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viernes, 14 de agosto de 2020

Tú Tienes El Mismo Favor Que Tiene Jesús

 Inspiración de Gracia

Por eso es por fe, para que esté de acuerdo con la gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda la posteridad, no solo a los que son de la ley, sino también a los que son de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros.  (Romanos 4:16)

La gracia de Dios es Su favor inmerecido, que no se puede ganar y del cual no podemos ser dignos.  Y debido a que éste es inmerecido, que no se puede ganar y del cual no podemos ser dignos, todos nosotros calificamos para recibirlo.  Pero, ¿cómo caminar en él?

Así como una contraseña te da acceso a un programa de computadora, la fe te permite caminar en el favor inmerecido de Dios.  Ahora bien, la fe no tiene nada que ver con lo que tú haces o puedes hacer.  Fe es simplemente creer y declarar lo que Dios ha hecho y está haciendo por ti.

Cuando tú crees que el favor de Dios está sobre ti debido a la obra terminada de Cristo, Sus promesas de provisión, sanidad y restauración se vuelven algo seguro para ti.  Éstas no solo son seguras para los judíos, sino también para ti y para mí porque nosotros somos “de la fe de Abraham.”

Rut era una viuda gentil que puso su fe en la gracia de Dios.  Ella creyó y declaró que el favor de Dios la dirigiría al campo correcto en donde recoger espigas, en el cual hallaría gracia a los ojos del dueño. (Ver Rut 2:2)  Debido a que ella dependía del favor inmerecido de Dios, Dios no solo la colocó en el campo del rico Booz, sino también en la genealogía de Jesús. (Ver Mateo 1:5)

La fe de Rut en el favor de Dios abrió un mundo completamente nuevo para ella.  Pasó de la pobreza a la provisión, de la viudez al matrimonio y de no tener hijos a tener una familia completa.  Ella también se convirtió en un miembro respetado de la comunidad. (Ver Rut 4:13–15)

Si Rut, una gentil que estaba bajo el antiguo pacto, disfrutó del favor de Dios, ¡cuánto más nosotros, los que estamos bajo el nuevo pacto de la gracia, disfrutaremos de las bendiciones que el favor inmerecido de Dios trae!  De hecho, debido a que Dios nos ve hoy en el Amado, nosotros disfrutamos del mismo favor que Jesús tiene. (Ver Efesios 1:3–6)

Amigo, cuando tú creas que tienes el mismo favor que Jesús tiene, un mundo completamente nuevo se abrirá para ti —¡un mundo donde todas las promesas de Dios son “Sí” y “Amén” en Cristo! (Ver 2 Corintios 1:20)

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

martes, 4 de agosto de 2020

Tomar De Dios Es Algo Fácil


Inspiración de Gracia
Y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y para sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y espaciosa…  (Éxodo 3:8)
Cuando el pueblo de Israel proveía para si mismo en Egipto, ellos comían pepinos, melones, puerros, cebollas y ajos. (Ver Números 11:5)  Este tipo de alimentos requería que ellos se doblaran hasta el suelo y los arrancaran para poder comerlos —un trabajo agotador que hacía que sus espaldas dolieran.
Pero cuando Dios proveyó para ellos en Canaán, una tierra que fluía leche y miel (ver Números 13:27), Él les dio uvas, granadas e higos. (Ver Números 13:23)  Estas frutas no se hallaban en el suelo y los israelitas solo tuvieron que tomarlas para poder comerlas.
¡Dios quiere que tú sepas que cuando Él provee para ti, tú ves un río de provisiones que fluye hacia ti y todo lo que tú necesitas hacer es solamente extender tu mano y tomar de Él!
Así que, si estás planeando casarte, no digas para ti mismo: “Bueno, si trabajo más duro y empiezo a ahorrar ahora, voy a tener... ¡Dios mío, no es mucho!  ¡El costo de la celebración de la boda va a acabar con todo!  ¿Cómo puedo casarme?”
Como hijo de Dios, es importante que sepas que tu Papá Dios está entusiasmado con el plan de tu boda, ¡y que Él es muy rico!  Yo no he visto a ninguna pareja de nuestra iglesia que llega con escasez al día de su boda.  Lo que he visto es dinero fluyendo hacia ellos, incluso el mismo día de la boda.  Y al momento en que la celebración termina, todo está pagado.  Así que, en vez de confiar en tus esfuerzos para tener suficiente para tu gran día, Dios quiere que fijes la fecha de tu boda y pongas tu confianza en que Él proveerá para ti abundantemente.
¿Estás enfrentando una deuda financiera?  ¿Cuánto crees que podrás ahorrar trabajando horas extras y tomando un segundo trabajo?  Algunos miembros de nuestra iglesia pueden testificar que Dios simplemente cambió su situación financiera.  De hecho, el pastor Mark, nuestro pastor de servicios de Hokkien y Mandarín, tenía una deuda considerable antes de convertirse en cristiano.  Luego de ser salvo, Él entregó el problema de su deuda a Dios.  ¡En dos años, su deuda fue liquidada sobrenaturalmente e incluso tuvo un excedente!
Amigo, la fe es la mano que toma de Dios.  ¡Y tomar de Dios es fácil de hacer!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 6 de julio de 2020

Recibe Con Libertad Lo Que Dios Te Da Gratuitamente


Inspiración de Gracia
Porque la promesa a Abraham o a su descendencia de que él sería heredero del mundo, no fue hecha por medio de la ley, sino por medio de la justicia de la fe. (Romanos 4:13)
Dios prometió que tú serías heredero del mundo.  Esta es la misma promesa que Él le hizo a Abraham.  Y debido a que tú “eres de Cristo, entonces eres descendencia de Abraham, heredero según la promesa.” (Gálatas 3:29).
Cuando Dios te hizo esta promesa, Él hizo que fuera fácil para ti recibirla —“por medio de la justicia de la fe.”  Todo lo que tú tienes que hacer es creer que, como heredero del mundo, todas las bendiciones son tuyas justamente porque Jesús murió para dártelas.  Él también resucitó de los muertos para hacerlas cumplir en tu vida.
Así que, no trates de ganarte tus bendiciones “por medio de la ley,” —a través de tus esfuerzos o comportamiento.  Recibe con libertad lo que Dios te da gratuitamente a través de Cristo y Su obra terminada en la cruz.
Cuando un miembro de la iglesia fue despedido a sus 41 años de edad, él se negó a preocuparse y a pensar que tenía que competir con el resto de la gente en el mercado laboral.  En cambio, él creyó que por la gracia de Dios, él obtendría un mejor trabajo con un salario más alto.  ¡De hecho, por medio de un conocido mutuo, le llegó un nuevo trabajo, con un pago que era 60 por ciento mayor que el anterior!
Otro hombre estaba experimentando una relación tensa con su esposa, a tal punto de que el divorcio era inminente.  Cuando él comenzó a asistir a nuestra iglesia, se dio cuenta de que él podía tener un matrimonio feliz, no tratando de mantener el matrimonio o ganándose el amor de su esposa, sino creyendo que, aunque él aún podía ver sus propias debilidades, él seguía siendo la justicia de Dios en Cristo debido a la sangre de Jesús.  Hoy, él y su esposa están reconciliados y disfrutan de un matrimonio bendecido.
No dejes que el diablo te descalifique trayéndote la ley y diciendo: “¿Cómo puedes tú recibir esta bendición cuando apenas esta noche rompiste la ley de Dios?” o “¿Estás seguro que tú mereces esto?”  En cambio, di: “Padre, te doy gracias porque yo recibo todo con libertad debido a Tu gracia, Tu favor inmerecido en mi vida, ¡debido a la sangre de Jesús!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 26 de junio de 2020

Quédate Mirando A Jesús


Inspiración de Gracia
Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…  (Hebreos 12:2)
¿Qué significa poner los ojos en Jesús?  Bueno, podemos pensar en ello así: Si te estás ahogando y alguien pasa caminando a tu lado, tú no le das una mirada.  Tú te le quedas mirando.  Cuando te le quedas mirando, te vuelves hacia él y esperas que él te rescate.
De la misma manera, nos quedamos mirando a Jesús esperando que Él nos salve, nos sane y nos proteja porque conocemos Su gran poder y Su amor sacrificial por nosotros.  La Palabra de Dios dice que nosotros debemos mantenernos “puestos los ojos en Jesús [quedarnos mirando a Jesús], el autor y consumador de la fe.”  Así es como Dios quiere que vivamos.
Así que, si tú tienes una migraña recurrente, quédate mirando a Jesús.  Míralo tomando esa migraña sobre Su cuerpo en la cruz y di: “Señor, te doy gracias porque por Tus heridas yo he sido sanado.” (Ver Isaías 53:5)  ¡Mientras te quedas mirando a Jesús, tu sanador, esa migraña tendrá que inclinarse ante Su obra terminada!
Si tienes necesidad financiera en tu vida, solo quédate mirando a Jesús con la expectativa confiada de que Él proveerá para ti y te liberará de esa necesidad.
“Pero Pastor Prince, ¿es realmente tan simple?  ¿Todo lo que tengo que hacer es quedarme mirando a Jesús y Él me bendecirá financieramente?”
Sí, es así de simple.  El problema con nosotros es que tendemos a mirarnos a nosotros mismos.  Pero nosotros no podemos salvarnos, ni liberarnos por nosotros mismos.  Incluso el apóstol Pablo luchaba cuando dependía de su propio esfuerzo.  Por eso dijo: “Pues no hago el bien que deseo, sino el mal que no quiero, eso practico.” (Romanos 7:19)  Fue solo cuando Pablo apartó la vista de sí mismo y se quedó mirando a Jesús, que él recibió su liberación. (Ver Romanos 7:24–25)
Amigo, si te has estado viendo a ti mismo, es hora de comenzar a quedarte mirando a Jesús.  Quédate mirándolo a Él, el autor y consumador de nuestra fe.  ¡Y pronto, vas a estar mirando tu sanidad y provisión!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 20 de junio de 2020

La Razón Por La Que Los Creyentes Están Enfermos


Inspiración de Gracia
Porque el que come y bebe sin discernir correctamente el cuerpo del Señor, come y bebe juicio para sí. Por esta razón hay muchos débiles y enfermos entre vosotros, y muchos duermen. (1 Corintios 11:29-30)
¿Alguna vez te has preguntado por qué algunos cristianos están débiles y enfermos y unos incluso mueren jóvenes?  Yo agradezco a Dios porque el Espíritu Santo nos da la razón por la que esto sucede y también la solución.  En 1 Corintios 11:29–30, Él nos dice claramente que la razón por la que algunos cristianos están débiles y enfermos, y unos incluso mueren prematuramente, es que ellos no disciernen el cuerpo del Señor cuando participan de la Santa Cena.
Muchos creyentes no entienden que el pan perforado, rayado y ligeramente quemado, que representa el cuerpo del Señor, es para su salud y sanidad.  Y cuando participan sin discernir esta verdad, participan de una manera indigna.  Lo contrario es verdadero: Si ellos disciernen apropiadamente el cuerpo del Señor, entonces ellos serán fuertes y saludables, y vivirán mucho tiempo.
Desafortunadamente, la iglesia a través de los años ha malinterpretado esta enseñanza y ha enseñado que si tienes pecado en tu vida, tú eres indigno y no puedes participar de la Santa Cena, ¡para que no te debilites y enfermes, e incluso mueras!  Hemos convertido una bendición en una maldición.  Debido a esto, muchos cristianos tienen miedo de acercarse a la mesa del Señor y, por lo tanto, se les ha robado el poder sanador de la Santa Cena.
Amigo, ¡no existe tal cosa como una persona digna!  A lo mejor de nosotros todavía le hace falta, por lo tanto, fallamos.  Así que, personas indignas son las únicas personas que participan de la Santa Cena.  Pero debido a que Jesús murió por las personas indignas, Él calificó a aquellos de nosotros que lo tomamos a Él como nuestra justicia, para que participemos de todos los beneficios que Él murió para darnos.
De manera que, no es cuestión de si tú eres digno o indigno de participar, sino de cómo lo haces.  Acércate a la mesa del Señor con confianza y participa de la Santa Cena porque Jesús te ha calificado con Su preciosa sangre.  No la trates como un ritual, sino libera tu fe hacia la salud y sanidad, mientras disciernes que el cuerpo de Jesús fue partido para que el tuyo pueda estar sano y completo hoy.  Cuando tú participas así, estás participando de una manera digna, ¡y no serás débil ni enfermizo, ni morirás prematuramente!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 27 de mayo de 2020

Dios Recuerda Lo Que Tú Dices En Fe

Inspiración de Gracia
Así será Mi palabra que sale de Mi boca, no volverá a Mí vacía sin haber realizado lo que deseo, y logrado el propósito para el cual la envié.  (Isaías 55:11)
Hace algunos años, yo tenía una afección de la piel que se negaba a sanar.  Le hablé a Dios acerca de ello y comencé a tomar la Santa Cena creyendo y confesando que por las llagas de Jesús yo había sido sanado.  No pasó nada, o eso parecía.
Pero el Señor no se olvidó de mi afección de la piel.  Un día, Él me impulsó a que revisara mi cuerpo para ver si esa afección todavía estaba allí.  ¡Lo hice y me di cuenta de que había desaparecido!  Dios no había olvidado la Palabra que yo había confesado en fe.
Una pareja de los Estados Unidos que me ha estado escuchando predicar acerca de la gracia de Dios comenzó a captar la revelación del amor de Dios por ellos.  Ellos empezaron a confesar su justicia en Cristo, a meditar en las escrituras de provisión y a declarar que estaban libres de deudas a través de la obra terminada de Jesús.  No mucho tiempo después, la esposa llamó a la compañía hipotecaria para hacer un pago a las dos hipotecas que tenían sobre su casa.  Aún les quedaba un total aproximado de US$80,000 por pagar.  Para su total sorpresa y deleite, le dijeron que ambas cuentas tenían un saldo de cero.  ¡La compañía había perdonado ambos préstamos hipotecarios!  De hecho, Dios no olvidó la Palabra que esta pareja había hablado en fe.
Quizás tú compartiste la Palabra de Dios con un amigo en problemas hace algunos años.  Te encuentras con él un día y él te dice: “¿Recuerdas ese día?  ¡Tú dijiste algo que transformó mi vida!”  Tu mente se queda en blanco porque has olvidado lo que dijiste.  Pero Dios no lo olvidó.  Él recordó lo que tú dijiste ese día en fe.
Verás, si las palabras que tú confiesas en fe sobre ti mismo o sobre tus seres queridos son las propias palabras de Dios, Él dice: “Así será Mi palabra que sale de Mi boca; no volverá a Mi vacía sin haber realizado lo que deseo, y logrado el propósito para el cual la envié.”  Debido a que lo que se te ha prometido es la Palabra de Dios, tú vas a ver la manifestación de Su promesa.  ¡Él ciertamente velará para que Su Palabra se cumpla!  (Ver Números 23:19)
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 4 de mayo de 2020

Aliméntate De Jesús Y Vive


Inspiración de Gracia
Como el Padre que vive Me envió, y Yo vivo por el Padre, asimismo el que Me come, él también vivirá por Mí.  (Juan 6:57)
Hace algún tiempo, visité al amigo de un miembro de la iglesia que tenía cáncer y quería ser sanado.  Él era todo oídos, se envolvía y absorbía todo lo que yo estaba compartiendo con él.  Hoy, él adora al Señor con nosotros en nuestra iglesia y está completamente sanado de cáncer.
Recuerdo estar en la casa de otro hombre por invitación de los miembros de su familia.  Él también estaba sufriendo de cáncer.  Cuando entré en su casa, el hombre tenía la televisión encendida.  Yo comencé a compartir de Cristo con él, pero él no estaba para nada interesado en lo que yo estaba diciendo.  Él continuó viendo el programa de televisión.  Entonces supe que su sanidad era una causa perdida porque la fe para ser sanados viene por escuchar la Palabra de Dios, no por mirar televisión, leer periódicos o escuchar tu música favorita.
No me malinterpretes.  Yo no estoy en contra de estas cosas, pero ellas no te van a sanar.  Cuando tú estás enfermo, lo que quieres es que la sanidad de Dios fluya en tu cuerpo.  ¿Y cómo sucede esto?
Una de las principales formas en que esto sucede es cuando lees tu Biblia,  absorbiendo todo sobre Jesús.  Antes de que te des cuenta, Su salud divina fluye en tu cuerpo, echando fuera cada síntoma de dolor, malestar y enfermedad.  Incluso tu desánimo se disuelve sin ningún esfuerzo.  Te encuentras animado, renovado y ves que tu oscuridad da paso a la luz.  Verás, no hay manera de que tú te alimentes de Jesús leyendo y escuchando Su Palabra y aun así permanezcas igual.  Él dijo: “Las palabras que Yo os he hablado son espíritu y son vida.” (Juan 6:63).
Amigo, Dios quiere que Jesús sea tu comida.  Comemos de Cristo al verlo revelado en la Palabra, al ver y meditar en lo que el Espíritu Santo revela de Su belleza y gloria, y Su obra terminada en el Calvario.  Así es como podemos disfrutar a Jesús.  Es como tener una buena comida.  ¡Y cuando haces eso, Jesús Mismo promete que “el que Me come, él también vivirá por Mí!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 16 de abril de 2020

Recibe La Palabra Que Dios Ha Enviado Para Sanarte


Inspiración de Gracia
Él envió Su palabra y los sanó, y los libró de sus destrucciones.  (Salmos 107:20)
Tu Biblia no te servirá de nada si la dejas en tu mesa de noche, acumulando polvo.  No te servirá de nada si loa sujetas como a un oso de peluche cuando enfrentas a tus “gigantes”.  ¡Pero la Palabra de Dios te hará mucho bien cuando la recibas como la verdad y la hables como verdad!  ¡Entonces, verás tu sanidad y liberación de cada mala condición que ha sido enviada para destruirte!
La Biblia dice que “Él envió Su palabra y los sanó, y los libró de sus destrucciones.” Entonces, cuando Dios quiere sanarte, ¿qué hace?  Él envía Su Palabra.  Antes de que Dios te libere de tus destrucciones, Él envía Su Palabra.
¿Aún estás esperando la bendición de sanidad que Jesús murió en la cruz para darte?  No te sientas condenado.  Tu Padre en el cielo te ama y quiere que estés bien.  ¿Pero cómo viene tu sanidad?  Viene al recibir Su Palabra de sanidad que Él envió para ti.  Sus promesas de sanidad están todas en tu Biblia.  ¿Pero las has recibido?
Durante uno de nuestros servicios religiosos, una señora sacó su teléfono celular y comenzó a enviar mensajes de texto de cada escritura y casi todos los puntos clave que yo estaba predicando ese día a una amiga suya que estaba en su casa muriendo de cáncer.  Yo le estaba diciendo a la congregación que se mantuvieran confesando las escrituras de sanidad sobre sus cuerpos, sin importar cuán mala fuera su condición.  Los dirigí a Isaías 53: 5, que dice que “por Su llaga fuimos nosotros curados.”  ¡La señora se emocionó tanto que le dijo a su amiga que siguiera creyendo y confesándolo todos los días!
Su amiga, al leer los mensajes de texto, simplemente recibió la Palabra de Dios y la confesó por fe.  Esa misma semana, cuando ella volvió al médico, ¡el médico no pudo encontrar ningún rastro de cáncer en su cuerpo!
Nunca subestimes el poder de la Palabra de Dios.  La amiga de la señora fue sanada porque recibió la Palabra de Dios por fe.  Ella gustosamente leyó los mensajes que su amiga le había enviado, se sintió animada por la Palabra, la confesó y recibió su milagro.  ¡Dios envió Su Palabra y la sanó, y la salvó de sus destrucciones!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 11 de abril de 2020

Cómo Puedes Saber Que Lo Heredarás


Inspiración de Gracia
No quebrantaré Mi pacto, ni cambiaré la palabra que sale de Mis labios.  (Salmos 89:34)
Cuando Dios te promete algo, ¿tú le tomas la Palabra?  ¿O como Abraham, preguntas: “Señor Dios, ¿cómo puedo saber que lo heredaré?” (Génesis 15:8)
Dios no reprendió a Abraham por fallar en no tomarle la Palabra.  Así de bondadoso es Dios con Su pueblo.  Él incluso bajó al nivel de fe de Abraham e hizo algo para asegurarle a Abraham que Él siempre cumpliría Sus promesas —Él hizo un pacto con Abraham. (Ver Génesis 15:9–17)
Dios no lo hizo para Su propio beneficio.  Dios es un Dios de Palabra.  El no quebranta Su Palabra.  Pero se ató a Sí Mismo un pacto porque Él sabía que Abraham necesitaba saber en su corazón que Dios haría lo que le había prometido.
Al hombre le resulta difícil creer solo en las palabras.  Por ejemplo, cuando tú compras una casa, ambas partes redactan y firman un contrato, e involucran a sus abogados.  Tú necesitas un contrato porque no puedes confiar en las palabras de la otra persona y esa persona tampoco puede confiar en las tuyas.
Del mismo modo, nos resulta difícil tomarle la Palabra a Dios.  Así que, Dios hizo un pacto con nosotros, no porque no se pueda confiar en Él, sino porque Él sabe que a nosotros nos resulta difícil solo creer lo que Él dice.  Dios sabe que el hombre se preguntará: “¿Qué pasa si Dios se levanta del lado equivocado de la cama mañana y decide freírme en lugar de bendecirme?”
Pero debido a que Dios ha hecho un nuevo pacto con nosotros, el cual ha sido establecido por la sangre de Su Hijo, nosotros podemos, como Abraham, no vacilar en la incredulidad con respecto a las promesas de Dios, sino ser fortalecidos en nuestra fe, estando plenamente convencidos de que Dios hará tal como lo ha prometido. (Ver Romanos 4:20–21)  Nosotros tenemos la seguridad de que Dios no se despertará un día y dirá: “Olvida el nuevo pacto.  ¡Yo quiero recordar tus pecados ahora y maldecirte en lugar de bendecirte!”
Amigo, las bendiciones del nuevo pacto para ti están garantizadas porque Dios se ató a Sí Mismo al pacto.  ¡Y Él es un Dios que guarda los pactos, que quiere hacer todo lo que Él te ha prometido y que es más que poderoso para hacerlo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 26 de marzo de 2020

Cuando Confiesas Tu Justicia Agradas A Dios


Inspiración de Gracia
… la justicia que es de la fe, dice así…  (Romanos 10:6)
Cada vez que tú confiesas: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”, Dios el Padre se complace.  Cuando confiesas que eres la justicia de Dios en Cristo, le estás recordando lo que Su Hijo hizo para que tú seas justo.
Además, al hacerte justo, Dios se muestra justo — “para demostrar  en este tiempo Su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús.” (Romanos 3:26)
Cada vez que Jesús te escucha confesando: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”, también complaces mucho Su corazón, porque tú estás sosteniéndote de lo que Él sufrió y murió para darte.
El Espíritu Santo, que ahora mora en ti para convencerte de tu justicia (ver Juan 16:10), también se alegra de sobremanera cuando tú confiesas: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  Él se complace cuando tú fluyes con Él.
El deleitar a cada persona de la Trinidad no es lo único que tú obtienes cuando declaras: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  La Biblia nos dice que cuando tú “buscas primero el reino de Dios y Su justicia, todas estas cosas te serán añadidas.” (Mateo 6:33)
Ya sea comida, ropa u otras necesidades en tu vida, “todas estas cosas” te serán añadidas.  No solo te serán dadas, sino que se te añadirán como herencia cuando tú busques primero Su justicia.
Tú no necesitas usar tu fe para cada necesidad en tu vida.  ¡Solo necesitas usar tu fe para una cosa —creer que tú eres la justicia de Dios en Cristo, ¡y eso causará que todas las bendiciones que estás buscando, vengan tras de ti y te alcancen!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 24 de marzo de 2020

Mira A Dios Como Un Buen Padre


Inspiración de Gracia
Y él le dijo: «Hijo mío, tú siempre has estado conmigo, y todo lo mío es tuyo».  (Lucas 15:31)
Fe es creer que tenemos un buen Dios, y que Él protege y provee para aquellos que confían en Él.  ¿Recuerdas la parábola del hijo pródigo? (Ver Lucas 15:11–32)  Jesús la compartió para ilustrar cuán bueno es nuestro Padre celestial.  El hijo rebelde había desperdiciado la herencia de su padre antes de decidir regresar a casa para pedirle a su padre que lo hiciera un sirviente suyo.
Pero antes de que pudiera llegar a casa, su padre lo vio desde lejos, corrió hacia él y lo abrazó.  Y en lugar de hacerlo su sirviente, el padre se volvió hacia sus sirvientes y les dijo: “¡Saquen la mejor ropa!  ¡Traigan un anillo y sandalias para mi hijo!  ¡Vamos a matar al ternero engordado y a celebrar!”
Después, cuando el hijo mayor regresó del trabajo y se enteró de la celebración, él se enojó y se negó a entrar a la casa.  Cuando su padre salió a preguntarle qué le pasaba, el hijo mayor se quejó: “Mira, yo te he servido todos estos años.  Sin embargo, tú nunca me diste un becerro para celebrar con mis amigos.  ¡Pero tan pronto como este hijo pródigo tuyo llega a casa, tú matas al ternero engordado para él!
Nota lo que su padre le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo que yo tengo es tuyo.  Deberíamos celebrar porque tu hermano estaba muerto pero ha vuelto a la vida.  Estaba perdido pero ha sido hallado.”
¿Puedes ver cómo el hermano mayor percibía a su padre?  Él veía a su padre como un hombre duro y tacaño.  Creía que tenía que trabajar para obtener algo bueno de su padre. ¡Él no se dio cuenta de que él ya tenía herencia!  ¡Él podía haber matado al ternero engordado en cualquier momento para una celebración!
Como el padre en la parábola, Dios ya te ha dado herencia en Cristo.  No dejes de disfrutarla dudando de la bondad de Dios o creyendo que debes trabajar por ella.  ¡Mira el corazón lleno de amor y bondad de tu Padre hacia ti, y celebra tu herencia hoy!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 24 de enero de 2020

No Mires Tu Fe, Mira A Jesús


Inspiración de Gracia
Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…  (Hebreos 12:2)
Si estás enfermo, debes saber que ya has sido sanado debido a la obra terminada de Cristo.  No preguntes: “¿Tengo la fe suficiente para ser sanado?  ¿Tengo la clase de fe correcta para ser sanado?  ¿Qué pasa si me falta fe?”  Estás enfocándote en ti y en tu fe, en lugar de hacerlo en Cristo y Su obra terminada.
Deberías estarte preguntarte: “¿Llevó Jesús esta enfermedad?  Si lo hizo, entonces Él debe haber hecho una obra perfecta”.  En otras palabras, fija tus ojos en Jesús y en Su obra perfecta.
AB Simpson, quien vivió en el siglo XIX, escribió un artículo titulado Él Mismo.  En este, él mencionó su sistema nervioso exhausto y su corazón roto que podría haber resultado fatal en cualquier momento.  Así que él buscó al Señor por sanidad.  Dios le mostró Mateo 8:17, que dice que Jesús “Él Mismo tomó nuestras flaquezas y llevó nuestras enfermedades”.
AB Simpson dijo que aunque él creía que Jesús había llevado sus enfermedades, él vio muchos obstáculos que se interponían entre él y su sanidad.  Y todos se redujeron a una sola cosa —¡su preocupación por su fe!  Él había creído que si solo tuviera la clase “correcta” de fe, él recibiría su sanidad en ese instante.
Finalmente él se dio cuenta de que tenía que eliminar ese último obstáculo —su enfoque en su fe— y simplemente descansar en la obra terminada de Cristo.  Esa revelación marcó su recuperación completa de sus enfermedades.
Cuando te preguntas a ti mismo: “¿Tengo suficiente fe?”, tú ya has puesto la fe como un obstáculo entre tú y la obra terminada de Jesús.  Cuanto más te enfocas en tu fe, más se te escapa la fe.  Pero si te enfocas en la obra terminada de Cristo y ves la gracia de Dios hacia ti, ¡Dios lo ve como fe!  ¡Sin darte cuenta, hay fe en tu corazón para creer que no vas a morir a causa de lo que Cristo Mismo llevó por ti completamente, y verás tu milagro manifestado!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 22 de enero de 2020

Deja Que Tu Corazón Sea Fortalecido Por La Gracia


Inspiración de Gracia
… buena cosa es para el corazón ser fortalecido por la gracia…  (Hebreos 13:9)
Dios no quiere que tu corazón esté lleno de preocupaciones y temores, agitado y revuelto por cada dificultad que se te presente.  Él quiere que tu corazón esté en reposo y fortalecido por Su gracia para ti.
Pero cuando piensas que los rompimientos para tus dificultades dependen de tu habilidad para obedecer a Dios, entonces tu corazón no encuentra reposo.  Este estará lleno de preocupaciones y ansiedades.  ¿Por qué?  Porque tú no puedes obedecer a Dios a la perfección, nunca.
Pero cuando tú dependes de la gracia de Dios, es decir, Su favor inmerecido y no ganado, sucede lo contrario —tu corazón se fortalece.  Cuando tú sabes que lo único que te califica para recibir las bendiciones de Dios es la fe en la obra terminada de Cristo, tu corazón se fortalece.  Entonces, tú vas a caminar sin el temor a que tus problemas te traguen.  Vas a caminar con la seguridad plena de que Sus bendiciones se manifestarán en tu vida.
Amigo, Dios quiere que tu corazón esté fortalecido sabiendo que Su justicia, sanidad, protección y provisión son tuyas —todas pagadas por la obra terminada de Jesús en la cruz.  Las bendiciones de Dios están aseguradas en tu vida porque no dependen de tu habilidad para guardar Sus leyes, sino de la perfecta obediencia de Jesús.
Verás, bajo el antiguo pacto, tú recibes las bendiciones de Dios solo si guardas todas Sus leyes. (Ver Deut. 28:1–2)  Si pecas y fallas en guardar incluso una sola ley, tú serás descalificado para recibir Sus bendiciones.  Pero hoy, bajo el nuevo pacto, tus pecados ya no te descalifican porque Dios Mismo ha dicho: “Pues tendré misericordia de sus iniquidades y nunca más me acordaré de sus pecados”. (Hebreos 8:12)
Así que, deja que tu corazón sea fortalecido por la gracia de Dios.  Porque por Su gracia, tú tienes acceso completo a Sus bendiciones.  Tú ya no tienes que preocuparte por ser suficientemente bueno.  Puedes sostenerte firme de las promesas hechas en Su Palabra y disfrutar de Sus bendiciones hoy porque Jesús ha pagado el precio.  ¡Tu parte es solo creer y recibir!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 13 de enero de 2020

La Palabra De Dios Está Para Bendecirte

Inspiración de Gracia
Así será Mi palabra que sale de Mi boca, no volverá a Mí vacía sin haber realizado lo que deseo, y logrado el propósito para el cual la envié.  (Isaías 55:11)
En la iglesia primitiva, cada vez que se predicaba la Palabra de Dios, había milagros de salvación, sanidades, y otras señales y maravillas.  Los poseídos por demonios fueron liberados.  El paralítico se levantó de un salto y caminó.  La gente recibió a sus seres queridos que volvieron de la muerte.
Recuerdo haber dicho en uno de los servicios de nuestra iglesia que había una unción para las parejas, a quienes se les dijo que no podían concebir en lo natural, para que recibieran a los niños por los que habían estado creyendo a Dios.  Al liberar la palabra, muchas parejas recibieron su milagro en ese servicio.
Una de las damas que recibió la palabra estaba sirviendo ese día como anfitriona.  Ella y su esposo habían estado creyendo en Dios por un hijo desde hacía unos años.  Unos meses después de ese servicio, ella se dio cuenta de que estaba embarazada —¡de gemelos!  La unción de Dios es siempre mayor que nuestra petición.
Yo creo con todo mi corazón que realmente estamos llegando al lugar donde, a medida que la Palabra de Dios avanza, está causando el mismo efecto que las promesas de la Palabra.  Así que, si la Palabra sobre sanidades fluye, debes saber que la sanidad ya ha hecho explosión en tu cuerpo.  Tu milagro ya ha sucedido.
Muy a menudo, mientras lees la Palabra por tu cuenta o escuchas la predicación ungida de la Palabra, vas a sentir la paz y alegría de Dios, y sentirás fe brotando en tu corazón.  A medida que la Palabra fluye y tú descubres que estás fortalecido para recibir tu milagro, ese es el momento para decir: “Señor, yo recibo mi sanidad ahora”.  Es el momento para decir: “Yo recibo Tu restauración para mi matrimonio”.  Es el momento para decir: “Recibo tu rompimiento o avance para mis finanzas”.
No tienes que esperar hasta que un líder de la iglesia o un amigo ore por ti.  Cada vez que tu fe se fortalezca al escuchar la Palabra, libérala por tu boca para recibir tu milagro, ¡porque la Palabra de Dios está para bendecirte!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince