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jueves, 25 de junio de 2020

Solo Jesús Es Todo Él, Deseable


Inspiración de Gracia
“Cuando alguien ofrezca una ofrenda de cereal como ofrenda al Señor, su ofrenda será de flor de harina…”  (Levítico 2:1)
Me encanta el simbolismo de Jesús como flor de harina —harina fina.  Es que, aun si es flor de harina, la harina proviene del trigo que ha sido aporreado y golpeado una y otra vez, y ha sido cernido varias veces.  ¿No te recuerda eso los sufrimientos y el sacrificio de Jesús por ti?
Y como flor de harina, no hay nada áspero en la persona de Jesús.  Todo respecto a Él está en proporciones balanceadas.  ¡Cada palabra que Él hablaba cuando estaba en este mundo, cada pensamiento Suyo, cada acción Suya, era tan fina!  Cuando Él era amable, Él no era blando.  Cuando Él era asertivo, Él no era autoritario.  Él es acero y es terciopelo, es mansedumbre y es majestad.  Como un diamante perfecto, en todas las direcciones en que lo gires, vas a ver impecabilidad, belleza y brillo.  ¡No hay nadie que sea todo Él deseable, como Jesús!
¿Y qué hay de los grandes de la Biblia como Moisés y Abraham, o Pedro, Juan y Pablo?
Moisés, de quien la Biblia dice que era más humilde que cualquier otro hombre sobre la faz de la tierra (ver Números 12:3), una vez estaba tan furioso con su pueblo que golpeó una roca dos veces, algo que él no debía hacer.  (Ver Números 20:1–12)  Su temperamento lo venció en esa ocasión.
Abraham, a quien los cristianos consideran un hombre de fe (ver Hebreos 11:8-10), mintió acerca de que su esposa era su hermana cuando un rey la codiciaba.  Puso en peligro la vida de ella solo para salvarse a sí mismo. (Ver Génesis 20:1–18)
Pedro, que era profundamente celoso de Jesús, lo negó tres veces. (Ver Mateo 26:33–34)  Juan, el discípulo amado que se recostó en el seno de Jesús, estaba listo para invocar fuego del cielo para destruir a los habitantes de Samaria que habían rechazado a Jesús. (Ver Lucas 9:52–54)
¿Y qué de Pablo, el apóstol de la gracia, quien abrió el camino misionero que seguirían los futuros misioneros?  Incluso Pablo fue a Jerusalén cuando el Espíritu Santo le dijo que no lo hiciera, por medio de algunos discípulos y del profeta Agabo. (Ver Hechos 21:4, 10-11)
Amado, los mejor de nosotros no es suficiente para llegar al nivel.  El único que es impecable, perfecto y todo Él deseable, es Jesús.  Y debido a que Él nunca baja de nivel, tú puedes poner en Él tu mirada.  ¡Él nunca te decepcionará!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 16 de junio de 2020

La Cabeza Y El Cuerpo Son Uno


Inspiración de Gracia
Él es también la cabeza del cuerpo que es la iglesia; y Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, a fin de que Él tenga en todo la primacía.  (Colosenses 1:18)
La Palabra de Dios dice que Cristo es la cabeza y nosotros la iglesia somos Su cuerpo.  Así que, Cristo y la iglesia son uno.  ¡Cristo y tú son uno!  No podemos decir que Dios ve a Cristo, la cabeza, perfecto, pero a Su cuerpo imperfecto.  O que Cristo es aceptado pero Su cuerpo no es aceptado.  ¡La medida de la aceptación de Jesús con Dios es la medida de tu aceptación con Dios!
Por lo tanto, no tiene sentido decir que la cabeza está bien, pero el cuerpo está enfermo, que la cabeza es rica pero el cuerpo es pobre, o que la cabeza tiene reposo pero el cuerpo tiene estrés.  Amigo, lo que Jesús es delante de Dios, es lo que tú, Su cuerpo, eres.  ¡Así como Él es, tú también eres en este mundo! (Ver 1 Juan 4:17)
Hoy, Dios quiere que tú reclames a Cristo como tu cabeza.  Comienza a creer que todas Sus perfecciones, y que el deleite y la alegría que Él genera en el corazón del Padre, Él los ha puesto en tu cuenta.  ¡Entonces comenzarás a darte cuenta de que así como Jesús es un aroma fragante para el Padre, tú también lo eres!
Cuanto más comiences a ver que eres uno con Cristo, más te darás cuenta de que sea lo que sea que necesites en este momento, Él te lo está dando.  Si tú estás enfermo en tu cuerpo, Cristo, tu cabeza, te imparte Su salud y sanidad.  Si te hace falta sabiduría, Cristo, tu cabeza, te imparte libremente Su sabiduría.  Si algo te hace falta, Cristo, tu cabeza, te da Sus riquezas abundantes.
Amado, ten esta rica revelación de que Cristo y tú son uno.  Tú nunca podrás estar separado de Cristo, tu cabeza, de quien viene toda la provisión para tu cuerpo —todo el poder, la sabiduría, el sustento y la salud.  Así que declara: “¡Como Él es, así soy yo también en este mundo!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 7 de octubre de 2019

Sacrificio Perfecto, Perdón Completo


Medita En
Y cuando estabais muertos en vuestros delitos y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con Él, habiéndonos perdonado todos los delitos.  (Colosenses 2:13)
Tú nunca estarás seguro de que tienes el favor inmerecido de Dios si no estás seguro de que Dios ha perdonado tus pecados.  Amado, quiero que sepas que tus pecados son perdonados conforme a las riquezas de tus buenas obras, sino conforme a las riquezas de la gracia de Dios (favor inmerecido).  Todos tus pecados —pasados, presentes y futuros— han sido perdonados.  No le dibujes una línea de tiempo al perdón de Dios para tus pecados.  Hay algunos cristianos que creen que el perdón que recibieron solo se extiende desde el día en que nacieron hasta el día en que se convirtieron en cristianos.  A partir de ese momento, ellos piensan que necesitan caminar con mucho cuidado en caso de que pierdan su salvación.  Esta creencia no tiene nada que ver con la Biblia.  Colosenses 2:13 declara claramente que nosotros hemos sido perdonados de todos nuestros pecados.
¿La palabra “todos” significa lo mismo para ti que para mí?  Mi Biblia dice que todos nuestros pecados han sido perdonados por el sacrificio de Jesús en la cruz.  ¡Hemos sido perdonados de una vez para siempre!  El sumo sacerdote en el antiguo pacto tenía que ofrecer diariamente sacrificios por los pecados.  Pero Jesús, nuestro perfecto Sumo Sacerdote del nuevo pacto, ofreció un sacrificio completo y perfecto “lo hizo una vez para siempre, cuando se ofreció a Sí Mismo”. (Hebreos 7:27)  En la cruz, Él tomó sobre Sí Mismo todos los pecados que tú cometerás durante toda tu vida y de una vez por todas, pagó el precio completo por todos tus pecados.  Cristo no necesita ser crucificado otra vez a causa de tus pecados futuros.  De hecho, todos tus pecados estaban en el futuro cuando Él murió en la cruz.  Así que, cuando tú recibiste a Jesús en tu corazón, ¡TODOS tus pecados fueron completamente perdonados!
Ahora que sabes que tu deuda por el pecado ha sido completamente pagada y liquidada por Jesús en tu nombre, no esperes que Dios te trate conforme a tus pecados.  Cuando algo negativo sucede, no imagines que Dios está yendo tras de ti a causa de lo que hiciste en el pasado.  En cambio, toma a Dios por Su Palabra y espera expectante a disfrutar los beneficios del alto precio que Jesús pagó en la cruz por ti.  Nosotros no sembramos nada bueno, pero a través de Jesús, hemos cosechado toda buena bendición.  Eso, mi amigo, se llama favor inmerecido.  Y tú honras lo que Él ha hecho por ti al agradecerle y esperar expectante por que esas  bendiciones se manifiesten en tu vida todos los días.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 18 de enero de 2019

La Clave Para La Fe

Medita En
Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien, por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.  (Hebreos 12:2, NVI)
Como seres humanos, no solo tenemos una propensión a aumentar cada pequeña falla en nuestro comportamiento físico y emocional, sino que también tenemos una tendencia a saber, recordar y repetir en nuestra mente los pecados, fallas y errores que hemos cometido.  Nos condenamos incluso por nuestros defectos más pequeños en lugar de enfocarnos en cómo nos ve Dios realmente —perfecto en Cristo.
Es por eso que se requiere fe para creer que Dios te ve justo.  Se requiere fe para creer que Él no te ve en tus pecados, que Él no ve el pecado o la iniquidad en ti.  Se requiere fe para creer que Él quiere decir lo que Él dice cuando dice: "Yo les perdonaré sus iniquidades, y nunca más me acordaré de sus pecados.” (Heb. 8:12).  ¡Se requiere fe para creer que Dios no recordará tus fallas y errores!
Pero Pastor Prince, mis pecados están mirándome fijamente.  ¿Cómo puedo tener fe para creer que Dios no los ve?
Mi amigo, la clave de la fe se encuentra en buscar a la fuente de la fe —Jesús.  Como dice la Biblia, “fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe” (Hebreos 12:2, NVI).  ¡Tu fe para creer se encuentra en Jesús!  La Biblia Amplificada lo expresa de esta manera: "poniendo los ojos [apartados de todo lo que va a distraernos] en Jesús, Quien es el Líder y la Fuente de nuestra fe [dando el primer incentivo para que Creyéramos y también es su Consumador [la lleva a la madurez y perfección]."
En otras palabras, quita tus ojos de tus propios defectos, imperfecciones, fallas y errores, y simplemente fija tus ojos en Jesús.  Cuanto más veas a Jesús y Su obra terminada, más fe surgirá en tu corazón para creer que verdaderamente todos tus pecados son perdonados.  Puedes comenzar como una pizarra limpia y tener un completamente nuevo comienzo en Cristo.  ¡Lo viejo se ha ido y lo nuevo ha llegado!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Solo Jesús Es Todo Él Codiciable

Cuando alguien ofrezca una ofrenda de cereal como ofrenda al Señor, su ofrenda será de flor de harina...
Levítico 2:1
Me encanta el simbolismo de Jesús como flor de harina o harina fina.  Pues, incluso la harina viene del trigo que ha sido machacado y golpeado una y otra vez, y cernido varias veces.  ¿No te recuerda esto los sufrimientos y el sacrificio de Jesús por ti?
Y como flor de harina, no hay nada ordinario acerca de la persona de Jesús.  Todo acerca de Él es en proporciones finas.  Cada palabra que Él habló cuando estaba en este mundo, cada pensamiento Suyo, cada acción Suya, ¡fueron bastante finas!  Cuando Él era amable, Él no era débil.  Cuando Él era asertivo, Él no era agobiante.  Él es acero y terciopelo, mansedumbre y majestad.  Como un diamante perfecto, en toda dirección desde donde lo veas a Él, tú ves impecabilidad, belleza y brillo.  ¡No hay nadie que sea todo Él codiciable, como lo es Jesús!
¿Y qué sobre los grandes de la Biblia como Moisés y Abraham, o Pedro, Juan y Pablo?
Moisés, de quien la Biblia dice que fue más humilde que cualquier hombre sobre la faz de la tierra (Números 12:3), estuvo una vez tan furioso con su pueblo que golpeó la roca dos veces, algo que él no debía hacer. (Números 20:1-2)  Su temperamento sacó lo peor de él en esa ocasión.
Abraham, a quien los cristianos refieren como un hombre de fe (Hebreos 11:8-10), mintió diciendo que su esposa era su hermana cuando un rey la codiciaba.  Él puso en peligro la vida de ella para salvar la propia. (Génesis 20:1-8)
Pedro, quien era profundamente celoso por Jesús, lo negó tres veces. (Mateo 26:33-34)  Juan, el discípulo amado, quien se recostaba sobre el pecho de Jesús, estaba listo para hacer caer fuego del cielo para destruir a los habitantes de Samaria que habían rechazado a Jesús. (Lucas 9:52-54)
¿Qué hay sobre Pablo, el apóstol de la gracia, quien abrió el camino misionero que los futuros misioneros seguirían?  Incluso Pablo fue a Jerusalén cuando el Espíritu Santo por medio de varios discípulos y del profeta Agabo, le había dicho que no lo hiciera. (Hechos 21:4, 10-11)
Amado, lo mejor de nosotros puede no dar la talla.  El único que es intachable, impecable y todo Él codiciable, es Jesús.  Y debido a que a Él nunca le falto nada para dar la talla, tú puedes buscarlo a Él.  ¡Él nunca va a decepcionarte!
Viendo a través de los ojos de la fe, 
Joseph Prince

martes, 22 de mayo de 2018

No Hay Nada Que Esté Mal En Dios, Ni En Su Palabra, Ni En Mi


Toda tú eres hermosa, amada mía, y no hay defecto en ti.
Cantares 4:7
Algunas veces, cuando no recibimos nuestra sanidad, nuestro rompimiento, nuestra restauración o nuestro milagro de tener hijos, no podemos sino pensar que algo está mal en nosotros.  Nos decimos a nosotros mismos: “¡No hay nada que esté mal en Dios, nada que esté mal en la Palabra, así que, debe haber algo que está mal en mí!”  Mi amigo, si piensas que tu milagro depende de ti, entonces estás en tierra inestable.
En el antiguo pacto, vemos la carga “todo depende de mí,”  puesta sobre el hombre.  La parte de Dios era bendecir a Su pueblo, pero solo si ellos hacían su parte al obedecer todas Sus leyes.  Si ellos no hacían su parte, ellos no solo no serían benditos, sino que sobre ellos vendría maldición.
La mayor parte del tiempo, ellos terminaban bajo maldición, porque simplemente no podían cumplir todas las leyes de Dios.  Así que, Dios halló falla en ese pacto porque aunque Él quería bendecir al hombre, los pecados del hombre le hacían difícil hacerlo.  El hombre mismo era el punto débil.
En el nuevo pacto, el hombre no tiene una parte que cumplir, excepto creer y recibir.  El nuevo pacto de la gracia, fue establecido entre Dios el Padre y Dios el Hijo —ambos infalibles y más que capaces de guardar el pacto.
Dios el Hijo es el representante del hombre.  Jesús nos representa a ti y a mí.  Así que, en este pacto, lo mucho que podemos recibir de Dios depende de lo bueno que es nuestro representante y lo perfecta que es Su obediencia.  Por supuesto, Jesús es el Hombre perfecto, de obediencia perfecta.  Así que, ¡en Él nosotros estamos calificados para recibir todas las bendiciones de Dios!  Solamente necesitamos creer y recibir.
La sangre de Jesús fue derramada por la remisión de todos tus pecados.  Tú eres ahora la justicia de Dios en Cristo. (2 Corintios 5:21)   Por Su sacrificio perfecto, Él te ha hecho perfecto para siempre. (Hebreos 10:14)  ¡No hay mancha en ti!
Hoy, el diablo no tiene derecho de decirte que tú no puedes ser bendecido porque hay algo malo en ti.  Así que, mientras estás esperando por tu milagro, di: “¡No hay nada que esté mal en Dios, nada que esté mal en la Palabra, y nada que esté mal en mi!  ¡Yo voy a recibir mi milagro! ¡Aleluya!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 7 de abril de 2018

Todo lo que Jesús Es Delante de Dios, Tú También Lo Eres


Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El.
2 Corintios 5:21
Cuando un israelita ofrece un animal como ofrenda por su pecado, él pone su mano sobre éste, antes de matarlo. (Levítico 4:1-4)  Al poner su mano sobre la ofrenda por pecado, sus pecados se transfieren al animal inocente.  El animal muere por sus pecados y él se va libre.
En contraste con esto, si la ofrenda es un holocausto, cuando el israelita pone su mano sobre el animal (Levítico 1:3-4), la belleza, dignidad y aceptación del animal sin defecto, se transfieren a él.  Dios acepta la perfección del animal sacrificado en su lugar, para hacer expiación por él.  Debido a que Dios acepta el holocausto ofrecido sin defecto, el ofrendante, ahora tiene derecho a estar delante de Dios.
¿Sabías que las dos ofrendas hablan de la ofrenda única que Jesús hizo de Sí Mismo cuando colgaba de la cruz?  Él es ambas ofrendas, nuestra ofrenda por pecado y nuestro holocausto —“Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros [como nuestra ofrenda por pecado], para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él [como nuestro holocausto]”.  En el momento en que pusiste tu fe en Él, solo por Su único sacrificio, tus pecados fueron transferidos a Él, y Su justicia fue transferida a ti.  ¡Esa es la gracia de Dios para ti!
Como nuestra ofrenda por pecado, Él se ofreció a Sí Mismo de una vez para siempre. (Romanos 6:10)  La ofrenda por pecado nunca fue un ofrecimiento diario porque Dios no quería que Su pueblo viviera consciente de pecado.  Sin embargo, el holocausto era un sacrificio de la mañana y de la noche (2 Crónicas 13:11), porque Dios quería que Su pueblo viviera consciente de su justicia.
Amado, Dios quiere que tú reclames diariamente a Jesús como tu holocausto, y digas: “Padre, te doy gracias porque Jesús es mi holocausto.  Todo lo que Jesús es delante de Ti –Su justicia, excelencia, belleza y perfección– han sido transferidas a mí.  Jesús tiene despejado Tu favor, así que yo disfruto Tu favor despejado en mi vida.  Jesús es la justicia de Dios, así que yo soy la justicia de Dios en Cristo.  Así como Él es delante de Ti, yo también soy.”
Ya que Jesús se convirtió en tu holocausto, lo que Él es para el Padre hoy, ¡tú también eres!   Eso es lo que significa estar en Cristo.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 8 de junio de 2017

Sacrificio Perfecto, Perdón Perfecto

Y cuando estabais muertos en vuestros delitos y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con El, habiéndonos perdonado todos los delitos.
Colosenses 2:13


El favor inmerecido de Dios puede impulsarte hacia adelante en tu carrera profesional, incluso si tú no eres la persona más calificada o experimentada.  Pero ¿cómo puedes estar seguro de que tienes el favor inmerecido de Dios si ni siquiera estás seguro si Dios ha perdonado todos tus pecados?
Amado, quiero que sepas que tus pecados han sido perdonados, no de acuerdo a la riqueza de tus buenas obras, sino de acuerdo a las riquezas de la gracia (favor inmerecido) de Dios.  Todos tus pecados –pasados presentes y futuros– han sido perdonados.  Colosenses 2:13 declara claramente que hemos sido perdonados de todos nuestros pecados.
En el antiguo pacto, el sumo sacerdote tenía que ofrecer diariamente sacrificios por los pecados.  Pero Jesús, nuestro perfecto Sumo Sacerdote del nuevo pacto, ofreció el sacrificio completo, perfecto, “de una vez por todas, cuando Él se ofreció a Sí Mismo.”  (Hebreos 7:27)  ¡Hemos sido perdonados de una vez por todas!
Ahora que tú sabes que tu deuda por tus pecados ha sido completamente limpiada y resuelta por Jesús, en tu nombre, espera experimentar el favor inmerecido de Dios diariamente.   Agradécele a Él por ello todos los días, ¡y comienza a caminar en buen éxito en todas las áreas de tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


domingo, 12 de febrero de 2017

Cuando Dios Lo Hace, ¡Es Perfecto!

… Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por Su buena voluntad.
Filipenses 2:13

Una vez cuando era niño, me encontré frente a un arbusto con hermosas flores.  Cuando descubrí una flor en botón entre las que estaban completamente abiertas, pensé que sería una gran idea ayudarla a florecer.  Así que, traté de abrir los pétalos pelándolos uno por uno... y poco a poco, la flor se deshizo mientras los pétalos eran arrancados por mis pequeñas manos.  Yo había empezado con buenas intenciones, ¡pero al final maté a la pobre flor!
Mi amigo, cuando se trata de nuestras áreas de interés, nuestro esfuerzo humano para resolver nuestros problemas, a pesar de las mejores intenciones, no puede producir resultados tan hermosos como serían si permitimos que la sabiduría y el tiempo de Dios lo hagan.  Es cuando descansamos de nuestros propios esfuerzos y luchas por resolver nuestros problemas, y permitimos que Dios obre en nosotros y a través de nosotros, que vemos resultados divinos.
Con frecuencia digo esto: Si Dios quiere toda la gloria, entonces permítele a Él hacer todo el trabajo.  A Dios le encanta cuando tú lo buscas y descansas en Él solamente.  En el cielo, es, “Digno es el Cordero,” y no, “Dignos somos el Cordero… y yo.”
Amado, deja de tratar de hacer que las cosas sucedan por medio de tu propio esfuerzo y sabiduría.  Deja de intentar y empieza a confiar en el Señor.  Déjalo a Él obrar en y a través de ti para superar tus problemas, hacer realidad tus sueños y cumplir Sus planes y propósitos para tu vida.  Cuando Dios lo hace con Su incomparable sabiduría, poder y tiempo, ¡eso solo puede ser perfecto!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


lunes, 14 de noviembre de 2016

Confía En La Bondad De Dios Y Ora En El Espíritu

Porque si yo oro en lenguas, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.
1ª Corintios 14:14

Dios nos ha dado un poderoso regalo de oración —orar en lenguas, que no está limitado por la distancia, el tiempo o el conocimiento.  Cuando tú oras en lenguas, podrías estar orando por tu futuro o incluso por un ser querido en el extranjero.  No vas a saber lo que estás orando a menos que Dios te lo diga.  Esto es porque tu “entendimiento queda sin fruto” —tu mente no está involucrada.
“Pero Pastor Prince, ¡yo tengo que saber lo que estoy orando!”
A veces, es mejor no saber lo que estás orando.  En 1993, tuve un largo período de oración en el Espíritu.  Si hubiera sabido entonces todo lo que estaba orando en lenguas, ¡me habría asustado!  Por ejemplo, yo habría tenido miedo si hubiera sabido que el Espíritu Santo estaba diciendo: “Padre Dios, en el año 2002, unge a Joseph Prince para predicar seis mensajes cada semana a más de 10,000 personas.”  Eso ha llegado a pasar.  Pero en 1993, un servicio fue suficiente para comenzar.
Así que, doy gracias a Dios porque no sé lo que estoy orando cuando oro en lenguas.  Simplemente confío en Su bondad y oro en lenguas por todo lo que Él ha planeado que suceda para mí en Su tiempo perfecto.
Amado, no dejes de orar en lenguas sólo porque no sabes lo que estás orando.  Podrías estar orando por la seguridad de un ser querido en una situación de vida o muerte.  Especialmente cuando sientes la urgencia de orar porque detectas peligro, ¡ora!  Ora hasta que te sientas liberado a medida que la carga es levantada.  El Espíritu Santo sabrá exactamente lo que está pasando, quién está en peligro y cómo orar por liberación.  (Romanos 8:27)
Puede que tú digas: “Bueno, yo sólo puedo orar en español.”  Si puedes, pero tu oración estará muy limitada porque tú no lo sabes todo.  Es mejor orar en lenguas porque el Espíritu conoce todas las cosas.
Mi amigo, tú no perteneces al reino de lo natural y lo limitado.  ¡Perteneces a Dios, quien es ilimitado!  Así que, ora en lenguas, y mira cosas grandes sucediendo para ti, y a través de ti.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Es una ventaja para nosotros el orar en lenguas porque el Espíritu conoce todas las cosas.


viernes, 11 de noviembre de 2016

Tu Posición Está Envuelta En Jesús

Por tanto, tenía que ser hecho semejante a Sus hermanos en todo, a fin de que llegara a ser un misericordioso y fiel sumo sacerdote en las cosas que a Dios atañen, para hacer propiciación por los pecados del pueblo.
Hebreos 2:17

En el Antiguo Testamento, la posición de los israelitas como nación ante Dios estaba envuelta en la situación de su sumo sacerdote.  Lo que el sumo sacerdote era delante de Dios, era toda la nación delante de Dios.
Si el sumo sacerdote había pecado, él traía culpa sobre su nación, y Dios rechazaba a toda la nación, sin importar cuán respetuosos de la ley o cuán fieles eran para rendir sus sacrificios.
Por el contrario, si su sumo sacerdote era hallado sin culpa y agradable a Dios, Dios aceptaba a toda la nación, incluso si la gente era pecaminosa.
Desafortunadamente, los sumos sacerdotes de Israel a menudo fracasaban porque como cualquier ser humano,  eran imperfectos.
Gracias a Dios que hoy, tú y yo tenemos a Jesús como nuestro Sumo Sacerdote, quien es 100 por ciento hombre y 100 por ciento Dios.  Como nuestro Sumo Sacerdote, Su posición ante Dios siempre es correcta.  Jesús es siempre aceptable y agradable para el Padre.  Por lo tanto, no podemos perder nunca nuestra aceptación de parte de Dios, porque como nuestro Sumo Sacerdote, Jesús sólo trae justicia a Su pueblo.
En el cielo ahora mismo, Jesús, nuestro Sumo Sacerdote está sentado a la diestra de Dios Padre. (Romanos 8:34)  Esto significa que Dios no se fija en ti.  Él mira a Jesús.  Si Jesús es bueno, tú eres bueno.  Si Jesús es aceptado, tú eres aceptado.  Si Dios ve a Jesús perfecto, entonces Él te ve a ti perfecto.  Si Jesús es justo, entonces tú eres justo.  ¡Y sabemos que Jesús, nuestro Sumo Sacerdote es bueno, aceptado, perfecto y justo, lo que significa que es así como Dios nos ve!
Mi amigo, tú no puedes perder tu posición correcta porque Jesucristo es tu Sumo Sacerdote. Para perder tu posición, Jesús tiene que perder su posición primero.  Pero nosotros sabemos que tenemos en Jesús un sumo sacerdote que es perfecto y que no puede  fallar.  Así que, tú no necesitas tener miedo nunca o estar consciente de tus faltas cuando te presentas delante de Dios.  Ya que tu posición está completamente envuelta en Jesús, tu Sumo Sacerdote, tú puedes venir a Dios confiadamente y recibir de Él todo lo que necesitas! 
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Dios nos ve de la forma en que ve a Jesús nuestro Sumo Sacerdote —bueno, aceptado, perfecto y justo.


martes, 12 de julio de 2016

La Cabeza Y El Cuerpo Son Uno

El es también la cabeza del cuerpo que es la iglesia;
y El es el principio, el primogénito de entre los muertos,
a fin de que El tenga en todo la primacía.
Colosenses 1:18

La Palabra de Dios dice que Cristo es la cabeza y nosotros, la iglesia somos Su cuerpo.  Así que, Cristo y la iglesia son uno.  ¡Cristo y tú son uno!  No podríamos decir que Dios ve a Cristo, la cabeza, perfecto, pero a Su cuerpo, lo ve imperfecto.  O que Cristo es aceptado, pero Su cuerpo, es no aceptado.  ¡La medida de la aceptación de Jesús ante Dios es la medida de tu aceptación ante Dios!
Así que no tiene sentido decir que la cabeza está bien, pero el cuerpo está enfermo, que la cabeza es rica, pero el cuerpo tiene escasez, o que la cabeza descansa, pero el cuerpo está lleno de estrés.  Mi amigo, lo que Jesús es delante de Dios, tú, Su cuerpo, también lo eres.  ¡Como Él es, así eres tú en este mundo!  (1a Juan 4:17) 
Hoy, Dios quiere que tú recuperes que Cristo sea tu cabeza.  Comienza a creer que todas Sus perfecciones, y el deleite y gozo que Él brinda al corazón del Padre, Él los ha puesto a tu cuenta.  Y vas a comenzar a darte cuenta de que Jesús es un dulce aroma fragante para el Padre, ¡y tú también lo eres!
Mientras más comiences a ver que tú eres uno con Cristo, más vas a darte cuenta de que cualquier cosa que necesites en este momento, Él lo está concediendo para ti.  Si tú tienes enfermedad en tu cuerpo, Cristo, tu cabeza, imparte Su salud y sanidad para ti.  Si te falta sabiduría, Cristo tu cabeza, libremente imparte Su sabiduría para ti.  Si tú tienes alguna escasez, Cristo tu cabeza, te da de Sus abundantes riquezas.
Amado, ten esta rica revelación de que Cristo y tú son uno.  Tú nunca vas a poder ser separado de Cristo, tu cabeza, de quien viene toda la provisión para tu cuerpo —todo el poder, la sabiduría, la provisión, y la salud.  Así que, declara: “¡Como Él es, así soy yo en este mundo!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

¡La medida de la aceptación de Jesús ante Dios, es la medida de tu aceptación ante Dios!


lunes, 21 de marzo de 2016

No Hay Nada Que Esté Mal En Dios, Ni En Su Palabra, Ni En Mi

Toda tú eres hermosa, amada mía, y no hay defecto en ti.
Cantares 4:7

Algunas veces, cuando no recibimos nuestra sanidad, nuestro rompimiento, nuestra restauración o nuestro milagro de tener hijos, no podemos sino pensar que algo está mal en nosotros.  Nos decimos a nosotros mismos: “¡No hay nada que esté mal en Dios, nada que esté mal en la Palabra, así que, debe haber algo que está mal en mi!”  Mi amigo, si piensas que tu milagro depende de ti, entonces estás en tierra inestable.
En el antiguo pacto, vemos la carga “todo depende de mí,”  puesta sobre el hombre.  La parte de Dios era bendecir a Su pueblo, pero solo si ellos hacían su parte al obedecer todas Sus leyes.  Si ellos no hacían su parte, ellos no solo no serían benditos, sino que sobre ellos vendría maldición.
La mayor parte del tiempo, ellos terminaban bajo maldición, porque simplemente no podían cumplir todas las leyes de Dios.  Así que, Dios halló falla en ese pacto porque aunque Él quería bendecir al hombre, los pecados del hombre le hacían difícil hacerlo.  El hombre mismo era el punto débil.
En el nuevo pacto, el hombre no tiene una parte que cumplir, excepto creer y recibir.  El nuevo pacto de la gracia, fue establecido entre Dios el Padre y Dios el Hijo —ambos infalibles y más que capaces de guardar el pacto.
Dios el Hijo es el representante del hombre.  Jesús nos representa a ti y a mí.  Así que, en este pacto, lo mucho que podemos recibir de Dios depende de lo bueno que es nuestro representante y lo perfecta que es Su obediencia.  Por supuesto, Jesús es el Hombre perfecto, de obediencia perfecta.  Así que, ¡en Él nosotros estamos calificados para recibir todas las bendiciones de Dios!  Solamente necesitamos creer y recibir.
La sangre de Jesús fue derramada por la remisión de todos tus pecados.  Tú eres ahora la justicia de Dios en Cristo. (2ª Corintios 5:21)   Por Su sacrificio perfecto, Él te ha hecho perfecto para siempre. (Hebreos 10:14)  ¡No hay mancha en ti!
Hoy, el diablo no tiene derecho de decirte que tú no puedes ser bendecido porque hay algo malo en ti.  Así que, mientras estás esperando por tu milagro, di: “¡No hay nada que esté mal en Dios, nada que esté mal en la Palabra, y nada que esté mal en mi!  ¡Yo voy a recibir mi milagro!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Por el sacrificio perfecto de Jesús por todos tus pecados, Él te ha hecho perfecto para siempre.


jueves, 19 de noviembre de 2015

Confía En La Bondad De Dios Y Ora En El Espíritu

1ª Corintios 14:14
Porque si yo oro en lenguas, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.
Dios nos ha dado un poderoso regalo de oración —orar en lenguas, que no está limitado por la distancia, el tiempo o el conocimiento.  Cuando tú oras en lenguas, podrías estar orando por tu futuro o incluso por un ser querido en el extranjero.  No vas a saber lo que estás orando a menos que Dios te lo diga.  Esto es porque tu “entendimiento queda sin fruto” —tu mente no está involucrada.
“Pero Pastor Príncipe, ¡yo tengo que saber lo que estoy orando!”
A veces, es mejor no saber lo que estás orando.  En 1993, tuve un largo período de oración en el Espíritu.  Si hubiera sabido entonces todo lo que estaba orando en lenguas, ¡me habría asustado!  Por ejemplo, yo habría tenido miedo si hubiera sabido que el Espíritu Santo estaba diciendo: “Padre Dios, en el año 2002, unge a Joseph Prince para predicar seis mensajes cada semana a más de 10,000 personas.”  Eso ha llegado a pasar.  Pero en 1993, un servicio fue suficiente para cansar!
Así que, doy gracias a Dios porque no sé lo que estoy orando cuando oro en lenguas.  Simplemente confío en Su bondad y oro en lenguas por todo lo que Él ha planeado que suceda para mí en Su tiempo perfecto.
Amado, no dejes de orar en lenguas sólo porque no sabes lo que estás orando.  Podrías estar orando por la seguridad de un ser querido en una situación de vida o muerte.  Especialmente cuando sientes la urgencia de orar porque detectas peligro, ¡ora!  Ora hasta que te sientas liberado a medida que la carga es levantada.  El Espíritu Santo sabrá exactamente lo que está pasando, quién está en peligro y cómo orar por liberación.  (Romanos 8:27).
Puede que tú digas: “Bueno, yo sólo puedo orar en Inglés.”  Si puedes, pero tu oración estará muy limitada porque no lo sabes todo.  Es mejor orar en lenguas porque el Espíritu conoce todas las cosas.
Mi amigo, tú no perteneces al reino de lo natural y lo limitado.  ¡Perteneces a Dios, quien es ilimitado!  Así que ora en lenguas, y mira cosas grandes sucediendo para ti, y a través de ti.
Pensamiento Del Día

Es una ventaja para nosotros el orar en lenguas porque el Espíritu conoce todas las cosas.