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martes, 18 de agosto de 2020

De ‘Te Librará’ A ‘No Te Tocará El Mal’

 Inspiración de Gracia

De seis aflicciones te librará, y en siete no te tocará el mal.  (Job 5:19)

Dios te librará de todas tus aflicciones. (Ver Salmos 34:19, 2 Timoteo 4:18)  Pero en realidad, librarte no es lo mejor que Dios puede hacer por ti, porque implica que estás en aflicción.  Lo mejor de Dios para ti es el lugar en donde ningún problema o ningún mal puede tocarte.  Y con Su ayuda, tú vas a llegar a ese lugar porque la Biblia dice: “De seis aflicciones te librará, y en siete no te tocará el mal.”

Esto no significa que Dios solo te librará seis veces.  Simplemente significa que mientras estás creyendo en las promesas de protección de Dios, después de un tiempo, vas a llegar a un lugar en donde ningún mal te tocará.  Por eso, cuando los problemas surgen, Dios no quiere que te desanimes.  Él quiere que tú sepas que solo se trata del diablo tratando de robar Su Palabra de tu corazón.  El diablo tiene miedo de dejar la Palabra de Dios en tu corazón aunque sea por un segundo porque él sabe que esta te llevará a un lugar donde ningún mal te tocará.  Es por eso que él llega inmediatamente para robar la Palabra de Dios de tu corazón.

Él va a hacerlo diciéndole: “Mira, tu hijo está enfermo.  ¿Dónde está Dios ahora?”  Tú no debes responder diciendo: “Bueno, supongo que no funciona.  Quizás las promesas de Dios acerca de ser librados de la aflicción, no son para mi familia.”

No, tú debes seguir firme sobre las promesas de Dios.  Di: “La gripe anterior que tuvo mi hijo no se quedó.  Dios ha prometido que nos librará y en esa ocasión Él libró a mi hijo.  Así que yo voy a vivir mi vida creyendo en Sus promesas de que Él nos librará, porque Su Palabra es verdadera.  ¡Y yo llegaré al lugar donde ningún mal puede tocarme a mí, ni a mi familia!”

Amado, incluso si en el próximo instante te golpeas el dedo del pie con algo duro, no te desanimes y te preguntes por qué Dios no protegió tu dedo del pie.  El diablo tenía la intención de causarte un daño mayor, pero gracias a Dios no pudo, porque Dios está cuidando de ti.  ¡Y mantente firme sobre Sus promesas hasta que llegues al lugar donde ningún mal te tocará!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

martes, 11 de agosto de 2020

Nada Que Hacer, Solo Creer

 Inspiración de Gracia

… “¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?”  Respondió Jesús y les dijo: “Esta es la obra de Dios: que creáis en El que Él ha enviado.”  (Juan 6:28-29)

Cuando yo era un cristiano joven, asistí a un seminario acerca de lo que debemos hacer para “realizar las obras de Dios.”  Me dijeron que teníamos que orar más, ayunar más, conocer a nuestro enemigo, etc.  Salí del seminario sintiéndome confundido.  Hasta que un día, encontré la misma pregunta en la Biblia.  ¡Pero la respuesta era muy diferente!

En el Evangelio de Juan, encontramos que a Jesús, la multitud que había sido impresionada por Sus milagros le hizo la misma pregunta —“¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?”  La gente había visto a Jesús sanando a los enfermos y alimentando a 5,000 hombres con solo cinco panes y dos peces.

Observa cómo Jesús les respondió: “Esta es la obra de Dios: que creáis en El que Él ha enviado.”  Amigo, lo más grande que podemos hacer es creer —¡creer en Jesús, el enviado, quien hizo todo por ti en la cruz!

Si tú preguntas: “¿Qué debo hacer para recibir mi sanidad?”  La respuesta es esta: Cree en Jesús, quien “Él Mismo tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades.” (Mateo 8:17)  Hemos visto a miembros de nuestra iglesia ser liberados de afecciones potencialmente mortales como el cáncer y la insuficiencia renal.  Ellos simplemente creyeron que Jesús cargó con sus enfermedades en Su propio cuerpo.  No había nada más para que ellos hicieran, excepto creer.

Cuando el carcelero le preguntó a Pablo y a Silas: “’Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?’ Ellos respondieron: ‘Cree en el Señor Jesús, y serás salvo, tú y toda tu casa.’” (Hechos 16:30–31)  El milagro más grande de tu vida no sucede mientras tú estás trabajando y tratando de salvarte, sino simplemente por creer en Jesús, que murió para salvarte de la condenación eterna y darte vida eterna.  Entonces, ¿por qué deberían ser diferentes los milagros menores de sanidad o los rompimientos para libertad financiera?

Amado, ¿cuál es el milagro que tú necesitas hoy?  No quedó nada para que tú hagas, pero está todo para que tú creas, ¡porque Jesús ya lo hizo todo por ti!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

lunes, 6 de julio de 2020

Recibe Con Libertad Lo Que Dios Te Da Gratuitamente


Inspiración de Gracia
Porque la promesa a Abraham o a su descendencia de que él sería heredero del mundo, no fue hecha por medio de la ley, sino por medio de la justicia de la fe. (Romanos 4:13)
Dios prometió que tú serías heredero del mundo.  Esta es la misma promesa que Él le hizo a Abraham.  Y debido a que tú “eres de Cristo, entonces eres descendencia de Abraham, heredero según la promesa.” (Gálatas 3:29).
Cuando Dios te hizo esta promesa, Él hizo que fuera fácil para ti recibirla —“por medio de la justicia de la fe.”  Todo lo que tú tienes que hacer es creer que, como heredero del mundo, todas las bendiciones son tuyas justamente porque Jesús murió para dártelas.  Él también resucitó de los muertos para hacerlas cumplir en tu vida.
Así que, no trates de ganarte tus bendiciones “por medio de la ley,” —a través de tus esfuerzos o comportamiento.  Recibe con libertad lo que Dios te da gratuitamente a través de Cristo y Su obra terminada en la cruz.
Cuando un miembro de la iglesia fue despedido a sus 41 años de edad, él se negó a preocuparse y a pensar que tenía que competir con el resto de la gente en el mercado laboral.  En cambio, él creyó que por la gracia de Dios, él obtendría un mejor trabajo con un salario más alto.  ¡De hecho, por medio de un conocido mutuo, le llegó un nuevo trabajo, con un pago que era 60 por ciento mayor que el anterior!
Otro hombre estaba experimentando una relación tensa con su esposa, a tal punto de que el divorcio era inminente.  Cuando él comenzó a asistir a nuestra iglesia, se dio cuenta de que él podía tener un matrimonio feliz, no tratando de mantener el matrimonio o ganándose el amor de su esposa, sino creyendo que, aunque él aún podía ver sus propias debilidades, él seguía siendo la justicia de Dios en Cristo debido a la sangre de Jesús.  Hoy, él y su esposa están reconciliados y disfrutan de un matrimonio bendecido.
No dejes que el diablo te descalifique trayéndote la ley y diciendo: “¿Cómo puedes tú recibir esta bendición cuando apenas esta noche rompiste la ley de Dios?” o “¿Estás seguro que tú mereces esto?”  En cambio, di: “Padre, te doy gracias porque yo recibo todo con libertad debido a Tu gracia, Tu favor inmerecido en mi vida, ¡debido a la sangre de Jesús!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 15 de mayo de 2020

Cree Primero Y Lo Verás


Inspiración de Gracia
… así como has creído, te sea hecho…  (Mateo 8:13)
Es posible que hayas escuchado a algunas personas decir: “¿Cómo puedo creer si no lo veo?  Si tan solo pudiera verlo o sentirlo, ¡podría creer que algo está sucediendo!”
La mujer con el problema del flujo de sangre que vino a Jesús podría haber sentido lo mismo.  Durante 12 largos años, había pasado de un médico a otro, probando todas las curaciones imaginables que podían ofrecerle.  Ella no solo empeoró, sino que terminó perdiendo todo su dinero con esos médicos y sus “curas.”
Entonces, algo le sucedió cuando ella “oyó hablar de Jesús.” (Marcos 5:27)  Ella comenzó a creer que Él podía curarla y que la curaría, hasta el punto en que ella dijo: “Si tan solo toco Sus ropas, sanaré.” (Marcos 5:28)  Actuando según lo que creía, ella se dirigió a Jesús y tocó Su manto.  Al instante la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que estaba curada de su aflicción.  Jesús, su verdadero médico, también la declaró sanada.
Amado, Dios quiere que sepas que cuando tú le creas, vas a ver tu milagro.  Lo que estás creyendo que Él puede hacer, lo vas a recibir.  Cuando una miembro de nuestra iglesia perdió su billetera en una piscina, ella oró junto con su esposo, declarando que estaban creyendo que Dios le restituiría lo que había perdido.  Un día después, no en la piscina, sino a sus pies en el auto, ¡ella encontró su billetera!  Ella simplemente estaba creyendo que Dios restituiría lo que perdió y vio la restitución.
En otro caso, una mujer que tenía cáncer de piel usaba mangas largas todo el tiempo para ocultar su condición a los demás.  Durante uno de los campamentos de nuestra iglesia, ella pasó al frente por oración, creyendo en Dios por su sanidad.  Después de que uno de nuestros pastores, el pastor Henry, orara por ella, ella regresó a su habitación, se arremangó la ropa, ¡y vio que todas las cicatrices cancerosas en sus brazos habían desaparecido!  Más tarde, su médico confirmó que ella había sido sanada de cáncer de piel.  Ella le creyó a Dios por sanidad y la vio.
El mundo dice: “A menos que pueda verlo o sentirlo, no voy a creerlo.”  Pero Dios dice: “Si tú lo crees, lo vas a sentir.  De hecho, si tú lo crees, ¡lo vas a ver!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 30 de marzo de 2020

Recibe Por Gracia A Través De La Fe


Inspiración de Gracia
Aquel, pues, que os suministra el Espíritu y hace milagros entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley o por el oír con fe?  (Gálatas 3:5)
Imagina que estás en un servicio de sanidades.  Un alcohólico entra en la iglesia apestoso a alcohol.  Se sienta detrás de la pianista, una agradable anciana que ha estado sirviendo en la iglesia durante 50 años.  Ambos están sufriendo de artritis reumatoide.  El poder sanador de Dios está presente.  En un instante, el alcohólico, que nunca antes había estado en la iglesia, es sanado.  La pianista no.
La mayoría de las personas, al escuchar historias como esta, se enfadan y se confunden.  Pueden preguntar: “¿No debería Dios sanar a esta agradable anciana que le ha estado sirviendo a Él fielmente durante todos estos años y no a ese borracho depravado?”  Verás, muchas personas todavía creen que Dios sana solo a los que lo merecen.
Pero no es así como Dios opera.  Dios mira la fe, no las obras.  Su poder se manifiesta en aquellos que confían en Su bondad en vez de su buen comportamiento.  Así que, si volvemos al ejemplo anterior, Dios quiere sanar tanto al alcohólico como a la agradable pianista anciana.  Todo lo que ellos necesitan hacer es recibir por gracia o por el favor inmerecido del Señor, a través de la fe.
Lo ves, no podemos ganar las bendiciones de Dios.  Las recibimos al creer en el amor y la gracia de Dios hacia nosotros.  Si recibimos la bendición más grande —la salvación— simplemente creyendo que Jesús lo hizo todo por nosotros y no la conseguimos trabajando por ella, ¿qué nos hace pensar que podemos obtener las otras bendiciones menores por nuestras obras?
Entonces, si mi hija Jessica se enferma, yo no voy al Padre y le digo: “Padre, sana a mi hija porque yo soy el Pastor Joseph Prince y le predico sobre sanidad a la gente.”  No, yo voy a Él por la sangre de Jesús y le digo: “Padre, te agradezco que hace 2,000 años, Jesús llevó la enfermedad de Jessica en Su cuerpo.  Sobre esta base solamente y por Tu gracia, yo la declaro sanada en el nombre de Jesús.”
¡Cuando tú simplemente crees que recibes tus bendiciones en base a la obra terminada de Jesús y solo por Su gracia, entonces recibirás tus bendiciones!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 24 de marzo de 2020

Mira A Dios Como Un Buen Padre


Inspiración de Gracia
Y él le dijo: «Hijo mío, tú siempre has estado conmigo, y todo lo mío es tuyo».  (Lucas 15:31)
Fe es creer que tenemos un buen Dios, y que Él protege y provee para aquellos que confían en Él.  ¿Recuerdas la parábola del hijo pródigo? (Ver Lucas 15:11–32)  Jesús la compartió para ilustrar cuán bueno es nuestro Padre celestial.  El hijo rebelde había desperdiciado la herencia de su padre antes de decidir regresar a casa para pedirle a su padre que lo hiciera un sirviente suyo.
Pero antes de que pudiera llegar a casa, su padre lo vio desde lejos, corrió hacia él y lo abrazó.  Y en lugar de hacerlo su sirviente, el padre se volvió hacia sus sirvientes y les dijo: “¡Saquen la mejor ropa!  ¡Traigan un anillo y sandalias para mi hijo!  ¡Vamos a matar al ternero engordado y a celebrar!”
Después, cuando el hijo mayor regresó del trabajo y se enteró de la celebración, él se enojó y se negó a entrar a la casa.  Cuando su padre salió a preguntarle qué le pasaba, el hijo mayor se quejó: “Mira, yo te he servido todos estos años.  Sin embargo, tú nunca me diste un becerro para celebrar con mis amigos.  ¡Pero tan pronto como este hijo pródigo tuyo llega a casa, tú matas al ternero engordado para él!
Nota lo que su padre le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo que yo tengo es tuyo.  Deberíamos celebrar porque tu hermano estaba muerto pero ha vuelto a la vida.  Estaba perdido pero ha sido hallado.”
¿Puedes ver cómo el hermano mayor percibía a su padre?  Él veía a su padre como un hombre duro y tacaño.  Creía que tenía que trabajar para obtener algo bueno de su padre. ¡Él no se dio cuenta de que él ya tenía herencia!  ¡Él podía haber matado al ternero engordado en cualquier momento para una celebración!
Como el padre en la parábola, Dios ya te ha dado herencia en Cristo.  No dejes de disfrutarla dudando de la bondad de Dios o creyendo que debes trabajar por ella.  ¡Mira el corazón lleno de amor y bondad de tu Padre hacia ti, y celebra tu herencia hoy!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 17 de marzo de 2020

Tú Estás Completo En Cristo


Inspiración de Gracia
Y habéis sido hechos completos en Él, que es la cabeza sobre todo poder y autoridad.  (Colosenses 2:10)
Cuando te miras a ti mismo, ¿qué ves?  ¿Ves a alguien que es imperfecto y a quien le faltan muchas cosas o ves a alguien que es perfecto y completo en Cristo?
Hay creyentes que se ven a sí mismos como personas incompletas.  Esto se debe a que viven conscientes de lo que les hace falta y de sus imperfecciones.  Ellos dicen: “¡Hay tantas cosas en las que soy imperfecto!   ¿Cómo puedo estar completo si hay tantas cosas que me faltan?  Ellos ven sus debilidades, se condenan a sí mismos y se sienten inferiores a los demás.
La buena noticia es que Dios no ve de la misma manera en que el hombre ve.  El hombre mira la carne.  Dios mira el espíritu.  Él nos ve ya completos en Cristo.  A pesar de nuestras imperfecciones, Él nos ve como nueva creación, como participantes de Su naturaleza divina y como más que vencedores sobre nuestras necesidades.  Y Él quiere que nosotros nos veamos de la misma manera en que Él nos ve.
Lo que nosotros creemos que necesitamos o nos hace falta, igual si se trata de rasgos de carácter piadoso o de salud física, ya lo tenemos en Cristo.
Amigo, tú no vas a estar completo en Cristo algún día —¡tú ya estás completo en Cristo!  Y lo que te queda por hacer es caminar diariamente en esa plenitud, creyendo que es verdad y confesando que lo que necesitas en este momento, Jesús lo es para ti.  Él es tu perdón completo, tu justificación completa, tu favor completo y tu protección completa.
Así que, no te enfoques en lo que ves que hace falta en tu vida.  En cambio, enfócate en cómo en Cristo, en este mismo momento, tú estás completo en todo.  ¡Y en lugar de debilidades, carencias y defectos, tú verás Su fuerza, Su plenitud, Su solidez y perfección manifestándose en ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 11 de marzo de 2020

¡Tú Tienes La Victoria!


Inspiración de Gracia
Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó.  (Romanos 8:37)
Si la Palabra de Dios dice que nosotros somos más que vencedores por medio de Cristo, entonces lo somos.  No es que nos vamos a convertir, es que ya lo somos.  Puede ser que estemos experimentando algunos fracasos o reveses en la vida en este momento, pero de nuestras situaciones solo saldrá bien porque Dios dice que “en todas estas cosas somos más que vencedores”.  ¡Tenemos la victoria!
Verás, Dios nos ha situado en Cristo, a quien Él ha exaltado al lugar más alto del universo.  Nosotros no estamos tratando de llegar al campo de la victoria.  Nosotros ya estamos en el terreno de la victoria.  Nosotros no confesamos la Palabra de Dios para obtener la victoria.  Nosotros confesamos Su Palabra porque ya tenemos la victoria.  Nosotros no luchamos por la victoria.  Nosotros luchamos desde la victoria.
El diablo va a intentar robar nuestra victoria.  Él vendrá contra nosotros con mentiras y temores, y nos hará ser conscientes de nuestras faltas, debilidades y síntomas en áreas como nuestra salud.  Pero nosotros no estamos tratando de ser curados.  Nosotros ya estamos curados porque la Palabra de Dios declara que “por Sus llagas fuimos nosotros curados”. (Isaías 53:5)
Una hermana en nuestra iglesia estaba viendo a dos psiquiatras.  Ella había estado bajo atención psiquiátrica y medicación contra los ataques de pánico durante la mayor parte de su vida.  Ella dijo que cuando comenzó a venir a la iglesia y a aprender acerca de Jesús, la verdad de la Palabra de Dios comenzó a caer sobre ella.
Ella comenzó a creer que la victoria sobre su condición ya era suya y empezó a confesarla.  A partir de entonces, todos sus temores fueron eliminados y sus ataques de pánico cesaron.  Hoy, ella tiene una mente sana, está libre de toda la medicación y sabe que su vida es grandemente bendecida por Jesús, que la ama.
Amigo, en el momento en que tú aceptas a Jesús como tu Salvador, tú naces de nuevo y la nueva persona dentro de ti es más que vencedora.  ¡Tú ya estás en el terreno de la victoria y tienes la victoria sobre cada situación difícil en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 23 de febrero de 2020

Tu “Trabajo” Es Entrar En Su Descanso


Inspiración de Gracia
… El que ha entrado a Su reposo, él mismo ha reposado de sus obras, como Dios reposó de las Suyas. Por tanto, esforcémonos por entrar en ese reposo…  (Hebreos 4:10-11)
Un bebé aprende a sentarse antes de comenzar a pararse y caminar.  La vida cristiana también comienza con sentarse.  Dios “con Él nos resucitó, y con Él nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús.” (Efesios 2:6)  Qué tan bien caminemos después de eso depende de qué tan bien nos sentemos y descansemos en la obra terminada de Cristo.
La tierra prometida era una tierra de descanso donde Dios prometió a Su pueblo “grandes y espléndidas ciudades que tú no edificaste, y casas llenas de toda buena cosa que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivos que tú no plantaste...” (Deuteronomio 6: 10–11)
Pero durante 40 años, el pueblo de Dios vagó por el desierto porque ellos se negaron a creer que Dios les había dado una tierra donde todo estaba preparado —el trabajo estaba terminado.  Ellos no podían creer que Dios les hubiera dado una tierra llena de cosas buenas para que las disfrutaran, una tierra que simplemente fluía con Su provisión abundante.
Hoy, hay creyentes que todavía no pueden creer que la obra de Jesús esté verdaderamente completa y terminada.  Ellos están tratando de completar un trabajo completado, terminar un trabajo terminado y derrotar a un demonio derrotado.
Hay creyentes hoy, que siempre están trabajando y tratando de producir su sanidad, su éxito y su victoria.  Dios quiere que nosotros dejemos de intentar y comencemos a confiar en Su amor por nosotros.  Él quiere que dejemos de trabajar y luchar, y que comencemos a descansar y creer en Su gracia para con nosotros.
El único “trabajo” que nos queda hoy por hacer, es entrar en Su descanso.  Debemos trabajar todos los días por entrar en Su descanso.  Debemos descansar internamente y creer que el trabajo está hecho porque es un trabajo terminado, y confiar en el favor inmerecido de Dios hacia nosotros.  Debemos descansar en Jesús, nuestra arca verdadera, quien nos llevará a través de aguas tempestuosas.
Así que, “cuando oigas hoy Su voz, no endurezcas el corazón… haz todo lo posible por entrar en ese descanso…”  (Hebreos 4:7, 11, NTV)  Entremos en Su descanso.  ¡Disfrutemos estar sentados junto con Cristo en los lugares celestiales, entonces correremos y no estaremos cansados! (Ver Isaías 40:31)
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 9 de febrero de 2020

Creer Correctamente Produce Vivir Correctamente


Inspiración de Gracia
Y Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: “He aquí, Señor, la mitad de mis bienes daré a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno, se lo restituiré cuadruplicado.”  (Lucas 19:8)
Zaqueo era un recaudador de impuestos.  Él era despreciado porque era un hombre tramposo, engañaba a la gente acerca de su dinero y recurría a acusaciones falsas para obtener lo que quería.
Un día, Jesús lo visitó.  La Biblia no menciona a Jesús reprendiéndolo por su estilo de vida deshonesto, durante todo el tiempo que estuvieron juntos.  En cambio, Jesús le mostró gracia y honor, pasando tiempo con él.  De pronto, Zaqueo se puso de pie y declaró a Jesús que le devolvería el cuádruple a cualquiera de quien hubiera tomado algo ilegalmente, e incluso le daría la mitad de sus bienes a los pobres.
Un momento con Jesús cambió por completo el corazón de Zaqueo.  Un momento con la gracia en persona —sin acusaciones, condenación y juicios— causó una gran transformación interna, que en poco tiempo, Zaqueo estaba haciendo lo que era correcto, ¡y en una medida que ningún hombre hubiera esperado de él!
Mucha gente quiere vivir correctamente.  Su preocupación por vivir correctamente les hace centrarse en sí mismos y en las cosas con las que luchan.  Pero es creer correctamente lo que produce vivir correctamente.  Si tú estás tratando de liberarte de una adicción que te ha atado por muchos años, cree que Jesús te ama tanto que en la cruz, Él pagó el precio para que tú seas completamente libre de cualquier adicción.  Cree que por Sus llagas tú has sido sanado y liberado.
Un miembro de nuestra iglesia tenía una adicción al tabaco.  Pero cada vez que encendía un cigarrillo, él creía que Dios no lo juzgaba, ni lo condenaba y que aún era la justicia de Dios en Cristo.  Un día, se despertó impresionado por el Espíritu de que ese día marcaría el comienzo de una vida libre del tabaco.  Esperando ser asaltado por las habituales ansias de fumar, él oró esto durante todo el día: “Gracias Jesús, porque por Tus llagas yo fui sanado”.  Antes de darse cuenta, el día pasó sin haber encendido un cigarrillo y sin sufrir algún dolor causado por la abstinencia!  Desde entonces, él ha estado completamente libre de esa adicción.
Hoy, si tú quieres experimentar el vivir correctamente, descubre lo que Cristo ha hecho por ti y lo que tú tienes en Él —¡y créelo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 7 de febrero de 2020

Cree Y Actúa Según El Nuevo Pacto


Inspiración de Gracia
Entonces dijo David al filisteo: “… yo vengo a ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has desafiado.”  (1 Samuel 17:45)
¿Alguna vez te preguntaste por qué dos personas pueden escuchar lo mismo y sin embargo, tener respuestas muy diferentes?  Para uno, lo que se dice es atemorizante y lo desanima.  Pero el otro tiene un corazón tan lleno de fe que se atreve a enfrentarse al diablo y a lo que está haciendo.
En el valle de Ela, Goliat, el gigante filisteo, se burló de los ejércitos de Israel durante 40 días.  Cuando David entró en escena, él escuchó las mismas burlas de Goliat que el resto de los israelitas escuchaba.  Pero de alguna manera, las mismas palabras que causaron temor en los soldados, enojaron a David.  ¿Qué sabía o qué veía David que los otros no pudieron ver?
David sabía que él tenía un pacto con Dios.  Por supuesto que el Rey Saúl y todos los soldados que estaban con él ese día también tenían el mismo pacto con Dios, pero solo David creía en el pacto.  Y él actuó de acuerdo conforme a lo que creía.  De manera que Dios hizo que su gigante se derrumbara.
Si David tuvo esa gran victoria a pesar de que estaba bajo el antiguo pacto, ¡cuánto más tú y yo que estamos bajo el nuevo pacto!  Hoy, Dios está preguntando: “¿Dónde están mis Davids, quienes creen en el nuevo pacto?”
¿Cuál es el nuevo pacto?  Es el pacto de la gracia.  Y gracia significa favor inmerecido, que no ha sido ganado y del que no somos dignos.  Dios quiere que sepamos que Él ha cortado este pacto con nosotros a través de Cristo, nuestro representante.  Y según este pacto, nosotros tenemos Su favor inmerecido.  Nosotros somos bendecidos porque Jesús tomó nuestros golpes.  Debido a lo que Jesús hizo en la cruz, nosotros tenemos victoria sobre cada gigante que nos enfrenta.
¿No son estas buenas noticias?  Hoy, Dios quiere que tú te pares delante de tu “gigante” y declares que a pesar de lo que estás pasando, a pesar de lo que está sucediendo, tú crees que Dios está por ti, debido a lo que Jesús hizo por ti.  ¡Y luego, ante tus propios ojos, tú vas a ver a los gigantes de acusación, intimidación, condenación, enfermedad y deudas, caer derrotados delante de ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 24 de enero de 2020

No Mires Tu Fe, Mira A Jesús


Inspiración de Gracia
Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…  (Hebreos 12:2)
Si estás enfermo, debes saber que ya has sido sanado debido a la obra terminada de Cristo.  No preguntes: “¿Tengo la fe suficiente para ser sanado?  ¿Tengo la clase de fe correcta para ser sanado?  ¿Qué pasa si me falta fe?”  Estás enfocándote en ti y en tu fe, en lugar de hacerlo en Cristo y Su obra terminada.
Deberías estarte preguntarte: “¿Llevó Jesús esta enfermedad?  Si lo hizo, entonces Él debe haber hecho una obra perfecta”.  En otras palabras, fija tus ojos en Jesús y en Su obra perfecta.
AB Simpson, quien vivió en el siglo XIX, escribió un artículo titulado Él Mismo.  En este, él mencionó su sistema nervioso exhausto y su corazón roto que podría haber resultado fatal en cualquier momento.  Así que él buscó al Señor por sanidad.  Dios le mostró Mateo 8:17, que dice que Jesús “Él Mismo tomó nuestras flaquezas y llevó nuestras enfermedades”.
AB Simpson dijo que aunque él creía que Jesús había llevado sus enfermedades, él vio muchos obstáculos que se interponían entre él y su sanidad.  Y todos se redujeron a una sola cosa —¡su preocupación por su fe!  Él había creído que si solo tuviera la clase “correcta” de fe, él recibiría su sanidad en ese instante.
Finalmente él se dio cuenta de que tenía que eliminar ese último obstáculo —su enfoque en su fe— y simplemente descansar en la obra terminada de Cristo.  Esa revelación marcó su recuperación completa de sus enfermedades.
Cuando te preguntas a ti mismo: “¿Tengo suficiente fe?”, tú ya has puesto la fe como un obstáculo entre tú y la obra terminada de Jesús.  Cuanto más te enfocas en tu fe, más se te escapa la fe.  Pero si te enfocas en la obra terminada de Cristo y ves la gracia de Dios hacia ti, ¡Dios lo ve como fe!  ¡Sin darte cuenta, hay fe en tu corazón para creer que no vas a morir a causa de lo que Cristo Mismo llevó por ti completamente, y verás tu milagro manifestado!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 5 de enero de 2020

Ser Justo No Es Hacer Justicia, Es Ser Justicia


 5Inspiración de Gracia
Mas al que no trabaja, pero cree en Aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia.  (Romanos 4:5)
¿De qué crees que se trata el ser justo?  ¿De algo que haces o algo que eres?  ¿De hacer justicia o de ser justicia?
La Biblia nos dice que después del sacrificio de Jesús en la cruz, Dios imputa justicia no a aquellos que se esfuerzan por obedecer la ley (ver Gálatas 2:16), sino a cualquiera que crea en Su Hijo.  Debido a que Cristo tomó nuestros pecados y nos dio Su justicia (ver 2Cor. 5:21), en el momento en que nosotros creemos en Él, Dios nos trata como justos, sin que esto tenga que ver con nuestras obras u obediencia (ver Rom. 4:5–8).  Esta es la justicia del nuevo pacto —una justicia que viene por fe y no por obras.
Tú no eres justo por lo moralmente recto que eres.  No eres justo porque pones en práctica el dominio propio.  No eres justo porque lees 10 capítulos de la Biblia diariamente.  No eres justo porque te sientes justo.  Pero tú eres la justicia de Dios en Cristo únicamente porque el sacrificio de Jesús lo hizo así.  Cuando crees esto, tu fe es contada por justicia.
Y esto es para lo que Dios quiere que uses tu fe.  Si eres justo por tus obras, no necesitas fe.  Tampoco necesitas fe para saber que eres pecador.  Pero necesitas fe para creer y declarar que eres la justicia de Dios en Cristo, en medio de tus luchas con la tentación y el pecado.
Por ejemplo, cuando te sientes mal porque acabas de gritarle a tu esposa, Dios quiere que pongas en práctica tu fe para verte a ti mismo como justo en medio de esa falta.  Esta revelación viviente de que tú aún eres justo, te dará la fuerza para amar a tu esposa y reconciliar la situación con ella.
El diablo puede recordarte tu mal carácter y cuestionar tu integridad: “¡Cómo te atreves a llamarte justo cuando acabas de hacer eso!”  Simplemente ignora sus mentiras y declara con confianza: “Yo no soy justo debido a lo que hice o no hice”.  ¡Yo soy justo solo por la sangre y la obra terminada de Jesús en la cruz!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 3 de enero de 2020

Recuerda La Cruz


Inspiración de Gracia
“Y nunca más Me acordaré de sus pecados e iniquidades”.  (Hebreos 10:17)
No sé tú, pero yo diría que Hebreos 10:17 es una buena noticia.  Dios ve todos nuestros pecados —pasados, presentes y futuros— y dice: “Nunca más Me acordaré de tus pecados e iniquidades”.  Las palabras “nunca más” son una fuerte doble negación en el texto griego original.  En otras palabras, Dios está diciendo: “¡Nunca, por ningún motivo, Me acordaré de tus pecados e iniquidades”.
¿Ha bajado Dios Sus estándares?  No, Él sigue siendo perfectamente santo.  Él sí recordó todos nuestros pecados —hace 2,000 años, en la cruz.  Cada pecado que nosotros hemos cometido o vamos a cometer, fue castigado completamente en el cuerpo de Jesucristo en la cruz.  Es por eso que hoy, Dios ya no se acuerda de nuestros pecados.  Por lo tanto, nosotros no debemos ser conscientes del pecado.
Cada vez que nosotros nos sentimos condenados por nuestros errores pasados, Dios quiere que recordemos la cruz y digamos: “Señor Jesús, Tú fuiste sentenciado por este pecado que yo cometí. Tú soportaste el juicio, para que Dios no me juzgue a mí por este pecado.  Tú fuiste condenado por este pecado, para que Dios no me condene a mí por ello”.
Si tú no miras hacia la cruz, vas a volverte consciente del pecado y vas a caminar por allí con cierta expectativa de juicio.  Y esa expectativa de juicio le dará al diablo la oportunidad de hacerte pensar que Dios tiene algo en tu contra, debido a tu pecado.
Tú debes acercarte al lugar que conoces y creer que todos tus pecados son perdonados y que eres salvo para siempre.
Hebreos 10:12, 14 dice: “Pero Él [Jesús], habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, se sentó a la diestra de Dios… Porque por una ofrenda Él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados.”
Tú y yo hemos sido hechos perfectos para siempre debido a la obra perfecta de Jesús en la cruz.  Nosotros somos perfeccionados por la total aceptación de Dios y Su deleite perfecto en la obra de Su Hijo que ha glorificado grandemente Su santidad.  Amado, escucha a Dios decirte: “Pues tendré misericordia.  Y nunca más me acordaré de tus pecados e iniquidades”.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince