situación peligrosa!  Me di cuenta de que el diablo fue derrotado hace mucho tiempo y nosotros ya no tenemos nada que temer.
Alabemos al Señor por Su liberación y protección.  ¡Me regocijo porque estamos protegidos del peligro como con un escudo, debido a la justicia que tenemos en Cristo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 31 de marzo de 2019

Toma De Él

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Mientras iban ellos de camino, Él entró en cierta aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Y ella tenía una hermana que se llamaba María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba Su palabra. Pero Marta se preocupaba con todos los preparativos; y acercándose a Él, le dijo: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.” Respondiendo el Señor, le dijo: “Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada.”  (Lucas 10:38–42)
Marta estaba ocupada sirviendo a Jesús mientras su hermana, María, sentada a Sus pies, tomaba de Él palabras de vida.  A Marta no le gustó que María no estuviera ayudándola, así que se quejó al respecto con Jesús.  ¿A quién crees que Jesús defendió?  ¡A María!
Mi amigo, algunos creyentes piensan que es mejor dar que recibir.  Eso es cierto en nuestras relaciones con las personas.  Pero cuando se trata de nuestra relación con el Señor, ¡es mejor RECIBIR de Él que tratar de darle!  Jesús se describe a Sí Mismo como el “pan de vida”, diciéndonos en esencia que Él quiere que nosotros tomemos de Él y recibamos de Él todo el sustento, fortaleza, sanidad, provisión y vida abundante que podamos tomar.
Nuestro Señor disfruta cuando nosotros tomamos de Él.  Es por eso que María complació al Señor.  Amado, te animo a ser hoy como María.  ¡Nuestro amoroso Padre celestial disfruta cuando nosotros tomamos de Su infinita reserva de fortaleza, sabiduría, favor, paz y vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 11 de febrero de 2019

Una Ayuda Segura

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Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar; aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los montes.  (Salmos 46:1–3)
¡Qué poderosa promesa del Salmo 46!  ¡No necesitamos tener miedo porque incluso en tiempos de confusión y problemas, Dios es nuestra ayuda segura, nuestro refugio y nuestra fuerza!  Nuestra parte es clamar a Él y Él nos responderá y nos liberará.  Melinda, una señora de nuestra iglesia, experimentó esto por sí misma y me escribió para compartir su testimonio:
Mientras conducía para llevar a mi hijo de seis años a la escuela, salí de la autopista y me acerqué a un cruce de semáforos.  En ese momento, estábamos escuchando un CD con un sermón del pastor Prince en el auto y me sorprendió cómo Dios había salvado a Noé y a su familia de la inundación.  De repente, escuché un sonido fuerte cuando algo golpeó la parte trasera de mi auto.  Lo siguiente que supe fue que mi auto fue lanzado por el aire.  Se volcó, aterrizó sobre el techo y giró una buena distancia hasta que paró.
Mientras el auto giraba, comencé a gritar “¡Jesús!”  Al menos cinco veces hasta que el auto finalmente se detuvo.  A pesar de que habíamos girado boca abajo y mi hijo solo tenía un cinturón de seguridad que ataba su cuerpo, él había sido milagrosamente retenido en el contorno del asiento.  Su cabeza y sus piernas no colgaban de su asiento.  Su cuello podría haberse roto por el impacto del choque, pero estaba bien.
Mi hijo y yo salimos del accidente sin un rasguño, ni una lesión de columna.  Nos paramos a un lado de la carretera y muchos transeúntes acudieron en nuestra ayuda.  Después de salir del accidente, la imagen de Jesús sangrando en la cruz seguía destellando en mi mente.  Sabía que mi hijo y yo no tuvimos que sangrar en la carretera esa mañana porque Jesús había derramado Su sangre por nosotros.
Cuando mi esposo vino a buscarnos, nos compartió que él también iba manejando para el trabajo en el momento de nuestro accidente y cómo se sintió impulsado por el Espíritu Santo a apagar la radio y orar en lenguas.  Él también declaró el favor del Señor sobre nuestras vidas, algo que habíamos aprendido en la iglesia el día anterior.
Jesús convirtió un accidente posiblemente trágico en un desenlace de victoria.  ¡Ninguna cantidad de seguridad al manejar podría haber salvado nuestras vidas, solo Jesús y nada más!
¡Alabado sea el Señor!  En su tiempo de problemas, Melinda clamó al nombre de Jesús y Él le respondió.  No importa en qué situación te encuentras, ¡el Señor está contigo y con seguridad te liberará cuando invoques Su nombre!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 2 de febrero de 2019

Cómo Ester Obtuvo Favor

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Cuando a Ester, hija de Abihail, tío de Mardoqueo, que la había tomado como hija, le tocó venir al rey, ella no pidió cosa alguna sino lo que le aconsejó Hegai, eunuco del rey, encargado de las mujeres. Y Ester hallaba favor ante los ojos de cuantos la veían.  (Ester 2:15)
Cuando tú sabes que eres grandemente bendecido, altamente favorecido y profundamente amado, no necesitas depender de tus propios esfuerzos.  Mira la historia de Ester, por ejemplo.  Cuando el Rey Asuero estaba buscando una nueva reina, las mujeres más hermosas de la tierra fueron traídas todas al palacio.  A todas las mujeres se les dio la oportunidad de adornarse con lo que quisieran de los cuartos de las mujeres, antes de ser llevadas a una audiencia con el rey.  Pero cuando fue el turno de Ester, ella “no pidió cosa alguna sino lo que le aconsejó Hegai, eunuco del rey, encargado de las mujeres.”  Y mira los resultados: “Ester hallaba favor ante los ojos de cuantos la veían”, “y el rey amó a Ester más que a todas las otras mujeres, y ella halló gracia y favor con él, más que todas las demás vírgenes, y él puso la corona real sobre su cabeza y la hizo reina.” (Ester 2:17)
Mientras que las otras mujeres tomaron las mejores prendas, perfumes y accesorios para embellecerse, Ester no confió en sus propias habilidades, sino que se sometió a Hegai, el oficial que había sido designado por el rey para supervisar a las mujeres.  Hubo mucha sabiduría y humildad en su decisión.  ¿Puedes ver la belleza de Ester?  Ella no confiaba en sus propios esfuerzos.  Mientras que las mujeres intentaban superarse unas a otras apoyándose en sus propios esfuerzos, Ester sabiamente se sometió a la única persona que debía conocer bien las preferencias del rey, y los resultados hablan por sí mismos.
Este incidente también nos demuestra que Ester dependía completamente del favor inmerecido del Señor.  (Cuando tú dependes completamente del favor inmerecido del Señor, estás confiando en Él y estás en una posición de descanso.)  Ester no tuvo que luchar.  Cuando ella descansó en el Señor y se humilló, el Señor la promovió y la exaltó por encima de todas las demás mujeres hermosas.  Dios resiste a los orgullosos y le da favor inmerecido a los humildes. (1 Pedro 5:5)  Cuando te humillas y cedes tus esfuerzos por promocionarte a ti mismo, y dependes de Jesús solamente, el Señor Mismo será tu promoción y tu aumento.  Como Ester, tú destacarás de entre la multitud y obtendrás gracia y favor ante Dios y los hombres.
¿Sabes por qué la historia de Ester es tan importante?  Lee los detalles en el Libro de Ester.  Debido a que Ester fue promovida para convertirse en la reina, ella estaba en una posición privilegiada para proteger a todo el pueblo judío en el reino, de ser asesinado.  Cuando el Señor te promueve, Él te da la influencia para ser una bendición para las personas que te rodean.  No existen las coincidencias, solo las Dios-cidencias (incidentes a cargo de Dios).  ¡El Señor te bendecirá para que seas de bendición!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 23 de noviembre de 2018

Toma, Toma y Toma Más


Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente.
1 Corintios 2:12
Como hijo del Dios Altísimo, Dios quiere que conozcas las cosas que te han sido dadas gratuitamente.  Él quiere que las recibas libremente a pesar de que para Él sí tuvieron un precio, Su Hijo.  Él pagó ese precio, porque quiere que tú recibas las bendiciones libremente.  Así de intenso es Su amor por ti.
Tal vez tú estás preguntándole a Dios: “¿Cómo es que no tengo tal bendición?  Y ¿por qué es que tengo tan poco de esto?”
Yo creo que Él te está diciendo: “¿Qué te falta hijo Mío?  ¿Salud?  ¡Tómala!  Ya he pagado por ella con la vida de Mi Hijo.
“¿Necesitas paz mental?  Mi Hijo llevó una corona de espinas en Su cabeza para dártela a ti.  ¡Tómala!”
“¿Te falta sabiduría?  ¡Toma Mi sabiduría!”
“¿Necesitas victoria?  La victoria no es algo que se logra.  Es un regalo que debe ser recibido.  ¡Tómalo!”
“¡Toma Mi provisión!  ¡Toma Mi favor!  Cada vez que te acerques a Mi presencia, toma y toma un poco más!”
Dios, tu Padre celestial, quiere que recibas como el hijo pródigo, que no merecía nada, pero recibió todo. (Lucas 15:11-24)  Dios se deleita en dar libremente.  Y se deleita en ti cuando recibes libremente, porque esto demuestra que tú valoras y aprecias el sacrificio de Su Hijo.
Nos perdemos de esto cuando nos ocupamos en tratar de ganar lo que se nos ha dado libremente, cuando pensamos que debemos hacer más cosas para que Dios nos bendiga, o pensamos que tenemos que pagar el precio por ello.  Dios no puede dárnoslo basado en nuestras obras, porque si es por obras, ya no es por gracia.  Cuando nosotros tratamos de trabajar por ello, frustramos la gracia de Dios y le restamos importancia a la obra de Jesús en el Calvario.
Mi amigo, los días de intentar, luchar y merecer se acabaron.  Los días de tomar, tomar y tomar más llegaron.  ¡Toma y vas a darle placer al corazón de Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 15 de noviembre de 2018

Nuestra Ayuda En Tiempo De Necesidad


Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.
Hebreos 4:16
Si estás enfrentando un problema en este momento, quiero que sepas que tienes una invitación permanente de tu Padre celestial para acercarte con confianza al trono de la gracia para “recibir misericordia, y hallar gracia para la ayuda oportuna.”
La frase “ayuda oportuna” significa que encuentras sanidad cuando estás enfermo, provisión cuando estás en escasez, restauración cuando tu relación con un ser querido se rompe y favor cuando las noticias de recortes de empleados o malos pronósticos se incrementan.
“Pastor Prince, ¿cómo puedo acercarme con confianza cuando he sido un pésimo cristiano?”
Tú puedes acercarte con confianza porque te acercas a Dios por medio de la sangre de Jesucristo y no por cómo has vivido tu vida.  Así que, cuando te acerques a la presencia de Dios, no tienes que tener miedo de que tus pecados vayan a ser expuestos, porque la sangre de Jesús ha eliminado cada uno de ellos.  Dios no ve ni siquiera una mota de pecado en ti, porque Él solamente ve la sangre de Su Hijo, que ha sido derramada por tu perdón total y aceptación.
Mi amigo, cuando has fallado y necesitas misericordia, la Palabra de Dios te asegura que recibirás misericordia cuando te acerques con confianza a Dios.  Misericordia significa que no recibes las cosas malas que mereces, como condenación, pobreza, fracaso, pérdida e incluso la muerte.
Y misericordia no es lo único vas a obtener cuando te acerques con confianza a Dios.  También vas a hallar gracia.  Gracia significa que tú recibes las cosas buenas que no mereces, como salud, protección, unción, favor, buen éxito y una vida más abundante.
Así que, acércate con confianza a Aquel que te ama apasionadamente, de forma incondicional y con amor eterno.  Acércate con confianza a Él, que sabe todo acerca de tu situación y tiene la solución.  Él tiene mucha más sabiduría que ese doctor al que respetas grandemente, más que el abogado a quien honras de gran manera y más que los mejores expertos a quienes puedas consultar.  Amado, ¡acercarte confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar gracia para la ayuda oportuna!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 8 de noviembre de 2018

Cree Que Dios Es Tu Remunerador


Y sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que El existe, y que es remunerador de los que le buscan.
Hebreos 11:6
La mayoría de la gente cita sólo la primera parte de Hebreos 11:6 —“sin fe es imposible agradar a Dios”.  Sin embargo, el versículo continúa diciendo: “porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que Él existe, y que es remunerador de los que le buscan”.  En otras palabras, la fe que agrada a Dios es la clase de fe que cree que Dios existe y que Él es un ‘remunerador’.
La Biblia también dice que “la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. (Hebreos 11:1)  Así que, incluso en momentos de dificultad, cuando no vemos cosas buenas sucediendo en nuestras circunstancias, debemos creer que Dios va a cambiar las cosas y nos recompensará.
Dios cambió las cosas para Rut, la viuda moabita, cuando ella creyó en el Señor y le hizo su Dios. (Rut 1:16)  La Biblia nos dice que a ella se le dio una “recompensa completa” de parte del Señor, cuando vino a refugiarse debajo de Sus alas. (Rut 2:12)  Él no sólo le dio protección, también le dio provisión abundante, favor hasta excederse y una redención gloriosa. (Rut 2:9-17, 3:11, 4:10-13)
Cuando Rahab, la ramera de Jericó, escuchó los informes de cómo el Señor había abierto el Mar Rojo para los hijos de Israel, ella creyó que “El es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra”. (Josué 2:9-11)  Aunque Rahab no había presenciado personalmente los milagros, ella creyó en Dios y escondió a los espías judíos de quienes los perseguían. (Josué 2:4-6)  A causa de su fe, ella no sólo no pereció con los que no creen (Josué 6:25, Hebreos 11:31), sino también se le dio un lugar en el “Salón de la Fe” en Hebreos 11.
Dios estaba tan complacido con la fe de estas dos mujeres gentiles que Él no sólo las bendijo mientras vivían, sino que también las incluyó en la genealogía de Su Hijo Jesucristo, el gran Redentor y remunerador.
Amado, cuando tú te acerques al Señor con tus necesidades, cree que Él es Dios, y que Él es un remunerador.  Dios se complace con esta clase de fe.  ¡Él quiere ser remunerador de tu fe en Él!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince