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sábado, 2 de mayo de 2020

Dios No Se Acuerda De Lo Malo Que Eras


Inspiración de Gracia
Pues tendré misericordia de sus iniquidades, y nunca más me acordaré de sus pecados.  (Hebreos 8:12)
Quizás has escuchado a la gente decir de otros: “Oh, si hubieras visto a mi esposo en los primeros años de nuestro matrimonio.  ¡Él tenía un temperamento tan explosivo que yo solía buscar refugio en la casa de mi madre!”
“Nadie hubiera imaginado que ella tenía un pasado tan promiscuo.”
“Cuando era niño, ¡él siempre estaba mintiendo sin siquiera parpadear!”
El hombre te ve y se acuerda de cómo eras en el pasado.  Pero cuando Dios te ve a través del nuevo pacto, Él declara: “Yo tendré misericordia de tus iniquidades y nunca más me acordaré de tus pecados.”
Él lo declara claramente en Su Palabra como para asegurarnos: “Cuando tú vengas a Mí, no pienses que Yo estaré pensando en tus pecados.  No pienses que cada vez que Yo te veo, estoy recordando tus pecados.  Yo no solo no llevo un registro, sino que tampoco estoy pendiente de tus fallas y defectos.  ¡Yo te estoy diciendo que no recordaré tus pecados, nunca más!”
Dios puede decir que Él ya no recuerda todos nuestros pecados porque hubo un tiempo en el que Él los recordó y castigó cada uno de ellos —en el cuerpo de Su Hijo en la cruz.  Él castigó cada uno de ellos hasta que Jesús gritó: “¡Consumado es!”  (Juan 19:30)  Es por eso que hoy, Dios puede decir en justicia: “Nunca más me acordaré de tus pecados.”
Todos sabemos que de vez en cuando pecamos.  Pero la buena noticia es que todos nuestros pecados ya fueron tratados en la cruz.  Ellos fueron lavados por la sangre de Jesús.  Ahora cuando nosotros entramos a la presencia de Dios, Él nos ve sin nuestros pecados.  Así que, amado, olvida tus errores pasados.  ¡Cree que Dios no se acuerda más de tus pecados y sé el hombre justo que ya eres en Cristo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 19 de noviembre de 2019

¡Él Pagó Todo!


Medita En
Al que no conoció, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él.  (2 Corintios 5:21)
Yo predico el evangelio de la gracia porque las buenas nuevas de Jesús cambian vidas.  El evangelio es la buena noticia de que en el momento en que tú recibes a Jesús en tu vida y lo haces tu Señor y Salvador, todos tus pecados son perdonados y tú recibes el regalo de la vida eterna.  Tú eres justificado y hecho justo por tu fe en Jesucristo.  Tu justicia es un regalo de Él.  En Cristo tú ahora tienes una posición perfecta delante de Dios, pagada por la sangre preciosa y eterna de Su Hijo.  Ya no hay más juicio, castigo y maldición para ti porque el juicio completo, el castigo completo y la maldición completa por todos tus pecados cayeron sobre nuestro Señor Jesús en la cruz.  ¡Él pagó todo!
Esto es lo que le sucedió a Neil del Reino Unido cuando llegó a comprender que se había convertido en la justicia de Dios en Jesús:
Mientras leía un libro del Pastor Prince, fui liberado de una adicción a la pornografía de cuarenta años.  En el pasado, traté de salir de esta adicción por mi propio poder y con mis propias fuerzas, pero cada vez fallé.
Durante todo ese tiempo, el diablo usó esa adicción para acumular temores, culpa y condenación sobre mí.  Estos temores y vergüenza me impidieron pedir ayuda a los pastores de diversas iglesias a las que asistí durante este período de cuarenta años.  Yo incluso ocupé posiciones de liderazgo en algunos de estos lugares.
Al leer el libro del Pastor Prince, recibí una nueva revelación de quién soy en Cristo —yo soy la justicia de Dios en Cristo Jesús— y de cómo no hay ninguna condenación para aquellos que están en Cristo Jesús.  Fue a través de esta nueva revelación que el control de esta adicción sobre mi vida, se rompió para siempre.
Ahora uso un anillo en mi dedo medio izquierdo para recordarme que soy justo, tan justo como Jesús, que no hay ninguna condenación para mí porque estoy en Cristo Jesús, y que soy perfecto y santo ante los ojos de Dios.  Cada vez que el diablo trata de tentarme a ver pornografía, yo solo tengo que mirar el anillo para recordarme que yo soy la justicia de Dios en Cristo, y la tentación pierde el control sobre mí.
¡Aleluya!  De esto es de lo que te estoy hablando.  Amado, por largo que sea el tiempo que hayas estado luchado con una cierta tentación o adicción, la misma victoria que Neil tuvo y que todavía disfruta, puede ser tuya hoy.  Es tuya cuando tú sabes lo que la obra terminada de Jesús ha logrado para ti y recibes Su regalo de no condenación.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 19 de octubre de 2019

Nuestra Parte En El Nuevo Pacto De La Gracia


Medita En
Por tanto, hermanos, sabed que por medio de Él os es anunciado el perdón de los pecados; y que de todas las cosas de que no pudisteis ser justificados por la ley de Moisés, por medio de Él, todo aquel que cree es justificado.  (Hechos 13:38–39)
¿Cuál es nuestra parte en el nuevo pacto de la gracia?  ¡Nuestra parte en el nuevo pacto de gracia es simplemente creer!  ¿Qué debemos creer? ¡Debemos creer en Jesús!  Pero sígueme de cerca ahora, esta respuesta puede no ser tan directa como parece.  Si le preguntaras a las personas en la calle si creen en Jesús, probablemente obtendrías todo tipo de respuestas.  Habrá quienes crean que Jesús existió como una figura de la historia, un filósofo de la moral, un líder carismático o un profeta.  Lamentablemente, la verdad es que creer todas estas cosas acerca de Jesús, no los salvará.
Así que establezcamos lo que significa creer en Jesús.  Creer en Jesús es, ante todo, creer y recibirlo como tu Señor y Salvador personal que murió en la cruz por todos tus pecados.  Creer en Jesús es creer que Jesús es el único camino a la salvación y que una vez que lo recibes, recibes el regalo de la vida eterna.  Además, creer en Jesús es creer más allá de toda duda que todos tus pecados —pasados, presentes y futuros— fueron castigados en la cruz y que hoy (aquí es donde se aplica la última cláusula del nuevo pacto), todos tus pecados e iniquidades, ¡Él ya no los recuerda MÁS!
Basado en el nuevo pacto de la gracia, ¿qué es lo que quiere Dios que tú creas?  Él quiere que tú creas con todo tu corazón que Él quiso decir cada una de las palabras cuando dijo: “pues tendré misericordia de sus iniquidades y nunca más me acordaré de sus pecados” (Hebreos 8:12)  ¡Ves, en el nuevo pacto, no hay nada que nosotros podamos hacer, sino creer!  Tu parte en el nuevo pacto del favor inmerecido de Dios es creer que tú estás completamente perdonado de todos tus pecados, y que la sangre de Jesús te limpia de toda tu injusticia e iniquidad.
A los ojos de Dios hoy, tú eres completamente justo por la obra terminada de Jesús.  El énfasis del nuevo pacto es creer que eres perdonado de todos tus pecados y que Dios los ha borrado de Su memoria.  Si tú no crees esto, será imposible para ti depender y esperar que Dios te proteja, te provea y te prospere.  Si no crees esto, eso te robará la capacidad de recibir Su bondad, bendiciones, favor inmerecido y éxito en tu vida.  Así que cree.  ¡Solo cree!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 23 de septiembre de 2019

“Todos” Significa Todos

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Ustedes estaban muertos a causa de sus pecados porque aún no les habían quitado la naturaleza pecaminosa. Entonces Dios les dio vida con Cristo al perdonar todos nuestros pecados. Él anuló el acta con los cargos que había contra nosotros y la eliminó clavándola en la cruz.  (Colosenses 2:13–14, NTV)
Cuando predico acerca de nuestro perdón completo en Cristo, alguien inadvertidamente pregunta: Pastor Prince, si todos mis pecados están perdonados, eso significa que mis pecados futuros también lo serán.  Pero, ¿cómo pueden ser perdonados mis pecados futuros?
Bien, esta es una buena pregunta.  La realidad es que cuando Jesús murió en la cruz hace dos mil años, todos nuestros pecados estaban en el futuro.
Hay personas que argumentan que no hay una escritura que diga que todos nuestros pecados futuros son perdonados.  Ellos enseñan que cuando recibimos a Jesús, todos nuestros pecados pasados son perdonados, pero nuestros pecados futuros solo son perdonados cuando los confesamos y le pedimos perdón a Dios.
Primero, permítanme decirle a aquellos que afirman que no hay un versículo bíblico que indique que nuestros pecados futuros son perdonados, que tampoco hay un versículo bíblico que indique que solo nuestros pecados pasados son perdonados.  Pero hay una escritura que dice claramente: "En Él tenemos redención mediante Su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de Su gracia". (Efe. 1:7)  En el texto griego original, el verbo para “tenemos” está en tiempo presente, lo que indica una acción duradera y significa que nosotros tenemos continuamente el perdón de nuestros pecados, incluyendo cada pecado que alguna vez cometeremos.
Además, en 1 Juan 2:12, dice: “Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por Su nombre”.  El tiempo perfecto del griego se usa aquí para “han sido perdonados”, lo que significa que este perdón es una acción definitiva que se completó en el pasado, con el efecto de esta acción continuando en el presente.  Esto significa que el perdón de Dios está disponible para ti en tu presente y continúa en tu futuro.  ¿Puedes ver eso?
A continuación, quiero que consideres las escrituras de hoy.  ¡Colosenses 2:13–14 declara que Jesús perdonó todos nuestros pecados!  La palabra “todos” es la palabra griega pas, que significa “de todo tipo o variedad... la totalidad de las personas o cosas a las que se hace referencia”.  Se refiere a “todos, cualquiera, cada uno, la totalidad”.  Así que, “todos” significa todos.  El perdón de Dios de nuestros pecados cubre cada pecado —¡pasado, presente y futuro!  Cuando nosotros recibimos al Señor Jesús como nuestro Salvador, recibimos el perdón total y completo de todos nuestros pecados.
En Hebreos 10:11–14, la Biblia dice: “Y ciertamente todo sacerdote está de pie, día tras día, ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero El, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, se sentó a la diestra de Dios, esperando de ahí en adelante hasta que Sus enemigos sean puestos por estrado de Sus pies. Porque por una ofrenda Él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados”.
Ahora, según esta escritura, como creyente, ¿por cuánto tiempo eres perfeccionado?  ¡Para siempre!  ¿Cómo podrías ser perfeccionado para siempre, si tus pecados futuros no son perdonados?  ¡Es que obviamente lo son!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 3 de julio de 2019

El Poder De La Sangre De Jesús


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En Él tenemos redención mediante Su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de Su gracia.  (Efesios 1:7)
Hay poder en la sangre de Jesús para perdonarte por todos tus pecados y comprender esto es crucial para vivir una vida victoriosa.  Esta es la verdad a la que más le teme el enemigo y es por eso que él ataca esta enseñanza sobre el perdón de los pecados con tanta vehemencia.  Si el enemigo puede hacer que tú creas la mentira de que no eres completamente perdonado y te mantiene consciente de pecado, él podrá mantenerte derrotado, condenado, temeroso de Dios y atrapado en un círculo vicioso de fracasos.
Los escritos de los gnósticos son malévolos porque propagan la mentira de que Jesús era un simple mortal, lo que significa que Su sangre no tiene poder para limpiarnos de todos nuestros pecados.  ¡Esta es una mentira del infierno!  Jesús es el Hijo de Dios y Su sangre no está contaminada por ningún pecado.  Es por eso que el derramamiento de Su sangre pura e inocente es capaz de limpiarnos de toda maldad.  Su sangre no cubre los pecados temporalmente como la sangre de toros y machos cabríos en el antiguo pacto.  Su sangre borra y elimina por completo todos nuestros pecados.  ¡Esta es la sangre de Dios Mismo, derramada por el perdón de todos nuestros pecados!  Debemos comenzar a darnos cuenta de que esta no es una “enseñanza básica”.  Este es el evangelio de Jesucristo.
En los tiempos finales, las personas no serán anti-Dios, sino que serán anti-Cristo.  El movimiento anticristo en los últimos tiempos intentará devaluar la deidad de Jesús, la cruz y Su poder para perdonar todos nuestros pecados.  Es por eso que en estos últimos días, necesitamos más predicación acerca de Jesús, Su obra terminada y el nuevo pacto de Su favor inmerecido.  Necesitamos más predicadores del nuevo pacto, centrados en Cristo, que pongan la cruz de Jesús como el centro de toda su predicación.  ¡La única manera de refrenar que este engaño se introduzca en la iglesia es enfocarnos en exaltar a la persona de Jesús y el principio central del nuevo pacto, que es el perdón completo de los pecados!  Este es el evangelio y cuando la verdad del evangelio es predicada, las personas son liberadas.
No debe haber compromiso cuando se trata del evangelio de Jesús.  El perdón de pecados se basa únicamente en Su gracia (favor inmerecido) y nosotros tenemos acceso a esta gracia por la fe.  ¡Nuestra parte es solo creer!  Esto es lo que hace que el evangelio sea buenas noticias.  Quita el perdón completo de los pecados y ya no será el “evangelio”, que significa “buenas noticias”.  Amado, cree que todos tus pecados son perdonados.  Esa es tu parte en el nuevo pacto.  ¡Es así como vas a establecerte en el nuevo pacto de la gracia y experimentarás la plenitud de Su favor inmerecido!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 11 de mayo de 2019

Lo Que Imparte Fe


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 “Por tanto, hermanos, sabed que por medio de Él os es anunciado el perdón de los pecados; y que de todas las cosas de que no pudisteis ser justificados por la ley de Moisés, por medio de Él, todo aquel que cree es justificado.”  (Hechos 13:38–39)
Pablo no puso sus manos sobre el hombre lisiado en Listra para sanarlo.  La fe para ser sanado vino simplemente por escuchar a Pablo predicar el evangelio de Jesucristo y cuando él simplemente respondió al mandato del apóstol de ponerse de pie, fue sanado.  Si bien lo que Pablo le predicó al hombre no fue registrado para nosotros, sí tenemos uno de los sermones de Pablo registrado palabra por palabra por el Espíritu Santo en el capítulo anterior. (Hechos 13:16–41)  Y el punto culminante o máximo de ese sermón se encuentra en las Escrituras de hoy.
Ahora, escucha esto con atención: el poder del evangelio que Pablo predicó al hombre lisiado se encuentra en el perdón de todos los pecados para ”todo aquel que cree”.  No hay otro calificativo para ser perdonado de todos tus pecados.  El antiguo pacto se basaba en la justificación por obras (obediencia a los Diez Mandamientos).  Tú tenías que obrar para ser perdonado.  Pero el nuevo pacto de la gracia se basa completamente en la justificación por fe (creer en Jesucristo).  ¿Puedes notar la diferencia radical?  La demanda ya no está sobre ti, sino sobre Cristo.  Estas son las buenas noticias: ¡todos los que creen en Jesús reciben el perdón de todos sus pecados y son justificados de todas las cosas!  ¡Aleluya!  ¡No hay mejor noticia que esta!
Hemos experimentado esto una y otra vez en nuestros servicios de la iglesia.  ¡Mientras las personas están sentadas en el servicio y escuchan el evangelio de la gracia y la obra terminada de Jesús que se está predicando, los milagros de sanidad estallan!
Esto sucede no solo en los servicios de nuestra iglesia, sino también en otros lugares.  Uno de mis queridos amigos, Marcel Gaasenbeek, compartió conmigo un maravilloso milagro de sanidad que tuvo lugar en su automóvil mientras él conducía hacia Rumania con algunos amigos.  Marcel es el pastor de una dinámica iglesia de gracia en Holanda y en este día en particular, se dirigía a Rumania para un compromiso de predicación.  Él estaba escuchando uno de mis sermones en su vehículo, algo que hace a menudo.
Arrullado por la monotonía del largo viaje, uno de los amigos de Marcel se quedó dormido en el asiento trasero.  Este amigo había estado involucrado en un accidente de moto de agua hacía algunos años y desde entonces sufría a menudo dolores agudos en la espalda.  De alguna manera, a través de la niebla del sueño, me escuchó predicar esto: Jesús ya te sanó y el diablo es el que te está dando síntomas engañosos en tu cuerpo”.  Él dijo: “¡Amén!” en su corazón, estando de acuerdo con que Jesús ya lo había sanado, al tomar su pecado y llevar sus enfermedades y dolores en la cruz.  En ese momento, él sintió que el poder de Dios lo atravesó, ¡y fue completamente sanado!  ¡Todo el dolor en su espalda se había ido!
Ese es el poder de escuchar y escuchar el evangelio de Jesús.  ¡Así es como viene la fe!  Cuanto más escuches de Jesús, más recibirás de Su gracia.  Cuanta más revelación recibas de Su obra terminada, más impartición de fe recibirás para cualquier situación, ¡incluso para las que parecen imposibles!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 20 de abril de 2019

El Perdón Y La Sanidad Van De La Mano


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Mas Él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por Sus heridas hemos sido sanados.  (Isaías 53:5)
Hay otra razón por la que podemos celebrar y es saber que Jesús soportó el castigo que se nos debía: el perdón y la sanidad van de la mano.  La Biblia dice que Él, que nunca violó una sola ley de Dios “fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre él, y por Sus heridas, hemos sido sanados”. (Isa. 53:5)  ¿Ves cómo la sanidad y el precio por nuestro perdón están tan estrechamente relacionados en la Palabra de Dios?
Hoy, muchos están luchando por sanarse a sí mismos de sus enfermedades, dolencias, trastornos mentales y adicciones.  Yo quiero anunciarte hoy que nuestra parte es recibir el perdón de Jesús y creer cada día que somos perdonados.  Cuanto más conscientes del perdón somos, más fácilmente vamos a experimentar sanidad y libertad de toda dolencia corporal, opresión mental y hábitos destructivos.
Uno de mis salmos favoritos dice así: “Bendice alma mía, al Señor, y bendiga todo mi ser Su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de Sus beneficios. Él es el que perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus enfermedades. (Sal. 103:1–3).  Ahora, ¿qué viene primero?  ¡La conciencia de que todos tus pecados son perdonados precede a la sanidad de todas tus enfermedades!
Y la palabra operativa aquí es todos.  Algunos de nosotros estamos cómodos con recibir un perdón parcial en ciertas áreas de nuestra vida.  Pero nos rehusamos a permitir que el perdón de Jesús toque algunas áreas oscuras —áreas que no podemos soltar y áreas por las que no podemos perdonarnos a nosotros mismos.  Cualesquiera que sean esos errores, te animo a que permitas que Jesús te perdone todos tus pecados y recibas sanidad para todas tus enfermedades.
Mi amigo, suelta el pasado.  Deja ir los errores.  Permítete hoy ser libre y aprende a perdonarte a ti mismo al recibir con un corazón abierto el perdón total y completo de Jesús.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 8 de marzo de 2019

La Perfecta Ley De Dios Cumplida Perfectamente

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Y cuando estabais muertos en vuestros delitos y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con El, habiéndonos perdonado todos los delitos, habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruz.  (Colosenses 2:13–14)
En el relato de la mujer sorprendida en adulterio, la Biblia guarda silencio sobre lo que Jesús escribió en el suelo con Su dedo.  Pero yo creo que cuando Él se inclinó, estaba escribiendo la Ley de Moisés.  He estado en Jerusalén muchas veces.  Durante una de mis visitas, hace algunos años, al recinto del templo donde Jesús se encontró con esta mujer, el Señor abrió mis ojos para ver que el suelo del recinto del templo estaba hecho de adoquines duros.  Esto significa que Jesús no estaba escribiendo en el suelo.  Estaba escribiendo con Su dedo en piedra.
Entonces, en un instante, vi que Jesús estaba escribiendo la ley en piedra.  En efecto, Él les estaba diciendo a los fariseos: “¿Ustedes pretenden enseñarme acerca de la Ley de Moisés?  Yo Soy el que escribió la ley”.  Jesús escribió dos veces en el suelo con Su dedo, completando así la tipología, ya que sabemos que Dios escribió los Diez Mandamientos con Su dedo dos veces.
Las primeras tablas de los Diez Mandamientos fueron destruidas por Moisés cuando vio a los israelitas adorando al becerro de oro al pie del Monte Sinaí.  Luego, Dios escribió otras tablas de piedras y se las dio a Moisés para que las colocara bajo el propiciatorio en el arca del pacto.  Yo nunca había escuchado a nadie predicar esto antes —era una revelación fresca y directa del cielo.  ¡Me encanta cuando el Señor abre mis ojos para ver Su gracia!
¿Sabes por qué es tan emocionante saber lo que Jesús escribió sobre el suelo ese día?  Es muy significativo porque nos muestra que el mismo autor de la perfecta ley de Dios no usa la ley para juzgarnos, ni para condenarnos hoy.  Y no es porque Dios simplemente decidió ser misericordioso con nosotros.  ¡No!  Es porque Jesús Mismo cumplió todos los requisitos del juicio de la ley en nuestro nombre y tomó sobre Sí Mismo cada maldición y golpe de castigo por nuestros pecados en Su propio cuerpo, en la cruz.  ¡Nosotros somos perdonados porque Él fue juzgado!  ¡Nosotros somos aceptados porque Él fue condenado!
Cualquiera que sea tu problema hoy, tu respuesta se encuentra en recibir una revelación fresca de lo mucho que eres perdonado en Cristo.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 30 de enero de 2019

Dios Te Ama Perfectamente

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Pero Dios demuestra Su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por Su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de El.  (Romanos 5:8–9)
Dios es un Dios de perdón.  Él te conoce perfectamente y así como eres te ama perfectamente.  Somos esclavos de la idea de que si alguien ve nuestros defectos, ya no nos amará más.  Bueno, aunque eso puede ser cierto en las relaciones humanas, Dios no es así.
Dios ve todas nuestras imperfecciones, fallas y defectos en Jesús en la cruz.  Nuestros pecados y fealdad no apagan Su amor.  De hecho, para Él son ocasiones para demostrar Su gracia y perdón a través de la sangre de Su Hijo, quien ha removido eficazmente todos nuestros pecados en el Calvario.
Así que, no te avergüences de tus defectos, errores e imperfecciones.  Dios conoce tus debilidades mejor que tú mismo y Él te ama igual.  Su Palabra nos recuerda que Jesús no es alguien “que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas.”  Jesús más bien, fue tentado en todos los puntos y aun así, Él permaneció sin pecado. (Heb. 4:15).  Él entiende cada tentación y cada prueba por la que estás pasando.  Él no está decepcionado de ti y no está esperando que tú cumplas con una lista de cosas que debes y no debes hacer, para así perdonarte y amarte.  La Biblia dice: “Pero Dios demuestra Su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por Su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de El.” (Rom. 5:8-9)
¿Lo entendiste?  ¿Cuándo te amó Dios?
Es correcto, cuando aún eras pecador.  Antes de que incluso lo conocieras, cuando aún estabas en pecado, Él ya te amaba.  ¡Cuánto más hoy, que ya has sido limpiado por la sangre de Jesús y has sido hecho justo!  Habiendo recibido la justicia de Jesús, tú eres justo para siempre.  Incluso cuando caes en pecado, tus pecados no te convierten en un pecador otra vez.
Ahora cuando fallas, todavía eres la justicia de Dios.  Esto es porque tu justicia proviene de Jesús.  De la misma manera en que una hermosa mariposa no puede volver a convertirse en oruga, una vez que tú has sido justificado por la sangre de Jesús, tú no puedes volver a convertirte en pecador.  ¡Conocer tu identidad de justo en Él, te da entonces el poder para vencer sobre todo pecado, toda adicción y todo mal hábito!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 30 de diciembre de 2018

¡Consumado Es!


Entonces Jesús, cuando hubo tomado el vinagre, dijo: ¡Consumado es!  E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Juan 19:30
Imagínate mirando el famoso cuadro de Leonardo da Vinci, Mona Lisa, en el Museo de Louvre.  ¿Pensarías en añadir más pinceladas a este?  ¡Por supuesto no!  Fue hecho por un maestro, así que ¿qué podrías tú añadir a esta pintura para mejorarla?
De esta manera es como nosotros debemos ver la obra de Jesús en la cruz.  Él gritó: “¡Consumado es!”  Y no se puede completar un trabajo que está completo.  No se puede terminar un trabajo que está terminado.  Nuestra salvación está ganada.  Nuestros pecados están todos perdonados.  Nosotros hemos sido hechos para siempre justos por Su sangre.  ¡Cristo pagó completa y perfectamente por nuestro perdón y justificación totales, y por toda clase de bendiciones!
De hecho, estas dos palabras: “Consumado es,” provienen de la palabra griega teleo.  En los días de Jesús, un siervo las usaría para informar a su amo: “He completado el trabajo que me fue asignado.” (Juan 17:4)  La palabra significa: “¡Está terminado, permanece terminado y por siempre estará terminado!”   Quizás el significado más importante de teleo es la forma en que es utilizada por los comerciantes: “¡La deuda ha sido completamente pagada!” Cuando Jesús se entregó a Sí Mismo en la cruz, Él cumplió completamente con las demandas de justicia de la ley.  ¡Él pagó nuestra deuda en su totalidad!
Hoy, no son nuestras obras las que nos traerán las bendiciones.  Es la obra terminada de Cristo.  La vida cristiana no se basa en hacer, sino en creer en Su obra terminada.  Bajo la ley, nosotros debemos hacer.  Bajo la gracia, ¡ya fue hecho!
Tal vez hoy estás enfrentando obstáculos enormes.  Jesús promete: “¡Consumado es!”  ¡Tú no vas a ser liberado porque tú ya has sido liberado!  ¡Tú no vas a ser sanado porque tú ya fuiste sanado!  ¡Dios te sanó hace 2,000 años!  Isaías 53:5 declara: “¡Por Sus heridas tú has sido sanado!”  Tú estás embarazado de sanidad.  ¡Mantente descansando en Su obra terminada y ésta se manifestará!
Mi amigo, el trabajo está terminado.  La victoria está ganada.  Nuestros enemigos han sido hechos el estrado de Sus pies.  ¡Nuestras bendiciones han sido compradas por Su sangre!  Vive la vida sabiendo que no hay nada que tú tengas que hacer —¡Sólo creer!  ¡Está terminado!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince}

miércoles, 21 de noviembre de 2018

La Luz Del Mundo Expone Tu Perfección


Jesús les habló otra vez, diciendo: “Yo Soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.”
Juan 8:12
Cuando yo era un adolescente, escuché a predicadores diciendo esto: “Jesús es la luz del mundo.  Así que, no pienses ni por un momento que puedes hacer cosas a Sus espaldas.  ¡Su luz va a exponer todas las cosas malas que has hecho!” Así que, yo tenía miedo de acercarme a Dios por temor a que Su luz gloriosa revelara mis faltas, mis debilidades y mi vergüenza.
Pero, ¿es esto lo que “la luz del mundo” hace?
La verdad se encuentra en el contexto de este versículo.  Jesús declaró que Él es la luz del mundo, justo después de haberle dicho a la mujer sorprendida en el acto de adulterio: “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban?  ¿Ninguno te ha condenado?”
Cuando ella dijo: “Ninguno, Señor,” Él le dijo a ella: “Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques más.”  Luego, la Biblia nos dice: “Jesús les habló otra vez, diciendo: ‘Yo Soy la luz del mundo...’” (Juan 8:10-12)
Qué maravilloso es saber que cuando Jesús dijo: “Yo Soy la luz del mundo,” Su luz no era para revelar el pecado de la mujer, porque Él recién le había dicho a ella que no la condenaba.
Esto nos dice que no debemos tener miedo cuando nos acercamos a la presencia de Dios.  Él no está allí esperando para castigarnos por nuestros errores y nuestras faltas.  Su luz no es para exponer nuestros pecados y nuestra vergüenza, ni para condenarnos.  ¡No, Su luz gloriosa es para mostrarnos cuán perfectamente la sangre de Su Hijo ha lavado nuestros pecados!  Es por eso que Jesús pudo decirle a la mujer que Él no la condenaba —porque Él sería condenado por su pecado, así como por los nuestros, en la cruz.
Amado, la luz de Jesús revela la verdad de que nuestros pecados han sido completamente eliminados.  Revela también lo perfecto e impecables que somos debido a la obra perfecta de Cristo en la cruz.  ¡Cuando tú sabes esto, puedes acercarte con confianza a la presencia de Dios, sabiendo que tienes la luz de la vida que te da gracia y esperanza!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 8 de julio de 2018

No Mires Dentro Del Arca


Él mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.
1 Juan 2:2
En la película Los Cazadores Del Arca Perdida, las personas que intentaron ver dentro del arca, fueron heridos de muerte.  ¿Qué había dentro del arca que trajo juicio a aquellos que vieron dentro de ella?
La Biblia nos dice que el arca contenía las dos tablas de los Diez Mandamientos, la vasija con maná y la vara de Aarón que retoñó. (Hebreos 9:4)  Estos artículos eran símbolos de la rebelión del hombre.  Las dos tablas de los Diez Mandamientos, representaban el rechazo del hombre a las normas de Dios.  El maná representaba el rechazo del hombre a la provisión de Dios, y la vara de Aarón que retoñó, el rechazo del hombre al sacerdocio designado por Dios.
Dios no quería mirar estos símbolos de rebelión.  Él quería ser misericordioso con Su pueblo, así que les dio instrucciones para colocar los artículos en el arca y cubrir el arca con su propiciatorio, que es también, el lugar en donde se rociaba la sangre de los sacrificios de animales. 
Una vez al año, en el Día de la Expiación, el Sumo Sacerdote entraba en el Lugar Santísimo para rociar sobre el propiciatorio la sangre del animal que había sido sacrificado.  Los dos querubines en el propiciatorio, permanecían como guardianes de la justicia y santidad de Dios.
En representación también de los ojos de Dios, ellos miraban hacia la sangre en el propiciatorio.  Mientras la sangre estaba allí, la nación de Israel entera, era perdonada.  El juicio de Dios pasaba sobre ellos y ellos eran bendecidos durante otro año. (Levítico 16)
Hoy, la sangre del cordero derramada en el propiciatorio no es sangre de bueyes y cabras, ¡sino la preciosa sangre eterna del Hijo de Dios! (Hebreos 9:12)  Jesús es nuestro propiciatorio porque “Él Mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no solo para nosotros, sino para el mundo entero.  La palabra “propiciación” en el texto griego original, es la misma palabra que “trono de misericordia.” (Romanos 3:25, Hebreos 9:5)
Amado, Dios no ve tus pecados y los cuenta en tu contra, porque Él ve la sangre de Su Hijo.  Él ve la obra perfecta de Su Hijo con la que está más que complacido.  Dios tampoco quiere que tú veas tus pecados.  Él tampoco quiere que tú veas dentro del arca, mientras te enfocas en tus pecados.  ¡Él quiere que tú te enfoques en Cristo y Su obra terminada!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 22 de junio de 2018

Toda Maldición En Tu Vida Ha Sido Destruida


Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: Maldito todo el que cuelga de un madero).
Gálatas 3:13
Muchos creyentes probablemente saben que cuando Jesús murió, nuestros pecados fueron perdonados porque Él derramó Su sangre.  Sin el derramamiento de sangre, no hay perdón de pecados. (Efesios 1:7, Hebreos 9:22)  Pero, ¿por qué Jesús tuvo que morir en una cruz, si la pena capital de Israel durante el tiempo de Cristo era la lapidación y no la crucifixión?
Jesús fue colgado y muerto en la cruz porque Él conocía la ley que dice que “el colgado es maldito de Dios.” (Deuteronomio 21:23)  Él quería redimirnos de toda la maldición de la ley, así que Él fue a la cruz “habiéndose hecho maldición por nosotros.”  ¡Jesús tomó todas nuestras maldiciones en la cruz, para que nosotros podamos tomar todas Sus bendiciones!
En el momento en que tú recibiste a Jesús, toda maldición en tu vida fue destruida.  Y la manera en que tú experimentas esto es simplemente creyendo y confesando lo que Jesús hizo por ti.  Di: “Debido a Jesús, yo soy bendecido.”  Mientras más lo digas y lo creas, más lo experimentarás.
Así que, si hay un área en tu vida en la que te sientas oprimido, por ejemplo, una condición en tu piel que se niega a sanar, di: “Cristo me ha redimido de esta condición en mi piel.  Yo me niego a ella y la rechazo en el nombre de Jesús, ¡porque por Sus heridas yo fui sanado!” (1 Pedro 2:24)  ¡Créelo y confiésalo hasta que lo veas!
“Pero Pastor Prince, mi padre murió de cáncer.  Su padre murió de cáncer.  Y mi doctor me ha dicho que hay una probabilidad de que yo también pueda tener cáncer.  ¡Está en nuestra sangre!”
Mi amigo, ¡la sangre de Cristo derramada en la cruz te ha redimido de toda maldición, incluyendo enfermedades como el cáncer!  En la cruz, Dios puso la maldición del cáncer en Jesús.  Y Él Mismo puso todas las bendiciones de Jesús en ti.  Por lo tanto, ¡espera que únicamente las bendiciones de Jesús vengan sobre ti y te alcancen!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince