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miércoles, 13 de mayo de 2020

Jesús Pagó Tu Deuda En Exceso


Inspiración de Gracia
Pero Él, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, se sentó a la diestra de Dios.  (Hebreos 10:12)
¿Sabías que una vez nosotros le debíamos a Dios una enorme deuda?  No, no era una deuda de dinero, era una deuda de pecado.  Le debíamos a Dios una deuda por el pecado que nunca podríamos pagar.  Pero Dios nos amó tanto que a Él se le ocurrió un plan para pagar la deuda —Él nos dio a Su Hijo para morir en la cruz por nuestros pecados.  Jesús no tenía pecado.  Así que, cuando Él fue a la cruz como castigo por nuestros pecados, Él pagó por nosotros una deuda que Él no debía.
Amigo, la realidad es que nuestra deuda por el pecado ha sido más que pagada por completo.  De hecho, ¡Jesús la pagó en exceso!  El sacrificio de Jesús fue un pago excesivo porque no solo fue un buen hombre, venerado por sus cualidades santas y su buen carácter, quien murió por nosotros.  ¡Fue el Hijo del Dios viviente, el Creador del Universo, el Hombre perfecto, quien murió por nosotros!
Debido a que Jesús es Dios, Su sacrificio es mayor que los sacrificios de todos los hombres buenos —pasados, presentes y futuros— juntos.  Su sacrificio sirve para todos los que vivieron en el pasado, todos los que están vivos actualmente y todos los que vivirán en el futuro.  Y Su sacrificio único quitó para siempre todos nuestros pecados.
El sacrificio de Jesús también fue un pago excesivo porque Su sangre tiene mucho más valor para Dios que la sangre de toros y cabras que se usaban en el pasado para expiar los pecados de los israelitas.  Su sangre es la sangre de Dios Mismo, no de animales.  Debido a que Su sangre es eterna, Su sangre nos limpia para siempre, ¡así que nosotros tenemos perdón eterno!
Amigo, la próxima vez que tu mente permanezca consciente de una mala acción, recuerda que Jesús, tu sacrificio por el pecado, no solo pagó el 100 por ciento por tu pecado, sino que Su sacrificio fue también un pago excesivo.  Por lo tanto, tú puedes descansar verdadera y completamente en la presencia de Dios, sabiendo que Él está completamente satisfecho y completamente descansado con respecto a ti.  Él no encontrará ningún pecado que tú hayas cometido que la sangre de Jesús no haya podido cubrir.
¡Amado, Dios puede darte Sus bendiciones en justicia y tú puedes esperar recibirlas porque Jesús pagó tu deuda en exceso!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 12 de abril de 2020

La Razón Para La Resurrección


Inspiración de Gracia
[Jesús] el cual fue entregado por causa de nuestras transgresiones y resucitado para nuestra justificación.  (Romanos 4:25)
La Biblia nos dice que Cristo fue entregado por causa nuestros pecados y resucitado de entre los muertos para nuestra justificación.  Puede que ya sepas por qué Jesús murió por nuestros pecados, pero ¿conoces el significado de que Dios lo resucitó de la muerte?
Permíteme darte una ilustración para ayudarte a comprender el significado de la resurrección de Jesús.
Digamos que estás viviendo en un país extranjero.  Un día, resulta que rompes una regla importante de la tierra.  Tú apelas al rey por misericordia.  Él dice: “Una regla es una regla.  Yo no puedo doblegar la regla por ti.  ¿Qué dirán los demás acerca de mi integridad?  Sin embargo, si puedes encontrar a un sustituto para que reciba tu castigo —tres meses de cárcel— lo permitiré.”
Por la gracia de Dios, encuentras un sustituto que está dispuesto a hacerlo.  Él va a prisión en tu nombre y tú no lo ves durante algún tiempo.  Pasan días, semanas y meses.
Ahora, ¿cómo o cuándo sabrás que tu crimen ha sido pagado por completo?  ¿Cuándo podrás descansar tranquilo con respecto a tu crimen?  ¡Es cuando ves a tu sustituto caminando libremente otra vez!  Cuando tú lo ves fuera de prisión, sabes que la sentencia ha sido cumplida completamente.  Tú sabrás que ahora estás justificado y nadie puede presentar cargos contra ti por tu antiguo delito.  Tú ya no tendrás miedo de que el rey o sus guardias vengan tras de ti porque sabes que el que fue castigado en tu lugar, está ahora libre.
Amado, Jesús, tu sustituto, pagó la deuda que tú no pudiste pagar.  En la cruz, Él llevó los pecados de toda tu vida.  Dios los puso todos sobre Jesús y luego Él castigó a Jesús por cada uno de esos pecados, hasta que estuvo completamente satisfecho.  Y debido a que Él estaba tan complacido con lo que Jesús había hecho, Él lo levantó de la muerte.
Hoy, la tumba de Jesús permanece vacía.  ¡Él no está allí porque ha resucitado!  Su resurrección y Su tumba vacía serán para siempre nuestra garantía de que hemos sido completamente justificados. Tú ya no tienes que temer el juicio de Dios por tus pecados.  ¡Su justicia está de tu lado hoy!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 25 de diciembre de 2018

Nació Para Morir, Para Que Tú Puedas Vivir


Y esto os servirá de señal: hallaréis a un Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.
Lucas 2:12
Probablemente estás familiarizado con la historia del nacimiento de Jesús en Belén.  La Biblia dice que cuando había llegado el momento, María “dio a luz a Su hijo primogénito;  le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre.” (Lucas 2:6-7)  Pero, ¿alguna vez te preguntaste por qué el ángel dijo a los pastores que el Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre era una “señal”?
Un pesebre es en realidad un abrevadero para el ganado.  ¿Sabes cómo se veía en esos días un abrevadero?  He visto uno similar en los establos de Salomón en Megido, Israel.  Se trata básicamente de un gran bloque rectangular de piedra con el abrevadero excavado en este.  Así que, el niño Jesús, que fue envuelto en pañales, fue colocado en algo que parecía una cubeta de piedra.
Pero, ¿por qué era eso una señal?  Porque si has visto la tumba vacía de Jesús en el lugar llamado La Tumba del Jardín en Jerusalén, te habrías dado cuenta de que el lugar donde Su cuerpo fue colocado, dentro de una tumba excavada en una roca, se asemeja a un abrevadero de piedra.  La Biblia dice que después de la crucifixión y muerte de Jesús, José de Arimatea tomó el cuerpo de Jesús, lo envolvió en un lienzo de lino y le puso en un sepulcro que había sido excavado en la roca. (Marcos 15:43-46)
¿Puedes ver las similitudes?  Envuelto en pañales y acostado en un pesebre, el niño Jesús un día sería envuelto en un lienzo de lino y puesto en un sepulcro.  Esta fue la señal a la cual el ángel se refería.  Ésta apuntaba a la muerte de Jesús.
Jesús fue el único niño de toda la humanidad nacido para morir.  Al darte cuenta de eso, te darás cuenta de lo mucho que Dios te ama.  Te darás cuenta que Él dio a Su Hijo con ese propósito, y que Su Hijo voluntariamente vino con el mismo propósito —morir por tus pecados y los míos.
Amado, ¿puedes imaginarte vivir tu vida sabiendo que solo estás cumpliendo con los requisitos para morir en la cruz, para salvar al mundo?  Esa fue la vida que Jesús vivió.  ¡Él vivió para morir, para que nosotros podamos vivir y disfrutar la vida en abundancia hoy!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 17 de diciembre de 2018

Él También Es El Dios De Tus Valles


Y los siervos del rey de Aram le dijeron: ‘Sus dioses son dioses de los montes, por eso fueron más fuertes que nosotros; mejor peleemos contra ellos en la llanura, pues ¿no seremos más fuertes que ellos?’
1 Reyes 20:23
En 1 Reyes 20, encontramos a los sirios siendo derrotados por los israelitas.  Luego, algunos de los consejeros del rey sirio, dijeron al rey lo que ellos pensaban que era la razón de su derrota.  Dijeron que habían luchado en los montes y habían perdió porque el Dios de Israel es el Dios de los montes.  Así que, si iban a pelear contra los israelitas en la llanura o valle, ellos ganarían.
¡Qué consejo tan absurdo!  Ellos pensaron que el Dios de Israel sólo ayudaría a Su pueblo arriba en los montes y colinas, y no abajo en los valles.
Pues bien, las montañas se refieren a nuestros buenos momentos y los valles a nuestros malos momentos.  Algunas personas tienen la idea de que Dios es el Dios de nuestros buenos momentos, pero Él no está con nosotros cuando estamos pasando malos momentos.  Ellos piensan que Él nos deja indefensos cuando estamos en los valles, sobre todo cuando nosotros mismos creamos nuestros problemas.
Mi amigo, quiero que sepas que nuestro Dios es el Dios de los montes, ¡pero Él también es el Dios de los valles!
Dios Hijo dejó a un lado Su corona de gloria, Su majestad real y descendió por nosotros, entrando en un cuerpo humano como un bebé.  Él bajó a donde nosotros estábamos con el único propósito de morir en la cruz por nuestros pecados, para poder subirnos hacia lo que Dios el Padre tiene para nosotros a Su diestra.  Jesús bajó para coronarnos de gloria y honra, para vestirnos con mantos de justicia y hacernos Su novia, compartiendo todo lo que Él tiene con nosotros.  Esa es la gracia de Dios.  Él vino a nuestro valle.
Así que, cualquier cosa por la que estés pasando en este momento, debes saber que Dios está allí en tu valle, contigo.  Él te está sosteniendo en Sus brazos y te está llevando a través del valle.  La victoria ya es tuya.  ¡Así como los israelitas también salieron victoriosos en el valle (1 Reyes 20:28-29), así saldrás tú, porque el Dios de los valles está allí contigo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 25 de noviembre de 2018

Proclama La Muerte Del Señor


Porque todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que El venga.
1 Corintios 11:26
En el Antiguo Testamento, cuando los hijos de Israel sacrificaban un cordero para el holocausto mientras se enfrentaban a un enemigo poderoso, la victoria era suya.  Por ejemplo, en 1 Samuel 7:7-11, cuando los filisteos vinieron contra ellos, el profeta Samuel ofreció un cordero en holocausto.  Mientras este era ofrecido, el Señor irrumpió como un fuerte trueno sobre el ejército filisteo, confundiéndolos.  Esto llevó a la victoria a los israelitas.
Cada vez que algo malo le pasaba a los hijos de Israel, al ofrecer el sacrificio de un cordero, ellos estaban proclamando la muerte del Señor y la batalla cambiaba a su favor.
Hoy, cuando nos enfrentamos a un enemigo, ¿cómo ofrecemos nuestro “holocausto”?  ¿Cómo proclamamos la muerte del Señor y salimos victoriosos?  ¿Le pedimos a Jesús que venga a donde estamos y muera en la cruz nuevamente?
Por supuesto que no.  Jesús murió una vez por todos nuestros pecados —pasados, presentes y futuros. (Hebreos 10:12)  Su obra es perfectamente perfecta y completamente completa, por lo cual Él no tiene que morir por nosotros de nuevo.  Hoy en día, proclamamos Su muerte simplemente al participar de la Cena del Señor.
Cada vez que participamos del pan y el vino, declaramos a los principados y potestades de las tinieblas que la muerte del Señor vale para nosotros.  Cada vez que los tomamos, estamos diciendo que debido a que Jesús ha sido juzgado y castigado en nuestro lugar, nosotros no podemos ser juzgados, ni castigados.  Que debido a que Jesús murió joven en nuestro lugar, nosotros vamos a vivir una larga vida.  Y debido a que Él conquistó a la muerte y despojó al diablo de sus poderes, nosotros no seremos derrotados.  ¡La victoria ya es nuestra!
Es por eso que el salmista David dijo: “Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos…” (Salmo 23:5)  La mesa del Señor está preparada para nosotros en presencia de nuestros enemigos, ¡porque cuando participamos del pan y el vino, veremos a nuestros enemigos temblar y dispersarse!  ¿Por qué?  Porque cuando anunciamos la muerte del Señor a través de la Comunión de la Santa Cena, ¡estamos recordándole al diablo y a sus cohortes, de su humillante derrota en la cruz del Calvario! (Colosenses 2:15)
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 19 de septiembre de 2018

No Vivas Enfocado En El Juicio


… Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo Consigo Mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones…
2 Corintios 5:19
¿En qué dos ciudades antiguas hizo Dios llover azufre y fuego?  Si respondes que son Sodoma y Gomorra, estás en lo cierto.  Pero si estás pensando que Dios estaba más que deseoso por destruir estas dos ciudades, ¡estás equivocado!
Dios no estaba esperando hacerlo.  Él no andaba a la caza de pecado.  Él andaba a la caza de justicia, para así poder salvar las ciudades. (Génesis 18:23-32)  Yo creo que si Abraham le hubiera preguntado a Dios: “¿Y si solamente encontraras a un hombre justo?”  La respuesta de Dios habría sido la misma: “Yo no la destruiré por consideración a la vida de un hombre justo.”
Hoy, la justicia de un Hombre —Jesús— ha venido.  Jesús murió por nuestros pecados y resucitó por nuestra justificación.  Dios estaba en Cristo, reconciliando al mundo Consigo Mismo, ¡Él no estaba contando nuestros pecados en contra nuestra!
De manera que ningún juicio caerá sobre ti hoy, porque cayó en Jesús hace 2,000 años en el Calvario.  Y si Dios tuvo la suficiente gracia para sacar a Lot y a su familia antes de que cayera el juicio (Génesis 19:12-22), ¡cuánto más hará Él por ti, que ya no estás más bajo juicio!
Y ya que Dios no te juzga, no seas como la esposa de Lot, quien se convirtió en una estatua de sal cuando se volvió para ver la lluvia de azufre y fuego. (Génesis 19:24-26)  Ella quería ver el juicio de Dios, incluso cuando los ángeles le habían advertido: “No mires detrás de ti, no sea que seas destruido.” (Génesis 19:17)
Así que, no vivas enfocado en el juicio, ni voltees a ver detrás de ti a los pecados que has cometido.  Dios no está en tu contra.  Él está por ti y está de tu lado.  Te recuerda que Él ya ha juzgado y castigado tus pecados en el cuerpo de Su Hijo.  Y debido a que Él es fiel a Su Hijo, y a lo que Su Hijo ha hecho, Él nunca va a juzgarte, ni castigarte.  Cualquier problema que estés enfrentando hoy no viene de Él.  Pero Él va a mostrarte un camino de salida, porque Él está de tu lado.  Él te ama y en Su corazón están tus mejores intereses.
Amado, Dios no anda afuera para atraparte.  Él anda afuera para bendecirte.  ¡Y Él te quiere más bendecido de lo que tú puedas pedir o imaginar! (Efesios 3:20)
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 31 de julio de 2018

Jesús Sobrepagó Nuestra Deuda


Pero El, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, se sentó a la diestra de Dios.
Hebreos 10:12
¿Sabías que una vez nosotros tuvimos una gran deuda ante Dios?  No, no era una deuda de dinero, era una deuda por pecado.  Le debíamos a Dios una deuda por pecado, la cual nunca podríamos haber pagado.  Pero Dios nos amó de tal manera, que vino con un plan para pagar esa deuda —Él dio a Su Hijo para que muriera en la cruz por nuestros pecados.  Jesús no tenía pecado.  Así que, cuando Él fue a la cruz para llevar el castigo por nuestros pecados, Él pagó por nosotros la deuda que Él no debía.
Mi amigo, la verdad es que nuestra deuda por pecado ha sido más que pagada por completo.  De hecho, ¡Jesús la sobrepagó!  El sacrificio de Jesús fue un sobrepago por esa deuda, ya que no era solamente un buen hombre, venerado por Sus cualidades santas y Su buen carácter, el que murió por nosotros.  ¡Era el Hijo del Dios Viviente, el Creador del Universo, el Hombre Perfecto, el que murió por nosotros!
Ya que Jesús es Dios, Su sacrificio es mayor que los sacrificios de todos los hombres buenos —del pasado, presente y futuro— juntos.  Su sacrificio cuenta para todas las personas que han vivido en el pasado, todas los que vivimos actualmente y todas los que vivirán en el futuro.  Y Su sacrificio único, que dura para siempre, quitó todos nuestros pecados.
El sacrificio de Jesús fue también un sobrepago, porque Su sangre es de mucho más valor para Dios que la sangre de los toros y las cabras que se usaban en el pasado para expiar los pecados de los israelitas.  Su sangre es la sangre de Dios Mismo, no es sangre de animales.  Ya que Su sangre es eterna, Su sangre nos limpia para siempre, ¡así que tenemos perdón eterno!
Mi amigo, la próxima vez que recuerdes una mala acción, recuerda que Jesús, tu sacrificio por pecado, no solo pagó tu pecado al 100 por ciento, sino que Su sacrificio fue también un sobrepago.  Por lo tanto, tú puedes descansar verdadera y completamente en la presencia de Dios, sabiendo que Él está completamente satisfecho y completamente descansado, respecto a ti.  Él no va a encontrar algún pecado que tú hayas cometido, que la sangre de Jesús no haya cubierto.
Amado, ¡Dios puede darte Su bendición actuando en justicia, y tú puedes esperar recibirla, porque Jesús sobrepagó tu deuda!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince