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sábado, 1 de agosto de 2020

Dios Justifica Al Impío


Inspiración de Gracia
Mas al que no trabaja, pero cree en Aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia.  (Romanos 4:5)
Confianza es lo que Dios quiere que tú tengas cada vez que te acerques a Él.  Él no quiere que tú tengas miedo de acercarte a Él, sintiéndote indigno a causa de tus pecados.  Él quiere que te acerques a Él con confianza, sabiendo que la muerte, sepultura y resurrección de Su Hijo Jesucristo te justificó y te calificó para recibir de Él confiadamente.
Esta era la clase de confianza que la mujer con el flujo de sangre tenía cuando se acercó para tocar a Jesús. (Ver Marcos 5:25–34)  Ahora, al tocar a Jesús, ella sabía que estaba infringiendo una ley levítica que establece que cualquier persona que tuviera flujo de su cuerpo era inmunda y no debía aparecer en público, y mucho menos tocar a otra persona. (Ver Levítico 15)
Pero ella se negó a sentirse condenada por la ley.  Ella creía lo que había escuchado acerca de Jesús, y tenía la confianza de que allí solo habría amor y compasión, no condenación de parte de Él.  Ella creía que Jesús la justificaría y la calificaría para recibir el milagro que necesitaba.  Fue por eso que ella confiadamente se abrió paso entre la multitud para tocar a Jesús, quien de hecho le dijo: “Hija, tu fe te ha sanado.” (Marcos 5:34)
¿Qué había en su fe que la hizo sentir bien?  Romanos 4:5 habla sobre la fe que cree que Dios justifica al impío.  Cuando tú crees que Dios justifica al impío, eso te dará confianza para acercarte a Dios, incluso cuando te sientas impuro porque acabas de echarlo a perder.
Cuando falles, no huyas de Dios.  Corre hacia Él con confianza, sabiendo que tú estás justificado por la sangre de Cristo y no por tu buen comportamiento.
El diablo te puede decir: “¿Cómo puedes hacer eso?  ¿Quién crees que eres?”  No lo escuches.  Ponte de pie y agradece a Dios por la sangre y el regalo de no condenación. (Ver Romanos 8:1)  Si Dios justifica a los impíos, ¡cuánto más a ti, Su amado hijo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 16 de julio de 2020

Un Simple Gemido Alcanzará El Trono De Dios


Inspiración de Gracia
De la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. No sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu Mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.  (Romanos 8:26)
Una vez, cuando mi padre fue hospitalizado, recuerdo haber conducido lo más rápido que pude al hospital, para verlo, porque su condición se estaba deteriorando rápidamente.  Yo solo sollozaba en mi auto camino a allá.  No sabía qué orar.  Así que solo lloraba y oraba en lenguas, gimiendo en mi espíritu.
Creo que en mi punto más bajo, el Espíritu Santo me estaba ayudando en mis debilidades —“No sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu Mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.”
Los acontecimientos que pronto se desarrollaron en el hospital me convencieron de que un simple gemido o suspiro alcanzará el trono de nuestro Abba Padre.
Logré llegar al hospital justo a tiempo para estrechar la mano de mi padre antes de que lo llevaran a cirugía.  Los cirujanos salieron del quirófano un tiempo después para informarle a mi madre que ellos no necesitaron hacer nada después de haber abierto a mi padre, porque descubrieron que la “cirugía” ya había sido hecha.
Sorprendida, mi madre respondió: “Él nunca ha sido operado.  Yo soy su esposa.  Yo lo sabría.”  No convencidos, los cirujanos le dijeron a mi padre cuando él recuperó la conciencia: “Te abrimos y descubrimos que la cirugía ya se había realizado.  Quien lo hizo, hizo un trabajo perfecto.”
Igualmente sorprendido, mi papá les dijo: “Nunca se me ha practicado una cirugía.”
“¡No, sí te la hicieron!” insistieron los cirujanos.
Mientras mis padres y los médicos continuaban discutiendo, yo de pronto pensé: “Mi Dios, yo ni siquiera oré por un milagro de camino al hospital.  ¡Sin embargo, acaba de suceder un milagro!”
Amigo, cuando nosotros, que somos hijos de Dios, gemimos mientras oramos en el Espíritu, ¡el Espíritu Santo intercede por nosotros con gemidos que alcanzan el trono de nuestro Abba Padre y harán que Él se mueva poderosamente a favor nuestro!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 25 de febrero de 2020

¿Hay Algo Demasiado Difícil Para Dios?


Inspiración de Gracia
He aquí, Yo Soy el Señor, el Dios de toda carne, ¿habrá algo imposible para Mí?  (Jeremías 32:27)
¿Tienes problema para creer que en el momento en que un pecador recibe a Jesucristo como su Señor y Salvador, él es salvo?  Creo que dirás “No”.
Entonces, déjame preguntarte, ¿qué es más difícil para Dios?  (Aunque en realidad nosotros sabemos que nada es difícil para Dios).  ¿Salvar un alma del infierno o sanar un cuerpo enfermo?  Por supuesto, es “más difícil” salvar un alma del infierno porque Dios tuvo que enviar a Su Hijo a la cruz.
Entonces, si Dios ya te dio el milagro más grande que puedas llegar a recibir, que es arrancarte de las garras de la condenación eterna y darte vida eterna, ¿qué es para Él sanar tu cuerpo, salvar tu matrimonio, regresarte a tu hijo adolescente rebelde o darte ese contrato comercial?
Por lo tanto, no pienses que cuando tú vienes a Dios con un dolor de cabeza, Él dice: “No hay problema”, pero si acudes a Él con cáncer, Él dice: ¿Cáncer?  ¡Wow!  No es tan fácil.  Esto es más problemático.  ¡Voy a necesitar más poder!
¡No! Esto puede parecernos más difícil a nosotros, pero no a Dios, nada es demasiado difícil para Él porque Él dice: “He aquí, Yo Soy el Señor, el Dios de toda carne, ¿habrá algo imposible para Mí?
Este fue de hecho el caso de una miembro de nuestra iglesia que sufría de cáncer de ovario.  Después de haber orado por ella, le dije: “Este cáncer no es un problema para Dios.  ¡Solo cree que cuando Dios dijo que nada es imposible para Él, así es!  En cuestión de semanas, ella regresó con lágrimas en los ojos, testificando que volvió al médico y él la declaró sanada, luego de no poder encontrar rastros de cáncer en ella.
Amado, si lo que tú necesitas es un milagro, entonces es un milagro lo que obtendrás.  Dios ya te ha dado el gran milagro de la vida eterna, así que, ¿por qué no te daría Él todos los otros milagros más pequeños?
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 24 de enero de 2020

No Mires Tu Fe, Mira A Jesús


Inspiración de Gracia
Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…  (Hebreos 12:2)
Si estás enfermo, debes saber que ya has sido sanado debido a la obra terminada de Cristo.  No preguntes: “¿Tengo la fe suficiente para ser sanado?  ¿Tengo la clase de fe correcta para ser sanado?  ¿Qué pasa si me falta fe?”  Estás enfocándote en ti y en tu fe, en lugar de hacerlo en Cristo y Su obra terminada.
Deberías estarte preguntarte: “¿Llevó Jesús esta enfermedad?  Si lo hizo, entonces Él debe haber hecho una obra perfecta”.  En otras palabras, fija tus ojos en Jesús y en Su obra perfecta.
AB Simpson, quien vivió en el siglo XIX, escribió un artículo titulado Él Mismo.  En este, él mencionó su sistema nervioso exhausto y su corazón roto que podría haber resultado fatal en cualquier momento.  Así que él buscó al Señor por sanidad.  Dios le mostró Mateo 8:17, que dice que Jesús “Él Mismo tomó nuestras flaquezas y llevó nuestras enfermedades”.
AB Simpson dijo que aunque él creía que Jesús había llevado sus enfermedades, él vio muchos obstáculos que se interponían entre él y su sanidad.  Y todos se redujeron a una sola cosa —¡su preocupación por su fe!  Él había creído que si solo tuviera la clase “correcta” de fe, él recibiría su sanidad en ese instante.
Finalmente él se dio cuenta de que tenía que eliminar ese último obstáculo —su enfoque en su fe— y simplemente descansar en la obra terminada de Cristo.  Esa revelación marcó su recuperación completa de sus enfermedades.
Cuando te preguntas a ti mismo: “¿Tengo suficiente fe?”, tú ya has puesto la fe como un obstáculo entre tú y la obra terminada de Jesús.  Cuanto más te enfocas en tu fe, más se te escapa la fe.  Pero si te enfocas en la obra terminada de Cristo y ves la gracia de Dios hacia ti, ¡Dios lo ve como fe!  ¡Sin darte cuenta, hay fe en tu corazón para creer que no vas a morir a causa de lo que Cristo Mismo llevó por ti completamente, y verás tu milagro manifestado!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 8 de enero de 2020

Elije No Preocuparte


Inspiración de Gracia
¿Y quién de vosotros, por ansioso que esté, puede añadir un codo a su estatura?  (Mateo 6:27)
Muchos cristianos están familiarizados con la pregunta retórica de Jesús: “¿Y quién de vosotros, por ansioso [preocupado] que esté, puede añadir un codo a su estatura?”  Pero no muchos de nosotros la dejamos realmente entrar en nuestros corazones y permitimos que el amor de Dios nos libere de nuestro hábito de preocuparnos.
La verdad es que ninguna preocupación puede alargar tu vida o agregarle algo a tu persona física.  En cambio, preocuparte te quita el sueño, la salud y muchos años buenos.  De hecho, es solo cuando estás libre de preocupaciones que la unción de Dios fluye libremente en ti, fortaleciéndote, sanándote, restaurándote y dándote más.
Una miembro de la iglesia, después de someterse a una mamografía, descubrió que tenía unos bultos en el seno.  Al recibir el informe del médico, ella escribió esto en el informe: “Jesús es mi sanador.  Yo recibo mi sanidad.  Estoy sana.  Descanso completamente en Dios”.
Ella debía regresar a la clínica más tarde el mismo día por una biopsia, para ver si esos bultos eran malignos.  Su cuñada, que estaba almorzando con ella ese día, fue testigo de su actitud alegre y sin preocupaciones mientras almorzaban.
De vuelta en la clínica, esta preciosa hermana se sentó entre otras damas que también estaban allí para sus biopsias.  Ellas parecían muy preocupadas, así que ella comenzó a compartir a Jesús con ellas y oró por algunas de ellas.  Cuando llegó su turno y se hizo la ecografía, la doctora estaba perpleja —¡su exploración no mostraba evidencia de ningún bulto!
La doctora volvió a consultar a su colega que había descubierto los bultos por primera vez.  Aturdidas, ambas doctoras realizaron sus propias investigaciones.  Ambas llegaron con ella solo para decir: “¡Es un milagro!”
Amigo, cuando te preocupas, tú en realidad estás creyendo que el diablo tiene el poder para hacer incursiones en tu vida, de las cuales Dios no puede protegerte.  Pero cuando te niegas a preocuparte, tú estás poniendo tu fe en Dios.  ¡Tienes más confianza en Su amor y poder trabajando para ti, que en la capacidad del diablo para hacerte daño!  Cuando te niegas a preocuparte y en cambio eliges descansar en la obra terminada de Cristo, tú vas a ver la manifestación de tu bendición.  ¡Tú vas a ver tu milagro!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 31 de diciembre de 2019

Jesús Se Complace Cuando Tú Tomas De Él


Medita En
Y enseguida Jesús, dándose cuenta de que había salido poder de Él, volviéndose entre la gente, dijo: «¿Quién ha tocado Mi ropa?» Y Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te oprime, y dices: «¿Quién Me ha tocado?» Pero Él miraba a Su alrededor para ver a la mujer que le había tocado. Entonces la mujer, temerosa y temblando, dándose cuenta de lo que le había sucedido, vino y se postró delante de Él y le dijo toda la verdad. Y Jesús le dijo: «Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz y queda sana de tu aflicción.»  (Marcos 5:30–34)
¡En la sanación de la mujer con el problema de flujo de sangre, se podría decir que la mujer se escabulló detrás de Jesús y “robó” su sanidad!  ¿Pero ofendió eso a Jesús? ¡De ninguna manera!  De hecho, Él estaba tan complacido con su confianza que solo quería conocerla.
Jesús no la buscaba para reprenderla.  No, Él la buscó para poder afirmarla con Su amor y asegurarle que Él no estaba enojado con ella por haber tomado de Él una parte de la virtud sanadora.  Es por eso que Él incluso la llamó “hija” y la animó a caminar en su sanidad —“Vete en paz y queda sana de tu aflicción”.
Amado, ese es el corazón de tu Salvador.  Él entrega libremente Su virtud sanadora a cualquiera que tome de ella.  ¡Así que estírate para alcanzarlo, toma de Él ahora mismo y dale placer a Su corazón!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 17 de diciembre de 2019

No Menosprecies Los Comienzos Humildes


Medita En
No menosprecien estos modestos comienzos, pues el Señor se alegrará cuando vea que el trabajo se inicia y que la plomada está en las manos de Zorobabel.  (Zacarías 4:10, NTV)
Es interesante ver cómo Dios nunca desprecia las cosas pequeñas.
Cuando el niño trajo sus cinco panes y dos peces, el discípulo Andrés se burló, condescendiente le dio unas palmaditas al niño en la cabeza y le dijo a Jesús: “¿Qué es esto para tantos?” (Juan 6:9)  En un contraste directo, Dios no despreció el pequeño almuerzo del niño.
Amigo, no desprecies las pequeñas cosas que tienes ahora.  Míralas como tus propios “cinco panes y dos peces”, incluso cuando las personas a tu alrededor se burlen y te menosprecien.  Aprende a ignorar a esas personas y pon tus cosas pequeñas delante de Jesús.  Porque mientras que tú y yo no tenemos poder para multiplicar, ¡Jesús ciertamente lo tiene!
Entonces, sea lo que sea que estés construyendo en este momento en tu carrera, tu ministerio o tu negocio, no desprecies el día de los comienzos pequeños, humildes y aparentemente insignificantes.  Involucra a Jesús y permite que Su provisión de favor, sabiduría y poder, multiplique y haga crecer las pequeñas cosas en tus manos.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 11 de diciembre de 2019

No Puedes Agotar Su Provisión


Medita En
Dios puede hacer lo que sea, sabes cómo —¡mucho más abundantemente de lo que puedas imaginar, comprender o pedir en tus sueños más locos! Él lo hace… trabajando dentro de nosotros por Su Espíritu, que obra profunda y delicadamente en nuestro interior.  (Efesios 3:20, MSG)
¡La alimentación de los 5,000 es el único milagro que hizo Jesús, que se registra en los cuatro Evangelios!  Esto nos dice que Jesús quiere que nosotros saquemos todas las revelaciones ocultas en este milagro.  ¿Estás listo?
Ahora, nota cómo Juan registra que las personas comieron “todo lo que querían” (Juan 6:11), hasta que “se SACIARON”.  En otras palabras, ¡ellos comieron y comieron hasta que no podían comer más!  Todos comieron hasta sentirse satisfechos en su corazón y aún quedaron muchas sobras —¡12 canastas llenas, para ser precisos!
¡El abastecimiento de la provisión de Dios siempre excederá a tu necesidad!  Él es un GRAN Dios, no hay nada que Él no pueda hacer.  Amigo, no busques suplir lo que te hace falta en el mundo.  Se sabio —no tomes préstamos fáciles que tienen exorbitantes tasas de interés ocultas en las letras pequeñas, porque quedarás atrapado en un ciclo financiero de endeudamiento.  ¡Busca a Jesús, Sus caminos y Su provisión que nunca falla!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 9 de diciembre de 2019

¡Has Quedado Libre De Maldición!"


Medita En
Y había allí una mujer que durante dieciocho años había tenido una enfermedad causada por un espíritu; estaba encorvada, y de ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: “Mujer, has quedado libre de tu enfermedad”. Y puso las manos sobre ella, y al instante se enderezó y glorificaba a Dios.  (Lucas 13:11–13)
Una de mis historias favoritas es sobre Jesús sanando a una mujer que estaba encorvada a causa de un espíritu de enfermedad, durante 18 años.  Imagina nunca poder ver el cielo o los arco iris, sino solo estar viendo el polvo de la tierra y los pies sucios de las personas —¡qué existencia tan dolorosa!
Me encanta cómo Jesús la vio e inmediatamente la llamó para que recibiera un milagro Suyo.  La mujer había estado atada en esa condición durante 18 años, un número que en la Biblia representa cautiverio.  Cuando Jesús le dijo: “Mujer, estás libre de tu enfermedad”, Él estaba proclamando libertad sobre ella y liberándola de la cautividad del demonio.  Él le puso Sus manos sobre ella y ella inmediatamente recibió su sanidad.
Hoy, tú ya has sido liberado de la maldición de la enfermedad por el sacrificio perfecto de Jesús en la cruz.  ¡Proclama tu libertad ganada por Su obra terminada!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 29 de octubre de 2019

Sal De Tu Escondite

Medita En

Compasivo y clemente es el Señor, lento para la ira y grande en misericordia… No nos ha tratado según nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades. Porque como están de altos los cielos sobre la tierra, así es de grande Su misericordia para los que le temen. Como está de lejos el oriente del occidente, así alejó de nosotros nuestras transgresiones. (Salmos 103:8, 10-12)

Cuando visité el Monte de las Bienaventuranzas en Israel hace algún tiempo, el Señor abrió mis ojos para ver por primera vez cómo Él se había encontrado con el hombre con lepra en Mateo 8:1–4.  Después de predicar a las multitudes, nuestro Señor no bajó la montaña hacia ellos.  Nuestro Señor en realidad caminó para bajar la montaña en otra dirección, muy probablemente en la dirección hacia Capernaúm. (Ver Mateo 8:5)
Mientras yo caminaba por un sendero cuesta abajo hacia Capernaúm ese día, vi unas piedras que se desprendieron de la montaña, esparcidas por las faldas de la montaña.  Estas piedras tienen el tamaño justo para que un hombre pueda esconderse detrás y hallar refugio.  En ese lugar, justo en ese momento, tuve la revelación de cómo el hombre con lepra pudo haberse escondido detrás de una de estas piedras por temor a ser descubierto por la gente, y cómo nuestro Señor Jesús sabía que el hombre se estaba escondiendo allí y deliberadamente fue a buscarlo antes de que las multitudes lo alcanzaran.
En los días de Jesús, la gente con lepra fue excluida y aislada de acuerdo con la ley de Moisés.  Como ellos eran conscientes de lo inmundos que eran y de lo que la ley exigía de ellos, su respuesta natural era alejarse y esconderse.
Pero esconderse no le dio al hombre con lepra en Mateo 8 la sanidad y la restauración que necesitaba.  Afortunadamente, escuchar acerca de la bondad de Dios —cómo Dios quería ser un Padre amoroso para él y cuidar de todas sus necesidades— lo sacó de su escondite y lo impulsó a buscar al Señor por su milagro.  Esto cambió su mente, de ver a un Dios que excluye y condena a las personas inmundas, a ver a un Dios que les ama sin importar cuál es su condición.  Este cambio de mente iluminó su fe y puso en su corazón el valor para buscar y recibir la sanidad que deseaba desesperadamente.
Al igual que el hombre con lepra al comienzo de la historia, ¿podría ser que tú también estés escondiéndote de Dios hoy?  Quizás has estado luchando contra una adicción o un ciclo de derrota del que parece que no puedes salir.  Quizás has sido víctima de abuso sexual y te culpas por ello.  Quizás has tenido un matrimonio o un negocio fallido, o has tomado una mala decisión que te ha llevado a perder todo.  Y quizás tu fracaso ha causado que te apartes de Dios, que te alejes de la iglesia y que evites a las personas en general.  Amado, lo que sea que te esté haciendo sentir “inmundo” o descalificado hoy, ¡Dios quiere que cambies tu mente acerca de Él, y en lugar de esconderte de Él, corras hacia Él!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 12 de junio de 2019

¿Qué Estás Escuchando Acerca De Jesús?

Medita En
Ella había oído de Jesús, así que se le acercó por detrás entre la multitud y tocó Su túnica. Pues pensó: «Si tan solo tocara Su túnica, quedaré sana». Al instante, la hemorragia se detuvo, y ella pudo sentir en su cuerpo que había sido sanada de su terrible condición.  (Marcos 5:27–29, NTV)
Quizás, como la mujer con el flujo de sangre que se menciona en los Evangelios (ver Marcos 5:25–34), tú estás enfrentando una situación imposible en tu vida y no tienes esperanza.  Podría ser una enfermedad que te está debilitando, una situación en tu matrimonio, una crisis financiera o una situación difícil que se ha prolongado.  En lo natural el futuro parece sombrío y no hay razón para tener esperanza.  Si eres tú, te animo a creer que tú también puedes experimentar el tipo de rompimiento que esta mujer experimentó.
Imagina esto: durante doce largos años, ella había observado impotente cómo su condición iba de mal en peor, sin importar lo que intentara.  La mayoría de nosotros nos habríamos rendido.  ¿Cómo entonces encontró ella esperanza en medio de su desesperanza?  ¿Qué le dio el valor para tener esperanza otra vez?
Yo creo que el secreto de su fe puede encontrarse en estas cinco palabras: “Ella había oído de Jesús”.
¿Y qué crees que fue lo que ella escuchó acerca de Jesús?  Esta es una pregunta importante porque lo que sea que ella había escuchado, impartió a su ser interior la audacia de la esperanza y la confianza de las que habla la Biblia.  Y esto la impregnó de valor y tenacidad para arriesgarlo todo solo para tocar el borde de la túnica del Señor.  Ella sabía bien que las leyes religiosas concernientes a las personas impuras, como ella, decían que ella podía ser sometida a una humillación pública y muy posiblemente a violencia, si era reconocida.  Claramente ella no debe haber tenido ninguna duda en su corazón de que sería completamente sanada en el momento en que tocara el borde de la túnica del Señor, o no se habría arriesgado.
La Biblia no nos dice exactamente lo que ella había escuchado acerca de Jesús, pero puedo decirte que debe haber escuchado una historia tras otra de cómo Jesús sanaba a los enfermos en todos los lugares a donde iba; de cuán bueno y amoroso era incluso con los leprosos inmundos y los abatidos que se acercaban a Él.  Lo que ella escuchó acerca de Jesús produjo en ella una expectativa positiva y confiada de bien, que podemos ver en lo que ella declaró: “Si tan solo tocara Su túnica, quedaré sana”.  Esta esperanza resultó luego en una fe que no requería esfuerzo.
La fe se define en la Palabra de Dios como: “la confianza de que en verdad sucederá lo que esperamos”… (Hebreos 11:1, NTV)  En otras palabras, la esperanza que ella tenía en la bondad de Jesús se convirtió en fe y esta fe le dio el valor para empujar entre la multitud y recibir su sanidad de Jesús.
¿Qué estás escuchando tú acerca de Jesús?  Cuanto más escuches acerca de Su bondad y gracia, más fe surgirá inconscientemente en ti para recibir tu milagro.
Viendo a través de los ojos de la fe, 
Joseph Prince

martes, 19 de febrero de 2019

Su Amor Perfecto Expulsa Todo Temor

Medita En
En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor involucre castigo, y el que teme no es hecho perfecto en el amor.  (1 Juan 4:18)
Si tú piensas que Dios está enojado contigo o que está dispuesto a castigarte, ¿cómo puedes tener fe en que Él escucha tu oración cuando clamas por sanidad?  ¿Cómo puedes esperar que Él haga tu milagro de sanidad?
Sin embargo, la verdad es que Dios te ama tanto que te dio a Jesús, lo mejor del cielo, para que tú nunca seas separado de Él, sin importar lo que hayas hecho o no hayas hecho.  Jesús fue a la cruz por ti para que Dios siempre esté contigo y para ti, para sanarte y hacerte el bien.
Cuando tengas la revelación profunda de lo mucho que Dios te ama, no podrás permanecer enfermo por mucho tiempo.  No tendrás temor de que Él pueda estar ocultándote Su poder sanador.  Sigue alimentándote de Su perfecto amor por ti.  Sigue meditando en ese amor.  ¡Este es el antídoto seguro contra cualquier temor!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 23 de octubre de 2018

La Gracia De Dios Es Inmerecida


De Cristo os habéis separado, vosotros que procuráis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído.
Gálatas 5:4
¿Qué es la gracia de Dios?  En pocas palabras, la gracia de Dios es la bendición, la sanidad y la liberación que Dios te da a causa de Jesús.  La gracia de Dios es Su favor inmerecido, que no hemos ganado y del cual no somos dignos, pero que está dirigido a nosotros, simplemente por la obra terminada de Jesús en la cruz.
Dado que la gracia de Dios se basa en la obra de Jesús y no en nuestras obras, la única manera de que caigamos de esta gracia es creyendo que podemos ganarla, tener el mérito por ella y merecerla por medio de nuestra obediencia y nuestras buenas obras.  Por ejemplo, caemos de la gracia cuando decimos: “Dios tiene que responder a mi oración porque he orado durante bastante tiempo”.  También caemos de la gracia cuando pensamos que porque estamos sirviendo en la iglesia o porque hemos acabado con un mal hábito, Dios está complacido con nosotros y ahora tiene que bendecirnos.
Cuando pensamos que nuestros esfuerzos y nuestra obediencia hacen que recibamos las bendiciones de Dios, nos hacemos como los fariseos.  Ellos creían que el guardar la ley los justificaba y les aseguraba que Dios los bendijera. 
Pero ésta es la verdad cuando nosotros pensamos como ellos: “de Cristo os habéis separado, vosotros que procuráis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído.”  Esto significa que estamos separados de Cristo, que es nuestro Salvador, Redentor, Sanador y Proveedor.  ¡Cristo se convierte en alguien sin efecto para nosotros!
Mi amigo, seguramente quieres que Cristo sea alguien con efecto para ti.  Las personas para quienes Cristo es alguien con efecto en ellos, reciben de Él el milagro que necesitan.  Cuando Él es alguien con efecto para ellos, Él es su sanador y ellos son sanados.  Él es su sabiduría y ellos son sabios delante de los hombres.  Él es su buen éxito y ellos experimentan buen éxito en todo lo que hacen.
Amado, para que Cristo sea siempre alguien con efecto para ti y para no anular nunca la gracia de Dios que opera en tu vida, ¡sólo recuerda y cree que es a causa de Cristo y Su obra terminada —Su sangre, Sus llagas, Su muerte, Su obediencia— que tú eres justificado, sanado y bendecido!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 18 de septiembre de 2018

Dios Que Justifica Al Impío

Mas al que no trabaja, pero cree en Aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia.
Romanos 4:5
Confianza es lo que Dios quiere que tú tengas cuando te acercas a Él.  Él no quiere que tú tengas temor de acercarte a Él porque te sientes indigno a causa de tus pecados.  Él quiere que tú te acerques confiadamente a Él, sabiendo que la muerte, sepultura y resurrección de Su Hijo Jesucristo te ha justificado y te ha calificado para que recibas de Él confiadamente.
Ésta fue la clase de confianza que la mujer con el flujo de sangre tuvo cuando tocó a Jesús. (Marcos 5:25-34)  Ahora, ella sabía que al tocar a Jesús estaba rompiendo la ley Levítica que establecía que cualquiera que tuviera flujo de su cuerpo era inmundo y no debería aparecer en público, mucho menos tocar a otra persona. (Levítico 15)
Pero ella se rehusó a sentirse condenada por la ley.  Ella creyó lo que había escuchado acerca de Jesús, y tuvo la confianza de que solo encontraría amor y compasión en Él, no condenación.  Ella creyó que Jesús la justificaría y la calificaría para recibir el milagro que necesitaba.  Fue por eso que ella se  introdujo con confianza entre la multitud para tocar a Jesús, quien ciertamente le dijo: “Hija, tu fe te ha sanado”. (Marcos 5:34)
¿Qué fue eso acerca de su fe que la hizo ser sana?  Romanos 4:5 habla acerca de la fe que cree que Dios justifica al impío.  Cuando creemos que Dios justifica al impío, eso nos da la confianza para acercarnos a Dios, incluso cuando nos sentimos impuros porque acabamos de arruinarlo todo.
Cuando falles, no corras lejos de Dios.  Corre con confianza hacia Él, sabiendo que tú eres justificado por la sangre de Cristo y no por tu buen comportamiento.
El diablo puede decirte: “¿Cómo pudiste hacer eso?  ¿Quién te crees que eres?”  Tú no lo escuches.  Levántate y dale gracias a Dios por la sangre y el regalo de no condenación. (Romanos 8:1)  Si Dios justifica al impío, ¿cuánto más a ti, Su amado hijo?
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 23 de mayo de 2018

¿Habrá Algo Imposible Para Dios?


He aquí, Yo Soy el Señor, el Dios de toda carne, ¿habrá algo imposible para Mí?
Jeremías 32:27
¿Tienes algún problema creyendo que en el momento en que un pecador recibe a Cristo Jesús como su Señor y Salvador, es salvo?  Creo que dirás: “No.”
Entonces déjame preguntarte, ¿qué es más difícil para Dios (aunque en realidad sabemos que nada es difícil para Dios), salvar un alma del infierno, o sanar un cuerpo enfermo?  Por supuesto que es “difícil” salvar a un alma del infierno porque Dios tuvo que enviar a Su Hijo a la cruz.
Así que, si Dios te ha dado ya el más grande milagro que puedas recibir, que es arrebatarte de las garras de la condenación eterna y darte vida eterna, ¿qué es para Él sanar tu cuerpo, salvar tu matrimonio, cambiar la rebeldía de tu hijo adolescente, o darte ese contrato de negocios?
Por lo tanto, no pienses que cuando te acercas a Dios con un dolor de cabeza, Él dice: “No hay problema,” pero cuando vienes a Él con cáncer, Él dice: “¿Cáncer?  ¡Wow!  No es tan fácil.  Esto es más complicado.  ¡Voy a necesitar más poder!”
¡No!  Puede parecer más difícil para nosotros, pero en cuanto a Dios, nada es imposible para Él, porque Él ha dicho: “He aquí, Yo Soy el Señor, el Dios de toda carne, ¿habrá algo imposible para Mí?” 
Este fue el caso de una miembro de nuestra iglesia, que estaba sufriendo de cáncer ovárico.  Después de que oré por ella, le dije: “Este cáncer no es un problema para Dios.  Solo cree que cuando Dios dice que nada hay imposible para Él, ¡es así!”  En cuestión de semanas, ella regresó con lágrimas en sus ojos, testificando que volvió al médico y él la declaró sana después de que no pudo encontrar ningún rastro de cáncer en ella.
Amado, si hay un milagro que necesitas, hay un milagro que vas a recibir.  Dios ya te ha dado el gran milagro de la vida eterna, así que, ¿cómo no te dará Él también todos los otros milagros menores?
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 1 de mayo de 2018

Provisión Sobreabundante En El Área De Tu Necesidad


Y mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades, conforme a Sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Filipenses 4:19
¿Estás enfrentando escasez en algún área de tu vida, ya sea en tus finanzas, salud o relaciones?  Debes saber que para esa precisa área, Dios ha preparado para ti Su provisión sobreabundante, la cual hará abundar para ti, y por sobre eso Su gracia, ¡y aún más de Su gracia!
En Juan 6:1-3, Jesús estaba con una gran multitud de personas que tenían hambre.  El problema entonces era escasez de comida.  Pero Jesús sabía que en donde hay escasez, hay provisión sobreabundante en el reino de Su Padre, para superar esa escasez.
Sus discípulos, sin embargo, no sabían eso.  Ellos no pensaban de la misma manera en que Jesús lo hacía.  Ellos le dijeron que había un niño con cinco panes y dos pequeños peces, pero pensaron que eso equivaldría a nada.  Dijeron: “Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados; pero ¿qué es esto para tantos?” (Juan 6:9)
Ellos solo veían el problema, la escasez.  Pero Jesús tomó esa pequeña ración de comida, la levantó mientras alzaba Sus ojos al cielo, y dio gracias a Su Padre, cuya provisión es mucho más grande de lo que podemos pedir.
Cuando Jesús comenzó a distribuir esa pequeña ración de comida que estaba en Sus manos, un milagro sucedió.  Cinco mil hombres, sin contar a mujeres y niños, comieron todo lo que quisieron mientras tuvieron hambre.
La provisión fluyó todo el tiempo en que la necesidad estuvo presente.  Y luego de que las personas estuvieron satisfechas, ¡había 12 canastas llenas de sobras!  Esta es la provisión sobreabundante de Dios.  En el reino de Dios, no existe tal cosa como el Padre que no tiene suficiente o que no quiere dar abundantemente a Sus hijos.  No, ¡Él promete que proveerá para todas tus necesidades conforme a Sus riquezas en gloria en Cristo Jesús!
Mi amigo, Dios quiere que siempre estemos conscientes de Su gracia que abunda para nosotros y nos envuelve.  Así que, como Jesús, reconozcamos la sobreabundante provisión de Dios, agradeciéndole por ella y por lo que está en nuestras manos.  ¡Creamos que Su provisión sobreabundante va a fluir y multiplicar lo poco que tenemos, y nos llenará hasta rebosar!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince