recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

Mostrando entradas con la etiqueta Su obra perfecta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Su obra perfecta. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de junio de 2020

¡Ten Una Revelación Grande De Jesús!


Inspiración de Gracia
… creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo...  (2 Pedro 3:18)
En el Antiguo Testamento se ofrecía a Dios tres tipos de holocaustos u ofrendas encendidas.  Yo creo que los ricos traían ofrendas de novillos (ver Levítico 1:3), los no tan ricos traían machos cabríos (ver Levítico 1:10) y los pobres traían tórtolas o pichones (ver Levítico 1:14).  Aunque variaban en su tamaño y valor, las diferentes ofrendas encendidas eran aceptadas todas como un aroma agradable para el Señor. (Ver Levítico 1:9, 13, 17).
Estas ofrendas encendidas hablan de Jesús y de Su obra perfecta en la cruz.  Hoy, que tú traigas una ofrenda de “rico” significa que tienes una revelación grande de Jesús y de Su obra terminada.  Y que traigas una ofrenda de “no tan rico” significa que tienes una revelación pequeña de Jesús y de Su obra terminada.  Pero sea cual sea el tamaño de la revelación que tú tengas de Jesús, Dios te acepta de la misma manera porque Jesús es la única medida de tu aceptación delante Dios.
De cualquier manera, Dios quiere que tú crezcas en la revelación de Jesús porque tu bienestar depende de ello.  Antes de esa primera noche de Pascua, todos los hijos de Israel habían recibido la misma Palabra de Dios —“cuando Yo vea la sangre, pasaré sobre ustedes.” (Éxodo 12:13)  Pero yo creo que algunos hogares vivieron esa noche temblando de miedo al escuchar los fuertes gemidos afuera de sus hogares, mientras que otros hogares descansaron en la Palabra de Dios, comieron su cordero de la Pascua y pasaron la noche regocijándose en Su protección, liberación y amor por ellos.
Verás, de las familias que se pusieron bajo la sangre, ¡todos fueron salvados, estuvieran temblando o no!  Pero al no tener la revelación del poder de la sangre para salvarlos del destructor, el miedo entró a pesar de que la sangre funcionó para ellos.  De la misma manera, Dios no quiere que en los momentos difíciles tú estés luchando contra el temor, el control y el estrés.  Él quiere que tú disfrutes y descanses en una mayor revelación de Jesús como tu libertador y tu salvación.
En 2 Pedro 1:2, dice: “Gracia y paz te sean multiplicadas…”  Dios quiere que tú experimentes más de Su gracia y paz en tu vida.  ¿Cómo?  El versículo continúa, “en el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor.”  ¡Cuanto más conocimiento de Jesús tengas, más gracia y paz de Dios descansarán sobre ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 10 de abril de 2020

GÓLGOTA -de TBN y Joseph Prince

Te invitamos a ver “GÓLGOTA —El Amor De Dios Revelado”.
Una producción especial que TBN y Joseph Prince han realizado, que hará que veas la crucifixión y la resurrección de Jesucristo de una manera fresca y poderosa. *Con subtítulos en español disponibles en el ícono de herramientas del video.
Mientras ves al Pastor Prince develar el amor de Dios como nunca antes, creemos que serás fortalecido y recibirás paz para los tiempos tormentosos que estamos viviendo.
Cualquiera que sea la dificultad que enfrentas hoy en medio de la crisis de COVID-19, oramos para que tú experimentes la paz y el gozo que los discípulos tuvieron al ver a su Señor resucitado, y que permitas que Su amor, Su obra terminada y Su resurrección, te impulsen a la victoria.




sábado, 28 de marzo de 2020

Jesús Se Deleita En Que Tú Tomes De Él


Inspiración de Gracia
Pero Él les dijo: “Yo tengo para comer una comida que vosotros no sabéis.”  (Juan 4:32)
Cuando la gente te exige o se mantiene dependiendo de ti, tú puedes terminar estresado, cansado e irritable.  Pero este no es el caso con Jesús.  ¡Cuando las personas toman de Él, Él se fortalece y se renueva!
Después de todo, Jesús es Dios.  Y damos honra a Dios cuando tomamos nuestro lugar como hombres y dejamos que Dios sea Dios al tomar de Él.  Aquel que dijo: “No vine para ser servido, sino para servir” (Mateo 20:28), se deleita cuando tú le permites servirte.
La Biblia nos dice que cuando Jesús llegó a Sicar, Él estaba cansado del viaje y descansó junto a un pozo.  Una mujer samaritana pecadora vino al pozo para sacar agua.  Jesús la ministró y ella se fue regocijándose con la promesa de agua viva.  Los discípulos, al regresar con comida para Jesús, lo encontraron ya fortalecido y renovado.  Cuando ellos se preguntaban quién le había dado comida mientras ellos no estaban, Él les dijo: “Yo tengo para comer una comida que vosotros no sabéis.” (Juan 4:1-42)
Hoy, cuando tú tomas de Jesús y dejas que Él te ministre, eso es “alimento” para Él, que lo “renueva” y lo “fortalece”.
Pero se requiere de humildad para permitir que Jesús nos ministre.  Nosotros nos enorgullecemos de hacer cosas por el Señor.  Queremos levantar nuestros negocios, nuestras familias y nuestros ministerios para Él.  Eso está bien, pero sin Jesús, ¡nosotros estamos espiritualmente en bancarrota!  Realmente no tenemos nada que dar al Señor y Su obra perfecta.  Lo que necesitamos hacer primero es recibir de Él porque cuando recibimos libremente de Él, podemos dar libremente. (Ver Mateo 10:8)
Amigo, Jesús quiere ministrarte.  No trates de ministrarte a ti mismo.  Eso es orgullo y justificación propia.  Los fariseos de los días de Jesús, que sentían que no lo necesitaban y que ellos podían proveer para sí mismos, fueron quienes no pudieron recibir de Él.  Así que trae a Él tus necesidades y di: “Señor, necesito tomar de ti.  Te presento mis necesidades. Minístrame y satisface mis necesidades.  Yo no puedo, pero Tú puedes.  Gracias Señor.”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 14 de marzo de 2020

Redimido De Todo Tipo De Enfermedad


Inspiración de Gracia
Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: “Maldito todo el que cuelga de un madero.”)  (Gálatas 3:13)
Aquel que limpió a los leprosos, abrió los ojos ciegos e hizo caminar a los cojos, tomó tus pecados, enfermedades y todas las maldiciones cuando colgó del árbol en el Calvario.  Las maldiciones que estaban destinadas para ti a causa de tus pecados, cayeron sobre Él.  Él fue maldecido en tu lugar para redimirte de toda maldición que viene como resultado de violar las leyes de Dios.
¿Qué son estas maldiciones?  Estas están enumeradas en Deuteronomio 28.  Es una lista larga y detallada.  ¡No te asustes cuando leas las maldiciones, en vez de eso, alégrate porque Cristo te ha redimido de cada una de ellas, incluyendo las maldiciones de enfermedades!
¿Estás afectado por tuberculosis, fiebre o inflamación (Deut. 28:22)?  ¡Cristo te ha redimido de cada una de estas condiciones!
¿Tiene abcesos dolorosos, tumores o una picazón que los médicos dicen que no se puede curar (Deut. 28:27)?  ¡Cristo te ha redimido de cada una de estas condiciones!
Quizás la tuya sea una enfermedad grave y prolongada. (Deut. 28:59)  Eso no importa.  ¡Cristo te ha redimido de toda enfermedad prolongada!
“Bueno, Pastor Prince, usted ha cubierto la tuberculosis, la fiebre, la picazón... pero, ¿qué hay de mi enfermedad?  Esta no está incluida en Deuteronomio 28.  ¿Se olvidó Jesús de mi enfermedad?
¡No, Su obra es perfecta!  Mira Deuteronomio 28:61: “También toda enfermedad y toda plaga que no están escritas en el libro de esta ley, el Señor traerá sobre ti hasta que seas destruido.”  Eso lo cubre todo.  Así que, si Cristo te ha redimido de esta maldición, ¡entonces Él te ha redimido de todo tipo de enfermedad!  ¡De manera que sin importar qué nuevo tipo de enfermedad descubra el mundo, no tienes por qué preocuparte porque Cristo nos ha redimido de todo tipo de enfermedad!
Ahora, si tú tienes una enfermedad en particular, di: “Esta (nombre de la enfermedad) es parte de la maldición de la ley.  Pero Gálatas 3:13 dice que Cristo me ha redimido de la maldición de la ley.  ¡Por lo tanto, yo he sido redimido de (nombre la enfermedad)!”  ¡Cree y confiesa esto todos los días, y tan cierto como que Jesús tomó todas las maldiciones de enfermedad, tu sanidad estallará!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 24 de enero de 2020

No Mires Tu Fe, Mira A Jesús


Inspiración de Gracia
Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…  (Hebreos 12:2)
Si estás enfermo, debes saber que ya has sido sanado debido a la obra terminada de Cristo.  No preguntes: “¿Tengo la fe suficiente para ser sanado?  ¿Tengo la clase de fe correcta para ser sanado?  ¿Qué pasa si me falta fe?”  Estás enfocándote en ti y en tu fe, en lugar de hacerlo en Cristo y Su obra terminada.
Deberías estarte preguntarte: “¿Llevó Jesús esta enfermedad?  Si lo hizo, entonces Él debe haber hecho una obra perfecta”.  En otras palabras, fija tus ojos en Jesús y en Su obra perfecta.
AB Simpson, quien vivió en el siglo XIX, escribió un artículo titulado Él Mismo.  En este, él mencionó su sistema nervioso exhausto y su corazón roto que podría haber resultado fatal en cualquier momento.  Así que él buscó al Señor por sanidad.  Dios le mostró Mateo 8:17, que dice que Jesús “Él Mismo tomó nuestras flaquezas y llevó nuestras enfermedades”.
AB Simpson dijo que aunque él creía que Jesús había llevado sus enfermedades, él vio muchos obstáculos que se interponían entre él y su sanidad.  Y todos se redujeron a una sola cosa —¡su preocupación por su fe!  Él había creído que si solo tuviera la clase “correcta” de fe, él recibiría su sanidad en ese instante.
Finalmente él se dio cuenta de que tenía que eliminar ese último obstáculo —su enfoque en su fe— y simplemente descansar en la obra terminada de Cristo.  Esa revelación marcó su recuperación completa de sus enfermedades.
Cuando te preguntas a ti mismo: “¿Tengo suficiente fe?”, tú ya has puesto la fe como un obstáculo entre tú y la obra terminada de Jesús.  Cuanto más te enfocas en tu fe, más se te escapa la fe.  Pero si te enfocas en la obra terminada de Cristo y ves la gracia de Dios hacia ti, ¡Dios lo ve como fe!  ¡Sin darte cuenta, hay fe en tu corazón para creer que no vas a morir a causa de lo que Cristo Mismo llevó por ti completamente, y verás tu milagro manifestado!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 3 de enero de 2020

Recuerda La Cruz


Inspiración de Gracia
“Y nunca más Me acordaré de sus pecados e iniquidades”.  (Hebreos 10:17)
No sé tú, pero yo diría que Hebreos 10:17 es una buena noticia.  Dios ve todos nuestros pecados —pasados, presentes y futuros— y dice: “Nunca más Me acordaré de tus pecados e iniquidades”.  Las palabras “nunca más” son una fuerte doble negación en el texto griego original.  En otras palabras, Dios está diciendo: “¡Nunca, por ningún motivo, Me acordaré de tus pecados e iniquidades”.
¿Ha bajado Dios Sus estándares?  No, Él sigue siendo perfectamente santo.  Él sí recordó todos nuestros pecados —hace 2,000 años, en la cruz.  Cada pecado que nosotros hemos cometido o vamos a cometer, fue castigado completamente en el cuerpo de Jesucristo en la cruz.  Es por eso que hoy, Dios ya no se acuerda de nuestros pecados.  Por lo tanto, nosotros no debemos ser conscientes del pecado.
Cada vez que nosotros nos sentimos condenados por nuestros errores pasados, Dios quiere que recordemos la cruz y digamos: “Señor Jesús, Tú fuiste sentenciado por este pecado que yo cometí. Tú soportaste el juicio, para que Dios no me juzgue a mí por este pecado.  Tú fuiste condenado por este pecado, para que Dios no me condene a mí por ello”.
Si tú no miras hacia la cruz, vas a volverte consciente del pecado y vas a caminar por allí con cierta expectativa de juicio.  Y esa expectativa de juicio le dará al diablo la oportunidad de hacerte pensar que Dios tiene algo en tu contra, debido a tu pecado.
Tú debes acercarte al lugar que conoces y creer que todos tus pecados son perdonados y que eres salvo para siempre.
Hebreos 10:12, 14 dice: “Pero Él [Jesús], habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, se sentó a la diestra de Dios… Porque por una ofrenda Él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados.”
Tú y yo hemos sido hechos perfectos para siempre debido a la obra perfecta de Jesús en la cruz.  Nosotros somos perfeccionados por la total aceptación de Dios y Su deleite perfecto en la obra de Su Hijo que ha glorificado grandemente Su santidad.  Amado, escucha a Dios decirte: “Pues tendré misericordia.  Y nunca más me acordaré de tus pecados e iniquidades”.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 12 de agosto de 2019

Siéntate Y Comienza A Reinar


Medita En
Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados), y con Él nos resucitó, y con Él nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús.  (Efesios 2:4–6)
Hay muchos creyentes que están derrotados porque se la pasan luchando para calificar para las bendiciones de Dios por medio de sus propias obras.  Lo que debes entender es que el esfuerzo propio te robará la oportunidad de reinar en la vida por la gracia de Dios.  Tú no puedes ganar tu salvación, sanidad o libertad financiera por tus propios esfuerzos.  Si el milagro más grande —ser salvos y resucitados con Jesús— viene por gracia por medio de la fe y no por tus obras, ¿cuánto más los milagros menores, como la sanidad, la provisión y la restauración matrimonial?
No se trata de tus obras o  tu comportamiento, sino de las obras y el comportamiento de Jesús.  Solo Su obra es una obra terminada. ¡Y Él no solo Se sentó a la diestra del Padre, sino que a Escritura de hoy dice que Él también “nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús”!  ¿Qué significa esto?  Bueno, amigo, “sentarse” en la Biblia es una imagen del creyente descansando en la obra perfecta y terminada de Jesús.  Cristo terminó todo el trabajo en la cruz en tu nombre y ahora está sentado a la diestra de Dios.  Como todo se ha logrado en tu nombre, esto significa que tú puedes dejar de depender de tus propios esfuerzos para ganar y calificar para las bendiciones de Dios en tu vida.  ¡Tú puedes sentarte con Jesús a la diestra del Padre!
Ahora, escucha con atención lo que estoy diciendo.  No estoy abogando por una vida de pasividad y pereza con respecto al estudio de la Palabra, la oración o la adoración a Dios.  Cuando se trata de tener éxito en tu trabajo, ciertamente tampoco estoy diciendo que no debas ser diligente y buscar desarrollar tus habilidades.  La gracia de Dios no te hace flojo, ni improductivo.  Por el contrario, te hace trabajar más que todos, para Su gloria.  El apóstol Pablo, un predicador de la gracia de Dios y la obra terminada de Jesús, dijo ”he trabajado mucho más que todos ellos”. (1Cor. 15:10)  Lo que necesitas darte cuenta es que, en el nuevo pacto, la manera de Dios es bendecirte primero, y el conocimiento de Su bendición luego te empodera para trabajar más que todos.  En otras palabras, nosotros no trabajamos para ser bendecidos, sino que tenemos el poder de trabajar porque ya estamos bendecidos.  ¿Puedes ver que la premisa sobre el trabajo en el nuevo pacto es diferente?
Amigo, Jesús ha alcanzado todo por nosotros en la cruz.  Nuestra parte es confiar en Su obra perfecta.  Recibe con los brazos abiertos la abundancia de Su gracia y Su regalo de justicia, y siéntate y comienza a reinar en la vida por medio de Él.  Hoy, deja que tu oración sea que puedas parar de tratar de ganar la gracia y la justicia de Dios.  Deja que el Espíritu Santo te enseñe a comenzar a depender de la obra terminada de Jesús y a comenzar a recibir por Su gracia.  ¡Este es el camino de Dios hacia el éxito, la plenitud y la vida victoriosa!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 26 de julio de 2019

Por Qué La Revelación De Tu Perdón Es Tan Importante


Medita En
Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por Su nombre.  (1 Juan 2:12)
La gente me ha preguntado de vez en cuando: ”Pastor Prince, ¿por qué es tan importante para mí comprender el perdón completo de mis pecados para caminar en el favor inmerecido de Dios?”
Es una buena pregunta.  Amigo, cuando tú no tienes una idea clara de tu perdón completo, estás constantemente en un sube y baja emocional.  Algunas veces sientes que las cosas entre tú y Dios están bien, pero otras veces, no crees que sea así.  Algunas veces te sientes confiado de que el Señor está contigo para hacerte exitoso, pero otras veces, sientes que lo arruinaste y que el Señor no te ayudará hasta que confieses tu pecado y lo enmiendes.
Entras en un ciclo constante de inseguridad, en donde siempre estás entrando y saliendo del favor de Dios.  Todos estos sentimientos dependen de qué tan bien crees tú que te has comportado, e ignoran completamente la cruz de Jesús.  Amigo, Dios no te evalúa basado en tu comportamiento.  Él solo ve la obra perfecta de Jesús.  Pero debido a que no crees que Jesús en verdad te haya perdonado todos tus pecados, terminas sintiéndote como un completo hipócrita y un total fracaso.
Espero que empieces a ver que comprender el perdón completo de nuestros pecados no es solo para los teólogos.  Pensar que tus pecados no están completamente perdonados afectará fundamentalmente tu relación con Jesús.  Si bien Él está completamente listo para bendecirte, darte favor y hacerte exitoso, la incredulidad en Su obra terminada te roba la capacidad de recibir Su bondad, Sus bendiciones, Su favor inmerecido y Su éxito en tu vida.
La cruz de Jesús te calificó, pero la incredulidad en la cláusula principal del nuevo pacto te descalifica.  Medita en lo que Dios dice acerca de tus pecados en el nuevo pacto y libérate para recibir de Él hoy.  El nuevo pacto se basa enteramente en Su favor inmerecido.  No hay nada que tú debas hacer, nada que debas cumplir, nada que debas lograr.  ¡Tu parte en el nuevo pacto es simplemente tener fe en Jesús y creer que eres completamente perdonado y libre para disfrutar de las bendiciones del nuevo pacto por medio de Su obra terminada!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 17 de septiembre de 2018

Descansa Y Halla La Gracia De Dios


Y el Niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre El.
Lucas 2:40
El versículo dice que la gracia de Dios estaba sobre Jesús.  La Biblia también dice que donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia. (Romanos 5:20)  Y cuando pones estas dos verdades juntas, resultas preguntándote: “¿Si la gracia de Dios estaba sobre Jesús, significa que Él pecó?
No, Jesús no pecó. (2 Corintios 5:21)  Así que, debe haber otra explicación de por qué la gracia de Dios estaba sobre Jesús.  Debe haber otra explicación de por qué alguien puede abundar en la gracia de Dios incluso cuando no ha pecado.
Veamos la palabra “gracia” cuando esta es mencionada por primera vez en la Biblia.  Génesis 6:8 dice que “Noé halló gracia ante los ojos del Señor.”  El nombre Noé significa “descanso”.  Así que, el versículo nos está diciendo que el descanso halla gracia.  En otras palabras: ¡cuando tú descansas, tú hallas gracia!
Así que, la gracia estaba sobre Jesús porque Su vida era una vida de descanso y confianza en Su Padre.  Él dijo: “El Hijo no puede hacer nada por Su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre”. (Juan 5:19)
De igual manera, la gracia viene sobre ti cuando tú descansas y confías en Dios.  Si tienes un hijo caprichoso, deja de regañarlo y confía en que Dios se haga cargo del problema.  Di: “Jesús, yo encomiendo a este niño en Tus manos.  Yo no puedo controlarlo.  Tú si puedes.”  Si tienes un dolor persistente en tu cuerpo, entrégaselo al Señor diciendo: “Jesús, yo entrego todas mis preocupaciones acerca de este dolor a Ti.  Opera Tú en este dolor.”
“Pastor Prince, ¿qué hago si nada sucede?”
Honestamente, si después de que has entregado el asunto a Jesús nada sucede, ¿qué podrías hacer?  Si Jesús Mismo no puede hacer nada al respecto, ¿piensas que tú podrías?  Pero alaba a Dios porque una vez que el problema ha sido entregado a Jesús, ¡Él puede y hará una obra perfecta, haciéndose cargo de éste por ti!
Así que, vive una vida de descanso.  Mantén esta actitud y dile al Señor: “Yo no puedo hacer nada por mí mismo.  Yo solo puedo descansar en Ti Señor y Yo confío en Ti.”  Amado, lo que vas a ver es la gracia de Dios sobre ti en cada situación de tu vida.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 1 de septiembre de 2018

¡Ten Una Mayor Revelación De Jesús!


… Creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo…
2 Pedro 3:18
En el Antiguo Testamento, tres tipos de holocaustos eran presentados a Dios.  Yo creo que los ricos presentaban ofrendas de ganado (Levítico 1:3), los no tan ricos presentaban corderos o cabras (Levítico 1:10), y los pobres presentaban tórtolas o pichones (Levítico 1:14).  A pesar de las diferencias de tamaño y valor, todas estas ofrendas encendidas eran aceptadas como aroma agradable por el Señor. (Levítico 1:9, 13, 17)
Estos holocaustos hablaban de Jesús y Su perfecta obra en la cruz.  Hoy, presentar una ofrenda “rica” significa que tú tienes una gran revelación de Jesús y Su obra terminada.  Presentar una ofrenda “no tan rica” significa que tú tienes una menor revelación de Jesús y  Su obra terminada.  Pero cualquiera que sea el tamaño de la revelación que tú tienes de Jesús, Dios te acepta de igual manera, porque Jesús es la única medida de tu aceptación delante de Dios.
Sin embargo, Dios quiere que tú crezcas en tu revelación de Jesús porque tu bienestar depende de eso.  Antes de aquella primera noche de Pascua, todos los hijos de Israel habían recibido la misma Palabra de Dios —“cuando Yo vea la sangre, pasaré sobre vosotros”. (Éxodo 12:13)  Pero yo creo que algunos hogares vivieron esa noche temblando de miedo mientras escuchaban los fuertes lamentos fuera de sus casas, mientras que otros hogares descansaron en la Palabra de Dios, comieron su cordero pascual y pasaron la noche regocijándose en Su protección, liberación y amor por ellos.
Verás, siempre y cuando los hogares quedaran bajo la sangre, todos ellos serían salvados, ¡temblando o no!  Pero cuando ellos no tuvieron la revelación del poder de la sangre para salvarlos del destructor, el temor vino a pesar de que la sangre era válida para ellos.  De la misma manera, Dios no quiere que mientras pasas por tiempos difíciles tú luches con el temor, la aprensión y el estrés.  Él quiere que tú disfrutes y descanses en una mayor revelación de Jesús como tu libertador y salvador.
En 2 Pedro 1:2, dice: “Gracia y paz te sean multiplicadas…”  Dios quiere que tú experimentes más de Su gracia y paz en tu vida.  ¿Cómo?  El versículo continua: “… en el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor.”  Mientras más conocimiento tengas de Jesús, ¡más gracia y paz de Dios van a descansar en ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 4 de junio de 2018

Redimido De Todo Tipo De Enfermedad


Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: ‘Maldito todo el que cuelga de un madero’)
Gálatas 3:13
Aquel que sanaba  a los leprosos, abría los ojos de los ciegos y hacía a los cojos andar, llevó tus pecados, enfermedades y toda maldición cuando colgaba en la cruz del Calvario.  Las maldiciones que estaban destinadas a ti a causa de tus pecados, cayeron sobre Él en tu lugar.  Él fue maldecido en tu lugar, para redimirte de toda maldición que vino como resultado de quebrantar las leyes de Dios.
¿Cuáles son estas maldiciones?  Ellas están listadas en Deuteronomio 28.  Es una lista larga y detallada.  No te asustes cuando leas las maldiciones, ¡alégrate porque Cristo te ha redimido de cada una de ellas, incluyendo aquellas maldiciones de enfermedad!
¿Estás tú siendo afectado por tuberculosis, fiebre o inflamación? (Deuteronomio 28:22)  ¡Cristo te ha redimido de cada una de estas condiciones!
¿Tienes alguna infección de la piel, tumores o picazón que los doctores dicen que no puede ser sanada? (Deuteronomio 28:27)   ¡Cristo te ha redimido de cada una de estas condiciones!
Tal vez la tuya sea una enfermedad seria y duradera. (Deuteronomio 28:59)  No importa.  ¡Cristo te ha redimido de toda enfermedad duradera!
“Bueno, Pastor Prince, has cubierto tuberculosis, fiebre, picazón… pero, ¿qué hay de mi enfermedad?  No está incluida en Deuteronomio 28.  ¿Acaso Jesús olvidó mi enfermedad?”
No, ¡Su obra es perfecta!  Mira Deuteronomio 28:61: “También toda enfermedad y toda plaga que no están escritas en el Libro de esta Ley, el Señor traerá sobre ti hasta que seas destruido.”  Esto lo cubre todo.  Así que, ¡si Cristo te ha redimido de esta maldición, entonces Él te ha redimido de todo tipo de enfermedad!  Yo no me preocupo por las nuevas enfermedades que el mundo descubre, ¡porque Cristo nos ha redimido de todo tipo de enfermedad!
Ahora, si tú tienes una enfermedad en particular, di: “Ésta (nombre de la enfermedad) es parte de la maldición de la ley.  Pero Gálatas 3:13 dice que Cristo me ha redimido de la maldición de la ley.  ¡Por lo tanto, yo he sido redimido de (nombre de la enfermedad)!”  Cree y confiesa esto todos los días, ¡y tan cierto como que Jesús llevó toda maldición de enfermedad, tu sanidad estallará!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 21 de marzo de 2018

No Mires Tu Fe, Mira A Jesús


“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios.”
Hebreos 12:2
Si estás enfermo, debes saber que tú ya has sido sanado por la obra terminada de Cristo.  No preguntes: “¿Tendré suficiente fe para ser sanado?  ¿Tendré la clase correcta de fe para ser sanado?  ¿Qué si tengo falta de fe?”  Te estás enfocando en ti mismo y en tu fe, en vez de enfocarte en Cristo y Su obra terminada.
Deberías estarte preguntando: “¿Llevaría Jesús esta enfermedad?  Si lo hizo, entonces debe haber hecho una obra perfecta.”  En otras palabras, fija tus ojos en Jesús y Su obra perfecta.
AB Simpson, quien vivió en el Siglo XIX, escribió un artículo titulado “Él Mismo.”  En este artículo, él mencionó su sistema nervioso debilitado y su corazón en tan mal estado que podía haber sido fatal en cualquier momento.  Así que, él buscó al Señor por sanidad.  Dios le mostró Mateo 8:17, que dice de Jesús que “Él mismo tomo nuestras flaquezas y llevó nuestras enfermedades”.
AB Simpson dijo que aunque él creía que Jesús había llevado sus enfermedades, él vio muchos obstáculos que se interponían entre él y su sanidad.  Y todos ellos se reducían a una sola cosa —su preocupación por su fe.  Él había creído que si tan solo tuviera la clase “correcta” de fe, él recibiría su sanidad inmediatamente.
Con el tiempo, se dio cuenta de que tenía que quitar ese último obstáculo —su enfoque en su fe— y solo descansar en la obra terminada de Cristo.  Esa revelación marcó su recuperación completa de su enfermedad.
Cuando te preguntas a ti mismo: “¿Tendré suficiente fe?” ya has puesto la fe como un obstáculo entre tú y la obra terminada de Jesús.  Mientras más te enfoques en tu fe, más fe vas a perder.  Pero si te enfocas en la obra terminada de Cristo, y miras la gracia de Dios para ti, ¡Dios verá eso como fe!  Sin darte cuenta, la fe estará allí en tu corazón para creer que tú no vas a morir a causa de lo que Cristo Mismo ha llevado completamente por ti, ¡y vas a ver tu milagro manifestarse!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph  Prince

lunes, 3 de octubre de 2016

Proclama La Muerte Del Señor

Porque todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que El venga.
1ª Corintios 11:26

En el Antiguo Testamento, cuando los hijos de Israel sacrificaban un cordero para el holocausto mientras se enfrentaban a un enemigo poderoso, la victoria era suya.  Por ejemplo, en 1ª Samuel 7:7-11, cuando los filisteos vinieron contra ellos, el profeta Samuel ofreció un cordero en holocausto.  Mientras este era ofrecido, el Señor vino como un fuerte trueno sobre el ejército filisteo, confundiéndolos.  Esto llevó a la victoria a los israelitas.
Cada vez que algo malo le pasaba a los hijos de Israel, al ofrecer el sacrificio de un cordero, ellos estaban proclamando la muerte del Señor, y la batalla cambiaba a su favor.
Hoy, cuando nos enfrentamos a un enemigo, ¿cómo ofrecemos nuestro “holocausto”?  ¿Cómo proclamamos la muerte del Señor y salimos victoriosos?  ¿Le pedimos a Jesús que venga a donde estamos y muera en la cruz nuevamente?
Por supuesto que no.  Jesús murió una vez por todos nuestros pecados —pasados, presentes y futuros (Hebreos 10:12).  Su obra es perfectamente perfecta y completamente completa, por lo cual Él no tiene que morir por nosotros de nuevo.  Hoy en día, proclamamos Su muerte simplemente al participar de la Cena del Señor.
Cada vez que participamos del pan y el vino, declaramos a los principados y potestades de las tinieblas que la muerte del Señor vale para nosotros.  Cada vez que los tomamos, estamos diciendo que debido a que Jesús ha sido juzgado y castigado en nuestro lugar, nosotros no podemos ser juzgados, ni castigados.  Que debido a que Jesús murió joven en nuestro lugar, nosotros vamos a vivir una larga vida.  Y debido a que Él conquistó a la muerte y despojó al diablo de sus poderes, nosotros no seremos derrotados.  ¡La victoria ya es nuestra!
Es por eso que el salmista David dijo: “Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos…” (Salmo 23: 5)  La mesa del Señor está preparada para nosotros en presencia de nuestros enemigos, ¡porque cuando participamos del pan y el vino, veremos a nuestros enemigos temblar y dispersarse!  ¿Por qué?  Porque cuando anunciamos la muerte del Señor a través de la Comunión de la Santa Cena, ¡estamos recordándole al diablo y a sus cohortes, de su humillante derrota en la cruz del Calvario! (Colosenses 2:15).
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Cada vez que participamos del pan y el vino, declaramos a los poderes de las tinieblas  ¡que la muerte del Señor vale para nosotros y que la victoria ya es nuestra!


miércoles, 13 de julio de 2016

Gracia Y Paz Te Sean Multiplicadas

Gracia y paz os sean multiplicadas en el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor.  Pues Su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de Aquel que nos llamó por Su gloria y excelencia.
2ª Pedro 1:2-3

Imagina si Dios fuera a visitarte en sueños esta noche y te preguntara ¿qué puede hacer por ti?  ¿Qué le responderías?  ¿Le pedirías que te dé un conocimiento más profundo de Jesús nuestro Señor?
La Palabra de Dios nos dice que cuando recibimos revelación en el conocimiento de Jesús, esto hará que gracia y paz sean multiplicadas en nuestra vida.  Hará también que recibamos todas las cosas que conciernen a la vida y a la piedad.
¿Qué es gracia?  Es el favor inmerecido, no ganado y del cual no somos dignos, pero que Dios nos entrega.  No hay nada que nosotros podamos hacer para ganar la gracia de Dios.  Pero mientras más aprendamos de la belleza y el amor de nuestro Señor Jesús, más veremos Su obra perfecta en la cruz, y más nos posicionaremos para recibir la multiplicación de la gracia de Dios en nuestras vidas.
El versículo dice que la paz también es multiplicada a nosotros por medio del conocimiento de Jesús nuestro Señor.  La paz de Dios afirma nuestros corazones haciéndolos libres de temor, estrés, preocupaciones, ansiedades y perturbaciones.  ¿No quisieras tú tener la paz de Dios gobernando tu corazón siempre?
El divino poder de Dios nos ha dado todas las cosas que conciernen no solo a la piedad, sino también a la vida.  ¿No dirías tú que la salud, el dinero, un buen trabajo y un lindo hogar para ti y tu familia conciernen a la vida?  Pues bien, todas esas cosas y las otras que Dios ya nos ha dado, son liberadas para ti por medio del conocimiento de Jesús nuestro Señor.
Así que, pidámosle a Dios todos los días: “Padre, dame sabiduría y revelación en el conocimiento de Jesús.”  Porque el conocer a Jesús es tener gracia y paz multiplicadas para nosotros.  ¡Conocer a Jesús es recibir todas las cosas que conciernen a la vida y la piedad!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Mientras más veamos a Jesús y Su obra perfecta en la cruz, más nos posicionamos para recibir una multiplicación de la gracia de Dios en nuestras vidas.