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martes, 18 de agosto de 2020

De ‘Te Librará’ A ‘No Te Tocará El Mal’

 Inspiración de Gracia

De seis aflicciones te librará, y en siete no te tocará el mal.  (Job 5:19)

Dios te librará de todas tus aflicciones. (Ver Salmos 34:19, 2 Timoteo 4:18)  Pero en realidad, librarte no es lo mejor que Dios puede hacer por ti, porque implica que estás en aflicción.  Lo mejor de Dios para ti es el lugar en donde ningún problema o ningún mal puede tocarte.  Y con Su ayuda, tú vas a llegar a ese lugar porque la Biblia dice: “De seis aflicciones te librará, y en siete no te tocará el mal.”

Esto no significa que Dios solo te librará seis veces.  Simplemente significa que mientras estás creyendo en las promesas de protección de Dios, después de un tiempo, vas a llegar a un lugar en donde ningún mal te tocará.  Por eso, cuando los problemas surgen, Dios no quiere que te desanimes.  Él quiere que tú sepas que solo se trata del diablo tratando de robar Su Palabra de tu corazón.  El diablo tiene miedo de dejar la Palabra de Dios en tu corazón aunque sea por un segundo porque él sabe que esta te llevará a un lugar donde ningún mal te tocará.  Es por eso que él llega inmediatamente para robar la Palabra de Dios de tu corazón.

Él va a hacerlo diciéndole: “Mira, tu hijo está enfermo.  ¿Dónde está Dios ahora?”  Tú no debes responder diciendo: “Bueno, supongo que no funciona.  Quizás las promesas de Dios acerca de ser librados de la aflicción, no son para mi familia.”

No, tú debes seguir firme sobre las promesas de Dios.  Di: “La gripe anterior que tuvo mi hijo no se quedó.  Dios ha prometido que nos librará y en esa ocasión Él libró a mi hijo.  Así que yo voy a vivir mi vida creyendo en Sus promesas de que Él nos librará, porque Su Palabra es verdadera.  ¡Y yo llegaré al lugar donde ningún mal puede tocarme a mí, ni a mi familia!”

Amado, incluso si en el próximo instante te golpeas el dedo del pie con algo duro, no te desanimes y te preguntes por qué Dios no protegió tu dedo del pie.  El diablo tenía la intención de causarte un daño mayor, pero gracias a Dios no pudo, porque Dios está cuidando de ti.  ¡Y mantente firme sobre Sus promesas hasta que llegues al lugar donde ningún mal te tocará!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

viernes, 20 de diciembre de 2019

Hablando En Fe


Medita En
Pero teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: “Creí, por tanto hablé”, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos.  (2 Corintios 4:13)
Después de leer lo que yo he dicho acerca de declarar las promesas de protección de Dios sobre ti y tus seres queridos, puede estarte preguntando: Pero Pastor Prince, ¿no puedo sólo creer la Palabra de Dios en mi corazón?  ¿Por qué también tengo que decir el Salmo 91 en voz alta?
Permíteme mostrarte algunas Escrituras sobre la fe y el hablar, que te ayudarán.  Romanos 10:9 nos dice “que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo”.  Nuestro Señor Jesús también dijo: “Cualquiera que diga a este monte: «Quítate y arrójate al mar», y no dude en su corazón, sino crea que lo que dice va a suceder, le será concedido.” (Marcos 11:23)
Ahora, vuelve a leer lo que el apóstol Pablo escribió en el versículo de hoy.  ¿Notas un patrón aquí?  Tener fe implica creer en tu corazón, así como hablar con tu boca.  Tú y yo estamos hechos a imagen de Dios.  Cuando Dios vio la oscuridad por primera vez, Él no dijo: “Mi Dios, está tan oscuro”.  ¿Qué hizo Dios?  Él llamó a existencia a la luz, hablando. Él dijo: “Hágase la luz” (Gén. 1:3)  En el Nuevo Testamento, nuestro Señor Jesús habló a la tormenta y ésta se calmó.  Él habló a la higuera y ésta se marchitó.  Él habló a los demonios y estos huyeron.  Habló a los enfermos y estos fueron sanados.  Él habló a los muertos y estos vivieron.
Del mismo modo, cuando nosotros nos enfrentamos a la oscuridad hoy, en cualquier área de nuestras vidas, o estamos atrapados en una tormenta de dificultades, no nos detengamos a estar mirando los problemas y caigamos en desesperación.  ¡Nosotros también debemos llamar a existencia lo que queremos ver!  Si nos encontramos atrapados en una situación peligrosa, nosotros debemos declarar: “El Señor es mi refugio y mi fortaleza”.  Si hay una enfermedad en nuestro cuerpo, podemos llamar a existencia nuestra sanidad, diciendo: “Gracias Jesús, ¡Por Tus llagas yo he sido sanado!”  ¡Comienza a llamar a existencia hoy, tu protección, tu salud y tu victoria!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince