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lunes, 3 de octubre de 2016

Proclama La Muerte Del Señor

Porque todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que El venga.
1ª Corintios 11:26

En el Antiguo Testamento, cuando los hijos de Israel sacrificaban un cordero para el holocausto mientras se enfrentaban a un enemigo poderoso, la victoria era suya.  Por ejemplo, en 1ª Samuel 7:7-11, cuando los filisteos vinieron contra ellos, el profeta Samuel ofreció un cordero en holocausto.  Mientras este era ofrecido, el Señor vino como un fuerte trueno sobre el ejército filisteo, confundiéndolos.  Esto llevó a la victoria a los israelitas.
Cada vez que algo malo le pasaba a los hijos de Israel, al ofrecer el sacrificio de un cordero, ellos estaban proclamando la muerte del Señor, y la batalla cambiaba a su favor.
Hoy, cuando nos enfrentamos a un enemigo, ¿cómo ofrecemos nuestro “holocausto”?  ¿Cómo proclamamos la muerte del Señor y salimos victoriosos?  ¿Le pedimos a Jesús que venga a donde estamos y muera en la cruz nuevamente?
Por supuesto que no.  Jesús murió una vez por todos nuestros pecados —pasados, presentes y futuros (Hebreos 10:12).  Su obra es perfectamente perfecta y completamente completa, por lo cual Él no tiene que morir por nosotros de nuevo.  Hoy en día, proclamamos Su muerte simplemente al participar de la Cena del Señor.
Cada vez que participamos del pan y el vino, declaramos a los principados y potestades de las tinieblas que la muerte del Señor vale para nosotros.  Cada vez que los tomamos, estamos diciendo que debido a que Jesús ha sido juzgado y castigado en nuestro lugar, nosotros no podemos ser juzgados, ni castigados.  Que debido a que Jesús murió joven en nuestro lugar, nosotros vamos a vivir una larga vida.  Y debido a que Él conquistó a la muerte y despojó al diablo de sus poderes, nosotros no seremos derrotados.  ¡La victoria ya es nuestra!
Es por eso que el salmista David dijo: “Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos…” (Salmo 23: 5)  La mesa del Señor está preparada para nosotros en presencia de nuestros enemigos, ¡porque cuando participamos del pan y el vino, veremos a nuestros enemigos temblar y dispersarse!  ¿Por qué?  Porque cuando anunciamos la muerte del Señor a través de la Comunión de la Santa Cena, ¡estamos recordándole al diablo y a sus cohortes, de su humillante derrota en la cruz del Calvario! (Colosenses 2:15).
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Cada vez que participamos del pan y el vino, declaramos a los poderes de las tinieblas  ¡que la muerte del Señor vale para nosotros y que la victoria ya es nuestra!


jueves, 18 de febrero de 2016

La Batalla Es Del Señor

“… No temáis, ni os acobardéis delante de esta gran multitud, porque la batalla no es vuestra, sino de Dios.”
2a Crónicas 20:15

Cuando estamos frente a una situación difícil o un problema, tendemos a preguntarnos a nosotros mismos: “¿Qué voy a hacer?”  Y los amigos cercanos y miembros de la familia, vienen a nosotros y nos hacen la pregunta: “¿Qué vas a hacer?”
Josafat estaba frente a una gran multitud de enemigos.  Pero en vez de enfocarse en lo que haría, él oró: “Oh Dios nuestro, ¿no los juzgarás?  Porque no tenemos fuerza alguna delante de esta gran multitud que viene contra nosotros, y no sabemos qué hacer; pero nuestros ojos están vueltos hacia Ti.” (2ª Crónicas 20:12)
Cuando volvemos nuestros ojos a Dios, vamos a escucharlo a Él decir: “No temáis, ni os acobardéis delante de esta gran multitud, porque la batalla no es vuestra, sino de Dios…  No necesitáis pelear en esta batalla; apostaos y estad quietos, y ved la salvación del Señor.” (2ª Crónicas 20:15-17)
Pero estar quietos es la última cosa que queremos hacer cuando el enemigo viene contra nosotros.  Es también la cosa más difícil de hacer porque sentimos que no podemos solo quedarnos ahí y no hacer nada —debemos tratar de salvar la situación.  Pero Dios quiere que estemos quietos y veamos a Jesús nuestra salvación, pelear por nosotros.
Así que, ¿qué harás la próxima vez que te encuentres en una batalla y no sepas que hacer?  Josafat envió a sus cantores al frente del ejército a proclamar: “Dad gracias al Señor, porque para siempre es Su misericordia.” (2a Crónicas 20:21)  Algunas personas se preguntarán: “¿Significa eso que yo solo cante y no haga nada más cuando tengo un problema?”  No, no es eso lo que estoy diciendo.
Haz lo que la situación requiera, pero no te preocupes y no confíes en lo que tú estás haciendo.  Como Josafat, descansa y confía en que Su misericordia es para siempre.  Al hacer esto, Dios va a cambiar tu campo de batalla en el Valle de Beraca.  Beraca significa “bendiciones.”  Los hijos de Israel le dieron este nombre al campo de batalla, ¡porque les tomó tres días recoger todo el botín de guerra!  ¡Dios cambió su situación en una gran bendición! (2ª Crónicas 20:25-26)
¿Tienes una batalla que pelear?  ¡Quédate quieto y ve la salvación del Señor!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph  Prince

Pensamiento Del Día


Dios quiere que estés quieto y veas a Jesús tu salvación, pelear por ti.