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jueves, 13 de febrero de 2020

Discerniendo El Cuerpo Del Señor


Inspiración de Gracia
Y después de dar gracias, lo partió y dijo: “Esto es Mi cuerpo que es para vosotros; haced esto en memoria de Mí.”  (1 Corintios 11:24)
¿Alguna vez has visto de cerca el pan de Matzá que los judíos comen durante su cena de Pascua?  El pan, que es sin levadura, está traspasado con hileras de pequeños agujeros que forman rayas.  También está ligeramente quemado.  Muchas iglesias usan hoy en día este pan para la Santa Cena.
¿Sabes por qué el pan está traspasado, rayado y quemado?
Amigo, el pan que tomas en tus manos cuando participas de la Cena del Señor, habla del cuerpo de nuestro Señor Jesucristo cuando Él llevó nuestros pecados y enfermedades en la cruz.
Al igual que el pan, Él fue traspasado en Su frente por la corona de espinas, así como en Sus manos y pies, por los clavos.  Él también fue traspasado en Su costado por la lanza de un soldado.  El profeta Isaías dice: “Él fue traspasado por nuestras rebeliones.” (Isaías 53:5, NVI)
Al igual que el pan, Él fue azotado en Su espalda hasta que Su carne quedó desgarrada y sangrando, y Sus huesos quedaron expuestos, de modo que hoy, tú puedes decir: “Gracias a Sus heridas yo fui sanado.” (Ver Isaías 53:5)
¿Y qué acerca de las marcas quemadas en el pan?  El fuego completo de la ira de Dios cayó sobre Jesús, quemando nuestros pecados hasta convertirlos en cenizas y al mismo tiempo, sacando la fragancia de la ofrenda de Jesús.  ¡Hoy, tus pecados y actos fuera de la ley no son más que cenizas y tu Padre en el cielo ya no los recuerda! (Ver Hebreos 8:12)
Así que, la próxima vez que participes del pan durante la Santa Cena, recuerda que Jesús fue traspasado por tus pecados y azotado por tu sanidad.  ¡Él llevó el juicio ardiente de Dios para que tú nunca seas juzgado por tus pecados!  ¡Él también llevó tus enfermedades y cargó tus dolores para que tú puedas caminar en salud divina!
Cuando tú disciernes estas preciosas verdades acerca del cuerpo de nuestro Señor, estás participando de la Santa Cena de una manera digna.  Y no serás ni débil, ni enfermo, ni morirás antes de tu tiempo. (Ver 1 Corintios 11:27–30)  ¡No, tú serás fuerte y saludable, y vivirás por mucho tiempo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince