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martes, 31 de diciembre de 2019

Jesús Se Complace Cuando Tú Tomas De Él


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Y enseguida Jesús, dándose cuenta de que había salido poder de Él, volviéndose entre la gente, dijo: «¿Quién ha tocado Mi ropa?» Y Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te oprime, y dices: «¿Quién Me ha tocado?» Pero Él miraba a Su alrededor para ver a la mujer que le había tocado. Entonces la mujer, temerosa y temblando, dándose cuenta de lo que le había sucedido, vino y se postró delante de Él y le dijo toda la verdad. Y Jesús le dijo: «Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz y queda sana de tu aflicción.»  (Marcos 5:30–34)
¡En la sanación de la mujer con el problema de flujo de sangre, se podría decir que la mujer se escabulló detrás de Jesús y “robó” su sanidad!  ¿Pero ofendió eso a Jesús? ¡De ninguna manera!  De hecho, Él estaba tan complacido con su confianza que solo quería conocerla.
Jesús no la buscaba para reprenderla.  No, Él la buscó para poder afirmarla con Su amor y asegurarle que Él no estaba enojado con ella por haber tomado de Él una parte de la virtud sanadora.  Es por eso que Él incluso la llamó “hija” y la animó a caminar en su sanidad —“Vete en paz y queda sana de tu aflicción”.
Amado, ese es el corazón de tu Salvador.  Él entrega libremente Su virtud sanadora a cualquiera que tome de ella.  ¡Así que estírate para alcanzarlo, toma de Él ahora mismo y dale placer a Su corazón!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 28 de mayo de 2019

Acércate Con Confianza


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Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.  (Hebreos 4:16)
Amado, cuando estamos dispuestos a que el Señor Jesús nos proteja a nosotros y a nuestra familia, y tomamos tiempo diariamente para hacerle saber que estamos poniendo nuestra confianza en Él, nosotros recibimos Sus abundantes misericordias para necesidades que trascienden nuestro entendimiento.  Yo recibí una nota de alabanza de Victoria, que vive en California, la cual ilustra vívidamente cómo el Señor nos protege cuando nosotros simplemente nos acercamos con confianza a Su trono de gracia y aceptamos humildemente ser protegidos por Él.  Esto es lo que Victoria compartió conmigo:
Hace algún tiempo, yo estaba viendo una de sus transmisiones en la Web.  Al final del mensaje, usted dijo que oraría por nuestra protección.  Yo rápidamente puse el mensaje en pausa y llamé a mi hija de diecisiete años para que viniera a recibir la oración y la bendición conmigo.
Durante la oración, usted pidió para que no muriéramos mientras dormíamos.  A pesar de que nosotros no teníamos ese temor, de igual manera recibimos la oración con gusto.
A la mañana siguiente, cuando me desperté, me sentí verdaderamente mal, hasta el punto en que pensé que no podría ir a trabajar.  Cuando fui a despertar a mi hija para que fuera a la escuela, ella también se encontraba mal, quejándose de los mismos síntomas que yo estaba experimentando.  Percibiendo que algo andaba mal, ambas fuimos a la Sala de Emergencias y descubrimos que teníamos envenenamiento por monóxido de carbono debido a un calentador defectuoso.
Sabemos y hemos escuchado informes de cómo las personas que estuvieron expuestas al monóxido de carbono mientras dormían generalmente murieron durante su tiempo de sueño.  Nosotras creemos que fuimos salvadas debido a la oración que usted hizo sobre nosotras y nuestra recepción a la misma.  Dios escuchó y respondió.  Él nos despertó justo a tiempo para que pudiéramos ser salvadas.  ¡Damos toda la gloria a Jesús!
¡Qué testimonio tan poderoso de una creyente que aprovecha cada oportunidad que tiene para acercarse al trono de la gracia y con gusto está de acuerdo en venir bajo las alas de protección del Señor!  Yo oro por que seas animado a hacer lo mismo todos los días.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 12 de mayo de 2019

Refugiados Bajo Sus Alas


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¡Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus pollitos debajo de sus alas, y no quisiste! He aquí, vuestra casa se os deja desierta…  (Lucas 13:34–35)
Hay una hermosa imagen escondida en el versículo 4 del Salmo 91.  Es la imagen de una mamá gallina protegiendo a sus polluelos.  Las Escrituras anteriores registran cómo el Señor Jesús miró a Jerusalén y se lamentó sobre ella.  Más tarde, Jesús lloró sobre Jerusalén, diciendo: “Porque sobre ti vendrán días, cuando tus enemigos echarán terraplén delante de ti, te sitiarán y te acosarán por todas partes. Y te derribarán a tierra, ya tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no conociste el tiempo de tu visitación”. (Lucas 19:43–44)  La palabra griega usada en el versículo 41 como “lloró”, es klaio y significa estar emocionalmente tan afectado como para sollozar y lamentarse en voz alta.
¿Puedes ver la tierna misericordia del Señor por Israel al derramar muchas lágrimas sobre ella?  Él deseó poder juntar a Israel debajo de Sus alas, como una mamá gallina junta a sus polluelos debajo de sus alas, pero el Señor no pudo imponerles Su protección, porque ellos lo rechazaron.  Yo creo que mientras nuestro Señor lloraba, Él previó no solo el asedio romano de Jerusalén, cuando el templo fue quemado hasta los cimientos y muchos de los judíos fueron asesinados o vendidos como esclavos, sino que también previó los horrores del Holocausto.
Observa que el Señor dijo: “¡Y no quisiste!”  Esto nos dice claramente que el Señor no forzará Su protección sobre nosotros si nosotros no estamos dispuestos a venir bajo Sus alas.  Amado, ¿estás dispuesto a aceptar que el Señor Jesús te proteja a ti y a tu familia hoy?  Entonces díselo.  Nunca demos por sentada la protección de nuestro Señor.  En vez de ello, tomemos un tiempo diariamente para hacerle saber que estamos poniendo nuestra confianza en Él para tener Su cobertura y Su protección.
¿Quieres saber qué pasa cuando haces esto?  Mira lo que Booz le dijo a Rut: “Que el Señor recompense tu obra y que tu remuneración sea completa de parte del Señor, Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte”. (Rut 2:12)  ¡Wow!  Ya era un privilegio para esta moabita marginada, que era descalificada por la ley, hallar refugio bajo las alas del Dios de Israel.  Pero Dios incluso la recompensó por hacerlo.  De la misma manera, es un privilegio para nosotros el poder hallar refugio bajo Sus alas.  Sin embargo, cuando le decimos al Señor que lo necesitamos y que deseamos Su refugio, Él nos da una recompensa completa por confiar en Él y por venir bajo Sus alas.  ¡Así es nuestro Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 26 de diciembre de 2018

¡No Lo Sudes, Descansa!


Entonces Noemí dijo: Espera, hija mía, hasta que sepas cómo se resolverá el asunto; porque el hombre no descansará hasta que lo haya arreglado hoy.
Rut 3:18
Dios no quiere que tú “sudes.”  Y el término sudar aquí no se refiere a la transpiración de tu cuerpo, sino a tu autonomía o esfuerzo propio.  Dios no quiere que tú creas que si tú no haces nada, no va a suceder nada.  Esto puede ser cierto para alguien que no tiene a Dios en su vida, pero no es cierto para ti, porque tú tienes a Dios.  Y cuando él está en la imagen, ¡el factor Dios lo cambia todo!
Cuando tú estás descansando en Dios, Él trabaja por ti.  De hecho, cuando Él trabaja, tú terminas con más.  Él es el único que te está proveyendo.  No se trata de ti intentando proveer para ti mismo.
Esto fue lo que pasó con Rut en el Antiguo Testamento.  Después de trabajar en los campos de cebada desde la mañana hasta la noche, ella fue capaz de recoger un efa de cebada (Rut 2:17), lo que equivale a la ración de 10 días de cebada.  Ciertamente, esta cantidad fue una bendición para ella.
Pero cuando ella descansó a los pies de Booz, su pariente redentor, y no trabajó, ¡recibió seis efas de cebada (Rut 3:15), que era el equivalente a la ración de 60 días!  Cuando Rut buscó su propia bendición, obtuvo sólo un efa.  Pero cuando buscó a la persona que da la bendición, recibió mucho más.
Las bendiciones de Rut no terminaron allí.  Mientras Rut descansó y se quedó quieta como su suegra Noemí le había instruido, Booz, que era el dueño del campo de cebada, se fue a trabajar, iniciando acciones, ejecutándolas y hablando a favor de Rut.  Justo en medio de todo, Rut se quedó quieta y descansó.  Con el tiempo, Booz, el hombre del campo de cebada, desposó a Rut. (Rut 4)  Eso significaba no más riqueza medida de seis efas, sino, ¡la riqueza de la producción completa del campo de cebada!
Booz es una imagen de Jesús, nuestro divino pariente redentor.  Cuando nosotros descansamos en el Señor, Él no va a descansar.  Él va a trabajar a favor nuestro.  ¿Entonces qué hacemos nosotros mientras?  Solamente confiamos en Él y disfrutamos de Su amor por nosotros.
Amado, dejar de luchar y quédate en reposo.  Si la salvación, la obra más grande, llega a nosotros por medio de descansar en la obra terminada de Jesús, ¿cuánto más lo harán todas las otras bendiciones?
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince