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miércoles, 26 de agosto de 2020

Más Saludable Y Más Fuerte Cada Día

 Inspiración de Gracia

Día tras día continuaban unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, comían juntos con alegría y sencillez de corazón.  (Hechos 2:46)

En aquel entonces, en la iglesia primitiva, los cristianos se reunían todos los días, ya fuera corporativamente en el templo o de casa en casa en grupos más pequeños.  Y cuando ellos se reunían en sus casas, la Biblia nos dice que ellos partían el pan.  Esto se refiere a la Santa Cena, ¡y ellos la tomaban todos los días!

Ahora, yo no estoy diciendo que tú debes tomar la Santa Cena todos los días.  Pero si tú te sientes dirigido a hacerlo y quieres hacerlo, ¡adelante!  El problema de tomar la Santa Cena a diario es este: Si tú estás enfermo, puedes recuperarse gradualmente.  Esto significa que te vas haciendo más saludable y más fuerte día con día —¡primero al treinta por uno, luego al sesenta por uno, luego al ciento por uno!

Verás, nosotros podemos recibir sanidad a través de la oración de fe (ver Marcos 11:24), esto a veces pone presión sobre nosotros porque requiere que creamos que lo recibiremos todo —sanidad completa— en el momento en que oramos.  No hay nada de malo en la oración de fe, pero es posible que nos hallemos a nosotros mismos diciendo: “¡Debo creer que lo recibo todo ahora!  ¡Debo creer que lo tengo todo, ahora!”

Sin embargo, la Santa Cena nos permite recibir una medida de sanidad cada vez que participamos de ella con fe, de manera que vamos mejorando cada vez.  Cuanto más la tomas, mejor te haces.  No está la presión de creer que lo recibes todo de una vez.  ¿No es bueno Dios?  ¡Él se encuentra contigo en tu nivel de fe!

Ahora, hay casos que conozco en nuestra iglesia, en mi familia y en mi propia vida, donde la manifestación de sanidad es inmediata y completa.  Si sucede de esta manera, ¡alabado sea Dios!  Pero si no sucede así, no te preocupes.  Cuanto más tomes la Santa Cena, mejor te harás.

Sé de personas que toman la Santa Cena tres veces al día, ¡como si fueran sus medicamentos!  ¿Y por qué no?  Amigo, si tú estás muy enfermo y toma tus medicamentos diligentemente tres veces al día, ¿por qué no prestar la misma atención a la Cena del Señor?  ¿Por qué no aumentar tu tasa de recuperación?  ¡Y la próxima vez que comas el pan y tomes la copa, es posible que descubras que tu enfermedad ha desaparecido por completo!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

jueves, 30 de julio de 2020

El Señor, Tu Refugio, Te Librará


Inspiración de Gracia
Porque Él te libra del lazo del cazador y de la pestilencia mortal.  (Salmos 91:3)
Hoy, nosotros escuchamos sobre nuevas cepas de virus de las que no se conocía hace una generación.  El mundo aún está buscando curas para ellos y muchas personas viven con el temor de ser atacados por estos virus.
Pero como creyentes, nosotros no somos del mundo, aunque sí estamos en el mundo. (Ver Juan 17:15-16)  Así que, nuestra protección no es del mundo, sino del Señor.  Y cuando decimos del Señor: “Refugio mío y fortaleza mía, mi Dios, en quien confío.” (Salmos 91:2), entonces lo que sigue no es “tal vez,” sino ciertamente “Él te libra del lazo del cazador y de la pestilencia mortal.”
Una pareja en nuestra iglesia puede testificar que ciertamente el Señor libró y protegió a sus dos hijos pequeños durante un brote de Enfermedad de Manos, Pies y Boca (EMPB), que cobró algunas vidas en Singapur no hace mucho tiempo.
Cuando su hija de cuatro años comenzó a vomitar y a tener fiebre, la madre la llevó al médico de la familia, quien encontró que tenía úlceras en la boca y pequeños puntos rojos en sus manos y pies —síntomas de la EMPB.  Naturalmente, el médico le recetó medicamentos.
Sin embargo, en casa, la niña continuó vomitando durante todo el día, expulsando todo, incluido el medicamento.  La fiebre persistió.  Al no poder hacer nada por su hija, los padres oraron, proclamando a Jesús como su sanador y tomaron la Santa Cena varias veces con sus dos hijos.
Esa noche, la fiebre de su hija cesó y los vómitos disminuyeron.  Ellos continuaron haciendo del Señor su refugio y fortaleza.  En dos días, su hija fue completamente liberada de la enfermedad.  Y todo este tiempo, su hijo de seis años estuvo completamente protegido de esa enfermedad infecciosa.
Amado, tú no debes temer a las enfermedades mortales que pueden haber cobrado la vida de otros.  No debes temer que tú o tus hijos puedan convertirse en víctimas de estos súper bichos.  ¡Cuando el Señor es tu refugio y fortaleza, Él ciertamente te librará a ti y a tu familia del lazo del cazador, como la gripe aviar, y de todas las pestilencias peligrosas!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 27 de julio de 2020

El Poder Del Cuerpo Y La Sangre


Inspiración de Gracia
Porque todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que Él venga.  (1 Corintios 11:26)
Hace algún tiempo, una miembro de nuestra iglesia desarrolló una trombosis venosa profunda (TVP) durante un vuelo a Israel.  Mientras estaba desembarcando del avión, ella colapsó.  Fue llevada de urgencia al hospital.  Pero en el camino, su corazón dejó de latir.  Aparentemente, el coágulo de sangre en su pierna se había ido a su corazón, haciendo que dejara de latir.  Los médicos lograron revivir su corazón después de algunos intentos, pero ella permaneció inconsciente.
Cuando yo llegué al hospital con algunos líderes de la iglesia unos días después, me dijeron que su condición había empeorado.  Ella estaba en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).  Los líderes y yo decidimos tomar la Santa Cena en la UCI, proclamando que Jesús había llevado todas sus enfermedades, incluida la TVP, y que Su sangre la había redimido de todas las maldiciones, incluidas las enfermedades y la muerte.
¡Al día siguiente, ella recuperó la conciencia!  Su recuperación fue tan sobrenatural que después de una semana de observación, ella fue dada de alta y pronto estuvo de gira por Israel con el siguiente grupo de turistas que llegó allá.
En otro caso, la madre anciana de un miembro de la iglesia se sometió a una serie de operaciones y su condición se deterioró hasta el punto en que el médico le dijo a la familia que se preparara para lo peor.  La familia tomó la Santa Cena en la UCI.  Ellos incluso pusieron una pequeña miga en la boca de su madre y vertieron un poquitito de jugo de uva en su boca.  Al tercer día, algo milagroso sucedió —¡su madre recuperó la conciencia, se recuperó y fue dada de alta poco tiempo después!
Verás, cada vez que comes el pan y tomas la copa, tú proclamas la muerte del Señor por ti.  Tú disciernes que el cuerpo del Señor fue destruido para que tu cuerpo pueda estar completo.  Disciernes que Su cuerpo sano cargó tus enfermedades y tus dolores, para que tu cuerpo pueda estar bien.  Así que, cuando comes el pan, tú dices que por Sus llagas tú estás sano.  Y cuando bebes la copa, tú estás bebiendo la vida de Jesús, la cual está en Su sangre.
Amado, la vida de Jesús está libre de dolor, libre de enfermedades y libre de pobreza.  Esta atrae el favor y las bendiciones de Dios.  ¡Y debido a que tú tienes esa vida en ti, ésta hace que las cosas buenas te sucedan!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 20 de junio de 2020

La Razón Por La Que Los Creyentes Están Enfermos


Inspiración de Gracia
Porque el que come y bebe sin discernir correctamente el cuerpo del Señor, come y bebe juicio para sí. Por esta razón hay muchos débiles y enfermos entre vosotros, y muchos duermen. (1 Corintios 11:29-30)
¿Alguna vez te has preguntado por qué algunos cristianos están débiles y enfermos y unos incluso mueren jóvenes?  Yo agradezco a Dios porque el Espíritu Santo nos da la razón por la que esto sucede y también la solución.  En 1 Corintios 11:29–30, Él nos dice claramente que la razón por la que algunos cristianos están débiles y enfermos, y unos incluso mueren prematuramente, es que ellos no disciernen el cuerpo del Señor cuando participan de la Santa Cena.
Muchos creyentes no entienden que el pan perforado, rayado y ligeramente quemado, que representa el cuerpo del Señor, es para su salud y sanidad.  Y cuando participan sin discernir esta verdad, participan de una manera indigna.  Lo contrario es verdadero: Si ellos disciernen apropiadamente el cuerpo del Señor, entonces ellos serán fuertes y saludables, y vivirán mucho tiempo.
Desafortunadamente, la iglesia a través de los años ha malinterpretado esta enseñanza y ha enseñado que si tienes pecado en tu vida, tú eres indigno y no puedes participar de la Santa Cena, ¡para que no te debilites y enfermes, e incluso mueras!  Hemos convertido una bendición en una maldición.  Debido a esto, muchos cristianos tienen miedo de acercarse a la mesa del Señor y, por lo tanto, se les ha robado el poder sanador de la Santa Cena.
Amigo, ¡no existe tal cosa como una persona digna!  A lo mejor de nosotros todavía le hace falta, por lo tanto, fallamos.  Así que, personas indignas son las únicas personas que participan de la Santa Cena.  Pero debido a que Jesús murió por las personas indignas, Él calificó a aquellos de nosotros que lo tomamos a Él como nuestra justicia, para que participemos de todos los beneficios que Él murió para darnos.
De manera que, no es cuestión de si tú eres digno o indigno de participar, sino de cómo lo haces.  Acércate a la mesa del Señor con confianza y participa de la Santa Cena porque Jesús te ha calificado con Su preciosa sangre.  No la trates como un ritual, sino libera tu fe hacia la salud y sanidad, mientras disciernes que el cuerpo de Jesús fue partido para que el tuyo pueda estar sano y completo hoy.  Cuando tú participas así, estás participando de una manera digna, ¡y no serás débil ni enfermizo, ni morirás prematuramente!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 6 de abril de 2020

DÍA 4: LA VERDADERA FUENTE DE LA JUVENTUD


DÍA 4
Y el primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan… —Hechos 20:7
Déjame decirte por qué yo creo que la Santa Cena es más poderosa que cualquier medicina, cualquier procedimiento médico, cualquier antibiótico y cualquier quimioterapia utilizados para sanar nuestros cuerpos.  Déjame decirte por qué yo creo que la Santa Cena es la “fuente de la juventud” proverbial que la humanidad ha estado buscando por generaciones y por qué creo que cada vez que participamos de ella, nosotros estamos haciendo que nuestra juventud sea renovada como las águilas. (Ver Salmos 103:5)
La tierra ha estado bajo un juicio divino desde que Adán pecó.  Envejecimiento, enfermedad y muerte son todos, parte de esta sentencia divina.  La realidad es que nosotros vivimos en un mundo caído y esos efectos de la sentencia divina están ocurriéndole a nuestros cuerpos mortales.  Pero Dios nunca tuvo la intención de que Sus hijos sufrieran nada de esto.  Es por eso que Él proveyó la Santa Cena como una manera de escapar del juicio divino que está en este mundo, para contrarrestar sus efectos.  La Santa Cena es un canal sobrenatural para que Su salud y plenitud fluyan en nuestros cuerpos.  Mientras el mundo está haciéndose más débil y enfermo, ¡yo creo que nosotros estamos haciéndonos más fuertes y sanos cada vez que participamos de la Santa Cena por fe!
La iglesia primitiva comprendía lo poderosa que es la Santa Cena.  Es por eso que la Biblia nos dice que ellos, partían el pan “de casa en casa.” (Hechos 2:46)  Cuando ellos se reunían el Domingo, la razón principal no era escuchar la predicación y enseñanza —“los discípulos estaban reunidos para partir el pan.” (Ver Hechos 20:7)  A pesar de que el apóstol Pablo era el orador invitado ese fin de semana, la razón principal por la que ellos se reunieron fue para partir el pan.
Si las personas supieran hoy la magnitud del poder contenido en la Cena del Señor, ellos, como la iglesia primitiva, participarían de la Cena del Señor tan seguido como pudieran y recibirían tantos de Sus beneficios como pudieran.  ¡Hemos sido robados en esto!  ¡Es tiempo de despertar!
EL PENSAMIENTO DE HOY
Participemos siempre de la Cena del Señor de una manera digna, con la revelación de Su obra terminada.  Seamos siempre conscientes de que mientras participamos del pan, estamos participando del cuerpo de Jesús que fue molido para que el nuestro pudiera estar completo. (Ver 1 Corintios 11:24. Isaías 53:5)  Y mientras participamos de la copa, seamos conscientes de que estamos recibiendo Su sangre que fue derramada para el perdón y remisión de todos nuestros pecados. (Ver Mateo 26:28, Colosenses 2:13)
LA ORACIÓN DE HOY
Padre celestial, ayúdame a ser como la iglesia primitiva y comprender lo poderosa que es la Santa Cena.  Siempre que participe de ella, ayúdame a ver el pan como el cuerpo de Jesús que fue molido por mi sanidad, y la copa, como Su sangre derramada para el perdón de todos mis pecados.  Yo libero mi fe para recibir todas sus bendiciones y beneficios.  Amén.
—Joseph Prince
Devocionales “El Poder Sanador De La Santa Cena”

viernes, 3 de abril de 2020

DÍA 3: NO SEAS ROBADO


DÍA 3
Mirad que nadie os haga cautivos por medio de su filosofía y vanas sutilezas, según la tradición de los hombres, conforme a los principios elementales del mundo y no según Cristo. —Colosenses 2:8
En la lectura de ayer, espero que hayas visto claramente que en 1 Corintios 11, el Apóstol Pablo no dice que aquellos que son indignos no pueden participar de la Santa Cena.  Vuelve a leer esos versículos detenidamente.  Pablo estaba hablando acerca de la manera indigna en la que uno participa de la Santa Cena.  Él estaba escribiendo a la Iglesia de Corinto, cuyos miembros estaban tratando la Cena del Señor con irreverencia, comiendo para satisfacer su hambre, sin consideración por los demás e incluso emborrachándose. (1Cor. 11:20-22, AMP)
Es claro que Pablo los estaba corrigiendo porque trataban la Cena del Señor como cualquier otra comida, en lugar de participar de ella de una manera que fuera digna de lo que nuestro Señor Jesús había ordenado que fuera.  Ellos estaban tratando la Santa Cena como algo ordinario, en lugar de verla como algo santo y reservado.
Para nosotros hoy, participar de la Santa Cena de una manera indigna es tratar los elementos de la Santa Cena como algo común, insignificante y sin poder.  Es tratar a los elementos de la Santa Cena como algo natural y ordinario, como nada más que un pedazo de pan y algo de jugo, y fallar en reconocer la fuerza potente y sagrada que tenemos en nuestras manos.  Es menospreciar los elementos y ser como los hijos de Israel, para quienes el maná que Dios en Su gracia les proveyó, se hizo tan familiar que ellos veían ese pan del cielo como algo detestable. (Num. 21:5)  Es simplemente seguir los movimientos para comer el pan y tomar la copa, sin valorar el significado y el poder que estos poseen.
Quizás tú nunca hayas entendido por qué los cristianos participan de la Santa Cena.  Tal vez para ti sea solo un ritual vacío, algo que haces porque tu iglesia lo realiza ocasionalmente.  Tal vez tú estás participando de la Santa Cena porque escuchaste testimonios de sanidad de otras personas y esperas que esto pueda obrar su “magia” para ti también.  O quizás tú lo ves como una costumbre sentimental o una tradición pintoresca que simplemente recuerda a los cristianos sobre las raíces de su fe.
Si alguno de esos quizás te describe, déjame decirte que has sido robado.  La buena noticia es que Dios está llegando a ti a través de este texto, para darte un entendimiento claro acerca de lo que la Santa cena en verdad es.  Yo oro que a medida que tú te mantengas leyendo estos devocionales, tus ojos sean abiertos y tu cuerpo reciba completamente el poder sanador de la Santa Cena!
EL PENSAMIENTO DE HOY
La Biblia dice que el pueblo de Dios fue destruido “por falta de conocimiento.” (Oseas 4:6)  ¡Tu falta de conocimiento acerca de lo que la Santa Cena en verdad es, te ha estado destruyendo y tú ni siquiera lo sabías!  Es tiempo de tomar de vuelta lo que el enemigo te había robado.
LA ORACIÓN DE HOY
Padre Dios, gracias por mostrarme que los elementos de la Santa Cena no son algo común, insignificante y sin poder, sino que son poderosos para llevar a cabo la sanidad que Tú quieres que yo experimente.  Gracias por Tu Palabra que renueva mi mente y por Tus verdades eternas acerca de la Santa Cena.  Yo declaro que este poder ya no me será robado.  Amén.
—Joseph Prince
Devocionales “El Poder Sanador De La Santa Cena”

jueves, 2 de abril de 2020

DÍA 2: NO REQUIERE PERFECCIÓN


DÍA 2

Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él. —2 Corintios 5:21
Siendo un joven cristiano, fui víctima de una defectuosa enseñanza legalista basada en la interpretación errónea de la enseñanza del Apóstol Pablo acerca de la Santa Cena en 1 Corintios 11:27-30: 
“De manera que el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor.  Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y entonces coma del pan y beba de la copa.  Porque el que come y bebe sin discernir correctamente el cuerpo del Señor, come y bebe juicio para sí.  Por esta razón hay muchos débiles y enfermos entre vosotros, y muchos duermen.”
Fui enseñado y prevenido, como tal vez tú lo fuiste, de que si había algún pecado en mi vida, incluidos los que yo no conocía o había olvidado confesar, ese pecado me hacía indigno de participar de la Santa Cena.  ¡Yo traería juicio y enfermedad sobre mí mismo e incluso podría morir antes de tiempo!  Pero, ¿cómo podría yo saber si era lo suficientemente “digno”?  Yo no estaba viviendo en pecado ni nada de eso, pero sabía que para Dios, el pecado es pecado y si alguien falla incluso en una sola área, se le considera culpable de todo. (Santiago 2:10)  Como resultado, yo tenía tanto miedo de la Santa Cena, que no participé de ella durante muchos años.  Después de todo, yo no era tonto.  ¿Por qué iba a arriesgarme?
Me robaron mi herencia debido a una predicación bien intencionada pero errónea que puso una cerca invisible alrededor de lo que debía ser una fuente de salud y sanidad, y una bendición para el pueblo de Dios.  Se colocó una cerca que decía: “No te acerques a menos que seas digno.”
No seas robado como yo fui.  Esto es lo que la Palabra de Dios dice: la sangre de Jesús fue derramada por nosotros, y como creyentes, nosotros somos la justicia de Dios en Cristo. (2Cor. 5:21) Nosotros somos completamente justos y dignos, no porque seamos perfectos, sino porque Él es perfecto.  Él pagó el precio completo por el perdón de nuestros pecados, lo cual nos hace dignos por sí solo.  Su sacrificio en la cruz nos ha calificado completamente para recibir Su sanidad y victoria sobre el pecado y sobre todo tipo de esclavitud que nos está robando la salud y la vida.
EL PENSAMIENTO DE HOY
Si bien el pecado es destructivo y ciertamente estamos en contra del pecado, nosotros no tenemos que ser perfectos para venir a la mesa del Señor.  Si ese fuera un prerrequisito, ¡nadie podría participar!  Gracias a Dios que incluso cuando fallamos, nosotros tenemos “redención mediante Su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de Su gracia.” (Efesios 1: 7)
LA ORACIÓN DE HOY
Señor Jesús, gracias porque en Ti yo soy la justicia de Dios.  Gracias porque por Tu regalo de justicia para mí, yo estoy completamente perdonado, con cada pecado pagado.  Tú me has hecho digno de participar de la Santa Cena, así que yo vendré gustosamente y sin temor, y recibiré sanidad, vida y todo lo que Tú tienes para mí. Amén.
—Joseph Prince 
Devocionales “El Poder Sanador De La Santa Cena”

miércoles, 1 de abril de 2020

DÍA 1: SANANDO A TODOS


DÍA 1
Cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder, el cual anduvo haciendo bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con Él. —Hechos 10:38
¿
Estás de acuerdo en que aparte del regalo de la salvación —recibir a Jesús como nuestro Señor y ser salvados de la destrucción eterna— la mayor bendición que nosotros podemos recibir es la salud?  Tú puedes tener una familia maravillosa, pero si estás acostado boca arriba y no puedes disfrutar estar con ellos, eso sería una desgracia.  En cuanto al dinero, es posible que tú puedas costear el más reciente tratamiento médico o a los mejores cirujanos, pero todo el dinero del mundo no puede comprar salud.
Yo creo plenamente que nuestro Señor Jesús, quien anduvo sanando a todos los que estaban atados por enfermedades y dolencias, quiere que tú estés sano, bien y lleno de vida.  Y creo que Él me ha dado la misión de enseñar acerca del poder dador de salud, impartidor de vida y sanador de la Santa Cena.
Esta no es una nueva revelación o una moda pasajera.  Durante casi dos décadas he estado predicando, enseñando y practicando este entendimiento que el Señor me ha dado.  Todos los domingos, en cada uno de los servicios de nuestra iglesia, incluyendo nuestros servicios de niños, nosotros participamos juntos de la Santa Cena.  Estoy completamente convencido de su eficacia y personalmente participo de la Cena del Señor a diario.  No puedo ni comenzar a expresar cómo la libertad de recibir la Cena del Señor nos ha bendecido a mi familia y a mí.
He predicado muchos mensajes sobre la Santa Cena, pero prediqué lo que considero un mensaje histórico el 7 de abril de 2002, titulado “Salud Y Plenitud Por Medio De La Santa Cena.”  Las verdades reveladas ese día llevaron sanidad y transformación a innumerables vidas en todo el mundo y liberaron una marea desbordante de revelaciones que continúan reverberando a través de muchas vidas.
Amigo, ¡no quiero que te pierdas ese mensaje!  Creo que esta es una palabra que el Señor puso en mi corazón para ti hace muchos años.  Era poderosa entonces, pero nunca ha sido más relevante que ahora.
Oro para que tu vida sea revolucionada conforme el Señor te revele Sus verdades.  Sea cual sea la enfermedad o dolencia con la que estés lidiando, que tu sanidad comience hoy.
EL PENSAMIENTO DE HOY
No dudes nunca de que nuestro Señor Jesús quiere que tú disfrutes de Su bendición de salud.  Cuando Él anduvo sobre la tierra, Él no caminó sobre el agua ni calmó tormentas todo el tiempo, sin embargo, Él si anduvo sanando todo el tiempo.  En cada pueblo en el que Él entró, a donde quiera que Él viajó, Él anduvo haciendo bien y sanando a todos los que estaban oprimidos.  Él hará lo mismo por ti.
LA ORACIÓN DE HOY
Padre, te doy gracias por invitarme a venir a Ti para una revelación del poder impartidor de vida y sanador de la Santa Cena.  Abre los ojos de mi corazón para ver a Jesús, quien anduvo haciendo bien y sanando a todos los necesitados.  Yo creo que mientras más esté aprendiendo acerca de Su amor y de cómo yo puedo participar de Su obra terminada a través de la Santa Cena, más voy a experimentar Tu provisión de sanidad.  Amén.
—Joseph Prince
Devocionales “El Poder Sanador De La Santa Cena”

jueves, 13 de febrero de 2020

Discerniendo El Cuerpo Del Señor


Inspiración de Gracia
Y después de dar gracias, lo partió y dijo: “Esto es Mi cuerpo que es para vosotros; haced esto en memoria de Mí.”  (1 Corintios 11:24)
¿Alguna vez has visto de cerca el pan de Matzá que los judíos comen durante su cena de Pascua?  El pan, que es sin levadura, está traspasado con hileras de pequeños agujeros que forman rayas.  También está ligeramente quemado.  Muchas iglesias usan hoy en día este pan para la Santa Cena.
¿Sabes por qué el pan está traspasado, rayado y quemado?
Amigo, el pan que tomas en tus manos cuando participas de la Cena del Señor, habla del cuerpo de nuestro Señor Jesucristo cuando Él llevó nuestros pecados y enfermedades en la cruz.
Al igual que el pan, Él fue traspasado en Su frente por la corona de espinas, así como en Sus manos y pies, por los clavos.  Él también fue traspasado en Su costado por la lanza de un soldado.  El profeta Isaías dice: “Él fue traspasado por nuestras rebeliones.” (Isaías 53:5, NVI)
Al igual que el pan, Él fue azotado en Su espalda hasta que Su carne quedó desgarrada y sangrando, y Sus huesos quedaron expuestos, de modo que hoy, tú puedes decir: “Gracias a Sus heridas yo fui sanado.” (Ver Isaías 53:5)
¿Y qué acerca de las marcas quemadas en el pan?  El fuego completo de la ira de Dios cayó sobre Jesús, quemando nuestros pecados hasta convertirlos en cenizas y al mismo tiempo, sacando la fragancia de la ofrenda de Jesús.  ¡Hoy, tus pecados y actos fuera de la ley no son más que cenizas y tu Padre en el cielo ya no los recuerda! (Ver Hebreos 8:12)
Así que, la próxima vez que participes del pan durante la Santa Cena, recuerda que Jesús fue traspasado por tus pecados y azotado por tu sanidad.  ¡Él llevó el juicio ardiente de Dios para que tú nunca seas juzgado por tus pecados!  ¡Él también llevó tus enfermedades y cargó tus dolores para que tú puedas caminar en salud divina!
Cuando tú disciernes estas preciosas verdades acerca del cuerpo de nuestro Señor, estás participando de la Santa Cena de una manera digna.  Y no serás ni débil, ni enfermo, ni morirás antes de tu tiempo. (Ver 1 Corintios 11:27–30)  ¡No, tú serás fuerte y saludable, y vivirás por mucho tiempo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 27 de septiembre de 2019

BLOG ESPECIAL: ¿Qué Es La Santa Cena? ¿Y Por Qué La Tomamos?



JOEY O | 3 MIN LECTURA

La Santa Cena o La Cena del Señor, representa la más grande expresión de amor de Dios por Su pueblo.
Está compuesta por el pan, que representa el cuerpo de Jesús que fue azotado y quebrantado antes y durante Su crucifixión, y la copa, que representa Su sangre derramada.
Cuando Jesús caminó sobre la tierra, Él estaba lleno de vida y salud.  Él nunca estuvo enfermo, pero anduvo sanando a los enfermos.
Pero antes de que Jesús fuera a la cruz, Él fue terriblemente azotado por los soldados romanos y Su cuerpo fue desgarrado mientras Él colgaba de la cruz.
¿Por qué?  Porque en la cruz, todas nuestras enfermedades y dolores fueron puestos en el cuerpo perfecto y saludable de Jesús, para que nosotros podamos caminar en salud divina.  Es por eso que la Biblia dice: “Por Sus llagas hemos sido sanados”. (Isa. 53:5)

¿Por qué tomamos la Santa Cena?
Además de nacer de nuevo en Cristo, un cuerpo y una mente sanos son las mayores bendiciones que cualquiera puede tener.  Es por eso que Juan el discípulo dice: “Amado, ruego que en todas las cosas tú seas exitoso y próspero y que tengas buena salud [física], así como [yo sé] que prospera tu alma [espiritualmente]”. (3 Juan 1:2, AMP)
La Santa Cena es el Sistema de entrega de Dios mediante el cual la sanidad, la plenitud y todas las buenas bendiciones que Cristo compró para nosotros en la cruz, son liberadas en nuestras vidas.
En la noche en que Él fue traicionado, Jesús comió Su última cena con Sus discípulos.  Conociendo lo que Él obtendría por medio de Su sacrificio, Jesús instituyó la Santa Cena.  Su amorosa instrucción es que nosotros “hagamos esto en memoria de Él”. (Ver Lucas 22:19)
“… en memoria de Él”.
Cada vez que tomamos la Santa Cena, debemos ser conscientes de cómo Su cuerpo fue quebrantado por nuestra plenitud y Su preciosa sangre fue derramada por el perdón de nuestros pecados.  Cada vez que nosotros tomamos la Santa Cena conscientes de esto, nosotros “proclamamos la muerte del Señor hasta que Él venga”. (1 Cor. 11:26)

Toma la Santa Cena con la revelación de Su obra terminada.

¡Hoy, cuando tomamos el pan, nosotros estamos declarando que la salud y vida divina de Jesús fluyen en nuestros cuerpos!  Cuando tomamos la copa, nosotros estamos declarando que somos perdonados y que hemos sido hechos justos —¡rectos delante de Dios!  Nosotros podemos entrar con confianza a la presencia de Dios (ve Heb. 4:16) y cuando oramos, podemos estar seguros de que Dios nos oye.

Así que… ¿qué necesito preparar antes de tomar la Santa Cena?
Bueno, antes de que la tomes, queremos que sepas que la Santa Cena no es un ritual que mantener, sino una bendición que recibir.  La Santa Cena se trata del amor de Dios por ti y de Su poder para sanarte y liberarte de toda enfermedad y dolor.
Y debido a que no es un ritual, no hay un solo tipo de pan o bebida especial que haya que usarse.  Jesús Mismo uso el pan y la bebida que tenía disponible en la mesa durante la última cena.
Cuando tú tomas la Santa Cena, de hecho estás teniendo un momento de comunión íntima con tu Salvador, de aquí que también se le conozca como “La Comunión con el Señor”.

¿Cómo se toma la Santa Cena?
Primero, toma el pan en tu mano y di:
Gracias, Padre, por el regalo de Tu Hijo.  Por los azotes que cayeron sobre Su espalda, mi cuerpo fue sanado desde la coronilla de mi cabeza hasta las plantas de mis pies.  Cada célula, cada órgano, cada función de mi cuerpo es sanada, restaurada y renovada.  En el nombre de Jesús, yo creo y yo recibo.
[Come el pan.]
Luego, toma la copa en tu mano y di:
Señor Jesús, gracias por Tu preciosa sangre.  Tu vida libre de pecado y de enfermedades está en Tu sangre.  Y Tu sangre derramada ha quitado todo pecado de mi vida.  Por medio de Tu sangre, yo soy perdonado de todos mis pecados —pasados, presentes y futuros— y he sido completamente justificado [hecho justo].  ¡Tu sangre me ha redimido de toda maldición y hoy, yo puedo recibir libremente todas las bendiciones que coronan la cabeza de los justos!  Gracias Señor Jesús por amarme.  Amén.
[Bebe.]

¿Quieres saber más sobre la Santa Cena?
¿Estás enfrentando problemas de salud hoy?  ¿O está uno de tus seres queridos batallando contra una enfermedad crónica?  Mira cómo el Señor ha provisto una comida para que tú puedas acceder a Su sanidad hoy, leyendo el más reciente libro del Pastor Joseph Prince “Come Tu Ruta A La Vida y La Salud: Desbloquea El Poder De La Santa Cena."

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