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viernes, 10 de abril de 2020

Dios Nunca Te Dará La Espalda


Inspiración de Gracia
… Él Mismo ha dicho: “Nunca te dejaré ni te desampararé.”  (Hebreos 13:5)
Durante seis horas completas, el Hijo de Dios estuvo suspendido entre el cielo y la tierra.  Y en lo más difícil de Su sufrimiento en la cruz, Él gritó desde la profunda oscuridad: “Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué Me has abandonado?” (Mateo 27:45–46).
Por primera vez, Jesús se dirigió a Su Padre como “Dios.”  El Padre había abandonado al Hijo.  Como Juez del Universo, Dios tuvo que darle la espalda a Su Hijo, quien cargaba la inmundicia de los pecados del mundo, porque Sus ojos son demasiado puros para contemplar el mal. (Ver Habacuc 1:13)
Si el Padre no le hubiera dado la espalda a Su Hijo, Él tendría que darte ahora la espalda a ti cuando tú lo llames en tus momentos de necesidad.  Pero debido a que Jesús tomó tu lugar, hoy, tú tomas Su lugar ¡y tú siempre tienes el rostro de Dios sonriendo para ti!
En este momento, el rostro de Dios está sonriendo para ti.  Su semblante está brillando sobre ti.  Yo puedo estar delante de ti y declarar: “El Señor haga brillar Su rostro sobre ti.” (Números 6:25–26)  Y todo se debe a que Jesús pagó el precio para que Dios nunca te deje ni te abandone. (Ver Hebreos 13:5)
Como Juez, Dios le dio la espalda a Su Hijo.  Pero como Padre, Él lloró.  Su corazón se rompió porque Cristo nunca fue más complaciente para Él, como cuando estaba en la cruz.  El sufrimiento de Cristo fue un aroma de dulce olor para el Padre. (Ver Efesios 5:2)
¿Recuerdas lo que dijo Jesús?  “Por lo tanto, Mi padre Me ama, porque Yo doy mi vida para volver a tomarla.” (Juan 10:17)  Si tú eres padre, amas a cada uno de tus hijos por igual.  Pero cuando uno de ellos hace algo especial para ti por amor, eso toca tu corazón y tú solo quieres correr hacia él y abrazarlo.
Eso fue lo que sucedió en la cruz, excepto que el Padre no pudo abrazar a Su Hijo.  Él en cambio, tuvo que darle la espalda a Su Hijo porque nuestros pecados tenían que ser castigados en el cuerpo de Su Hijo.
Amado, ahora cuando clames al Padre por ayuda, se consciente de que Él te escucha y con seguridad va a ayudarte.  ¡Debido a Jesús, Él nunca te dará la espalda!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 20 de febrero de 2020

El Regalo De No Condenación


Inspiración de Gracia
… “Yo tampoco te condeno. Vete, desde ahora no peques más.”  (Juan 8:11)
Cuando Jesús estuvo en la tierra, una mujer atrapada en el acto de adulterio fue llevada ante Él por los escribas y fariseos, la mafia religiosa de Su época.  Ellos trataban de atraparlo planteándole una pregunta que era difícil de responder: “En la ley, Moisés nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres; ¿tú, pues, qué dices? (Juan 8:5)
Jesús respondió: “El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en tirarle una piedra.” (Juan 8:7)  Los escribas y fariseos comenzaron a irse uno por uno hasta que no quedó ninguno.
La gente de la multitud que quería condenar a la mujer no pudo.  Pero Jesús, el único en la multitud que realmente tenía el poder para condenarla, no lo hizo.  Él después de un momento le preguntó: “Mujer, ¿dónde están ellos? ¿Ninguno te ha condenado?” (Juan 8:10)
Él le dijo tales palabras de gracia porque Él la amaba.  Además, al hacerle la pregunta, Él le estaba dando la oportunidad de declarar palabras de no condenación para sí misma —”Ninguno [me condena], Señor.” (Juan 8:11)
Jesús no solo le habló palabras de gracia, sino que también le dio el regalo de no condenación —“Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques más.”  Fue cuando ella recibió el regalo de no condenación, que tuvo el poder para “irse y no pecar más.”
Hoy, tú tienes el regalo de no condenación porque el Hijo de Dios fue condenado por todos tus pecados. (Ver Romanos 8:1)  Hoy, Dios no puede condenarte cuando tú pecas porque Él es fiel y justo con lo que Su Hijo hizo ya.
Así que, si el diablo trata de convencerte de que Dios está enojado contigo cuando tú lo echas a perder, solo di: “¡Dios no me condena hoy, porque Él ya condenó a Jesús en la cruz hace 2,000 años!”
Desafortunadamente, todavía escuchamos a la gente decir: “Primero vete y no peques más, entonces yo no voy a condenarte.”  Quizás tú también te has estado diciendo esto a ti mismo.  Pero Dios dice: “Yo no te condeno. Vete; desde ahora no peques más.”  ¡Él te da el regalo de no condenación, para que tú tengas la fuerza para ir y no pecar más!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 22 de diciembre de 2018

Ricos Por Medio De La Pobreza De Jesús


Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a vosotros se hizo pobre, para que vosotros por medio de Su pobreza llegarais a ser ricos.
2 Corintios 8:9
Cuando pensamos en Dios, pensamos en el más poderoso y más rico ser en todo el universo.  ¿Pero sabías que nuestro Señor Jesús en realidad nació en una familia pobre?  Sabemos esto por la ofrenda que Su madre María trajo al templo después del nacimiento de Jesús, de acuerdo con la Ley para la purificación. (Lucas 2:22-24)  Ella trajo un par de tórtolas o pichones, que era el único tipo de ofrenda que los pobres podían permitirse. (Levítico 12:2, 8)
Pero con Jesús en sus vidas, María y su esposo José no permanecieron pobres.  Los sabios vinieron a Jesús con tesoros —“Y entrando en la casa, vieron al Niño con Su madre María, y postrándose le adoraron; y abriendo sus tesoros le presentaron obsequios de oro, incienso y mirra.” (Mateo 2:11)
La presencia de Jesús trajo oro, incienso y mirra —dos de las especias más caras— a Su familia.  Los sabios tienen que haber venido con toda una comitiva porque la Biblia registra cómo toda Jerusalén estaba temerosa cuando los sabios vinieron a la ciudad. (Mateo 2:3)  ¿Puedes imaginar la cantidad de oro, incienso y mirra que acompañaba a esa comitiva y que fue dada a los padres de Jesús?
Mi amigo, desde el momento en que tú naciste de nuevo, tienes a Jesús en tu vida.  Y si lo tienes a Él en tu vida, ¡prepárate para encontrarte con Su provisión abundante en tu camino!  Pero no vayas tras las bendiciones, ve tras Jesús —Él es el poder para hacer las riquezas. (Deuteronomio 8:18)  La presencia del Hijo del Dios vivo en tu vida atrae las cosas buenas.  A causa de Su gracia para con nosotros, Jesús, siendo rico, se hizo pobre en la cruz por amor a nosotros, para que “nosotros por medio de Su pobreza llegáramos a ser ricos.”
Amado, cuando tienes a Jesús en tu vida y cuando sabes que Él pagó el precio para que tú tengas abundancia, tú puedes declarar con confianza: “Jesús se hizo pobre en la cruz por mí, para que por Su pobreza, yo llegue a ser rico en ¡todas las cosas!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 16 de diciembre de 2017

Toma De Dios

… el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir...
Marcos 10:45

Dios quiere hacer maravillas y realizar milagros en tu vida.  A Él le encanta hacer el bien a Su pueblo.  Le encanta usar Su poder por amor a Su pueblo.  Es por eso que Él quiere que tomes y “uses” Su bondad.  La fe no es más que –y lo digo con reverencia– ver y usar la bondad de Dios.  A Él le gusta ser usado porque Él “no vino para ser servido, sino para servir.”
Solo observa cómo Jesús ministró a la gente.  Cuando la mujer con el flujo de sangre usó Su poder, a Él le complació.  Él no quiso retirarse hasta poder hablar con esta mujer que le había tocado. (Marcos 5:25-34)  Cuando Él estaba fatigado y cansado junto al pozo de Jacob, una mujer de Samaria vino a sacar agua, y terminó tomando de Él –por invitación Suya.  Él fue hasta fortalecido y rejuvenecido mientras la ministraba y le daba el agua de vida. (Juan 4:5-34)
Amado, el amor de Dios está en espera de que tú lo uses.  Dios quiere ser tu pan de vida.  Él quiere ser tu agua de vida.  El pan y el agua no son de beneficio para ti si tú no los consumes.  Así que, aliméntate de Él.  Bébelo a Él.  Depende de Él para todo lo que necesites en la vida.  ¡A Él le encanta cuando tú lo buscas y le permites realizar maravillas en tu vida!  
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


jueves, 4 de mayo de 2017

El Intercambio Divino

Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a vosotros se hizo pobre, para que vosotros por medio de Su pobreza llegarais a ser ricos.
2ª Corintios 8:9


El apóstol Pablo nos dice en 2ª Corintios 8:9 que por amor a nosotros Jesús se hizo pobre para que nosotros por medio de Su pobreza llegáramos a ser ricos.  En la cruz, Jesús tomó todo nuestro pecado y pobreza.  Él fue humillado, escupido y despojado.  Los soldados romanos incluso apostaron Sus ropas.
Aquel que alimentó a más de 5,000 personas, que dio a los pescadores tal carga de pesca que les rompía la red y hundía la barca, y quien colocó los diamantes y rubíes en la tierra, tomó tu lugar de pobreza en la cruz, solo para que tú puedas tomar Su lugar de abundancia.  Un intercambio divino ocurrió en el Calvario –tu pecado por Su justicia y tu pobreza por Su provisión.
Mi amigo, Jesús es la razón de que tú puedas ser cabeza y no cola, estar por encima solamente y no debajo.  Él es la razón de que tú puedas ser bendecido para ser bendición.  Pon tu confianza en Su presencia en tu vida, ¡y lo que Su obra terminada ha alcanzado para ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


lunes, 30 de mayo de 2016

No Más Noches Sin Sueño

Es en vano que os levantéis de madrugada, que os acostéis tarde, que comáis el pan de afanosa labor, pues Él da a Su amado aun mientras duerme.
Salmo 127:2

¿Eres tú una de esas personas con problemas para dormir de noche?  Tal vez esta misma mañana dijiste: “Estuve despierto toda la noche —mi hijo tuvo una fiebre muy alta”, o “Dormí solamente durante dos horas —estuve despierto puliendo mi presentación”, o “No pude dormir para nada —estaba preocupado por los recibos que se están acumulando”.
Dios “da a Su amado aun mientras duerme”.  ¿Quién es Su amado?  ¡Tú y yo!  Ya que estamos en Cristo, nosotros somos Su amado (Efesios 1:6; 2ª Tesalonicenses 2:13).
Dios dice: “Es en vano que os levantéis de madrugada, que os acostéis tarde, que comáis el pan de afanosa labor…”  En otras palabras, no tiene caso preocuparse y perder el sueño, porque la verdad es: “Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican; si el Señor no guarda la ciudad, en vano vela la guardia” (Salmo 127:1).
Así que, permite que Dios sea quien edifica tu carrera y quien guarda tu salud, tu matrimonio y a tus hijos.  No te preocupes, ni te quedes sin dormir hasta tarde como si tú fueras la fuente del crecimiento financiero, o quien tiene el poder de hacer que las cosas sucedan para arreglar las situaciones.  No, Dios es el único, y Él te dice: “Mi amado hijo, echa esa carga sobre Mi y ve a dormir.”  Y mientras estás durmiendo, Él está trabajando en tu situación.  “Él, no se adormecerá ni se dormirá” (Salmos 121:3-4), ¡Él trabajará el turno de noche por ti mientras tú duermes!
Pero ya que nosotros somos los hacedores y ejecutores, es difícil para nosotros soltar algo y permitir que Dios se haga cargo.  Pero cuando nosotros realmente echamos nuestras preocupaciones, ansiedades y temores, de una vez por todas en Sus manos, entonces vemos como Él cuida de nosotros con afecto y especial atención (1ª Pedro 5:7).  Vamos a verle haciéndose cargo de nuestros problemas y haciendo que todas las cosas nos ayuden para bien (Romanos 8:28).
Amado, confía en el amor de tu Padre por ti.  Echa tus ansiedades sobre Él y ya no tengas más noches sin sueño.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Deja todas tus ansiedades y preocupaciones en las manos de Dios, y mira cómo Él cuida de ti con afecto y especial atención.


martes, 22 de diciembre de 2015

Ricos Por Medio De La Pobreza De Jesús

2ª Corintios 8:9
Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a vosotros se hizo pobre, para que vosotros por medio de Su pobreza llegarais a ser ricos.
Cuando pensamos en Dios, pensamos en el más poderoso y más rico ser en todo el universo.  ¿Pero sabías que nuestro Señor Jesús en realidad nació en una familia pobre?  Sabemos esto por la ofrenda que Su madre María trajo al templo después del nacimiento de Jesús, de acuerdo a la Ley para la purificación (Lucas 2:22-24).  Ella trajo un par de tórtolas o pichones, que era el único tipo de ofrenda que los pobres podían permitirse (Levítico 12:2, 8).
Pero con Jesús en sus vidas, María y su esposo José no permanecieron pobres.  Los sabios vinieron a Jesús con tesoros —“Y entrando en la casa, vieron al Niño con Su madre María, y postrándose le adoraron; y abriendo sus tesoros le presentaron obsequios de oro, incienso y mirra” (Mateo 2:11).
La presencia de Jesús trajo oro, incienso y mirra —dos de las especias más caras— a Su familia.  Los sabios tienen que haber venido con toda una comitiva porque la Biblia registra cómo toda Jerusalén estaba temerosa cuando los sabios vinieron a la ciudad (Mateo 2:3).  ¿Puedes imaginar la cantidad de oro, incienso y mirra que acompañaba a esa comitiva, y que fue dada a los padres de Jesús?
Mi amigo, desde el momento en que tú naciste de nuevo, tienes a Jesús en tu vida.  Y si lo tienes a Él en tu vida, ¡prepárate para encontrarte con Su provisión abundante en tu camino!  Pero vayas tras las bendiciones, ve tras Jesús —Él es el poder para hacer las riquezas (Deuteronomio 8:18).  La presencia del Hijo del Dios vivo en tu vida atrae a las cosas buenas.  A causa de Su gracia para con nosotros, Jesús, siendo rico, se hizo pobre en la cruz por amor a nosotros, para que “nosotros por medio de Su pobreza llegáramos a ser ricos.”
Amado, cuando tienes a Jesús en tu vida y cuando sabes que Él pagó el precio para que tú tengas abundancia, tú puedes declarar con confianza: “Jesús se hizo pobre en la cruz por mí, para que por Su pobreza, yo llegue a ser rico en ¡todas las cosas!”
Pensamiento Del Día

La presencia del Hijo del Dios vivo en tu vida trae abundancia.


lunes, 30 de noviembre de 2015

Bendecido Con Lo Excelente Y Lo Abundante

Deuteronomio 28:4
Bendito el fruto de tu vientre, el producto de tu suelo, el fruto de tu ganado, el aumento de tus vacas y las crías de tus ovejas.
¿Comprarías una silla que Jesús fabricó?  Yo lo haría, incluso si ésta costara US$1,000 ya que sería de una calidad magnífica.  Todo lo que Jesús hizo, lo hizo con excelencia y perfección.
Y debido a que Cristo está en ti, las cosas que tú produces serán también de una calidad excepcional.  Esto incluye a tus hijos, que serán campeones.  Deuteronomio 28:4 dice: “Bendito el fruto de tu vientre, el producto de tu suelo, el fruto de tu ganado, el aumento de tus vacas y las crías de tus ovejas.”
Dios estaba usando términos que los israelitas entendían ya que ellos eran agricultores y pastores.  Hoy en día, “tu tierra” es el lugar de tu trabajo.  Esto significa que “el producto” de tu trabajo será de excelente calidad.
Eso no es todo.  Dios promete que la cantidad siempre seguirá a la calidad porque Deuteronomio 28:11 dice que el Señor “te hará abundar en bienes, en el fruto de tu vientre,” que significa que tú tendrás muchos hijos, “en el fruto de tu ganado y en el producto de tu suelo,” lo que significa que tu negocio va a prosperar y tú vas a ser un productor líder en el área de tu especialidad.
Mi amigo, tu excelencia y tu abundancia no vienen por tus propios esfuerzos.  Vienen por la gracia de nuestro Señor Jesucristo, quien pagó para que tú tengas provisión divina —“que siendo rico, sin embargo por amor a vosotros se hizo pobre, para que vosotros por medio de Su pobreza llegarais a ser ricos” (2a Corintios 8:9).
Jesús fue desprovisto de todas las cosas materiales en la cruz.  ¡Él no tenía nada!  Mientras estaba colgado en la cruz, observaba a los soldados romanos apostar por Su manto.  Su última posesión en la tierra se jugó en una apuesta.  ¡Él se hizo pobre, para que tú puedas ser bendecido con lo excelente y lo abundante!
Pensamiento Del Día

¡Jesús fue desprovisto de todas las cosas materiales en la cruz, para que tú pudieras ser bendecido con lo excelente y lo abundante!


sábado, 21 de marzo de 2015

Dios Nunca Te Dará La Espalda

1ª Juan 4:10
… El mismo ha dicho: “Nunca te dejare ni te desamparare”.
Por seis horas completas, el Hijo de Dios estuvo suspendido entre el cielo y la tierra.  Y al peso de Su sufrimiento en la cruz, Él clamó desde la oscuridad profunda: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mateo 27:45-46).
Por primera vez, Jesús se dirige a Su Padre como “Dios”.  El Padre había abandonado al Hijo.  Como Juez del Universo, Dios tuvo que darle la espalda a Su Hijo, quien estaba cargando la inmundicia de los pecados del mundo, porque Sus ojos son demasiado limpios para mirar el mal (Habacuc 1:13).
Si el Padre no le hubiera dado la espalda a Su Hijo, Él tendría que darte la espalda a ti ahora cuando tú clamas a Él en el momento de tu necesidad.  ¡Pero debido a que Jesús ha tomado tu lugar, ahora, tú tomas Su lugar y encuentras siempre el rostro de Dios sonriendo!
Justo ahora, el rostro de Dios está sonriendo para ti.  Su rostro está brillando sobre ti.  Yo puedo pararme delante de ti y declarar: “El Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti” (Números 6:25-26).  Y esto es porque Jesús ha pagado el precio para que Dios nunca te deje ni te abandone (Hebreos 13:5).
Como Juez, Dios le dio la espalda a Su Hijo.  Pero como Padre, Él lloró.  Su corazón se rompió porque Cristo nunca fue más complaciente para Él, como cuando estaba en la cruz.  El sufrimiento de Cristo fue un fragante aroma para el Padre (Efesios 5:2).
¿Recuerdas lo que Jesús dijo?  “Por eso el Padre Me ama, porque Yo doy Mi vida para tomarla de nuevo” (Juan 10:17).  Si eres padre, amas a cada uno de tus hijos de igual manera.  Pero cuando uno de ellos hace algo especial para ti, por amor, eso toca tu corazón y solo quieres correr hacia él y abrazarlo.
Eso fue lo que pasó en la cruz, excepto que el Padre no pudo abrazar a Su Hijo.  En vez de eso, Él tuvo que darle la espalda a Su Hijo porque nuestros pecados tenían que ser castigados en el cuerpo de Su Hijo. 
Amado, cuando tú clames hoy al Padre por ayuda, debes saber que Él te escucha y ciertamente va a ayudarte.  ¡Debido a Jesús, Él nunca va a darte la espalda a ti!
Pensamiento Del Día

¡Debido a que Jesús tomó tu lugar en la cruz, el rostro de Dios está siempre sonriendo para ti!


martes, 18 de noviembre de 2014

Toma De Dios

Medita En

… el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir...
Marcos 10:45
Dios quiere hacer maravillas y realizar milagros en tu vida.  A Él le encanta hacer el bien a Su pueblo.  Le encanta usar Su poder por amor a Su pueblo.  Es por eso que Él quiere que tomes y “uses” Su bondad.  La fe no es más que –y lo digo con reverencia– ver y usar la bondad de Dios.  A Él le gusta ser usado porque Él “no vino para ser servido, sino para servir”.
Solo observa cómo Jesús ministró a la gente.  Cuando la mujer con el flujo de sangre usó Su poder, a Él le complació.  Él no quiso retirarse hasta poder hablar con esta mujer que le había tocado (Marcos 5:25-34).  Cuando Él estaba fatigado y cansado junto al pozo de Jacob, una mujer de Samaria vino a sacar agua, y terminó tomando de Él –por invitación Suya.  Él fue hasta fortalecido y rejuvenecido mientras la ministraba y le daba el agua de vida (Juan 4:5-34).
Amado, el amor de Dios está en espera de que tú lo uses.  Dios quiere ser tu pan de vida.  Él quiere ser tu agua de vida.  El pan y el agua no son de beneficio para ti si tú no los consumes.  Así que, aliméntate de Él.  Bébelo a Él.  Depende de Él para todo lo que necesites en la vida.  ¡A Él le encanta cuando tú lo buscas y le permites realizar maravillas en tu vida!  
Bendiciones,

Joseph Prince


lunes, 18 de noviembre de 2013

Acérquese A Dios

Medite En

… el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir…
Marcos 10:45


Dios quiere hacer maravillas y realizar milagros en su vida.  A Él le encanta hacer el bien a Su pueblo.  A Él le encanta usar Su poder por amor a Su pueblo.  Es por eso que Él quiere que usted se acerque y “utilice” Su bondad.  La fe no es más que –y digo esto con reverencia– ver y utilizar la bondad de Dios.  A Él le encanta ser utilizado porque Él “no vino para ser servido, sino para servir.”

Basta con ver cómo Jesús servía a las personas.  Cuando la mujer con el flujo de sangre utilizó Su poder, le agradó.  Él no quería irse hasta haber hablado con esta mujer que le había tocado (Marcos 5:25-34).  Cuando Él se encontraba aburrido y cansado junto al pozo de Jacob, una mujer de Samaria se acercó a sacar agua y acabó tomando de Él –por Su invitación.  Él incluso fue fortalecido y rejuvenecido mientras Él le servía a ella y le daba a ella el agua de vida (Juan 4:5-34).

Amado, el amor de Dios le está esperando para ser utilizado.  Dios quiere ser su pan de vida. Él quiere ser su agua de vida.  El pan y el agua no son de ningún beneficio para usted si no los consume.  Así que se aliméntese de Él.   Beba de Él.   Dependa de Él para todo lo que necesita en la vida.   A Él le encanta cuando usted lo busca a Él y le permite hacer maravillas en su vida!

Bendiciones,
Joseph Prince


Marcos 5:25-34  “25 Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, 26 y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, 27 cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. 28 Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. 29 Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote. 30 Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? 31 Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado? 32 Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto. 33 Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad. 34 Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote.”

Juan 4:5-34  “5 Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José. 6 Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta. 7 Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber. 8 Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer. 9 La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí. 10 Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva. 11 La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva? 12 ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados? 13 Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; 14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. 15 La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla. 16 Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá. 17 Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; 18 porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad. 19 Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta. 20 Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. 21 Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. 22 Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. 23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. 24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. 25 Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas. 26 Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo. 27 En esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con una mujer; sin embargo, ninguno dijo: ¿Qué preguntas? o, ¿Qué hablas con ella? 28 Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: 29 Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo? 30 Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él. 31 Entre tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí, come. 32 El les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis. 33 Entonces los discípulos decían unos a otros: ¿Le habrá traído alguien de comer? 34 Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.”