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jueves, 21 de junio de 2018

Tú Ya Eres, Tú Ya Tienes


Por eso os digo que todas las cosas por las que oréis y pidáis, creed que ya las habéis recibido, y os serán concedidas.
Marcos 11:24
La Palabra de Dios nos dice que podemos tener lo que pedimos en oración —¡simplemente creyendo que ya lo tenemos!  Mientras estás orando, debes saber que ya tienes tu respuesta, o tu rompimiento —“cree que ya lo has recibido.”  La Biblia también nos dice que nosotros ya tenemos todo por lo que estamos orando, porque ya hemos sido bendecidos con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.  (Efesios 1:3)
Y tú estás en Cristo desde el momento en el que lo recibes a Él como tu Salvador.  Así que, cuando tú oras, en realidad estás liberando tu fe para tomar posesión de lo que ya tienes en Cristo.  Y mientras permanezcas diciendo que ya lo tienes (Marcos 11:23), tú vas a ver cómo en el reino natural, eso se manifiesta.
En uno de los retiros de nuestra iglesia, una señora miembro de la iglesia compartió acerca de un problema de espalda que había tenido durante 15 años, como resultado de haberse caído de la azotea.  Ella necesitaba una operación para ayudar a detener los dolores punzantes en su espina dorsal.  También había estado tomando píldoras contra el estrés durante cinco años.
Después de estar viniendo a la iglesia, ella comprendió que ya había recibido su sanidad por medio de la obra terminada de Cristo.  Rechazando la operación e incluso las píldoras, ella reprendió al dolor que seguía volviendo, mientras decía: “En Jesús, yo creo que soy sana.  Yo no estoy intentando ser sana, ni voy a ser sana.  Yo ya soy sana.  Yo tengo una nueva columna vertebral porque estoy en Cristo.  Y así como Cristo es, soy yo en este mundo.”  No pasó mucho tiempo antes de que esta hermana viera la manifestación de su sanidad.
Algunas veces, los síntomas de una enfermedad o la falta de algo, pueden regresar y tú puedes pensar que todavía no has recibido tu bendición.  Ese es el tiempo para liberar tu fe y declarar que ya lo tienes.  No lo estás confesando para obtenerlo.  ¡Estás confesando porque ya lo tienes en Cristo!
Mi amigo, la Biblia nos dice que Cristo está en nosotros. (Colosenses 1:27)  Esto significa que justo ahora, tu sanidad, plenitud, bienestar familiar y todo lo que tu corazón desea, está en ti.  Así que di: “¡En este momento, yo tengo todo lo que necesito en Cristo!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 8 de junio de 2018

Bendecido En Donde Quiera Que Estés


Bendito serás en la ciudad, y bendito serás en el campo.
Deuteronomio 28:3
Puede que hayas escuchado a personas que piensan que para tener mejor “suerte,” tienen que cambiarse a una nueva casa, trabajar para cierta compañía o incluso migrar a otro país.
La verdad es que no es el lugar el que te trae las bendiciones, sino el hecho de que la bendición de Dios está contigo.  Y en tu caso, hijo de Dios, tú ya eres bendecido con toda bendición espiritual en Cristo Jesús. (Efesios 1:3)  Él ha pagado por tus bendiciones con Su sangre.  Así que, ¡la bendición no está en el lugar, sino en el hombre!
Fue en la ciudad de Jerusalén que Jesús fue azotado, maldecido y escupido.  Y fue fuera de la ciudad, en el monte Calvario, que Él fue traspasado y crucificado.  ¡Es por eso que tú eres bendecido en la ciudad y fuera de ella, en el campo!  De hecho, tú eres bendecido a pesar de tu ubicación.
Quizá trabajes en una empresa no-cristiana y no le agrades mucho a tu jefe.  Incluso, puede que ocasionalmente él te trate mal.  Pero Dios aún puede bendecirte, a pesar de tu jefe.  Tú eres bendecido porque crees en Dios para ser bendecido.  No tiene nada que ver con tu jefe o la empresa. 
¿Por qué entonces te parece no ver las bendiciones?
Mi amigo, si tú no ves las bendiciones, revisa lo que has estado creyendo y diciendo.  Algunas personas se quejan y culpan a todos y a todo a su alrededor por su carencia de bendiciones —a sus padres, su raza, su género, su medio ambiente y su gobierno.  Amado, yo quiero que tú creas y confieses que eres bendecido debido a la obra terminada de Jesús en la cruz, no porque seas de cierta raza o trabajes en cierto lugar.
No importa en dónde tú trabajes o vivas, de qué color es tu piel, o lo que haces para vivir.  ¡Si Dios te bendice, tú eres bendecido!  Y todo es debido a Jesús.  Así que, declara para ti mismo: “¡Yo soy bendecido en donde sea que esté —soy bendecido en la ciudad, y bendecido en el campo!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 18 de octubre de 2016

Mírate A Ti Mismo En Cristo

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.
Efesios 1:3

Recuerdo estar pasando por un momento terrible de depresión cuando tenía 18 años de edad.  Creyendo que estaba poseído por un demonio, busqué a un gran hombre de Dios para que echara al diablo fuera de mí.  Pero cuando este hombre de Dios puso sus manos sobre mí, él comenzó a profetizar sobre mí.  Él dijo: “Joe, te veo predicando a miles de personas y ser utilizado por Dios para impactar miles de vidas.  Joe, tienes un llamado de Dios y el diablo está tratando de detenerte.”
“¿Qué?  ¡Vine aquí por liberación!  Sólo estoy interesado en salvar mi propia vida, no en predicar, ni impactar vidas,” me dije a mí mismo entonces.
Verás, lo que sucedió fue que en ese momento, Dios permitió a este hombre entrar a la zona atemporal en la que Él existe, para traer mi futuro frente a mí.  En lo que se refiere a Dios, mi futuro ya había sucedido, aunque sólo tenía 18 años entonces.  Hoy, soy el pastor de una iglesia que cuenta con más de 30,000 miembros.  Hoy, estoy viendo lo que se me dijo hace mucho tiempo.
Dios no ve como nosotros vemos.  Abraham era un hombre sin hijos, un hombre de 100 años de edad.  Su esposa, Sara, a los 90 años de edad, tenía el vientre doblemente muerto. (Génesis 17:17)  Sin embargo, Dios lo vio y habló con él como si él fuera el padre de muchas naciones.
Mi amigo, Dios quiere que tú veas de la manera en que Él ve.  En este momento, tú puedes estarte viendo a ti mismo pasando por una prueba en tu matrimonio, trabajo, finanzas o salud.  Pero Dios ve un matrimonio bendecido, éxito en el trabajo, provisión sobrenatural y un cuerpo sano, porque Él te dice que tú ya has sido bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.
Ves, Dios te ve en Cristo.  Así que, cuando tú te ves en Cristo, quien está afuera del tiempo, tú entras en la zona atemporal.  En esa zona antemporal en Cristo, cualesquiera que sean tus necesidades y pruebas ya han sido removidas, reparadas, restauradas o resucitadas!  En esa zona antemporal en Cristo, ya has sido bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

¡Mírate a ti mismo como Dios te ve –en  Cristo, y se bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales!


lunes, 1 de agosto de 2016

Bendecido Con Toda Bendición Pneumatikos

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.
Efesios 1:3

Algunas personas piensan que el término “bendición espiritual” se refiere únicamente a las bendiciones no visibles e intangibles como la paz y la alegría.  Para ellos, la promesa de Dios de  “toda bendición espiritual”  excluye las bendiciones tangibles como la salud, la provisión, un matrimonio saludable, etc.   Dicen cosas como: “No esperes que Dios te quite ese tumor porque nuestras bendiciones son solamente espirituales.”
Amado, ¿sabes lo que significa la palabra “espiritual” aquí?  En el texto griego original, es pneumatikos, que en este contexto significa que tiene propiedades y características que pertenecen al Espíritu de Dios.   Así que,  si por ejemplo, tú tienes la bendición pneumatikos de salud,  significa que es del Espíritu de Dios  y por lo tanto no depende del ejercicio o la dieta que tú hagas.
Un miembro de nuestra iglesia tenía la presión arterial alta y no logró normalizarla incluso después de que comenzara a hacer ejercicio y comer correctamente. Así que, dejó de preocuparse por sus regímenes de ejercicio y dieta, y simplemente descansó en la verdad de que una presión arterial normal era una bendición pneumatikos de Dios que ya  le había sido dada.  ¡En poco tiempo, su presión arterial  bajó a un nivel saludable!
Lo mismo ocurre con la bendición pneumatikos de provisión.  Es del Espíritu de Dios, y no depende de que trabajemos siete días a la semana, ni de que sigamos de cerca la bolsa de valores.
Otra miembro de nuestra iglesia, que es dueña de una pequeña empresa, recibió su bendición pneumatikos de provisión cuando ella creyó que Dios haría que su pequeña empresa se cotizara en la bolsa.  Dios lo hizo.  De hecho, ¡la compañía recibió siete suscripciones en la primera semana!  Más tarde, incluso hizo incursiones en Oriente Medio.  Que una mujer encuentre gracia en una industria dominada por los hombres como la de ella, sólo puede ser por la bendición pneumatikos de favor, la cual  no está sujeta a las leyes del hombre.
Amigo mío, cree que has recibido todas las bendiciones pneumatikos, y te encontrarás disfrutando de las bendiciones que son eternas (así como Dios es eterno) y de una calidad que sólo el Espíritu de Dios puede dar!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento del Día

¡Tú has recibido toda bendición pneumatikos y cada una es de una calidad que sólo el Espíritu de Dios puede dar!


sábado, 16 de abril de 2016

Bendecido En Donde Quiera Que Estés

Bendito serás en la ciudad, y bendito serás en el campo.
Deuteronomio 28:3

Puede que hayas escuchado a personas que piensan que para tener mejor “suerte,” tienen que cambiarse a una nueva casa, trabajar para cierta compañía o incluso migrar a otro país.
La verdad es que no es el lugar el que te trae las bendiciones, sino el hecho de que la bendición de Dios está contigo.  Y en tu caso, hijo de Dios, tu ya eres bendecido con toda bendición espiritual en Cristo Jesús (Efesios 1:3).  Él ha pagado por tus bendiciones con Su sangre.  Así que, ¡la bendición no está en el lugar, sino en el hombre!
Fue en la ciudad de Jerusalén que Jesús fue azotado, maldecido y escupido.  Y fue fuera de la ciudad, en el monte Calvario, que Él fue traspasado y crucificado.  ¡Es por eso que tú eres bendecido en la ciudad y fuera de ella, en el campo!  De hecho, tú eres bendecido a pesar de tu ubicación.
Quizá trabajes en una compañía no-cristiana y no le agrades mucho a tu jefe.  De hecho, puede que ocasionalmente él te trate mal.  Pero Dios todavía puede bendecirte a pesar de tu jefe.  Tú eres bendecido porque crees en Dios por ello.  No tiene nada que ver con tu jefe o la compañía. 
¿Por qué entonces te parece no ver las bendiciones?
Mi amigo, si tú no ves las bendiciones, revisa lo que has estado creyendo y diciendo.  Algunas personas se quejan y culpan a todos y a todo a su alrededor por su carencia de bendiciones —a sus padres, su raza, su género, su medio ambiente y su gobierno.  Amado, yo quiero que tú creas y confieses que eres bendecido debido a la obra terminada de Jesús en la cruz, no porque seas de cierta raza o trabajes en cierto lugar.
No importa en dónde tú trabajes o vivas, de qué color es tu piel, o lo que haces para vivir.  ¡Si Dios te bendice, tú eres bendecido!  Y todo es debido a Jesús.  Así que, declara para ti mismo: “¡Yo soy bendecido en donde sea que esté —soy bendecido en la ciudad, y bendecido en el campo!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

¡La bendición de Dios no está en el lugar, sino en el hombre!


lunes, 7 de marzo de 2016

Alégrate, Oh Estéril

“… Regocíjate, Oh estéril, la que no concibes; prorrumpe y clama, tú que no tienes dolores de parto...”
Gálatas 4:27

Estéril.  Que dolorosa y frustrante condición.  Sin embargo, en Isaías 54, la Palabra de Dios para aquellos que están experimentando esterilidad es que se alegren —¡“Regocíjate, Oh estéril”!
¿Por qué?  Porque en el capítulo anterior, se nos dice que el castigo de nuestra paz cayó sobre Jesús (Isaías 53:5).  La palabra “paz” aquí en Hebreos, significa plenitud, firmeza, salud, seguridad y provisión.  En otras palabras, todos esos beneficios son tuyos hoy debido a que Jesús ya fue castigado en la cruz por tu paz.  Es por eso que tú puedes empezar a alegrarte.
Así que, Dios quiere que en este momento, en cualquier área que seas estéril, empieces a alegrarte como si el fruto o el producto que quieres ver, ya hubiera llegado.  Él quiere que comiences a pensar, a hablar y a actuar como si la esterilidad ya no existiera.
Si tú estás financieramente estéril, comienza a planificar lo que vas a hacer cuando tus finanzas incrementen.  No estoy diciendo que salgas y gastes imprudentemente, sino que comiences a hacer planes para ese crecimiento.  El tiempo para hacer esto es cuando todavía estás en lo que tus ojos naturales ven como un estado de esterilidad.
Puede que digas: “Pastor Prince, no lo comprendes, ¡los bancos me están persiguiendo!”
Dios te dice: “Alégrate porque en Cristo, tú has sido provisto en todo.”  En Cristo, tú has sido bendecido con toda bendición espiritual, incluyendo provisión financiera (Efesios 1:3).  “Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a vosotros se hizo pobre, para que vosotros por medio de Su pobreza llegarais a ser ricos” (2ª Corintios 8:9).
Si estás enfermo, comienza a planificar hacer lo que no has sido capaz de hacer.  No te alegres solo cuando la sanidad se manifieste y el dolor ya no esté.  Alégrate ahora en tu sanidad, porque Jesús ya llevó tus enfermedades y cargó tus dolores, y por Sus llagas tú has sido sanado (Isaías 53:4-5).
En cualquier situación de esterilidad en la que te encuentres, alégrate y dile a Dios: “Padre, debido al sacrificio de Tu Hijo, yo soy bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo Jesús.  Tú ya me has dado todo.  ¡Así que, voy a actuar como que esto es así y voy a alegrarme!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Comienza a pensar, a hablar y a actuar como si tu esterilidad no existiera más.


miércoles, 18 de marzo de 2015

Bendecido En Donde Quiera Que Estés

Deuteronomio 28:3
Bendito serás en la ciudad, y bendito serás en el campo.
Puede que hayas escuchado de personas que piensan que para tener mejor “suerte”, tienen que cambiarse a una nueva casa, trabajar para cierta compañía o incluso migrar a otro país.
La verdad es que no es el lugar el que te trae las bendiciones, sino el hecho de que la bendición de Dios está contigo.  Y en tu caso, hijo de Dios, tu ya eres bendecido con toda bendición espiritual en Cristo Jesús (Efesios 1:3).  Él ha pagado por tus bendiciones con Su sangre.  Así que, ¡la bendición no está en el lugar, sino en el hombre!
Fue en la ciudad de Jerusalén que Jesús fue azotado, maldecido y escupido.  Y fue fuera de la ciudad, en el monte Calvario, que Él fue traspasado y crucificado.  ¡Es por eso que tú eres bendecido en la ciudad y fuera de ella, en el campo!  De hecho, tú eres bendecido a pesar de tu ubicación.
Quizá tú trabajes en una compañía No-Cristiana y no le agradas mucho a tu jefe.  De hecho, en algunas ocasiones él te trata mal.  Pero Dios todavía puede bendecirte a pesar de tu jefe.  Tú eres bendecido porque crees en Dios por ello.  No tiene nada que ver con tu jefe o la compañía. 
¿Por qué entonces te parece no ver las bendiciones?
Mi amigo, si tú no ves las bendiciones, revisa lo que has estado creyendo y diciendo.  Algunas personas se quejan y culpan a todos y a todo a su alrededor por su carencia de bendiciones —a sus padres, su raza, su género, su medio ambiente y su gobierno.  Amado, yo quiero que tú creas y confieses que eres bendecido debido a la obra terminada de Jesús en la cruz, no porque seas de cierta raza o trabajes en cierto lugar.
No importa en dónde tú trabajes o vivas, de qué color es tu piel, o lo que haces para vivir.  Si Dios te bendice, tú eres bendecido!  Y todo es debido a Jesús.  Así que, declara para ti mismo: “¡Yo soy bendecido en donde sea que esté —soy bendecido en la ciudad, y bendecido en el campo!”
Pensamiento Del Día

¡La bendición de Dios no está en el lugar, sino en el hombre!