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jueves, 26 de marzo de 2020

Cuando Confiesas Tu Justicia Agradas A Dios


Inspiración de Gracia
… la justicia que es de la fe, dice así…  (Romanos 10:6)
Cada vez que tú confiesas: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”, Dios el Padre se complace.  Cuando confiesas que eres la justicia de Dios en Cristo, le estás recordando lo que Su Hijo hizo para que tú seas justo.
Además, al hacerte justo, Dios se muestra justo — “para demostrar  en este tiempo Su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús.” (Romanos 3:26)
Cada vez que Jesús te escucha confesando: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”, también complaces mucho Su corazón, porque tú estás sosteniéndote de lo que Él sufrió y murió para darte.
El Espíritu Santo, que ahora mora en ti para convencerte de tu justicia (ver Juan 16:10), también se alegra de sobremanera cuando tú confiesas: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  Él se complace cuando tú fluyes con Él.
El deleitar a cada persona de la Trinidad no es lo único que tú obtienes cuando declaras: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  La Biblia nos dice que cuando tú “buscas primero el reino de Dios y Su justicia, todas estas cosas te serán añadidas.” (Mateo 6:33)
Ya sea comida, ropa u otras necesidades en tu vida, “todas estas cosas” te serán añadidas.  No solo te serán dadas, sino que se te añadirán como herencia cuando tú busques primero Su justicia.
Tú no necesitas usar tu fe para cada necesidad en tu vida.  ¡Solo necesitas usar tu fe para una cosa —creer que tú eres la justicia de Dios en Cristo, ¡y eso causará que todas las bendiciones que estás buscando, vengan tras de ti y te alcancen!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 3 de enero de 2019

Jesús Está Interesado En Que Tengas Éxito

Medita En
Engrandecido sea el Señor, que se deleita en la paz de Su siervo.  (Salmos 35:27)
¿Crees que Jesús está interesado en que tú tengas éxito?
Toma un momento para reflexionar en esto.
Mi amigo, quiero que tú sepas que Jesús se deleita en bendecirte.  ¡Es Su gran placer verte bendecido en cada una de las áreas de tu vida!  Así que, no le pongas límite a Sus bendiciones en tu vida.  Las bendiciones del Señor no son solamente evidentes en las cosas materiales (como muchos pueden estar creyendo equivocadamente).  Jesús está infinitamente interesado en tu bienestar total.  ¡Él está interesado en tu familia, tu carrera, tu realización en la vida, tu matrimonio, tu ministerio, y amigo, la lista sigue y sigue!
Cuando se trata de tus deseos, esperanzas y sueños, no hay ningún detalle que sea tan minúsculo, diminuto o insignificante para Jesús.  ¡Créeme, si algo te importa a ti, eso le importa a Él!  Incluso si vas a Él en oración para que remueva un pequeño grano de tu nariz, Él no va a mirarte y responder burlonamente: “Hey amigo, ¿no sabes que Yo dirijo todo un Universo?  Ven a Mi cuando tengas una petición de oración mayor.”  ¡De ninguna manera!  ¡Mil veces no!  Jesús nunca va a ridiculizar, ni a burlarse de tus asuntos por ser minúsculos.  Él nunca es desdeñoso, ni condescendiente.  Él no es como algunos de tus llamados “amigos”, que se deleitan en burlarse de tus defectos.  Si algo te molesta, a Él también le molesta.
Tú eres importante para Jesús.  Ten la completa seguridad en tu corazón de que Jesús te conoce perfectamente, y conociéndote así, te acepta y te ama perfectamente.  Cuando empieces a comprender eso, te darás cuenta que es verdaderamente ese favor inmerecido, ese favor de Jesús que tú sabes que no merecías, del cual no eres digno y que no puedes ganar para ti mismo, el que perfeccionará cada imperfección y debilidad en tu vida.  Si estás enfrentando problemas como escasez en cualquier área, alguna adicción, temor, enfermedad o relación rota, el favor inmerecido de Jesús va a protegerte, liberarte, prosperarte, traer restauración y proveer para ti.  Su favor inmerecido va a transformarte en una persona plena, y es la bondad de Dios, no tus luchas y esfuerzo propio, lo que te dirigirá para que vivas victoriosamente para Su gloria.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 23 de noviembre de 2018

Toma, Toma y Toma Más


Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente.
1 Corintios 2:12
Como hijo del Dios Altísimo, Dios quiere que conozcas las cosas que te han sido dadas gratuitamente.  Él quiere que las recibas libremente a pesar de que para Él sí tuvieron un precio, Su Hijo.  Él pagó ese precio, porque quiere que tú recibas las bendiciones libremente.  Así de intenso es Su amor por ti.
Tal vez tú estás preguntándole a Dios: “¿Cómo es que no tengo tal bendición?  Y ¿por qué es que tengo tan poco de esto?”
Yo creo que Él te está diciendo: “¿Qué te falta hijo Mío?  ¿Salud?  ¡Tómala!  Ya he pagado por ella con la vida de Mi Hijo.
“¿Necesitas paz mental?  Mi Hijo llevó una corona de espinas en Su cabeza para dártela a ti.  ¡Tómala!”
“¿Te falta sabiduría?  ¡Toma Mi sabiduría!”
“¿Necesitas victoria?  La victoria no es algo que se logra.  Es un regalo que debe ser recibido.  ¡Tómalo!”
“¡Toma Mi provisión!  ¡Toma Mi favor!  Cada vez que te acerques a Mi presencia, toma y toma un poco más!”
Dios, tu Padre celestial, quiere que recibas como el hijo pródigo, que no merecía nada, pero recibió todo. (Lucas 15:11-24)  Dios se deleita en dar libremente.  Y se deleita en ti cuando recibes libremente, porque esto demuestra que tú valoras y aprecias el sacrificio de Su Hijo.
Nos perdemos de esto cuando nos ocupamos en tratar de ganar lo que se nos ha dado libremente, cuando pensamos que debemos hacer más cosas para que Dios nos bendiga, o pensamos que tenemos que pagar el precio por ello.  Dios no puede dárnoslo basado en nuestras obras, porque si es por obras, ya no es por gracia.  Cuando nosotros tratamos de trabajar por ello, frustramos la gracia de Dios y le restamos importancia a la obra de Jesús en el Calvario.
Mi amigo, los días de intentar, luchar y merecer se acabaron.  Los días de tomar, tomar y tomar más llegaron.  ¡Toma y vas a darle placer al corazón de Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 16 de agosto de 2018

Jesús Te Tiene Cubierto


Pondrá su mano sobre la cabeza del holocausto, y le será aceptado para hacer expiación por él.
Levítico 1:4
Imagina la perfección de Jesús cubriéndote de la cabeza a los pies, ante los ojos de Dios, en cada momento del día.  ¿No suena esto como un sueño?  Mi amigo, esta es hoy tu realidad, debido a que en la cruz Jesús se convirtió en tu holocausto.
En el caso del holocausto, cuando el oferente ponía sus manos sobre el animal del sacrificio (Levítico 1:3-4), la perfección y belleza del sacrificio inmaculado era transferida a él, y Dios lo veía y lo aceptaba a él en la perfección del animal.
En hebreo, la palabra “aceptado” implica ser tratado con favor, deleite y aceptación.  Esto significa que tú, por quien Jesús se hizo un holocausto, eres tratado por Dios con favor, deleite y aceptación, debido a que la belleza y perfección de Jesús han sido transferidas a ti.  Como tu holocausto, Jesús ha hecho expiación por ti, en tu lugar.
Jesús es tu expiación, tu cobertura por el pecado.  Tan precioso como es Jesús para el Padre, es cuan precioso eres tú para el Padre, porque cuando el Padre te ve, Él ve a Jesús, tu expiación, tu cobertura.
Así que, todos los días, toma a Jesús como tu holocausto.  Acércate a Dios y dile: “Padre, te doy gracias porque Jesús es mi holocausto.  Él me cubre de la cabeza a los pies, con Su justicia.  Te doy gracias Padre porque Tú me ves sin mancha y sin arruga.  Me ves cubierto con todo el valor y la perfección de la obra de Tu Hijo.  Lo que Él es para Ti, yo lo soy también.  Quien Él es para Ti, yo lo soy también.  Cómo Él es hoy, también soy yo.  ¡Yo existo en Él!”  (1 Juan 4:17).
Jesús te tiene cubierto.  Tú no te presentas frente el Padre con todas tus faltas y defectos.  Jesús proclama para ti lo que está bien en ti, a pesar de lo que está mal en ti, porque Él te ha cubierto con Su perfección.  Hoy, escúchalo decirte: “¡Ve, chica!”  Te tengo cubierta.  ¡No hay nada de lo que debas preocuparte!”  Escúchalo decirte: “¡Ve por ello hijo!  Te estoy cubriendo.  ¡No hay nada que debas temer!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 14 de junio de 2018

Confesar Tu Justicia Complace A Dios


… la justicia que es de la fe, dice…
Romanos 10:6
Cada vez que tú confiesas: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo,” Dios Padre se complace.  Que tú confieses que eres la justicia de Dios en Cristo, le recuerda a Él lo que Su Hijo hizo para que tú te volvieras justo.
Además, al hacerte justo, Dios se está mostrando a Sí Mismo justo —“para demostrar en este tiempo Su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús.” (Romanos 3:26)
Cada vez que Jesús te escucha confesando: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo,” Su corazón se llena de placer también, porque tú estás apropiándote de eso por lo que Él sufrió y murió para darte.
El Espíritu Santo, que ahora habita en ti para convencerte de justicia (Juan 16:10), también se alegra cuando tú confiesas: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  Él se complace cuando tú fluyes con Él.
El deleite de la Trinidad no es la única cosa que tú ganas cuando declaras: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  La Biblia nos dice que cuando tú “buscas primero el reino de Dios y Su justicia… todas estas cosas te serán añadidas.” (Mateo 6:33)
Así sea comida, ropa, u otras necesidades de vida, “todas estas cosas” te serán añadidas.  Éstas no solo te serán dadas, sino te serán añadidas como herencia, cuando tú busques primero Su justicia.
Tú no necesitas usar tu fe para cada una de las necesidades de vida.  Sólo necesitas usar tu fe para una cosa —creer que tú eres la justicia de Dios en Cristo, ¡y esto hará que todas las bendiciones que tú buscas, vengan en pos de ti y te alcancen!  
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 24 de junio de 2016

Jesús Te Tiene Cubierto

Pondrá su mano sobre la cabeza del holocausto,
y le será aceptado para hacer expiación por él.
Levítico 1:4

Imagina la perfección de Jesús cubriéndote de la cabeza a los pies, ante los ojos de Dios, en cada momento del día.  ¿No suena esto como un sueño?  Mi amigo, esa es hoy tu realidad, debido a que en la cruz Jesús se convirtió en tu holocausto.
En el caso del holocausto, cuando el oferente ponía sus manos sobre el animal del sacrificio (Levítico 1:3-4), la perfección y belleza del sacrificio inmaculado era transferida a él, y Dios lo veía y lo aceptaba a él en la perfección del animal.
En hebreo, la palabra “aceptado” implica ser tratado con favor, deleite y aceptación.  Esto significa que tú, por quien Jesús se hizo un holocausto, eres tratado por Dios con favor, deleite y aceptación, debido a que la belleza y perfección de Jesús han sido transferidas a ti.  Como tu holocausto, Jesús ha hecho expiación por ti, en tu lugar.
Jesús es tu expiación, tu cobertura por el pecado.  Tan precioso como es Jesús para el Padre, es cuan precioso eres tú para el Padre, porque cuando el Padre te ve, Él ve a Jesús, tu expiación, tu cobertura.
Así que, todos los días, toma a Jesús como tu holocausto.  Acércate a Dios y dile: “Padre, te doy gracias porque Jesús es mi holocausto.  Él me cubre de la cabeza a los pies, con Su justicia.  Te doy gracias Padre porque Tú me ves sin mancha y sin arruga.  Me ves cubierto con todo el valor y la perfección de la obra de Tu Hijo.  Lo que Él es para Ti, yo lo soy también.  Quien Él es para Ti, yo lo soy también.  Cómo Él es hoy, también soy yo.  ¡Yo existo en Él!”  (1ª Juan 4:17).
Jesús te tiene cubierto.  Tú no te presentas frente el Padre con todas tus faltas y defectos.  Jesús proclama para ti lo que está bien en ti, a pesar de lo que está mal en ti, porque Él te ha cubierto con Su perfección.  Hoy, escúchalo decirte: “¡Ve, chica!”  Te tengo cubierta.  ¡No hay nada de lo que debas preocuparte!”  Escúchalo decirte: “¡Ve por ello hijo!  Te estoy cubriendo.  ¡No hay nada que debas temer!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Tú eres tratado por Dios con favor, deleite y aceptación, porque la belleza y perfección de Jesús han sido transferidas para ti.


viernes, 22 de abril de 2016

Confesar Tu Justicia Complace A Dios

… la justicia que es de la fe, dice…
Romanos 10:6

Cada vez que tú confiesas: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo,” Dios Padre se complace.  Que tú confieses que eres la justicia de Dios en Cristo, le recuerda a Él lo que Su Hijo hizo para que tú te volvieras justo.
Además, al hacerte justo, Dios se está mostrando a Sí Mismo justo —“para demostrar en este tiempo Su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús.” (Romanos 3:26)
Cada vez que Jesús te escucha confesando: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo,” Su corazón se llena de placer también, porque tú estás apropiándote de eso por lo que Él sufrió y murió para darte.
El Espíritu Santo, que ahora habita en ti para convencerte de justicia (Juan 16:10), también se alegra cuando tú confiesas: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  Él se complace cuando tú fluyes con Él.
El deleite de la Trinidad no es la única cosa que tú ganas cuando declaras: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.”  La Biblia nos dice que cuando tú “buscas primero el reino de Dios y Su justicia… todas estas cosas te serán añadidas.” (Mateo 6:33)
Así sea comida, ropa, u otras necesidades de vida, “todas estas cosas” te serán añadidas.  Éstas no solo te serán dadas, sino te serán añadidas como herencia, cuando tú busques primero Su justicia.
Tú no necesitas usar tu fe para cada una de las necesidades de vida.  Sólo necesitas usar tu fe para una cosa —creer que tú eres la justicia de Dios en Cristo, ¡y esto hará que todas las bendiciones que tú buscas, vengan en pos de ti y te alcancen!  
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Usa tu fe simplemente para creer que tú eres la justicia de Dios en Cristo, ¡y las bendiciones que buscas vendrán en pos de ti y te alcanzarán!


viernes, 29 de mayo de 2015

Jesús Te Tiene Cubierto

Levítico 1:4
Pondrá su mano sobre la cabeza del holocausto, y le será aceptado para hacer expiación por él.
Imagina la perfección de Jesús cubriéndote de la cabeza a los pies, ante los ojos de Dios, en cada momento del día.  ¿No suena esto como un sueño?  Mi amigo, esa es hoy tu realidad, debido a que en la cruz Jesús se convirtió en tu holocausto.
En el caso del holocausto, cuando el oferente ponía sus manos sobre el animal del sacrificio (Levítico 1:3-4), la perfección y belleza del sacrificio inmaculado era transferida a él, y Dios lo veía y lo aceptaba a él en la perfección del animal.
En hebreo, la palabra “aceptado” implica ser tratado con favor, deleite y aceptación.  Esto significa que tú, por quien Jesús se hizo un holocausto, eres tratado por Dios con favor, deleite y aceptación, debido a que la belleza y perfección de Jesús han sido transferidas a ti.  Como tu holocausto, Jesús ha hecho expiación por ti, en tu lugar.
Jesús es tu expiación, tu cobertura por el pecado.  Tan precioso como es Jesús para el Padre, es cuan precioso eres tú para el Padre, porque cuando el Padre te ve, Él ve a Jesús, tu expiación, tu cobertura.
Así que, todos los días, toma a Jesús como tu holocausto.  Acércate a Dios y dile: “Padre, te doy gracias porque Jesús es mi holocausto.  Él me cubre de la cabeza a los pies, con Su justicia.  Te doy gracias Padre porque Tú me ves sin mancha y sin arruga.  Me ves cubierto con todo el valor y la perfección de la obra de Tu Hijo.  Lo que Él es para Ti, yo lo soy también.  Quien Él es para Ti, yo lo soy también.  Cómo Él es hoy, también soy yo.  ¡Yo existo en Él!”  (1ª Juan 4:17).
Jesús te tiene cubierto.  Tú no te presentas frente el Padre con todas tus faltas y defectos.  Jesús proclama para ti lo que está bien en ti, a pesar de lo que está mal en ti, porque Él te ha cubierto con Su perfección.  Hoy, escúchalo decirte: “¡Ve, chica!”  Te tengo cubierta.  ¡No hay nada de lo que debas preocuparte!”  Escúchalo decirte: “¡Ve por ello hijo!  Te estoy cubriendo.  ¡No hay nada que debas temer!”
Pensamiento Del Día

Tú eres tratado por Dios con favor, deleite y aceptación, porque la belleza y perfección de Jesús han sido transferidas para ti.


viernes, 1 de mayo de 2015

Jesús Es La Satisfacción De Dios

Levítico 1:9
… Y el sacerdote lo quemará todo sobre el altar como holocausto; es ofrenda encendida de aroma agradable para el Señor.
Cuando Jesús estaba en la cruz, Él hizo más que solo morir por tus pecados.  Su sacrificio no solo removió tus pecados, sino también te vistió de Su justicia y perfección.  Jesús se convirtió en el verdadero “holocausto”. 
En el Antiguo Testamento, cuando alguien ofrecía un holocausto, la perfección del animal venía sobre él.  De la misma manera, cada atributo perfecto de Jesús, tu “holocausto”, viene sobre ti cuando tú lo tomas a Él como tu Salvador.  Y, ¡debido a que Dios te ve vestido con Cristo, tú tienes la misma aceptación y favor que Jesús tiene con Él!
Cuando Jesús fue ofrecido en la cruz, el fuego de Dios sacó Su perfección, como un perfume para Dios.  En ese sacrificio, la obediencia y la perfección de Jesús subieron como “aroma agradable para el Señor”, que es lo que se emite cuando la ofrenda es quemada.  Este “aroma agradable” nos habla de una fragancia de descanso para Dios.  El sacrificio perfecto de Jesús, le dio a Dios tanta satisfacción, que Él descansó.
Tú también puedes descansar en el sacrificio perfecto de Jesús, sabiendo que lo que Él hizo, lo hizo por ti —“Cristo nos amó y se dio a Sí Mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma” (Efesios 5:2).  Tú puedes descansar sabiendo que Dios el Padre está satisfecho contigo porque el sacrificio de Su Hijo ha hecho que Su corazón descanse con respecto a ti.  Tú puedes descansar  porque Jesús ha satisfecho a Dios en tu lugar.
Hoy, al venir delante de Dios, dile: “Padre, te doy gracias porque Jesús es un gran deleite y alegría para Ti.  Él satisface Tu corazón completamente.  Y lo que Él hizo, lo hizo por mí.  Debido a que Jesús te ha satisfecho completamente, yo se que Tú estás satisfecho conmigo.  Debido a que Jesús es Tu deleite, yo también soy Tu deleite.  Debido a que Jesús te complace tanto, yo se que yo te complazco también.  Y debido a que Jesús es mi justicia y perfección, yo soy justo y perfecto delante de Ti.”
Amado, cuando tú hablas de Cristo y de Su obra terminada, esto sube a Dios como un aroma agradable, una fragancia de descanso.  ¡Y si Dios puede descansar en el sacrificio perfecto de Su Hijo, tú también puedes!
Pensamiento Del Día

Tú puedes descansar porque Jesús es satisfacción, deleite, justicia y perfección para Dios en tu lugar.

jueves, 26 de marzo de 2015

Confesar Tu Justicia Complace A Dios

Romanos 10:6
… la justicia que es de la fe, dice…
Cada vez que tú confiesas: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”, Dios Padre se complace.  Que tú confieses que eres la justicia de Dios en Cristo, le recuerda a Él lo que Su Hijo hizo para que tú te volvieras justo.
Además, al hacerte justo, Dios se está mostrando a Sí Mismo justo —“para demostrar en este tiempo Su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús” (Romanos 3:26).
Cada vez que Jesús te escucha confesando: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”, su corazón se llena de placer también, porque tú estás apropiándote de eso por lo que Él sufrió y murió para darte.
El Espíritu Santo, que ahora habita en ti para convencerte de justicia (Juan 16:10), también se alegra cuando tú confiesas: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”.  Él se complace cuando tú fluyes con Él.
El deleite de la Trinidad no es la única cosa que tú ganas cuando declaras: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”.  La Biblia nos dice que cuando tú “buscas primero el reino de Dios y Su justicia… todas estas cosas te serán añadidas” (Mateo 6:33).
Así sea comida, ropa, u otras necesidades de vida, “todas estas cosas” te serán añadidas.  Éstas no solo te serán dadas, sino te serán añadidas como herencia, cuando tú busques primero Su justicia.
Tú no necesitas usar tu fe para cada una de las necesidades de vida.  Sólo necesitas usar tu fe para una cosa —para creer que tú eres la justicia de Dios en Cristo, ¡y esto hará que todas las bendiciones que tú buscas, vengan en pos de ti y te alcancen!   
Pensamiento Del Día

Usa tu fe simplemente para creer que tú eres la justicia de Dios en Cristo, ¡y las bendiciones que buscas vendrán en pos de ti y te alcanzarán!


viernes, 1 de agosto de 2014

Deléitate En Jesús Diariamente

Medita En

Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos… sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en Su ley medita de día y de noche.  Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.
Salmo 1:1-3

La Biblia nos dice: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos…”  Esto significa que aunque los malos pueden dar consejo, el hombre bendito no depende de el, ni camina en el.  Al contrario, su deleite está en la Palabra de Dios, que es la persona de Jesús (Juan 1:14).
Amado, ¿el consejo de quién estás siguiendo hoy para tener provisión?  Cuando se trata de tus finanzas, cuídate del consejo de los malos que te promete ganancias inmediatas en el corto plazo, las cuales pueden causarte caer en una trampa de deudas.
Que tu deleite esté en Jesús.  Míralo a Él en las Escrituras mientras meditas en ellas de día y de noche.  Mientras pasas tiempo con Él, vas a disfrutar las bendiciones de la abundancia como un producto agregado solo por estar en Su presencia.  Mientras te deleitas en Él por medio de Su Palabra, vas a dar fruto en su tiempo, tus hojas (tu salud) no caerán y ¡todo lo que hagas será bendecido abundantemente!
Bendiciones,

Joseph Prince


jueves, 1 de agosto de 2013

Deléitese En Jesús Diariamente



Medite En

¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos…
sino que en la ley del Señor está su deleite, y en su ley medita de día y de noche!  Será como árbol
firmemente plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera.
Salmo 1:1-3

La Biblia nos dice: “Cuan bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos...”  Esto significa que a pesar de que los impíos pueden dar consejo, el hombre bendito no depende de éste, ni camina en él.  Por el contrario, su deleite está en la Palabra de Dios, que es la persona de Jesús (Juan 1:14).
Amado, ¿en el consejo de quién está caminando hoy por su provisión?  Cuando se trata de sus finanzas, tenga cuidado del consejo de los impíos que prometen ganancias rápidas a corto plazo porque podrían causar que caiga en una trampa de deuda.
Deje que su deleite esté en Jesús.  Véalo en las Escrituras mientras medita en ellas de día y de noche.  A medida que pase tiempo con Él, usted disfrutará de las bendiciones de la abundancia como un subproducto de sólo estar en Su presencia.  Tal como  usted se deleite en Él a través de Su Palabra, usted dará fruto a su tiempo, su hoja (su salud) no se marchitará y cualquier cosa que haga será abundantemente bendecida!

Bendiciones,
Joseph Prince


Juan 1:14  “Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.”