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miércoles, 5 de agosto de 2020

¿Qué Has Estado Diciendo?

Inspiración de Gracia

Muerte y vida están en poder de la lengua…  (Proverbios 18:21)

Muchas cosas en la vida pueden hacernos sentir temor —perder nuestros trabajos, enfermedades mortales, ataques terroristas, etc.  Cuando estas cosas nos confrontan, tendemos a ceder ante la preocupación y el miedo, y comenzamos a hablar acerca de lo que tememos.

Job no fue diferente.  Él temía constantemente que Dios pudiera castigarlo a él y a su familia porque él se mantenía pensando que sus hijos habían pecado contra Dios.  Él se levantaba temprano en la mañana para ofrecer holocaustos, porque decía: “Quizá mis hijos hayan pecado y maldecido a Dios en sus corazones.”  Y la Biblia nos dice que él hacía esto “siempre.” (Job 1:5)

Así que Job se mantenía confesando los pecados de sus hijos y temiendo que algo terrible pudiera sucederle a él y a su familia.  De hecho, su conciencia de pecado no solo le producía temor, la Biblia nos dice que “le aterrorizaba.” (Job 3:25)

Es importante que comprendamos que era la conciencia de pecado de Job la que le abrió la puerta a Satanás.  Su preocupación por los pecados que su familia podía haber cometido le dio a Satanás la oportunidad de traer muerte y destrucción a su vida.  Dios tenía una valla de protección alrededor de Job.  Pero cuando él comenzó a ser consciente de pecado y a tener una expectativa temerosa de juicio, la valla fue quitada y Satanás pudo atacarlo. (Ver Job1: 9-12)

Amigo, hoy, si tú has pecado, no digas: “He fallado otra vez.  Merezco ser castigado por Dios.”  ¡Recuerda que tú ya tienes perdón de pecados debido a que Jesús fue castigado y condenado en tu lugar! (Ver Efesios 1:7)  Así que, di: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.  Jesús, Tú eres mi santificación y mi perfección.” (Ver 1 Corintios 1:30, 2 Corintios 5:21).

Debemos ser conscientes de lo que creemos y decimos regularmente porque “la muerte y la vida están en poder de la lengua.”  Así que, cuando tú escuches sobre un virus mortal que está cobrando muchas vidas, no digas: “¡Yo seré el próximo porque no he sido un buen cristiano!”  En lugar de eso, di: “Jesús, Tú eres mi justicia y mi protección.  ¡Estoy seguro que Tú me librarás del lazo del cazador y de la pestilencia mortal.” (Ver Salmo 91:3)

¡Amado, esta manera de creer y confesar no solo complace a Dios, sino que también le cierra la puerta a Satanás para que no pueda hacer ninguna incursión en tu vida!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

sábado, 18 de enero de 2020

Se Consciente De Cristo

Inspiración de Gracia

El Él tenemos redención mediante Su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de Su gracia.  (Efesios 1:7)
¿Alguna vez te has despertado por la mañana y has dicho: “Hoy no pecaré”?  Y saliendo de tu casa, dices: “Debo tener cuidado de no caer en pecado hoy.  Yo no quiero pecar.  ¡Yo no voy a pecar!”  Amigo, cuando haces esto, tú ya no eres consciente de Cristo sino consciente de pecado, a pesar de que aún no has pecado.
Hombres, ¿alguna vez se han sorprendido pensando: “No quiero mirar a ninguna mujer en caso de codiciarla”?  Al pensar así, estás siendo consciente de pecado.  Y tarde o temprano, codiciarás en tu corazón.  Puede ser que no peques externamente, pero pecarás internamente.
¿Has intentado también confesar cada pecado?  ¡Yo lo he hecho!  Siendo adolescente, cuando un mal pensamiento llegaba, yo rápidamente decía: “Lo siento, Señor.  Perdóname por este pensamiento en el nombre de Jesús”.  Luego, otro pensamiento venía y yo rápidamente decía: “Perdóname, Señor, por ese pensamiento, en el nombre de Jesús”.  Entonces, si sucedía que yo dudaba de Su perdón, confesaba mi incredulidad y pedía perdón: “Perdóname, Señor, por dudar de Ti”.  ¡Antes de darme cuenta, yo estaba siendo oprimido en mi mente y tan consciente de pecado en lugar de consciente de Cristo!
Amigo, cuando caes en pecado, Dios quiere que tú seas consciente de Cristo.  Esto significa que cuando has fallado, Dios quiere tú que seas consciente de que en Cristo, tú tienes el perdón de pecados por medio de Su sangre.  Dios quiere que tú seas consciente de que Cristo fue herido y molido por tus pecados, y que el castigo para que tú tengas paz cayó sobre Él. (Ver Isaías 53:5)
Cuando eres consciente de Cristo, tú tienes paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. (Ver Romanos 5:1)  Tú sabes que eres la justicia de Dios en Cristo porque Él que no conoció pecado fue hecho pecado por ti. (Ver 2 Corintios 5:21)  Él tomó tu pecado y ahora tú tienes Su justicia.
Así que, cuando caigas, no seas consciente de tu fracaso y te sientas mal o condenado.  En cambio, ¡sé consciente de quién eres tú en Cristo, levántate, sacúdete el polvo y continúa tu caminar con Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 26 de noviembre de 2019

El Perdón Abre La Puerta


Medita En
“Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han entrado al corazón del hombre, son las cosas que Dios ha preparado para los que le aman”.  (1 Corintios 2:9)
Palabras crueles pronunciadas con ira.  Una traición a la confianza.  Promesas rotas.  Una relación destructiva que tú sabías que no debías haber entablado.
¿Has estado en alguno de esos caminos oscuros antes?  Hay muchas personas que están viviendo a la sombra de la culpa y la condenación.  Los errores de su pasado los persiguen, y es un viaje arduo y dolorosamente solitario para ellos.
Quizás el paralítico a quien sus cuatro amigos fieles bajaron por el techo en el libro de Marcos entendió algo de esto.  La Biblia nos dice que él estaba paralizado hasta el punto en que solo podía estar acostado sobre una camilla, que fue cómo sus amigos lo llevaron hasta la casa donde estaba Jesús.  Con el hombre acostado inerte sobre su camilla, sus cuatro amigos lo bajaron por el techo, justo en frente de Jesús —la única manera que ellos conocían para llevar a su amigo lisiado ante Jesús y asegurar su sanidad.  Las Escrituras nos dicen que cuando Jesús vio la fe de ellos, le dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados”. (Marcos 2:5)
Para todos los que estaban viendo esta escena desarrollarse ese día, debe haber sido muy extraño que Jesús dijera —“tus pecados te son perdonados”.  El hombre estaba claramente paralizado.  Él obviamente estaba allí por su sanidad.  ¿Qué tenía que ver el perdón con su condición o sanidad?
Pero Jesús sabía que eso era exactamente lo que este pobre hombre necesitaba escuchar para que su sanidad se manifestara.  Y de hecho, en las siguientes palabras de Jesús: “¡Ponte de pie, toma tu camilla y vete a tu casa!”, el paralítico “se levantó de un salto, tomó su camilla y salió caminando entre los espectadores, que habían quedado atónitos.” (Marcos 2:11–12, NTV)  ¿Qué había sucedido?  Jesús vio, cuando nadie más podía, que el hombre necesitaba escuchar que era perdonado, que Dios no lo estaba condenando.  Y esas palabras abrieron la puerta a su sanidad y lo liberaron de su parálisis.  No es de extrañar que los espectadores quedaran atónitos —¡ante sus ojos, el hombre pasó de ser alguien inmóvil e indefenso, a ser activo, fuerte y perfectamente completo!
Querido amigo, si estás paralizado por una fuerte sensación de condenación por algo en tu pasado, quiero que sepas sin ninguna duda que Dios no está apartando de ti, tu rompimiento.  Él te ama, comprende tu dolor y sufrimiento, y te ha perdonado a través de la cruz.  Él quiere que sepas que tu pasado no tiene que envenenar tu futuro.  No importa cuántos días oscuros hayas experimentado, Dios ha preparado muchas y maravillosas puertas abiertas de oportunidad, favor y buen éxito, para que tú puedas caminar por ellas en los días venideros.  Tus días más brillantes y gloriosos están aún por venir.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 28 de julio de 2019

Dios No Se Acordará De Tus Pecados Nunca Más


Medita En
“Pues tendré misericordia de sus iniquidades, y nunca más me acordaré de sus pecados”.  (Hebreos 8:12)
Cuando algo sale mal, ¿piensas, “bueno, esto me debe estar pasando debido a los pecados que he cometido”?  Cuando tienes una llanta desinflada o caes enfermo, ¿te preguntas, “por qué pecado me está castigando Dios ahora”?  Si tu respuesta a ambas preguntas es “sí”, no estás solo.  Este tipo de pensamiento es tan frecuente en la iglesia porque muchos creyentes realmente no creen que están bajo el nuevo pacto.  Creen lo contrario a las Escrituras de hoy y piensan que Dios no es misericordioso con sus iniquidades y siempre está atento a sus pecados.
El problema con la iglesia de hoy es creer erróneamente.  Jesús Mismo definió el nuevo pacto para nosotros en la última cena cuando Él dijo: “... esto es Mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados”. (Mateo 26:28)  La cláusula principal del nuevo pacto es el perdón de todos tus pecados debido a la sangre derramada de Jesucristo.  Tu perdón no depende de cuántas buenas obras hayas realizado, de cuánto dinero hayas dado a la iglesia o a organizaciones benéficas, ni de cuál posición de liderazgo tienes.  No, depende completamente de la sangre derramada de Jesús.
Dios puso la cláusula principal del nuevo pacto —Hebreos 8:12— como la última cláusula para mostrarnos que es esta cláusula final la que hace que el nuevo pacto funcione en nuestras vidas.  Si tú no crees esta cláusula principal y final, entonces no vas a experimentar todos los beneficios del nuevo pacto.  Además estas negando la Palabra de Dios y la obra terminada de Jesús.  El nuevo pacto dice que Dios es misericordioso con tus iniquidades y ha olvidado tus pecados.  Si Dios dice que Él los ha olvidado, entonces realmente Él los ha olvidado.  ¡Dios no puede mentir!
Pero, ¿cómo puede Dios olvidar mis pecados?
¡Él puede porque Él es Dios!  Si Él lo dijo, entonces Él lo ha hecho.  ¿Recuerdas ese pecado que cometiste hace muchos años?  Dios lo ha olvidado.  Él no guarda una cuenta detallada de todas tus faltas.  No hay una gran pantalla de proyección en el cielo para mostrar todos tus pecados —desde el día en que naciste hasta el día en que mueres.  Todos los registros de tus pecados fueron incinerados por la sangre de Jesús cuando Él gritó: ”¡Consumado es!” (Juan 19:30)  Cuando Dios te mira hoy, Él te ve cubierto con la sangre de Jesús y completamente justificado.
Solo el diablo, tú mismo y las personas a tu alrededor recordarán tus pecados.  Así que, cuando te sientas agobiado por los errores de tu pasado, ¡corre hacia Dios y apóyate en Su gracia!  ¿Por qué?  Porque Él tendrá misericordia de tus iniquidades y nunca más se acordará de tus pecados.  ¡Esta es la cláusula principal del nuevo pacto de la gracia!  ¡Esta es Su Palabra!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 22 de junio de 2019

Tú Eres Aceptado En El Amado


Medita En
Para alabanza de la gloria de Su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por Su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de Su gracia.  (Efesios 1:6–7)
La lectura de hoy nos dice que nosotros somos aceptados en Cristo, el Amado.  Y debido a que estamos en Cristo, ¡nosotros estamos agradando a Dios!
¡Pero Pastor Prince, yo no he hecho nada para complacer a Dios!
Tampoco Jesús.  En Marcos 1:9–11, Dios llamó a Jesús Su amado y dijo que Él le complacía, mucho antes incluso de que hubiera realizado un milagro o acto de servicio para Él.  Verás, Jesús complace tanto a Su Padre, no por lo que Él ha hecho, sino por lo que Él es.  ¿Lo comprendes?  Si no, por favor lee esa última oración de nuevo.
Jesús no tuvo que hacer nada ni lograr nada antes de que el Padre lo considerara amado y complaciente.  La buena noticia para ti y para mí hoy es que nuestro Padre en el cielo “nos hizo aceptos en el Amado” y “en Él tenemos redención por Su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de Su gracia.” (Efe. 1:6–7)
Esto es cierto para todos los creyentes en Jesús.  En el momento en tú lo recibiste a Él en tu vida, Dios Padre te hizo acepto en el Amado.
Sabemos que la palabra “Amado” aquí es en referencia a Jesús.  Entonces, ¿por qué Dios no dijo simplemente “acepto en Jesucristo”?
Es porque Dios quiere que tú seas consciente de que ahora eres parte de la familia y que eres amado por Él de la misma manera que lo es Jesús.  Además, la palabra “acepto” en el griego original es una palabra con un significado mucho más rico que lo que pudo transmitir la traducción al español.  Es la palabra charitoo y significa “altamente favorecido”.  Esta palabra se utiliza solo una vez más en la Biblia y es cuando el ángel Gabriel se le apareció a María y le dijo: “¡Salve, muy favorecida [charitoo]! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres”. (Lucas 1:28)
Por lo tanto, tú y yo no solo somos aceptados en el Amado, lo cual es fantástico, sino que también somos altamente favorecidos en el Amado, Jesucristo.  De hecho, el erudito griego Thayer dice que charitoo también significa que estamos rodeados de favor.  Es por eso que en mi iglesia nos gusta proclamar y declarar que nosotros somos altamente favorecidos, grandemente bendecidos y profundamente amados.  Esta es una declaración poderosa y un recordatorio importante de que no estamos solos y no tenemos que valernos por nosotros mismos en la vida.  Nosotros tenemos un Padre en el cielo que nos ama, nos favorece, nos protege y nos cuida a nosotros y a todos nuestros seres queridos.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 19 de agosto de 2018

Dios No Te Está Castigando Por Algún Pecado


En El tenemos redención mediante Su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de Su gracia.
Efesios 1:7
Algunos cristianos creen que aunque tienen perdón de pecados, no son libres del castigo por sus pecados.  En otras palabras, todavía esperan castigo de parte de Dios.  Por ejemplo: a algunas parejas casadas de cristianos se les ha dicho que no tienen hijos porque Dios los está castigando por haber tenido relaciones sexuales premaritales.  Así que, aunque Dios los ha perdonado de ese pecado, Él todavía tiene que castigarlos a causa del mismo. 
Yo estoy ciertamente en contra de las relaciones sexuales premaritales, pero quiero que sepas que Dios, quien es el único que puede apreciar completamente el valor exacto de la sangre de Su Hijo, y quien está totalmente satisfecho por el sacrificio de Su Hijo, ¡tiene paz en Su corazón hoy con respecto a tus pecados!  Es por eso que Él no está en contra tuya, incluso cuando tú fallas.  Él tampoco está listo para castigarte cuando tú pecas.  No, Él aún te ama, está por ti, y quiere ayudarte a vencer ese pecado.
En el Antiguo Testamento, la sangre de toros y machos cabríos solo podía “cubrir” los pecados, pero no quitarlos. (Hebreos 10:4)  ¡Pero la sangre de Jesús no es como la sangre de animales!  Porque por un solo sacrificio, la sangre eterna del Hijo de Dios removió para siempre tus pecados (Salmos 103:12), ¡y te limpió de toda maldad! (1 Juan 1:9)  De hecho, Dios está tan satisfecho con la obra perfecta de Su Hijo, que te dice hoy: “¡Nunca más me acordaré de tus pecados e iniquidades!” (Hebreos 10:17)  Y si Dios no los recuerda, ¿por qué te castigaría por ellos?
Amado, tú tienes “redención mediante Su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de Su gracia.”  Debido a que la obra de Jesús está completa, todos tus pecados han sido completamente perdonados.  Y perdón completo significa que los castigos por tus pecados ya no pueden caer sobre ti porque ya cayeron sobre Jesús en la cruz.  (Isaías 53:5)
Así que, no pienses ni por un momento que Dios está castigándote por algún pecado, solo porque algo malo te sucede.  Mira a la cruz y entiende que todos tus pecados han sido ya castigados completamente en el cuerpo de Cristo.  ¡Cree que Dios está por ti y espera la victoria!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 8 de agosto de 2018

¿Qué Es Más Fácil Decir?


Y cuando estabais muertos en vuestros delitos y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con El, habiéndonos perdonado todos los delitos.
Colosenses 2:13
Déjame hacerte una pregunta que Jesús le hizo a los fariseos: “¿Qué es más fácil, decir [al paralítico]: ‘Tus pecados te son perdonados,’ o decir: ‘Levántate y anda’?  (Lucas 5:23)
En el contexto de ministrar a un paralítico, decir: “Tus pecados te son perdonados”, es probablemente más fácil.  ¿Por qué?  Porque tú no necesitas una manifestación evidente para probar que sus pecados son perdonados.  Sin embargo, cuando le dices: ‘Levántate y anda’, él tiene que levantarse y caminar, ¡o te hará quedar como un tonto!  Así que, eso hace que decir ‘Tus pecados te son perdonados” sea más fácil que decir ‘Levántate y anda’.
La verdad es que, lo que parece más difícil para el hombre en lo natural, no lo es para Dios.  Con Dios, la sanidad física es claramente “más fácil”, que el perdón de pecados.  Esto último es el “más difícil” y más grande milagro, porque requirió que Dios enviara a Su amado Hijo para llevar sobre Él todos nuestros pecados y derramar Su sangre en la cruz.
Sin embargo, cuando nos toca enfrentar que uno de nuestros seres queridos está siendo atacado por el cáncer, o somos aplastados por montañas de deudas luego de estar sin trabajo durante un largo tiempo, nos resulta difícil creer y decir que Dios ya nos ha dado el rompimiento que necesitábamos, más que creer y decir que nuestros pecados han sido perdonados.  Decir que nuestros pecados son perdonados parece más fácil que decir que Dios ya nos ha dado el milagro de sanidad física, el rompimiento financiero sobrenatural o el favor divino para nuestra próxima entrevista de trabajo.
Pero ya que Dios ha hecho el “más difícil” y más grande milagro de “haber perdonado todas tus transgresiones”, ¡no hay nada que Él no vaya a hacer por ti!  (Romanos 8:32)  De hecho, si piensas que hay algo que Dios está reteniendo de ti, ¡estás dando a entender que ese algo, es más grande que el perdón de pecados que Jesús murió para darte!  Pero nada puede ser más grande que el perfecto sacrifico de Jesús.
Así que, escucha al Señor diciéndote hoy: “Tus pecados te fueron perdonados.  Tú tienes aceptación perfecta delante de Dios.  ¡Levántate y se sano!  ¡Levántate y camina en salud, sabiduría, favor, protección y plenitud!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 29 de junio de 2018

Todo Lo Que Jesús Es Delante De Dios, Tú También Lo Eres


Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El.
2 Corintios 5:21
Cuando un israelita ofrece un animal como ofrenda por su pecado, él pone su mano sobre este antes de matarlo. (Levítico 4:1-4)  Al poner su mano sobre la ofrenda por pecado, sus pecados se transfieren al animal inocente.  El animal muere por sus pecados y él se va libre.
En contraste con esto, si la ofrenda es un holocausto, cuando el israelita pone su mano sobre el animal (Levítico 1:3-4), la belleza, dignidad y aceptación del animal sin defecto, se transfieren a él.  Dios acepta la perfección del animal sacrificado en su lugar, para hacer expiación por él.  Debido a que Dios acepta el holocausto ofrecido sin defecto, el ofrendante ahora tiene derecho a estar delante de Dios.
¿Sabías que las dos ofrendas hablan de la ofrenda única que Jesús hizo de Sí Mismo cuando colgaba de la cruz?  Él es ambas ofrendas, nuestra ofrenda por pecado y nuestro holocausto —“Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros [como nuestra ofrenda por pecado], para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él [como nuestro holocausto].”  En el momento en que pusiste tu fe en Él, tus pecados fueron transferidos a Él, y Su justicia fue transferida a ti, a causa de Su sacrificio único.  ¡Esa es la gracia de Dios para ti!
Como nuestra ofrenda por pecado, Él se ofreció a Sí Mismo de una vez para siempre. (Romanos 6:10)  La ofrenda por pecado nunca fue un ofrecimiento diario porque Dios no quería que Su pueblo viviera consciente de pecado.  Sin embargo, el holocausto era un sacrificio de la mañana y de la noche (2 Crónicas 13:11), porque Dios quería que Su pueblo viviera consciente de su justicia.
Amado, Dios quiere que tú reclames diariamente a Jesús como tu holocausto, y digas: “Padre, te doy gracias porque Jesús es mi holocausto.  Todo lo que Jesús es delante de Ti –Su justicia, excelencia, belleza y perfección– ha sido transferido a mí.  Jesús tiene despejado Tu favor, así que yo disfruto Tu favor despejado en mi vida.  Jesús es la justicia de Dios, así que yo soy la justicia de Dios en Cristo.  Así como Él es delante de Ti, yo también soy.”
Ya que Jesús se convirtió en tu holocausto, lo que Él es para el Padre hoy, ¡tú también eres!   Eso es lo que significa estar en Cristo.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 22 de junio de 2018

Toda Maldición En Tu Vida Ha Sido Destruida


Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: Maldito todo el que cuelga de un madero).
Gálatas 3:13
Muchos creyentes probablemente saben que cuando Jesús murió, nuestros pecados fueron perdonados porque Él derramó Su sangre.  Sin el derramamiento de sangre, no hay perdón de pecados. (Efesios 1:7, Hebreos 9:22)  Pero, ¿por qué Jesús tuvo que morir en una cruz, si la pena capital de Israel durante el tiempo de Cristo era la lapidación y no la crucifixión?
Jesús fue colgado y muerto en la cruz porque Él conocía la ley que dice que “el colgado es maldito de Dios.” (Deuteronomio 21:23)  Él quería redimirnos de toda la maldición de la ley, así que Él fue a la cruz “habiéndose hecho maldición por nosotros.”  ¡Jesús tomó todas nuestras maldiciones en la cruz, para que nosotros podamos tomar todas Sus bendiciones!
En el momento en que tú recibiste a Jesús, toda maldición en tu vida fue destruida.  Y la manera en que tú experimentas esto es simplemente creyendo y confesando lo que Jesús hizo por ti.  Di: “Debido a Jesús, yo soy bendecido.”  Mientras más lo digas y lo creas, más lo experimentarás.
Así que, si hay un área en tu vida en la que te sientas oprimido, por ejemplo, una condición en tu piel que se niega a sanar, di: “Cristo me ha redimido de esta condición en mi piel.  Yo me niego a ella y la rechazo en el nombre de Jesús, ¡porque por Sus heridas yo fui sanado!” (1 Pedro 2:24)  ¡Créelo y confiésalo hasta que lo veas!
“Pero Pastor Prince, mi padre murió de cáncer.  Su padre murió de cáncer.  Y mi doctor me ha dicho que hay una probabilidad de que yo también pueda tener cáncer.  ¡Está en nuestra sangre!”
Mi amigo, ¡la sangre de Cristo derramada en la cruz te ha redimido de toda maldición, incluyendo enfermedades como el cáncer!  En la cruz, Dios puso la maldición del cáncer en Jesús.  Y Él Mismo puso todas las bendiciones de Jesús en ti.  Por lo tanto, ¡espera que únicamente las bendiciones de Jesús vengan sobre ti y te alcancen!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 15 de marzo de 2018

Se Consciente de Cristo


En Él tenemos redención mediante Su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de Su gracia.
Efesios 1:7
Te has despertado alguna vez en la mañana y dicho: “Hoy, no voy a pecar.”  Y mientras dejas tu casa, dices: “¡Debo tener cuidado de no caer en pecado hoy!  ¡Yo no quiero pecar!  ¡Yo no voy a pecar!”  Mi amigo, cuando haces esto, ya no eres más consciente de Cristo, sino consciente de pecado, aún cuando todavía no hayas cometido pecado.
Amigo, te has escuchado a ti mismo alguna vez pensando: “No quiero ver a ninguna mujer, en caso de caer en lujuria”?  Estás siendo consciente de pecado cuando piensas así.  Y tarde o temprano, la lujuria va a llegar a tu corazón.  Puede que no estés pecando exteriormente, pero vas a pecar internamente.
¿Has intentado también confesar cada pecado?  ¡Yo lo he hecho!  Siendo adolescente, cuando un mal pensamiento venía, yo decía rápidamente: “Lo siento Señor.  Perdóname por este pensamiento, en el nombre de Jesús.”  Luego, si sucedía que yo dudara de Su perdón, confesaba mi falta de fe y pedía perdón: “Perdóname Señor por dudar de Ti.”  Y antes de darme cuenta, me sentía oprimido en la mente, porque vivía consciente de pecado, en vez de vivir consciente de Cristo.
Mi amigo, cuando caes en pecado, Dios quiere que tú seas consciente de Cristo.  Significa que cuando la echas a perder, Dios quiere que seas consciente de que en Cristo, tú tienes perdón de pecados por medio de Su sangre.  Dios quiere que seas consciente de que Cristo fue herido y molido por tus pecados, y que el castigo de tu paz está sobre Él. (Isaías 53:5)
Cuando tú eres consciente de Cristo, tienes paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. (Romanos 5:1)  Sabes que eres la justicia de Dios en Cristo porque Él que no conoció pecado, fue hecho pecado por ti. (2 Corintios 5:21)  Él tomó tu pecado y ahora tú tienes Su justicia.
Así que, cuando caigas, no estés consciente de tu falta, ni te sientas mal y condenado.  En vez de eso, se consciente de quién eres tú en Cristo, levántate, sacúdete la suciedad, ¡y continúa tu caminar con Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph  Prince

lunes, 5 de febrero de 2018

El Gozo Del Creyente De Ser Perdonado

«Oh, qué alegría para aquellos a quienes se les perdona la desobediencia,
    a quienes se les cubren los pecados.  Sí, qué alegría para aquellos
    a quienes el Señor les borró el pecado de su cuenta.»
Romanos 1:17, NTV
Una de las grandes bendiciones de la salvación es el perdón de los pecados.  El más grande gozo del creyente es saber que sus pecados están perdonados.
No es de sorprenderse entonces, que los creyentes verdaderos que no conocen esta verdad, vayan por la vida con una nube de juicio pesando sobre sus cabezas.  Ellos son incapaces de tener intimidad en su relación con Dios y de recibir Su gracia para todas sus necesidades.
Jean, una dama que me escribió, era este tipo de persona.  Debido a su lucha contra su adicción a las drogas, al alcohol y al cigarrillo durante muchos años, una nube de culpa y condenación siempre pesaba sobre ella.  Esto le impedía tener paz con Dios.
Pero todo eso cambió cuando ella descubrió y encontró la gracia de Dios.  La sensación opresora de condenación que ella había cargado por mucho tiempo, se fue sobrenaturalmente cuando ella comprendió por medio de su fe en Cristo, que todos sus pecados habían sido perdonados ya.  Más importante aún, en ella surgió la fe necesaria para recibir el poder de Dios para romper las cadenas de sus adicciones. 
Hoy, las adicciones de Jean se han ido todas.  Ella tiene paz, gozo, intimidad con el Señor, y un inextinguible entusiasmo por la vida.
Mi amigo, todo comienza al comprender que tus pecados están perdonados.  Así que, ¡recibe esta verdad hoy!
Viendo a través de los ojos de la fe, 
Joseph Prince


martes, 24 de octubre de 2017

Tú Tienes Al Verdadero

Pero a ellos los sacó con plata y oro, y entre sus tribus no hubo quien tropezara.
Salmos 105:37
Ellos comieron su salida de la esclavitud y servidumbre.
En la noche de la primera Pascua, Dios le había dicho a Su pueblo que tomaran un cordero por familia, lo asaran, aplicaran su sangre en el marco de sus puertas y comieran el cordero asado en sus casas esa noche.  Al día siguiente, todos los israelitas, con “ninguno débil” entre ellos, salieron de Egipto hacia la libertad.
¿Por qué comer el cordero asado?  Porque este era una imagen de Jesús, el verdadero Cordero de Dios, apagando la ira ardiente de Dios por todos nuestros pecados y pagando el precio completo por nuestra sanidad en la cruz.
El cordero asado que los israelitas comieron era una representación.  Hoy, tú tienes al verdadero.  Cada vez que participes de la Santa Cena, mira al verdadero Cordero de Dios juzgado por tus pecados y enfermedades.  ¡Él te ha librado de todas las enfermedades! 
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


sábado, 3 de junio de 2017

No Olvides Ninguno De Sus Beneficios

Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios. El es el que perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus enfermedades; el que rescata de la fosa tu vida, el que te corona de bondad y compasión; el que colma de bienes tus años, para que tu juventud se renueve como el águila.
Salmos 103:2-5
¡Dios quiere que tú recuerdes todos los beneficios que Jesús ha comprado para ti con Su sangre!  Es el deseo de Su corazón verte disfrutando cada uno de Sus beneficios, cada una de Sus bendiciones, y cada uno de Sus favores, en el nuevo pacto de Su gracia.  El perdón de pecados es tuyo.  La salud es tuya.  La protección divina es tuya.  El favor es tuyo.  ¡Las cosas buenas y la renovación de la juventud son tuyos!  Todos estos son preciosos regalos del Señor para ti, y a Él le causa un gozo indescriptible verte disfrutando estos regalos, y triunfando en la vida.
Lo que necesitamos hoy no son más leyes para gobernar a los creyentes.  ¡Lo que necesitamos es una mayor revelación y apreciación de Jesús y todo lo que Él ha hecho por nosotros!  En Oseas 4:6, Dios se lamenta “Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento…”  No seamos contados entre estas personas.  Más bien, seamos personas que están llenas del conocimiento de Jesús, de Su persona, Su amor, y Su obra terminada.
Amado, no permitas que tu ignorancia te robe ninguno más de Sus beneficios.  Descubre hoy todo sobre tus derechos y beneficios del pacto en Cristo.  Recuérdalos y medita en ellos todos los días, ¡y mira Su bondad hacia ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


lunes, 27 de junio de 2016

Dios No Te Está Castigando Por Algún Pecado

En El tenemos redención mediante Su sangre,
el perdón de nuestros pecados según las riquezas de Su gracia.
Efesios 1:7

Algunos cristianos creen que aunque tienen perdón de pecados, no son libres del castigo por sus pecados.  En otras palabras, todavía esperan castigo de parte de Dios.  Por ejemplo: a algunas parejas casadas de cristianos se les ha dicho que no tienen hijos porque Dios los está castigando por haber tenido relaciones sexuales premaritales.  Así que, aunque Dios los ha perdonado de ese pecado, Él todavía tiene que castigarlos a causa del mismo. 
Yo estoy ciertamente en contra de las relaciones sexuales premaritales, pero quiero que sepas que Dios, quien es el único que puede apreciar completamente el valor exacto de la sangre de Su Hijo, y quien está totalmente satisfecho por el sacrificio de Su Hijo, ¡tiene paz en Su corazón hoy con respecto a tus pecados!  Es por eso que Él no está en contra tuya, incluso cuando tú fallas.  Él tampoco está listo para castigarte cuando tú pecas.  No, Él aún te ama, está por ti, y quiere ayudarte a vencer ese pecado.
En el Antiguo Testamento, la sangre de toros y machos cabríos solo podía “cubrir” los pecados, pero no quitarlos (Hebreos 10:4).  ¡Pero la sangre de Jesús no es como la sangre de animales!  Porque por un solo sacrificio, la sangre eterna del Hijo de Dios removió para siempre tus pecados (Salmos 103:12), ¡y te limpió de toda maldad! (1ª Juan 1:9).  De hecho, Dios está tan satisfecho con la obra perfecta de Su Hijo, que te dice hoy: “¡Nunca más me acordaré de tus pecados e iniquidades!” (Hebreos 10:17).  Y si Dios no los recuerda, ¿por qué te castigaría por ellos?
Amado, tú tienes “redención mediante Su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de Su gracia.”  Debido a que la obra de Jesús está completa, todos tus pecados han sido completamente perdonados.  Y perdón completo significa que los castigos por tus pecados ya no pueden caer sobre ti porque ya cayeron sobre Jesús en la cruz  (Isaías 53:5).
Así que, no pienses ni por un momento que Dios está castigándote por algún pecado, solo porque algo malo te sucede.  Mira a la cruz y entiende que todos tus pecados han sido ya castigados completamente en el cuerpo de Cristo.  ¡Cree que Dios está por ti y espera la victoria!
Pensamiento Del Día

Debido a que la obra de Jesús es completa, todos tus pecados han sido completamente perdonados.