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martes, 18 de febrero de 2020

Vence Los Obstáculos Con El Favor De Dios


Inspiración de Gracia
Y Rut la moabita dijo a Noemí: “Te ruego que me dejes ir al campo a recoger espigas en pos de aquel a cuyos ojos halle gracia.” Y ella le respondió: “Ve, hija mía.”  (Rut 2:2)
¿Te miras a ti mismo y en lo natural lo único que ves es lo que te falta?  ¿Dices: “Yo no tengo una buena educación”, “Soy pobre”, “Soy demasiado viejo” o “Soy un divorciado”?  Tengo buenas noticias para ti.  Como creyente comprado por sangre y como hijo de Dios, ¡tú tienes el favor sobrenatural de Dios!
En la Biblia, Rut era una pobre viuda moabita que fue con su suegra a vivir a Belén, un pueblo judío donde los habitantes consideraban a los moabitas unos marginados.  Pero ella no se revolcaba en la autocompasión y gemía a causa de ser una viuda pobre de la raza equivocada, en el lugar equivocado.  Ella en cambio, creía que Dios la favorecería y declaró: “Voy a hallar gracia en el campo en donde recoja espigas.”
En lo natural, Rut tenía todo en su contra.  Pero debido a que confiaba en el favor de Dios, ella no solo se convirtió en la esposa del hombre más rico de Belén cuando Booz se casó con ella, sino que también se convirtió en la bisabuela de David y su nombre fue incluido en la genealogía de Jesucristo, ¡incluso aunque ella no era judía!  Eso es lo que el favor sobrenatural de Dios hizo por ella.  Esa es la clase de bendiciones que el favor sobrenatural de Dios puede darte.
Una miembro de la iglesia nos compartió cómo, debido a circunstancias imprevistas, ella se presentó tarde a una entrevista de trabajo.  Pero ella confesó el favor de Dios sobre sí misma antes de la entrevista y milagrosamente, los entrevistadores la seleccionaron para una segunda entrevista.
Hubo otros 40 solicitantes con la experiencia adecuada.  Y aunque ella carecía de experiencia relevante, a causa del favor de Dios, ella consiguió el trabajo que venía con una mejor paga y un monto para vehículo que subsidiaba completamente el préstamo de su automóvil.  Su nueva compañía incluso estaba dispuesta a pagar sus gastos de gasolina y teléfono celular —¡todo porque ella creía y confesaba que tenía el favor de Dios!
No mires solo lo que no tienes en lo natural y resultes viendo nada más lo que te hace falta.  ¡Confía en el favor de Dios y vas a ver bendiciones que tus habilidades naturales no pueden traer!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 1 de octubre de 2019

Dios Nunca Estará Enojado Contigo


Medita En
“Porque esto es para Mí como en los días de Noé, cuando juré que las aguas de Noé nunca más inundarían la tierra; así he jurado que no Me enojaré contra ti, ni te reprenderé. Porque los montes serán quitados y las colinas temblarán, pero Mi misericordia no se apartará de ti, y el pacto de Mi paz no será quebrantado” —dice el Señor, que tiene compasión de ti.  (Isaías 54:9–10)
En 1 Pedro 5:8 es emitida una advertencia: “¡Estén alerta! Cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar”.  Yo sé que un león ruge para intimidar y provocar temor, pero solía preguntarme qué tipo de temor intenta infundir el diablo en el creyente.  Debemos dejar que la Biblia interprete la Biblia.  No podemos basar nuestras interpretaciones en nuestros trasfondos denominacionales o nuestras experiencias.
Un día, estaba leyendo Proverbios 19 cuando me encontré con el versículo 12: “Como rugido de león es la ira del rey, y Su favor como rocío sobre la hierba”.  ¿Quién es el rey al que se refiere este versículo?  ¡Es nuestro Señor Jesús!  Así que, cuando el diablo anda como un león rugiente, está tratando de hacerse pasar por el Rey.  Él está tratando de hacerte sentir como si Dios estuviera enojado contigo.  Cada vez que escuchas una predicación que te deja con la sensación de que Dios está enojado contigo, ¿sabes qué?  ¡Te acaban de rugir!  Pero recuerda esto, amado: Dios NO va a enojarse contigo nunca más.  Él solo tenía que decirnos esto, pero quería que estuviéramos tan seguros de ello, que juró en su Palabra que Él nunca más se iba a enojar con nosotros.
Los versículos de hoy son de Isaías 54, que están justo después del famoso capítulo mesiánico de los sufrimientos de Cristo en Isaías 53.  De manera que, Isaías 54 está explicando los triunfos y el botín de Sus sufrimientos.
¿Sabes por qué Dios no se enojará con nosotros nunca más?  ¡Es debido a lo que Cristo logró por nosotros!  En la cruz, Dios derramó toda Su ira sobre el cuerpo de Su Hijo.  Jesús acabó con toda la indignación ardiente de un Dios santo contra todos nuestros pecados y cuando todo el juicio de Dios por nuestros pecados se había agotado por completo, Él gritó: “¡Consumado es!” (Juan 19:30)  Y debido a que nuestros pecados ya fueron castigados, Dios, que es un Dios santo y justo, no nos castigará hoy, cuando creemos en lo que Cristo ha hecho.  La santidad de Dios está ahora de tu lado.  Su justicia está ahora a tu favor, no en tu contra.  ¡Tú eres Su amado, en quien Él está complacido, debido a la obra terminada de Jesús!
La próxima vez que el diablo intente despojarte de tu entendimiento de ser amado, haciéndote pensar que Dios está enojado contigo, simplemente ignóralo.  Ignóralo cuando él diga: “¿Cómo puedes llamarte a ti mismo cristiano?”  ¡Tú eres un hijo de Dios justificado, aceptado y amado!  ¡Cuando creas esto, tendrás la confianza para enfrentar cada situación difícil con valentía, sabiendo que tienes el favor inmerecido de Dios de tu lado!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 23 de mayo de 2019

No Temerás


Medita En
“No temas, porque Yo estoy contigo; no te desalientes, porque Yo Soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, sí, te sostendré con la diestra de Mi justicia”.  (Isaías 41:10)
Cuando el Salmo 91 dice que no debemos tener temor de “la pestilencia que anda en tinieblas”, se refiere a todo brote epidémico, todo virus y toda enfermedad mortal.  Cuando menciona “la destrucción que hace estragos en medio del día”, cubre todos los accidentes y destrucción exterior.  Cuando habla de “la flecha que vuela de día”, cubre todos los proyectiles, incluso los misiles modernos que pueden derribar aviones.
¿Sabes lo que significa que algo “ande en tinieblas?  Los médicos pueden decirte que no saben qué enfermedad se está desarrollando en tu cuerpo.  Pero, como hijo de Dios, tú puedes reclamar Su promesa de inmediato y decir: “Yo no temeré a la enfermedad que anda en tinieblas”.  Hazte los controles médicos necesarios y consulta a los profesionales médicos, pero hazlo sin temor.  Hazlo con tu Jehová Shalom.  Cuando tú tomas a Dios como tu Jehová Shalom, esto es lo que Él te dice: “No temas, no morirás”.
Hace algunos años, hubo un brote del Síndrome Respiratorio Agudo y Grave (SARS) en mi país, Singapur.  Una joven se infectó mientras estaba en el extranjero y desencadenó una serie de transmisiones después de regresar a Singapur.  El mortal virus del SARS infectó a otras 238 personas.  Lamentablemente, 33 de ellos murieron.  Fuera de Singapur, más de 20 países informaron infecciones por el virus.  Fue una epidemia global.
Una pesada nube de temor cubrió a toda la nación durante este tiempo.  Todos los días, los medios de comunicación informaban sobre nuevas infecciones y muertes.  Parecía que la propagación del virus era imparable.  Más específicamente, un informe indicó: “El impacto más inmediato de la nueva enfermedad fue el temor.  La gente se quedó más en casa y evitó los lugares públicos o concurridos, como piscinas y centros comerciales.  Muchos también reprimieron su pasión por viajar y dejaron de lado sus planes de viaje”.  Pero como iglesia local, nosotros continuamos realizando nuestros servicios, los cuales atrajeron una asistencia regular de más de 8,000 personas en ese momento.
Durante ese período, yo prediqué firmemente sobre la Oración de Protección que encontramos en el Salmo 91, y la iglesia incluso entregó pequeñas tarjetas con el Salmo 91 impreso en ellas, para alentar a nuestra congregación a hacer esta oración todos los días.  Yo prediqué por fe acerca de Jehová Shalom y declaré que como iglesia, la palabra del Señor para nosotros en medio de la epidemia del SARS fue lo que Él le dijo a Gedeón: “No temas, no morirás”. (Jue. 6:23)  Por la maravillosa gracia de Dios, ni una sola persona que asistía a nuestra iglesia regularmente murió a causa de este virus mortal.  ¡Aleluya!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 7 de abril de 2019

Lo Que Dios No Ve

Medita En
“Él no ha observado iniquidad en Jacob, ni ha visto malicia en Israel…”  (Números 23:21)
Aprende a ver lo que Dios ve.  Echa un vistazo más de cerca a lo que Dios dice en el versículo anterior y solo haz una pausa por un momento.  ¿Había iniquidad en Israel?  (Cuando Dios usó la palabra “Jacob” aquí, se estaba refiriendo a todos los hijos de Israel).  ¿Hubo algún pecado en Israel?  ¿O todo el mundo en el campamento era perfecto?
Si desde la cima de la montaña, hicieras un acercamiento enfocado en el campamento de Israel, no es difícil imaginar que una gran variedad de imperfecciones, pecados, iniquidades y maldad estaban presentes en todo el campamento.  Pero la pregunta es, ¿lo vio Dios?
Mira Números 23:21 otra vez.  Nota que Dios no dijo que no había pecado o iniquidad en Su pueblo.  Él simplemente dijo que Él no lo vio.  De la misma manera, Él no está diciendo que no hay pecado en ti.  Lo que Dios dice es: “Yo no lo veo”.
Espera un momento, ¿cómo puede un Dios infaliblemente santo no ver pecado en mí?
Mi amigo, esto es porque esos mismos ojos sagrados vieron todos tus pecados castigados en el cuerpo de Jesucristo.  Tus pecados fueron castigados hasta la inexistencia.
En el campamento israelita, aunque había iniquidades, pecados y maldad, Dios no vio ninguno de ellos debido a que la sangre de toros y cabras que ellos ofrecían diariamente al Señor cubría a los hijos de Israel.  Cuánto más cierto es esto para nosotros hoy, nosotros que hemos sido lavados para siempre por la sangre del Cordero de Dios, Jesucristo, nuestro hermoso Salvador.
Bajo el antiguo pacto, los israelitas disfrutaron de una cobertura temporal a través de los sacrificios de animales, pero para nosotros, la expiación y el pago de todos nuestros pecados por Jesucristo, es eterno.  Es por eso que Dios no observa iniquidad, ni pecado en ti, ni ha visto maldad en ti.  Cuando Dios te mira hoy, Él te ve como un hijo o hija justificado, perdonado, sanado, favorecido, bendecido, aceptado y amado, debido a la cruz de Jesús.
Ahora, ¿te ves como Dios te ve?
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 29 de noviembre de 2018

Coherederos Con Cristo Jesús


El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios, y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si en verdad padecemos con El a fin de que también seamos glorificados con El.
Romanos 8:16-17
Siempre y cuando hayas nacido de nuevo, tú ya no eres un “esclavo,” sino un hijo del Dios Altísimo.  Y Dios no sólo te llama Su hijo.  Él también te llama “heredero” por medio de Cristo. (Gálatas 4:7)  De hecho, Romanos 8:17 dice que somos “coherederos con Cristo.”
Como coheredero con Cristo Jesús, tú heredas todo lo que Él es.  Tan precioso como es Jesús para el Padre, es cuan precioso eres tú para el Padre.  ¡La forma en que el Padre ama a Jesús, es la forma en que el Padre te ama a ti!
¿Qué tan aceptado por Dios eres tú hoy?  Mira a Jesús.  ¡Así es cuan aceptado eres tú!  Cristo es la medida de tu aceptación.  ¿Qué tan favorecido por Dios eres tú?  Mira a Jesús, quien está sentado a la diestra del Padre.  ¡Tú disfrutas de ese mismo a favor hoy, porque todo lo que Cristo disfruta, es para que tú lo disfrutes también!
Como coheredero con Cristo Jesús, tú también heredas todo lo que Él ha obtenido del Padre.  Lo mucho que Jesús tiene, es lo mucho que tú tienes.  ¿Cuán próspero es quien hizo todas las cosas, y puso el oro, la plata y los diamantes en la tierra?  ¡Así eres tú también en este mundo!  (1 Juan 4:17)
Yo solía leer la Biblia para saber cómo ser un cristiano exitoso y victorioso.  Pero ahora, la leo para conocer más acerca de Jesús, porque sé que cuando lo encuentro a Él, encuentro cada una de mis bendiciones en Él. (Efesios 1:3;  2 Pedro 1:3)
Mi amigo, todo lo que Jesús es en el cielo hoy, eres tú en este mundo.  Todo lo que le pertenece a Él, te pertenece a ti.  Por eso ten interés en conocerlo más, para verlo en toda Su gloria y belleza.  Y ya que Jesús es tan glorioso, te llevará toda una vida descubrir todo lo que Él ha hecho por ti y lo que tiene para ti.
Amado, tú eres heredero del Dios Altísimo.  Tú eres coheredero con Cristo Jesús.  ¡Así que, encuentra todas las bendiciones que tu rica herencia incluye, y empieza a caminar en ellas hoy!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 23 de noviembre de 2018

Toma, Toma y Toma Más


Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente.
1 Corintios 2:12
Como hijo del Dios Altísimo, Dios quiere que conozcas las cosas que te han sido dadas gratuitamente.  Él quiere que las recibas libremente a pesar de que para Él sí tuvieron un precio, Su Hijo.  Él pagó ese precio, porque quiere que tú recibas las bendiciones libremente.  Así de intenso es Su amor por ti.
Tal vez tú estás preguntándole a Dios: “¿Cómo es que no tengo tal bendición?  Y ¿por qué es que tengo tan poco de esto?”
Yo creo que Él te está diciendo: “¿Qué te falta hijo Mío?  ¿Salud?  ¡Tómala!  Ya he pagado por ella con la vida de Mi Hijo.
“¿Necesitas paz mental?  Mi Hijo llevó una corona de espinas en Su cabeza para dártela a ti.  ¡Tómala!”
“¿Te falta sabiduría?  ¡Toma Mi sabiduría!”
“¿Necesitas victoria?  La victoria no es algo que se logra.  Es un regalo que debe ser recibido.  ¡Tómalo!”
“¡Toma Mi provisión!  ¡Toma Mi favor!  Cada vez que te acerques a Mi presencia, toma y toma un poco más!”
Dios, tu Padre celestial, quiere que recibas como el hijo pródigo, que no merecía nada, pero recibió todo. (Lucas 15:11-24)  Dios se deleita en dar libremente.  Y se deleita en ti cuando recibes libremente, porque esto demuestra que tú valoras y aprecias el sacrificio de Su Hijo.
Nos perdemos de esto cuando nos ocupamos en tratar de ganar lo que se nos ha dado libremente, cuando pensamos que debemos hacer más cosas para que Dios nos bendiga, o pensamos que tenemos que pagar el precio por ello.  Dios no puede dárnoslo basado en nuestras obras, porque si es por obras, ya no es por gracia.  Cuando nosotros tratamos de trabajar por ello, frustramos la gracia de Dios y le restamos importancia a la obra de Jesús en el Calvario.
Mi amigo, los días de intentar, luchar y merecer se acabaron.  Los días de tomar, tomar y tomar más llegaron.  ¡Toma y vas a darle placer al corazón de Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 19 de noviembre de 2018

Dios Es Tu Abba, Padre


Y porque sois hijos, Dios ha enviado el Espíritu de Su Hijo a nuestros corazones, clamando: ¡Abba! ¡Padre!
Gálatas 4:6
¿Te habías dado cuenta antes, que Dios nunca fe conocido como “Padre” hasta que Jesús vino a la tierra, y lo reveló como tal?  En Su oración a Su Padre, Jesús dijo: “Yo les he dado a conocer Tu nombre, y lo daré a conocer, para que el amor con que me amaste esté en ellos y Yo en ellos”. (Juan 17:26)  ¿A qué nombre se refiere Jesús?  Era el nombre  “Padre.”  Si había algo en el corazón de Jesús, eso era presentarnos a Dios como nuestro “Padre”.
En la Biblia, Jesús dijo: “Por tanto, no os preocupéis, diciendo: ‘¿Qué comeremos?’ o ‘¿qué beberemos?’ o ‘¿con qué nos vestiremos?’…  Porque vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas”. (Mateo 6:31-32)  Él también dijo: “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden?” (Mateo 7:11)
Jesús quiere que tú siempre tengas esta imagen de Dios en tu mente —Él es tu Abba, tu Padre.  ¿Por qué?  Porque Él quiere que tú sepas que no hay nada más importante o demasiado insignificante para el Padre cuando se trata de Sus hijos.
Imagina a un padre jugando con su hijo de cinco años de edad, cuando se fija en una astilla incrustada en el pulgar de su pequeño hijo.  El padre preocupado le pregunta: “¿Cuándo te paso esto?”
 “Hace unos días,” responde el niño.
“¿Por qué no le dijiste a Papá sobre esto?”
“Pensé que estabas demasiado ocupado y no debería molestarte.”
Si tú fueras aquel padre, ¿no te rompería el corazón el escuchar a tu hijo decirte eso?
Una astilla en el dedo pulgar puede ser una cosa pequeña, pero no hay nada demasiado pequeño cuando se trata de tu hijo, porque si algo le afecta a él, te afecta a ti también.  Ahora, no importa la edad que tengas hoy, tú sigues siendo un hijo de Dios, así que, no pienses que tu problema es demasiado pequeño para Dios.  Si es importante para ti, es importante también para tu Padre.  Amado, ¡recuerda siempre que Él es tu Abba, tu Padre!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 24 de agosto de 2018

Ve A Tus Enemigos Huir A Causa De Jesús


“El Señor hará que los enemigos que se levanten contra ti sean derrotados delante de ti; saldrán contra ti por un camino y huirán delante de ti por siete caminos.”
Deuteronomio 28:7
Algunas personas piensan que Jesús y el diablo están siempre confrontándose y peleando uno contra el otro.  Pero cuando yo leo mi Biblia, no veo peleas entre ellos dos.  Lo que veo es, ¡al diablo teniendo que huir siempre que encuentra a Jesús!
Pensemos en el endemoniado de la tierra de los gadarenos que se menciona en Lucas 8:26-39.  Los demonios en el hombre rogaban a Jesús que no los atormentara, ni les ordenara irse al abismo, sino que les permitiera entrar en una piara de cerdos que estaba cerca.
Verás, ni el diablo, ni sus demonios pueden permanecer delante de Jesús.  Ellos pueden atormentar a las personas por un tiempo, pero cuando Jesús entra en escena, ellos saben que ese es el final de su estadía.  ¡Ellos tienen que huir!  Solo requirió una palabra de Jesús y la legión completa de demonios tuvo que salir del hombre y huir a los cerdos.
Como hijo de Dios, tú exudas una fragancia espiritual que los espíritus malignos pueden detectar, la cual hace que ellos tiemblen.  Es la vida de Jesús dentro de ti.  Y Él que está en ti, es mayor que el que está en el mundo. (1 Juan 4:4)  Es por eso que ninguna maldición, declaración, acusación, escándalo o destrucción planeada en contra tuya, puede tener éxito.  ¡Tus enemigos pueden venir contra ti por un camino, pero el Señor va a confundirlos y va a hacer que ellos huyan delante de ti por siete caminos!
Jesús pagó con Su vida para darte esta victoria sobre tus enemigos.  Luego de Su arresto en el jardín de Getsemaní, los judíos y los gentiles estuvieron unidos por primera vez, con un mismo objetivo: Torturar a Jesús y matarlo.  Herodes, rey de los judíos y Poncio Pilato de los romanos, fueron enemigos durante mucho tiempo, pero debido a Jesús, ellos se hicieron amigos. (Lucas 23:12)
Mi amigo, los enemigos de Jesús se unieron y tuvieron “victoria” sobre Él.  Pero debido a que Él triunfó sobre ellos por medio de la cruz y resucitó, ¡hoy, tus enemigos van a ser esparcidos y tú tendrás victoria sobre ellos!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 31 de julio de 2018

Jesús Sobrepagó Nuestra Deuda


Pero El, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, se sentó a la diestra de Dios.
Hebreos 10:12
¿Sabías que una vez nosotros tuvimos una gran deuda ante Dios?  No, no era una deuda de dinero, era una deuda por pecado.  Le debíamos a Dios una deuda por pecado, la cual nunca podríamos haber pagado.  Pero Dios nos amó de tal manera, que vino con un plan para pagar esa deuda —Él dio a Su Hijo para que muriera en la cruz por nuestros pecados.  Jesús no tenía pecado.  Así que, cuando Él fue a la cruz para llevar el castigo por nuestros pecados, Él pagó por nosotros la deuda que Él no debía.
Mi amigo, la verdad es que nuestra deuda por pecado ha sido más que pagada por completo.  De hecho, ¡Jesús la sobrepagó!  El sacrificio de Jesús fue un sobrepago por esa deuda, ya que no era solamente un buen hombre, venerado por Sus cualidades santas y Su buen carácter, el que murió por nosotros.  ¡Era el Hijo del Dios Viviente, el Creador del Universo, el Hombre Perfecto, el que murió por nosotros!
Ya que Jesús es Dios, Su sacrificio es mayor que los sacrificios de todos los hombres buenos —del pasado, presente y futuro— juntos.  Su sacrificio cuenta para todas las personas que han vivido en el pasado, todas los que vivimos actualmente y todas los que vivirán en el futuro.  Y Su sacrificio único, que dura para siempre, quitó todos nuestros pecados.
El sacrificio de Jesús fue también un sobrepago, porque Su sangre es de mucho más valor para Dios que la sangre de los toros y las cabras que se usaban en el pasado para expiar los pecados de los israelitas.  Su sangre es la sangre de Dios Mismo, no es sangre de animales.  Ya que Su sangre es eterna, Su sangre nos limpia para siempre, ¡así que tenemos perdón eterno!
Mi amigo, la próxima vez que recuerdes una mala acción, recuerda que Jesús, tu sacrificio por pecado, no solo pagó tu pecado al 100 por ciento, sino que Su sacrificio fue también un sobrepago.  Por lo tanto, tú puedes descansar verdadera y completamente en la presencia de Dios, sabiendo que Él está completamente satisfecho y completamente descansado, respecto a ti.  Él no va a encontrar algún pecado que tú hayas cometido, que la sangre de Jesús no haya cubierto.
Amado, ¡Dios puede darte Su bendición actuando en justicia, y tú puedes esperar recibirla, porque Jesús sobrepagó tu deuda!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 28 de junio de 2018

Cuenta Con El Perdón De Dios

… Ya que los adoradores, una vez purificados, no tendrían ya más conciencia de pecado.
Hebreos 10:2
¿Acerca de qué estás más consciente hoy?  ¿De tus pecados o del hecho de que has sido perdonado?  Mi amigo, no estés consciente de tus pecados.  En vez de eso, se consciente de Jesús y de Su obra terminada.  El Cordero de Dios ha llevado todos tus pecados en la cruz, así que, ¡cuenta con el hecho de que tú eres un hijo de Dios perdonado!
Sin importar lo que haya sucedido, ni lo que hayas hecho, Dios quiere que sepas que debido a la obra terminada de Su Hijo, Él tendrá misericordia de tus iniquidades y nunca más se acordará de tus pecados. (Hebreos 8:12)
Es por eso que tú no debes permanecer consciente de tus pecados.  De hecho, cuando tú eres consciente de pecado, el diablo te trae condenación y mientras más la recibes y te condenas a ti mismo, más vas a tardar en perdonarte a ti mismo, e incluso a otros.
Un pastor amigo me contó que cuando una mujer, que tenía cáncer en el rostro, pidió oración por sanidad, el Señor le reveló que era el odio a sí misma el que no le permitía recibir su sanidad.  Ella no podía perdonarse a sí misma, y estaba llena de auto-condenación.
Cuando se dio cuenta de su problema, ella aceptó el hecho de que Dios tenía misericordia de sus iniquidades y que ya había sido perdonada.  Ella recibió el amor de Dios.  Entonces, justo delante de los ojos del pastor, su rostro completo cambió —¡ella recibió su sanidad en ese preciso momento!
Algo sucede cuando tú crees que has sido perdonado.  Es por eso que Dios te dice: “Yo quiero que tú creas que Yo no me acordaré de tus pecados nunca más.  Quiero que creas que tú eres Mi hijo, que tienes Mi misericordia, y que siempre puedes contar con Mi perdón.”
Amado, recuerda que todos tus pecados han sido pagados ya por Jesús en la cruz.  Y mientras más aceptes el hecho de que tú tienes el perdón del Padre y que Él no te condena debido a la obra terminada de Jesús, el pecado y sus efectos —enfermedad, odio, escasez, y más— van a perder su control sobre ti.  ¡Vas a descubrirte caminando en una más grande medida de la gracia y las bendiciones de Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 8 de junio de 2018

Bendecido En Donde Quiera Que Estés


Bendito serás en la ciudad, y bendito serás en el campo.
Deuteronomio 28:3
Puede que hayas escuchado a personas que piensan que para tener mejor “suerte,” tienen que cambiarse a una nueva casa, trabajar para cierta compañía o incluso migrar a otro país.
La verdad es que no es el lugar el que te trae las bendiciones, sino el hecho de que la bendición de Dios está contigo.  Y en tu caso, hijo de Dios, tú ya eres bendecido con toda bendición espiritual en Cristo Jesús. (Efesios 1:3)  Él ha pagado por tus bendiciones con Su sangre.  Así que, ¡la bendición no está en el lugar, sino en el hombre!
Fue en la ciudad de Jerusalén que Jesús fue azotado, maldecido y escupido.  Y fue fuera de la ciudad, en el monte Calvario, que Él fue traspasado y crucificado.  ¡Es por eso que tú eres bendecido en la ciudad y fuera de ella, en el campo!  De hecho, tú eres bendecido a pesar de tu ubicación.
Quizá trabajes en una empresa no-cristiana y no le agrades mucho a tu jefe.  Incluso, puede que ocasionalmente él te trate mal.  Pero Dios aún puede bendecirte, a pesar de tu jefe.  Tú eres bendecido porque crees en Dios para ser bendecido.  No tiene nada que ver con tu jefe o la empresa. 
¿Por qué entonces te parece no ver las bendiciones?
Mi amigo, si tú no ves las bendiciones, revisa lo que has estado creyendo y diciendo.  Algunas personas se quejan y culpan a todos y a todo a su alrededor por su carencia de bendiciones —a sus padres, su raza, su género, su medio ambiente y su gobierno.  Amado, yo quiero que tú creas y confieses que eres bendecido debido a la obra terminada de Jesús en la cruz, no porque seas de cierta raza o trabajes en cierto lugar.
No importa en dónde tú trabajes o vivas, de qué color es tu piel, o lo que haces para vivir.  ¡Si Dios te bendice, tú eres bendecido!  Y todo es debido a Jesús.  Así que, declara para ti mismo: “¡Yo soy bendecido en donde sea que esté —soy bendecido en la ciudad, y bendecido en el campo!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 18 de mayo de 2018

El Regalo De La No Condenación


… “Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques más.”
Juan 8:11
Cuando Jesús estaba en la tierra, una mujer sorprendida en adulterio fue llevada delante de Él por los escribas y los fariseos, la mafia religiosa de esos días.  Ellos intentaban atraparle planteándole una pregunta difícil de responder: “En la ley, Moisés nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres; ¿Tú, pues, qué dices?” (Juan 8:5)
Jesús respondió: “El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en tirarle una piedra.” (Juan 8:7)  Los escribas y los fariseos se fueron retirando uno a uno, hasta que no quedó ninguno.
Las personas en la multitud que querían condenar a la mujer no pudieron.  Pero Jesús, el único en la multitud que realmente tenía el poder de condenarla, no lo hizo.  Él luego le preguntó: “Mujer… ¿Ninguno te ha condenado?” (Juan 8:10)
Él habló estas palabras de gracia a ella, porque la amaba.  Además, al hacerle esa pregunta, Él le estaba dando la oportunidad de hablar palabras de no condenación para sí misma —“Ninguno [me condena], Señor”. (Juan 8:11)
Jesús no solo le habló palabras de gracia, Él también le dio el regalo de la no condenación —“Yo tampoco te condeno.  Vete; desde ahora no peques más.”  Fue cuando ella recibió el regalo de la no condenación, que tuvo el poder para “ir y no pecar más”.
Hoy, tú tienes el regalo de la no condenación porque el Hijo de Dios fue condenado por tus pecados. (Romanos 8:1)  Hoy, Dios no puede condenarte cuando pecas, porque Él es fiel y justo a lo que Su Hijo ha hecho.
Así que, si el diablo trata de convencerte de que Dios está enojado contigo cuando tropiezas y caes, solo dile: “¡Dios no me condena hoy, porque 2,000 años atrás Él ya condenó a Jesús en la cruz!”
Desafortunadamente, todavía escuchamos a las personas decir: “Vete y no peques más en primer lugar, luego, yo no te condeno.”  Tal vez tú has estado diciéndote esto a ti mismo también.  Pero Dios dice: “Yo no te condeno.  Vete y no peques más.”  ¡Él te ha dado el regalo de la no condenación, para que tú tengas la fuerza para ir y no pecar más!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 16 de mayo de 2018

Vence Las Probabilidades Con El Favor De Dios


Y Rut la moabita dijo a Noemí: “Te ruego que me dejes ir al campo a recoger espigas en pos de aquel a cuyos ojos halle gracia.”  Y ella le respondió: “Ve, hija mía.”
Rut 2:2
Al verte a ti mismo en lo natural, ¿ves sólo carencias?  ¿Dices: “No tengo una buena educación,” “Soy pobre,” “Estoy demasiado viejo,” o “Soy divorciado”?  Tengo buenas noticias para ti.  ¡Como creyente comprado por sangre y como hijo de Dios, tú tienes el favor sobrenatural de Dios!   
En la Biblia, Rut era una pobre viuda moabita que se fue con su suegra para vivir en Belén, un pueblo judío, cuyos habitantes marginaban a los moabitas.   Pero ella no permaneció abatida en la autocompasión y el lamentarse por ser una viuda pobre, de la raza incorrecta, que estaba en el lugar incorrecto.  En vez de eso, ella creyó que Dios iba a favorecerla y declaró: “Hallaré favor en el campo al que vaya a recoger espigas.”
En lo natural, Rut tenía todo en su contra.  Pero debido a que confiaba en el favor de Dios, ella no solo se convirtió en la esposa del hombre más rico de Belén cuando Booz se casó con ella, también se convirtió en la bisabuela de David y su nombre fue incluido en la genealogía de Jesucristo, ¡aun cuando ella no era judía!  Eso es lo que el favor sobrenatural de Dios hizo por ella.  Esa es la clase de bendiciones que el favor sobrenatural de Dios puede darte.
Una miembro de la iglesia, nos compartió como debido a circunstancias imprevistas, ella iba tarde a una entrevista de trabajo.  Pero ella confesó el favor de Dios sobre ella antes de la entrevista, y milagrosamente los entrevistadores la preseleccionaron para una segunda entrevista.
Había aproximadamente otros 40 aspirantes que tenían la experiencia correcta.  Y aunque ella no tenía la experiencia relevante, por el favor de Dios, ella obtuvo el trabajo, el cual le llegó con una mejor paga y un subsidio para automóvil que cubría totalmente el préstamo por su auto.  Su nueva empresa, incluso quería a pagarle los gastos de combustible y del celular —¡todo porque ella creía y confesaba que tenía el favor de Dios!
No mires lo que no tienes en lo natural y veas solo carencias.  ¡Confía en el favor de Dios y verás bendiciones que tus habilidades naturales no pueden dar!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince