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lunes, 27 de julio de 2020

El Poder Del Cuerpo Y La Sangre


Inspiración de Gracia
Porque todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que Él venga.  (1 Corintios 11:26)
Hace algún tiempo, una miembro de nuestra iglesia desarrolló una trombosis venosa profunda (TVP) durante un vuelo a Israel.  Mientras estaba desembarcando del avión, ella colapsó.  Fue llevada de urgencia al hospital.  Pero en el camino, su corazón dejó de latir.  Aparentemente, el coágulo de sangre en su pierna se había ido a su corazón, haciendo que dejara de latir.  Los médicos lograron revivir su corazón después de algunos intentos, pero ella permaneció inconsciente.
Cuando yo llegué al hospital con algunos líderes de la iglesia unos días después, me dijeron que su condición había empeorado.  Ella estaba en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).  Los líderes y yo decidimos tomar la Santa Cena en la UCI, proclamando que Jesús había llevado todas sus enfermedades, incluida la TVP, y que Su sangre la había redimido de todas las maldiciones, incluidas las enfermedades y la muerte.
¡Al día siguiente, ella recuperó la conciencia!  Su recuperación fue tan sobrenatural que después de una semana de observación, ella fue dada de alta y pronto estuvo de gira por Israel con el siguiente grupo de turistas que llegó allá.
En otro caso, la madre anciana de un miembro de la iglesia se sometió a una serie de operaciones y su condición se deterioró hasta el punto en que el médico le dijo a la familia que se preparara para lo peor.  La familia tomó la Santa Cena en la UCI.  Ellos incluso pusieron una pequeña miga en la boca de su madre y vertieron un poquitito de jugo de uva en su boca.  Al tercer día, algo milagroso sucedió —¡su madre recuperó la conciencia, se recuperó y fue dada de alta poco tiempo después!
Verás, cada vez que comes el pan y tomas la copa, tú proclamas la muerte del Señor por ti.  Tú disciernes que el cuerpo del Señor fue destruido para que tu cuerpo pueda estar completo.  Disciernes que Su cuerpo sano cargó tus enfermedades y tus dolores, para que tu cuerpo pueda estar bien.  Así que, cuando comes el pan, tú dices que por Sus llagas tú estás sano.  Y cuando bebes la copa, tú estás bebiendo la vida de Jesús, la cual está en Su sangre.
Amado, la vida de Jesús está libre de dolor, libre de enfermedades y libre de pobreza.  Esta atrae el favor y las bendiciones de Dios.  ¡Y debido a que tú tienes esa vida en ti, ésta hace que las cosas buenas te sucedan!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 5 de junio de 2020

Jesús Sigue Siendo Jehová Rapha


Inspiración de Gracia
 “… Yo, el Señor, Soy tu sanador.”  (Éxodo 15:26)
¿Sabes que el primer nombre compuesto que el Señor reveló a los israelitas después de que salieron de Egipto fue Jehová Rapha, el Señor tu sanador?  Fue como si Él les estuviera diciendo, mientras comenzaban su nueva vida con Él, que Él ya los había sanado de todas las enfermedades y dolores que ellos habían sufrido cuando estaban esclavizados en Egipto.  De hecho, cuando Él los sacó de Egipto, “no había entre ellos débiles.” (Salmo 105:37)
Hoy, así como los israelitas fueron liberados de su esclavitud en Egipto y de la opresión del faraón, tú también has sido liberado de la esclavitud al pecado y la enfermedad, y de la opresión del diablo, por la sangre del Cordero.  Y el Señor, que es el mismo ayer, hoy y siempre, sigue diciéndote: “Yo, el Señor, Soy tu sanador.”
Una miembro de la iglesia, que había estado experimentando dolor en su vientre durante varios meses, veía a Jesús como su sanador, pero fue a ver a su médico, quien le realizó una ecografía en el vientre.  Cuando le dijeron que tenía dos tumores grandes y varios quistes de sangre en la matriz, ella continuó viendo a Jesús como su sanador.  El médico luego le hizo un análisis de sangre para saber si los tumores eran cancerosos.
Tres días después, ella volvió a ver al médico y éste le dijo que los tumores no eran cancerosos.  ¡No solo eso, sino que una segunda ecografía también mostró que todos los quistes y uno de los tumores habían desaparecido completamente!  El otro tumor también se había encogido.  Aunque ella había tomado medicamentos, el médico le dijo que, según el tamaño original del tumor, debería haber tomado meses para que se redujera tanto.  ¡Él comentó que esta era la curación más rápida que él había visto!
Amado, si el médico te ha dado un diagnóstico malo acerca de tu salud, no te desesperes.  Mira a Jesús y espera la sanidad para tu cuerpo.  Él es el mismo ayer, hoy y siempre.  ¡Él sigue siendo Jehová Rapha —el Señor tu sanador!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 2 de junio de 2020

Mira La Obra Lograda

Inspiración de Gracia
Entonces Jesús, cuando hubo tomado el vinagre, dijo: “¡Consumado es!” E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.  (Juan 19:30)
¿Qué es lo que ves cuando se trata de la sanidad de tu cuerpo enfermo, la restauración de tu matrimonio fallido o el rompimiento para tus problemas financieros?  ¿Ves una obra terminada o una obra que aún debe ser completada?
¡Dios quiere que sepas que lo que tú necesitas desesperadamente que Él haga por ti, ya fue hecho!  La obra terminada de Jesús en la cruz satisfizo tanto el corazón del Padre que desde el trono del cielo vino el pronunciamiento: “¡Hecho está!” (Apocalipsis 16:17), en respuesta al grito de Jesús en la tierra: “¡Consumado es!”  Así que, Dios quiere que tengas esta revelación de que lo que sea tú que necesites que Él haga por ti, ya fue hecho porque Jesús logró hacerlo todo por ti.
Si tú necesitas sanidad, recuerda que tu sanidad se logró.  Si necesitas restauración para tu matrimonio, recuerda que tu restauración se logró.  Tú no vas a morir por la escasez —a ti se te proveyó en abundancia.  ¡Todas estas cosas fueron logradas, no por ti, sino solamente por Cristo!
Amigo, si estás siendo incomodado a causa de un dolor en tu cuerpo, Dios quiere que tú veas tu sanidad terminada o lograda por la muerte de Su Hijo en la cruz.  Si es algo que perdiste o una deuda lo que enfrentas, o un cierto pecado con el que estás luchando, cree que tu provisión, tu restauración y tu liberación ya se lograron para ti.
No te preocupes por lo que ves o sientes, ni por la presencia de informes contradictorios.  Esos síntomas son de mentiras y aunque pueden parecer muy reales, son solo temporales, y no son la verdad.  La Palabra de Dios es la verdad y esta permanecerá porque es eterna.  Y cuando tú crees que solo lo que la Palabra de Dios dice acerca de tu situación es la verdad, todos esos síntomas de mentira eventualmente tendrán que alinearse con Su Palabra.
Dios el Hijo dice: "¡Consumado es!"
Dios el Padre dice: "¡Hecho está!"
¿Qué dices tú?
Viendo a través de los ojos de la fe, 
Joseph Prince

viernes, 15 de mayo de 2020

Cree Primero Y Lo Verás


Inspiración de Gracia
… así como has creído, te sea hecho…  (Mateo 8:13)
Es posible que hayas escuchado a algunas personas decir: “¿Cómo puedo creer si no lo veo?  Si tan solo pudiera verlo o sentirlo, ¡podría creer que algo está sucediendo!”
La mujer con el problema del flujo de sangre que vino a Jesús podría haber sentido lo mismo.  Durante 12 largos años, había pasado de un médico a otro, probando todas las curaciones imaginables que podían ofrecerle.  Ella no solo empeoró, sino que terminó perdiendo todo su dinero con esos médicos y sus “curas.”
Entonces, algo le sucedió cuando ella “oyó hablar de Jesús.” (Marcos 5:27)  Ella comenzó a creer que Él podía curarla y que la curaría, hasta el punto en que ella dijo: “Si tan solo toco Sus ropas, sanaré.” (Marcos 5:28)  Actuando según lo que creía, ella se dirigió a Jesús y tocó Su manto.  Al instante la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que estaba curada de su aflicción.  Jesús, su verdadero médico, también la declaró sanada.
Amado, Dios quiere que sepas que cuando tú le creas, vas a ver tu milagro.  Lo que estás creyendo que Él puede hacer, lo vas a recibir.  Cuando una miembro de nuestra iglesia perdió su billetera en una piscina, ella oró junto con su esposo, declarando que estaban creyendo que Dios le restituiría lo que había perdido.  Un día después, no en la piscina, sino a sus pies en el auto, ¡ella encontró su billetera!  Ella simplemente estaba creyendo que Dios restituiría lo que perdió y vio la restitución.
En otro caso, una mujer que tenía cáncer de piel usaba mangas largas todo el tiempo para ocultar su condición a los demás.  Durante uno de los campamentos de nuestra iglesia, ella pasó al frente por oración, creyendo en Dios por su sanidad.  Después de que uno de nuestros pastores, el pastor Henry, orara por ella, ella regresó a su habitación, se arremangó la ropa, ¡y vio que todas las cicatrices cancerosas en sus brazos habían desaparecido!  Más tarde, su médico confirmó que ella había sido sanada de cáncer de piel.  Ella le creyó a Dios por sanidad y la vio.
El mundo dice: “A menos que pueda verlo o sentirlo, no voy a creerlo.”  Pero Dios dice: “Si tú lo crees, lo vas a sentir.  De hecho, si tú lo crees, ¡lo vas a ver!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 29 de abril de 2020

Mira La Bondad De Dios En Medio Del Mal


Inspiración de Gracia
… un ángel del Señor se le apareció a José en sueños, diciendo: “Levántate, toma al Niño y a Su madre y huye a Egipto, y quédate allí hasta que yo te diga; porque Herodes va a buscar al Niño para matarle.  (Mateo 2:13)
Dios no juega un juego de contraataque con el diablo —el diablo hace algo malo, luego Dios interviene para sacar algo bueno de eso.  La verdad es que, cuando algo malo sucede, es el diablo reaccionando a algo bueno que Dios ya ha comenzado.  El Señor me dijo una vez: “Dile a Mi gente que si ellos quieren entender lo que Yo estoy haciendo, solo miren a lo que el diablo está haciendo y lo vean invertido.  Eso es lo que Yo estoy haciendo, multiplicado muchas veces.”
Yo veo esta verdad en la Biblia.  Cuando Cristo nació, se enviaron soldados para matar a todos los bebés menores de dos años en Belén.  Las personas de Belén han de ver visto solo el mal.  Pero hubo quienes, como María, estaban viendo la bondad de Dios.  ¡Ellos sabían que Dios había enviado un Salvador al mundo!  El asesinato de los infantes fue solo la reacción del diablo al regalo de la salvación que Dios había enviado.
El Señor me mostró que así era como nosotros debíamos ver la gripe aviar cuando ésta golpeó nuestra región no hace mucho tiempo.  Mientras yo reflexionaba sobre el significado de las aves, el Señor me mostró Mateo 6:26: “Mirad las aves del cielo, porque no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta.  ¿No sois vosotros de mucho más valor que ellas?”
Si Dios cuida de las aves, ¡cuánto más cuidará de ti!  Así que, al atacar a las aves con enfermedades, el diablo está, en esencia, reaccionando a la provisión de Dios para Su pueblo.  En otras palabras, ¡él vio que la provisión de Dios ya había sido liberada sobre Su pueblo en gran manera!
Con cada nuevo virus que el diablo nos arroja, tú debes discernir que el diablo está tratando de pervertir y revertir lo que Dios ya está haciendo.  Entonces, tú sabrás que algo bueno va a salir de esto.  Verás, cada nueva cepa de virus nos dice que Dios ya ha enviado una nueva unción de salud para Su pueblo.  Y yo creo que Él también está enviando nuevos niveles de crecimiento económico para Su pueblo.  Así que no solo veas el mal.  ¡Mira lo bueno que Dios ya está haciendo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph 

jueves, 16 de abril de 2020

LA SANIDAD DEL LEPROSO: Un corto animado basado en Mateo 8

Este corto animado cuenta la historia de un leproso que vino a Jesús para ser sanado, la cual encontramos en Mateo 8.
En los días de Jesús, la lepra era una enfermedad altamente contagiosa y la ley prohibía a los leprosos entrar en contacto con cualquier otra persona. Esto significa que por años, este leproso había sido rechazado por todas las personas que veían su condición, incluyendo a su propia familia e hijos. La buena noticia es que Jesús lo buscó y quiso darle a este precioso hombre su milagro.
La historia del leproso en Mateo 8 es muy similar al tiempo que estamos viviendo actualmente. El coronavirus es una enfermedad altamente contagiosa y cualquiera que lo haya contraído debe ser puesto en cuarentena y mantenerse alejado del público.
Amado, si tú conoces a alguien que necesita escuchar esta historia de esperanza y sanidad, por favor compártela hoy con esa persona. 
Estamos orando por que este video te ministre a ti y a tus seres queridos, especialmente en este tiempo que vivimos.



viernes, 3 de abril de 2020

DÍA 3: NO SEAS ROBADO


DÍA 3
Mirad que nadie os haga cautivos por medio de su filosofía y vanas sutilezas, según la tradición de los hombres, conforme a los principios elementales del mundo y no según Cristo. —Colosenses 2:8
En la lectura de ayer, espero que hayas visto claramente que en 1 Corintios 11, el Apóstol Pablo no dice que aquellos que son indignos no pueden participar de la Santa Cena.  Vuelve a leer esos versículos detenidamente.  Pablo estaba hablando acerca de la manera indigna en la que uno participa de la Santa Cena.  Él estaba escribiendo a la Iglesia de Corinto, cuyos miembros estaban tratando la Cena del Señor con irreverencia, comiendo para satisfacer su hambre, sin consideración por los demás e incluso emborrachándose. (1Cor. 11:20-22, AMP)
Es claro que Pablo los estaba corrigiendo porque trataban la Cena del Señor como cualquier otra comida, en lugar de participar de ella de una manera que fuera digna de lo que nuestro Señor Jesús había ordenado que fuera.  Ellos estaban tratando la Santa Cena como algo ordinario, en lugar de verla como algo santo y reservado.
Para nosotros hoy, participar de la Santa Cena de una manera indigna es tratar los elementos de la Santa Cena como algo común, insignificante y sin poder.  Es tratar a los elementos de la Santa Cena como algo natural y ordinario, como nada más que un pedazo de pan y algo de jugo, y fallar en reconocer la fuerza potente y sagrada que tenemos en nuestras manos.  Es menospreciar los elementos y ser como los hijos de Israel, para quienes el maná que Dios en Su gracia les proveyó, se hizo tan familiar que ellos veían ese pan del cielo como algo detestable. (Num. 21:5)  Es simplemente seguir los movimientos para comer el pan y tomar la copa, sin valorar el significado y el poder que estos poseen.
Quizás tú nunca hayas entendido por qué los cristianos participan de la Santa Cena.  Tal vez para ti sea solo un ritual vacío, algo que haces porque tu iglesia lo realiza ocasionalmente.  Tal vez tú estás participando de la Santa Cena porque escuchaste testimonios de sanidad de otras personas y esperas que esto pueda obrar su “magia” para ti también.  O quizás tú lo ves como una costumbre sentimental o una tradición pintoresca que simplemente recuerda a los cristianos sobre las raíces de su fe.
Si alguno de esos quizás te describe, déjame decirte que has sido robado.  La buena noticia es que Dios está llegando a ti a través de este texto, para darte un entendimiento claro acerca de lo que la Santa cena en verdad es.  Yo oro que a medida que tú te mantengas leyendo estos devocionales, tus ojos sean abiertos y tu cuerpo reciba completamente el poder sanador de la Santa Cena!
EL PENSAMIENTO DE HOY
La Biblia dice que el pueblo de Dios fue destruido “por falta de conocimiento.” (Oseas 4:6)  ¡Tu falta de conocimiento acerca de lo que la Santa Cena en verdad es, te ha estado destruyendo y tú ni siquiera lo sabías!  Es tiempo de tomar de vuelta lo que el enemigo te había robado.
LA ORACIÓN DE HOY
Padre Dios, gracias por mostrarme que los elementos de la Santa Cena no son algo común, insignificante y sin poder, sino que son poderosos para llevar a cabo la sanidad que Tú quieres que yo experimente.  Gracias por Tu Palabra que renueva mi mente y por Tus verdades eternas acerca de la Santa Cena.  Yo declaro que este poder ya no me será robado.  Amén.
—Joseph Prince
Devocionales “El Poder Sanador De La Santa Cena”

jueves, 2 de abril de 2020

Tú Ya Eres, Tú Ya Tienes


Inspiración de Gracia
Por eso os digo que todas las cosas por las que oréis y pidáis, creed que ya las habéis recibido, y os serán concedidas.  (Marcos 11:24)
La Palabra de Dios nos dice que nosotros podemos tener lo que pedimos en oración —¡simplemente creyendo que ya lo tenemos!  Mientras oras, recuerda que tú ya tienes tu respuesta o rompimiento —“cree que ya lo has recibido.”  La Biblia también nos dice que nosotros ya tenemos lo que sea que estamos pidiendo en oración porque nosotros ya hemos sido bendecidos con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. (Ver Efesios 1:3)
Y tú estás en Cristo en el momento en que lo recibes como tu Salvador.  Así que, cuando oras, tú en realidad estás liberando tu fe para aferrarte a lo que tú ya tienes en Cristo.  Y a medida en que sigas diciendo que tú ya lo tienes (ver Marcos 11:23), vas a ver su manifestación en el reino natural.
En uno de nuestros campamentos, una miembro de la iglesia compartió sobre el problema de espalda que había tenido durante 15 años como resultado de una caída desde su techo.  Ella necesitaba una operación para ayudarla a detener el dolor punzante en su columna vertebral.  Ella además había estado tomando pastillas contra el estrés durante cinco años.
Después de venir a la iglesia, ella se dio cuenta de que ya había recibido su sanidad por medio de la obra terminada de Cristo.  Rechazando la operación e incluso las píldoras, ella reprendió el dolor que seguía volviendo, diciendo: “En Jesús, yo creo que estoy sana.  Yo no estoy tratando de estar sana, ni voy a ser sanada.  Yo ya estoy sana.  Yo tengo una columna vertebral nueva porque yo estoy en Cristo.  Y como Cristo es, así soy yo en este mundo.”  No pasó mucho tiempo antes de que esta hermana viera la manifestación de su sanidad.
Algunas veces, los síntomas de una enfermedad o de escasez, pueden regresar y tú puedes pensar que aún no has recibido tu bendición.  Ese es el momento de liberar tu fe y declarar que tú ya la tienes.  No estás confesando para recibirla.  ¡Estás confesando porque tú ya la tienes en Cristo!
Amigo, la Biblia nos dice que Cristo está en nosotros. (Ver Colosenses 1:27) Esto significa que en este momento, tu sanidad, bienestar, bienestar familiar y todo lo que tu corazón desea, están en ti.  Así que di: “¡En Cristo, ahora mismo, yo tengo todo lo que necesito!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 28 de febrero de 2020

¡Ciertamente!


Inspiración de Gracia
Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades [sufrimiento], y cargó con nuestros dolores [penas]… (Isaías 53:4)
Mientras están esperando la manifestación de su sanidad, a algunas personas les resulta difícil creer que Jesús realmente tomó sus enfermedades y dolores, de la misma manera en que Él tomó su pecado y su vergüenza.  Si tú eres uno de ellos, no te sientas condenado.  Tu Padre en el cielo comprende.  Es por eso que Él puso la palabra “ciertamente”, allí cuando dijo: “Ciertamente, Mi Hijo ha llevado tus enfermedades y cargado con tus dolores.”
Una vez, mi hija Jessica estuvo llorando toda la noche porque no se sentía bien.  Ella había estado enferma por unos días.  En mi estudio, yo saqué mi Biblia y el Señor me dirigió a Isaías 53:4 en donde dice: “Ciertamente Él llevó...”  Ahora, yo conozco el hebreo original aquí y éste dice: “Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades y cargó con nuestros dolores.”  Así que dije: “Ciertamente, Él llevó la enfermedad de Jessica...”
Pero era como si el versículo simplemente no fuera real para mí.  Sus gritos parecían más reales.  Entonces, de repente, el Espíritu Santo abrió mis ojos a una palabra en este versículo que realmente revolucionó la forma en que vi el pasaje completo.
¿Ves la primera palabra en el versículo?  Dice: “Ciertamente…”  Ciertamente, Él llevó nuestras enfermedades y cargó con nuestros dolores.  Ahora, mira el siguiente versículo: “Él fue herido por nuestras transgresiones…”  Todo cristiano sabe y cree que Jesús fue herido por nuestros pecados, sin embargo, la palabra “ciertamente” no está puesta aquí sino en el versículo anterior.  ¡Creo que Dios sabía que nos resultaría difícil creer que Jesús también llevó nuestras enfermedades y cargó con nuestros dolores, así que Él puso la palabra “ciertamente” allí para ayudarnos a creer!
Cuando vi eso, puse mi Biblia en el suelo, me paré firme sobre ella y dije: “Padre, Tú sabes que no tengo la intención de ser irreverente, pero estoy parado firmemente sobre Tu Palabra.  ¡Ciertamente, Jesús llevó la enfermedad de Jessica y cargó con su dolor!  No me importa si todavía puedo escucharla llorando.  ¡Ciertamente, Tu Hijo, Tu Hijo Amado, llevó su enfermedad y cargó con su dolor!  ¡Aleluya!”  Esa noche, el rompimiento llegó.  Esa noche, la pequeña Jessica fue sanada.
¿Están tú o tus seres queridos sufriendo alguna enfermedad o dolor en este momento?
Ciertamente nuestro Señor Jesús llevó tus enfermedades y cargó con tus dolores.  Y a medida que tú creas esta verdad, ¡ciertamente, tu sanidad y rompimiento vendrán!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 26 de febrero de 2020

Convéncete A Ti Mismo, No A Dios


Inspiración de Gracia
Porque decía: “Si tan solo toco Sus ropas, sanaré.”  (Marcos 5:28)
En medio de una multitud que lo acosaba, Jesús fue tocado por mucha gente ese día (ver Marcos 5:31), pero solo el toque de una mujer sacó una respuesta Suya.  Y ese toque provocó sanidad instantánea en el cuerpo de ella, liberándola de una enfermedad que la había acosado durante 12 años.
¿Quieres saber cómo tocar a Dios y recibir el milagro que necesitas?
Cuando la mujer escuchó que Jesús venía a su pueblo, se dijo a sí misma: “Si tan solo toco Sus ropas, sanaré.”  En su camino para ver a Jesús, ella probablemente se dijo a sí misma muchas veces: “Si logro tocar Sus ropas, seré sanada.  Voy a ser sanada.”  No sabemos cuánto tiempo ella se estuvo diciéndose esto a sí misma, pero ella estaba convencida de que Jesús la sanaría.
Si tú estás enfermo, convéncete a ti mismo de que Jesús es tu sanador y que por Sus llagas ya has sido sanado.  No necesitas convencer a Dios.  ¡No es Él quien necesita ser persuadido, Su bendición ya está en ti!  Eres tú quien necesita ser persuadido de que Dios ya te ha dado tu milagro.  Esa es la razón para que tú confieses Su Palabra —para convencerte a ti mismo, no a Dios; para persuadir tu corazón, no el Suyo.
Algunas personas confiesan su fe a otras para convencer a Dios indirectamente.  Por ejemplo, si están creyendo en Dios por sanidad, ellos les dicen a sus amigos: “Estoy creyendo en Dios por sanidad.”  En realidad, ellos están tratando de convencer o persuadir a Dios para que los sane.  Le están diciendo a Dios: “Le he dicho a mucha gente lo que estoy creyendo que Tú vas a hacer.  Sería muy vergonzoso si Tú no haces que suceda.”  Su confesión procede de la incredulidad y la están usando para manipular a Dios.
Está bien decirle a otros si quieres hacerlo, así ellos pueden unirse en fe contigo, por tu milagro.  Pero no lo hagas para demostrar tu fe a Dios y convencerlo.  Tú solo necesitas convencerte a ti mismo de que Dios te ama y que se deleita en bendecirte.  Solo di para ti mismo: “Por Sus llagas yo he sido sanado.  Yo no tendré falta de nada.  ¡Yo soy grandemente bendecido, altamente favorecido y profundamente amado!”  Y deja que Dios se haga cargo del resto.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 27 de enero de 2020

Por Las Llagas De Jesús Tú Has Sido Sanado


Inspiración de Gracia
… El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por Sus llagas hemos sido sanados.  (Isaías 53:5)
Sabes, una de las mayores protestas contra la película de Mel Gibson, La Pasión De Cristo, fue que era demasiado violenta, especialmente la parte donde Jesús fue azotado.
Déjame decirte esto: ¡No fue lo suficientemente violenta!  La Biblia dice que en la cruz, la apariencia de Jesús estaba desfigurada más que la de cualquier hombre. (Ver Isaías 52:14)  En la película, incluso después de toda la golpiza, el actor James Caviezel, que interpretó a Jesús, todavía se veía bastante guapo.
Pero la realidad es que cuando Jesús colgaba en la cruz, Él “no tenía aspecto hermoso… ni apariencia para que le deseemos”. (Isaías 53:2)  ¡Él fue molido a golpes hasta que Su cara parecía gelatina colgando!
En la película, cuando ellos lo azotaron, solo una pequeña porción de Sus huesos quedó expuesta, así que todavía parecía estar bastante compuesto.  Pero los salmos mesiánicos dicen: “Sobre Mis espaldas araron los aradores; alargaron sus surcos.” (Salmos 129:3), y “Puedo contar todos Mis huesos. Ellos Me miran, Me observan.” (Salmos 22:17)  ¡Todos Sus huesos fueron expuestos!
Amigo, Él estaba pensando en ti cuando los soldados lo ataron al poste de flagelación.  Cuando ellos levantaron sus látigos, Él dijo: “¡Que todo caiga sobre Mí!”
Pero lo que cayó sobre Él no fueron solo los látigos que arrancaban la carne de Su espalda desnuda, sino también cayeron sobre Él tus enfermedades y tus dolencias.  Cada vez que Él fue azotado, todas las formas de enfermedad y dolencia, incluidas la artritis, el cáncer, la diabetes, la gripe aviar y el dengue, cayeron sobre Él.  “El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por Sus llagas hemos sido sanados”.
Hoy, la sanidad es tu derecho porque Jesús pagó el precio por tu sanidad.  Así que si el diablo dice: “Tú no puedes ser sanado”, simplemente declara: “Jesús pagó ya el precio por mi sanidad.  La enfermedad no tiene derecho a estar en mi cuerpo.  ¡Yo he sido sanado en el nombre de Jesús!”
Cada maldición de enfermedad que se suponía que caería sobre ti, cayó sobre Jesús.  Él llevó cada una de esas llagas, para que tú puedas caminar en salud divina todos los días de tu vida.  ¡El precio ha sido para tú puedas levantarte y salir de tu cama de
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 14 de enero de 2020

Jesús Llevó Tus Enfermedades


Inspiración de Gracia
Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores…  (Isaías 53:4)
Imagina la terrible enfermedad de la lepra comiéndose a un hombre en vida.  El pobre leproso en Mateo 8:2 no pudo soportar más su sufrimiento, así que salió a campo abierto buscando a Jesús.  Él necesitaba saber si Jesús quería sanarlo.  Cuando vio a Jesús, cayó a Sus pies y dijo: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”. (Mateo 8:2)  El Hijo de Dios miró al pobre hombre marginado, con amor en Sus ojos, extendió Su mano, lo tocó y dijo: “Quiero; sé limpio”. (Mateo 8:3)
¿Quizás tú estás sufriendo alguna enfermedad y te preguntas si Dios quiere sanarte?  Tú no estás seguro de si Él quiere hacerlo porque así como has visto a las personas sanar, también has visto a las personas no sanar.  Amigo, no mires a las experiencias de las personas.  ¡Mira a la cruz!  ¡Tan seguro como Jesús llevó y quitó de ti tus pecados, Él también llevó y quitó de ti tus enfermedades!
Hoy quiero darte un fundamento sólido hoy para creer esta verdad.  En Isaías 53, el capítulo sobre la crucifixión de nuestro Señor, dice en el versículo cuatro: “Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores”.  Ahora, aprendamos un poco de hebreo.  Las palabras “enfermedades” y “dolores” aquí, significan literalmente “enfermedades” y “dolores” en el texto hebreo original.  Así que Isaías se estaba refiriendo a sanidad física.
Una vez, yo le pedí a un amigo judío que leyera este versículo en su Biblia hebrea y que me dijera qué significa.  Él me dijo que su Biblia dice claramente que Jesús llevó nuestras enfermedades y cargó con nuestros dolores.
Si eso no es suficiente, mira Mateo 8:16–17: “... le trajeron muchos endemoniados; y expulsó a los espíritus con Su palabra, y sanó a todos los que estaban enfermos, para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta Isaías, cuando dijo: ‘Él Mismo tomó nuestras flaquezas y llevó nuestras enfermedades´“.  Mateo cita a Isaías 53:4, diciendo que Jesús tomó nuestras “enfermedades” y cargó nuestros “dolores”.  El contexto aquí se refiere a sanidad física.
Amigo, si solo crees esta verdad, tus días de enfermedad habrán terminado.  Tú vas a caminar con mayor salud porque Aquel que ciertamente llevó tus enfermedades y cargó tus dolores te dice: “¡Quiero; sé limpio!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 11 de enero de 2020

Creer Es Recibir

Inspiración de Gracia
Porque decía: “Si tan solo toco Sus ropas, sanaré”. Al instante la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que estaba curada de su aflicción.  (Marcos 5:28-29)
Has escuchado a la gente del mundo decir: “Creeré cuando lo vea”.  En general, así es como el mundo piensa.  Pero los caminos de Dios no son como los caminos del mundo.  El mundo dice: “Si no puedo verlo o sentirlo, no puedo creer que el milagro está aquí.”  Dios dice: “Si lo crees antes de verlo o sentirlo, vas a ver tu milagro”.
Creer primero, antes de ver la evidencia de lo que estamos creyendo, se llama fe.  La fe es como una chispa y Jesús es el polvo de dinamita.
En la historia de sanidad de la mujer con el problema del flujo de sangre, hubo muchas personas que tocaron a Jesús (ver Marcos 5:31), pero a ellos no les pasó nada.  Ellos no lo tocaron con fe.  Pero cuando la mujer que había estado sangrando durante 12 años vino a Él y lo tocó con fe, Él sintió que poder abandonaba Su cuerpo (ver Marcos 5:30), ¡y ese poder provocó una explosión de sanidad en el cuerpo de la mujer!
Escuchar acerca de cuán bueno, amable y amoroso era Jesús, encendió su fe para creer que él podía curarla e iba a curarla.  Ella estaba tan convencida (incluso aunque la condición de su cuerpo era aún evidente), que dijo: “Si tan solo toco Sus ropas, sanaré.”  ¿Experimentó ella su sanidad antes de creer?  No, ella primero creyó en la bondad y el poder de Jesús, actuó con fe y solo entonces ella sintió la sanidad en su cuerpo.
De la misma manera, Dios quiere que tú creas en Su bondad y amor para ti.  Él quiere que tú sepas cuán dispuesto está a actuar en tu nombre para bendecirte y cómo, con Cristo, Él te dará libremente toda cosa buena. (Ver Romanos 8:32)
Él quiere que tú declares por fe que todo está y estará bien contigo, y que esperes ver eso realmente.  Luego, no importa cuánto tiempo hayas tenido el problema, no importa cuán grave digan los expertos que es, una explosión de sanidad y restauración sucederá, ¡y tú recibirás eso que estas creyendo!
Viendo a través de los ojos de la fe, 
Joseph Prince

martes, 31 de diciembre de 2019

Jesús Se Complace Cuando Tú Tomas De Él


Medita En
Y enseguida Jesús, dándose cuenta de que había salido poder de Él, volviéndose entre la gente, dijo: «¿Quién ha tocado Mi ropa?» Y Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te oprime, y dices: «¿Quién Me ha tocado?» Pero Él miraba a Su alrededor para ver a la mujer que le había tocado. Entonces la mujer, temerosa y temblando, dándose cuenta de lo que le había sucedido, vino y se postró delante de Él y le dijo toda la verdad. Y Jesús le dijo: «Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz y queda sana de tu aflicción.»  (Marcos 5:30–34)
¡En la sanación de la mujer con el problema de flujo de sangre, se podría decir que la mujer se escabulló detrás de Jesús y “robó” su sanidad!  ¿Pero ofendió eso a Jesús? ¡De ninguna manera!  De hecho, Él estaba tan complacido con su confianza que solo quería conocerla.
Jesús no la buscaba para reprenderla.  No, Él la buscó para poder afirmarla con Su amor y asegurarle que Él no estaba enojado con ella por haber tomado de Él una parte de la virtud sanadora.  Es por eso que Él incluso la llamó “hija” y la animó a caminar en su sanidad —“Vete en paz y queda sana de tu aflicción”.
Amado, ese es el corazón de tu Salvador.  Él entrega libremente Su virtud sanadora a cualquiera que tome de ella.  ¡Así que estírate para alcanzarlo, toma de Él ahora mismo y dale placer a Su corazón!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince