recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

Mostrando entradas con la etiqueta Su sacrificio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Su sacrificio. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de abril de 2020

DÍA 2: NO REQUIERE PERFECCIÓN


DÍA 2

Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él. —2 Corintios 5:21
Siendo un joven cristiano, fui víctima de una defectuosa enseñanza legalista basada en la interpretación errónea de la enseñanza del Apóstol Pablo acerca de la Santa Cena en 1 Corintios 11:27-30: 
“De manera que el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor.  Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y entonces coma del pan y beba de la copa.  Porque el que come y bebe sin discernir correctamente el cuerpo del Señor, come y bebe juicio para sí.  Por esta razón hay muchos débiles y enfermos entre vosotros, y muchos duermen.”
Fui enseñado y prevenido, como tal vez tú lo fuiste, de que si había algún pecado en mi vida, incluidos los que yo no conocía o había olvidado confesar, ese pecado me hacía indigno de participar de la Santa Cena.  ¡Yo traería juicio y enfermedad sobre mí mismo e incluso podría morir antes de tiempo!  Pero, ¿cómo podría yo saber si era lo suficientemente “digno”?  Yo no estaba viviendo en pecado ni nada de eso, pero sabía que para Dios, el pecado es pecado y si alguien falla incluso en una sola área, se le considera culpable de todo. (Santiago 2:10)  Como resultado, yo tenía tanto miedo de la Santa Cena, que no participé de ella durante muchos años.  Después de todo, yo no era tonto.  ¿Por qué iba a arriesgarme?
Me robaron mi herencia debido a una predicación bien intencionada pero errónea que puso una cerca invisible alrededor de lo que debía ser una fuente de salud y sanidad, y una bendición para el pueblo de Dios.  Se colocó una cerca que decía: “No te acerques a menos que seas digno.”
No seas robado como yo fui.  Esto es lo que la Palabra de Dios dice: la sangre de Jesús fue derramada por nosotros, y como creyentes, nosotros somos la justicia de Dios en Cristo. (2Cor. 5:21) Nosotros somos completamente justos y dignos, no porque seamos perfectos, sino porque Él es perfecto.  Él pagó el precio completo por el perdón de nuestros pecados, lo cual nos hace dignos por sí solo.  Su sacrificio en la cruz nos ha calificado completamente para recibir Su sanidad y victoria sobre el pecado y sobre todo tipo de esclavitud que nos está robando la salud y la vida.
EL PENSAMIENTO DE HOY
Si bien el pecado es destructivo y ciertamente estamos en contra del pecado, nosotros no tenemos que ser perfectos para venir a la mesa del Señor.  Si ese fuera un prerrequisito, ¡nadie podría participar!  Gracias a Dios que incluso cuando fallamos, nosotros tenemos “redención mediante Su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de Su gracia.” (Efesios 1: 7)
LA ORACIÓN DE HOY
Señor Jesús, gracias porque en Ti yo soy la justicia de Dios.  Gracias porque por Tu regalo de justicia para mí, yo estoy completamente perdonado, con cada pecado pagado.  Tú me has hecho digno de participar de la Santa Cena, así que yo vendré gustosamente y sin temor, y recibiré sanidad, vida y todo lo que Tú tienes para mí. Amén.
—Joseph Prince 
Devocionales “El Poder Sanador De La Santa Cena”

lunes, 7 de octubre de 2019

Sacrificio Perfecto, Perdón Completo


Medita En
Y cuando estabais muertos en vuestros delitos y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con Él, habiéndonos perdonado todos los delitos.  (Colosenses 2:13)
Tú nunca estarás seguro de que tienes el favor inmerecido de Dios si no estás seguro de que Dios ha perdonado tus pecados.  Amado, quiero que sepas que tus pecados son perdonados conforme a las riquezas de tus buenas obras, sino conforme a las riquezas de la gracia de Dios (favor inmerecido).  Todos tus pecados —pasados, presentes y futuros— han sido perdonados.  No le dibujes una línea de tiempo al perdón de Dios para tus pecados.  Hay algunos cristianos que creen que el perdón que recibieron solo se extiende desde el día en que nacieron hasta el día en que se convirtieron en cristianos.  A partir de ese momento, ellos piensan que necesitan caminar con mucho cuidado en caso de que pierdan su salvación.  Esta creencia no tiene nada que ver con la Biblia.  Colosenses 2:13 declara claramente que nosotros hemos sido perdonados de todos nuestros pecados.
¿La palabra “todos” significa lo mismo para ti que para mí?  Mi Biblia dice que todos nuestros pecados han sido perdonados por el sacrificio de Jesús en la cruz.  ¡Hemos sido perdonados de una vez para siempre!  El sumo sacerdote en el antiguo pacto tenía que ofrecer diariamente sacrificios por los pecados.  Pero Jesús, nuestro perfecto Sumo Sacerdote del nuevo pacto, ofreció un sacrificio completo y perfecto “lo hizo una vez para siempre, cuando se ofreció a Sí Mismo”. (Hebreos 7:27)  En la cruz, Él tomó sobre Sí Mismo todos los pecados que tú cometerás durante toda tu vida y de una vez por todas, pagó el precio completo por todos tus pecados.  Cristo no necesita ser crucificado otra vez a causa de tus pecados futuros.  De hecho, todos tus pecados estaban en el futuro cuando Él murió en la cruz.  Así que, cuando tú recibiste a Jesús en tu corazón, ¡TODOS tus pecados fueron completamente perdonados!
Ahora que sabes que tu deuda por el pecado ha sido completamente pagada y liquidada por Jesús en tu nombre, no esperes que Dios te trate conforme a tus pecados.  Cuando algo negativo sucede, no imagines que Dios está yendo tras de ti a causa de lo que hiciste en el pasado.  En cambio, toma a Dios por Su Palabra y espera expectante a disfrutar los beneficios del alto precio que Jesús pagó en la cruz por ti.  Nosotros no sembramos nada bueno, pero a través de Jesús, hemos cosechado toda buena bendición.  Eso, mi amigo, se llama favor inmerecido.  Y tú honras lo que Él ha hecho por ti al agradecerle y esperar expectante por que esas  bendiciones se manifiesten en tu vida todos los días.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 27 de septiembre de 2019

BLOG ESPECIAL: ¿Qué Es La Santa Cena? ¿Y Por Qué La Tomamos?



JOEY O | 3 MIN LECTURA

La Santa Cena o La Cena del Señor, representa la más grande expresión de amor de Dios por Su pueblo.
Está compuesta por el pan, que representa el cuerpo de Jesús que fue azotado y quebrantado antes y durante Su crucifixión, y la copa, que representa Su sangre derramada.
Cuando Jesús caminó sobre la tierra, Él estaba lleno de vida y salud.  Él nunca estuvo enfermo, pero anduvo sanando a los enfermos.
Pero antes de que Jesús fuera a la cruz, Él fue terriblemente azotado por los soldados romanos y Su cuerpo fue desgarrado mientras Él colgaba de la cruz.
¿Por qué?  Porque en la cruz, todas nuestras enfermedades y dolores fueron puestos en el cuerpo perfecto y saludable de Jesús, para que nosotros podamos caminar en salud divina.  Es por eso que la Biblia dice: “Por Sus llagas hemos sido sanados”. (Isa. 53:5)

¿Por qué tomamos la Santa Cena?
Además de nacer de nuevo en Cristo, un cuerpo y una mente sanos son las mayores bendiciones que cualquiera puede tener.  Es por eso que Juan el discípulo dice: “Amado, ruego que en todas las cosas tú seas exitoso y próspero y que tengas buena salud [física], así como [yo sé] que prospera tu alma [espiritualmente]”. (3 Juan 1:2, AMP)
La Santa Cena es el Sistema de entrega de Dios mediante el cual la sanidad, la plenitud y todas las buenas bendiciones que Cristo compró para nosotros en la cruz, son liberadas en nuestras vidas.
En la noche en que Él fue traicionado, Jesús comió Su última cena con Sus discípulos.  Conociendo lo que Él obtendría por medio de Su sacrificio, Jesús instituyó la Santa Cena.  Su amorosa instrucción es que nosotros “hagamos esto en memoria de Él”. (Ver Lucas 22:19)
“… en memoria de Él”.
Cada vez que tomamos la Santa Cena, debemos ser conscientes de cómo Su cuerpo fue quebrantado por nuestra plenitud y Su preciosa sangre fue derramada por el perdón de nuestros pecados.  Cada vez que nosotros tomamos la Santa Cena conscientes de esto, nosotros “proclamamos la muerte del Señor hasta que Él venga”. (1 Cor. 11:26)

Toma la Santa Cena con la revelación de Su obra terminada.

¡Hoy, cuando tomamos el pan, nosotros estamos declarando que la salud y vida divina de Jesús fluyen en nuestros cuerpos!  Cuando tomamos la copa, nosotros estamos declarando que somos perdonados y que hemos sido hechos justos —¡rectos delante de Dios!  Nosotros podemos entrar con confianza a la presencia de Dios (ve Heb. 4:16) y cuando oramos, podemos estar seguros de que Dios nos oye.

Así que… ¿qué necesito preparar antes de tomar la Santa Cena?
Bueno, antes de que la tomes, queremos que sepas que la Santa Cena no es un ritual que mantener, sino una bendición que recibir.  La Santa Cena se trata del amor de Dios por ti y de Su poder para sanarte y liberarte de toda enfermedad y dolor.
Y debido a que no es un ritual, no hay un solo tipo de pan o bebida especial que haya que usarse.  Jesús Mismo uso el pan y la bebida que tenía disponible en la mesa durante la última cena.
Cuando tú tomas la Santa Cena, de hecho estás teniendo un momento de comunión íntima con tu Salvador, de aquí que también se le conozca como “La Comunión con el Señor”.

¿Cómo se toma la Santa Cena?
Primero, toma el pan en tu mano y di:
Gracias, Padre, por el regalo de Tu Hijo.  Por los azotes que cayeron sobre Su espalda, mi cuerpo fue sanado desde la coronilla de mi cabeza hasta las plantas de mis pies.  Cada célula, cada órgano, cada función de mi cuerpo es sanada, restaurada y renovada.  En el nombre de Jesús, yo creo y yo recibo.
[Come el pan.]
Luego, toma la copa en tu mano y di:
Señor Jesús, gracias por Tu preciosa sangre.  Tu vida libre de pecado y de enfermedades está en Tu sangre.  Y Tu sangre derramada ha quitado todo pecado de mi vida.  Por medio de Tu sangre, yo soy perdonado de todos mis pecados —pasados, presentes y futuros— y he sido completamente justificado [hecho justo].  ¡Tu sangre me ha redimido de toda maldición y hoy, yo puedo recibir libremente todas las bendiciones que coronan la cabeza de los justos!  Gracias Señor Jesús por amarme.  Amén.
[Bebe.]

¿Quieres saber más sobre la Santa Cena?
¿Estás enfrentando problemas de salud hoy?  ¿O está uno de tus seres queridos batallando contra una enfermedad crónica?  Mira cómo el Señor ha provisto una comida para que tú puedas acceder a Su sanidad hoy, leyendo el más reciente libro del Pastor Joseph Prince “Come Tu Ruta A La Vida y La Salud: Desbloquea El Poder De La Santa Cena."

-----








miércoles, 25 de septiembre de 2019

La Gracia De Dios Nos Transforma


Medita En
Porque te amo y eres ante Mis ojos precioso y digno de honra.  (Isaías 43:4, NVI)
¿Estarías de acuerdo conmigo en que hoy en día más cristianos conocen acerca de los Diez Mandamientos que acerca del nuevo pacto del favor inmerecido de Dios?  De hecho, si caminaras por Times Square en la ciudad de Nueva York y comenzaras a entrevistar a personas al azar, la mayoría probablemente habrá escuchado sobre los Diez Mandamientos, pero no saben nada sobre el nuevo pacto de la gracia, que vino por medio de Jesucristo.  De hecho, el mundo identifica al cristianismo con los Diez Mandamientos.  ¿No es triste que el mundo nos conozca por las leyes que son obsoletas y no por el favor inmerecido que Cristo murió para darnos?
¡No es de extrañar que estemos perdiendo a toda una generación de jóvenes ante el mundo!  La ley no tiene ningún atractivo y la Biblia misma llama a la ley obsoleta. (Ver Hebreos 8:13)  Así que si seguimos empujando los Diez Mandamientos por las gargantas de nuestros jóvenes, no nos sorprendamos cuando las formas legalistas de cristianismo los apaguen.  Más importante aún, no olvidemos que la fuerza del pecado es la ley.  La ley no tiene poder para detener el pecado.  La ley no va a impartirles a ellos su preciosa identidad en Cristo, la cual les dará la fuerza para abstenerse de tener relaciones sexuales antes del matrimonio, les impedirá entrar al abuso de drogas y los detendrá de perder su identidad sexual.  ¡Solo el propio sacrificio de Dios en la cruz puede darles su identidad como una nueva creación en Cristo Jesús!
Joven, cuando tú tomas la revelación de Jesús y de cuán precioso eres ante Sus ojos, tu vida va a ser transformada de manera sobrenatural.  Vas a dejar de ser acosado por pensamientos suicidas.  Vas a dejar de querer ponerte en riesgo para “encajar” o para obtener la atención que anhelas.
Señorita, vas a llegar a verte y a valorarte a ti misma de manera diferente, a medida que aprendas a valorarte de la misma manera en que Jesús te valora.  Cuando estés desbordante del perfecto amor y aceptación de Jesús por ti, no vas a estar sometida a la ilusión de que necesitas entregar tu cuerpo para encontrar la aceptación y el amor de un hombre.  ¡Vas a amarte a ti misma como Jesús te ama!
Joven, vas a desarrollar un autocontrol sobrenatural para controlar la furia de tus hormonas.  Vas a hacerlo no por tu propia fuerza de voluntad, sino a través del poder de Jesús que está fluyendo a través de ti.  Vas a aprender cómo huir de las lujurias juveniles.  Vas a descubrir que ser “cool” significa respetar al sexo opuesto y no ponerte a ti mismo, ni a tu novia, en riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual y tener embarazos no deseados.
Joven, cuando tú sabes que Jesús tiene un destino maravilloso establecido para ti, el deseo de estar involucrado en pandillas y actividades destructivas como el abuso del alcohol y las drogas y la promiscuidad, va a disiparse en el favor inmerecido y amor de Jesús por ti.  ¡De manera sobrenatural, tus deseos por las cosas del mundo van a desaparecer al ser reemplazados por el deseo por Jesús!  Ese es el poder de la gracia de Dios (Su favor inmerecido) y Su aceptación incondicional de nosotros por medio de la cruz.  ¡Lo que la ley no pudo hacer, Dios lo hizo por nosotros al enviar a Su propio Hijo Jesucristo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 9 de noviembre de 2018

Solo La Expiación De Cristo Satisface A Dios


… Y si alguno peca, Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Él Mismo es la propiciación por nuestros pecados…
1 Juan 2:1-2
Hoy en día, los judíos todavía celebran Yom Kipur o el Día de la Expiación.  Como su nombre lo indica, este es un día reservado para hacer expiación por los pecados de uno.  Pero para los cristianos, esta hermosa fiesta apunta hacia Jesús y lo que Él hizo por nosotros en la cruz.  Debido a Su sacrificio, todos nuestros pecados han sido perfectamente expiados.  Es por eso que, si hemos pecado, sabemos que “Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”.  Y Él Mismo es la propiciación por nuestros pecados.
Ahora bien, no dice que si alguno se arrepiente, Abogado tenemos para con el Padre.  Dice que si alguno peca, Abogado tenemos para con el Padre.  En el momento en que un hijo de Dios peca, de inmediato, su Abogado, Jesucristo, entra en acción para orar por él y protegerlo.
¿Entonces qué hay del arrepentimiento?
La palabra “arrepentimiento” en griego es metanoia, que significa cambiar la mente de uno.  Por ejemplo, tú solías creer que Jesús era solo un buen hombre.  Entonces, un día, te arrepientes y crees que Él es el Hijo del Dios viviente, quien murió por tus pecados y resucitó al tercer día, y tú gustosamente lo tomas como tu Salvador.
El arrepentimiento en la Biblia no tiene la idea de golpearnos o castigarnos a nosotros mismos para expiar nuestros propios pecados.  Así que, no lo convirtamos en una obra humana, como el hombre que fue ante un sacerdote para confesar sus pecados y cuando terminaron, el sacerdote le preguntó: “Por cierto, ¿qué haces para ganarte la vida?”  Y el hombre respondió: “Soy contorsionista”, y procedió a darle una demostración.  Otro hombre llegaba con el deseo de confesar sus pecados, pero vio al contorsionista todo retorcido en el suelo y dijo: “¡Si eso es el arrepentimiento, olvídenlo!”  ¡Y salió corriendo!
Mi amigo, no hay necesidad de subir al Himalaya, ni de azotar tu espalda hasta que sangre, como expiación por tus pecados.  Ninguna cantidad de auto-castigo o llanto, puede hacer expiación por tus pecados.  Tus pecados ya fueron completamente castigados en el cuerpo de Jesús.  Sólo Su obra terminada satisface a Dios.  Así que, ¡cambia tu mente y simplemente cree que Jesús es la propiciación por tus pecados, solo Él!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 31 de julio de 2018

Jesús Sobrepagó Nuestra Deuda


Pero El, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, se sentó a la diestra de Dios.
Hebreos 10:12
¿Sabías que una vez nosotros tuvimos una gran deuda ante Dios?  No, no era una deuda de dinero, era una deuda por pecado.  Le debíamos a Dios una deuda por pecado, la cual nunca podríamos haber pagado.  Pero Dios nos amó de tal manera, que vino con un plan para pagar esa deuda —Él dio a Su Hijo para que muriera en la cruz por nuestros pecados.  Jesús no tenía pecado.  Así que, cuando Él fue a la cruz para llevar el castigo por nuestros pecados, Él pagó por nosotros la deuda que Él no debía.
Mi amigo, la verdad es que nuestra deuda por pecado ha sido más que pagada por completo.  De hecho, ¡Jesús la sobrepagó!  El sacrificio de Jesús fue un sobrepago por esa deuda, ya que no era solamente un buen hombre, venerado por Sus cualidades santas y Su buen carácter, el que murió por nosotros.  ¡Era el Hijo del Dios Viviente, el Creador del Universo, el Hombre Perfecto, el que murió por nosotros!
Ya que Jesús es Dios, Su sacrificio es mayor que los sacrificios de todos los hombres buenos —del pasado, presente y futuro— juntos.  Su sacrificio cuenta para todas las personas que han vivido en el pasado, todas los que vivimos actualmente y todas los que vivirán en el futuro.  Y Su sacrificio único, que dura para siempre, quitó todos nuestros pecados.
El sacrificio de Jesús fue también un sobrepago, porque Su sangre es de mucho más valor para Dios que la sangre de los toros y las cabras que se usaban en el pasado para expiar los pecados de los israelitas.  Su sangre es la sangre de Dios Mismo, no es sangre de animales.  Ya que Su sangre es eterna, Su sangre nos limpia para siempre, ¡así que tenemos perdón eterno!
Mi amigo, la próxima vez que recuerdes una mala acción, recuerda que Jesús, tu sacrificio por pecado, no solo pagó tu pecado al 100 por ciento, sino que Su sacrificio fue también un sobrepago.  Por lo tanto, tú puedes descansar verdadera y completamente en la presencia de Dios, sabiendo que Él está completamente satisfecho y completamente descansado, respecto a ti.  Él no va a encontrar algún pecado que tú hayas cometido, que la sangre de Jesús no haya cubierto.
Amado, ¡Dios puede darte Su bendición actuando en justicia, y tú puedes esperar recibirla, porque Jesús sobrepagó tu deuda!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 21 de febrero de 2018

Recibe La Restitución ‘Mucho Más’ De Dios

Entonces os compensaré por los años que ha comido la langosta, el pulgón, el saltón y la oruga...
Joel 2:25
¡Tengo buenas noticias para ti!  Si el enemigo se ha robado algo tuyo, ya sea tu salud, una relación que apreciabas o incluso los mejores años de tu juventud, anímate con esta palabra del Señor: “Entonces os compensaré por los años que ha comido la langosta, el pulgón, el saltón y la oruga...”
Cualquier cosa de tu vida que haya sido rota, robada, o perdida, debes saber que nuestro Señor Jesús puede y quiere cambiar las cosas a tu alrededor, por ti.  Él puede porque por medio de Su sacrificio en la cruz, Él pagó completamente para que tú tengas la bendición de la restitución.
Tú no tienes que vivir ni un día más en desesperación, arrepentimiento o amargura.  Tú puedes buscar al Señor y pedirle que restituya para ti todo lo que has perdido.  Y debido a que Él es el Dios de “mucho más” (ver Efesios 3:20), ¡tú puedes esperar una restitución que te dará más de lo que originalmente tenías!
Así que, aférrate hoy a la promesa de Dios y dile: “¡Señor, restituye!”  Luego, descansa sabiendo que Él es fiel, y obsérvalo llevar a cabo Su restitución “mucho más” en tu vida.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince


sábado, 6 de enero de 2018

El Espíritu Convence De Justicia

… Él convencerá al mundo de pecado, de justicia… de pecado, por cuanto no creen en Mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no Me veréis más.
Juan 16:8-10
Cuando fui salvo, siendo joven, recuerdo que justo después de hacer la oración del pecador, un consejero me preguntó: “¿Sabes lo que tienes dentro de ti ahora?”  Le dije: “No.”  Él dijo: “Una vez que eres salvo, tienes al Espíritu Santo dentro de ti.”
Luego, él me dijo: “El Espíritu Santo es la campanita que hace ding-dong dentro de ti.  Él está ahí porque cuando hagas algo que no está bien, hará: “¡Ding-dong! ¡Ding-dong!”   Y a partir de ese momento, sentí como que siempre había alguien vigilándome, no para atraparme haciendo algo bien, sino para atraparme cuando hacía algo mal.  Yo empecé a ver al Espíritu Santo, ¡como un criticón!
Estoy tan contento porque hoy lo entiendo mejor.  El Espíritu Santo no es una “campanita de ding-dong,” y ciertamente no es un criticón.  El no convence a los creyentes de sus pecados.  Por el contrario, ¡Él convence a los creyentes de su justicia en Cristo!
Los versos de hoy nos muestran que el Espíritu Santo convence al mundo (no creyentes) de un pecado en particular –el pecado de no creer en Jesús.  Nosotros, los creyentes no podemos ser convencidos de este pecado de incredulidad porque ya creemos en Jesús.  De lo que el Espíritu Santo nos convence es de nuestra justicia.  Dios nos dio al Espíritu Santo para recordarnos que somos justos en Cristo a causa de Su sacrificio.
Amado, agradece a Dios por que el Espíritu Santo está en ti para convencerte de justicia.  Cuando tú fallas, Él es la voz cálida y alentadora que apunta a la cruz y te dice: “La sangre de Jesús ha quitado este pecado.  Tú sigues siendo justo.”  Él te da la fuerza para ponerte de pie otra vez y seguir caminando con Dios.  ¡Y cuando tú comprendes que eres justo, vives una vida que le da honra a Dios! 
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


viernes, 15 de diciembre de 2017

Toma La Comunión Con Frecuencia

Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que Él venga.
 1 Corintios 11:26
La Santa Cena es un momento importante que tenemos para recordar a nuestro Señor Jesús y lo que Él ha consumado por nosotros con Su sacrificio. (1 Corintios 11:24-25)  Él fue azotado para que nosotros podamos ser sanados.  En la cruz, Él no sólo tomó nuestros pecados, sino también nuestras enfermedades y nuestros dolores. (Isaías 53:4-5)  Su sangre fue derramada para que nosotros pudiéramos ser perdonados de todo pecado. (Mateo 26:28)
Dios quiere que recordemos lo que Jesús hizo, “con frecuencia.”  Su Palabra dice: “Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que Él venga.”  Los creyentes de la iglesia primitiva tenía también la costumbre de participar juntos de la Santa Cena, “partiendo el pan en las casas.” (Hechos 2:46)
Así que, toma la Santa Cena con frecuencia.  Si tienes una enfermedad grave o de larga duración, te animo a tomarla diariamente.  Esta te da la oportunidad de proclamar la muerte del Señor y recordar Su obra terminada, todos los días.  De hecho, sé de gente que es tan radical que toman la Santa Cena tres veces al día.  ¿Y sabes qué?  ¡Ellos obtienen resultados radicales!
Amado, no te rindas ahora.  Sigue tomando la Santa Cena en fe.  ¡Te estás haciendo más fuerte y más saludable cada vez que la tomas!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


viernes, 18 de agosto de 2017

El Secreto De Amar Mucho A Jesús

Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.
Lucas 7:47


¿Recuerdas la historia de la mujer que lavó los pies de Jesús con sus lágrimas, los secó con su cabello y los ungió con un perfume?  Jesús le indicó al fariseo en cuya casa ella realizó esto, que esta mujer lo amaba mucho porque ella sabía que se le había perdonado mucho.
En la actualidad, a ninguno de nosotros se le ha perdonado poco.  A todos se nos ha perdonado mucho.  Esta mujer lo sabía.  ¿Lo sabes tú?
Amado, si tú piensas que se te ha perdonado poco, entonces vas a amar poco.  Pero cuando tú sabes la verdad sobre lo mucho que se te ha perdonado, tú amas mucho a Jesús.  ¡Saber lo mucho que se te ha perdonado es el secreto de amar a Jesús!  En otras palabras, tú solo vas a amar a Jesús mucho cuando experimentes Su espléndida gracia y favor inmerecido, al perdonarte de todos tus pecados –pasados, presentes y futuros– por Su único sacrificio en la cruz.
Así que, no te preocupes sobre amar a Jesús.  Solamente medita en cuan completa y totalmente Él te ha perdonado, ¡y amarlo mucho a Él será tu respuesta natural!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


domingo, 19 de marzo de 2017

Deshazte De La Piedra En Tu Zapato

Entremos directamente a la presencia de Dios con corazón sincero y con plena confianza en Él. Pues nuestra conciencia culpable ha sido rociada con la sangre de Cristo a fin de purificarnos...
Hebreos 10:22, NTV


¿Alguna vez has caminado por ahí con una piedra en el zapato?  A pesar de que es sólo una piedrecita, afecta tu capacidad de seguir caminando, ¿no?  Imagina ir de compras o andar de paseo con una piedra en tu zapato.  ¡No vas a divertirte tanto!
Tener pecado en tu conciencia es como tener una piedra en tu zapato.  Realmente no podrás ir muy lejos en tu caminar con Dios.  Al igual que la piedra en tu zapato, esto va a hacerte tropezar e ir más despacio.  El pecado lastimando constantemente tu conciencia es como el sonido de agua que gotea en la quietud de la noche –impide poder descansar.
Amigo, la única forma de encontrar descanso para tu conciencia es dirigirte a la cruz de Jesús.  Allí, cada pecado que has cometido y vas a cometer en el futuro, fue castigado en el cuerpo de tu sustituto, Jesús.  Debido a Su sacrificio, todos tus pecados han sido perdonados y lavados por Su sangre purificadora.
Hoy, tú puedes acercarte a Dios con confianza y fe, porque tu conciencia ha sido limpiada por la sangre de Jesús.  Cuanto más creas esta verdad, más andarás con la conciencia libre de las piedras del pecado, y más lejos irás en tu caminar con Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


martes, 15 de noviembre de 2016

Sin Levadura Pero Con La Verdad

 “Ninguna ofrenda de cereal que ofrezcáis al Señor será hecha con levadura, porque no quemaréis ninguna levadura ni ninguna miel como ofrenda encendida para el Señor.”
Levítico 2:11

Cuando yo era un cristiano joven, escuché en una ilustración para el Salmo 23 sobre pastores que a veces les rompen las patas a las ovejas que tienen la costumbre de apartarse, con el fin de enseñarles a no desviarse.  Esa enseñanza errónea —“El Señor es mi Pastor, Él quebranta mis piernas”— me atrapó durante años, causando en mi un temor innecesario al castigo de Dios cuando yo sentía que me había apartado de Él.
Tales enseñanzas erróneas son a lo que la Palabra de Dios se refiere como “levadura.”  Es por eso que Jesús advirtió a Sus discípulos “Mirad, y guardaos de la levadura de los fariseos y los saduceos” (Mateo 16:6).  La levadura de los fariseos era su doctrina legalista, que juzga y condena a las personas que fallan en guardar las leyes de Dios.  La levadura de los saduceos era su doctrina humanista, que desacredita lo sobrenatural y enseña que todo puede ser explicado mediante el razonamiento o la ciencia.
Cuando Dios le dijo a Su pueblo en Levítico 2:11: “Ninguna ofrenda de cereal que ofrezcáis al Señor será hecha con levadura,” nos recordó la forma en que debemos apreciar a Jesús, nuestra ofrenda de cereal, que no debe ser mezclada con enseñanzas erróneas.  Por ejemplo, cuando hablamos de “sufriendo con Cristo”  (Romanos 8:17), debemos saber que no se trata de enfermedades, ni de escasez, cosas de las cuales Jesús nos ha redimido, sino se trata de sufrir persecución, desprecio y rechazo por amor a Su nombre, los cuales podemos enfrentar como buenos cristianos.
Mi amigo, lo que tú crees acerca de Jesús es importante porque el Espíritu Santo da testimonio sólo de la verdad. (Juan 16:13)  Así que, pídele que te dé a conocer la belleza de Cristo y la perfección de Su obra terminada, a la hora de leer la Palabra de Dios.   Encuentra desde la Palabra cómo Cristo te ha redimido de toda maldición, y ha pagado para que tú puedas disfrutar de todas las bendiciones de Dios con Su sacrificio en la cruz.
Amado, deshazte de cualquier levadura en tu creencia.  Cree y declara que tú estás sano, no estás enfermo; que eres provisto con abundancia, que no te hace falta nada; y que eres justo para siempre en Cristo.  ¡Y cuando tú comiences a creer y confesar las verdades de Dios, la unción del Espíritu Santo será liberada para el gran rompimiento que tú necesitas!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día


Lo que tú crees acerca de Jesús es importante porque el Espíritu Santo da testimonio sólo de la verdad.