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domingo, 31 de marzo de 2024

La Razón De La Resurrección

 Inspiración De Gracia


[Jesús] fue entregado por causa de nuestras transgresiones y resucitado para nuestra justificación.  Romanos 4:25

La Biblia nos dice que Cristo fue entregado por nuestros pecados y resucitado de entre los muertos para nuestra justificación.  Puede ser que ya sepas por qué Jesús murió por nuestros pecados, pero ¿conoces el significado de que Dios lo levantara de entre los muertos?

Permíteme darte una ilustración para ayudarte a comprender el significado de la resurrección de Jesús.

Supongamos que estás viviendo en un país extranjero.  Un día, rompes una regla importante del país.  Tú apelas al rey por misericordia.  Él dice: “Una regla es una regla.  Yo no puedo torcer la regla por ti.  ¿Qué dirán los demás sobre mi integridad?  Sin embargo, si tú puedes encontrar un sustituto para que tome tu castigo —tres meses en la cárcel— yo lo permitiré.”

Por la gracia de Dios, tú encuentras un sustituto que quiere hacerlo.  Él va a la cárcel en tu nombre y no lo ves durante algún tiempo.  Pasan los días, las semanas y los meses.

Ahora, ¿cómo o cuándo sabrás que tu crimen ha sido pagado completamente?  ¿Cuándo podrás estar tranquilo con respecto a tu crimen?  ¡Es cuando tú ves a tu sustituto caminando libre de nuevo!

Cuando lo ves fuera de la cárcel, tú sabes que la sentencia se ha cumplido completamente.  Sabes que ahora tú estás justificado y que nadie puede presentar cargos en tu contra por tu antiguo delito.  Tú ya no tienes miedo de que el rey o sus guardias vengan detrás de ti porque sabes que el que fue castigado en tu lugar ahora anda libre.

Amado, Jesús, tu sustituto, pagó la deuda que tú no pudiste pagar.  En la cruz, Él cargó con los pecados de toda tu vida.  Dios puso todo en Jesús y luego Él castigó a Jesús por cada uno de esos pecados, hasta que Él estuvo completamente satisfecho.  Y debido a que Él  estaba tan complacido con lo que Jesús había hecho, Él lo resucitó de entre los muertos.

Hoy, la tumba de Jesús permanece vacía.  ¡Él no está allí porque Él resucitó!  Su resurrección y la tumba vacía serán para siempre nuestra garantía de que nosotros hemos sido plenamente justificados.  Tú ya no tienes que tener miedo de que Dios te juzgue por tus pecados.  ¡Su justicia está hoy a tu favor!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince 

sábado, 30 de marzo de 2024

Dios Nunca Te Dará La Espalda

 Inspiración De Gracia


Él Mismo ha dicho: “Nunca te dejaré ni te desampararé.”  Hebreos 13:5

Durante seis horas completas, el Hijo de Dios estuvo suspendido entre el cielo y la tierra.  Y en lo más intenso de Su sufrimiento en la cruz, Él clamó desde una profunda oscuridad: “Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué Me has abandonado?” (Mateo 27:45–46)

Por primera vez, Jesús se dirigió a Su Padre llamándolo “Dios”.  El Padre había abandonado al Hijo.  Como Juez del Universo, Dios tuvo que darle la espalda a Su Hijo que estaba cargando con la inmundicia de los pecados del mundo, porque Sus ojos son muy limpios para mirar el mal. (Habacuc 1:13)

Si el Padre no le hubiera dado la espalda a Su Hijo, Él tendría que darte la espalda a ti hoy cuando tú lo llames en tu momento de necesidad.  ¡Pero debido a que Jesús tomó tu lugar, hoy, tú tomas Su lugar y tienes el rostro de Dios sonriéndote siempre!

En este momento, el rostro de Dios te está sonriendo.  Su rostro brilla sobre ti.  Puedo estar frente a ti y declarar: “El Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti.” (Números 6:25-26)  Y todo es porque Jesús pagó el precio para que Dios nunca te deje ni te desampare. (Hebreos 13:5)

Como Juez, Dios le dio la espalda a Su Hijo.  Pero como Padre, Él lloró.  Su corazón estaba roto porque Cristo nunca lo complació más que cuando estaba en la cruz.  El sufrimiento de Cristo fue un aroma fragante para el Padre. (Efesios 5:2)

¿Recuerdas lo que dijo Jesús?  “Por eso el Padre Me ama, porque Yo doy Mi vida para tomarla de nuevo.” (Juan 10:17)  Si tú eres padre, amas a cada uno de tus hijos por igual.  Pero cuando uno de ellos hace algo especial para ti por amor, eso te toca el corazón y tú solo quieres correr hacia él y abrazarlo.

Eso fue lo que sucedió en la cruz, excepto que el Padre no pudo abrazar a Su Hijo.  En cambio, Él tuvo que darle la espalda a Su Hijo porque nuestros pecados tenían que ser castigados en el cuerpo de Su Hijo.

Amado, cuando tú clamas al Padre por ayuda hoy, debes saber que Él te escucha y ciertamente te ayudará.  ¡Debido a Jesús, Él nunca te dará la espalda!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince 

viernes, 29 de marzo de 2024

Jesús, Nuestro Verdadero Cordero Pascual

 Inspiración De Gracia


Cada uno tomará para sí un cordero, según sus casas paternas; un cordero para cada casa.  Éxodo 12:3

Los judíos de todo el mundo celebran la fiesta de la Pascua.  La fiesta, que se ha celebrado durante generaciones, conmemora la liberación de los israelitas de la esclavitud en Egipto. (Éxodo 12:14)

La noche antes de que los israelitas salieran de Egipto, el destructor pasó por la tierra matando a los primogénitos de los hombres y del ganado.  Solo las casas con la sangre del cordero pascual en los postes de sus puertas fueron pasadas por alto.

Dios les había dicho a los israelitas: “Cada familia deberá seleccionar un cordero… un animal por cada casa.” (Éxodo 12:3)  Era un cordero para cada familia.  ¡Esto nos dice que el Señor Jesucristo, quien es nuestro verdadero Cordero Pascual, es para que familias completas sean salvas!

Así que, una vez que tú recibes a Jesús, tus hijos son bendecidos.  Tu cónyuge inconverso y tus abuelos también son bendecidos porque Jesús es ahora el Cordero para toda tu familia.  Tus seres queridos inconversos disfrutarán de las bendiciones de los salvos.

La Biblia dice que los santificados santificarán a los no santificados. (1 Corintios 7:14)  Sí, ellos aún necesitarán recibir personalmente a Jesús como su Salvador, ¡pero Dios los ha marcado para la salvación porque tú eres salvo!

Ahora, cada casa tomó un cordero que Dios dijo que no debía tener ningún defecto.  ¿Por qué?

Porque el cordero tipificaba a Jesús, el verdadero Cordero de Dios, que no tiene pecado.  Juan el Bautista dijo de Jesús: “He ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.” (Juan 1:29)

Luego, se mataba al cordero y se ponía su sangre en los dos postes de la puerta y en el dintel de la casa (Éxodo 12:7), de tal manera que esto habla de la cruz.  Hoy, el destructor tiene que pasar por alto a cada familia que cree en la obra terminada de Jesús en la cruz y pone su fe en Su sangre, porque ya ha habido una muerte.  La sangre lo prueba —¡el Cordero inocente por la familia culpable!

Jesús también celebró la Pascua la noche antes de ser crucificado.  Pero Él estaba instituyendo la Pascua mayor.  Esta vez, no era la liberación de Faraón y de Egipto, ¡sino de Satanás y de su reino de tinieblas!  ¡No era la liberación de la esclavitud en Egipto, sino de una vida de esclavitud al pecado a una vida de libertad como personas libres en Cristo!

Amado, Jesús, el Cordero de Dios, se sacrificó a Sí Mismo para liberarte.  Y cuando el Hijo te libera, ¡tú eres verdaderamente libre!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

jueves, 28 de marzo de 2024

Perdonado Por Completo, Aceptado Para Siempre

 Inspiración De Gracia


Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.  Romanos 6:23

Cuando yo era adolescente, aprendí la enseñanza que decía que un cristiano podía cometer el “pecado imperdonable”.  ¿Has escuchado esta enseñanza sobre el “pecado imperdonable”?  Esta enseñanza equivocada dice que todos los pecados pueden ser perdonados, pero si tú cometes el pecado de blasfemar contra el Espíritu Santo (Mateo 12:31), no hay perdón.

Siendo un cristiano joven, eso realmente me asustó.  ¡Cuanto más pensaba en la posibilidad de cometer el pecado imperdonable, más me convencía de que había cometido ese pecado!   Mis pensamientos se volvieron cada vez más negativos e incluso comencé a dudar de Dios, dándome eso aún más razones para creer que yo de hecho había blasfemado contra el Espíritu Santo.

Fui a los líderes de mi iglesia para buscar consejo, pero en lugar de llevarme al nuevo pacto de la gracia, ellos me dijeron que de hecho, era posible que un cristiano cometiera el pecado imperdonable.

Para entonces, yo entraba más y más en depresión.  El diablo me estaba oprimiendo con pensamientos de culpa y condenación.  Cuanto yo más creía que todavía tenía pecados no perdonados, más creía que había usado toda la gracia de Dios en mi vida.

Ninguno me enseñó acerca de la sangre de Jesús, o me mostró que lo que estaba pensando y creyendo en realidad estaba deshonrando la sangre de Cristo y negando la obra de Jesús en la cruz por mí.  Yo realmente pensaba que mis pecados eran más grandes que la gracia de Dios.  Sentía que estaba perdiendo la cabeza y que estaba al borde de un ataque de nervios.

Fue a través de este viaje tumultuoso que comencé a comprender la gracia de nuestro Señor Jesús.  Ahora, sé sin lugar a dudas que un cristiano no puede cometer el pecado imperdonable.

Y este es el por qué.  La Biblia nos dice que el Espíritu Santo vino a dar testimonio y a ser testigo de Jesucristo. (Juan 15:26)  Por lo tanto, blasfemar contra el Espíritu Santo es rechazar continuamente a la persona de Cristo de quien el Espíritu Santo testifica.

Estudia la Palabra de Dios cuidadosamente.  ¿A quién le estaba hablando Jesús cuando habló acerca del pecado imperdonable?  Él les estaba hablando a los fariseos, quienes continuamente lo rechazaron como su Salvador e incluso lo acusaron de tener un espíritu inmundo.

La respuesta de Jesús fue: “En verdad os digo que todos los pecados serán perdonados… pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo no tiene jamás perdón, sino que es culpable de pecado eterno.” (Marcos 3:28-29)

¿Por qué Él dijo eso?  El siguiente versículo nos dice que fue “porque ellos decían: ‘Tiene un espíritu inmundo.’”

Por lo tanto, en el contexto de la Biblia, Jesús estaba advirtiendo a los fariseos que dejaran de cometer el pecado de rechazarlo a Él, el único Salvador y que dejaran de depender de sus propios esfuerzos para ser salvos.  Esto claramente no se aplica al creyente.

Verás, al leer la Biblia, es importante notar a quién iban dirigidas las palabras y determinar si las palabras son relevantes para el creyente.  En este caso, Jesús estaba hablando con los fariseos que lo habían rechazado a Él y que incluso afirmaban que Él tenía un espíritu inmundo.  ¡Imagínate que atrevimiento!

En cuanto a ti, amigo, ten la plena seguridad en tu corazón de que es imposible que un creyente cometa el pecado imperdonable.  La escritura de hoy nos muestra que un creyente (que está en Cristo) ya ha recibido el don de la vida eterna y nunca estará “sujeto a la condenación eterna.”

Amado, no te dejes engañar.  Debido a que estamos en Su Hijo, Jesucristo, nosotros nunca experimentaremos la ira o el rechazo de Dios.

Permanece anclado y confiado en el amor del Padre y en tu aceptación completa en Cristo.  Su obra terminada en la cruz ha borrado todos los pecados de tu vida — pasados, presentes y futuros— de una vez por todas, ¡sin excepción!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

miércoles, 27 de marzo de 2024

Lo Que Dios Ve Cuando Te Mira

 Inspiración De Gracia


Pero el que se une al Señor, es un espíritu con Él.  1 Corintios 6:17

Uno de nuestros socios clave en el ministerio, Ron, compartió sobre su querido amigo Tyler, quien provenía de una buena familia cristiana, era muy bueno en los deportes y estaba viviendo el “Sueño Americano”.  Sin embargo, después de la universidad, Tyler comenzó a 
salir con la gente equivocada y desarrolló un grave problema con las drogas y el alcohol, que a su vez lo llevó a una serie de equivocaciones devastadoras.

En un período de veinticuatro meses, Tyler perdió todo lo que amaba en su vida.  Avergonzado y miserable, Tyler abandonó la iglesia y casi renuncia a la vida, a Dios y a la gracia.  Pero Dios, en Su gracia, todavía estaba buscando estar cerca de Tyler (a través de Ron), tal como Ron relata en esta historia:

Una noche, mientras trotaba en el parque y escuchaba un mensaje del pastor Prince, sentí que Dios me impulsaba a enviarle un mensaje de texto a Tyler.  Sentí que Dios quería que le preguntara a Tyler: “¿Qué ve Dios cuando te mira?”  Así que, mientras corría, le envié un mensaje de texto exactamente con esas palabras.  Después de mucho tiempo, recibí su mensaje de respuesta:

Tyler: “¿Hablas en serio?”  Ron: “Sí.”

Tyler: “Bueno...  Estoy seguro de que no es algo bueno.”  Ron: “Jesús.”

Tyler: “¿Qué quieres decir?”

Ron: “Quiero decir que cuando Dios te mira, ¡Él ve a Jesús!”  Treinta minutos después, recibí este mensaje:

Tyler: “¡Gracias, amigo, no sabes cuánto necesitaba escuchar eso!”

¿Bendeciría a tu corazón saber que este es el mensaje que Dios quiere que tú recibas hoy?  Si tú eres como Tyler, entonces estás creyendo que el amor de Dios por ti depende de tus acciones.

Estas creyendo sinceramente que Dios se avergüenza de ti por tus equivocaciones y fracasos.  Bien, es posible que no hayas escuchado o hayas olvidado que el pago por tus pecados ya fue cubierto en su totalidadsobre el cuerpo de Jesús en la cruz.

Por lo tanto, cuando Dios te mira hoy, Él no te juzga, no te califica o te mide según tus imperfecciones.  Él te ve en el Amado —Él te ve en Cristo y Él ve la sangre que Su amado Hijo derramó por ti.

Cuando Dios te mira hoy, Él ve a Jesús.  Debido a esto, Sus pensamientos respecto a ti son pensamientos de bondad amorosa, perdón, bendiciones y favor.

Jesús pagó un precio inmensamente alto en la cruz para que tú puedas vivir tu vida completamente aceptado y amado incondicionalmente por Dios.  Saber y creer esto marcará la diferencia en la manera en que vivas tu vida —sin importar lo que te esté viendo de frente.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

martes, 26 de marzo de 2024

Aférrate A Las Promesas De Dios

 Inspiración De Gracia


“He aquí, todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y humillados; los que contienden contigo serán como nada y perecerán.  Buscarás a los que riñen contigo, pero no los hallarás; serán como nada, como si no existieran, los que te hacen guerra.  Porque Yo Soy el Señor tu Dios, que sostiene tu diestra, que te dice: «No temas, Yo te ayudaré».”  Isaías 41:11-13

Permíteme compartir contigo un testimonio que creo que te animará mucho.  Uno de mis líderes fue diagnosticado con la enfermedad de Meniere cuando él de pronto comenzó con episodios de vértigo intenso que lo incapacitaban completamente durante horas.  Siempre que se producía un ataque de vértigo, le asaltaban oleadas de náuseas y él vomitaba incontrolablemente.  Él también experimentaba síntomas de tinnitus regularmente, durante los cuales cada sonido a su alrededor se magnificaba o se distorsionaba, y él no podía escuchar lo que la gente le decía.

Fue algo aterrador para él porque los ataques eran repentinos e impredecibles, podían ocurrir mientras él conducía, y lo dejaban con arcadas y vómitos hasta quedar exhausto.  Se sentía como si estuviera atrapado en las agitadas aguas de una tormenta violenta.  Sus doctores le dijeron que los medicamentos podrían ayudar a controlar los síntomas, pero que no había cura para su condición y, de hecho, era probable que los síntomas empeoraran.

Entonces, un día, el Señor lo guio al pasaje anterior de Isaías 41.  Él dijo: “Cuando Dios me dio esa palabra, yo me mantuve meditando en ella y la guardé en mi espíritu.  Las palabras ‘serán como nada’ seguían saltando hacia mí y yo supe que lo tenía.  Yo estaba sano.”

Él no vio la manifestación completa de su sanidad de manera inmediata, pero tuvo fe en que él ya estaba sano debido a la palabra que recibió.  La fe es la certeza de lo que se espera, “la convicción de lo que no se ve.” (Hebreos 11:1)  Entonces, incluso antes de ver la realidad, él supo que estaba sano.

Él continuó participando de la Santa Cena con regularidad, pero ya no lo hacía por temor a que los síntomas lo debilitaran cada vez más.  En cambio, él participó de la Santa Cena sabiendo que él ya estaba sano, y después de algún tiempo, él “dejó de experimentar los síntomas por completo”.  Mientras escribo esto, él ha permanecido completamente libre de síntomas durante más de un año.  ¡Toda la gloria a nuestro amado Salvador!

Isaías 41:11–13 es un pasaje tan poderoso para meditar si hoy estás enfrentándote al enemigo de la enfermedad.  ¿No les recuerda lo que el Señor hizo por el pueblo de Israel cuando abrió el Mar Rojo para ellos, a pesar de que parecía que todo estaba perdido?

El Señor no hace acepción de personas.  Pon tu confianza en Él.  Él puede abrir un camino donde no lo hay.  Si Él lo hizo por el pueblo de Israel y Él lo hizo por este hermano de mi iglesia, Él también puede hacerlo por ti.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

lunes, 25 de marzo de 2024

¡Tú Eres Heredero Del Mundo!

 Inspiración De Gracia


Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: ‘Maldito todo el que cuelga de un madero’), a fin de que en Cristo Jesús la bendición de Abraham viniera a los gentiles, para que recibiéramos la promesa del Espíritu mediante la fe.  Gálatas 3:13-14

Las bendiciones de Dios son parte de nuestra herencia en el nuevo pacto de la gracia que Jesús murió para darnos.  La Palabra de Dios nos dice que “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros... a fin de que en Cristo Jesús la bendición de Abraham viniera a los gentiles, para que recibiéramos la promesa del Espíritu mediante la fe.”

¿No es interesante que el Señor sea muy específico al mencionar que Cristo se hizo maldición por nosotros en la cruz, para que nosotros podamos experimentar y disfrutar la bendición de Abraham?  Él no quiere que nosotros simplemente experimentemos cualquier clase de bendición.  Él quiere que nosotros experimentemos la bendición de Abraham.  Creo, por lo tanto, que a nosotros nos conviene averiguar qué es “la bendición de Abraham” y quién puede recibirla.

La Biblia nos dice que “si sois de Cristo, entonces sois descendencia de Abraham, herederos según la promesa.” (Gálatas 3:29)  ¿Eres tú de Cristo?  ¿Le perteneces a Jesús?  Entonces eso te convierte en heredero según la promesa.

Todo creyente en Cristo es un heredero.  Siempre que escuchas la palabra “heredero” esta habla de algo bueno.  Habla de una herencia por la cual tú no trabajaste, una herencia que es tuya no por lo que haces, sino por de quién eres.

En este caso, como creyente del nuevo pacto en Jesús, tú le perteneces a Jesús y tienes una herencia comprada por sangre, en Cristo como la simiente de Abraham.  ¡Tú, amado, eres heredero según LA promesa!

Ahora, hay muchas promesas en la Biblia, así que ¿cuál es LA promesa que Dios le hizo a Abraham?  Nosotros no podemos reclamar esta promesa si no sabemos qué es.  Necesitamos ir a la Palabra (usar la Biblia para interpretar la Biblia), para determinar cuál es LA promesa.  Y encontramos la respuesta en Romanos 4:13 —“Porque la promesa a Abraham o a su simiente de que él sería heredero del mundo, no fue hecha por medio de la ley, sino por medio de la justicia de la fe.”

¡La promesa a Abraham y a su simiente (tú y yo) es que él sería “heredero del mundo”!  En el texto griego original, la palabra “mundo” utilizada aquí es kosmos.  Y su significado incluye: “todo el círculo de bienes terrenales, dotes, riquezas, ventajas, placeres.”

Ahora, ¡eso es de lo que tú eres heredero a través de la obra terminada de Jesús!   En Cristo, tú eres heredero del mundo —sus bienes, sus dotes, sus riquezas, sus ventajas y sus placeres.

Esta es LA promesa que Dios le hizo a Abraham y a su simiente.  No te disculpes por ello.  ¡Es tu herencia en Cristo!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

domingo, 24 de marzo de 2024

El Poder De La Identidad

 Inspiración De Gracia


¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?...  ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?  Pues por precio habéis sido comprados; por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.  1 Corintios 6:15, 19-20

Leí la historia de un hombre de negocios en la ciudad de Nueva York que se apresuraba a abordar el tren subterráneo de camino al trabajo, cuando vio a un mendigo con una taza de lápices en sus manos, sentado en el andén.  Sin pensar demasiado en ello, él rápidamente sacó algo de dinero de su billetera y dejó caer los billetes en el plato de recolección del mendigo antes de abordar el tren.

Justo antes de que las puertas del tren se cerraran, el empresario saltó de vuelta al andén y tomó varios lápices de la taza del mendigo.  Él se disculpó con el mendigo y le explicó que por la prisa se había olvidado de tomar los lápices que había comprado.  “Después de todo”, le dijo, “usted es un hombre de negocios al igual que yo.  Usted tiene mercadería para vender y esta tiene un precio justo.”  Después de eso, el empresario abordó el siguiente tren y siguió con su día.

En un evento social algunos meses después, un vendedor bien vestido se acercó a este empresario y se presentó.  “Probablemente tú no me recuerdes y yo no sé tu nombre,” le dijo, “pero nunca te olvidaré.  Tú eres el hombre que me devolvió el respeto por mí mismo.  Yo era un ‘mendigo’ que vendía lápices, hasta que tú llegaste y me dijiste que yo era un hombre de negocios.”

Comparto esta historia contigo para destacar el poder de la identidad.  El empresario le dio a este mendigo un sentido renovado de autoestima e identidad, al simplemente hablar sobre él y llamar a existencia un potencial latente que estaba en él.

Al llamar a este mendigo un hombre de negocios, el hombre despertó en él un sentido renovado de dignidad, valor e importancia.  Las palabras le dieron al mendigo una nueva perspectiva.  Y le dieron una nueva creencia y visión que lo impulsó a alejarse de la mentira de que todo lo que él podía ser era un mendigo.

Podemos establecer muchos paralelos en esta historia para los creyentes de nuestro Señor Jesús.  Creo que muchos que están luchando contra el pecado, las adicciones y las ataduras destructivas no tienen la revelación de su identidad del nuevo pacto en Cristo.  Cuando ves a un creyente que está luchando con el pecado, a menudo es un caso de identidad equivocada.

La mejor manera de ayudarlo es resaltarle de nuevo su justificación en Cristo, como lo hizo el apóstol Pablo con aquellos en la iglesia de Corinto que habían caído en pecado.  Pablo no les recalcó nuevamente a estos creyentes la ley de Moisés.  Todo lo que él hizo fue recordarles quiénes eran ellos verdaderamente.

Vuelve a leer la escritura de hoy.  Pablo sabía que si les recordaba a ellos su identidad de justificados en Cristo, ellos se arrepentirían.  Ellos regresarían a la gracia y se apartarían de sus pecados cuando se les recordara sobre su valor, según el alto precio que Cristo había pagado en la cruz para rescatarlos.

Te animo a que uses el método del apóstol Pablo para animar y levantar a los creyentes que sabes que están luchando con el pecado.  Recuérdales su identidad en Cristo.  Ellos probablemente no saben o han olvidado, cómo fueron justificados delante de Dios por medio de la sangre de Jesús.

Debido a eso, como el mendigo de la historia, ellos están viviendo una vida de derrota.  Están viviendo muy por debajo del lugar alto al que Dios los ha llamado.  ¡Los creyentes en Cristo hemos sido llamados a ser la cabeza y no la cola, a estar arriba solamente y no debajo, a reinar sobre el pecado y no ser derrotados por él!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince 

sábado, 23 de marzo de 2024

Hay Poder Al Escuchar La Predicación Del Evangelio

 Inspiración De Gracia


Y había en Listra un hombre que estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo desde el seno de su madre y que nunca había andado.  Este escuchaba hablar a Pablo, el cual, fijando la mirada en él, y viendo que tenía fe para ser sanado, dijo con fuerte voz: “Levántate derecho sobre tus pies.”  Y él dio un salto y anduvo.  Hechos 14:8-10

¿Te has preguntado alguna vez cómo el hombre cojo de las escrituras de hoy, que nunca había caminado, fue lleno de fe cuando escuchó a Pablo hablar?  ¿Qué palabras generaron tanta fe?

Veamos esto de cerca en la lectura de hoy.  La Biblia solo dice que Pablo “predicaba el evangelio.” (Hechos 14:7)  No dice que él estuviera enseñando sobre sanidad divina.

La Biblia también declara que “la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo.” (Romanos 10:17)  ¡Así que, el hombre de Listra se llenó de fe porque él escuchó la palabra de Cristo!

Sé que en la mayoría de las traducciones de la Biblia, dice que la fe viene del oír “la palabra de Dios.”  Pero si estudias la palabra griega original para “Dios” aquí, no es Theos de “Dios”, sino Christos de “Cristo”.

Verás, la fe no viene simplemente al escuchar la palabra de Dios, porque la palabra de Dios abarcaría todo en la Biblia, incluida la ley de Moisés.  No hay impartición de fe cuando escuchas la predicación de los Diez Mandamientos.

La fe solo se obtiene al escuchar la palabra de Cristo —enseñanzas que han sido filtradas a través de la obra terminada de Jesús y el nuevo pacto de la gracia.  Esto significa, escuchar la predicación de la Palabra desde Génesis hasta Apocalipsis siempre que sea desde la perspectiva de Jesús y Su gracia.

Después de todo, Cristo está oculto en el Antiguo Testamento y revelado en el Nuevo Testamento.  En el Antiguo Testamento, encontrarás sombras de Cristo en las cinco ofrendas levíticas, el tabernáculo de Moisés e incluso en las vestiduras del sumo sacerdote, pero se necesita un entendimiento del nuevo pacto para extraer a Cristo.  Solo cuando se predique a Cristo se impartirá fe.

Me puedo imaginar cómo respondió el hombre de Listra cuando escuchó a Pablo proclamar que él podía ser justificado de todas las cosas si tan solo creyera en Jesús.  Cuando escuchó las buenas nuevas de Cristo, la fe vino y llenó su corazón para creer que él había sido perdonado de todos sus pecados.

Y en ese mismo momento, él escuchó que Pablo le ordenaba en voz alta: “¡Levántate derecho sobre tus pies!”  Antes de que tuviera tiempo para dudar, él se halló dando un salto alegre para ponerse de pie y por primera vez en su vida, ¡él caminó!  ¡Aleluya!

Esto es muy similar a un testimonio de celebración que recibí de Lizzy, que vive en Virginia.  Durante diez años ella había estado orando por una joven que fue abusada sexualmente cuando era niña y desarrolló anorexia cuando era adolescente.

La condición de la niña empeoró y fue ingresada en un pabellón para pacientes cardíacos porque su corazón se había debilitado demasiado para funcionar correctamente.  A pesar de la consejería y los tratamientos que ella recibió, su condición no mejoró y los médicos la declararon “moribunda”.  Entonces, esto sucedió:

Demasiado débil para siquiera leer, esta joven comenzó a ver a Joseph Prince y a escuchar los mensajes del amor y la gracia de Dios.  Poco antes de Navidad, su sonda de alimentación permanente se cayó por sí sola y ella comenzó a hacer lo que los doctores dijeron que ella nunca volvería a hacer —¡comer alimentos sólidos!  Ella dijo que había escuchado a Joseph Prince decir que cuando su espíritu se fortaleciera, su cuerpo lo seguiría, ¡y así fue!

Ella ahora puede asistir a la iglesia.  Su pastor incluso la ha asignado para ministrar a la familia de una niña de catorce años que es anoréxica.  Ella le está diciendo a la niña que nada funcionó para ella excepto la gracia de Dios.  ¡Aleluya!

Amigo, la fe para sanar o recibir cualquier otra libertad que tú necesites, llega cuando tú simplemente estás escuchando la predicación del evangelio de la gracia, como lo hizo el cojo de Listra.  La Biblia declara que el evangelio es el poder de Dios para tu salvación(Romanos 1:16), la cual incluye plenitud, preservación de la vida y bienestar.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

viernes, 22 de marzo de 2024

Rompe El Ciclo De La Derrota

 Inspiración De Gracia


Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús.  Romanos 8:1

Las personas que creen erróneamente que Dios es duro con ellos a causa de que han fallado, inevitablemente serán duros con las personas que los rodean, y sobre todo, terminarán siendo muy duros consigo mismos.  Ellos no pueden perdonarse a sí mismos por los errores que han cometido en el pasado y lo sepan o no, terminan castigándose a sí mismos.

Es un círculo vicioso de derrota.  Cuanto menos pueden perdonarse ellos a sí mismos, más se lastiman con todo tipo de comportamientos y más caen esclavos de diferentes adicciones destructivas.  Esto los lleva a sentirse aún más culpables, lo que a su vez los impulsa a castigarse a sí mismos aún más —y el ciclo continúa.

Creo que la causa fundamental de muchos hábitos pecaminosos, temores y adicciones puede ser rastreada hasta la condenación.  Quiero hablarte hoy acerca de perseguir la condenación como la raíz, para ayudarte a recibir el perdón de Dios en esas áreas, a fin de que puedas romper tu ciclo de derrota y entrar en un nuevo ciclo de victoria.

¿Estás viviendo hoy con alguna culpa y condenación no resueltas?  Tengo excelentes noticias para ti.  Cuando tú te das cuenta de que el corazón de Dios no está en la condenación sino en el perdón, ¡tu vida entera es completamente transformada para Su gloria!  Personalmente he sido testigo de muchas vidas transformadas cuando las personas simplemente dan un pequeño paso de fe para creer en Su gracia y recibir Su perdón en sus vidas.

En lugar de castigarse a sí mismos por sus errores y descalificarse a sí mismos, estas personas comenzaron a corregir sus creencias y a recibir el perdón de Dios al ver a Jesús asumiendo su castigo.  Ellos comenzaron a ver que su Salvador los calificaba para recibir todas las bendiciones de Dios para sus matrimonios, sus familias y sus carreras.

En este momento, quiero animarte a que sueltes ante el Señor la culpa y la condenación que has acumulado por cualquier falta que hayas cometido a lo largo de los años.  ¿Harías esta oración conmigo?

“Señor Jesús, ya no quiero vivir bajo la culpa y la condenación.  Hoy, yo suelto todas mis faltas, mis pecados y mis equivocaciones en Tus amorosas manos.  Y ahora mismo, recibo Tu perdón en mi corazón.  Gracias por Tu preciosa sangre que me lava más blanco que la nieve.  Ahora mismo yo me posiciono firme en Tu justicia, Tu favor, Tu gozo y Tu paz.  ¡Amén!”

Esta es una oración simple pero poderosa.  Te animo a hacerla cada vez que falles y experimentes culpa y condenación en tu corazón.

Deja de castigarte a ti mismo —tu respuesta se encuentra en la cruz de Jesús.  Yo te aseguro que cuando busques a Jesús cada vez que falles, y recuerdes cuán perdonado y justificado eres en Cristo, comenzarás a vivir como la persona perdonada y justa que Jesús hizo de ti.

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince