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martes, 9 de julio de 2019

Autoridad Sobre El Enemigo


Medita En
Sobre el león y la cobra pisarás; hollarás al cachorro del león y a la serpiente.  (Salmos 91:13)
¿Sabías que como creyente en Cristo, tú tienes autoridad sobre el enemigo?
Es cierto que el diablo es el dios de este mundo caído (ver 2 Cor. 4:4), que “anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar”. (1 Pedro 5:8)  Pero nosotros, como creyentes, no somos llamados a acobardarnos por temor como la gente del mundo, porque la eterna Palabra de Dios proclama que “mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo”. (1 Juan 4:4)
En Cristo, nosotros tenemos autoridad sobre el diablo y todas sus cohortes.  En Cristo, nosotros tenemos autoridad para “pisar sobre el león y la cobra”.  Las trampas de los cazadores serán desbaratadas y el cazador será cazado.  Nuestro papel en este mundo cada vez más peligroso no es ser pasivos e indiferentes, esperando ser devorados por el león rugiente.  ¡Nosotros estamos dotados de poder y autoridad para cazar al león rugiente!
La Biblia registra el relato de cómo Sansón estaba en los viñedos de Timnat cuando, de repente, "un león joven venía rugiendo hacia él” (Jueces 14:5).  Ahora, ¿qué habrías hecho tú si de repente fueras emboscado por un león?
Los psicólogos dicen que hay esencialmente tres respuestas posibles que se activan instintivamente cuando una persona es inesperadamente empujada a una situación extremadamente peligrosa —pelear, huir o congelarse.  Mientras que la mayoría de nosotros probablemente huiríamos o nos congelaríamos, Sansón instintivamente se levantó para pelear: “Y el Espíritu del Señor vino sobre él con gran poder, y lo despedazó como se despedaza un cabrito, aunque no tenía nada en su mano”. (Jueces 14:6)  ¡Eso es tomar autoridad!  ¡El cazador venía hacia Sansón pero resultó siendo cazado!
Tiempo después, Sansón pasó junto al cadáver del león y vio un enjambre de abejas y algo de miel en él.  Así que sacó un poco de la miel y se la comió.  Fue a partir de esta experiencia que a Sansón se le ocurrió este enigma: “Del que come salió comida, y del fuerte salió dulzura”. (Jueces 14:14)
Hay una figura hermosa aquí para todos nosotros.  En lugar de ser comido por el león, Sansón obtuvo algo dulce para comer.  ¿Cuál es la verdad espiritual para nosotros hoy?  De cada cosa malvada y negativa que el diablo lance contra ti hoy, Dios hará algo dulce para ti.  Tus gigantes serán para ti como pan.  ¡Dios convertirá cada amarga adversidad en dulce miel para ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 30 de abril de 2019

Párate Sobre Las Promesas De Dios


Medita En
Su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de Aquel que nos llamó por Su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha concedido Sus preciosas y maravillosas promesas, a fin de que por ellas lleguéis a ser partícipes de la naturaleza divina.  (2 Pedro 1:3–4)
El diablo es conocido como ”el acusador de nuestros hermanos”. (Apoc. 12:10)  Él siempre tratará de mantenerte ocupado en ti mismo y con temores.  ¡Dios te quiere ocupado en Cristo y en la fe!  Puede ser que tengas un amigo de tu misma edad que quizás murió repentinamente a causa de una enfermedad, a pesar de que parecía más saludable que tú.  El diablo tratará de plantar temores en tu corazón, como que eres el próximo.  
Pero tú sabes ya qué hacer.  Toma tu escudo de la fe y declara: “Escrito está: —‘Aunque caigan mil a tu lado y diez mil a tu diestra, a ti no se acercará’.”  Sea lo que sea eso que causa temor porque está haciendo caer a muchos —cáncer, enfermedad, accidentes, ataques terroristas— ¡a ti no se acercará!  Cuando abordes un avión, ese avión no tendrá más remedio que aterrizar de manera segura porque TÚ estás a bordo, ¡Amén!
Amado, el Señor Jesús sacrificó Su vida en la cruz para que tú puedas pararte sobre Sus promesas y reclamarlas para tu vida.  Todas están completamente pagadas por la sangre de Jesús, ¡y el Padre se asegurará de que tú las disfrutes!  Si tú no sabes qué promesas reclamar, puedo recomendarte comenzar con las muchas que están enumeradas en el Salmo 91.  
Memoriza el Salmo 91 y cuando estés bajo ataque, cítalo de igual manera en que nuestro Señor Jesús citó las Escrituras.  Medita en el Salmo 91 y déjate ser fortalecido por esta Oración de Protección.  Hay gran poder y autoridad que viene cuando citamos la Palabra de Dios escrita, de manera pura y sin adulterar, ¡y hoy te invito a comenzar a caminar en ese poder y autoridad!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 6 de febrero de 2019

Grande Gracia, Grande Poder

Medita En
Con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia había sobre todos ellos.  (Hechos 4:33)
La gente en la iglesia está buscando un gran poder, pero ¿dónde se encuentra?  El libro de Hechos declara que, ¡donde hay abundante gracia, hay gran poder! (mira las Escrituras de hoy.)  Cuando el apóstol Pablo predicó sobre el perdón, milagros de sanidad ocurrieron mientras la gente escuchaba.  Cuando las personas escuchan la buena noticia de que todos sus pecados han sido perdonados debido a la cruz de Jesús, algo sobrenatural sucede.
Hace algunos años, un pastor en una iglesia de Bergen, Noruega, compartió un testimonio conmigo.  Uno de los miembros de su iglesia había desarrollado el hábito de ver pornografía en su habitación de hotel durante sus numerosos y frecuentes viajes de negocios.  Consumido por la vergüenza y la culpabilidad, hizo todo lo posible por romper el hábito empleando todo tipo de métodos espirituales, pero simplemente no pudo superar ese hábito.  Cada vez que tenía que dejar a su familia para otro viaje de negocios, su corazón se llenaba de pavor porque sabía lo que terminaría haciendo en su habitación de hotel cuando nadie lo estaba mirando.
Entonces, uno de sus viajes de negocios lo llevó a Singapur, él visitó nuestra iglesia y se llevó algunas grabaciones de mis prédicas sobre la gracia de Dios.  Después de escuchar estos mensajes durante unas tres semanas, ¡se halló completamente libre de ese hábito inmundo!  ¡Aleluya!
Hoy, cuando este precioso hermano viaja, no depende de su fuerza de voluntad para vencer cualquier tentación de consentir la pornografía.  Él simplemente descansa completamente en la revelación de que él es tan justo como Jesús por la gracia de Dios.  Y cuanto más consciente es de que es justo, más se disipa la tentación de pecar secretamente en su habitación de hotel.  “Despertad a la justicia, y no pequéis…” (1 Cor. 15:34)  ¡Es la gracia de Dios la que nos da la verdadera victoria!
Mi querido amigo, el pastor Åge Åleskjær, compartió conmigo sobre otro milagro que ocurrió en Noruega.  Un miembro de la iglesia fue completamente sanado de sordera en un oído después de escuchar las grabaciones de los mensajes que yo había predicado en una conferencia en la iglesia del pastor Åge.  Mientras escuchaba uno de mis mensajes, ¡su oído simplemente se abrió y él fue sanado!  A él nadie le impuso manos.  Nadie oró por él.  Él fue sanado solamente por escuchar la predicación del Evangelio de Cristo.  ¡Toda la gloria sea a Jesús!
Ese es el poder del evangelio, mi amigo.  ¡Ese es el poder de Dios para tu plenitud! (Ver Rom. 1:16)  Tú puedes confiar en tus propios esfuerzos y en tu fuerza de voluntad todo lo que quieras, pero estos solo pueden llevarte hasta un punto.  Por otro lado, cuanto más escuches el verdadero evangelio que no está adulterado por los esfuerzos del hombre, más vas a experimentar milagros y rompimientos sobrenaturales en tu vida.  A Dios le complace sanar, rescatar, proveer y liberar a aquellos que simplemente creen en el evangelio a través de la insensatez de la predicación. (Ver 1 Cor. 1:21)  Así que, sigue escuchando la predicación del evangelio y a medida que Su Palabra avanza, cuando creas que eres perdonado y justo a través de Cristo, ¡habrás sido hecho pleno!  Creo que ahora mismo, incluso mientras estás leyendo este devocional que trata sobre Jesús, ¡tú estás siendo sanado, proveído y bendecido!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 4 de enero de 2017

¡Tus Palabras Llevan Poder!

Puesto que la palabra del rey es soberana…
Eclesiastés 8:4

En los tiempos de la Biblia, la palabra de un rey llevaba consigo un gran poder.  Lo que él decretara, sucedería.  Sería hecho.  Por ejemplo, si él decía: “Incrementen los impuestos,”  los impuestos serían incrementados.
¿Sabes que nosotros somos reyes?  La Biblia nos dice que Jesús nos lavó de nuestros pecados con Su sangre y nos hizo reyes. (Apocalipsis 1:5-6)  Y como reyes en Cristo, nuestras palabras también llevan consigo poder.
Cuando nosotros ponemos nuestras manos sobre una persona enferma y decimos: “Se sanada,”  la persona es sanada.  Cuando ponemos nuestras manos sobre nuestros hijos y decimos: “Se bendecido,” nuestros hijos son bendecidos.  ¡Hay poder en nuestras palabras porque estas son palabras de reyes!
Cuando yo era un cristiano joven, durante mi adolescencia, quería practicar lo que había aprendido acerca del poder de mis palabras.  Había esta planta particular cerca de mi casa y siempre que yo pasaba cerca de ella, le decía: “¡Se maldita en el nombre de Jesús!”
Pasaron muchos días.  Y nunca voy a olvidar el día en el que me di cuenta que, ¡las hojas de la planta se habían vuelto cafés!  Puede ser que quieras intentar hacer esto en tu casa con tus plantas cultivadas, pero, ¡mejor bendícelas en vez de maldecirlas!
Ya que tus palabras tienen poder, ¿puedes imaginar el daño que hacemos cuando decimos a nuestros seres queridos cosas como: “Siempre eres tan descuidado”, “Eres un bueno para nada” o “Eres tan estúpido”?  ¡Los estamos maldiciendo!
El Diablo es feliz cuando tú usas el poder de tus palabras contra ti mismo y contra tus seres queridos.  Él quiere verte derrotado.  Así que, en vez de decir: “Yo siempre ando corto de dinero,” di: “El Señor es mi pastor, yo no tendré falta de nada.” (Salmos 23:1)  En vez de decir: “Yo soy tan inútil.  No puedo hacer nada,” empieza a decir: “Yo lo puedo todo por medio de Cristo que me fortalece.” (Filipenses 4:13)
Amado, recuerda que como rey, lo que tú dices va a suceder porque en donde está la palabra de un rey, ahí hay poder.  Así que, ¡aprende a decir lo que Dios dice acerca de ti en Su Palabra y mira Sus promesas cumplirse en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Como reyes en Cristo, nuestras palabras llevan poder.  Cuando nosotros hablamos las promesas de Dios, estas van a suceder.


miércoles, 17 de agosto de 2016

Nada Es Muy Difícil Para Dios

 “¡Ah, Señor Dios!  He aquí, Tú hiciste los cielos y la tierra con Tu gran poder y con Tu brazo extendido; nada es imposible para Ti.”
 Jeremías 32:17

Nuestras mentes tienden a ver nuestros problemas como grandes o pequeños.  Incluso cuando oramos por los enfermos, decimos cosas como: “¿Tienes un dolor de cabeza?  No hay problema.  Vamos a orar por tu sanidad.”  Pero cuando se trata de cáncer, decimos: “Eh, vamos a comentarle esto al pastor.  Es mejor que él ore por ti.”  Consideramos los dolores de cabeza como pequeños problemas y el cáncer como un gran problema.
Pero esa no es la manera en que Dios piensa.  ¡No hay nada que sea difícil para Aquel que hizo los cielos y la tierra!  Con Dios, no hay tal cosa como un problema “grande”.  ¡De hecho, mientras “más grande” el problema, “más fácil” es para Él!  En la alimentación de los 5,000, solamente se requirió de cinco panes para alimentar a una multitud. (Mateo 14:15-21)  Sin embargo, en la alimentación de una menor multitud, de 4,000, se requirió de siete panes. (Mateo 15:32-38)
En el esquema humano de las cosas, la alimentación de más personas debía requerir de más panes.  Pero esto no es así con Dios.  Se requirió una menor cantidad de panes para alimentar a más personas.  Esta es la manera de Dios para decirnos que mientras “más grande” el problema, “más fácil” es para Él.  Yo no estoy diciendo que los pequeños problemas son difíciles para Dios.  ¡Pero es tan alentador pensar que es “más fácil” para Dios sanar el cáncer que los dolores de cabeza!
Imagina llegar a Dios con un gran problema.  “Entonces, ¿cuál es tu problema, hijo?”  Te pregunta Dios.  Tú le dices: “Padre, es una enorme  deuda financiera —no de miles, sino de millones!”  Él te dice: “Es sencillo.  Ya está cancelada”.
En otro escenario, Dios te pregunta: “Así que, ¿cuál es tu problema, hijo?”  Tú le dices: “Padre, he perdido mi trabajo y no puedo encontrar uno nuevo.  Ya estoy en mis cincuentas y no tengo la calificación necesaria”.  Él te dice: “No hay problema.  Considérate ya empleado.  Y en este nuevo trabajo, tú no sólo vas a tener un trabajo, también tendrás una posición”.
Amado, con Dios, nuestras situaciones nunca son un problema, ¡porque no hay nada que sea difícil para Él!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Con Dios, tu problema —pequeño o grande— nunca es un problema, ¡porque no hay nada que sea difícil para Él!


jueves, 9 de julio de 2015

¡Tus Palabras Llevan Poder!

Eclesiastés 8:4
Puesto que la palabra del rey es soberana…
En los tiempos de la Biblia, la palabra de un rey llevaba consigo un gran poder.  Lo que él decretara, sucedería.  Sería hecho.  Por ejemplo, si él decía: “Incrementen los impuestos,”  los impuestos serían incrementados.
¿Sabes que nosotros somos reyes?  La Biblia nos dice que Jesús nos lavó de nuestros pecados con Su sangre y nos hizo reyes (Apocalipsis 1:5-6).  Y como reyes en Cristo, nuestras palabras también llevan consigo poder.
Cuando nosotros ponemos nuestras manos sobre una persona enferma y decimos: “Se sanada,”  la persona es sanada.  Cuando ponemos nuestras manos sobre nuestros hijos y decimos: “Se bendecido,” nuestros hijos son bendecidos.  ¡Hay poder en nuestras palabras porque estas son palabras de reyes!
Cuando yo era un cristiano joven, durante mi adolescencia, quería practicar lo que había aprendido acerca del poder de mis palabras.  Había esta planta particular cerca de mi casa y siempre que yo pasaba cerca de ella, le decía: “¡Se maldita en el nombre de Jesús!”
Pasaron muchos días.  Y nunca voy a olvidar el día en el que me di cuenta que, ¡las hojas de la planta se habían vuelto cafés!  Puede ser que quieras intentar hacer esto en tu casa con tus plantas cultivadas, pero, ¡mejor bendícelas en vez de maldecirlas!
Ya que tus palabras tienen poder, ¿puedes imaginar el daño que hacemos cuando decimos a nuestros seres queridos cosas como: “Siempre eres tan descuidado”, “Eres un bueno para nada” o “Eres tan estúpido”?  ¡Los estamos maldiciendo!
El Diablo es feliz cuando tú usas el poder de tus palabras contra ti mismo y contra tus seres queridos.  Él quiere verte derrotado.  Así que, en vez de decir: “Yo siempre ando corto de dinero,” di: “El Señor es mi pastor, yo no tendré falta de nada” (Salmos 23:1).  En vez de decir: “Yo soy tan inútil.  No puedo hacer nada,” empieza a decir: “Yo lo puedo todo por medio de Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).
Amado, recuerda que como rey, lo que tú dices va a suceder porque en donde está la palabra de un rey, ahí hay poder.  Así que, ¡aprende a decir lo que Dios dice acerca de ti en Su Palabra y mira Sus promesas cumplirse en tu vida!
Pensamiento Del Día

Como reyes en Cristo, nuestras palabras llevan poder.  Cuando nosotros hablamos las promesas de Dios, estas van a suceder.