recibe pequeños mensajes de gracia todos los días

Mostrando entradas con la etiqueta Cena del Señor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cena del Señor. Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de agosto de 2020

Más Saludable Y Más Fuerte Cada Día

 Inspiración de Gracia

Día tras día continuaban unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, comían juntos con alegría y sencillez de corazón.  (Hechos 2:46)

En aquel entonces, en la iglesia primitiva, los cristianos se reunían todos los días, ya fuera corporativamente en el templo o de casa en casa en grupos más pequeños.  Y cuando ellos se reunían en sus casas, la Biblia nos dice que ellos partían el pan.  Esto se refiere a la Santa Cena, ¡y ellos la tomaban todos los días!

Ahora, yo no estoy diciendo que tú debes tomar la Santa Cena todos los días.  Pero si tú te sientes dirigido a hacerlo y quieres hacerlo, ¡adelante!  El problema de tomar la Santa Cena a diario es este: Si tú estás enfermo, puedes recuperarse gradualmente.  Esto significa que te vas haciendo más saludable y más fuerte día con día —¡primero al treinta por uno, luego al sesenta por uno, luego al ciento por uno!

Verás, nosotros podemos recibir sanidad a través de la oración de fe (ver Marcos 11:24), esto a veces pone presión sobre nosotros porque requiere que creamos que lo recibiremos todo —sanidad completa— en el momento en que oramos.  No hay nada de malo en la oración de fe, pero es posible que nos hallemos a nosotros mismos diciendo: “¡Debo creer que lo recibo todo ahora!  ¡Debo creer que lo tengo todo, ahora!”

Sin embargo, la Santa Cena nos permite recibir una medida de sanidad cada vez que participamos de ella con fe, de manera que vamos mejorando cada vez.  Cuanto más la tomas, mejor te haces.  No está la presión de creer que lo recibes todo de una vez.  ¿No es bueno Dios?  ¡Él se encuentra contigo en tu nivel de fe!

Ahora, hay casos que conozco en nuestra iglesia, en mi familia y en mi propia vida, donde la manifestación de sanidad es inmediata y completa.  Si sucede de esta manera, ¡alabado sea Dios!  Pero si no sucede así, no te preocupes.  Cuanto más tomes la Santa Cena, mejor te harás.

Sé de personas que toman la Santa Cena tres veces al día, ¡como si fueran sus medicamentos!  ¿Y por qué no?  Amigo, si tú estás muy enfermo y toma tus medicamentos diligentemente tres veces al día, ¿por qué no prestar la misma atención a la Cena del Señor?  ¿Por qué no aumentar tu tasa de recuperación?  ¡Y la próxima vez que comas el pan y tomes la copa, es posible que descubras que tu enfermedad ha desaparecido por completo!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

domingo, 25 de noviembre de 2018

Proclama La Muerte Del Señor


Porque todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que El venga.
1 Corintios 11:26
En el Antiguo Testamento, cuando los hijos de Israel sacrificaban un cordero para el holocausto mientras se enfrentaban a un enemigo poderoso, la victoria era suya.  Por ejemplo, en 1 Samuel 7:7-11, cuando los filisteos vinieron contra ellos, el profeta Samuel ofreció un cordero en holocausto.  Mientras este era ofrecido, el Señor irrumpió como un fuerte trueno sobre el ejército filisteo, confundiéndolos.  Esto llevó a la victoria a los israelitas.
Cada vez que algo malo le pasaba a los hijos de Israel, al ofrecer el sacrificio de un cordero, ellos estaban proclamando la muerte del Señor y la batalla cambiaba a su favor.
Hoy, cuando nos enfrentamos a un enemigo, ¿cómo ofrecemos nuestro “holocausto”?  ¿Cómo proclamamos la muerte del Señor y salimos victoriosos?  ¿Le pedimos a Jesús que venga a donde estamos y muera en la cruz nuevamente?
Por supuesto que no.  Jesús murió una vez por todos nuestros pecados —pasados, presentes y futuros. (Hebreos 10:12)  Su obra es perfectamente perfecta y completamente completa, por lo cual Él no tiene que morir por nosotros de nuevo.  Hoy en día, proclamamos Su muerte simplemente al participar de la Cena del Señor.
Cada vez que participamos del pan y el vino, declaramos a los principados y potestades de las tinieblas que la muerte del Señor vale para nosotros.  Cada vez que los tomamos, estamos diciendo que debido a que Jesús ha sido juzgado y castigado en nuestro lugar, nosotros no podemos ser juzgados, ni castigados.  Que debido a que Jesús murió joven en nuestro lugar, nosotros vamos a vivir una larga vida.  Y debido a que Él conquistó a la muerte y despojó al diablo de sus poderes, nosotros no seremos derrotados.  ¡La victoria ya es nuestra!
Es por eso que el salmista David dijo: “Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos…” (Salmo 23:5)  La mesa del Señor está preparada para nosotros en presencia de nuestros enemigos, ¡porque cuando participamos del pan y el vino, veremos a nuestros enemigos temblar y dispersarse!  ¿Por qué?  Porque cuando anunciamos la muerte del Señor a través de la Comunión de la Santa Cena, ¡estamos recordándole al diablo y a sus cohortes, de su humillante derrota en la cruz del Calvario! (Colosenses 2:15)
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 24 de octubre de 2018

No Pongas Tu Fe En Las Dietas Y El Ejercicio


Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en el hombre.
Salmos 118:8
Mucha gente piensa que la forma de estar saludable es vigilando lo que comen.  Por ejemplo, muchas personas dicen que la dieta Mediterránea es muy saludable.  Estoy de acuerdo, de manera general.  Pero ¿sabías que las personas a las que Jesús sanó también llevaban una dieta Mediterránea?  Ellos no comían carne de cerdo, ni camarones, por ejemplo, porque eran judíos y estas cosas no son kosher para ellos.
Sé que quieres caminar en salud divina.  Pero Dios no quiere que tu enfoque esté en la comida —qué comer, qué no comer— ni en hacer ejercicio —cómo ejercitarte, cuándo ejercitarte.  Estos son medios naturales en los que la gente del mundo confía.  Es mejor confiar en el Señor y en Su obra terminada, que poner nuestra confianza en los últimos planes de alimentación y regímenes de ejercicio hechos por los hombres.
En la cruz, Jesús tomó tus enfermedades y llevó tus dolores, y por Sus heridas fuiste sanado. (Isaías 53:4-5)  La Biblia incluso nos dice cómo escapar de la enfermedad y la muerte prematura —al discernir el cuerpo del Señor cuando participamos de la Cena del Señor. (1 Corintios 11:29-30)  Pero en vez de centrarnos en estas verdades, muchos de nosotros preferimos centrarnos en la dieta y el ejercicio.
Ahora, yo no estoy en contra de alimentarse bien o hacer ejercicio.  Yo mismo me ejercito y cuido lo que como.  Por ejemplo, no me gusta comer alimentos grasosos porque me hacen sentir incómodo.  Y cuando tengo que predicar, hago lo que puedo para no comer alimentos que me hacen eructar.
Pero yo como generalmente cosas saludables no porque confíe en la dieta para estar sano.  Yo no me ejercito porque confíe en el ejercicio para estar sano.  No, yo confío en la obra terminada de Cristo para estar sano.  Yo como bien, porque me gusta sentirme bien y hago ejercicio porque disfruto el ímpetu, el sudor.
Dios quiere que tú seas libre cuando se trata de comer y hacer ejercicio.  No hagas leyes para comer y hacer ejercicio y luego confíes en estas leyes para que te den salud “divina”.  Confía en la obra terminada de Cristo.  Discierne Su cuerpo cuando participas de la Santa Cena.  ¡Y simplemente disfruta de tu comida y tu jornada de ejercicios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 1 de septiembre de 2016

No Pongas Tu Fe En Las Dietas Y El Ejercicio

Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en el hombre.
Salmos 118:8

Mucha gente piensa que la forma de estar saludable es vigilando lo que comen.  Por ejemplo, muchas personas dicen que la dieta Mediterránea es muy saludable.  Estoy de acuerdo, de manera general.  Pero ¿sabías que las personas a las que Jesús sanó también llevaban una dieta Mediterránea?  Ellos no comían carne de cerdo, ni camarones, por ejemplo, porque eran judíos y estas cosas no son kosher para ellos.
Sé que quieres caminar en salud divina.  Pero Dios no quiere que tu enfoque esté en la comida —qué comer, qué no comer— ni en hacer ejercicio —cómo ejercitarte, cuándo ejercitarte.  Estos son medios naturales en los que la gente del mundo confía.  Es mejor confiar en el Señor y en Su obra terminada, que poner nuestra confianza en los últimos planes de alimentación y regímenes de ejercicio hechos por los hombres.
En la cruz, Jesús tomó tus enfermedades y llevó tus dolores, y por Sus heridas fuiste sanado (Isaías 53:4-5).  La Biblia incluso nos dice cómo escapar de la enfermedad y la muerte prematura —al discernir el cuerpo del Señor cuando participamos de la Cena del Señor (1a Corintios 11:29-30).  Pero en vez de centrarnos en estas verdades, muchos de nosotros preferimos centrarnos en la dieta y el ejercicio.
Ahora, yo no estoy en contra de alimentarse bien o hacer ejercicio.  Yo mismo me ejercito y cuido lo que como.  Por ejemplo, no me gusta comer alimentos grasosos porque me hacen sentir incómodo.  Y cuando tengo que predicar, hago lo que puedo para no comer alimentos que me hacen eructar.
Pero yo como generalmente cosas saludables no porque confíe en la dieta para estar sano.  Yo no me ejercito porque confíe en el ejercicio para estar sano.  No, yo confío en la obra terminada de Cristo para estar sano.  Yo como bien, porque me gusta sentirme bien y hago ejercicio porque disfruto el ímpetu, el sudor.
Dios quiere que tú seas libre cuando se trata de comer y hacer ejercicio.  No hagas leyes para comer y hacer ejercicio, y luego confíes en estas leyes para que te den salud “divina”.  Confía en la obra terminada de Cristo.  Discierne Su cuerpo cuando participas de la Comunión de la Santa Cena.  ¡Y simplemente disfruta de tu comida y tu jornada de ejercicios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Es mejor confiar en el Señor y en Su obra terminada, que poner nuestra confianza en los últimos planes de alimentación y regímenes de ejercicio hechos por los hombres.


miércoles, 26 de agosto de 2015

Saludable Y Fuerte Cada Día

Hechos 2:46
Día tras día continuaban unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, comían juntos con alegría y sencillez de corazón.
En aquel entonces en la iglesia primitiva, los cristianos se reunían entre sí todos los días, bien fuera corporativamente en el templo o de casa en casa en grupos más pequeños.  Y cuando se reunían en sus casas, la Biblia nos dice que partían el pan.  Esa es la Comunión de la Santa Cena, ¡y la tomaban todos los días!
Ahora, yo no estoy diciendo que tú debas tomar la Comunión de la Santa Cena todos los días.  Pero si te sientes dirigido a ello y quieres hacerlo, ¡adelante!  Lo que pasa con tomar a diario la Comunión de la Santa Cena es lo siguiente: Si tú estás enfermo, puedes ser sanado de forma gradual.  Esto significa que te haces más saludable y más fuerte día a día —¡primero al treinta por uno, luego al sesenta por uno y luego al ciento por uno!
Verás, mientras tú puedes recibir sanidad a través de la oración de fe (Marcos 11:24), a veces esto ejerce presión sobre ti porque se requiere que creas que tú recibes todo —sanidad completa— en el momento en que oras.  No hay nada de malo con la oración de fe, pero puede que te encuentres diciendo: “¡Debo creer que recibo todo, ahora!  ¡Debo creer que lo tengo todo, ahora!”
Pero la Comunión de la Santa Cena, te permite recibir una medida de sanidad cada vez que la tomas con fe, para que te vayas sintiendo mejor y mejor.  Cuanto más la tomes, mejor te sientes.  No hay presión para creer que recibes todo de una vez.  ¿No es bueno Dios?  ¡Él se encuentra contigo en tu nivel de fe!
Ahora, hay casos que conozco en nuestra iglesia, en mi familia y en mi propia vida, en los que la manifestación de la sanidad es inmediata y completa.  Si sucede de esta manera, ¡gloria a Dios!  Pero si no, no te preocupes.  Cuanto más la tomes, mejor te sentirás.
Sé de personas que toman la Comunión de la Santa Cena tres veces al día, ¡al igual que lo harían con medicina!  ¿Por qué no?  Mi amigo, si tú estás muy enfermo y estás tomando diligentemente tu medicamento tres veces al día, por qué no darle a la Cena del Señor la misma atención?  ¿Por qué no incrementar tu tasa de recuperación?  Y la próxima vez que comas el pan y bebas de la copa, ¡puede que sólo halles que tu enfermedad se ha ido totalmente!
Pensamiento Del Día

¿Si estás tomando tu medicamento diligentemente tres veces al día, por que no le das a la Cena del Señor la misma atención?


sábado, 27 de septiembre de 2014

Participa Esperando Liberación!

Medita En

Estas son las instrucciones para cuando coman esa comida: estén totalmente vestidos, lleven puestas las sandalias y tengan su bastón en la mano. Coman de prisa, porque es la Pascua del SEÑOR.
Éxodo 12:11
Examina esta interesante verdad: En la noche de la primera Pascua, Dios dijo a los israelitas en Egipto que comieran el cordero asado totalmente vestidos, sus sandalias puestas y su bastón en la mano.  Una instrucción extraña, ¿no crees?  ¿Por qué quería Dios que comieran la Pascua de esta forma?  ¿Qué les estaba diciendo con esto?
Dios estaba diciendo: “¡Prepárense!  ¡Prepárense para salir!”  En otras palabras, ellos debían comer el cordero pascual con una buena disposición para salir de Egipto, la tierra en donde eran esclavos de Faraón.  Tenían que comer el cordero esperando su liberación de Egipto.  ¡Todos estaban vestidos con un destino hacia donde ir!
Ahora bien, sabemos que la comida de la Pascua es una representación de la Cena del Señor o la Comunión de la Santa Cena, que Jesús instituyó la noche en que fue traicionado.  Así que ahora cuando participemos de la Santa Cena, hagámoslo con la misma actitud que los israelitas tuvieron.  En otras palabras, cuando tomemos la Santa Cena, Dios quiere que estemos esperando liberación de cualquier cosa que nos esclaviza, así sea depresión, una condición física o escasez financiera!
Ahora, participa de la Santa Cena con una buena disposición para tu liberación.  Mientras meditas en lo que Cristo ha hecho en la cruz por ti, espera a ser sanado.  Espera que la situación en tu matrimonio se resuelva.  Espera que te suceda lo mejor!  Y así como los israelitas salieron de la tierra de su cautiverio poco después de participar del cordero, ¡así tú experimentarás tu liberación!
Bendiciones,

Joseph Prince


jueves, 26 de septiembre de 2013

¡Participe Esperando Liberación!


Medite En

Y de esta manera lo comeréis: ceñidos vuestros lomos, las sandalias en vuestros pies y el cayado en vuestra mano, lo comeréis apresuradamente. Es la Pascua del Señor.
Éxodo 12:11

Analice esta interesante verdad: En la noche de la primera Pascua, Dios le dijo a los israelitas en Egipto que comieran el cordero asado con sus cinturones y sandalias puestos, y con sus bastones en sus manos.  Una instrucción extraña, ¿no le parece?  ¿Por qué querría Dios que ellos comieran la Pascua de esa forma?  ¿Qué les estaba diciendo con esto?

Dios les estaba diciendo: “¡Prepárense!  ¡Prepárense para salir!”  En otras palabras, ellos debían comer el cordero pascual con una buena disposición para salir de Egipto, la tierra en que eran esclavos del Faraón.  Debían comer el cordero esperando su liberación de Egipto.  Todos debían estar vestidos y con un lugar a dónde ir!

Ahora, sabemos que la comida de la Pascua es una sombra de la Cena del Señor o la Comunión de la Santa Cena, que Jesús instituyó la noche en que fue traicionado.  Así que actualmente cuando participamos de la Cena del Señor, debemos participar de ella con la misma actitud que los israelitas tuvieron.  En otras palabras, cuando tomamos la Cena del Señor, Dios quiere que esperemos la liberación de todo lo que nos esclaviza, sea que se trate de depresión, una condición física o escasez financiera!

A partir de ahora, participe de la Cena del Señor con una buena disposición para su liberación.  Mientras medita en lo que Cristo ha hecho por usted en la cruz, espere a ser sanado.  Espere que la situación en su matrimonio mejore.  ¡Espere que le suceda lo mejor!  Y así como los israelitas salieron de la tierra de su cautiverio poco después de participar del cordero, ¡así usted experimentará su libertad!

Bendiciones,
Joseph Prince