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viernes, 10 de junio de 2016

Cree Primero, Y Vas A Verlo

… Así como has creído, te sea hecho…
Mateo 8:13

Puede que hayas escuchado a alguien decir: “¿Cómo puedo creer eso, si no lo veo?  ¡Si tan solo pudiera verlo o sentirlo, entonces podría creer que está sucediendo!”
La mujer con el flujo de sangre, que se acercó a Jesús pudo haberse sentido de la misma manera.  Por 12 largos años, ella había ido de un doctor a otro, intentando cualquier cura posible que ellos le recomendaran.  Ella no solo se puso peor, sino que terminó perdiendo todo su dinero en esos doctores y sus “curas”.
Entonces, algo le sucedió cuando “ella escuchó acerca de Jesús” (Marcos 5:27).  Ella comenzó creyendo que Él podía e iba a curarla, al extremo que dijo: “Si tan solo toco Sus ropas, sanaré” (Marcos 5:28).  Actuando con base en su creencia, ella se hizo camino hasta Jesús, y tocó Sus ropas.  Inmediatamente, su sangrado se detuvo y ella sintió en su cuerpo que había sido sanada de su aflicción.  Jesús, su verdadero médico, también pronunció su sanidad.
Amado, Dios quiere que sepas que cuando tú crees en Él, vas a ver tu milagro.  Lo que tú estás creyendo que recibirás de Él, vas a recibirlo.
Cuando una miembro de la iglesia perdió su billetera en una piscina, ella oró junto a su esposo, declarando que estaban creyendo que Dios restituiría lo que ella había perdido.  Un día después, no en la piscina, sino en el piso de su carro, ¡ella encontró su billetera!  Ella simplemente creyó que Dios restituiría lo que había perdido, ¡y vio su restitución!
En otro caso, una señora que tenía cáncer en la piel, usaba ropa con mangas largas todo el tiempo para esconder su condición de otras personas.  Durante uno de los campamentos de nuestra iglesia, ella pasó al frente por oración, creyéndole a Dios por su sanidad.  Luego de que uno de nuestros pastores, el Pastor Henry, orara por ella, ella se retiró a su habitación, se arremangó la blusa, ¡y vio que todas las cicatrices del cáncer en sus brazos habían desaparecido!  Su doctor confirmó luego que ella había sido curada de cáncer en la piel.  Ella creyó a Dios por su sanidad, y la vio. 
El mundo dice: “A menos que pueda verlo o sentirlo, no voy a creer en ello”.  Pero Dios dice, “Si tú puedes creerlo, vas a sentirlo.  Y  si tú puedes creerlo, ¡entonces vas a verlo!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Si tú puedes creerlo, tú vas a sentirlo y vas a verlo.


jueves, 9 de julio de 2015

¡Tus Palabras Llevan Poder!

Eclesiastés 8:4
Puesto que la palabra del rey es soberana…
En los tiempos de la Biblia, la palabra de un rey llevaba consigo un gran poder.  Lo que él decretara, sucedería.  Sería hecho.  Por ejemplo, si él decía: “Incrementen los impuestos,”  los impuestos serían incrementados.
¿Sabes que nosotros somos reyes?  La Biblia nos dice que Jesús nos lavó de nuestros pecados con Su sangre y nos hizo reyes (Apocalipsis 1:5-6).  Y como reyes en Cristo, nuestras palabras también llevan consigo poder.
Cuando nosotros ponemos nuestras manos sobre una persona enferma y decimos: “Se sanada,”  la persona es sanada.  Cuando ponemos nuestras manos sobre nuestros hijos y decimos: “Se bendecido,” nuestros hijos son bendecidos.  ¡Hay poder en nuestras palabras porque estas son palabras de reyes!
Cuando yo era un cristiano joven, durante mi adolescencia, quería practicar lo que había aprendido acerca del poder de mis palabras.  Había esta planta particular cerca de mi casa y siempre que yo pasaba cerca de ella, le decía: “¡Se maldita en el nombre de Jesús!”
Pasaron muchos días.  Y nunca voy a olvidar el día en el que me di cuenta que, ¡las hojas de la planta se habían vuelto cafés!  Puede ser que quieras intentar hacer esto en tu casa con tus plantas cultivadas, pero, ¡mejor bendícelas en vez de maldecirlas!
Ya que tus palabras tienen poder, ¿puedes imaginar el daño que hacemos cuando decimos a nuestros seres queridos cosas como: “Siempre eres tan descuidado”, “Eres un bueno para nada” o “Eres tan estúpido”?  ¡Los estamos maldiciendo!
El Diablo es feliz cuando tú usas el poder de tus palabras contra ti mismo y contra tus seres queridos.  Él quiere verte derrotado.  Así que, en vez de decir: “Yo siempre ando corto de dinero,” di: “El Señor es mi pastor, yo no tendré falta de nada” (Salmos 23:1).  En vez de decir: “Yo soy tan inútil.  No puedo hacer nada,” empieza a decir: “Yo lo puedo todo por medio de Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).
Amado, recuerda que como rey, lo que tú dices va a suceder porque en donde está la palabra de un rey, ahí hay poder.  Así que, ¡aprende a decir lo que Dios dice acerca de ti en Su Palabra y mira Sus promesas cumplirse en tu vida!
Pensamiento Del Día

Como reyes en Cristo, nuestras palabras llevan poder.  Cuando nosotros hablamos las promesas de Dios, estas van a suceder.


miércoles, 24 de junio de 2015

Hecho Así Como Has Creído

Mateo 8:13
Entonces Jesús dijo al centurión: Vete; así como has creído, te sea hecho. Y el criado fue sanado en esa misma hora.
¿Qué estás esperando que Dios haga por ti hoy?  ¿Crees que Dios va a responder de acuerdo a tus expectativas?  Cuando Jairo, angustiado por la enfermedad que estaba robando la vida de su hija, cayó a los pies de Jesús, él le rogaba a Jesús que viniera personalmente a su casa para que pusiera Sus manos sobre su hija, así ella sería sanada (Marcos 5:23)
Pero, ¿sabías tú que Jesús puede sanar a distancia?  Él no necesitaba ir a la casa de Jairo para sanar a su hija.  Aún así, Jesús fue y ni siquiera reprendió a Jairo por su poca fe.  Él cumplió la expectativa de Jairo —su pequeña hija fue levantada de la muerte ese día (Marcos 5:41-42).
¿Por qué yo estoy diciendo que Jairo tenía poca fe?  Porque hubo también un Centurión romano que vino a Jesús a causa de su criado que sufría en su casa.  Él reconoció el poder que Jesús tenía y le pidió “solamente di la palabra y mi criado quedará sano” (Mateo 8:8).  Jesús le dijo “Vete; así como has creído, te sea hecho.”  Fiel a la expectativa del Centurión, su criado fue sanado en aquella misma hora.
Mi amigo, no hay un nivel particular que tu fe debe alcanzar antes de que Dios te de lo que le has estado pidiendo.  Tu fe no inicia el que Dios te de algo.  Él ya te ha dado a ti todas las cosas que conciernen a la vida y la piedad (2ª Pedro 1:3).  ¡Sus bendiciones ya te están presionando!  Independientemente del nivel de fe en el que estás, Él va a responder.  Jairo necesitaba que Jesús fuera a su casa y pusiera Sus manos sobre su hija y Jesús lo hizo.  El Centurión solo necesitaba que Jesús declarara la palabra para que su criado fuera sanado, y Jesús lo hizo.  Él cumplió las expectativas de ambos.
Mi amigo, no fijes tus ojos en la mucha o poca fe que tienes.  Fija tus ojos en Aquel que te ama, quien ya te ha dado lo que necesitas.  Cuando vengas a Él, simplemente cree que Él está anhelando cumplir con tu expectativa de ese momento.  Él va a decirte: “Vete; así como has creído, te sea hecho.”
Pensamiento Del Día

Independientemente del nivel de fe en el que estás, Dios va a responder y cubrir tu necesidad.


miércoles, 24 de septiembre de 2014

No Sacrifiques El Escuchar Por El Hacer

Medita En

Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?
Gálatas 3:5
Una vez, cuando yo había terminado de predicar, una joven pareja se acercó a mí para compartir su testimonio.  La señora había sido sanada de leucemia y de cuatro tumores que había en su cerebro.  Su novio, un médico recién graduado de una Universidad de Sídney, Australia, vio sus exámenes médicos y lo confirmó.  Le pregunté al novio cómo era que ella había sido sanada y me dijo que era simplemente por escuchar mis mensajes!
Mi amigo, el Dios que hace maravillas entre nosotros, ¿lo hace por el oír con fe o por las obras de la ley?  Es por el oír con fe –escuchando y creyendo.  Las obras de la ley no pueden darnos milagros, pero si el oír con fe.  La Biblia dice que por la locura de la predicación, Dios te sozos. Es decir, Él te salva, te sana, te bendice y te da plenitud (1a Corintios 1:21).
Por ejemplo, cuando Pablo estaba predicando en Listra un hombre lisiado que estaba escuchando al apóstol tenía fe para ser sanado.  Todo lo que Pablo tuvo que hacer fue decirle a gran voz: “¡Levántate derecho sobre tus pies!”  Y el hombre saltó y anduvo (Hechos 14:10).
Amado, no sacrifiques el escuchar por el hacer.  En el Antiguo Testamento, los israelitas hicieron el becerro de oro de pendientes de oro. El oro en la Biblia habla de divinidad, y los pendientes de escuchar.  Juntos hablan de audición divina.  El becerro es un animal de trabajo.  En otras palabras, al adorar al becerro de oro, los israelitas estaban adorando al dios del trabajo y sacrificando la audición divina por el hacer.  Eso es lo que muchos Cristianos hacen hoy día. Se enfocan en el hacer y sacrifican el escuchar.
Así que, no caigas en esta trampa.  Tus obras o esfuerzos propios no pueden salvarte o llevar a cabo el milagro que tú necesitas.  Sólo sigue escuchando y meditando sobre lo que Jesús ha hecho por ti.  Cree en el evangelio y descansa en la obra terminada de Jesús.  La fe te dará el poder para levantarse derecho sobre tus pies, caminar y saltar en victoria!
Bendiciones,

Joseph Prince