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viernes, 10 de abril de 2020

Dios Nunca Te Dará La Espalda


Inspiración de Gracia
… Él Mismo ha dicho: “Nunca te dejaré ni te desampararé.”  (Hebreos 13:5)
Durante seis horas completas, el Hijo de Dios estuvo suspendido entre el cielo y la tierra.  Y en lo más difícil de Su sufrimiento en la cruz, Él gritó desde la profunda oscuridad: “Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué Me has abandonado?” (Mateo 27:45–46).
Por primera vez, Jesús se dirigió a Su Padre como “Dios.”  El Padre había abandonado al Hijo.  Como Juez del Universo, Dios tuvo que darle la espalda a Su Hijo, quien cargaba la inmundicia de los pecados del mundo, porque Sus ojos son demasiado puros para contemplar el mal. (Ver Habacuc 1:13)
Si el Padre no le hubiera dado la espalda a Su Hijo, Él tendría que darte ahora la espalda a ti cuando tú lo llames en tus momentos de necesidad.  Pero debido a que Jesús tomó tu lugar, hoy, tú tomas Su lugar ¡y tú siempre tienes el rostro de Dios sonriendo para ti!
En este momento, el rostro de Dios está sonriendo para ti.  Su semblante está brillando sobre ti.  Yo puedo estar delante de ti y declarar: “El Señor haga brillar Su rostro sobre ti.” (Números 6:25–26)  Y todo se debe a que Jesús pagó el precio para que Dios nunca te deje ni te abandone. (Ver Hebreos 13:5)
Como Juez, Dios le dio la espalda a Su Hijo.  Pero como Padre, Él lloró.  Su corazón se rompió porque Cristo nunca fue más complaciente para Él, como cuando estaba en la cruz.  El sufrimiento de Cristo fue un aroma de dulce olor para el Padre. (Ver Efesios 5:2)
¿Recuerdas lo que dijo Jesús?  “Por lo tanto, Mi padre Me ama, porque Yo doy mi vida para volver a tomarla.” (Juan 10:17)  Si tú eres padre, amas a cada uno de tus hijos por igual.  Pero cuando uno de ellos hace algo especial para ti por amor, eso toca tu corazón y tú solo quieres correr hacia él y abrazarlo.
Eso fue lo que sucedió en la cruz, excepto que el Padre no pudo abrazar a Su Hijo.  Él en cambio, tuvo que darle la espalda a Su Hijo porque nuestros pecados tenían que ser castigados en el cuerpo de Su Hijo.
Amado, ahora cuando clames al Padre por ayuda, se consciente de que Él te escucha y con seguridad va a ayudarte.  ¡Debido a Jesús, Él nunca te dará la espalda!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 18 de marzo de 2019

Pide En Grande

Medita En
“Y todo lo que pidáis en Mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.”  (Juan 14:13)
Quiero comenzar este día dándote este desafío: ¡Pide a Dios cosas grandes!  ¿Qué deseas ver en tu vida —en tu familia, salud, finanzas y carrera?  ¿Qué le pedirías a Dios si supieras sin sombra de dudas que Él es bueno y que Su amor por ti es para siempre?  ¡Pídeselo a Dios!  Jesús vino para que tú pudieras vivir una vida que está marcada no por la escasez, sino por la abundancia; no por la desesperación, sino por la plenitud de Su amor, gozo y paz.
Me gustaría que escribieras en tus notas lo que le pedirías a Dios si supieras que Él escucha tus oraciones.  ¿Cuáles son tus sueños, esperanzas y aspiraciones?  ¿Qué te gustaría ver suceder en tu vida?  ¿Con qué estás luchando hoy?  ¿En qué área de tu vida te gustaría ver el poder de Dios manifestándose?  Escríbelo.  Escríbelo todo.  Escribe lo que quieres ver que suceda con la esperanza bíblica en tu corazón de que Él te escucha y Él proveerá.  Escribe con una alegre, positiva y confiada tu expectativa de bien.
No sólo le pidas a Dios cosas pequeñas.  ¡Pídele cosas grandes!  Por ejemplo, no sólo le pidas un trabajo.  Pídele una posición de influencia.  No solo le pidas que restaure tu salud.  Pídele una vida larga y saludable llena de muchos días buenos.  Extiende tu fe para creer en la bondad de Dios.  Él se complace cuando nuestra fe es grande.  Él no se ofende cuando le pedimos cosas grandes.
¿Harías eso ahora?  Solo toma unos minutos y escribe tus peticiones a Dios —Dios, que es todopoderoso y más poderoso de lo que podemos imaginar.  Dios, que colgó a los planetas en su lugar y habló orden en el mundo.  Dios, quien guió a Su pueblo en una columna de nube durante el día y una columna de fuego en la noche.  Dios, que hizo llover maná del cielo y sacó agua de la roca seca.  Dios, que convirtió agua simple en el mejor vino.  Dios, que hizo que los cojos caminen, los ciegos vean y los sordos oigan.  Dios, que multiplicó cinco panes y dos peces pequeños para alimentar a cinco mil hombres.  Dios, que resucitó a los muertos y conquistó el sepulcro.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 26 de julio de 2018

Como Nos Ayuda El Espíritu Santo


Y de la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; porque no sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
Romanos 8:26
El Espíritu Santo no está dentro de ti para señalarte tus faltas, ni para regañarte cuando haces algo malo.  La Palabra de Dios nos dice que Él está dentro de nosotros para ayudarnos en nuestras debilidades.  En áreas en las que no somos fuertes, Él está ahí para ayudarnos.  Cuando nosotros no sabemos qué orar, “el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”.
Ahora bien, no leas el verso y digas: “Bueno, yo no sé por qué cosa debería orar, y ya que el Espíritu Santo intercede por mí, voy a dejarle a Él la parte de la oración.”
Si el Espíritu Santo intercede por nosotros sin nuestra participación, entonces todos los cristianos deberían estar viviendo vidas victoriosas automáticamente.  Pero sabemos que hay muchos cristianos que no parecen estar caminando en la plenitud de las bendiciones de Dios.  Así que, obviamente, Romanos 8:26 no está diciendo eso.  ¿Pero entonces qué es lo que quiere decir?
En la primera parte del versículo, la palabra “ayuda”  es la palabra sunantilambanomai, en el texto griego original.  La cual significa “aferrarse juntos contra algo”.  Ahora, “juntos” significa que nuestra participación también es requerida.  En otras palabras, el Espíritu Santo sunantilambanomai, es decir, se aferra junto con nosotros en contra de nuestro problema.
Así que, si tú solo te recuestas y no te aferras al problema, el Espíritu Santo no tiene nada a que “aferrarse” contigo.  Si tú no oras, Él no tiene nada por lo cual orar.  Si tú permaneces callado, entonces aunque Él quiera orar por medio de ti, no puede hacerlo.  Pero cuando tú liberas tu oración en lenguas, entonces realmente le estás permitiendo a Él orar por medio de ti.  Y Él va a aferrarse junto contigo contra el problema, y va a orar la oración perfecta por medio de ti, porque “Él intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios”. (Romanos 8:27)
Y puedes estar seguro de que cuando pides algo de acuerdo a la voluntad de Dios, Él te escucha.  ¡Y si sabes que Él te escucha en cualquier cosa que pidas, sabes que tienes las peticiones que le has hecho! (1 Juan 5:14-15)
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 8 de mayo de 2015

Como Nos Ayuda El Espíritu Santo

Romanos 8:26
Y de la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; porque no sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu intercede por nosotros con gemidos indecibles.
El Espíritu Santo no está dentro de ti para señalarte tus faltas, ni para regañarte cuando haces algo malo.  La Palabra de Dios nos dice que Él está dentro de nosotros para ayudarnos en nuestras debilidades.  En áreas en las que no somos fuertes, Él está ahí para ayudarnos.  Cuando nosotros no sabemos qué orar, “el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”.
Ahora bien, no leas el verso y digas: “Bueno, yo no sé por qué cosa debería orar, y ya que el Espíritu Santo intercede por mí, voy a dejarle a Él la parte de la oración.”
Si el Espíritu Santo, intercede por nosotros sin nuestra participación, ¡entonces todos los cristianos deberían estar viviendo vidas victoriosas automáticamente!  Pero sabemos que hay muchos cristianos que no parecen estar caminando en la plenitud de las bendiciones de Dios.  Así que, obviamente, Romanos 8:26 no está diciendo eso.  ¿Pero entonces qué es lo que quiere decir?
En la primera parte del versículo, la palabra “ayuda”  es la palabra sunantilambanomai, en el texto griego original.  La cual significa “aferrarse juntos contra algo.”  Ahora, “juntos” significa que nuestra participación también es requerida.  En otras palabras, el Espíritu Santo sunantilambanomai, es decir, se aferra junto a nosotros contra de nuestro problema.
Así que, si tú solo te recuestas y no te aferras del problema, el Espíritu Santo no tiene nada de que “aferrarse” contigo.  Si tú no oras, Él no tiene nada por lo cual orar.  Si tú permaneces callado, entonces aunque Él quiera orar por medio de ti, no puede hacerlo.  Pero cuando tú liberas tu oración en lenguas, realmente le estás permitiendo a Él orar por medio de ti.  Y Él va a aferrarse junto a ti contra el problema, y va a orar la oración perfecta por medio de ti, porque “Él intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios” (Romanos 8:27).
Y puedes estar seguro de que cuando pides algo de acuerdo a la voluntad de Dios, Él te escucha.  ¡Y si sabes que Él te escucha en cualquier cosa que pidas, sabes que tienes las peticiones que le has hecho! (1ª Juan 5:14-15).
Pensamiento Del Día

Cuando tú oras en el Espíritu Santo, Él se aferra junto a ti en contra de tu problema.