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domingo, 9 de agosto de 2020

Gracia Fresca Para Cada Día

Inspiración de Gracia

Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástele a cada día sus propios problemas.  (Mateo 6:34)

“Me preocupa el compromiso del gran negocio que tengo que cerrar mañana.”  “Estoy preocupado por la entrevista de trabajo que tengo mañana.”  “Los resultados de mis exámenes médicos estarán listos mañana.  Temo que no serán buenas noticias.”

Dios no quiere que te preocupes por el día de mañana.  Él quiere que tú sepas que Él te da toda la ayuda que tú necesitas para hoy y cuando el día de mañana llegue, también llegará ayuda fresca de Él.

Este es un principio de Dios incluso en el Antiguo Testamento.  Cuando el pueblo de Israel estaba en el desierto, Dios les dio maná fresco del cielo cada mañana. (Ver Éxodo 16:13–16, 31)  Ellos no tenían que preocuparse por el mañana porque cuando el mañana llegaba, había maná fresco de nuevo.  Él era su provisión todos los días.

Hoy, el maná de Dios es la gracia que Él te da cada día.  Si tú estás preocupado por una situación de mañana, recuerda que habrá suficiente gracia para esa situación cuando esta se presente.  Dios quiere que tú simplemente descanses en Su poder para sanar, liberar, proteger y proveer para ti todos los días.

En el Antiguo Testamento, cuando los ejércitos de Moab y Amón se levantaron contra el rey Josafat, Dios le dijo al ansioso rey: “No temáis, ni os acobardéis… porque la batalla no es vuestra, sino de Dios… No necesitáis pelear en esta batalla; apostaos y estad quietos, y ved la salvación del Señor con vosotros.” (2 Crónicas 20:15-17)

Cuando la mañana siguiente llegó, el rey Josafat vio cómo Dios provocó tal confusión en el campamento de sus enemigos que los llevó a su propia matanza.  En medio de toda esa lucha en el campo enemigo, el pueblo de Dios simplemente se quedó quieto y vio al Señor pelear la batalla por ellos, tal como Él lo había prometido.

Amigo, cuando tú veas que un problema se avecina a tu mañana, no tengas miedo ni te desanimes.  Busca al Señor, y mira Su gracia y salvación librarte de ello.

Dios quiere que tú vivas una vida libre de estrés, no una vida llena de preocupaciones sobre los problemas del mañana.  Cuando llegue el mañana, ¡Su gracia estará allí para ti como tu ayuda, protección, favor y capacidad!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

miércoles, 17 de junio de 2020

Gracia Y Paz Multiplicadas Para Ti


Inspiración de Gracia
Gracia y paz os sean multiplicadas en el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor. Pues Su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de Aquel que nos llamó por Su gloria y excelencia.  (2 Pedro 1:2-3)
Imagina si Dios te visitara en un sueño esta noche y te preguntara qué podría hacer por ti.  ¿Qué le dirías a Él?  ¿Le pedirías que te dé un conocimiento más profundo de nuestro Señor Jesús?
La Palabra de Dios nos dice que cuando recibimos revelación en el conocimiento de Jesús, esta hará que la gracia y la paz se multipliquen en nuestra vida.  Dice que hará que recibamos todas las cosas relacionadas con la vida y la piedad.
¿Qué es la gracia?  Es el favor de Dios, inmerecido, no ganado y del cual no somos dignos, pero que nos es dado.  No hay nada que podamos hacer para ganar la gracia de Dios.  Pero cuanto más aprendemos de la belleza y el amor de nuestro Señor Jesús, más vemos Su obra perfecta en la cruz y más nos posicionamos en el lugar correcto para recibir una multiplicación de la gracia de Dios en nuestras vidas.
El versículo anterior dice que la paz también nos es multiplicada a través del conocimiento de nuestro Señor Jesús.  La paz de Dios libera nuestros corazones del temor, el estrés, las preocupaciones, las ansiedades y el control.  ¿No te gustaría tener la paz de Dios presidiendo siempre en tu corazón?
El poder divino de Dios nos ha dado todas las cosas que pertenecen no solo a la piedad, sino también a la vida.  ¿No dirías tú que la salud, el dinero, un buen trabajo y un buen hogar para tu familia pertenecen a la vida?  Pues bien, todas estas cosas y todo lo demás que Dios ya nos ha dado, nos ha sido entregado a través del conocimiento de nuestro Señor Jesús.
Entonces, pidámosle a Dios todos los días: “Padre, dame sabiduría y revelación en el conocimiento de Jesús.”  Porque conocer a Jesús es tener gracia y paz multiplicadas para nosotros.  ¡Conocer a Jesús es recibir todas las cosas relacionadas con la vida y la piedad!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 29 de mayo de 2020

Continúa En La Gracia De Dios

Inspiración de Gracia
… porque la letra mata, pero el Espíritu da vida.  (2 Corintios 3:6)
Para los judíos, la fiesta de Pentecostés es una celebración de la entrega de la ley de Dios.  Se lleva a cabo 50 días después de la fiesta de la Pascua.  Cuando Dios les dio a los israelitas los Diez Mandamientos en el Monte Sinaí, habían pasado 50 días luego de que ellos celebraron su primera Pascua y salieron de la esclavitud en Egipto.
¿Pero qué sucedió después de que Dios les dio la ley en el primer Pentecostés?  ¡Tres mil personas murieron! (Ver Éxodo 32:28)  Compara esto con otro Pentecostés en el Nuevo Testamento.  En el libro de los Hechos, dice que cuando Pentecostés llegó completamente, Dios no dio la ley sino al Espíritu Santo, ¿y qué pasó?  Tres mil personas fueron salvadas (ver Hechos 2:41), lo que demuestra que “la letra [la ley] mata, ¡pero el Espíritu da vida!”
La ley, que estaba “grabada con letras en piedras,” ministraba muerte.  Esta mató a 3,000 personas.  Es por eso que el apóstol Pablo la llama “el ministerio de muerte” y “el ministerio de condenación.” (2 Corintios 3:7–9)  Por otro lado, el Espíritu ministró  vida —3,000 personas fueron salvadas.
Amigo, cuando estás bajo la ley tratando de guardar los mandamientos de Dios para ser bendecido, esto te llevará a la muerte.  Habrá muerte en tu matrimonio, ministerio, salud, carrera... en tu vida.  Pero cuando tú dependes del Espíritu de gracia, éste te dirigirá a la vida.  Verás rompimientos y milagros (ver Gálatas 3:5), y manifestarás el fruto del Espíritu.
Entonces, si quieres ser bendecido, asegúrate de estar en el monte correcto.  Verás, la ley fue dada en el Monte Sinaí, pero el Espíritu en el Monte Sión.  Es por eso que la Biblia dice que “porque no os habéis acercado a un monte que se puede tocar [Sinaí], ni a fuego ardiente, ni a tinieblas, ni a oscuridad, ni a torbellino… en cambio, os habéis acercado al monte Sión y a la ciudad del Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles.” (Hebreos 12:18, 22)  ¡El Señor te bendice desde Sión (ver Salmo 128:5), y no desde el Sinaí!
Amado, por gracia tú has sido salvo por medio de la fe. (Ver Efesios 2:8)  Ahora, continúa en el Espíritu de gracia.  ¡Permanece en el monte correcto y Él continuará proveyendo milagros en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe, 
Joseph Prince

jueves, 20 de febrero de 2020

El Regalo De No Condenación


Inspiración de Gracia
… “Yo tampoco te condeno. Vete, desde ahora no peques más.”  (Juan 8:11)
Cuando Jesús estuvo en la tierra, una mujer atrapada en el acto de adulterio fue llevada ante Él por los escribas y fariseos, la mafia religiosa de Su época.  Ellos trataban de atraparlo planteándole una pregunta que era difícil de responder: “En la ley, Moisés nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres; ¿tú, pues, qué dices? (Juan 8:5)
Jesús respondió: “El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en tirarle una piedra.” (Juan 8:7)  Los escribas y fariseos comenzaron a irse uno por uno hasta que no quedó ninguno.
La gente de la multitud que quería condenar a la mujer no pudo.  Pero Jesús, el único en la multitud que realmente tenía el poder para condenarla, no lo hizo.  Él después de un momento le preguntó: “Mujer, ¿dónde están ellos? ¿Ninguno te ha condenado?” (Juan 8:10)
Él le dijo tales palabras de gracia porque Él la amaba.  Además, al hacerle la pregunta, Él le estaba dando la oportunidad de declarar palabras de no condenación para sí misma —”Ninguno [me condena], Señor.” (Juan 8:11)
Jesús no solo le habló palabras de gracia, sino que también le dio el regalo de no condenación —“Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques más.”  Fue cuando ella recibió el regalo de no condenación, que tuvo el poder para “irse y no pecar más.”
Hoy, tú tienes el regalo de no condenación porque el Hijo de Dios fue condenado por todos tus pecados. (Ver Romanos 8:1)  Hoy, Dios no puede condenarte cuando tú pecas porque Él es fiel y justo con lo que Su Hijo hizo ya.
Así que, si el diablo trata de convencerte de que Dios está enojado contigo cuando tú lo echas a perder, solo di: “¡Dios no me condena hoy, porque Él ya condenó a Jesús en la cruz hace 2,000 años!”
Desafortunadamente, todavía escuchamos a la gente decir: “Primero vete y no peques más, entonces yo no voy a condenarte.”  Quizás tú también te has estado diciendo esto a ti mismo.  Pero Dios dice: “Yo no te condeno. Vete; desde ahora no peques más.”  ¡Él te da el regalo de no condenación, para que tú tengas la fuerza para ir y no pecar más!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 15 de enero de 2020

Dios Te Da Un Trato Preferencial Inmerecido


Inspiración de Gracia
… Gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.   (Romanos 1:7)
Cuando vuelas en primera clase en un avión, la tripulación de cabina te da un trato de primera clase.  Te preguntan: “¿Está todo bien, señor?”  Preguntan qué revistas quieres leer.  Te dan una manta si tienes frío.  Te dan los mejores tipos de comida.  Te dan un trato preferencial en comparación con los que viajan en clase económica.
La gracia de Dios se define como “favor inmerecido, que no hemos ganado y del que no somos dignos”.  ¡Y una de las definiciones de favor es “trato preferencial”!  Hoy, Dios quiere que sepas que tú tienes Su favor en ti.  Él quiere que sepas que Él te da un trato preferencial que tú no mereces.  Y Él quiere que tú dependas y lo aproveches al máximo en tu vida.
Dios también quiere que tú sepas que Su favor en tu vida puede aumentar.  Tú puedes experimentar más de Su favor día a día.  ¿Cómo?  La Biblia nos dice en 2 Pedro 1:2 que la gracia (o favor) de Dios se multiplica en nosotros “en el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor.”  Cuanto más contemplas a Jesús y Su amor por ti, más crees y confiesas que el favor de Dios está sobre ti, y más ves que Su favor trabaja para ti.
Entonces, si tú eres un médico, vas a encontrar pacientes que te favorecerán y tendrás más pacientes de los que puedes manejar.  Si eres un hombre de negocios, vas a encontrar a personas que solo quieren hacer negocios contigo porque les agradas y se sienten bien contigo.  ¡Entonces, tendrás más negocios de los que puedes manejar y tendrás que planificar la expansión!
¡Cuando el favor de Dios brille en tu iglesia, vas a encontrar que sus instalaciones son demasiado pequeñas para las personas que hacen fila semana tras semana para asistir a los servicios!  Entonces, cuando la gente se sorprenda y pregunte: “¿Qué está pasando aquí?”  Tú puedes decirles: “¡Es el favor de Dios multiplicado sobre todos nosotros!”  ¡Y éste es totalmente inmerecido, no ganado y no somos dignos de él!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 18 de diciembre de 2019

“Ninguno Te Condena” Va Primero


Medita En
 “Porque Dios no envió a Su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él.”  (Juan 3:17)
El relato de la mujer atrapada en adulterio demuestra algo muy importante.  ¿Qué le permite a alguien tener el poder de vencer el pecado?  La amenaza de la ley obviamente no impidió que la mujer cometiera adulterio.  Pero recibir la aceptación de Jesús —sabiendo que a pesar de que ella merecía ser apedreada a muerte, Él no la condenó— eso le dio el poder de "ir y no pecar más".
Nota que Jesús salvó a la mujer con justicia.  Él no dijo: “No la apedreen.  Muéstrenle misericordia.”  Lo que dijo fue: “El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en tirarle una piedra”.  Y por su propia voluntad, los fariseos y la multitud religiosa se fueron.
Nota también que Jesús no le preguntó a la mujer: “¿Por qué pecaste?”  No, lo que Él le preguntó fue: “¿Ninguno te ha condenado?”  Parece cómo que Jesús estaba más preocupado por la condenación del pecado que por el pecado mismo.  Él se aseguró de que ella se fuera sin sentir condenación, ni vergüenza.  No invirtamos el orden de Dios.  Cuando Dios dice que algo va primero, esto debe ir primero.  Primero Dios dice “ninguno te condena” y luego tú puedes “ir y no pecar más”.
La religión cristiana tiene esto al revés.  Decimos: “Ve y no peques más, luego no te condenaremos.”  Lo que necesitamos entender es que cuando no hay condenación, las personas tienen el poder de vivir vidas victoriosas, vidas que glorifican a Jesús.  A través de la revelación de “ninguna condenación”, la gracia produce un empoderamiento que no requiere de nuestro esfuerzo.  Este es inmerecido y completamente infundado.  Pero nosotros podemos recibirlo —este regalo de ninguna condenación— porque Jesús pagó por él en la cruz.
A decir verdad, ninguno de nosotros podría haber lanzado la primera piedra.  Todos hemos pecado y hemos fallado.  En Cristo, todos estamos en igualdad de condiciones.  Si un hermano o una hermana se enredan en pecado, nuestra posición no debe ser juzgarlos, sino restaurarlos, guiándolos hacia el perdón y el regalo de “ninguna condenación” que se encuentran en Jesús.
La única persona que no tiene pecado y que podría haber ejercido un castigo judicial sobre la mujer era Jesús, y Él no lo hizo.  Jesús estaba en la carne para representar lo que estaba en el corazón de Dios.  No era un juicio.  Su corazón se revela en Su gracia y Su perdón.  Me gusta decirlo de esta manera cuando describo lo que sucedió mientras los fariseos esperaban para apedrear a la mujer: los fariseos lo harían si pudieran, pero no podían.  Jesús podría si quisiera, pero Él  no lo haría.  ¡Ese es nuestro Jesús!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 14 de diciembre de 2019

¡Nada Significa Nada!

Medita En
Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.  (Romanos 8:38–39)
A menudo escucho a la gente decir: “¡El amor de Dios es incondicional!”  Pero en el momento en que fallan, de repente, el amor que una vez dijeron que era incondicional se vuelve dependiente del comportamiento.  Muchos creen que Dios los ama cuando hacen el bien, pero deja de amarlos en el momento en que hacen algo malo.  ¡Bueno, voy a romper esa creencia equivocada en pedazos, usando la verdad de la Palabra de Dios!
Si bien nuestro amor por Dios puede fluctuar, Su amor por nosotros siempre permanece constante.  Su amor por nosotros se basa en quién es Él y no en lo que nosotros hacemos.  Me encanta lo confiado y enfático que es el apóstol Pablo cuando dice: ”Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Rom. 8:38-39)  En la versión Reina Valera Revisión 1977 dice: ”Porque estoy persuadido…”
¿Estás tú persuadido y convencido en la manera en que el apóstol Pablo lo está, de que, como hijo de Dios, nada, ni siquiera tus pecados, tus fallas y tus errores, pueden separarte del amor de Dios?  No te dejes llevar por lo que sientes, piensas o te han enseñado.  La Palabra de Dios proclama en términos claros que nada puede separarte de Su amor.  ¡Nada significa nada!  Su amor por ti no es dependiente de tu comportamiento inmaculado.  Él te ama incluso en tus fallas.  ¡Por eso se llama gracia!  Es el favor inmerecido de Dios, favor no ganado y del que no somos dignos.  Si pudiéramos merecer la gracia de Dios, entonces ya no sería gracia.
Entonces, la próxima vez que hagas algo mal, sujétate firme de Su amor incondicional.  Recibe Su amor nuevamente y tendrás el poder para superar ese fracaso —y cada lucha— cada vez.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 20 de noviembre de 2019

Toca El Cuerno Del Carnero


Medita En
Entonces Jesús, cuando hubo tomado el vinagre, dijo: “¡Consumado es!” E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.  (Juan 19:30)
Veo a una nueva generación del pueblo de Dios emergiendo a medida que la revolución de la gracia se extiende por el mundo.  La verdad es que solo la gracia que se encuentra en la persona de Jesucristo, puede llevarnos a la tierra prometida.  Moisés, que representa la ley, está muerto. (Ver Jos. 1:2)  Y solo Josué (en hebreo Yehowshua), un tipo de Cristo, puede llevarnos a la tierra prometida.  No es posible que podamos entrar a ella basados en el pacto mosaico que está obsoleto.  No podemos heredarla en base a nuestros esfuerzos para ser justificados, guardando perfectamente los Diez Mandamientos.  Podemos heredarla solo a través de la fe en la gracia de nuestro Señor Jesús.  No es por nuestras obras que heredamos las promesas de Dios, sino por la obra perfecta y terminada de Cristo.
¿Cómo fue que se derrumbó el muro de Jericó que se interponía entre el pueblo de Dios y la tierra prometida?  ¿Acaso el pueblo de Dios tuvo que usar su propia fuerza para derribar el muro?  ¿Tuvo que luchar el pueblo de Dios contra un ejército?  No, solo con el sonido de los cuernos de los carneros y con un gran grito, Dios hizo que el muro se derrumbara.  El cuerno del carnero es una bella imagen de la muerte de nuestro Señor Jesús.  El carnero tuvo que morir para que se obtuviera el cuerno.  El sonido del cuerno del carnero es, por lo tanto, una proclamación de la muerte y la obra terminada de nuestro Señor.  En la cruz, cuando Jesús hubo pagado por todos nuestros pecados con Su sangre, Él proclamó: “¡Consumado es!”
Es la sangre derramada de Jesús la que nos saca del cautiverio y nos lleva a la tierra prometida.  Lo que las diez plagas de Moisés no pudieron hacer, lo hizo la sangre de Jesús.  Fue la sangre de Cristo, tipificada por la sangre de los corderos aplicada a los dinteles y los postes de las puertas de las casas hebreas, lo que hizo que Faraón, un tipo de Satanás, finalmente liberara al pueblo de Dios.  Dios lanzó Su carta de triunfo —¡la sangre de Su Hijo!  Así que, fue Su Hijo, el verdadero Cordero de Dios, quien los sacó de Egipto, y fue también Su Hijo quien los llevó a la tierra prometida.  ¡Todo se trata de Cristo y solamente Cristo!
¿Por qué los milagros de Moisés no pudieron liberar al pueblo de Dios?  Porque eran milagros de juicio.  El juicio y la condenación no te liberarán, solo el amor y la gracia de nuestro Señor Jesús, que derramó por ti Su sangre en el Calvario, puede hacerlo.  Amigo, ¿estás escuchando hoy acerca de los juicios de la ley o estás escuchando que el cuerno del carnero es tocado?  Uno condena y trae la muerte, el otro libera y da vida.  Uno hace que permanezcas en la esclavitud del pecado y que vivas una vida de derrota, el otro te empodera para hacerte libre y reinar en la vida.  ¡Hoy, asegúrate de que estás escuchando el verdadero evangelio que hace que las ataduras y las adicciones se desmoronen y caigan como lo hicieron los muros de Jericó!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 7 de septiembre de 2019

Descansa En La Obra Terminada De Jesús


Medita En
Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados), y con Él nos resucitó, y con Él nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús, a fin de poder mostrar en los siglos venideros las sobreabundantes riquezas de Su gracia [favor inmerecido] por Su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.  (Efesios 2:4–7)
Mira el pasaje anterior.  Éste nos dice que debido al favor inmerecido de Dios, nosotros estamos sentados junto con Cristo a la diestra del Padre.  Estar sentado en Cristo es descansar, confiar en Él y recibir todo lo que nuestro hermoso Salvador obtuvo a favor nuestro.  Amigo, Dios quiere que nosotros tomemos la posición de apoyo en Jesús para el buen éxito en cada área de nuestras vidas, en vez de apoyarnos en nuestras buenas obras y esfuerzo humano para lograr éxito.  ¡Qué bendición es estar en esta posición de dependencia de nuestro Salvador!
Pero en lugar de mirar hacia Jesús, los creyentes son engañados por el diablo para verse a sí mismos.  Durante miles de años, la estrategia del diablo no ha cambiado.  Él es un maestro en cuanto a acusarte, señalando todas tus fallas, debilidades, errores y defectos.  Él va a continuar recordándote tus fallas del pasado y usará la condenación para perpetuar el ciclo de derrota en tu vida.
Cuando el apóstol Pablo se halló a sí mismo hundiéndose en la auto-ocupación, él se deprimió y gritó: “¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte?” (Romanos 7:24)  En el versículo siguiente, él ve la solución de Dios y dice: “Gracias a Dios, por Jesucristo Señor nuestro”.  De igual manera, amado, es hora de que dejes de solo estar consciente de ti mismo y ocupado de ti mismo, y comiences a estar ocupado de Cristo.
Hoy, tú ya no deberías preguntarte: “¿Estoy complaciendo a Dios?”  En cambio, pregúntate: “¿Está Cristo complaciendo a Dios?”  Porque como Cristo es, así eres tú también en este mundo. (1 Juan 4:17)  ¡El antiguo pacto de la ley es acerca de ti, pero el nuevo pacto de la gracia es acerca de Jesús!  La ley pone sobre ti la demanda de comportamiento, para hacerte consciente de ti mismo, mientras que la gracia pone la demanda sobre Jesús y te hace consciente de Jesús.
¿Te imaginas a un niño creciendo y preguntándose siempre en su corazón: “¿Estoy complaciendo a Papá?  ¿Estoy complaciendo a Mamá?  ¿Papá y mamá me aceptan?”  Este niño crecerá emocionalmente deformado si no tiene la seguridad y la confianza del amor y la aceptación de sus padres.  Es por eso que tu amoroso Padre celestial te quiere enraizado, establecido y anclado en Su inquebrantable amor por ti.  Él demostró Su amor por ti cuando envió a Jesús a convertirse en tu pecado en la cruz para que tú pudieras convertirte en Su justicia.  ¡Nuestra parte hoy es apartarnos de la atención a nosotros mismos y fijar nuestra mirada en Jesús!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 19 de julio de 2019

El Evangelio Trae Salud Y Provisión


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Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden?  (Mateo 7:11)
He sido acusado de ser uno de esos predicadores del “evangelio de la prosperidad” de salud y riqueza.  En realidad, no hay tal cosa como un “evangelio de prosperidad”.  Solo hay un evangelio y ese es el evangelio de Jesucristo.  A través de la obra terminada de Jesús en la cruz, tú puedes depender de Él para que Su vida de resurrección palpite y fluya en tu cuerpo físico desde la coronilla de tu cabeza hasta las plantas de tus pies.  Las enfermedades y las dolencias no son de Dios.  En la cruz, Jesús cargó no solo con nuestros pecados, sino también con nuestras enfermedades y dolores, y “por Sus heridas hemos sido sanados”. (Isaías 53:5)
Y eso no es todo, amigo.  ¡En la cruz, Jesús llevó la maldición de la pobreza!  Esto es lo que la Palabra de Dios declara: “Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a vosotros se hizo pobre, para que vosotros por medio de Su pobreza llegarais a ser ricos”. (2 Corintios 8:9)  Lee 2 Corintios 8 por ti mismo.  Todo el capítulo es trata sobre el dinero y sobre ser una bendición financiera para aquellos que lo necesitan.  Entonces, no permitas que nadie te diga que este versículo se refiere a las riquezas “espirituales”.  Déjame decirte esto: Es el diablo quien te quiere enfermo y pobre, ¡pero el Dios que yo conozco ha pagado un alto precio para redimirte de la maldición de la enfermedad y la pobreza!
Entendamos cómo trata Dios con nosotros desde el punto de vista de una relación.  Como padres, siempre buscamos las mejores cosas para nuestros hijos.  ¿Cuánto más querría nuestro Padre en el cielo las mejores cosas para nosotros, Sus preciosos hijos?  De la misma manera que tú quieres que tus hijos estén saludables, Dios quiere que tú disfrutes de Su salud divina.  Y de la misma manera que tú quieres que tus hijos siempre tengan más que suficiente, Dios quiere que tú disfrutes de Su provisión sobrenatural.  Cuando Él provee, prepárate para una carga que rompe las redes y es capaz de hacer hundir tu barca. (Lucas 5:6–7)  ¡Prepárate para 12 canastas llenas de sobras! (Juan 6:13)  La Biblia pone las cosas en perspectiva más claramente en Mateo 7:11 (NTV) —Si ustedes, como padres imperfectos, “saben dar buenos regalos a sus hijos, ¿cuánto más su Padre celestial dará buenos regalos a quienes le pidan?”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 6 de julio de 2019

Ten Confianza En El Favor Inmerecido De Jesús


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Partió, pues, y fue y espigó en el campo en pos de los segadores; y aconteció que fue a la parte del campo que pertenecía a Booz, que era de la familia de Elimelec.  (Rut 2:3)
Hay una bella historia en la Biblia de una mujer moabita llamada Rut.  En lo natural, Rut tenía todo en su contra.  Ella era una viuda pobre y era una moabita, una gentil en la nación judía de Israel.  Pero incluso después de que su esposo murió, Rut permaneció con su suegra, Noemí.  Ella dejó a su familia para seguir a Noemí de regreso a Belén e hizo del Dios de Noemí —el Dios de Abraham, Isaac y Jacob— su Dios.
Debido a su pobreza, Noemí y Rut no podían darse el lujo de comprar grano, así que Rut tuvo que salir al campo para realizar la servil tarea de recoger el grano que los segadores dejaban.  Ahora, quiero que te des cuenta de que Rut estaba dependiendo del favor del Señor, porque le dijo a Noemí: “Te ruego que me dejes ir al campo a recoger espigas en pos de aquel a cuyos ojos halle gracia”. (Rut 2:2)  Rut tenía confianza en que Dios le daría favor a pesar de ser extranjera y de que no tenía conexiones con nadie en el campo.  Ella ni siquiera sabía en qué parte del campo iba a poder espigar.
Mira el relato bíblico de lo que sucedió a continuación: “Partió, pues, y fue y espigó en el campo en pos de los segadores; y aconteció que fue a la parte del campo que pertenecía a Booz, que era de la familia de Elimelec”.  De todos los lugares en el campo que Rut pudo haber recorrido, “aconteció“ que fue a la parte del campo que pertenecía a Booz, que era un hombre de gran riqueza y que aconteció que era pariente de Noemí.  “Aconteció” representa que estaba en el lugar correcto.  Sin embargo, en el texto original en hebreo, la raíz de esta palabra es la palabra qarah.
Cuando Rut confió en el favor inmerecido de Dios, a ella le qarah-ó o le aconteció que llegó a la parte del campo que pertenecía a Booz.  Para acortar esta larga historia, Booz vio a Rut, se enamoró de ella y se casó con ella.  Rut posiblemente estaba en el punto más bajo de su vida cuando conoció a Booz.  Todos los factores naturales estaban en su contra.  Pero debido a que ella puso su confianza en el Señor, quien la puso en el lugar correcto en el momento correcto, su situación fue completamente cambiada.  De hecho, ella se convirtió en una de las pocas mujeres que se mencionan en la genealogía de Jesús en Mateo 1:5, que dice que “Booz engendró, de Rut, a Obed”.  Qué honor es estar incluida en la genealogía de Jesucristo.  ¡Habla de estar en el lugar correcto, en el momento correcto!
Amigo, a pesar de las circunstancias naturales que puedan estar en tu contra hoy, ten confianza en el favor inmerecido de Jesús y Él te dará lo que yo llamo “éxito qarah”.  Él hará que estés posicionado en el lugar correcto en el momento correcto, para experimentar Su protección y éxito en tus relaciones, carrera y finanzas.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 5 de julio de 2019

La Sabiduría De Dios Te Hace Ascender


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Y Faraón dijo a José, “Puesto que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay nadie tan prudente ni tan sabio como tú. Tú estarás sobre mi casa, y todo mi pueblo obedecerá tus órdenes; solamente en el trono yo seré mayor que tú”.  (Génesis 41:39–40)
En Génesis 41:38–41, vemos cómo cuando Faraón vio que el Espíritu de Dios estaba en José y que no había nadie que fuera tan sabio y tan entendido como José, el Faraón lo puso a cargo de todo Egipto.
Amigo, quiero que notes esto: José sabía que Dios era la fuente de su sabiduría.  Cuando Faraón dijo: “He tenido un sueño y no hay quien lo interprete; y he oído decir de ti, que oyes un sueño y lo puedes interpretar”, José respondió de inmediato: “No está en mí, Dios dará a Faraón una respuesta de paz”. (Gén. 41:15–16)  José sabía que su sabiduría era el resultado del favor inmerecido del Señor y no tomaría el crédito por ello.  Claramente, aquí había un hombre que entendía la gracia, y a quién se le podía confiar los aumentos, ascensos y más buen éxito.
Observa la sabiduría de José en acción.  José no solo interpretó el sueño de Faraón. Él continuó aconsejando al Faraón sobre cómo aprovechar los siete años de abundancia para prepararse para los siete años de hambruna que se le revelaron en su sueño.  ¿Notaste cómo el sabio consejo de José condujo a la creación de una posición de influencia para sí mismo?  Así es como opera la sabiduría del Señor.  Proverbios 18:16 dice: “La dádiva (don) del hombre le abre camino y lo lleva ante la presencia de los grandes”.  José sabía que su sabiduría era un don del Señor.  Él sabía que él no lo había ganado y que éste fluía del favor inmerecido del Señor hacia él.
Los caminos del Señor son maravillosos.  Mira el alcance del ascenso de José en Génesis 41.  En el espacio de menos de una hora, ascendió de ser un humilde prisionero hasta la oficina de más alto rango en todo Egipto.  ¡Ese, mi amigo, es el favor inmerecido de Dios!  ¡Sin luchas, sin esfuerzo propio, sin compromisos y sin manipulación, solo la pura gracia y la gracia misma hizo toda la diferencia en la vida de José!
Recuerda que cuando el Señor está contigo, tú eres una persona exitosa.  Si sientes que estás en una prisión ahora, atrapado en una situación sin esperanza en la que no sabes qué hacer, pídele sabiduría al Señor.  La Biblia dice: “Si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada”. (Santiago 1:5)  Pedirle al Señor sabiduría es decir: “Señor, yo no puedo, pero Tú puedes.  Renuncio a mis propios esfuerzos y dependo completamente de Tu favor inmerecido y de Tu sabiduría inmerecida”.  A medida que recibas Su sabiduría, riquezas, honor y una larga vida, te seguirán.  ¡Corre hacia Él ahora mismo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 4 de julio de 2019

Cómo Crecer En El Favor Inmerecido De Dios


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Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.  (Romanos 5:1–2)
La Palabra de Dios nos dice que Jesús creció en sabiduría, en estatura y en favor con Dios y con los hombres. (Ver Lucas 2:52)  Como Jesús, tú puedes crecer en sabiduría y en el favor inmerecido de Dios.  ¿Cómo?  Probablemente has notado que algunos creyentes parecen experimentar mucho más favor inmerecido que otros.  Yo creo que eso se debe a que estos creyentes comprenden la clave para acceder al favor de Dios.  Romanos 5:2 explica claramente que “hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia [favor inmerecido] en la cual estamos firmes”.  Para obtener acceso a tu computadora o tu cuenta bancaria, necesitas una contraseña.  Para obtener acceso al favor inmerecido de Dios e incrementarlo, la “contraseña” o clave que debemos tener es fe, ¡fe para creer que TÚ, _______________ (coloca tu nombre aquí), eres altamente favorecido!
Una de las cosas que les he enseñado a los miembros de mi iglesia es que declaren sobre sí mismos que son grandemente bendecidos, altamente favorecidos y profundamente amados.
“¿Cómo puedo saber que soy grandemente bendecido, Pastor Prince?”
Lee Hebreos 6:13–14 por ti mismo.  Dios quería que estuviéramos bien anclados en el conocimiento seguro y firme de que Él nos bendecirá a nosotros que somos la simiente de Abraham, así que Él juró por Sí Mismo, diciendo: “Ciertamente, te bendeciré y ciertamente te multiplicaré”.
“¿Cómo puedo decir que soy altamente favorecido?”
Efesios 1:6 nos dice que por Su gracia (favor inmerecido), Dios “nos hizo aceptos en el Amado”.  En el texto original en griego, la palabra “acepto” es la palabra charitoo, que significa “altamente favorecido”.
“¿Y realmente soy profundamente amado por Dios?”
Dios no solo nos ama.  Juan 3:16 dice que “tanto amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito”.  Él demostró que nos amó TANTO cuando envió a Jesús a morir en la cruz por nosotros.
Oro al Señor para que los versículos que te he mostrado aquí, te ayuden a creer que a través de Jesús, tú en verdad eres grandemente bendecido, altamente favorecido y profundamente amado.  Si estas verdades aún no están establecidas en tu corazón, comienza a declararlas.  Mírate a ti mismo en el espejo cada mañana y declara con confianza: “Debido a la obra perfecta de Jesús en la cruz, yo soy justo por Su sangre, ¡y soy grandemente bendecido, altamente favorecido y profundamente amado!  Espero las cosas buenas que son enviadas para mí.  ¡Espero buen éxito y tengo una expectativa confiada del bien!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince