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sábado, 29 de febrero de 2020

No Te Rindas Con El Treinta Por Uno


Inspiración de Gracia
Y otras semillas cayeron en buena tierra, y creciendo y desarrollándose, dieron fruto, y produjeron unas treinta, otras a sesenta y otras a ciento por uno.  (Marcos 4:8)
Quizás te han maravillado los milagros de sanidad instantánea de Dios.  Tal vez tú creíste que Él haría lo mismo por ti.  Pero ahora, cuando ves que tu propia sanidad tarda tanto en manifestarse, te sientes tentado a rendirte.
Amigo, cuando la manifestación no llega instantáneamente, no debemos desanimarnos porque Jesús nos dejó un secreto cuando compartió la parábola del sembrador. (Ver Marcos 4:3–20)
La parábola del sembrador nos enseña que una vez que nosotros recibamos la Palabra de Dios en nuestros corazones, con respecto a nuestra situación, las bendiciones de Dios van a manifestarse progresivamente.  Cuando recibimos nuestra manifestación al treinta por uno, significa que el 70 por ciento de esa condición todavía está allí.  Pero algunos de nosotros nos rendimos al treinta por uno porque todavía sentimos más dolor que alivio.
¡Necesitamos darnos cuenta de que estamos treinta veces mejor que antes y que nuestro sesenta por uno está en camino!  Una vez que recibamos nuestra manifestación del sesenta por uno, todavía hay un 40 por ciento que no está bien.  ¡Pero ahora estamos más sanados que enfermos y solo necesitamos prepararnos para la manifestación del ciento por uno!
Durante años, yo tuve una afección cutánea.  La medicación no ayudaba y finalmente, después de haber hecho todo lo que sabía hacer, decidí tomar la Santa Cena y orar al respecto.  Le dije: “Padre, tengo una enfermedad.  No sé qué está obstaculizando la manifestación física de esta sanidad.  Espíritu Santo, estoy confiando en Ti para que hagas una intercesión perfecta con respecto a la manifestación de mi sanidad.”
Así fue como oré por la condición de mi piel.  ¿Crees que me miré al espejo para ver si esta se había ido?  ¡Por supuesto que lo hice!  Soy como cualquier otra persona.  Pero, ¿crees que dejé de orar?  No, yo seguí orando hasta que un día escuché una voz dentro de mí que decía: “Mira tu cuerpo.”  Cuando me miré en el espejo, ¡la condición de mi piel había desaparecido por completo!  Yo estaba completamente sanado, pero la manifestación de la sanidad fue gradual.
Hoy, si tú solo ha visto una mejoría del treinta por uno en tu situación, no te rindas.  ¡La mejoría del sesenta y luego del ciento por uno, están en su ruta hacia ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 29 de agosto de 2019

Mira El Perfecto Amor Del Padre


Medita En
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, más tenga vida eterna”.  (Juan 3:16)
Bajo el nuevo pacto de Su maravillosa gracia, tu Padre en el cielo no busca juzgarte por tus fallas porque Él ya ha juzgado cada una de tus fallas, errores y pecados en el cuerpo de Su propio Hijo, Jesucristo.  El nombre que Jesús vino a revelar en el nuevo pacto de la gracia es “Padre”.  Hoy Dios quiere acercarte a ti como un Padre amoroso y afectuoso.
¿Conoces el alcance del amor de Su corazón hacia ti?
¿Sabías que fue Su idea enviar a Jesús para ser castigado en la cruz por ti?
Lee el pasaje más famoso de la Biblia y personalízalo para que puedas ver el sentir del corazón de Dios por ti: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna.  Porque Dios no envió a Su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él”. (Juan 3:16–17)  Cree hoy, sin sombra de duda, que tu Padre te ama y envió a Su propio Hijo para salvarte.
Comprende que no estamos menospreciando la obra de Jesús en la cruz cuando hablamos del Padre y Su amor por ti.  La verdad es que Jesús vino a revelarte el amor del Padre.  Dios te amó tanto que envió a Su amado Hijo unigénito a pagar el alto precio de la cruz para limpiarte de todos tus pecados.
¿Sabes que Dios ama profundamente a Jesús?  Jesús es el amado Hijo de Dios, la niña de Sus ojos.  Ahora, si tu Padre en el cielo no retuvo a Su precioso Hijo, Jesucristo, y lo sacrificó por ti, ¿cuánto crees que Él te ama?  Tú ni siquiera puedes comenzar a comprender la intensidad y la magnitud del amor de tu Padre por ti, hasta que te des cuenta de lo mucho que el Padre ama a Jesús —porque Él entregó a Jesús para rescatarte.
¡Espero que estés comenzando a experimentar y a ver por ti mismo cuán amado eres por el Padre y cuán precioso eres para Él!  No le temas —mira el amor en el corazón de tu Padre revelado a través de la cruz del Calvario.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 29 de julio de 2019

“¡Abba, Padre!”


Medita En
Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un Espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu Mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.  (Romanos 8:15–16)
Me encanta cuando estoy en Israel, escuchar a los niños pequeños corriendo en los patios de recreo, gritando: “¡Abba! ¡Abba!” y saltar a los abrazos de sus papás.  Para los judíos, Abba es la manera más íntima en la que puedes dirigirte a tu padre.  Es una hermosa imagen de la verdad de que a través de Jesús, tú recibiste el Espíritu de adopción por el cual clamas: “¡Abba, Padre!”  ¿Notaste que el Espíritu Santo se negó a traducir la palabra aramea original ”Abba” a otro idioma?
En los brazos de Abba, un hijo está más seguro, protegido y amado.  Ningún enemigo puede sacar a un niño de los brazos fuertes de su Abba.  Esa es la imagen que Dios quiere que nosotros tengamos cuando oramos a Él y lo llamamos “Abba”.  Por supuesto, tú puedes llamarlo “Papito” o “Papá”, o cualquier término que te ayude a ver a Dios como un Padre cálido, amoroso y protector.
A menos que puedas verlo como tu Padre Abba, vas a continuar teniendo un “espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor” (Rom. 8:15), refiriéndose esto al temor de Dios del Antiguo Testamento.  Es el temor servil al juicio y al castigo lo que te lleva a la esclavitud y te hace temer a Dios.  Pero Dios no quiere que le tengas miedo.  ¡Él quiere que tú tengas un Espíritu de adopción!  Demasiados creyentes están viviendo con un espíritu de orfandad, y sin padre.  Si tú estás atrapado hoy con todo tipo de temores, culpa y preocupaciones, ¡lo que necesitas es una buena dosis celestial del amor del Padre!
Algo maravilloso sucede en tu espíritu cuando tú ves a Dios como tu Padre.  Si mi hija, Jessica, tiene una pesadilla, todo lo que ella tiene que hacer es gritar “¡Papi!”  ¡Y su Papi está allí de inmediato!  Jessica no tiene que decir: “¡Oh Padre que vives y habitas en la habitación de al lado, te ruego que vengas a mí en este momento de peligro, para que puedas rescatarme de esta pesadilla!”  Todo lo que ella tiene que hacer es gritar: “¡Papi!” y yo estoy allí.
De manera similar, en tus momentos de debilidad tú no tienes que acercarte a Dios con oraciones perfectas.  Simplemente clama: “¡Papi!”  ¡Y tu Padre celestial correrá hacia ti!  Tú no te estás presentando ante un juez.  Estás viniendo ante tu Padre, tu Papá Dios, que te abraza y te ama tal como eres.
Toma tiempo para  venir a tu Abba Padre hoy.  Cree que Él te ama incondicionalmente hoy.  Míralo dándote la bienvenida con una sonrisa en Su rostro y con los brazos abiertos.  Corre a Su abrazo, disfruta de Su perfecto amor por ti y deja que toda preocupación, temor e inseguridad se derritan.  Cuando tú crees y recibe el amor de tu Padre, ¡eso pondrá en tu corazón paz y fortaleza inquebrantables!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 11 de abril de 2019

¡Mira Su Provisión!

Medita En
Y en otro día de reposo entró en la sinagoga y enseñaba; y había allí un hombre que tenía la mano derecha seca… Y después de mirarlos a todos a Su alrededor, dijo al hombre: “Extiende tu mano”. Y él lo hizo así, y su mano quedó sana.  (Lucas 6:6, 10)
Debe haber atraído muchas miradas —algunas curiosas, algunas simpatizantes, algunas posiblemente de disgusto.  Para el propietario y todos los que lo vieron, la mano seca debe haberse deletreado “desafiante”, “difícil” y muy probablemente “imposible de curar”.
Pero donde otros vieron la sequedad, Jesús solo vio la provisión de sanidad y plenitud de Dios disponible para ese hombre.  Por eso le dijo: “Extiende tu mano”.  Jesús no vio la carencia que otros vieron.  Él solo vio toda la superabundante provisión de gracia del Padre sobre esa mano seca.  ¡Él vio el corazón del Padre deseoso de sanar y bendecir a ese hombre!
Hoy, no te enfoques en tu dolor, tus síntomas o el reporte médico adverso que recibiste.  Sea que se trate de un dolor de espalda, un corazón enfermo o una matriz estéril, mira Su poder sanador envolviendo tu cuerpo.  ¡Mira Su gracia proveyendo para ti vida y salud!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 29 de marzo de 2019

Conociendo Su Nombre

Medita En
«Protegeré a lo que confían en Mi nombre».  (Salmos 91:14, NTV)
Nuestro Señor Jesús vino a revelar el nombre “Padre”.  Padre habla de la familia y de cercanía e intimidad.  Podemos conocer a Dios como Elyon, el Altísimo.  Como El Shaddai, Dios Todopoderoso.  Como Yehovah, el Señor, el Dios que guarda el pacto.  Como Elohim, poderoso Creador de los cielos y la tierra.  Cada nombre es muy importante porque cada uno revela un maravilloso aspecto de nuestro Dios.  Pero cuando tú conoces a Dios como Padre, todas Sus virtudes, atributos y poder trabajan para ti, para que ponerte en alto y liberarte.
Nuestro Señor Jesús oró: “Ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y Yo voy a Ti. Padre santo, guárdalos en Tu nombre, el nombre que me has dado, para que sean uno, así como Nosotros”. (Juan 17:11)  La palabra griega para “guárdalos” aquí es la palabra tereo, que significa atender con cuidado, cuidar, vigilar, observar y preservar.  ¿Cuál es el nombre por medio del cual serás guardado y protegido?  PADRE.  Amado, quiero que sepas sin lugar a dudas, que tienes un Padre celestial que te ama, que renunció a todo por ti y que está cuidando de ti vigilante.
Él es tu Padre.  Tu papi.  Tu Abba.
Ese es el nombre por el cual Él quiere que lo llames.  Cuando mi hijo, Justin, tiene una pesadilla, él no grita: “¡Pastor Prince!”  Él simplemente grita: “¡Abba!” y yo estoy allí, listo para hacerme cargo de cualquier monstruo que se esconde debajo de su cama.  De la misma manera, tú puedes tener plena seguridad de que cuando llames a tu Padre, Él te responderá.  Puedes tener total confianza en la protección y liberación de tu Padre para ti y tu familia, no debido a tu amor por Él, sino debido a Su amor por ti.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 6 de septiembre de 2018

Mira Lo Milagroso Cuando Das Gracias


Entonces quitaron la piedra. Jesús alzó los ojos a lo alto, y dijo: “Padre, te doy gracias porque me has oído.”
Juan 11:41
Jesús vivió una vida de acción de gracias.  Él siempre agradecía a Su Padre por lo que tenía y por escucharlo siempre que oraba.  Fue así como Él liberó los milagros en Su vida.
En la historia cuando alimentó a los cinco mil (Juan 6:1-13), la actitud de Jesús fue de agradecimiento.  Él tomó el almuerzo del muchacho, de cinco panes y dos peces, dio gracias y los repartió.  Él dio gracias por lo poco que tenía, y eso que era poco se multiplicó.  Las personas no solo comieron todo lo que quisieron, sino que dejaron 12 cestas llenas de sobras.
Así que, cuando tú veas lo poco con lo que cuentas en tu balance bancario, agradece al Señor por lo que tienes.  Eso es tus “cinco panes y dos peces.”  Cuando tú le das gracias porque Él es tu proveedor y la fuente de tu provisión, en vez de lo poco que tienes, ¡eso que es poco se convertirá en mucho, y aún con sobras!
Incluso cuando se enfrentaba con lo imposible, la solución seguía siendo la misma: “Padre, te agradezco…”  Cuando Jesús se paró fuera de la tumba de Lázaro, y las personas removieron la piedra que cubría el sepulcro, Él no vio la situación como algo sin esperanza e imposible.  Él simplemente alzó Sus ojos a lo alto, y dijo: “Padre, te doy gracias porque me has oído.”  Entonces, Él procedió a llamar hacia afuera a Lázaro, ¡y el hombre salió con vida otra vez!
La resurrección de Lázaro, quien había estado muerto por más de cuatro días, fue uno de los más grandes milagros de Jesús.  Y Él logró hacer esto diciendo: “Padre, te doy gracias porque me has oído.”  Él dio gracias mientras se dirigía a hacer un asombroso milagro.
Mi amigo, la próxima vez que te encuentres orando: “¡Dios, por favor haz esto por mi!   Por favor dame…”  ¡Detente!  En vez de eso, di: “Dios, te agradezco por escucharme.  Y debido a que Tú me has escuchado, Te agradezco porque yo tengo lo que he pedido.”  Y cuando tú agradezcas a Dios, lo poco que tú tienes se va a multiplicar.  Tus situaciones imposibles van a transformarse para reflejar la provisión de Dios.  ¡Y la resurrección a la vida te va a alcanzar!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 26 de abril de 2018

Dios Nunca Te Dará La Espalda


… El mismo ha dicho: “Nunca te dejare ni te desamparare”.
1 Juan 4:10
Por seis horas completas, el Hijo de Dios estuvo suspendido entre el cielo y la tierra.  Y al peso de Su sufrimiento en la cruz, Él clamó desde la oscuridad profunda: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mateo 27:45-46)
Por primera vez, Jesús se dirige a Su Padre como “Dios.”  El Padre había abandonado al Hijo.  Como Juez del universo, Dios tuvo que darle la espalda a Su Hijo, quien estaba cargando la inmundicia de los pecados del mundo, porque Sus ojos son demasiado limpios para mirar el mal. (Habacuc 1:13)
Si el Padre no le hubiera dado la espalda a Su Hijo, Él tendría que darte la espalda a ti ahora cuando tú clamas a Él en el momento de tu necesidad.  ¡Pero debido a que Jesús tomó tu lugar, ahora, tú puedes tomar Su lugar y encontrar siempre el rostro de Dios sonriendo!
Justo ahora, el rostro de Dios está sonriendo para ti.  Su rostro está brillando sobre ti.  Yo puedo pararme delante de ti y declarar: “El Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti”. (Números 6:25-26)  Y esto es porque Jesús pagó el precio para que Dios nunca te deje ni te abandone. (Hebreos 13:5)
Como Juez, Dios le dio la espalda a Su Hijo.  Pero como Padre, Él lloró.  Su corazón se rompió porque Cristo nunca fue más complaciente para Él, como cuando estaba en la cruz.  El sufrimiento de Cristo fue un aroma fragante para el Padre. (Efesios 5:2)
¿Recuerdas lo que Jesús dijo?  “Por eso el Padre Me ama, porque Yo doy Mi vida para tomarla de nuevo.” (Juan 10:17)  Si eres padre, amas a cada uno de tus hijos de igual manera.  Pero cuando uno de ellos hace algo especial para ti, por amor, eso toca tu corazón y solo quieres correr hacia él y abrazarlo.
Eso fue lo que pasó en la cruz, excepto que el Padre no pudo abrazar a Su Hijo.  En vez de eso, Él tuvo que darle la espalda a Su Hijo porque nuestros pecados tenían que ser castigados en el cuerpo de Su Hijo. 
Amado, cuando tú clames hoy al Padre por ayuda, debes saber que Él te escucha y ciertamente va a ayudarte.  ¡Debido a Jesús, Él nunca va a darte la espalda a ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 22 de marzo de 2018

Jesús Tomó Tu Lugar Para Que Tú Puedas Tomar El Suyo


Y alrededor de la hora novena, Jesús exclamó a gran voz, diciendo: “Eli, Eli, ¿lema sabactani?”  Esto es: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”
Mateo 27:46
¿Sabías que fue en la cruz que Jesús se dirigió a Su Padre como “Dios” por primera vez?  Él siempre se había dirigido a Su Padre como “Padre”.  Pero en la cruz del Calvario, Él se dirigió a Su Padre como “Dios”.
Jesús perdió la relación Padre-Hijo cuando Él estaba representándote a ti y cargando tus pecados en la cruz, para que hoy tú puedas llamar a Dios “¡Abba! ¡Padre!” (Romanos 8:15), y tengas una amorosa relación padre-hijo con Dios, para siempre.  Jesús fue abandonado por Dios y Su mundo se volvió muy oscuro en ese monte solitario, para que en tu hora más oscura, Dios pudiera siempre decirte: “¡Yo no te dejaré, ni te abandonaré!” (Hebreos 13:5)
En el momento en el que Jesús más necesitaba a Dios, Dios le dio la espalda.  Dios tuvo que darle la espalda a Su Hijo porque Sus ojos eran demasiado santos para contemplar todo el pecado que estaba en el cuerpo de Su Hijo.  Y debido a que Dios le dio la espalda a Jesús, Él nunca te dará la espalda a ti.  En cambio, ¡tú verás el favor del rostro de Dios brillando sobre ti todo el tiempo!
Jesús también tomó en la cruz tu lugar como desprotegido.  Por primera vez, Él entregó la protección divina para que tú pudieras tenerla cada uno de los días de tu vida.  Y debido a que Él se hizo pecado, Él tomó tu maldición en la cruz para que hoy mientras tú tomas Su regalo de justificación, recibas solamente las bendiciones de parte de Dios.
Jesús recibió todo el peso de la ira de Dios en Su cuerpo de una vez y para siempre, cuando Él llevó tus pecados.  Toda la ira y condenación de Dios cayeron sobre Él, consumiendo todos tus pecados, hasta que la ira de Dios fue extinguida.
Hoy, Dios no está enojado contigo.  El cuerpo de Jesús absorbió todo —tus pecados, las maldiciones, y la ira y condenación de Dios.  Así que, ¡vive la vida expectante de ver la bondad y las bendiciones de Dios, y no Su juicio!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph  Prince

martes, 28 de noviembre de 2017

El Espíritu De Adopción

Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: “¡Abba! ¡Padre!”
Romanos 8:15 (NVI)
El Espíritu de adopción que hemos recibido de Dios es el Espíritu por el cual clamamos: “¡Abba, Padre!”  ¿Alguna vez has clamado a Dios como si Él fuera tu papá?  Sí, Él es El Shaddai.  Él es Elohim.  Pero en el Nuevo Pacto, ¡Él es Papá!  El Espíritu Santo puso ahí la palabra aramea “Abba,” que significa “Papá” o “Papi” en español, y no fue traducida porque Él quiere que sepamos que Dios no es alguien distante e impersonal, ¡sino un cercano e íntimo Papá!  Ese es el Espíritu de adopción.
Mi amigo, al orar, aprende a decir: “Querido Papá Dios...”  Olvida las formalidades y tradiciones de los hombres.  Solo llámalo “Papá,” y siente Su cercanía a ti.  Tú puedes traer todas tus preocupaciones, inquietudes y ansiedades a Él, ¡sabiendo que el Todopoderoso Rey del Universo es tu Papá!
En la cruz, Jesús clamó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mateo 27:46)  Por primera vez, Él se dirigió a Su Padre como “Dios.”  Él experimentó distanciamiento –de  hecho una separación– del Padre, porque Él llevaba todos nuestros pecados sobre Sí mismo.  ¿Por qué?  Porque era necesario para que tú y yo pudiéramos experimentar cercanía e intimidad con el Padre, y clamar “¡Papá!” desde nuestros corazones.
Un niño que clama “¡Papá!” tiene la seguridad del abrazo de su padre.  Así que, cuando clamamos: “¡Papá Dios!” tomamos nuestro lugar como Sus hijos amados, y encontramos a nuestro fuerte y amoroso Papá corriendo para abrazarnos, protegernos y líbranos. 
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


sábado, 17 de junio de 2017

‘¡Papi!’

… habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: “¡Abba, Padre!”
 Romanos 8:15

El Señor me dijo una vez que el caminar en Sus bendiciones era una cuestión del espíritu –andar en el espíritu de condición de hijo (por adopción).  Y amado, así es como el espíritu de condición de hijo opera –al nosotros buscar a Dios y clamar: “¡Abba, Papi!”  Como niños pequeños.
Hoy, quiero animarte a clamar a Dios con una mayor sensación de intimidad.  Llámalo Papi, Papá o Abba y simplemente habla con Él desde tu corazón.
Cuando las cosas se pongan difíciles, ve a algún lugar tranquilo y habla con Él.  Di: “Papi, quiero hablarte sobre este problema que estoy enfrentando en el trabajo.”  Si padeces una enfermedad en tu cuerpo y necesitas sanidad, acércate a tu Padre y dile: “Papi, papi, necesito escuchar Tus palabras de vida y Tus promesas de sanidad para mi condición.”  Déjame decirte que, ¡Él de seguro hablará contigo!
Cuando te sientas tan abrumado que no sepas qué orar, simplemente clama a tu Papá Dios –“¡Papi Dios! ¡Papi Dios!”  Esto omite los rituales legalistas y te lleva directamente a los brazos de tu Padre celestial.  Mientras más clamemos: “Papi Dios,” más vamos a comenzar a sentir el amor de nuestro Padre y Sus brazos fuertes y reconfortantes.  Ya no tendremos que luchar por tener fe.  La fe simplemente empezará a brotar en nuestro corazón, junto con una confianza serena de que Papá Dios va a neutralizar los ataques del enemigo, y va a hacer que todo funcione para nuestro bien.
Amado, no tengas miedo de ejercitar el Espíritu de condición de hijo.  ¡Clama a tu Papá Dios como un pequeño niño, y experimenta Su abrazo, protección, liberación y provisión este día! 
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


lunes, 12 de diciembre de 2016

¿Conoces Al Jesús De La Biblia?

 “Si Me hubierais conocido, también hubierais conocido a Mi Padre; desde ahora le conocéis y le habéis visto.”
Juan 14:7

Alguien me dijo una vez que sólo porque le has pedido algo a Dios, no significa que Él te lo dará.  Citando 1ª Juan 5:14-15, él dijo que primero tenemos que pedir de acuerdo a Su voluntad antes de que Él oiga y nos de lo que le pedimos.
Por supuesto, nosotros no estamos pidiendo por cosas que están en contra de la voluntad de Dios o de Su Palabra.  Lo que normalmente está implícito en la declaración anterior es que nosotros no siempre sabemos cuál es la voluntad de Dios para nosotros —“lo que será, será.”  Pero, ¿no dijo Jesús: “El que Me ha visto, ha visto al Padre”? (Juan 14:9)  Esto significa que si tú quieres saber lo que es la voluntad, la mente, el corazón o la actitud del Padre hacia ti y tu familia, basta con ver a Jesús en los relatos de los Evangelios.
Así que, si tu hijo está enfermo, ¿es la voluntad de Dios sanarlo?  Bueno, mira a Jesús y fíjate cómo Él ministró a los niños que estaban enfermos —la hija de la mujer siro-fenicia que tenía un espíritu inmundo (Marcos 7:24-30), la hija de Jairo, que estaba muerta (Marcos 5:22-24, 35-43), y el hijo único de la viuda de Naín que había muerto y estaba a punto de ser enterrado (Lucas 7:12-15).  Jesús echó fuera al espíritu inmundo.  Él los resucitó de los muertos.   ¡Él sanaba a todos!
Amado, no digas: “Nunca podremos conocer la voluntad de Dios.  A veces Él sana, a veces no.  Él puede bendecirnos, pero Él también puede llevarse nuestras bendiciones.”  El Jesús de la Biblia nunca hizo que alguien enfermara.  Él nunca hizo que alguien empobreciera.  Él hizo que lo poco se convirtiera en mucho hasta terminar con 12 canastas llenas de sobras. (Mateo 14:20)  Él dio a los pescadores una captura de pesca que rompía las redes y hundía el barco. (Lucas 5:6-7)
Mi amigo, al Jesús de la Biblia le encanta sanar, liberar, prosperar y salvar a las personas.  Este Jesús es el mismo ayer, hoy y para siempre. (Hebreos 13:8)  Y Él te dice hoy: “Si Me hubierais conocido, también hubierais conocido a Mi Padre; desde ahora le conocéis y le habéis visto.”  Así que, tú puedes saber la voluntad de Dios para ti.  Tú eres capaz de ver lo que Él hará por ti cuando conoces al Jesús de la Biblia y las cosas que Él hizo.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Para saber la voluntad, la mente y el corazón del Padre hacia ti y tu familia, basta con ver a Jesús en los relatos de los Evangelios.


sábado, 22 de octubre de 2016

La Vida De Jesús Está En Ti

El ladrón sólo viene para robar y matar y destruir;
Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
Juan 10:10

Aunque Jesús es plenamente Dios, Él nació completamente humano.  Pasó por tentación tras tentación, y conquistó cada una de ellas. (Hebreos 4:15)  Y todo ese poder vencedor se halla en Su vida.  Y Él puso esa vida en ti —¡la vida de Cristo está en ti!
Durante el ministerio de Jesús en la tierra, Él conquistó la enfermedad, los vientos y las olas, los poderes de las tinieblas y de la muerte.  Es Su vida la que trae la victoria sobre el diablo y todas sus obras.  Y Él puso esa vida en ti —¡la vida de Cristo está en ti!
Finalmente, Jesús fue a la cruz.  Y la vida en Él puso fin a todo lo que era natural conforme a la raza de Adán —enfermedad, pobreza, fracasos, dolores, maldiciones y muerte.  Todo lo que era natural dejo de ser para entrar en esa vida Suya.  Y todo lo que es sobrenatural permanece en Él.  Y Él puso esa vida en ti —¡la vida de Cristo está en ti!
Luego, Jesús se levantó de entre los muertos.  Y a esa vida Suya, se añadió el poder de la resurrección.  Y Él puso esa vida en ti —¡la vida de Cristo está en ti!
Después de Su resurrección, Jesús regresó al cielo a Su Padre.  Hoy, Él está sentado a la diestra de Dios, descansando en Su obra terminada, ocupando el lugar de la autoridad más alta.  Y Él puso esa vida en ti —¡la vida de Cristo está en ti!
Y debido a que Jesús regresó al Padre, el Espíritu Santo vino a morar en ti (Juan 16: 7), para que tú  vivas la vida con Su unción en ti, y camines en Su poder vencedor.
Todo lo que Jesús es, Dios quiere que tú lo seas.  Todo lo que Él tiene, Dios quiere que tú lo tengas.  Todas las cosas emocionantes que tú lees en la Biblia acerca de Jesús, todos Sus tesoros ocultos en el Antiguo Testamento, y las inescrutables riquezas en Él, que se encuentran en el Nuevo Testamento, toda esa Su vida, no está por ahí en alguna parte.  Dios la ha depositado toda en ti, para que tú puedas vivir la vida abundante que Jesús vino a darte!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Todo lo que Jesús es y todo lo que Él tiene, Dios lo ha puesto en ti, ¡para que tú puedas vivir la vida en abundancia que Jesús vino a darte!


miércoles, 17 de agosto de 2016

Nada Es Muy Difícil Para Dios

 “¡Ah, Señor Dios!  He aquí, Tú hiciste los cielos y la tierra con Tu gran poder y con Tu brazo extendido; nada es imposible para Ti.”
 Jeremías 32:17

Nuestras mentes tienden a ver nuestros problemas como grandes o pequeños.  Incluso cuando oramos por los enfermos, decimos cosas como: “¿Tienes un dolor de cabeza?  No hay problema.  Vamos a orar por tu sanidad.”  Pero cuando se trata de cáncer, decimos: “Eh, vamos a comentarle esto al pastor.  Es mejor que él ore por ti.”  Consideramos los dolores de cabeza como pequeños problemas y el cáncer como un gran problema.
Pero esa no es la manera en que Dios piensa.  ¡No hay nada que sea difícil para Aquel que hizo los cielos y la tierra!  Con Dios, no hay tal cosa como un problema “grande”.  ¡De hecho, mientras “más grande” el problema, “más fácil” es para Él!  En la alimentación de los 5,000, solamente se requirió de cinco panes para alimentar a una multitud. (Mateo 14:15-21)  Sin embargo, en la alimentación de una menor multitud, de 4,000, se requirió de siete panes. (Mateo 15:32-38)
En el esquema humano de las cosas, la alimentación de más personas debía requerir de más panes.  Pero esto no es así con Dios.  Se requirió una menor cantidad de panes para alimentar a más personas.  Esta es la manera de Dios para decirnos que mientras “más grande” el problema, “más fácil” es para Él.  Yo no estoy diciendo que los pequeños problemas son difíciles para Dios.  ¡Pero es tan alentador pensar que es “más fácil” para Dios sanar el cáncer que los dolores de cabeza!
Imagina llegar a Dios con un gran problema.  “Entonces, ¿cuál es tu problema, hijo?”  Te pregunta Dios.  Tú le dices: “Padre, es una enorme  deuda financiera —no de miles, sino de millones!”  Él te dice: “Es sencillo.  Ya está cancelada”.
En otro escenario, Dios te pregunta: “Así que, ¿cuál es tu problema, hijo?”  Tú le dices: “Padre, he perdido mi trabajo y no puedo encontrar uno nuevo.  Ya estoy en mis cincuentas y no tengo la calificación necesaria”.  Él te dice: “No hay problema.  Considérate ya empleado.  Y en este nuevo trabajo, tú no sólo vas a tener un trabajo, también tendrás una posición”.
Amado, con Dios, nuestras situaciones nunca son un problema, ¡porque no hay nada que sea difícil para Él!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Con Dios, tu problema —pequeño o grande— nunca es un problema, ¡porque no hay nada que sea difícil para Él!


viernes, 15 de julio de 2016

Mira Lo Milagroso Cuando Das Gracias

Entonces quitaron la piedra. Jesús alzó los ojos a lo alto, y dijo: 
“Padre, te doy gracias porque me has oído.”
Juan 11:41

Jesús vivió una vida de acción de gracias.  Él siempre agradecía a Su Padre por lo que tenía y por escucharlo siempre que oraba.  Fue así como Él liberó los milagros en Su vida.
En la historia cuando alimentó a los cinco mil (Juan 6:1-13), la actitud de Jesús fue de agradecimiento.  Él tomó el almuerzo del muchacho, de cinco panes y dos peces, dio gracias y los repartió.  Él dio gracias por lo poco que tenía, y eso que era poco se multiplicó.  Las personas no solo comieron todo lo que quisieron, sino que dejaron 12 cestas llenas de sobras.
Así que, cuando tú veas lo poco con lo que cuentas en tu balance bancario, agradece al Señor por lo que tienes.  Eso es tus “cinco panes y dos peces.”  Cuando tú le das gracias porque Él es tu proveedor y la fuente de tu provisión, en vez de lo poco que tienes, ¡eso que es poco se convertirá en mucho, y aún con sobras!
Incluso cuando se enfrentaba con lo imposible, la solución seguía siendo la misma: “Padre, te agradezco…”  Cuando Jesús se paró fuera de la tumba de Lázaro, y las personas removieron la piedra que cubría el sepulcro, Él no vio la situación como algo sin esperanza e imposible.  Él simplemente alzó Sus ojos a lo alto, y dijo: “Padre, te doy gracias porque me has oído.”  Entonces, Él procedió a llamar hacia afuera a Lázaro, ¡y el hombre salió con vida otra vez!
La resurrección de Lázaro, quien había estado muerto por más de cuatro días, fue uno de los más grandes milagros de Jesús.  Y Él logró hacer esto diciendo: “Padre, te doy gracias porque me has oído.”  Él dio gracias mientras se dirigía a hacer un asombroso milagro.
Mi amigo, la próxima vez que te encuentres orando: “¡Dios, por favor haz esto por mi!   Por favor dame…”  ¡Detente!  En vez de eso, di: “Dios, te agradezco por escucharme.  Y debido a que Tú me has escuchado, Te agradezco porque yo tengo lo que he pedido.”  Y cuando tú agradezcas a Dios, lo poco que tú tienes se va a multiplicar.  Tus situaciones imposibles van a transformarse para reflejar la provisión de Dios.  ¡Y la resurrección a la vida te va a alcanzar!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

¡Cuando tú le agradeces a Él por lo poco que tienes, ¡eso que es poco se va a convertir en mucho, y aún con sobras!