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jueves, 13 de junio de 2019

Dios Honra Tu Fe


Medita En
Entonces Josué habló al Señor el día en que el Señor entregó a los amorreos delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de Israel: “Sol, detente en Gabaón, y tú luna, en el valle de Ajalón.” Y el sol se detuvo, y la luna se paró, hasta que la nación se vengó de sus enemigos… porque el Señor peleó por Israel.  (Josué 10:12–14)
Josué, el sucesor de Moisés que dirigió a los hijos de Israel hacia la tierra prometida, fue alguien que se atrevió a pedir en grande.  Cuando Josué se vio atrapado a la mitad de la batalla con sus enemigos, y el sol estaba a punto de ponerse, él gritó para que el sol y la luna se detuvieran, y la Biblia continúa ese relato, mencionando que Dios respondió a su oración.
Me encanta esta historia.  Cuando mis líderes y yo estuvimos en las llanuras donde esta batalla tuvo lugar, pudimos ver el sol sobre Gabaón por un lado y la luna sobre el Valle de Ajalón por el otro.  Desde ese lugar, tanto el sol como la luna pueden verse al mismo tiempo.  Estando de pie allí, yo solo podía imaginar a Josué en medio de la batalla, levantando su voz y apuntando hacia el sol de un lado, ordenándole que se quede quieto y luego girando hacia la luna para emitir la misma orden.  Josué le estaba pidiendo a Dios más luz del día porque ese momento de la batalla era ventajoso para ellos.  Él quería derrotar completamente a sus enemigos y no darles tiempo para reagruparse.
Cuando piensas en lo que Josué pidió, ¡era una petición atrevida e inexacta!  Si estuviste atento durante las clases de ciencias naturales en la escuela, ¡sabes que la Tierra orbita alrededor del sol y no el sol alrededor de la Tierra!  Así que técnicamente, cuando Josué ordenó que el sol y la luna se detuvieran, Dios hizo que la Tierra se detuviera.  La petición de Josué era científicamente inexacta, sin embargo, ¡Dios honró la fe descarada de Josué!  Él comprendió que lo que Josué necesitaba era más luz del día, e hizo que sucediera.
¿No es alentador saber que Dios no corrigió a Josué y le dio una guía de estudio acerca de cómo realmente funciona el sistema solar que Él construyó?  Me anima mucho saber que incluso cuando nuestras confesiones de fe no siempre son perfectas, Dios honra nuestra esperanza y fe en Él.  A Él le encanta cuando le pedimos cosas grandes.  Amigo, tú puedes pedirle a Él sabiendo que la batalla realmente le pertenece al Señor y que Él peleará por ti de la manera en que peleó por Israel, porque tú eres el hijo de Su pacto.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 29 de mayo de 2019

Confiados Como Un León


Medita En
Como rugido de león es la ira del rey, y Su favor como rocío sobre la hierba.  (Proverbios 19:12)
Hoy, nosotros somos beneficiarios del favor de Dios, porque Su ira contra nuestros pecados fue completamente satisfecha en el Calvario.  En hebreo, la palabra utilizada para “favor” es ratsown, que significa Su placer, deleite, buena voluntad y aceptación.
Nuestro lugar de protección fue comprado con la sangre de nuestro Señor Jesucristo.  En Él, nosotros hemos sido hechos justos, y todas las bendiciones de los justos, incluidas la protección, provisión y largura de días, son nuestra herencia.  Ese es el lugar en el que estamos hoy.  ¿No es hermoso?  Con razón las Escrituras nos dicen: “El impío huye sin que nadie lo persiga, más los justos están confiados como un león.” (Prov. 28:1)  Y también nos dicen: “La oración eficaz del justo puede lograr mucho.” (Santiago 5:16)  Un hombre (o mujer) justo es lo que tú eres en Cristo y cuando oras la Oración de Protección del Salmo 91, tus oraciones pueden lograr mucho, ¡porque Dios responde a tus oraciones!
Recibí un testimonio acerca de la protección divina de Dios, de Sally, quien vive en Sudáfrica.  Se animado a medida que lees cómo ella oró por protección sabiendo que ella es una persona justa en Cristo:
Me encontraba manejando un auto rentado, cuando de pronto escuché una fuerte explosión.  En unos instantes, el auto estaba en llamas.  Inmediatamente apagué el motor para salir.  ¡Pero para mi horror, no pude quitarme el cinturón de seguridad, ni abrir la puerta!  Estaba atorada.
Finalmente, logré abrir la puerta.  Para entonces, las llamas amenazaban con entrar al auto y tuve que cerrar la puerta nuevamente porque seguía atrapada por el cinturón de seguridad.  Clamé al mi Abba Padre y declaré: “Yo soy Tu justicia.  ¡Tú eres el único que puede salvarme!”  Mientras esas palabras resonaban como un eco en mis oídos y en mi corazón, escuché el click del cinturón de seguridad que se soltó.  Y salí corriendo del auto.
Al llegar los bomberos, ellos detuvieron el incendio.  ¡Alabo al Señor por haberme liberado de esa situación peligrosa!  Me di cuenta de que el diablo fue derrotado hace mucho tiempo y nosotros ya no tenemos nada que temer.
Alabemos al Señor por Su liberación y protección.  ¡Me regocijo porque estamos protegidos del peligro como con un escudo, debido a la justicia que tenemos en Cristo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 6 de marzo de 2018

Garantizado Por Pacto


Y él le dijo: “Oh Señor Dios, ¿cómo puedo saber que la poseeré?” Él le respondió: Tráeme una novilla de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón.”
Génesis 15:8-9
¿Estás desanimado porque un rompimiento por el que has estado orando todavía no se ha manifestado?  Quizás han pasado días o incluso semanas, y te estás preguntando: “¿Cómo voy a saber que voy a recibirlo?”  Abraham enfrentó la misma situación y le hizo a Dios la misma pregunta.  Y Dios le respondió: “Tráeme una novilla de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón.”  ¡Que respuesta tan extraña!
Pero si lo lees (en Génesis 15:10-21), vas a darte cuenta de que Dios tomó la pregunta de Abraham muy en serio, y quiso mostrarle cuán en serio El estaba tomando el ser su proveedor, su protector y quien lo bendecía.  Dios estaba siendo tan serio que estaba dispuesto a comprometerse a Sí Mismo en un pacto.
¿Qué es un pacto?  Es como un contrato.  Sin embargo, es más que un contrato.  Un contrato tiene validez solo por un período de tiempo, como cinco o siete años, o hasta que los términos se cumplan.  Pero un pacto es eterno.  Es permanente.  La única forma de salir de éste es mediante la muerte.  Es por eso que el matrimonio es un pacto, no un contrato.  Y es permanente —“Hasta que la muerte los separe.”
En los tiempos de la Biblia, cuando establecías pacto con alguien, debías llevar un animal, normalmente un carnero o un macho cabrío, y lo sacrificabas cortándolo por la mitad.  Seguidamente, te parabas frente a tu compañero de pacto y caminaban el uno hacia el otro en medio de las dos partes del animal, colocándose ambos en el centro.
Lo que todo esto significa es que ambas partes estaban obligadas a proteger y a proveer por el otro.  Todo lo que te pertenecía a ti, ahora era de tu compañero, y todo lo que le pertenecía a tu compañero, ahora era tuyo.  Claro que el que era más beneficiado era el más pequeño, el más pobre.
Hoy, Dios está en pacto con nosotros.  Nosotros somos los más pequeños, la parte más pobre.  No tenemos nada que ofrecerle a Dios.  ¡Pero Dios, el más rico y más poderoso ser del Universo, tiene todo para ofrecernos a nosotros!
Mi amigo, Dios se unió a Sí Mismo en un pacto contigo, una garantía blindada de Sus bendiciones y Su provisión para tu vida, y todo es por tu beneficio.  ¡El rompimiento que estás esperando está garantizado por pacto!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph  Prince