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martes, 1 de octubre de 2019

Dios Nunca Estará Enojado Contigo


Medita En
“Porque esto es para Mí como en los días de Noé, cuando juré que las aguas de Noé nunca más inundarían la tierra; así he jurado que no Me enojaré contra ti, ni te reprenderé. Porque los montes serán quitados y las colinas temblarán, pero Mi misericordia no se apartará de ti, y el pacto de Mi paz no será quebrantado” —dice el Señor, que tiene compasión de ti.  (Isaías 54:9–10)
En 1 Pedro 5:8 es emitida una advertencia: “¡Estén alerta! Cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar”.  Yo sé que un león ruge para intimidar y provocar temor, pero solía preguntarme qué tipo de temor intenta infundir el diablo en el creyente.  Debemos dejar que la Biblia interprete la Biblia.  No podemos basar nuestras interpretaciones en nuestros trasfondos denominacionales o nuestras experiencias.
Un día, estaba leyendo Proverbios 19 cuando me encontré con el versículo 12: “Como rugido de león es la ira del rey, y Su favor como rocío sobre la hierba”.  ¿Quién es el rey al que se refiere este versículo?  ¡Es nuestro Señor Jesús!  Así que, cuando el diablo anda como un león rugiente, está tratando de hacerse pasar por el Rey.  Él está tratando de hacerte sentir como si Dios estuviera enojado contigo.  Cada vez que escuchas una predicación que te deja con la sensación de que Dios está enojado contigo, ¿sabes qué?  ¡Te acaban de rugir!  Pero recuerda esto, amado: Dios NO va a enojarse contigo nunca más.  Él solo tenía que decirnos esto, pero quería que estuviéramos tan seguros de ello, que juró en su Palabra que Él nunca más se iba a enojar con nosotros.
Los versículos de hoy son de Isaías 54, que están justo después del famoso capítulo mesiánico de los sufrimientos de Cristo en Isaías 53.  De manera que, Isaías 54 está explicando los triunfos y el botín de Sus sufrimientos.
¿Sabes por qué Dios no se enojará con nosotros nunca más?  ¡Es debido a lo que Cristo logró por nosotros!  En la cruz, Dios derramó toda Su ira sobre el cuerpo de Su Hijo.  Jesús acabó con toda la indignación ardiente de un Dios santo contra todos nuestros pecados y cuando todo el juicio de Dios por nuestros pecados se había agotado por completo, Él gritó: “¡Consumado es!” (Juan 19:30)  Y debido a que nuestros pecados ya fueron castigados, Dios, que es un Dios santo y justo, no nos castigará hoy, cuando creemos en lo que Cristo ha hecho.  La santidad de Dios está ahora de tu lado.  Su justicia está ahora a tu favor, no en tu contra.  ¡Tú eres Su amado, en quien Él está complacido, debido a la obra terminada de Jesús!
La próxima vez que el diablo intente despojarte de tu entendimiento de ser amado, haciéndote pensar que Dios está enojado contigo, simplemente ignóralo.  Ignóralo cuando él diga: “¿Cómo puedes llamarte a ti mismo cristiano?”  ¡Tú eres un hijo de Dios justificado, aceptado y amado!  ¡Cuando creas esto, tendrás la confianza para enfrentar cada situación difícil con valentía, sabiendo que tienes el favor inmerecido de Dios de tu lado!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 7 de marzo de 2019

La Base Para Los Rompimientos Duraderos

Medita En
Para libertad fue que Cristo nos hizo libres; por tanto, permaneced firmes, y no os sometáis otra vez al yugo de esclavitud.  (Gálatas 5:1)
¡La cruz, mi querido lector, es la base para los rompimientos duraderos y la transformación interior genuina!  Muchas personas no pueden experimentar rompimientos duraderos de sus temores, adicciones y ataduras porque aún no comprenden el evangelio de la gracia.  Tú puedes evaluar qué tan bien comprendes lo que Jesús logró en la cruz por ti, al observar cuán libre eres en Cristo hoy.  ¿Estás luchando constantemente con pensamientos de temor, duda, culpa y condenación?  ¿Estás persistentemente enredado en un hábito pecaminoso o una adicción?
Si ese eres tú, necesitas estudiar, meditar y alimentarte con el evangelio de la gracia.  No te alejes de la gracia; sé fuerte en la gracia de Dios extendida hacia ti.  Sé fuerte en comprender que tus pecados son perdonados.  Sé fuerte en el conocimiento de que eres justificado por la fe por medio de la gracia.  Sé fuerte en la revelación de que hoy, tú eres la justicia de Dios en Cristo.
¡Cuando te fortaleces en el evangelio de la gracia, estás produciendo una vida de piedad, en santidad y rodeada de la gloria de Dios!  De la misma manera en que no puedes tocar el agua y no mojarte, no puedes “tocar” la gracia y no ser santo.  Y esta santidad es una santidad verdadera que nace desde el interior.  Es una santidad que fluye de un corazón que ha sido liberado de la auto-condenación.  No estamos hablando de cambios externos superficiales.  Estamos hablando de cambios que ocurren en lo más profundo del corazón de una persona y transforman sus motivaciones y pensamientos.  ¡El cambio real en una persona cuyo corazón es lavado por la preciosa sangre de Jesús y es tocado por Su gracia, trae rompimientos que son duraderos!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 9 de julio de 2017

Establécete En La Justicia De Jesús

En justicia serás establecida. Estarás lejos de la opresión, pues no temerás, y del terror, pues no se acercará a ti.
Isaías 54:14


Es importante que te establezcas en la justicia de Cristo.  ¿Por qué?  Porque esto va a determinar cómo responderás a la voz de acusación cuando estás creyéndole a Dios por cosas grandes y confiando en que Él va a responder a tus oraciones.
Digamos que estás manejando hacia una entrevista de trabajo y el acusador te dice: “Mira que fácilmente pierdes la calma en la carretera.  ¿Cómo puedes tener el descaro de esperar que te sucedan cosas buenas?”
Ahora, tú puedes responder diciendo: “Si, tienes razón.  ¿Cómo puedo esperar que el favor de Dios esté conmigo en esta entrevista?”  Esto sería creer que necesitas ganarte tu propia justicia y tu lugar de aceptación y favor delante de Dios.
O puedes responder diciendo: “Si, tienes razón.  Yo no merezco de ninguna manera tener el favor de Dios, ¿pero sabes qué?  Yo no estoy buscando lo que merezco.  Yo estoy buscando lo que Jesús merece.  Aún en este momento, Jesús, yo te agradezco que me veas perfectamente justo.  ¡Debido a la cruz y a Tu sacrificio perfecto, yo puedo esperar tener el favor inmerecido de Dios en mi entrevista!”
¿Ves que asombrosa diferencia?  En la segunda respuesta, tú estás establecido sobre la justicia de Cristo y no en tu propio actuar correcto o buen comportamiento.  Así que, vas hacia la entrevista dependiendo del favor inmerecido de Jesús y la haces bien.  Manejas a casa de vuelta, con paz y gozo, sintiendo el amor y el favor del Padre.  Consecuentemente, eres más paciente con los otros conductores.
Amado, estar establecido en tu justicia en Cristo y depender de Su favor inmerecido, ¡resulta en una vida de éxitos, paz y santidad práctica!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


domingo, 9 de abril de 2017

La Justicia Es Un Regalo

Porque si por la transgresión de uno, por éste reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por medio de Uno, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.
Romanos 5:17


Tú no puedes ser merecedor de las bendiciones de Dios por tus buenas obras.  Todas Sus bendiciones, incluyendo las bendiciones de salud, provisión y éxito, ¡están envueltas en la persona de Jesús!  Cuando tú tienes a Jesús, tienes el regalo de la justicia y la abundancia de la gracia, exclusivamente debido a Su favor inmerecido.  Tú no puedes ganártelos, trabajar por ellos o merecerlos.  ¡Son regalos!
Jesús es tu justicia, tu santidad y tu redención.  Tú eres justo, santo y redimido (y bendecido), no debido a tus buenas obras, sino porque has recibido la provisión de Dios, Su Hijo.
Y debido a que Jesús no puede fallar, ni ser removido del trono, ¡tú siempre vas a tenerlo a Él como tu justicia, tu santidad y tu redención!  Te animo a que medites en esta poderosa verdad este día.  Esta va a sacarte del reino de las dudas y los temores, y te pondrá en el reino de la fe y la esperanza.  Va a hacerte reinar sobre tus circunstancias.
Ahora, coloca tu mano sobre tu corazón y declara esto: “Jesús, porque a que te tengo a Ti, yo siempre voy a ser justo por Tu preciosa sangre.  ¡Todas las bendiciones, provisión, gracia y éxito que pertenecen a los justos, son mías hoy y yo las recibo por fe!  ¡Amén y Amén!”
Viendo a través de los ojos de la fe,   

Joseph Prince


domingo, 30 de octubre de 2016

La Sangre De Jesús Está En El Asiento De Misericordia

Tomará además de la sangre del novillo y la rociará con su dedo en el lado oriental del propiciatorio; también delante del propiciatorio rociará con su dedo siete veces de la sangre.
Levítico 16:14

Si has visto la película, Los Cazadores del Arca Perdida, recordarás que cuando la tapa del arca fue levantada, criaturas de aspecto extraño flotaron por los aires y destruyeron a las personas a su alrededor.  Aunque parecía interesante, esto es bíblicamente inexacto —el arca de la Biblia no contenía criaturas de aspecto extraño.  ¿Entonces qué cosas eran las que estaban ahí dentro?
Había tres artículos en el arca: la urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que retoñó y las dos tablas de piedra sobre las cuales Dios había escrito los Diez Mandamientos. (Hebreos 9:4)  Estos artículos son realmente símbolos de la rebelión del hombre.  La urna de oro que contenía el maná representa el rechazo del hombre a la provisión de Dios.  La vara de Aarón que retoñó representa el rechazo del hombre a la dirección de Dios y las dos tablas de piedra de los mandamientos de Dios, representa el rechazo del hombre a Su modelo de santidad.
Pero debido a que Dios se deleita en la misericordia, Él tenía estos artículos guardados en el arca y cubiertos con el asiento de misericordia, el cual tenía dos querubines en él. (Hebreos 9:5)  Y, una vez al año, el Sumo Sacerdote entraría al Lugar Santísimo, en donde estaba el arca, y rociaría la sangre del sacrificio de los animales en el asiento de  misericordia.  Esto significa que los ojos de Dios, representados por los ojos de los querubines, no verían los símbolos de la rebelión del hombre.  Y mientras la sangre estaba allí en el asiento de la misericordia, Él sólo vería la sangre y aceptaría a las personas.
Hoy, Jesús es nuestro Sumo Sacerdote y Él Mismo ha rociado Su propia sangre en el verdadero asiento de misericordia en el cielo —el trono de gracia. (Hebreos 9:23-26)  Curiosamente, el número de veces que el Sumo Sacerdote del Antiguo Testamento tuvo que rociar la sangre sobre el asiento de misericordia —siete— habla del sacrificio perfecto de Jesús.  Y debido a que Su sacrificio es perfecto y Él es perfecto, nosotros, los que estamos en Cristo, ¡tenemos para siempre una posición perfecta delante de Dios!
Mi amigo, mientras te presentas hoy a Dios, no te preocupes por estar por debajo de Su estándar de santidad.  Él no ve tus pecados. (Hebreos 8:12, 10:17)  Él ve la sangre de Su Hijo sobre el propiciatorio.  ¡Tú tienes una posición perfecta delante de Él, para siempre!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Dios no ve tus pecados.  Él sólo ve la sangre de Su Hijo sobre el asiento de misericordia.


domingo, 31 de julio de 2016

¿Qué Has Estado Diciendo?

La muerte y la vida están en poder de la lengua…
Proverbios 18:21

Hay muchas cosas en la vida que pueden provocarnos temor –perder nuestro trabajo, enfermedades mortales, ataques terroristas y así sucesivamente.  Cuando nos enfrentamos a estas cosas, tenemos la tendencia a ceder a la preocupación y el miedo, y comenzamos a hablar de nuestros miedos.
Job no fue diferente.  Él constantemente temía que Dios los castigaría a él y a su familia porque no dejaba de pensar que sus hijos habían pecado contra Dios.  Se levantaba temprano en la mañana para ofrecer sacrificios, diciendo: “Tal vez mis hijos hayan pecado y maldecido a Dios en sus corazones.”  Y la Biblia nos dice que hacía esto siempre (Job 1: 5).
Así que, Job continuó confesando los pecados de sus hijos y temiendo que algo terrible les sucedería a él y a su familia.  De hecho, esta conciencia de pecado no sólo le produjo temor, la Biblia nos dice que estaba aterrorizado (Job 3:25).
Es importante que entendamos que fue la conciencia de pecado de Job lo que le abrió la puerta a Satanás.  Su preocupación por los pecados que su familia pudo haber cometido dio a Satanás la oportunidad de traer muerte y destrucción a su vida.  Dios tenía un cerco de protección alrededor de Job.  Pero cuando él comenzó a ser consciente de pecado y tener una temerosa expectación de juicio, el cerco fue removido y Satanás pudo atacarlo (Job 1: 9-12).
Amigo, si has pecado, no digas: “He fallado de nuevo.  Merezco ser castigado por Dios.”  ¡Recuerda que tus pecados ya han sido perdonados porque Jesús fue castigado y condenado en tu lugar!  (Efesios 1: 7).  Así que di: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo.  Jesús, Tú eres mi santidad y mi perfección” (1ª Corintios 1:30; 2ª Corintios 5:21).
Debemos ser conscientes de lo que creemos y decimos regularmente porque “la muerte y la vida están en poder de la lengua.”  Así que, cuando oigas hablar de un virus mortal que ha tomado muchas vidas, no digas: “¡Yo seré el próximo porque no he sido un buen cristiano!”  En cambio, di: “Jesús, Tú eres mi justicia y protección. Ciertamente me librarás del lazo del cazador, de la peste destructora” (Salmo 91: 3).
Amado, creer y confesar de esta manera,  no sólo agrada a Dios, ¡sino que también cierra la puerta a Satanás para que él no pueda obrar en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento del Día

Se consciente de lo que crees y dices con regularidad porque la muerte y la vida están en poder de la lengua.


lunes, 16 de mayo de 2016

No Mires Dentro Del Arca

Él mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.
1ª Juan 2:2

En la película Los Cazadores Del Arca Perdida, las personas que intentaron ver dentro del arca, fueron heridos de muerte.  ¿Qué había dentro del arca que trajo juicio a aquellos que vieron dentro de ella?
La Biblia nos dice que el arca contenía las dos tablas de los Diez Mandamientos, la vasija con maná y la vara de Aarón que retoñó. (Hebreos 9:4)  Estos artículos eran símbolos de la rebelión del hombre.  Las dos tablas de los Diez Mandamientos, representaban el rechazo del hombre a las normas de Dios.  El maná representaba el rechazo del hombre a la provisión de Dios, y la vara de Aarón que retoñó, el rechazo del hombre al sacerdocio designado por Dios.
Dios no quería mirar estos símbolos de rebelión.  Él quería ser misericordioso con Su pueblo, así que les dio instrucciones para colocar los artículos en el arca y cubrir el arca con su propiciatorio, que es también, el lugar en donde se rociaba la sangre de los sacrificios de animales. 
Una vez al año, en el Día de la Expiación, el Sumo Sacerdote entraba en el Lugar Santísimo para rociar sobre el propiciatorio la sangre del animal que había sido sacrificado.  Los dos querubines en el propiciatorio, permanecían como guardianes de la justicia y santidad de Dios.
En representación también de los ojos de Dios, ellos miraban hacia la sangre en el propiciatorio.  Mientras la sangre estaba allí, la nación de Israel entera, era perdonada.  El juicio de Dios pasaba sobre ellos y ellos eran bendecidos durante otro año. (Levítico 16)
Hoy, la sangre del cordero derramada en el propiciatorio no es sangre de bueyes y cabras, ¡sino la preciosa sangre eterna del Hijo de Dios! (Hebreos 9:12)  Jesús es nuestro propiciatorio porque “Él Mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no solo para nosotros, sino para el mundo entero.”  La palabra “propiciación” en el texto griego original, es la misma palabra que “trono de misericordia.” (Romanos 3:25, Hebreos 9:5)
Amado, Dios no ve tus pecados y los cuenta en tu contra, porque Él ve la sangre de Su Hijo.  Él ve la obra perfecta de Su Hijo con la que está más que complacido.  Dios tampoco quiere que tú veas tus pecados.  Él tampoco quiere que tú veas dentro del arca, mientras te enfocas en tus pecados.  Él quiere que tú te enfoques en Cristo y Su obra terminada!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

No te enfoques en tus pecados.  Enfócate en Cristo y Su obra terminada.


jueves, 21 de abril de 2016

El Rey No Está Enojado Contigo

Como rugido de león es la ira del rey, y Su favor como rocío sobre la hierba.
Proverbios 19:12

La Biblia nos dice que el diablo anda al acecho como león rugiente, buscando a quién devorar (1ª Pedro 5:8).  Pero, alguna vez te has preguntado, ¿por qué él actúa como un león rugiente?
Tiene algo que ver con el rugido del león.  En la Biblia, el rugido del león habla de la ira del rey —“Como rugido de león es la ira del rey.”  Así que, cuando el diablo anda como un león rugiente, él está tratando de darte la impresión de que el Rey está enojado contigo.  Y cuando tú crees que Dios está enojado contigo, el diablo sabe que te tiene.
Cuando tú piensas que Dios está enojado contigo o que se siente defraudado por ti, ya no tienes la confianza de Su amor por ti.  En vez de esto, tienes temor y esperas un castigo de Su parte.  Quieres estar lejos de Él porque no quieres provocar más Su ira.
Pero la verdad es que Dios no está enojado contigo, aún cuando tú fallas o lo arruinas, porque todos tus pecados han sido juzgados en el cuerpo de Su Hijo en la cruz.  Como Cordero de Dios, Jesús se convirtió en tu holocausto.  Es por eso que Él dijo: “Tengo sed.” (Juan 19:28)
Aquellos que lo escucharon decir esto en el Calvario ese día, pensaron que Su sed era física.  Realmente, Su sed era espiritual, porque Él estaba siendo “quemado” por el fuego de la ira de Dios.  Él estaba siendo juzgado por nuestros pecados.  ¡Su cuerpo extinguió toda la ira de Dios, hasta que todo reclamo de la santidad de Dios quedó satisfecho y Su ira fue aplacada!
Ahora, existe una ley llamada “la ley de doble juzgamiento”, que sostiene que el mismo crimen no puede ser juzgado dos veces.  Por lo tanto, el fuego de la ira de Dios no va a caer nunca sobre ti como creyente, porque éste ya cayó sobre Su Hijo en la cruz.  Él juzgó tus pecados entonces, pero en el cuerpo de Su Hijo. 
Así que, ahora tú no estás bajo la ira del Rey, sino bajo Su favor.  Y Su favor llueve sobre ti cada mañana como rocío sobre la hierba!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Tú no estás bajo la ira del Rey, sino bajo Su favor.


miércoles, 4 de noviembre de 2015

La Sangre De Jesús Está En El Asiento De Misericordia

Levítico 16:14
Tomará además de la sangre del novillo y la rociará con su dedo en el lado oriental del propiciatorio; también delante del propiciatorio rociará con su dedo siete veces de la sangre.
Si has visto la película, Los Cazadores del Arca Perdida, recordarás que cuando la tapa del arca fue levantada, criaturas de aspecto extraño flotaron por los aires y destruyeron a las personas a su alrededor.  Aunque parecía interesante, esto es bíblicamente inexacto —el arca de la Biblia no contenía criaturas de aspecto extraño.  ¿Entonces qué cosas eran las que estaban ahí dentro?
Había tres artículos en el arca: la urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que retoñó y las dos tablas de piedra sobre las cuales Dios había escrito los Diez Mandamientos (Hebreos 9:4).  Estos artículos son realmente símbolos de la rebelión del hombre.  La urna de oro que contenía el maná representa el rechazo del hombre a la provisión de Dios.  La vara de Aarón que retoñó representa el rechazo del hombre a la dirección de Dios y las dos tablas de piedra de los mandamientos de Dios, representa el rechazo del hombre a Su modelo de santidad.
Pero debido a que Dios se deleita en la misericordia, Él tenía estos artículos guardados en el arca y cubiertos con el asiento de misericordia, el cual tenía dos querubines en él (Hebreos 9:5).  Y, una vez al año, el Sumo Sacerdote entraría al Lugar Santísimo, en donde estaba el arca, y rociaba la sangre del sacrificio de los animales en el asiento de  misericordia.  Esto significa que los ojos de Dios, representados por los ojos de los querubines, no veían los símbolos de la rebelión del hombre.  Y mientras la sangre estaba allí en el asiento de la misericordia, Él sólo veía la sangre y aceptaba a las personas.
Hoy, Jesús es nuestro Sumo Sacerdote y Él Mismo ha rociado Su propia sangre en el verdadero asiento de misericordia en el cielo —el trono de gracia (Hebreos 9:23-26).  Curiosamente, el número de veces que el Sumo Sacerdote del Antiguo Testamento tuvo que rociar la sangre sobre el asiento de misericordia —siete— habla del sacrificio perfecto de Jesús.  Y debido a que Su sacrificio es perfecto y Él es perfecto, nosotros, los que estamos en Cristo, tenemos para siempre una posición perfecta delante de Dios!
Mi amigo, mientras te presentas hoy a Dios, no te preocupes por estar por debajo de Su estándar de santidad.  Él no ve tus pecados (Hebreos 8:12, 10:17).  Él ve la sangre de Su Hijo sobre el propiciatorio.  Tú tienes una posición perfecta delante de Él, para siempre!
Pensamiento Del Día

Dios no ve tus pecados.  Él sólo ve la sangre de Su Hijo sobre el asiento de misericordia.


lunes, 19 de mayo de 2014

Dios Nunca Va A Estar Enojado Contigo

Medita En

 “Porque esto es para mí como en los días de Noé, cuando juré que las aguas de Noé nunca más inundarían la tierra; así he jurado que no me enojaré contra ti, ni te reprenderé. Porque los montes serán quitados y las colinas temblarán, pero mi misericordia no se apartará de ti, y el pacto de mi paz no será quebrantado —dice el Señor, que tiene compasión de ti.”
Isaías 54:9-10
Una buena noticia del evangelio es que Dios NUNCA va a estar enojado contra nosotros.  Él podía solamente decirnos esto, pero quiso que estuviéramos tan seguros de ello, que juró en Su Palabra que nunca más va a estar enojado contra nosotros.
Los versículos de hoy son de Isaías 54, que se encuentra justo después del famoso capítulo mesiánico de los sufrimientos de Cristo en Isaías 53.  Por lo tanto, Isaías 54 está hablando de los triunfos y botines de Sus sufrimientos.
¿Sabes por qué Dios nunca va a estar enojado con nosotros otra vez? ¡Es debido a lo que Cristo ha alcanzado por nosotros!  En la cruz, Dios derramó todo Su enojo en el cuerpo de Su Hijo.  Jesús agotó toda la indignación ardiente del Dios santo, contra nuestros pecados.   Y debido a que nuestros pecados ya han sido castigados, Dios, quien es un Dios santo y justo, no va a castigarnos ahora que nosotros creemos en lo que Cristo ha hecho.  La santidad de Dios está ahora de tu lado.  Su justicia está ahora por ti, no contra ti.  ¡Tú eres Su amado, en quien Él tiene complacencia debido a la obra terminada de Jesús!
Cuando tú crees esta verdad, puedes tener la confianza de enfrentar cada problema con audacia, ¡sabiendo que tú tienes el favor inmerecido de Dios de tu lado!
Bendiciones,

Joseph Prince


jueves, 4 de julio de 2013

Dios Está Satisfecho Con Usted



Medite En

… [Él] nos hizo aceptos en el Amado.
Efesios 1:6


¿Alguna vez se ha preguntado si Dios está satisfecho con usted?
En realidad, la pregunta que debería hacerse no es, ¿si Dios está satisfecho con usted?  La pregunta debería ser, ¿si Dios está satisfecho con Jesús y Su obra terminada en la cruz?  Y la respuesta es esta: Él está completamente satisfecho!
En la cruz es donde se encuentra esa aceptación.  Allí, Jesús exclamó con Su último aliento, “¡Consumado es!” (Juan 19:30).  La obra se ha completado.  El castigo completo por todos sus pecados fue exigido a Jesús en la cruz.  Dios nunca va a castigar al creyente, no porque Él se haya ablandado ante el pecado, sino porque todos sus pecados ya han sido castigados en el cuerpo de Jesús.  La santidad de Dios y Su justicia están ahora de su lado!
Hoy en día, Dios no le está valorando en base a lo que usted ha hecho o dejado de hacer.  Él le valora basado en lo que Jesús ha hecho.  ¿Está Dios satisfecho con Jesús hoy?  Sí, por supuesto que lo está.  Por lo tanto, en la misma medida en que Dios está satisfecho con Jesús, Él está satisfecho con usted porque Él le ha puesto a usted en Jesús, el Amado!  ¿Cómo podría usted no tener Su aceptación, gracia, ayuda y bendición?

Bendiciones,
Joseph Prince


lunes, 10 de junio de 2013

Establézcase En La Justicia De Jesús



Medite En

En justicia serás establecida. Estarás lejos de la opresión, pues no temerás, y del terror, pues no se acercará a ti.
Isaías 54:14

Es importante que usted se establezca en la justicia de Cristo.  ¿Por qué?  Porque eso va a determinar la forma en que usted responda a la voz de acusación cuando esté creyendo a Dios por las cosas grandes y cuando esté confiando en Él la respuesta a sus oraciones.
Digamos que usted está conduciendo hacia una entrevista de trabajo y el acusador le dice: “Mira lo fácil que pierdes la calma en el camino.  ¿Cómo puedes tener el atrevimiento de esperar que te sucedan cosas buenas?”
Ahora, usted podría responder diciendo: “Sí, tienes razón.  ¿Cómo puedo esperar que la gracia de Dios esté conmigo en la entrevista?”  Eso es creer que usted tiene que ganarse su propia justicia y su propio lugar de aceptación y gracia delante de Dios.
O bien, podría responder diciendo: “Sí, tienes razón.  Yo no merezco tener la gracia de Dios para nada, pero ¿sabes qué?  No estoy buscando lo que yo merezco.  Busco lo que Jesús merece.  Incluso en este momento, Jesús, te agradezco porque Tú me viste perfectamente justo.  Debido a la cruz y a Tu sacrificio perfecto, yo puedo esperar el favor inmerecido de Dios en mi entrevista!”
¿Ve la sorprendente diferencia?  En la segunda respuesta, usted está establecido en la justicia de Jesús y no en su propio buen proceder o comportamiento correcto.  Así que usted va hacia la entrevista dependiendo del favor inmerecido de Jesús y la hace bien.  Usted conduce hacia su casa con paz y gozo, sintiendo el amor y el favor del Padre.  En consecuencia, usted es más paciente con los demás conductores.
Amado, estar establecido en la justicia de Cristo y depender de Su favor inmerecido resulta en una vida de éxito, paz y santidad cultivada!

Bendiciones,
Joseph Prince