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lunes, 27 de abril de 2020

No Hay Defecto En Ti


Inspiración de Gracia
Toda tú eres hermosa, amada mía, y no hay defecto en ti.  (Cantar de los Cantares 4:7)
Jesús nos dice a Su novia: “Toda tú eres hermosa, amada Mía, y no hay defecto en ti.”  Pero nuestra respuesta a Él tiende a ser: “¿Yo?  ¿Todo hermoso y sin defecto?  ¡Tú no me conoces, Señor!”
¿Tú de verdad crees que Dios no te conoce?
Dios ve la realidad como nadie más la ve.  Él ve la perfección de la obra terminada de Su Hijo en tu vida.  ¡Mediante la ofrenda de Sí Mismo en la cruz, Jesús te ha hecho perfecto para siempre! (Ver Hebreos 10:14)  Tú has sido hecho la justicia de Dios en Cristo. (Ver 2 Corintios 5:21)  Y nunca encontrarás ningún defecto en esta justicia que Jesús murió para darte.
Así que, Dios quiere que tú te veas a ti mismo justo —todo hermoso y sin defecto en Cristo.  Todos los días, sé consciente de tu justicia en Cristo.  Di: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.  No hay ningún defecto en mí a quien Él ha perfeccionado con Su sangre.”  Cuando hagas esto, estarás honrando a Jesús y Su obra terminada.
Si eres consciente de tus pecados, entonces no estás honrando la obra de Cristo.  Tú puedes pensar que estás siendo humilde o santo al ser consciente de pecado.  ¿Pero sabías que la Biblia llama a la conciencia de pecado una “mala conciencia”?
Hebreos 10:21–22 nos dice que puesto que tenemos a Jesús como nuestro Sumo Sacerdote, “acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia.”  ¿Qué quiere decir el escritor de Hebreos con “una mala conciencia”?  Si lees el principio del mismo capítulo, hallarás que él está hablando acerca de una “conciencia de pecado.” (Ver Hebreos 10:2)  Pablo la llama una “conciencia cauterizada.” (1 Timoteo 4:2)  La palabra griega para “cauterizada” aquí es kauteriazo, y significa llevar contigo perpetuamente una conciencia de pecado.
Así que no lleves contigo una mala conciencia o una conciencia cauterizada.  Tu vida de pecado ya ha sido castigada completamente en el cuerpo de Jesús en la cruz.  Se consciente, en cambio, de tu perfección y justicia en Cristo.  Debido a lo que Jesús ha hecho por ti, tú puedes declarar confiadamente: “¡Yo soy completamente hermoso y no hay defecto en mí!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 19 de noviembre de 2019

¡Él Pagó Todo!


Medita En
Al que no conoció, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él.  (2 Corintios 5:21)
Yo predico el evangelio de la gracia porque las buenas nuevas de Jesús cambian vidas.  El evangelio es la buena noticia de que en el momento en que tú recibes a Jesús en tu vida y lo haces tu Señor y Salvador, todos tus pecados son perdonados y tú recibes el regalo de la vida eterna.  Tú eres justificado y hecho justo por tu fe en Jesucristo.  Tu justicia es un regalo de Él.  En Cristo tú ahora tienes una posición perfecta delante de Dios, pagada por la sangre preciosa y eterna de Su Hijo.  Ya no hay más juicio, castigo y maldición para ti porque el juicio completo, el castigo completo y la maldición completa por todos tus pecados cayeron sobre nuestro Señor Jesús en la cruz.  ¡Él pagó todo!
Esto es lo que le sucedió a Neil del Reino Unido cuando llegó a comprender que se había convertido en la justicia de Dios en Jesús:
Mientras leía un libro del Pastor Prince, fui liberado de una adicción a la pornografía de cuarenta años.  En el pasado, traté de salir de esta adicción por mi propio poder y con mis propias fuerzas, pero cada vez fallé.
Durante todo ese tiempo, el diablo usó esa adicción para acumular temores, culpa y condenación sobre mí.  Estos temores y vergüenza me impidieron pedir ayuda a los pastores de diversas iglesias a las que asistí durante este período de cuarenta años.  Yo incluso ocupé posiciones de liderazgo en algunos de estos lugares.
Al leer el libro del Pastor Prince, recibí una nueva revelación de quién soy en Cristo —yo soy la justicia de Dios en Cristo Jesús— y de cómo no hay ninguna condenación para aquellos que están en Cristo Jesús.  Fue a través de esta nueva revelación que el control de esta adicción sobre mi vida, se rompió para siempre.
Ahora uso un anillo en mi dedo medio izquierdo para recordarme que soy justo, tan justo como Jesús, que no hay ninguna condenación para mí porque estoy en Cristo Jesús, y que soy perfecto y santo ante los ojos de Dios.  Cada vez que el diablo trata de tentarme a ver pornografía, yo solo tengo que mirar el anillo para recordarme que yo soy la justicia de Dios en Cristo, y la tentación pierde el control sobre mí.
¡Aleluya!  De esto es de lo que te estoy hablando.  Amado, por largo que sea el tiempo que hayas estado luchado con una cierta tentación o adicción, la misma victoria que Neil tuvo y que todavía disfruta, puede ser tuya hoy.  Es tuya cuando tú sabes lo que la obra terminada de Jesús ha logrado para ti y recibes Su regalo de no condenación.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 1 de octubre de 2019

Dios Nunca Estará Enojado Contigo


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“Porque esto es para Mí como en los días de Noé, cuando juré que las aguas de Noé nunca más inundarían la tierra; así he jurado que no Me enojaré contra ti, ni te reprenderé. Porque los montes serán quitados y las colinas temblarán, pero Mi misericordia no se apartará de ti, y el pacto de Mi paz no será quebrantado” —dice el Señor, que tiene compasión de ti.  (Isaías 54:9–10)
En 1 Pedro 5:8 es emitida una advertencia: “¡Estén alerta! Cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar”.  Yo sé que un león ruge para intimidar y provocar temor, pero solía preguntarme qué tipo de temor intenta infundir el diablo en el creyente.  Debemos dejar que la Biblia interprete la Biblia.  No podemos basar nuestras interpretaciones en nuestros trasfondos denominacionales o nuestras experiencias.
Un día, estaba leyendo Proverbios 19 cuando me encontré con el versículo 12: “Como rugido de león es la ira del rey, y Su favor como rocío sobre la hierba”.  ¿Quién es el rey al que se refiere este versículo?  ¡Es nuestro Señor Jesús!  Así que, cuando el diablo anda como un león rugiente, está tratando de hacerse pasar por el Rey.  Él está tratando de hacerte sentir como si Dios estuviera enojado contigo.  Cada vez que escuchas una predicación que te deja con la sensación de que Dios está enojado contigo, ¿sabes qué?  ¡Te acaban de rugir!  Pero recuerda esto, amado: Dios NO va a enojarse contigo nunca más.  Él solo tenía que decirnos esto, pero quería que estuviéramos tan seguros de ello, que juró en su Palabra que Él nunca más se iba a enojar con nosotros.
Los versículos de hoy son de Isaías 54, que están justo después del famoso capítulo mesiánico de los sufrimientos de Cristo en Isaías 53.  De manera que, Isaías 54 está explicando los triunfos y el botín de Sus sufrimientos.
¿Sabes por qué Dios no se enojará con nosotros nunca más?  ¡Es debido a lo que Cristo logró por nosotros!  En la cruz, Dios derramó toda Su ira sobre el cuerpo de Su Hijo.  Jesús acabó con toda la indignación ardiente de un Dios santo contra todos nuestros pecados y cuando todo el juicio de Dios por nuestros pecados se había agotado por completo, Él gritó: “¡Consumado es!” (Juan 19:30)  Y debido a que nuestros pecados ya fueron castigados, Dios, que es un Dios santo y justo, no nos castigará hoy, cuando creemos en lo que Cristo ha hecho.  La santidad de Dios está ahora de tu lado.  Su justicia está ahora a tu favor, no en tu contra.  ¡Tú eres Su amado, en quien Él está complacido, debido a la obra terminada de Jesús!
La próxima vez que el diablo intente despojarte de tu entendimiento de ser amado, haciéndote pensar que Dios está enojado contigo, simplemente ignóralo.  Ignóralo cuando él diga: “¿Cómo puedes llamarte a ti mismo cristiano?”  ¡Tú eres un hijo de Dios justificado, aceptado y amado!  ¡Cuando creas esto, tendrás la confianza para enfrentar cada situación difícil con valentía, sabiendo que tienes el favor inmerecido de Dios de tu lado!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 28 de julio de 2019

Dios No Se Acordará De Tus Pecados Nunca Más


Medita En
“Pues tendré misericordia de sus iniquidades, y nunca más me acordaré de sus pecados”.  (Hebreos 8:12)
Cuando algo sale mal, ¿piensas, “bueno, esto me debe estar pasando debido a los pecados que he cometido”?  Cuando tienes una llanta desinflada o caes enfermo, ¿te preguntas, “por qué pecado me está castigando Dios ahora”?  Si tu respuesta a ambas preguntas es “sí”, no estás solo.  Este tipo de pensamiento es tan frecuente en la iglesia porque muchos creyentes realmente no creen que están bajo el nuevo pacto.  Creen lo contrario a las Escrituras de hoy y piensan que Dios no es misericordioso con sus iniquidades y siempre está atento a sus pecados.
El problema con la iglesia de hoy es creer erróneamente.  Jesús Mismo definió el nuevo pacto para nosotros en la última cena cuando Él dijo: “... esto es Mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados”. (Mateo 26:28)  La cláusula principal del nuevo pacto es el perdón de todos tus pecados debido a la sangre derramada de Jesucristo.  Tu perdón no depende de cuántas buenas obras hayas realizado, de cuánto dinero hayas dado a la iglesia o a organizaciones benéficas, ni de cuál posición de liderazgo tienes.  No, depende completamente de la sangre derramada de Jesús.
Dios puso la cláusula principal del nuevo pacto —Hebreos 8:12— como la última cláusula para mostrarnos que es esta cláusula final la que hace que el nuevo pacto funcione en nuestras vidas.  Si tú no crees esta cláusula principal y final, entonces no vas a experimentar todos los beneficios del nuevo pacto.  Además estas negando la Palabra de Dios y la obra terminada de Jesús.  El nuevo pacto dice que Dios es misericordioso con tus iniquidades y ha olvidado tus pecados.  Si Dios dice que Él los ha olvidado, entonces realmente Él los ha olvidado.  ¡Dios no puede mentir!
Pero, ¿cómo puede Dios olvidar mis pecados?
¡Él puede porque Él es Dios!  Si Él lo dijo, entonces Él lo ha hecho.  ¿Recuerdas ese pecado que cometiste hace muchos años?  Dios lo ha olvidado.  Él no guarda una cuenta detallada de todas tus faltas.  No hay una gran pantalla de proyección en el cielo para mostrar todos tus pecados —desde el día en que naciste hasta el día en que mueres.  Todos los registros de tus pecados fueron incinerados por la sangre de Jesús cuando Él gritó: ”¡Consumado es!” (Juan 19:30)  Cuando Dios te mira hoy, Él te ve cubierto con la sangre de Jesús y completamente justificado.
Solo el diablo, tú mismo y las personas a tu alrededor recordarán tus pecados.  Así que, cuando te sientas agobiado por los errores de tu pasado, ¡corre hacia Dios y apóyate en Su gracia!  ¿Por qué?  Porque Él tendrá misericordia de tus iniquidades y nunca más se acordará de tus pecados.  ¡Esta es la cláusula principal del nuevo pacto de la gracia!  ¡Esta es Su Palabra!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 8 de julio de 2019

¿Cómo Te Ves A Ti Mismo?


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Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.  (Proverbios 23:7)
La Biblia dice: “Como un hombre piensa en su corazón, así es él”.  Esto significa que la forma en que tú te ves a ti mismo determina tu salud física.  Así que, ¿cómo te ves a ti mismo en medio de tus síntomas o después de escuchar el informe de tu médico?
Amado, la verdad es que a través de la obra terminada de Jesús en la cruz, tú eres completamente justificado y completamente redimido de toda maldición de enfermedad. (Ver Gálatas 3:13, NVI)  Tú eres el hijo amado de Dios por quien Jesús hizo una obra completa de salvación, sanidad y libertad.
Así que no te veas como el enfermo que está tratando de recibir sanidad.  Tú eres el hijo de Dios sanado, justificado y amado, que está enfrentando algunos síntomas.  ¡Ten buen ánimo!  No hay ninguna enfermedad o condición médica que sea mayor que la obra perfecta y terminada que Jesús realizó para ti.  ¡Declara lo que tú fuiste hecho en Cristo y mira que tu cuerpo manifiesta esta verdad!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 21 de junio de 2019

Vivir Correctamente Es El Resultado De Creer Correctamente


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Pues como piensa dentro de sí, así es.  (Proverbios 23:7)
Al predicar la gracia a lo largo de los años, algunas personas me han preguntado esto: “¿No crees que nuestro comportamiento es importante?”  Les digo que nuestro comportamiento es importante, totalmente.  Pero también les digo que nuestro comportamiento como esposos, esposas, padres, estudiantes, empleados e hijos de Dios es el resultado de creer que somos justificados por la fe.  Digo esto una y otra vez, y nunca me cansaré de decirlo: Vivir correctamente es el resultado de creer correctamente.  Hay muchas personas predicando y enfocándose en vivir de la manera correcta.  Para ellos, vivir correctamente consiste en volverse más santos, temer más a Dios, hacer más obras, orar más, leer más la Biblia, servir más en la iglesia o dar más dinero para ayudar a los necesitados.  Pero amigo, cuando nos enfocamos solo en el comportamiento externo, estamos solo tratando con elementos superficiales.
Si bien una fuerte predicación sobre la santidad puede tener un efecto temporal en el comportamiento de las personas, esta no producirá un cambio duradero y permanente.  El cristianismo no se trata de la modificación del comportamiento.  Se trata de la transformación interna del corazón.  Así que, aferrémonos a las buenas enseñanzas que están llenas de Jesús y nuestra justificación por la fe en Él.  ¡Cuando estamos anclados en estos cimientos inquebrantables, nuestro comportamiento exterior se alinea con Su Palabra y comenzamos a producir frutos de justicia!
En caso de que haya algún malentendido, permíteme decirlo claramente en blanco y negro: Yo, Joseph Prince, odio el pecado y el mal vivir.  Como pastor de una iglesia local durante más de dos décadas, he sido testigo de primera mano de los efectos devastadores del pecado.  Éste destruye matrimonios, rompe familias, trae enfermedades y básicamente desgarra a una persona desde adentro hacia afuera.  Estoy del mismo lado que aquellos que predican contra el pecado y enseñan sobre la necesidad de vivir correctamente.  Sin embargo, en lo que difiero es en que yo creo que la solución para detener el pecado no se encuentra en enfocarse en vivir correctamente.  Se encuentra en creer correctamente.
¿Sabías que la Biblia nos dice por qué los creyentes carecen de cualidades para vivir correctamente como el autocontrol, la perseverancia y la bondad con los hermanos?  Dice en 2 Pedro 1:5–9: “… Porque el que carece de estas virtudes es ciego o corto de vista, habiendo olvidado la purificación de sus pecados pasados”.  ¡Wow!  Este versículo nos dice esencialmente que la razón por la que alguien no manifiesta estas cualidades de la vida correcta es porque ha olvidado que todos sus pecados han sido perdonados y que es justificado por la fe en Jesús.  Y habiéndolo olvidado, ésto no es algo que esta persona cree y de lo que está consciente, y afecta su comportamiento.
¡Así que comienza a creer lo correcto y vas a vivir de manera correcta!  Si ves que no estás viviendo correctamente algún área particular de tu vida —quizás esté luchando contra una adicción secreta— verifica lo que estás creyendo en esa área.  En algún momento creíste una mentira.  Pero hay buenas noticias: Cuando tú comienzas a ver y a creer que eres justificado en Cristo, cuando comienzas a confesar tu justicia por medio de Jesús en esa área de tu vida, tu rompimiento está a la vuelta de la esquina.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 28 de abril de 2019

Continúa Declarando Tu Justicia


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Pues lo que la ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Dios lo hizo: enviando a Su propio Hijo…  (Romanos 8:3)
Amo el versículo de hoy.  La respuesta, mi amigo, no se encuentra en la ley, sino en el Hijo.  La ley fue dada por un siervo, Moisés; la gracia vino por el Hijo, Jesús.  La revolución de la gracia comienza con una persona y Su nombre es Jesús.  Cuando tienes a Jesús como tu Señor y Salvador, y la revelación de Su gracia, lo tienes todo. Y más importante, tienes una identidad nueva de justo en Cristo.
Muchos creyentes no se dan cuenta de esto, pero las revelaciones pueden ser robadas y olvidadas.  Eso es lo que le sucedió a la iglesia de Corinto y Pablo tuvo que intervenir para recordarles su identidad de justos en Cristo.  Esta es también la razón por la cual es esencial que formes parte de una iglesia local en donde puedas seguir escuchando y escuchando mensajes que están llenos de la persona de Jesús, y estar rodeado de líderes y amigos centrados en Cristo que siempre te dirigirán de vuelta al Señor y a tu identidad de justo en Cristo.
Quiero animarte a hacer diariamente conciencia de tu justicia en Cristo, declarando y confesando tu justicia en voz alta.  Yo creo que tú sabes que eres justo en Cristo y que la justificación es un regalo que no puedes ganar.  Y aunque saber esto es fantástico, quiero que avances un paso más conmigo hoy y empieces a practicar el confesar tu justificación en Cristo todos los días.
Querido amigo, cuando estás estresado y miles de cosas gritan por ganar tu atención, susurra en voz baja: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”.  Cuando leas alguna noticia terrible en los periódicos de la mañana y tu corazón caiga presa de temor por tus seres queridos, solo susurra en voz baja: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”.  Y cuando sientas la tentación de volver a disfrutar de una adicción pasada, ahora sabes qué hacer: susurra en voz baja bajo, “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”.
Tu permanencia en la victoria está directamente relacionada con cuán consciente eres de tu identidad de justo en Cristo.  Si tú verdaderamente deseas ver rompimientos duraderos en tu vida y vivir por encima de la derrota, ¡declara!  Declara, declara y declara sin dudar.  ¡Y te prometo que vivirás más libre del estrés, más libre de los temores, más valientemente y más victorioso que nunca!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 7 de abril de 2019

Lo Que Dios No Ve

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“Él no ha observado iniquidad en Jacob, ni ha visto malicia en Israel…”  (Números 23:21)
Aprende a ver lo que Dios ve.  Echa un vistazo más de cerca a lo que Dios dice en el versículo anterior y solo haz una pausa por un momento.  ¿Había iniquidad en Israel?  (Cuando Dios usó la palabra “Jacob” aquí, se estaba refiriendo a todos los hijos de Israel).  ¿Hubo algún pecado en Israel?  ¿O todo el mundo en el campamento era perfecto?
Si desde la cima de la montaña, hicieras un acercamiento enfocado en el campamento de Israel, no es difícil imaginar que una gran variedad de imperfecciones, pecados, iniquidades y maldad estaban presentes en todo el campamento.  Pero la pregunta es, ¿lo vio Dios?
Mira Números 23:21 otra vez.  Nota que Dios no dijo que no había pecado o iniquidad en Su pueblo.  Él simplemente dijo que Él no lo vio.  De la misma manera, Él no está diciendo que no hay pecado en ti.  Lo que Dios dice es: “Yo no lo veo”.
Espera un momento, ¿cómo puede un Dios infaliblemente santo no ver pecado en mí?
Mi amigo, esto es porque esos mismos ojos sagrados vieron todos tus pecados castigados en el cuerpo de Jesucristo.  Tus pecados fueron castigados hasta la inexistencia.
En el campamento israelita, aunque había iniquidades, pecados y maldad, Dios no vio ninguno de ellos debido a que la sangre de toros y cabras que ellos ofrecían diariamente al Señor cubría a los hijos de Israel.  Cuánto más cierto es esto para nosotros hoy, nosotros que hemos sido lavados para siempre por la sangre del Cordero de Dios, Jesucristo, nuestro hermoso Salvador.
Bajo el antiguo pacto, los israelitas disfrutaron de una cobertura temporal a través de los sacrificios de animales, pero para nosotros, la expiación y el pago de todos nuestros pecados por Jesucristo, es eterno.  Es por eso que Dios no observa iniquidad, ni pecado en ti, ni ha visto maldad en ti.  Cuando Dios te mira hoy, Él te ve como un hijo o hija justificado, perdonado, sanado, favorecido, bendecido, aceptado y amado, debido a la cruz de Jesús.
Ahora, ¿te ves como Dios te ve?
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 2 de abril de 2019

Rompe El Ciclo De Derrota


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Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús…  (Romanos 8:1)
Las personas que creen equivocadamente que Dios es duro con ellos a causa de sus faltas, serán inevitablemente duros con las personas que los rodean y sobre todo, terminarán siendo muy duros consigo mismos.  Ellos no pueden perdonarse a sí mismos por los errores que cometieron en el pasado y terminan castigándose a sí mismos, sea que se den cuenta o no.  Es un ciclo vicioso de derrota.  Cuanto más no pueden perdonarse a sí mismos, más se lastiman con todo tipo de comportamientos y más resultan con ataduras de adicciones destructivas.  Esto lleva a una mayor culpa, lo que a su vez los impulsa a castigarse a sí mismos aún más —y el ciclo continúa.
Creo que la causa raíz de muchos hábitos pecaminosos, temores y adicciones puede seguirse hasta la condenación.  Quiero hablarte hoy sobre ir tras la condenación como la raíz, para ayudarte a recibir el perdón de Dios en esas áreas, a fin de que puedas romper tu ciclo de derrota y entrar en un nuevo ciclo de victoria.
¿Estás viviendo hoy con alguna culpa o condenación no resueltas?  Tengo excelentes noticias para ti.  Cuando te das cuenta de que el corazón de Dios no está en la condenación sino en el perdón, ¡toda tu vida puede ser transformada para Su gloria!  Personalmente, he presenciado tantas vidas transformadas al solo dar un pequeño paso de fe para creer en Su gracia y recibir Su perdón en sus vidas. 
En vez de castigarse a sí mismos por sus equivocaciones y descalificarse, estas personas comenzaron a corregir sus creencias y a recibir el perdón de Dios al ver a Jesús asumiendo su castigo.  Ellos comenzaron a ver a su Salvador haciéndolos dignos de recibir todas las bendiciones de Dios para sus matrimonios, familias y carreras.
En este momento, quiero animarte a soltar ante el Señor la culpa y la condenación que has acumulado a causa de las equivocaciones que cometiste a lo largo del tiempo.
Haz la oración de abajo conmigo.  Es una oración simple pero poderosa.  Te animo a hacerla cada vez que falles y experimentes culpa y condenación en tu corazón.  Deja de castigarte a ti mismo —tu respuesta se encuentra en la cruz de Jesús.  Yo te aseguro que cuando te acerques a Jesús y te recuerdes a ti mismo cuán perdonado y justificado eres en Cristo cada vez que fallas, comenzarás a vivir como la persona justificada y perdonada que Jesús te ha hecho.
Señor Jesús, ya no quiero vivir más bajo la culpa y la condenación.  Hoy, suelto todas mis faltas, pecados y equivocaciones en Tus amorosas manos.  Y recibo Tu perdón ahora mismo en mi corazón.  Gracias por Tu sangre preciosa que me lava y me hace más blanco que la nieve.  Ahora mismo me levanto en Tu justicia, favor, gozo y paz.  ¡Amén!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 18 de febrero de 2019

El León Rugiente

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Sed de espíritu sobrio, estad alerta.  Vuestro adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar.  (1 Pedro 5:8)
¿No es interesante en el pasaje anterior que el diablo tiene que buscar a aquellos a quienes puede devorar?  Esto significa que no puede devorar a todos.  ¡No le rindas tu autoridad a él y no seas hallado entre aquellos a quienes él puede devorar!  Además, ¿te diste cuenta de que él deambula como o asemejándose a “un león rugiente”?  Yo le pregunté al Señor por qué el diablo anda como un león rugiente y no como cualquier otra criatura.  Él me llevó a Proverbios 19:12, que dice: “Como rugido de león es la ira del rey”.  El diablo es un impostor que anda como un león rugiente porque está imitando al Rey de reyes, nuestro Señor Jesús, el verdadero León de Judá.  Él quiere que las personas piensen que nuestro Rey está lleno de ira, enojo y rabia contra nosotros.  Él viene a nosotros rugiendo con la voz de condenación, acusación y vergüenza.
Satanás quiere que tengas la impresión de que le has fallado a Dios y que Él no solo está decepcionado contigo, sino que también está francamente furioso contigo.  Ahora, si creyeras eso acerca de Dios, ¿te refugiarías bajo el refugio de Sus alas?  ¿Asumirías tu legítimo lugar de autoridad, poder y fuerza?  Por supuesto no.  De hecho, ¡huirías de Dios!
Los creyentes que están bajo una nube de condenación no van a orar el Salmo 91, la Oración de Protección.  Se sienten indignos de las promesas de Dios y de hecho, están esperando recibir el castigo y el juicio de Dios.  Ahí es exactamente donde el diablo quiere que estés.  Cuando huyes de Dios, estás corriendo directamente hacia la trampa del diablo.  Tú renuncias a tu lugar de autoridad cuando renuncias a tu lugar de intimidad con Dios.
Amado, necesitas saber esto: Tú eres amado.  Dios no está enojado contigo.  En Cristo, puedes tener plena seguridad de que eres perdonado, amado y justificado. (Ver Efe. 1:7, Rom. 8:37, 2 Cor. 5:21)  El Señor Jesús ha tomado todo tu castigo en la cruz para que hoy, tú puedas disfrutar de Su favor inmerecido, no ganado y del que no eres digno.  Dios te ve en Cristo, quien es completamente impecable y sin culpa.
Basados en nuestras propias acciones, ninguno de nosotros califica para Su protección.  Pero debido a lo que nuestro Señor Jesús ha hecho por nosotros en la cruz, todos podemos acercarnos confiadamente a Su trono de gracia. (Ver Heb. 4:16)  Debido a lo que Él ha hecho, nosotros calificamos para vivir en el lugar secreto con el Rey de reyes, ¡donde el falso “león rugiente” no tiene poder sobre nosotros!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 12 de febrero de 2019

Dios Te Bendice, Justo

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Hay bendiciones sobre la cabeza del justo.  (Proverbios 10:6)
Cada vez que encuentres una promesa o bendición para el justo, en la Biblia, tómala y di: “¡Padre, yo recibo esta bendición en el nombre de Jesús!”
Déjame mostrarte cómo practicar esto.  Cuando leas en Proverbios 10:6 que “hay bendiciones sobre la cabeza del justo”, di: “¡Gracias, Padre, ¡esta promesa es para MÍ porque Tú me has hecho justo por medio de la fe en Jesús y Su obra terminada!”
¡Así que todos los días, en vez de temer que la escasez vaya a devorarte, espera que la provisión y las bendiciones de Dios te persigan y te rodeen!  Espera que te sucedan cosas buenas.  Di: “Padre, yo te doy gracias por que Tus bendiciones coronan mi cabeza.  ¡Tu provisión abundante está sobre mí y toda mi casa!”
Amado, cuanto más comiences a creer y hablar palabras de abundancia, provisión y aumento, ¡más experimentarás las bendiciones completas del justo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 24 de enero de 2019

El Cordero De Dios

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He ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.  (Juan 1:29)
Te animo a comenzar cada día con este pensamiento: “Dios me ama y dio a Su Hijo único por mí.  Jesús es mi todo hoy.  Yo soy salvo, sanado, favorecido, justificado y aceptado en Cristo el Amado”.
Comienza tu día ocupando tu mente con Jesús.  Durante una temporada en mi vida, incluso antes de levantarme de la cama, repetía para mí mismo una y otra vez: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”.  Algunas mañanas lo decía más de cincuenta veces.  Quería que esta fuera una revelación latente en mi corazón, una creencia inquebrantable de que Dios es para mí y está conmigo.  Cuando ocupas tu mente con Jesús, ¡toda lucha, temor y esclavitud con la que estés enredado perderá su dominio sobre ti!
Hay una hermosa imagen de Jesús escondida en el Antiguo Testamento.  Bajo el Antiguo Pacto de la Ley, a aquellos que habían pecado se les dijo que trajeran al sacerdote una oveja que no tuviera mancha, arruga, ni defecto alguno.  El sacerdote no examinaba a la persona para ver si era perfecta (sin pecado), porque esta había pecado.  Así que, el sacerdote examinaba a la oveja.
Si la oveja era realmente perfecta, la persona que había pecado, ponía sus manos sobre la oveja en un acto para transferir sus pecados hacia la oveja inocente.  Al mismo tiempo, la inocencia y perfección de la oveja era transferida a la persona.  Seguidamente se mataba a la oveja y la persona se iba con su conciencia limpiada y la deuda por su pecado perdonada.  La persona se alejaba bajo un cielo abierto al favor y la bendición de Dios.
¿Puedes identificar a Jesús en esta práctica del Antiguo Testamento?  La oveja sin mancha, arruga, ni defecto, es una imagen del perfecto Cordero de Dios, Jesucristo Mismo, quien quita los pecados del mundo.  El sacerdote es una imagen de Dios.  Él no te examina por tus pecados.  En cambio, Él examina a Jesús y debido a que Jesús es gloriosamente perfecto, tú puedes vivir hoy con tu conciencia limpiada y tu deuda por pecado perdonada.  Puedes caminar bajo un cielo abierto y esperar el favor y las bendiciones de Dios en tu vida.  Qué hermosa imagen de la abundante y espléndida gracia de Dios.
¡Hoy, aparta tus ojos de ti mismo y detén tu propia introspección!  Mira a Jesús, el Cordero de Dios y ve Su perfección como tu perfección.  Ve Su inocencia como tu inocencia, Su justicia como tu justicia.  Mantente ocupado con Él y se transformado desde adentro hacia afuera.
Viendo a través de los ojos de la fe, 
Joseph Prince

martes, 23 de octubre de 2018

La Gracia De Dios Es Inmerecida


De Cristo os habéis separado, vosotros que procuráis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído.
Gálatas 5:4
¿Qué es la gracia de Dios?  En pocas palabras, la gracia de Dios es la bendición, la sanidad y la liberación que Dios te da a causa de Jesús.  La gracia de Dios es Su favor inmerecido, que no hemos ganado y del cual no somos dignos, pero que está dirigido a nosotros, simplemente por la obra terminada de Jesús en la cruz.
Dado que la gracia de Dios se basa en la obra de Jesús y no en nuestras obras, la única manera de que caigamos de esta gracia es creyendo que podemos ganarla, tener el mérito por ella y merecerla por medio de nuestra obediencia y nuestras buenas obras.  Por ejemplo, caemos de la gracia cuando decimos: “Dios tiene que responder a mi oración porque he orado durante bastante tiempo”.  También caemos de la gracia cuando pensamos que porque estamos sirviendo en la iglesia o porque hemos acabado con un mal hábito, Dios está complacido con nosotros y ahora tiene que bendecirnos.
Cuando pensamos que nuestros esfuerzos y nuestra obediencia hacen que recibamos las bendiciones de Dios, nos hacemos como los fariseos.  Ellos creían que el guardar la ley los justificaba y les aseguraba que Dios los bendijera. 
Pero ésta es la verdad cuando nosotros pensamos como ellos: “de Cristo os habéis separado, vosotros que procuráis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído.”  Esto significa que estamos separados de Cristo, que es nuestro Salvador, Redentor, Sanador y Proveedor.  ¡Cristo se convierte en alguien sin efecto para nosotros!
Mi amigo, seguramente quieres que Cristo sea alguien con efecto para ti.  Las personas para quienes Cristo es alguien con efecto en ellos, reciben de Él el milagro que necesitan.  Cuando Él es alguien con efecto para ellos, Él es su sanador y ellos son sanados.  Él es su sabiduría y ellos son sabios delante de los hombres.  Él es su buen éxito y ellos experimentan buen éxito en todo lo que hacen.
Amado, para que Cristo sea siempre alguien con efecto para ti y para no anular nunca la gracia de Dios que opera en tu vida, ¡sólo recuerda y cree que es a causa de Cristo y Su obra terminada —Su sangre, Sus llagas, Su muerte, Su obediencia— que tú eres justificado, sanado y bendecido!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 4 de octubre de 2018

Permanece Firme En La Fe


Sed de espíritu sobrio, estad alerta. Vuestro adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar.  Pero resistidle firmes en la fe...
1 Pedro 5:8-9
Cuando yo era un adolescente, me enseñaron que si yo quería resistir al diablo, tenía que reprenderle.  Así que, cuando un mal pensamiento venía a mi mente, o yo era tentado, me hallaba a mí mismo diciendo: “¡Te resisto diablo en el nombre de Jesús!  ¡Te ato, diablo!  ¡Vete lejos de mí, diablo!  ¡Te reprendo en el nombre de Jesús!”
Esto siguió así, hasta que Dios me mostró un día que aunque yo había “resistido” al diablo, ¡yo había pasado más tiempo hablando con él, que con Dios!  Yo estaba viviendo más consciente del diablo, que de Dios, a lo largo del día.
Revisé la Palabra de Dios y me di cuenta de que resistimos al diablo, no al enfocarnos en resistirle, sino al ser establecidos en la fe de que hemos sido hechos justos ante Dios por medio de la sangre de Jesús, al creer que somos la justicia de Dios en Cristo.  (2 Corintios 5:21)
Si, el diablo continuará recordándote tus errores, tus faltas y tus pecados.  Y te dirá que a causa de esas cosas, tú no puedes recibir tu sanidad, que tienes que pagar por tus errores, o que algo malo le sucederá a tu familia.  Él te acusará, te condenará y tratará de persuadir tu corazón para creer que él puede hacerte cosas malas.
Pero la verdad es que el diablo no puede imponer nada en tu vida, si no ha persuadido tu corazón.  Y tu corazón no puede ser persuadido si está “firme en la fe”, si está establecido en la justicia.  Dios dice que una vez tú estás establecido en justicia, “Estarás lejos de la opresión, pues no temerás, y del terror, pues no se acercará a ti”.  (Isaías 54:14)
Así que, ahora que mi corazón está establecido en justicia, yo puedo declarar con confianza: “Si, puede que yo tenga esos problemas en mi vida, pero yo no soy culpable a los ojos de Dios.  A los ojos de Dios yo soy justificado por fe, a causa de lo que Cristo ha hecho.  ¡Yo soy justo por la sangre de Cristo!”  Mi amigo, ¡así es como resistimos al diablo y nos convertimos en indevorables!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince