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jueves, 2 de julio de 2020

Satanás No Puede Venir Delante Dios Para Acusarte


Inspiración de Gracia
¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.  (Romanos 8:33)
El libro de Job nos dice que Satanás vino al trono de Dios y se quejó acerca de Job. (Ver Job 1:6–12)  El trono de Dios es el lugar más sagrado.  Entonces, ¿por qué Dios permitió que Satanás viniera delante de Él?
Satanás pudo venir delante Dios porque Adán había renunciado a su lugar cuando dobló sus rodillas ante Satanás en el jardín del Edén. (Ver Génesis 3)  Así que, Satanás tenía el derecho de tomar el lugar de Adán y venir delante de Dios.
¡Pero alabado sea Dios, Jesús, el segundo Adán, vino!  Y la aspersión de Su sangre purificó las cosas del cielo. (Ver Hebreos 9:22–24)  Su sangre limpió y redimió el lugar inmundo donde Satanás caminó y se paró delante de Dios.  Por lo tanto, no queda lugar en el cielo para Satanás.  Él ya no puede presentarse delante de Dios para acusarte a ti.
¿Entonces, quién, está ahora en la presencia de Dios?  ¡Jesús!  Él está allí por nosotros. (Ver Hebreos 9:24)  Y dado que Él está por nosotros, “¿Quién es el que condena? Cristo Jesús es el que murió, sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.” (Romanos 8:34).
De manera que, lo que le pasó a Job no puede pasarte a ti.  Job anhelaba un mediador, pero no tenía ninguno. (Ver Job 9:33)  Su sueño es nuestra realidad.  ¡Hoy, nosotros tenemos a Jesús como nuestro Mediador, intercediendo por nosotros! (Ver 1 Timoteo 2:5)
Sin embargo, dado que el diablo ya no puede venir delante de Dios, él viene a ti en la tierra y te acusa en tu conciencia.  Su herramienta más grande es el engaño porque él no tiene ningún poder real. (Ver Colosenses 2:15)  Él tiene que engañarte para que tú pienses que Dios está en tu contra, que Él está enojado contigo porque le has fallado, o que tu enfermedad o pobreza son un castigo de Dios por tus pecados.
Amigo, no caigas en las mentiras del diablo.  Si es Dios quien te justifica, ¡nadie puede presentar cargos contra ti!  Satanás no puede venir delante de Dios para acusarte.  En cambio, tú tienes libre acceso al trono de gracia de Dios para “recibir misericordia, y hallar gracia para la ayuda oportuna.” (Hebreos 4:16)  ¡La sangre santa de Jesús te dio una posición de perfección en la presencia de Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 11 de febrero de 2019

Una Ayuda Segura

Medita En
Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar; aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los montes.  (Salmos 46:1–3)
¡Qué poderosa promesa del Salmo 46!  ¡No necesitamos tener miedo porque incluso en tiempos de confusión y problemas, Dios es nuestra ayuda segura, nuestro refugio y nuestra fuerza!  Nuestra parte es clamar a Él y Él nos responderá y nos liberará.  Melinda, una señora de nuestra iglesia, experimentó esto por sí misma y me escribió para compartir su testimonio:
Mientras conducía para llevar a mi hijo de seis años a la escuela, salí de la autopista y me acerqué a un cruce de semáforos.  En ese momento, estábamos escuchando un CD con un sermón del pastor Prince en el auto y me sorprendió cómo Dios había salvado a Noé y a su familia de la inundación.  De repente, escuché un sonido fuerte cuando algo golpeó la parte trasera de mi auto.  Lo siguiente que supe fue que mi auto fue lanzado por el aire.  Se volcó, aterrizó sobre el techo y giró una buena distancia hasta que paró.
Mientras el auto giraba, comencé a gritar “¡Jesús!”  Al menos cinco veces hasta que el auto finalmente se detuvo.  A pesar de que habíamos girado boca abajo y mi hijo solo tenía un cinturón de seguridad que ataba su cuerpo, él había sido milagrosamente retenido en el contorno del asiento.  Su cabeza y sus piernas no colgaban de su asiento.  Su cuello podría haberse roto por el impacto del choque, pero estaba bien.
Mi hijo y yo salimos del accidente sin un rasguño, ni una lesión de columna.  Nos paramos a un lado de la carretera y muchos transeúntes acudieron en nuestra ayuda.  Después de salir del accidente, la imagen de Jesús sangrando en la cruz seguía destellando en mi mente.  Sabía que mi hijo y yo no tuvimos que sangrar en la carretera esa mañana porque Jesús había derramado Su sangre por nosotros.
Cuando mi esposo vino a buscarnos, nos compartió que él también iba manejando para el trabajo en el momento de nuestro accidente y cómo se sintió impulsado por el Espíritu Santo a apagar la radio y orar en lenguas.  Él también declaró el favor del Señor sobre nuestras vidas, algo que habíamos aprendido en la iglesia el día anterior.
Jesús convirtió un accidente posiblemente trágico en un desenlace de victoria.  ¡Ninguna cantidad de seguridad al manejar podría haber salvado nuestras vidas, solo Jesús y nada más!
¡Alabado sea el Señor!  En su tiempo de problemas, Melinda clamó al nombre de Jesús y Él le respondió.  No importa en qué situación te encuentras, ¡el Señor está contigo y con seguridad te liberará cuando invoques Su nombre!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 26 de diciembre de 2018

¡No Lo Sudes, Descansa!


Entonces Noemí dijo: Espera, hija mía, hasta que sepas cómo se resolverá el asunto; porque el hombre no descansará hasta que lo haya arreglado hoy.
Rut 3:18
Dios no quiere que tú “sudes.”  Y el término sudar aquí no se refiere a la transpiración de tu cuerpo, sino a tu autonomía o esfuerzo propio.  Dios no quiere que tú creas que si tú no haces nada, no va a suceder nada.  Esto puede ser cierto para alguien que no tiene a Dios en su vida, pero no es cierto para ti, porque tú tienes a Dios.  Y cuando él está en la imagen, ¡el factor Dios lo cambia todo!
Cuando tú estás descansando en Dios, Él trabaja por ti.  De hecho, cuando Él trabaja, tú terminas con más.  Él es el único que te está proveyendo.  No se trata de ti intentando proveer para ti mismo.
Esto fue lo que pasó con Rut en el Antiguo Testamento.  Después de trabajar en los campos de cebada desde la mañana hasta la noche, ella fue capaz de recoger un efa de cebada (Rut 2:17), lo que equivale a la ración de 10 días de cebada.  Ciertamente, esta cantidad fue una bendición para ella.
Pero cuando ella descansó a los pies de Booz, su pariente redentor, y no trabajó, ¡recibió seis efas de cebada (Rut 3:15), que era el equivalente a la ración de 60 días!  Cuando Rut buscó su propia bendición, obtuvo sólo un efa.  Pero cuando buscó a la persona que da la bendición, recibió mucho más.
Las bendiciones de Rut no terminaron allí.  Mientras Rut descansó y se quedó quieta como su suegra Noemí le había instruido, Booz, que era el dueño del campo de cebada, se fue a trabajar, iniciando acciones, ejecutándolas y hablando a favor de Rut.  Justo en medio de todo, Rut se quedó quieta y descansó.  Con el tiempo, Booz, el hombre del campo de cebada, desposó a Rut. (Rut 4)  Eso significaba no más riqueza medida de seis efas, sino, ¡la riqueza de la producción completa del campo de cebada!
Booz es una imagen de Jesús, nuestro divino pariente redentor.  Cuando nosotros descansamos en el Señor, Él no va a descansar.  Él va a trabajar a favor nuestro.  ¿Entonces qué hacemos nosotros mientras?  Solamente confiamos en Él y disfrutamos de Su amor por nosotros.
Amado, dejar de luchar y quédate en reposo.  Si la salvación, la obra más grande, llega a nosotros por medio de descansar en la obra terminada de Jesús, ¿cuánto más lo harán todas las otras bendiciones?
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 17 de diciembre de 2018

Él También Es El Dios De Tus Valles


Y los siervos del rey de Aram le dijeron: ‘Sus dioses son dioses de los montes, por eso fueron más fuertes que nosotros; mejor peleemos contra ellos en la llanura, pues ¿no seremos más fuertes que ellos?’
1 Reyes 20:23
En 1 Reyes 20, encontramos a los sirios siendo derrotados por los israelitas.  Luego, algunos de los consejeros del rey sirio, dijeron al rey lo que ellos pensaban que era la razón de su derrota.  Dijeron que habían luchado en los montes y habían perdió porque el Dios de Israel es el Dios de los montes.  Así que, si iban a pelear contra los israelitas en la llanura o valle, ellos ganarían.
¡Qué consejo tan absurdo!  Ellos pensaron que el Dios de Israel sólo ayudaría a Su pueblo arriba en los montes y colinas, y no abajo en los valles.
Pues bien, las montañas se refieren a nuestros buenos momentos y los valles a nuestros malos momentos.  Algunas personas tienen la idea de que Dios es el Dios de nuestros buenos momentos, pero Él no está con nosotros cuando estamos pasando malos momentos.  Ellos piensan que Él nos deja indefensos cuando estamos en los valles, sobre todo cuando nosotros mismos creamos nuestros problemas.
Mi amigo, quiero que sepas que nuestro Dios es el Dios de los montes, ¡pero Él también es el Dios de los valles!
Dios Hijo dejó a un lado Su corona de gloria, Su majestad real y descendió por nosotros, entrando en un cuerpo humano como un bebé.  Él bajó a donde nosotros estábamos con el único propósito de morir en la cruz por nuestros pecados, para poder subirnos hacia lo que Dios el Padre tiene para nosotros a Su diestra.  Jesús bajó para coronarnos de gloria y honra, para vestirnos con mantos de justicia y hacernos Su novia, compartiendo todo lo que Él tiene con nosotros.  Esa es la gracia de Dios.  Él vino a nuestro valle.
Así que, cualquier cosa por la que estés pasando en este momento, debes saber que Dios está allí en tu valle, contigo.  Él te está sosteniendo en Sus brazos y te está llevando a través del valle.  La victoria ya es tuya.  ¡Así como los israelitas también salieron victoriosos en el valle (1 Reyes 20:28-29), así saldrás tú, porque el Dios de los valles está allí contigo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 3 de diciembre de 2018

Jesús Tu Sumo Sacerdote Intercede Por Ti


Por lo cual El también es poderoso para salvar para siempre a los que por medio de El se acercan a Dios, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos.
Hebreos 7:25
El versículo dice que Jesús vive por siempre para interceder por nosotros.  Antes, yo solía pensar que esto significaba que Jesús está sentado hoy a la diestra del Padre, orando todo el tiempo por nosotros, esperando y deseando que el Padre hiciera algo por nosotros.
Pero eso no es verdad.  Mira lo que Jesús oró cuando se paró frente a la tumba de Lázaro.  Él declaró: “Padre, te doy gracias porque me has oído”. (Juan 11:41)  Él oró estas palabras, incluso antes de que Lázaro saliera de su tumba con vida.  Jesús sabía que lo que Él dijo sucedería porque el Padre siempre lo escucha. (Juan 11:42)
Entonces, ¿qué significa “Jesús vive por siempre para interceder por nosotros”?
Sabiendo que Jesús es nuestro Sumo Sacerdote (Hebreos 4:14), obtenemos una imagen de lo que sucede cuando nosotros oramos, y comprendemos lo que el Sumo Sacerdote en el Antiguo Testamento hacía con el holocausto de un ave. (Levítico 1:14-17)
Las aves traídas al Sumo Sacerdote son una imagen de nuestras oraciones “volando” al Señor Jesús, porque oramos al Padre en el nombre de Jesús.  Ahora, así como el Sumo Sacerdote quita las plumas del ave después de matarla, Jesús quita todo lo que es superfluo y sucio de nuestras oraciones, como la incredulidad y el egocentrismo.
Entonces, tal como el Sumo Sacerdote ofrece el ave como un holocausto, un aroma agradable al Señor, Jesús, nuestro Sumo Sacerdote añade Su perfección, Su belleza, Su excelencia y Su fragancia, en las que el Padre se deleita, a nuestras oraciones.  Así es como Él presenta nuestras oraciones ante el Padre.  Así es como Él vive para hacer intercesión por ti.
Mi amigo, tú no tienes que buscar a un líder de la iglesia para que ore “más poderosamente” por ti.  Tú puedes orar por ti mismo.  Así que, toma ventaja de la intercesión de Jesús por ti y di: “Señor Jesús, yo no sé qué más decir... Por favor intercede por mí.”  ¡Y cuando Jesús de Su toque personal a tu oración, tú puedes estar seguro que esta será respondida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 30 de julio de 2018

Dios Está Complacido Contigo, Su Amado


… [Dios] nos hizo aceptos en el Amado.
Efesios 1:6
Estudios han demostrado que en el corazón de cada niño existe la necesidad de la aprobación de su padre.  Algo sucede cuando un padre le dice a su hijo: “Papi está muy orgulloso de ti.”  O cuando un padre le dice a su hija: “Tú siempre serás la niña favorita de Papi.” 
Podemos encontrar un momento especial similar a estos, en la Biblia, cuando Dios Padre le manifiesta Su aprobación a Su Hijo –“Este es Mi Hijo Amado, en quien me he complacido”.  (Mateo 3:17)  La Biblia nos muestra que el ministerio de Jesús inició con la aprobación del Padre, incluso antes de que Él realizara algún milagro.
Ahora bien, puedes pensar que naturalmente Dios diría eso de Jesús, pero no de nosotros.  Mi amigo, la verdad es que Jesús vino por nosotros y en representación nuestra.  Él murió por nosotros y en representación nuestra.  Él recibió la aprobación del Padre por nosotros y en representación nuestra.  Él vino como nuestro representante.  Y si eso no es suficiente, ¡Dios nos dice en Su Palabra que nosotros somos “aceptos en el Amado”!
¿Por qué Dios específicamente diría “aceptos en el Amado” y no simplemente “aceptos en Cristo”?  Yo creo que es porque Él nos está haciendo recordar lo que sucedió en el río Jordán, cuando dijo: “Este es Mi Hijo Amado, en quien me he complacido.”  Dios quiere que sepamos que nosotros somos Su amado, y que Él está complacido con nosotros.
Dios nos ve como Su amado porque Él nos ha hecho aceptos en el Amado.  Él quiere que nos levantemos cada día sabiendo que somos Su amado, que somos amados incondicionalmente, y que somos totalmente aprobados.
Mientras más sabemos lo mucho que somos amados y atesorados por Dios, más capaces somos de esperar que sucedan cosas buenas en nuestra vida.  Podemos esperar estar saludables y plenos.  Cuando nos damos cuenta que somos objeto del amor de Dios, en vez de asustarnos rápidamente o sentirnos amenazados por alguien o por algo, nos volvemos seguros de que ganaremos todas las batallas de la vida.  Así, mi amigo, es como tu Padre celestial quiere que vivas.  Así que, ¡vive la vida hoy, seguro de que tú eres el amado de Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 27 de julio de 2018

Jesús Es Tu Aroma Agradable Para Dios


… Y el sacerdote lo ofrecerá todo, quemándolo sobre el altar; es holocausto, una ofrenda encendida de aroma agradable para el Señor.
Levítico 1:13
En los tiempos del Antiguo Testamento, cuando un holocausto era ofrecido, la cabeza del animal era cortada, su grasa era removida, y sus entrañas y patas eran lavadas.  Luego, todo era colocado sobre el altar y era quemado, y el sacrificio era aroma agradable para el Señor.
Todo esto habla sobre la muerte de Jesús, quien “se dio a Sí Mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma”. (Efesios 5:2)
La cabeza del animal sacrificado, habla de la mente de Cristo que fue ofrecida como una cubierta para nuestras mentes.  Esto significa que aunque nuestras mentes a menudo son nubladas con incredulidad, preocupaciones, insensatez, suciedad y razonamiento humano, Dios nos trata como si tuviéramos la mente de Cristo, sin pensamientos equivocados, ni desagradables, y a Él le agrada como un aroma fragante.
La grasa del animal habla de las riquezas de Cristo, lo mejor de Sí, porque Dios iguala la grasa de algo, con lo mejor de ese algo. (Génesis 45:18)  La grasa del holocausto, habla de Jesús dándonos Sus riquezas, lo mejor de Sí, como nuestra cobertura.  Así que Dios no nos ve en nuestra escasez, sino en las riquezas y excelencia de Jesús que suben a Él como aroma agradable.
Las entrañas o intestinos, hablan de la motivación, sentimientos, afectos y deseos de Jesús.  Nosotros a menudo nos sentimos temerosos, ansiosos, estresados o enojados (y esto afecta a nuestro estómago e intestinos).  Pero Dios solo ve los sentimientos y deseos de Jesús, que siempre son puros, hermosos y aceptables para Él —un aroma agradable.
Las patas se refieren al caminar perfecto de Jesús —Su poder para servir y obedecer al Padre— imputado a nuestro caminar débil e inestable.  Y el hecho de que son lavadas, nos muestra que aún nuestro torcido caminar puede ser limpiado.
Amado, Dios no ve tu mente insensata, tu naturaleza débil, tus sentimientos inadecuados, ni tu errado caminar.  En cambio, Él te ve en la perfección de Su Hijo, quien se dio a Sí Mismo por ti, como un sacrificio de aroma agradable para Dios.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 25 de julio de 2018

La Sangre De Jesús Detiene Al Mal En Su Camino


Y lo degollará [al holocausto] al lado norte del altar, delante del Señor; y los sacerdotes hijos de Aarón rociarán la sangre sobre el altar, por todos los lados.
Levítico 1:11
El norte de Israel siempre fue una fuente de mal para la nación.  Fue desde el norte de Israel que la destrucción irrumpió. (Jeremías 1:14-15)  Los enemigos de Israel siempre vinieron del norte. (Jeremías 6:1, 22-23)  Aún hoy, el norte de Israel es territorio ocupado por el enemigo.  El norte es pues una imagen del mal en la Biblia.
Curiosamente, el animal para el holocausto era degollado “al lado norte del altar”.  El holocausto habla de Jesús, quien se dio a Sí Mismo como “ofrenda y sacrificio a Dios” por nosotros. (Efesios 5:2)  El Calvario, en donde Jesús fue crucificado, y el Jardín de la Tumba, en donde se encuentra Su tumba vacía, están ubicados en el lado norte de Jerusalén.  En otras palabras, Jesús murió en el norte, desde donde viene el mal contra Su pueblo.
Esto significa que la muerte de Jesús detiene al mal en nuestras vidas, cuando nosotros, que somos sacerdotes del Dios Altísimo (Apocalipsis 1:6), proclamamos Su sangre sobre nuestras vidas, de la misma manera en que los hijos de Aarón rociaron la sangre del holocausto sobre el altar, por todos lados.
Este fue el caso de un miembro de la iglesia que estaba sirviendo en el ejército.  Él testificó acerca de cómo Dios preservó su vida cuando una tormenta golpeó mientras él estaba de guardia en una de las torres de su campamento.  La lluvia lo mantuvo atrapado en la torre, que tenía una ventana con marco de metal.
De repente, un destello brillante de color morado iluminó justo al lado de él, impresionándolo de tal forma que casi pierde el equilibrio.  Un rayo había golpeado el pararrayos en el techo y la electricidad fue conducida por el marco de metal de la ventana, generando el destello morado.  ¡Pero la sangre de Jesús lo guardó del mal!
¡Alabado sea Jesús, cuya sangre detiene al mal en su camino!  No importa lo que el diablo envíe a tu camino.  ¡Mientras tú estés cubierto con la sangre de Jesús, no hay mal que pueda hacerte daño!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 21 de julio de 2018

Jesús Tiene La Última Palabra


Yo soy el Alfa y la Omega —dice el Señor Dios— el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.
Apocalipsis 1:8
El doctor te acaba de decir que tienes una enfermedad incurable.  Los exámenes de Rayos X y de sangre, lo confirman.  Tus peores temores se han hecho realidad y sientes como que tu futuro ha sido marcado.
Mi amigo, el diagnóstico del doctor no es el fin.  Jesús declara para ti: “Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin.” (Apocalipsis 1:8)  Él tiene la primera palabra, así como tiene la última palabra en tu situación.  ¡Ni los expertos, ni los reportes médicos la tienen!
Alfa y Omega, son las primera y última letras del alfabeto griego.  Pero Jesús no hablaba griego.  Él hablaba arameo o hebreo.  Así que, Él hubiera dicho: “Yo soy el Aleph y el Tav”.  Aleph y Tav son la primera y última letras del alfabeto hebreo.  Así que, lo que Jesús está declarando para nosotros es esto: “¡Yo tengo la primera palabra en tu situación!  ¡Y también tengo la última palabra en tu situación!”
Cada letra hebrea tiene una imagen correspondiente.  Interesantemente, Aleph está asociada con un buey, y Tav con una cruz.  Juntas, ambas hacen una hermosa figura sobre lo que Jesús hizo por nosotros —Él es el “animal” sacrificial en la cruz.  Fue por nosotros que Él sufrió, se desangró y murió.
Cuando Jesús colgaba de la cruz, Él tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias. (Mateo 8:17)  Es por eso que tus enfermedades no tienen la última palabra en tu vida.  Jesús la tiene, porque Él llevó tus enfermedades sobre Su cuerpo y pagó por tu sanidad con Su sangre.
Cuando Jesús colgaba de la cruz, Él tomó nuestra maldición. (Gálatas 3:13)  Nosotros estábamos supuestos a ser malditos a causa de nuestros pecados, pero Él tomó nuestro lugar y la maldición cayó sobre Él.  Hoy, nosotros tomamos Su lugar y Sus bendiciones cayeron sobre nosotros.
Entonces, ¿por qué conformarte con la maldición de tu enfermedad, o incluso pobreza, cuando el precio por tu sanidad y tu provisión ya fueron pagados por Jesús?  La enfermedad y la pobreza no tienen la última palabra en tu vida.  ¡Jesús la tiene porque Él te redimió de toda maldición!
Amado, cuando el hombre dice que algo es imposible, Jesús dice que es posible.  ¡El Alfa y la Omega, Él que es el Principio y el Fin, tiene la última palabra en tu situación!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 22 de junio de 2018

Toda Maldición En Tu Vida Ha Sido Destruida


Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: Maldito todo el que cuelga de un madero).
Gálatas 3:13
Muchos creyentes probablemente saben que cuando Jesús murió, nuestros pecados fueron perdonados porque Él derramó Su sangre.  Sin el derramamiento de sangre, no hay perdón de pecados. (Efesios 1:7, Hebreos 9:22)  Pero, ¿por qué Jesús tuvo que morir en una cruz, si la pena capital de Israel durante el tiempo de Cristo era la lapidación y no la crucifixión?
Jesús fue colgado y muerto en la cruz porque Él conocía la ley que dice que “el colgado es maldito de Dios.” (Deuteronomio 21:23)  Él quería redimirnos de toda la maldición de la ley, así que Él fue a la cruz “habiéndose hecho maldición por nosotros.”  ¡Jesús tomó todas nuestras maldiciones en la cruz, para que nosotros podamos tomar todas Sus bendiciones!
En el momento en que tú recibiste a Jesús, toda maldición en tu vida fue destruida.  Y la manera en que tú experimentas esto es simplemente creyendo y confesando lo que Jesús hizo por ti.  Di: “Debido a Jesús, yo soy bendecido.”  Mientras más lo digas y lo creas, más lo experimentarás.
Así que, si hay un área en tu vida en la que te sientas oprimido, por ejemplo, una condición en tu piel que se niega a sanar, di: “Cristo me ha redimido de esta condición en mi piel.  Yo me niego a ella y la rechazo en el nombre de Jesús, ¡porque por Sus heridas yo fui sanado!” (1 Pedro 2:24)  ¡Créelo y confiésalo hasta que lo veas!
“Pero Pastor Prince, mi padre murió de cáncer.  Su padre murió de cáncer.  Y mi doctor me ha dicho que hay una probabilidad de que yo también pueda tener cáncer.  ¡Está en nuestra sangre!”
Mi amigo, ¡la sangre de Cristo derramada en la cruz te ha redimido de toda maldición, incluyendo enfermedades como el cáncer!  En la cruz, Dios puso la maldición del cáncer en Jesús.  Y Él Mismo puso todas las bendiciones de Jesús en ti.  Por lo tanto, ¡espera que únicamente las bendiciones de Jesús vengan sobre ti y te alcancen!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 10 de junio de 2018

Mejor Deja Que Dios Te Ame


En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que El nos amó a nosotros y envió a Su Hijo como propiciación por nuestros pecados.
1 Juan 4:10
“¡Tú tienes que amar más a Dios!  ¡Debes tener más pasión por Dios!”  Probablemente has escuchado este tipo de mensaje y quizás has hecho todo lo posible por amar a Dios, solo para fallar miserablemente.
Pero, ¿qué es la verdadera definición de amor?  Dejemos que la Biblia lo defina por nosotros: “… en esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros…”  ¡Si, no se trata de nuestro amor por Él, sino de Su amor por nosotros!
“Pastor Prince, ¡la Biblia dice que tú debes amar a Dios con todo tu corazón, con toda tu mente y con todas tus fuerzas!”
Sí, eso es verdad de acuerdo a la ley (Deuteronomio 6:5), e incluso Jesús enseñó eso como el gran mandamiento cuando Él caminó en la tierra. (Mateo 22:37)  Pero eso fue antes de que Él muriera en la cruz.  En la cruz, Él se convirtió en el cumplimiento de esta ley por nosotros, cuando Él nos amó con todo Su corazón, toda Su alma y todas Sus fuerzas, al entregar Su cuerpo y Su vida por nosotros en la cruz.
Hoy, nosotros ya no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia.  Y la gracia nos dice que Dios nos ama, no que nosotros amamos a Dios.  Sin embargo, nosotros vamos a amarlo a Él cuando veamos lo mucho que Él nos ama.  La Biblia dice que cuando nosotros aún éramos pecadores, ¡Cristo murió por nosotros! (Romanos 5:8)  ¡Así es lo mucho que Él nos ama!
Amado, Dios te ha visto haciendo tu mejor esfuerzo para amarlo.  Y debido a que Él te ama, Él quiere que te sientes y te quedes quieto, y que mejor lo dejes a Él amarte.  Él quiere amarte con todo lo que Él es y todo lo que Él tiene.  Él te ama incondicionalmente, a pesar de quien eres tú o lo que has hecho, porque Su amor no depende de ti, sino de Sí Mismo.  Él nunca va a dejar de amarte.
Así que, deja que Dios te ame hoy.  No te preocupes acerca de amarlo a Él.  ¡Mientras más de Su amor tú recibas, más vas a enamorarte de Él!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 30 de mayo de 2018

La Cláusula Que Hace Que Todo Suceda


Pues tendré misericordia de sus iniquidades, y nunca más me acordaré de sus pecados.
Hebreos 8:12
Nosotros ya no estamos bajo el antiguo pacto.  Ahora estamos bajo el nuevo pacto.  Y en este nuevo pacto, Dios dice que Él  hará tres cosas por nosotros:
  1.    Nos guiará — “Pondré Mis leyes en la mente de ellos, y las escribiré sobre sus corazones.” (Hebreos 8:10)  Estas son las leyes de la fe, el amor y la libertad, para dirigirte en todo lo que hagas.  Es una forma espontánea, dinámica, activa, e íntima de ser guiado por Dios.
  2.    Hará milagros para nosotros — “Yo seré su Dios, y ellos serán Mi pueblo.” (Hebreos 8:10)  La frase “Yo seré su Dios” denota a un Dios hacedor de milagros.  Así que, si tú estás enfermo y Dios te dice: “Yo seré tu Dios,” ¡prepárate para sanar!  Si tienes escasez y Dios te dice: “Yo seré tu Dios,” ¡prepárate para Su provisión! 
  3.       Hará que le conozcamos sin esfuerzo — “… todos Me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos.” (Hebreos 8:11)  La palabra griega usada aquí para “conocerán” es eido.  Esto significa conocer intuitivamente, sin esfuerzo.  Lo que significa que tú conocerás a Dios fácilmente.

¿Quieres experimentar hoy todas estas bendiciones en tu vida?
“Por supuesto Pastor Prince, yo quiero ser guiado por Dios.  Quiero que Él obre milagros en mi vida.  Quiero conocerle a Él íntimamente sin esfuerzos ni agotamiento.”
Entonces, tú necesitas saber la cláusula que hace que todo esto suceda: “Pues tendré misericordia de sus iniquidades, y nunca más me acordaré de sus pecados.”  Las palabras “nunca más” en el griego, tienen un sentido de negativa doble.  Así que, Dios está diciendo: “¡Yo nunca, de ninguna manera, me acordaré de tus pecados!”
Amado, mientras más creas esto en tu corazón, más vas a ver esas bendiciones cumpliéndose en tu vida.  Cuando te das cuenta de lo mucho que Dios te ha perdonado y que ya no se acuerda de tus pecados, vas a conocerlo, vas a conocer Sus caminos y Su voluntad para ti íntimamente e intuitivamente, sin esfuerzo.
Así que, ¡cree con tu corazón hoy, la cláusula de la que todas estas bendiciones dependen, y prepárate para milagros y esperanzas cumplidas en los días por venir!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 7 de abril de 2018

Todo lo que Jesús Es Delante de Dios, Tú También Lo Eres


Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El.
2 Corintios 5:21
Cuando un israelita ofrece un animal como ofrenda por su pecado, él pone su mano sobre éste, antes de matarlo. (Levítico 4:1-4)  Al poner su mano sobre la ofrenda por pecado, sus pecados se transfieren al animal inocente.  El animal muere por sus pecados y él se va libre.
En contraste con esto, si la ofrenda es un holocausto, cuando el israelita pone su mano sobre el animal (Levítico 1:3-4), la belleza, dignidad y aceptación del animal sin defecto, se transfieren a él.  Dios acepta la perfección del animal sacrificado en su lugar, para hacer expiación por él.  Debido a que Dios acepta el holocausto ofrecido sin defecto, el ofrendante, ahora tiene derecho a estar delante de Dios.
¿Sabías que las dos ofrendas hablan de la ofrenda única que Jesús hizo de Sí Mismo cuando colgaba de la cruz?  Él es ambas ofrendas, nuestra ofrenda por pecado y nuestro holocausto —“Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros [como nuestra ofrenda por pecado], para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él [como nuestro holocausto]”.  En el momento en que pusiste tu fe en Él, solo por Su único sacrificio, tus pecados fueron transferidos a Él, y Su justicia fue transferida a ti.  ¡Esa es la gracia de Dios para ti!
Como nuestra ofrenda por pecado, Él se ofreció a Sí Mismo de una vez para siempre. (Romanos 6:10)  La ofrenda por pecado nunca fue un ofrecimiento diario porque Dios no quería que Su pueblo viviera consciente de pecado.  Sin embargo, el holocausto era un sacrificio de la mañana y de la noche (2 Crónicas 13:11), porque Dios quería que Su pueblo viviera consciente de su justicia.
Amado, Dios quiere que tú reclames diariamente a Jesús como tu holocausto, y digas: “Padre, te doy gracias porque Jesús es mi holocausto.  Todo lo que Jesús es delante de Ti –Su justicia, excelencia, belleza y perfección– han sido transferidas a mí.  Jesús tiene despejado Tu favor, así que yo disfruto Tu favor despejado en mi vida.  Jesús es la justicia de Dios, así que yo soy la justicia de Dios en Cristo.  Así como Él es delante de Ti, yo también soy.”
Ya que Jesús se convirtió en tu holocausto, lo que Él es para el Padre hoy, ¡tú también eres!   Eso es lo que significa estar en Cristo.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince