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jueves, 9 de abril de 2020

Jesús, Nuestro Verdadero Cordero Pascual


Inspiración de Gracia
… cada uno tomará para sí un cordero, según sus casas paternas; un cordero para cada casa.  (Éxodo 12:3)
Los judíos de todo el mundo están celebrando la Fiesta de la Pascua.  Esta fiesta, que se ha mantenido por generaciones, conmemora la liberación de los israelitas de la esclavitud en Egipto. (Ver Éxodo 12:14)  La noche antes de que los israelitas salieran de Egipto, el destructor atravesó la tierra matando a los primogénitos tanto de los hombres como de los animales.  Solo aquellos hogares con la sangre del Cordero Pascual en los dinteles de sus puertas se salvaron.
Dios les había dicho a los israelitas: ”Tomen un cordero, un cordero para cada casa.”  Era un cordero para cada familia.  ¡Esto nos dice que el Señor Jesucristo, quien es nuestro verdadero Cordero Pascual, es para que las familias completas sean salvas!
Así que tus hijos son bendecidos una vez que tú recibes a Jesús.  Tu cónyuge y tus abuelos no salvos, también son bendecidos, porque Jesús es ahora el Cordero para toda tu familia.  Tus seres queridos no salvos disfrutarán de las bendiciones de los salvos.  La Biblia dice que los santificados santificarán a los no santificados. (Ver 1 Corintios 7:14)  Sí, ellos aún necesitarán recibir personalmente a Jesús como su Salvador, ¡pero Dios los ha marcado para salvación porque tú eres salvo!
Ahora, cada casa tomó un cordero que Dios dijo que debía ser sin mancha.  ¿Por qué?  Porque el cordero tipificaba a Jesús, el verdadero Cordero de Dios, quien no tiene pecado.  Juan el Bautista dijo de Jesús: “He ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.” (Juan 1:29)
Luego el cordero fue sacrificado y su sangre se colocó en los dos postes y el dintel de la casa (véase Éxodo 12:7), de modo que hablaba de la cruz.  Hoy, el destructor tiene que pasar por alto a cada familia que cree en la obra terminada de Jesús en la cruz y pone su fe en Su sangre, porque ya ha habido una muerte.  La sangre lo demuestra —¡el Cordero inocente por la familia culpable!
Jesús también celebró la Pascua la noche antes de ser crucificado.  Pero Él estaba instituyendo la Pascua mayor.  ¡Esta vez, no fue liberación del Faraón y de Egipto, sino de Satanás y su reino de oscuridad!  ¡No fue liberación de la esclavitud en Egipto, sino de una vida de esclavitud al pecado a una vida de libertad como hombres libres en Cristo!
Amado, Jesús, el Cordero de Dios, se sacrificó para hacerte libre.  Y cuando el Hijo te libera, ¡tú eres verdaderamente libre!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 12 de septiembre de 2019

Intimidad Con El Señor


Medita En
“Venid a Mí, todos los que estáis cansados y cargados, y Yo os haré descansar. Tomad Mi yugo sobre vosotros y aprended de Mí, que Soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas”.  (Mateo 11:28–29)
El Señor no quiere que simplemente reclames Sus promesas de protección que se encuentran en el Salmo 91.  Él quiere que tú te acerques a Él.  Correr hacia Él y refugiarse bajo Sus plumas habla de cercanía.  No se trata de cuántas veces has recitado el Salmo 91; se trata de tener una relación íntima con Él.  Cuando era niño, si escuchaba truenos en la noche y tenía miedo, yo corría a la habitación de mis padres, saltaba a su cama y me escondía en los brazos de mi madre.  Después de un tiempo, yo caía en un sueño profundo, incluso aunque la tormenta siguiera asolando.  Lo ves, no necesitas aprender los siete pasos para superar tus temores.  Tener la presencia de un padre amoroso contigo es suficiente para echar fuera el temor.  Nuestro Señor Jesús, que te ama, quiere que te acerques a Él y te refugies en Su amor.  ¿Harás eso hoy?
Escuché la historia de un granjero cuya casa se quemó.  Mientras caminaba alrededor de los restos humeantes, él vio los cadáveres quemados de sus gallinas.  Resultó que sin querer estaba moviendo el cuerpo ennegrecido de una de las gallinas con su pie, y para su sorpresa, unos pequeños pollitos salieron corriendo de debajo del cuerpo.  ¿Qué pasó?  Ellos se habían refugiado bajo las alas de su madre, quien había dado su vida para salvar a sus pequeños.
Esta es una imagen de lo que nuestro Señor Jesús hizo cuando Él tomó sobre Su propio cuerpo el castigo completo por nuestros pecados.  El fuego del juicio de Dios cayó, no sobre los escribas y fariseos que habían rechazado al Mesías, y tampoco sobre los soldados romanos que lo clavaron en la cruz, sino sobre Su propio Hijo amado —para la nación de Israel, para las naciones gentiles, para ti, para mí, para que todo el que cree en Él sea salvo.
Pero aquí hay algo que quiero que veas: cuando Jesús se ofreció en la cruz, Él absorbió el juicio de Dios en Su propio cuerpo, y como sacrificio, Él era más grande que el fuego del juicio.  La Ofrenda fue mayor que el juicio porque la Ofrenda no se consumió.  En esa cruz, nuestro Señor declaró: “¡Consumado es!” antes de entregar Su Espíritu. (Juan 19:30)  La Ofrenda permaneció aún después de que todo el juicio de Dios se acabó.  ¡Aleluya!  ¡Es por eso que hoy nosotros podemos acercarnos con confianza a Su trono de la gracia!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 23 de enero de 2019

Amor Perfecto

Medita En
En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor involucra castigo, y el que teme no es hecho perfecto en el amor.  (1 Juan 4:18)
El temor es una atadura destructiva.  El temor te paraliza y te impide cumplir el asombroso destino que Dios tiene para ti.  El temor te hace sentir inadecuado e inseguro, y viene con efectos secundarios poco saludables que van desde ataques de pánico hasta trastornos del sueño.  El temor es irracional.  El temor es una condición espiritual, que es por lo que no puedes razonar el miedo y deshacerte de él.  No puedes simplemente decirle a alguien que está luchando contra el temor y atrapado por ataques de pánico, que simplemente deje de sentir temor.  Una condición espiritual no puede ser remediada naturalmente.  El temor solo puede ser erradicado por un encuentro personal con la persona de Jesús.
Amado, si lo que acabo de describir sobre el temor es bastante familiar para ti, quiero que sepas que no es el deseo del corazón de tu Padre celestial, el que vivas atormentado por el temor.  No hay temor en el amor de Dios.  Su amor perfecto expulsa todos los temores.
No sé si alguna vez has experimentado el amor de Dios, pero mi deseo es que HOY tú recibas una revelación de Su amor por ti, de una manera profunda y personal.  Y a medida que Su amor inunda tu corazón, oro por que todo temor que te tiene atado, sea expulsado de tu vida para siempre.
Juan 3:16 nos dice: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna."
Oh, cuán claramente proclama este versículo que Dios te ama TANTO.  Y si tú tan solo supieras cuánto Él estima y atesora a Su amado Hijo, podrías vislumbrar lo mucho que Él te ama, porque Él entregó a Su Hijo por ti.  Es por eso que yo predico y escribo sobre el evangelio de la gracia.  El evangelio de la gracia consiste en dejar ver el perfecto amor de Dios —un amor cuya longitud, profundidad y altura, fueron demostrados en la cruz.  Un amor que renunció al Hijo de Dios como sacrificio.  Un amor que cargó con tus pecados y los míos, para que podamos recibir Su vida eterna y vivir libres de toda atadura.
¡Amigo mío, cuanto más sumerjas y ancles tu corazón en el perfecto e incondicional amor de Dios por ti, más control le quitarás al temor sobre tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 27 de julio de 2018

Jesús Es Tu Aroma Agradable Para Dios


… Y el sacerdote lo ofrecerá todo, quemándolo sobre el altar; es holocausto, una ofrenda encendida de aroma agradable para el Señor.
Levítico 1:13
En los tiempos del Antiguo Testamento, cuando un holocausto era ofrecido, la cabeza del animal era cortada, su grasa era removida, y sus entrañas y patas eran lavadas.  Luego, todo era colocado sobre el altar y era quemado, y el sacrificio era aroma agradable para el Señor.
Todo esto habla sobre la muerte de Jesús, quien “se dio a Sí Mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma”. (Efesios 5:2)
La cabeza del animal sacrificado, habla de la mente de Cristo que fue ofrecida como una cubierta para nuestras mentes.  Esto significa que aunque nuestras mentes a menudo son nubladas con incredulidad, preocupaciones, insensatez, suciedad y razonamiento humano, Dios nos trata como si tuviéramos la mente de Cristo, sin pensamientos equivocados, ni desagradables, y a Él le agrada como un aroma fragante.
La grasa del animal habla de las riquezas de Cristo, lo mejor de Sí, porque Dios iguala la grasa de algo, con lo mejor de ese algo. (Génesis 45:18)  La grasa del holocausto, habla de Jesús dándonos Sus riquezas, lo mejor de Sí, como nuestra cobertura.  Así que Dios no nos ve en nuestra escasez, sino en las riquezas y excelencia de Jesús que suben a Él como aroma agradable.
Las entrañas o intestinos, hablan de la motivación, sentimientos, afectos y deseos de Jesús.  Nosotros a menudo nos sentimos temerosos, ansiosos, estresados o enojados (y esto afecta a nuestro estómago e intestinos).  Pero Dios solo ve los sentimientos y deseos de Jesús, que siempre son puros, hermosos y aceptables para Él —un aroma agradable.
Las patas se refieren al caminar perfecto de Jesús —Su poder para servir y obedecer al Padre— imputado a nuestro caminar débil e inestable.  Y el hecho de que son lavadas, nos muestra que aún nuestro torcido caminar puede ser limpiado.
Amado, Dios no ve tu mente insensata, tu naturaleza débil, tus sentimientos inadecuados, ni tu errado caminar.  En cambio, Él te ve en la perfección de Su Hijo, quien se dio a Sí Mismo por ti, como un sacrificio de aroma agradable para Dios.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 21 de julio de 2018

Jesús Tiene La Última Palabra


Yo soy el Alfa y la Omega —dice el Señor Dios— el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.
Apocalipsis 1:8
El doctor te acaba de decir que tienes una enfermedad incurable.  Los exámenes de Rayos X y de sangre, lo confirman.  Tus peores temores se han hecho realidad y sientes como que tu futuro ha sido marcado.
Mi amigo, el diagnóstico del doctor no es el fin.  Jesús declara para ti: “Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin.” (Apocalipsis 1:8)  Él tiene la primera palabra, así como tiene la última palabra en tu situación.  ¡Ni los expertos, ni los reportes médicos la tienen!
Alfa y Omega, son las primera y última letras del alfabeto griego.  Pero Jesús no hablaba griego.  Él hablaba arameo o hebreo.  Así que, Él hubiera dicho: “Yo soy el Aleph y el Tav”.  Aleph y Tav son la primera y última letras del alfabeto hebreo.  Así que, lo que Jesús está declarando para nosotros es esto: “¡Yo tengo la primera palabra en tu situación!  ¡Y también tengo la última palabra en tu situación!”
Cada letra hebrea tiene una imagen correspondiente.  Interesantemente, Aleph está asociada con un buey, y Tav con una cruz.  Juntas, ambas hacen una hermosa figura sobre lo que Jesús hizo por nosotros —Él es el “animal” sacrificial en la cruz.  Fue por nosotros que Él sufrió, se desangró y murió.
Cuando Jesús colgaba de la cruz, Él tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias. (Mateo 8:17)  Es por eso que tus enfermedades no tienen la última palabra en tu vida.  Jesús la tiene, porque Él llevó tus enfermedades sobre Su cuerpo y pagó por tu sanidad con Su sangre.
Cuando Jesús colgaba de la cruz, Él tomó nuestra maldición. (Gálatas 3:13)  Nosotros estábamos supuestos a ser malditos a causa de nuestros pecados, pero Él tomó nuestro lugar y la maldición cayó sobre Él.  Hoy, nosotros tomamos Su lugar y Sus bendiciones cayeron sobre nosotros.
Entonces, ¿por qué conformarte con la maldición de tu enfermedad, o incluso pobreza, cuando el precio por tu sanidad y tu provisión ya fueron pagados por Jesús?  La enfermedad y la pobreza no tienen la última palabra en tu vida.  ¡Jesús la tiene porque Él te redimió de toda maldición!
Amado, cuando el hombre dice que algo es imposible, Jesús dice que es posible.  ¡El Alfa y la Omega, Él que es el Principio y el Fin, tiene la última palabra en tu situación!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 7 de abril de 2018

Todo lo que Jesús Es Delante de Dios, Tú También Lo Eres


Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El.
2 Corintios 5:21
Cuando un israelita ofrece un animal como ofrenda por su pecado, él pone su mano sobre éste, antes de matarlo. (Levítico 4:1-4)  Al poner su mano sobre la ofrenda por pecado, sus pecados se transfieren al animal inocente.  El animal muere por sus pecados y él se va libre.
En contraste con esto, si la ofrenda es un holocausto, cuando el israelita pone su mano sobre el animal (Levítico 1:3-4), la belleza, dignidad y aceptación del animal sin defecto, se transfieren a él.  Dios acepta la perfección del animal sacrificado en su lugar, para hacer expiación por él.  Debido a que Dios acepta el holocausto ofrecido sin defecto, el ofrendante, ahora tiene derecho a estar delante de Dios.
¿Sabías que las dos ofrendas hablan de la ofrenda única que Jesús hizo de Sí Mismo cuando colgaba de la cruz?  Él es ambas ofrendas, nuestra ofrenda por pecado y nuestro holocausto —“Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros [como nuestra ofrenda por pecado], para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él [como nuestro holocausto]”.  En el momento en que pusiste tu fe en Él, solo por Su único sacrificio, tus pecados fueron transferidos a Él, y Su justicia fue transferida a ti.  ¡Esa es la gracia de Dios para ti!
Como nuestra ofrenda por pecado, Él se ofreció a Sí Mismo de una vez para siempre. (Romanos 6:10)  La ofrenda por pecado nunca fue un ofrecimiento diario porque Dios no quería que Su pueblo viviera consciente de pecado.  Sin embargo, el holocausto era un sacrificio de la mañana y de la noche (2 Crónicas 13:11), porque Dios quería que Su pueblo viviera consciente de su justicia.
Amado, Dios quiere que tú reclames diariamente a Jesús como tu holocausto, y digas: “Padre, te doy gracias porque Jesús es mi holocausto.  Todo lo que Jesús es delante de Ti –Su justicia, excelencia, belleza y perfección– han sido transferidas a mí.  Jesús tiene despejado Tu favor, así que yo disfruto Tu favor despejado en mi vida.  Jesús es la justicia de Dios, así que yo soy la justicia de Dios en Cristo.  Así como Él es delante de Ti, yo también soy.”
Ya que Jesús se convirtió en tu holocausto, lo que Él es para el Padre hoy, ¡tú también eres!   Eso es lo que significa estar en Cristo.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 30 de marzo de 2018

Jesús, Nuestro Verdadero Cordero De La Pascua


... Cada uno tomará para sí un cordero, según sus casas paternas; un cordero para cada casa.
Éxodo 12:3
Los judíos alrededor del mundo, celebran la fiesta de la Pascua.  Esta fiesta, que ha sido guardada por generaciones, conmemora la liberación de los israelitas de la esclavitud en Egipto. (Éxodo 12:14)  La noche antes de que los israelitas dejaran Egipto, el destructor pasó sobre esa tierra matando a todo primogénito tanto de hombre, como de animal.  Solo aquellas casas marcadas con la sangre del cordero de la Pascua, fueron pasadas por alto.
Dios le había dicho a los israelitas: “Tomen un cordero, un cordero por cada casa.”  Era un cordero por cada familia.  Esto nos dice que el Señor Jesucristo, que es nuestro verdadero Cordero de la Pascua, ¡es para que todas las familias sean salvas!
Así que, tus hijos son bendecidos cuando tú recibes a Jesús.  Tu esposa o abuelos que no son salvos, son bendecidos también, porque Jesús es ahora el Cordero para toda tu casa.  Tus familiares que no son salvos, van a disfrutar las bendiciones de los que sí son salvos.  La Biblia dice que los que son santos, van a santificar a los que no son santos. (1 Corintios 7:14)  Si, ellos todavía van a necesitar recibir personalmente a Jesús como su Salvador, ¡pero Dios los ha marcado para salvación, porque tú eres salvo!
Ahora, cada casa tomó un cordero sin mancha, como dijo Dios.  ¿Por qué?  Porque el cordero tipifica a Jesús, el verdadero Cordero de Dios, que es libre de pecado.  Juan el Bautista, dijo de Jesús: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. (Juan 1:29)
El cordero fue muerto, y su sangre fue puesta en los dos postes y el dintel de la casa (Éxodo 12:7), de tal manera que habla de la cruz.  Hoy, el destructor tiene que pasar sobre cada familia que cree en la obra terminada de Jesús en la cruz y pone su fe en Su sangre, porque ya ha habido una muerte.  La sangre prueba esto –¡el Cordero inocente por la familia culpable!
Jesús también celebró la Pascua la noche antes de ser crucificado.  Pero El estaba instituyendo la Pascua mayor.  ¡Esta vez, no era liberación del Faraón y de Egipto, sino de Satanás y de su reino de tinieblas!  ¡No era liberación de la esclavitud en Egipto, sino de una vida de esclavitud al pecado, a una vida de libertad como hombres libres en Cristo!
Amado, Jesús, el Cordero de Dios, se sacrificó a Sí Mismo para hacerte libre.  ¡Y cuando el Hijo te hace libre, tú eres verdaderamente libre!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 12 de enero de 2018

¡El Precio Ha Sido Pagado!

Él mismo es el sacrificio que pagó por nuestros pecados, y no sólo los nuestros sino también los de todo el mundo.
1 Juan 2:2

Cuando la culpa y la condenación pesan mucho en la conciencia, muchos sienten la necesidad de pagar por sus pecados.  Para apaciguar el sentimiento de que han fracasado, se castigan a sí mismos, reprendiéndose mentalmente de forma constante por sus errores, y algunos incluso llegan tan lejos como causarse lesiones o dañar su propio cuerpo.  Y cuando las cosas no salen bien en sus estudios, trabajo o relaciones, se dicen a sí mismos que merecen ese resultado negativo.  Ellos no sienten que merecen tener éxito en lo que hacen.
Mi amigo, la respuesta a nuestra conciencia de culpabilidad, fracaso o insuficiencia, es la cruz.  La cruz declara: “Jesús, el puro, inmaculado, amado Hijo de Dios, murió en tu lugar.  ¡Ahí está tu castigo!  Él fue traspasado.  Fue cortado.  Él fue herido por nuestras transgresiones.  Él fue pisoteado para que tú no tengas que ser pisoteado.  Él murió joven, para que tú no tengas que morir joven.”
Nuestra conciencia se satisface cuando vemos hacia la cruz y vemos a Jesucristo colgando ahí, suspendido entre el cielo y la tierra.  Él que no conoció pecado, se hizo pecado por nosotros, y llevó la totalidad de la santa y justa indignación de Dios en Su propio ser, en nuestro nombre.
Cuando vemos hacia la cruz y entendemos: “Ahí está mi castigo.  Ahí está mi muerte,” nuestra conciencia dice: “Paz.  Ha sido pagado.”  Nosotros no tenemos que herirnos a nosotros mismos.  No tenemos que golpearnos a nosotros mismos.  Jesús lo sufrió todo por nosotros para que podamos tener todas Sus bendiciones y reinar en la vida.  Él solo es el sacrificio que expía nuestros pecados.  ¡Aleluya! 
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

domingo, 16 de abril de 2017

Paz Con Dios Por Medio De Jesús

Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Romanos 5:1


La mayor bendición que alguien puede tener es paz con Dios por medio de Jesucristo.  Jesús tomó sobre Si Mismo todos nuestros pecados en la cruz.  Él absorbió toda la indignación ardiente y juicio en contra de todos nuestros pecados, pasados, presentes y futuros, para que nosotros podamos ser totalmente perdonados y tener paz con Dios.
Así que, hoy no existe nada entre tú y Dios.  ¡No hay más pecado, no más vergüenza y no más condenación!  El sacrificio de Jesús te ha dado paz con Dios, para siempre.  Dios no está enojado contigo.  Nunca lo estará.  Él está de tu lado y está por ti hasta el final.
Ahora, ¿qué harás este día sabiendo que Dios es por ti y que la garantía de Su presencia nunca te dejará?  ¿Qué harás hoy sabiendo que Su favor, Su sabiduría, Su provisión celestial y Sus bendiciones te están respaldando?
Viendo a través de los ojos de la fe,   

Joseph Prince


lunes, 3 de octubre de 2016

Proclama La Muerte Del Señor

Porque todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que El venga.
1ª Corintios 11:26

En el Antiguo Testamento, cuando los hijos de Israel sacrificaban un cordero para el holocausto mientras se enfrentaban a un enemigo poderoso, la victoria era suya.  Por ejemplo, en 1ª Samuel 7:7-11, cuando los filisteos vinieron contra ellos, el profeta Samuel ofreció un cordero en holocausto.  Mientras este era ofrecido, el Señor vino como un fuerte trueno sobre el ejército filisteo, confundiéndolos.  Esto llevó a la victoria a los israelitas.
Cada vez que algo malo le pasaba a los hijos de Israel, al ofrecer el sacrificio de un cordero, ellos estaban proclamando la muerte del Señor, y la batalla cambiaba a su favor.
Hoy, cuando nos enfrentamos a un enemigo, ¿cómo ofrecemos nuestro “holocausto”?  ¿Cómo proclamamos la muerte del Señor y salimos victoriosos?  ¿Le pedimos a Jesús que venga a donde estamos y muera en la cruz nuevamente?
Por supuesto que no.  Jesús murió una vez por todos nuestros pecados —pasados, presentes y futuros (Hebreos 10:12).  Su obra es perfectamente perfecta y completamente completa, por lo cual Él no tiene que morir por nosotros de nuevo.  Hoy en día, proclamamos Su muerte simplemente al participar de la Cena del Señor.
Cada vez que participamos del pan y el vino, declaramos a los principados y potestades de las tinieblas que la muerte del Señor vale para nosotros.  Cada vez que los tomamos, estamos diciendo que debido a que Jesús ha sido juzgado y castigado en nuestro lugar, nosotros no podemos ser juzgados, ni castigados.  Que debido a que Jesús murió joven en nuestro lugar, nosotros vamos a vivir una larga vida.  Y debido a que Él conquistó a la muerte y despojó al diablo de sus poderes, nosotros no seremos derrotados.  ¡La victoria ya es nuestra!
Es por eso que el salmista David dijo: “Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos…” (Salmo 23: 5)  La mesa del Señor está preparada para nosotros en presencia de nuestros enemigos, ¡porque cuando participamos del pan y el vino, veremos a nuestros enemigos temblar y dispersarse!  ¿Por qué?  Porque cuando anunciamos la muerte del Señor a través de la Comunión de la Santa Cena, ¡estamos recordándole al diablo y a sus cohortes, de su humillante derrota en la cruz del Calvario! (Colosenses 2:15).
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Cada vez que participamos del pan y el vino, declaramos a los poderes de las tinieblas  ¡que la muerte del Señor vale para nosotros y que la victoria ya es nuestra!


jueves, 25 de agosto de 2016

Libera La Unción En Tu Situación

"Cuando alguien ofrezca una ofrenda de cereal como ofrenda al Señor, su ofrenda será de flor de harina, sobre la cual echará aceite y pondrá incienso".
Levítico 2:1

La ofrenda de cereal en el Antiguo Testamento, habla del sacrificio de Jesús, y el aceite en la Biblia, habla de la unción del Espíritu Santo.  Así que, la ofrenda de cereal de flor de harina, a la que se le ha echado aceite, habla de la humanidad de Jesús, siendo ungida por el Espíritu Santo.
Jesús es completamente Dios.  Pero cuando vino a la tierra, Él se despojó de Sí Mismo literalmente, tomando forma de siervo (Filipenses 2:7).  Es por eso que Él necesitaba ser ungido con el Espíritu Santo antes de poder iniciar Su Ministerio (Juan 1:33).  A pesar de ser Dios totalmente, Él hizo cosas por el poder del Espíritu Santo.
Jesús fue ungido para llevar las bendiciones de Dios a las vidas de las personas.  La primera vez que Él habló sobre Su unción, fue cuando estaba predicando en Su ciudad natal —“El Espíritu del Señor está sobre Mi, porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres…” (Lucas 4:18).
Hoy, la unción de Jesús ha venido sobre ti (1a Juan 2:20).  La Biblia dice que “la unción que recibisteis de Él permanece en vosotros” (1ª Juan 2:27).  ¿Pero cómo se libera en ti esta unción?
Esta, mi amigo, se libera cuando tú clamas en el nombre de Jesús.  En el Cantar de los Cantares 1:13, las vírgenes, que representan a la iglesia, aman Su nombre, que es como ungüento derramado cuando habla.  Cuando ellos clamaron a Su nombre, Su fragancia fue liberada y la unción fue derramada.
Así que, cuando tú clamas en el nombre de Jesús, estás liberando Su unción.  Clama a Su nombre cuando te sientas deprimido y Su unción levantará tu espíritu.  Si te sientes seca y vacía, solamente di: “Jesús, Jesús.”  Antes de que te des cuenta, un río de restauración brotará mientras Su unción fluye.  Clama a Su nombre cuando necesites un rompimiento y Su unción va a liberarlo para ti.
Romanos 10:13 dice que: “todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo.”  Así que, ¡clama en el nombre de Jesús y mira cómo Su unción revela tu liberación, sanidad, protección y provisión, y te da plenitud de vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del día

La unción que tú has recibido de Jesús, habita en ti y es liberada sobre tu situación cuando tú clamas a Su nombre.


jueves, 21 de julio de 2016

Solo Jesús Es Todo Él Codiciable

Cuando alguien ofrezca una ofrenda de cereal como ofrenda al Señor,
su ofrenda será de flor de harina...
Levítico 2:1

Me encanta el simbolismo de Jesús como flor de harina o harina fina.  Pues, incluso la harina viene del trigo que ha sido machacado y golpeado una y otra vez, y cernido varias veces.  ¿No te recuerda esto los sufrimientos y el sacrificio de Jesús por ti?
Y como flor de harina, no hay nada ordinario acerca de la persona de Jesús.  Todo acerca de Él es en proporciones finas.  Cada palabra que Él habló cuando estaba en este mundo, cada pensamiento Suyo, cada acción Suya, ¡fueron bastante finas!  Cuando Él era amable, Él no era débil.  Cuando Él era asertivo, Él no era agobiante.  Él es acero y terciopelo, mansedumbre y majestad.  Como un diamante perfecto, en toda dirección desde donde lo veas a Él, tú ves impecabilidad, belleza y brillo.  ¡No hay nadie que sea todo Él codiciable, como lo es Jesús!
¿Y qué sobre los grandes de la Biblia como Moisés y Abraham, o Pedro, Juan y Pablo?
Moisés, de quien la Biblia dice que fue más humilde que cualquier hombre sobre la faz de la tierra (Números 12:3), estuvo una vez tan furioso con su pueblo que golpeó la roca dos veces, algo que él no debía hacer (Números 20:1-2).  Su temperamento sacó lo peor de él en esa ocasión.
Abraham, de quien los Cristianos se refieren como un hombre de fe (Hebreos 11:8-10), mintió diciendo que su esposa era su hermana cuando un rey la codiciaba.  Él puso en peligro la vida de ella para salvar la suya propia (Génesis 20:1-8).
Pedro, quien era profundamente celoso por Jesús, lo negó tres veces (Mateo 26:33-34).  Juan, el discípulo amado, quien se recostaba sobre el pecho de Jesús, estaba listo para hacer caer fuego del cielo para destruir a los habitantes de Samaria que habían rechazado a Jesús (Lucas 9:52-54).
¿Qué hay sobre Pablo, el apóstol de la gracia, quien abrió el camino misionero que los futuros misioneros seguirían?  Incluso Pablo fue a Jerusalén cuando el Espíritu Santo por medio de varios discípulos y del profeta Agabo, le había dicho que no lo hiciera (Hechos 21:4, 10-11).
Amado, lo mejor de nosotros puede no dar la talla.  El único que es intachable, impecable y todo Él codiciable, es Jesús.  Y debido a que a Él nunca le falto nada para dar la talla, tú puedes buscarlo a Él.  ¡Él nunca va a decepcionarte!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Busca a Jesús, a quien nunca le faltó nada para dar la talla.  ¡Él nunca va a decepcionarte!


lunes, 27 de junio de 2016

Dios No Te Está Castigando Por Algún Pecado

En El tenemos redención mediante Su sangre,
el perdón de nuestros pecados según las riquezas de Su gracia.
Efesios 1:7

Algunos cristianos creen que aunque tienen perdón de pecados, no son libres del castigo por sus pecados.  En otras palabras, todavía esperan castigo de parte de Dios.  Por ejemplo: a algunas parejas casadas de cristianos se les ha dicho que no tienen hijos porque Dios los está castigando por haber tenido relaciones sexuales premaritales.  Así que, aunque Dios los ha perdonado de ese pecado, Él todavía tiene que castigarlos a causa del mismo. 
Yo estoy ciertamente en contra de las relaciones sexuales premaritales, pero quiero que sepas que Dios, quien es el único que puede apreciar completamente el valor exacto de la sangre de Su Hijo, y quien está totalmente satisfecho por el sacrificio de Su Hijo, ¡tiene paz en Su corazón hoy con respecto a tus pecados!  Es por eso que Él no está en contra tuya, incluso cuando tú fallas.  Él tampoco está listo para castigarte cuando tú pecas.  No, Él aún te ama, está por ti, y quiere ayudarte a vencer ese pecado.
En el Antiguo Testamento, la sangre de toros y machos cabríos solo podía “cubrir” los pecados, pero no quitarlos (Hebreos 10:4).  ¡Pero la sangre de Jesús no es como la sangre de animales!  Porque por un solo sacrificio, la sangre eterna del Hijo de Dios removió para siempre tus pecados (Salmos 103:12), ¡y te limpió de toda maldad! (1ª Juan 1:9).  De hecho, Dios está tan satisfecho con la obra perfecta de Su Hijo, que te dice hoy: “¡Nunca más me acordaré de tus pecados e iniquidades!” (Hebreos 10:17).  Y si Dios no los recuerda, ¿por qué te castigaría por ellos?
Amado, tú tienes “redención mediante Su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de Su gracia.”  Debido a que la obra de Jesús está completa, todos tus pecados han sido completamente perdonados.  Y perdón completo significa que los castigos por tus pecados ya no pueden caer sobre ti porque ya cayeron sobre Jesús en la cruz  (Isaías 53:5).
Así que, no pienses ni por un momento que Dios está castigándote por algún pecado, solo porque algo malo te sucede.  Mira a la cruz y entiende que todos tus pecados han sido ya castigados completamente en el cuerpo de Cristo.  ¡Cree que Dios está por ti y espera la victoria!
Pensamiento Del Día

Debido a que la obra de Jesús es completa, todos tus pecados han sido completamente perdonados.


viernes, 24 de junio de 2016

Jesús Te Tiene Cubierto

Pondrá su mano sobre la cabeza del holocausto,
y le será aceptado para hacer expiación por él.
Levítico 1:4

Imagina la perfección de Jesús cubriéndote de la cabeza a los pies, ante los ojos de Dios, en cada momento del día.  ¿No suena esto como un sueño?  Mi amigo, esa es hoy tu realidad, debido a que en la cruz Jesús se convirtió en tu holocausto.
En el caso del holocausto, cuando el oferente ponía sus manos sobre el animal del sacrificio (Levítico 1:3-4), la perfección y belleza del sacrificio inmaculado era transferida a él, y Dios lo veía y lo aceptaba a él en la perfección del animal.
En hebreo, la palabra “aceptado” implica ser tratado con favor, deleite y aceptación.  Esto significa que tú, por quien Jesús se hizo un holocausto, eres tratado por Dios con favor, deleite y aceptación, debido a que la belleza y perfección de Jesús han sido transferidas a ti.  Como tu holocausto, Jesús ha hecho expiación por ti, en tu lugar.
Jesús es tu expiación, tu cobertura por el pecado.  Tan precioso como es Jesús para el Padre, es cuan precioso eres tú para el Padre, porque cuando el Padre te ve, Él ve a Jesús, tu expiación, tu cobertura.
Así que, todos los días, toma a Jesús como tu holocausto.  Acércate a Dios y dile: “Padre, te doy gracias porque Jesús es mi holocausto.  Él me cubre de la cabeza a los pies, con Su justicia.  Te doy gracias Padre porque Tú me ves sin mancha y sin arruga.  Me ves cubierto con todo el valor y la perfección de la obra de Tu Hijo.  Lo que Él es para Ti, yo lo soy también.  Quien Él es para Ti, yo lo soy también.  Cómo Él es hoy, también soy yo.  ¡Yo existo en Él!”  (1ª Juan 4:17).
Jesús te tiene cubierto.  Tú no te presentas frente el Padre con todas tus faltas y defectos.  Jesús proclama para ti lo que está bien en ti, a pesar de lo que está mal en ti, porque Él te ha cubierto con Su perfección.  Hoy, escúchalo decirte: “¡Ve, chica!”  Te tengo cubierta.  ¡No hay nada de lo que debas preocuparte!”  Escúchalo decirte: “¡Ve por ello hijo!  Te estoy cubriendo.  ¡No hay nada que debas temer!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Tú eres tratado por Dios con favor, deleite y aceptación, porque la belleza y perfección de Jesús han sido transferidas para ti.