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viernes, 3 de abril de 2020

Poder Del Cuerpo De Jesús Al Tuyo


Inspiración de Gracia
“… Tomad, comed; esto es Mi cuerpo.”  (Mateo 26:26)
¿Te imaginas al Señor enfermo, resfriado o con fiebre mientras andaba en la tierra?  ¡No, nuestro Señor Jesús nunca estuvo enfermo!  Él era vibrante, lleno de vida y lleno de salud.  Cuando Él les dijo a Sus discípulos: “Tomad, comed; esto es Mi cuerpo”, ellos podían visualizar prácticamente lo que significaba porque habían vivido y caminado con este Hombre.  Habían visto personas sin manos o pies, ser restaurados cuando tocaban Su cuerpo. (Ver Mateo 15:30–31)
¡Incluso Su ropa estaba empapada con Su salud!  Una mujer que tenía un flujo de sangre durante 12 años —ningún médico pudo curarla— fue sanada de inmediato cuando tocó el borde de Su manto.  Si el borde de Su manto estaba empapado con Su salud, vitalidad, energía y resplandor divino, ¡cuánto más Su cuerpo!
Como sabes, algunos de los versículos más alentadores en los Evangelios son estos: ”… y todos los que lo tocaban quedaban curados” (Marcos 6:56), “… porque de Él salía un poder que a todos sanaba.” (Lucas 6:19)  ¡Yo amo esos versos!  ¡Ese es nuestro Jesús!
La Biblia dice que ellos pusieron a los enfermos por las calles y Jesús caminó por allí, los tocó y los sanó.  Ahora, nosotros vemos a las estrellas de cine haciendo esto: ellos corren aquí y allá, chocan las manos con sus fanáticos, pero ninguno resulta sanado.  Sin embargo, donde quiera que Jesús caminó, a quien quiera que Él tocó, Él lo sanó.  Imagina esto: Un camino de personas.  ¡Los que están por delante a Jesús están postrados, pero aquellos que han quedado detrás de Él, a quienes Él ha tocado, están saltando de alegría y lo siguen!  Así es como Jesús sanaba a los enfermos.
Entonces esa noche, cuando Él dijo: “Tomad, comed; esto es Mi cuerpo”, mientras partía el pan y se lo daba a Sus discípulos para que comieran, ellos sabían lo que esto significaba.  Y probablemente estaban pensando: “¡Vamos a ingerir Su salud en nuestros cuerpos!  ¡Aleluya!”
Eso es lo que tú debes creer cuando participas de la Santa Cena.  Esto no es solo un ritual o un acto simbólico.  ¡No, tú debes creer que Él es el verdadero pan del cielo que tomó tu cáncer, diabetes y enfermedades del corazón, para que tú puedas tener Su salud sobrenatural!  Y cuando comas de Su cuerpo partido con esta revelación, ¡tú vas a tener la vida en abundancia y la salud del Señor!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 27 de septiembre de 2019

BLOG ESPECIAL: ¿Qué Es La Santa Cena? ¿Y Por Qué La Tomamos?



JOEY O | 3 MIN LECTURA

La Santa Cena o La Cena del Señor, representa la más grande expresión de amor de Dios por Su pueblo.
Está compuesta por el pan, que representa el cuerpo de Jesús que fue azotado y quebrantado antes y durante Su crucifixión, y la copa, que representa Su sangre derramada.
Cuando Jesús caminó sobre la tierra, Él estaba lleno de vida y salud.  Él nunca estuvo enfermo, pero anduvo sanando a los enfermos.
Pero antes de que Jesús fuera a la cruz, Él fue terriblemente azotado por los soldados romanos y Su cuerpo fue desgarrado mientras Él colgaba de la cruz.
¿Por qué?  Porque en la cruz, todas nuestras enfermedades y dolores fueron puestos en el cuerpo perfecto y saludable de Jesús, para que nosotros podamos caminar en salud divina.  Es por eso que la Biblia dice: “Por Sus llagas hemos sido sanados”. (Isa. 53:5)

¿Por qué tomamos la Santa Cena?
Además de nacer de nuevo en Cristo, un cuerpo y una mente sanos son las mayores bendiciones que cualquiera puede tener.  Es por eso que Juan el discípulo dice: “Amado, ruego que en todas las cosas tú seas exitoso y próspero y que tengas buena salud [física], así como [yo sé] que prospera tu alma [espiritualmente]”. (3 Juan 1:2, AMP)
La Santa Cena es el Sistema de entrega de Dios mediante el cual la sanidad, la plenitud y todas las buenas bendiciones que Cristo compró para nosotros en la cruz, son liberadas en nuestras vidas.
En la noche en que Él fue traicionado, Jesús comió Su última cena con Sus discípulos.  Conociendo lo que Él obtendría por medio de Su sacrificio, Jesús instituyó la Santa Cena.  Su amorosa instrucción es que nosotros “hagamos esto en memoria de Él”. (Ver Lucas 22:19)
“… en memoria de Él”.
Cada vez que tomamos la Santa Cena, debemos ser conscientes de cómo Su cuerpo fue quebrantado por nuestra plenitud y Su preciosa sangre fue derramada por el perdón de nuestros pecados.  Cada vez que nosotros tomamos la Santa Cena conscientes de esto, nosotros “proclamamos la muerte del Señor hasta que Él venga”. (1 Cor. 11:26)

Toma la Santa Cena con la revelación de Su obra terminada.

¡Hoy, cuando tomamos el pan, nosotros estamos declarando que la salud y vida divina de Jesús fluyen en nuestros cuerpos!  Cuando tomamos la copa, nosotros estamos declarando que somos perdonados y que hemos sido hechos justos —¡rectos delante de Dios!  Nosotros podemos entrar con confianza a la presencia de Dios (ve Heb. 4:16) y cuando oramos, podemos estar seguros de que Dios nos oye.

Así que… ¿qué necesito preparar antes de tomar la Santa Cena?
Bueno, antes de que la tomes, queremos que sepas que la Santa Cena no es un ritual que mantener, sino una bendición que recibir.  La Santa Cena se trata del amor de Dios por ti y de Su poder para sanarte y liberarte de toda enfermedad y dolor.
Y debido a que no es un ritual, no hay un solo tipo de pan o bebida especial que haya que usarse.  Jesús Mismo uso el pan y la bebida que tenía disponible en la mesa durante la última cena.
Cuando tú tomas la Santa Cena, de hecho estás teniendo un momento de comunión íntima con tu Salvador, de aquí que también se le conozca como “La Comunión con el Señor”.

¿Cómo se toma la Santa Cena?
Primero, toma el pan en tu mano y di:
Gracias, Padre, por el regalo de Tu Hijo.  Por los azotes que cayeron sobre Su espalda, mi cuerpo fue sanado desde la coronilla de mi cabeza hasta las plantas de mis pies.  Cada célula, cada órgano, cada función de mi cuerpo es sanada, restaurada y renovada.  En el nombre de Jesús, yo creo y yo recibo.
[Come el pan.]
Luego, toma la copa en tu mano y di:
Señor Jesús, gracias por Tu preciosa sangre.  Tu vida libre de pecado y de enfermedades está en Tu sangre.  Y Tu sangre derramada ha quitado todo pecado de mi vida.  Por medio de Tu sangre, yo soy perdonado de todos mis pecados —pasados, presentes y futuros— y he sido completamente justificado [hecho justo].  ¡Tu sangre me ha redimido de toda maldición y hoy, yo puedo recibir libremente todas las bendiciones que coronan la cabeza de los justos!  Gracias Señor Jesús por amarme.  Amén.
[Bebe.]

¿Quieres saber más sobre la Santa Cena?
¿Estás enfrentando problemas de salud hoy?  ¿O está uno de tus seres queridos batallando contra una enfermedad crónica?  Mira cómo el Señor ha provisto una comida para que tú puedas acceder a Su sanidad hoy, leyendo el más reciente libro del Pastor Joseph Prince “Come Tu Ruta A La Vida y La Salud: Desbloquea El Poder De La Santa Cena."

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domingo, 30 de septiembre de 2018

Poder Del Cuerpo De Jesús Al Tuyo


“… Tomad, comed; esto es Mi cuerpo.”
Mateo 26:26
¿Puedes imaginar enfermo al Señor, con un resfriado o fiebre mientras andaba en la tierra?  ¡No, nuestro Señor Jesús nunca estuvo enfermo!  Él era vigoroso, lleno de vida y lleno de salud.  Cuando le dijo a Sus discípulos: “Tomad, comed; esto es Mi cuerpo,” ellos pudieron visualizar prácticamente lo que eso significaba porque habían vivido y caminado con ese Hombre.  Habían visto personas sin manos o pies que fueron sanados cuando tocaron Su cuerpo.  (Mateo 15:30-31)
¡Aún Sus ropas estaban impregnadas con Su salud!  Una mujer que tenía un flujo de sangre durante 12 años —ningún doctor la había podido sanar— fue sanada inmediatamente cuando tocó el borde de Su manto.  Y si el borde de Su manto estaba impregnado con Su salud, vitalidad, energía y resplandor divino, ¡cuánto más Su cuerpo!
Sabes, unos de los versículos más alentadores de los Evangelios, son estos: “… Y todos los que lo tocaban quedaban curados,” (Marcos 6:56)  “… porque de Él salía un poder que a todos sanaba.” (Lucas 6:19)  ¡Amo estos versículos!  ¡Ese es nuestro Jesús!
La Biblia dice que ellos ponían a los enfermos en las plazas, y Jesús caminando alrededor, los tocaba y los sanaba.  Ahora, ves a las estrellas de cine hacer esto: Ellos corren de aquí para allá,  le dan la mano a sus seguidores, sin embargo nadie es sanado.  Pero a donde sea que Jesús iba, a quien quiera que Él tocara, lo sanaba.  Imagina esto: Una impresión de las personas.  Aquellos en frente de Jesús están tendidos, pero aquellos detrás de Él a quienes Él había tocado, están saltando de gozo y siguiéndole.  ¡Así es como Jesús sanaba a los enfermos!
Así que, esa noche, cuando Él dijo: “Tomad, comed; esto es Mi cuerpo”, mientras Él partía el pan y lo daba a Sus discípulos para que lo comieran, ellos sabían lo que esto significaba.  Ellos probablemente pensaban: “¡Vamos a ingerir Su salud en nuestros cuerpos!  ¡Aleluya!”
Eso es lo que tú debes creer cuando tomas la Santa Cena.  No se trata solo de un ritual o acto simbólico.  ¡No, debes creer que Él es el verdadero pan del cielo, que tomó tu cáncer, diabetes y enfermedad del corazón, para que tú puedas tener Su salud sobrenatural!  ¡Y cuando tú comes de Su cuerpo que es partido, con esta revelación, vas a tener vida en abundancia y la salud del Señor!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 3 de septiembre de 2018

La Cabeza Y El Cuerpo Son Uno


El es también la cabeza del cuerpo que es la iglesia; y El es el principio, el primogénito de entre los muertos, a fin de que El tenga en todo la primacía.
Colosenses 1:18
La Palabra de Dios dice que Cristo es la cabeza y nosotros, la iglesia somos Su cuerpo.  Así que, Cristo y la iglesia son uno.  ¡Cristo y tú son uno!  No podríamos decir que Dios ve a Cristo, la cabeza, perfecto, pero a Su cuerpo, lo ve imperfecto.  O que Cristo es aceptado, pero Su cuerpo es no aceptado.  ¡La medida de la aceptación de Jesús ante Dios es la medida de tu aceptación ante Dios!
Así que no tiene sentido decir que la cabeza está bien, pero el cuerpo está enfermo, que la cabeza es rica, pero el cuerpo tiene escasez, o que la cabeza descansa, pero el cuerpo está lleno de estrés.  Mi amigo, lo que Jesús es delante de Dios, tú, Su cuerpo, también lo eres.  ¡Como Él es, así eres tú en este mundo!  (1 Juan 4:17) 
Hoy, Dios quiere que tú recuperes que Cristo sea tu cabeza.  Comienza a creer que todas Sus perfecciones, y el deleite y gozo que Él brinda al corazón del Padre, Él los ha puesto a tu cuenta.  Y vas a comenzar a darte cuenta de que Jesús es un dulce aroma fragante para el Padre, ¡y tú también lo eres!
Mientras más comiences a ver que tú eres uno con Cristo, más vas a darte cuenta de que cualquier cosa que necesites en este momento, Él lo está concediendo para ti.  Si tú tienes enfermedad en tu cuerpo, Cristo, tu cabeza, imparte Su salud y sanidad para ti.  Si te falta sabiduría, Cristo tu cabeza, libremente imparte Su sabiduría para ti.  Si tú tienes alguna escasez, Cristo tu cabeza, te da de Sus abundantes riquezas.
Amado, ten esta rica revelación de que Cristo y tú son uno.  Tú nunca vas a poder ser separado de Cristo, tu cabeza, de quien viene toda la provisión para tu cuerpo —todo el poder, la sabiduría, la provisión, y la salud.  Así que, declara: “¡Como Él es, así soy yo en este mundo!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 8 de abril de 2018

Discerniendo El Cuerpo Del Señor


Y después de dar gracias, lo partió y dijo: “Esto es Mi cuerpo que es partido para vosotros; haced esto en memoria de Mí.
1 Corintios 11:24
¿Alguna vez has visto de cerca el Matzá, el pan que los judíos comen durante su cena de Pascua?  Este pan, que es sin levadura, es traspasado por hileras de pequeños hoyitos que forman rayas.  También es ligeramente quemado.  Muchas iglesias hoy en día utilizan este pan para la Comunión de la Santa Cena.
¿Sabes por qué el pan es traspasado, marcado con rayas y quemado?
Mi amigo, el pan que tú sostienes en tus manos cuando participas de la Cena del Señor, representa al cuerpo de nuestro Señor Jesucristo cuando Él llevó nuestros pecados y nuestras enfermedades en la cruz.
Así como el pan, Él fue traspasado en Su frente por la corona de espinas, y en Sus manos y pies, por los clavos.  Él fue también traspasado en Su costado por la lanza de un soldado.  El profeta Isaías dijo: “Él fue traspasado por nuestras rebeliones…” (Isaías 53:5, NVI)
Así como el pan, Él fue herido en Su espalda, hasta que Su carne estaba toda desgarrada y ensangrentada, y Sus huesos estaban expuestos, para que hoy, tú puedas decir: “¡Por Sus heridas yo he sido sanado!” (Isaías 53:5)
¿Y qué pasa con las marcas de quemadura del pan?  El fuego completo de la ira de Dios cayó sobre Jesús, quemando nuestros pecados hasta convertirlos en cenizas, y al mismo tiempo, liberando la fragancia de la ofrenda de Jesús.  ¡Hoy, nuestros pecados y maldades, no son sino cenizas, y tu Padre celestial ya no se recuerda de ellos! (Hebreos 8:12)
Así que, la próxima vez que participes del pan, durante la Comunión de la Santa Cena, recuerda que Jesús fue traspasado por tus pecados y herido por tu sanidad.  ¡Él llevó el fuego del juicio de Dios, para que tú nunca vuelvas a ser juzgado por tus pecados!  ¡Él también llevó tus enfermedades y cargó tus dolores para que tú puedas caminar en salud divina!
Cuando tú comprendes estas preciosas verdades sobre el cuerpo del Señor, tú estás participando de la Santa Cena de una manera digna.  Y no vas a ser débil, ni enfermizo, ni vas a morir antes de tu tiempo. (1 Corintios 27-30)  No, ¡tú vas a ser fuerte y saludable, y vas a vivir una vida larga!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 22 de enero de 2017

El Poder Del Cuerpo y La Sangre

 “Porque todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que El venga.”
1a Corintios 11:26

Hace tiempo, una miembro de nuestra iglesia desarrolló trombosis venosa profunda mientras iba en un vuelo hacia a Israel.  Cuando desembarcaba del avión, ella colapsó y fue trasladada de urgencia al hospital.  Pero en el camino, su corazón dejó de latir.  Aparentemente, el coágulo de sangre en su pierna había viajado hacia su corazón, provocando que dejara de latir.   Después de algunos intentos, los doctores lograron revivir su corazón, pero ella permaneció inconsciente.  
A los pocos días, cuando llegué al hospital con algunos de los líderes de la iglesia, me dijeron que su condición había empeorado.  Ella estaba en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).  Mis líderes y yo decidimos tomar la Santa Cena en la UCI, proclamando que Jesús había llevado todas sus enfermedades, incluyendo la trombosis venosa profunda, y que Su sangre ya la había redimido de todas las maldiciones, incluyendo las enfermedades y la muerte. 
Al día siguiente, ¡ella recuperó la conciencia! Su recuperación fue tan sobrenatural que después de una semana de observación, fue dada de alta y pronto estaba de gira por Israel con el siguiente grupo que llegó.
En otro caso, la anciana madre de un miembro de la iglesia fue sometida a una serie de operaciones y su estado se deterioró hasta el punto en el que el médico le dijo a la familia que debían prepararse para lo peor.  La familia tomó la Santa Cena en la UCI.  Ellos incluso pusieron una pequeña miga del pan en la boca de su madre y también vertieron un poquito de jugo de uva.  Al tercer día, algo milagroso sucedido: ¡Su madre recobró la conciencia, ella se recuperó  y fue dada de alta poco tiempo después!
Observa que cada vez que comes el pan y bebes de la copa, estás proclamando la muerte del Señor por ti.  Es decir que Tú disciernes que el cuerpo del Señor fue quebrantado para que tu cuerpo pudiera ser sano.  Y disciernes que Su cuerpo saludable llevó tus enfermedades y dolores, para que tu cuerpo pudiera tener salud.  Así que, cuando comes el pan, tú estás declarando que por sus heridas eres sanado.  Y cuando  bebes la copa, estás bebiendo la vida de Jesús que está en Su sangre.
Amado, la vida de Jesús es sin dolor, sin enfermedad y sin pobreza.  Esta atrae el favor y las bendiciones de Dios.  Y como tú tienes esa vida en ti, ¡esto provoca que sucedan cosas buenas para ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Cada vez que comes el pan y bebes de la copa, estás proclamando la muerte del Señor por ti.


viernes, 18 de marzo de 2016

Tú Eres Perfecto A Los Ojos De Dios

Pero El, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, se sentó a la diestra de Dios… Porque por una ofrenda El ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados.
Hebreos 10:12, 14

Dios te ve a ti sin defecto, mancha o imperfección, así que honra Su Palabra y la obra terminada de Su Hijo diciendo: “¡Amén!”  No dudes de tu perfección en Cristo.
El verte a ti mismo lejos de ser perfecto no es modestia, es fallar en el entendimiento del sacrificio perfecto que Jesús hizo por ti.
La Biblia nos dice: “Porque por una ofrenda Él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados.”  ¿Comprendes esto?  Tú no solo fuiste santificado, esto es, hecho santo, sino que por la misma ofrenda de Su cuerpo, tú has sido perfeccionado.  ¡Tú eres santo y perfecto a los ojos de Dios!
Tus pecados han sido limpiados perfectamente.  Hoy, Jesús está sentado a la diestra de Su Padre, no porque Él es el Hijo de Dios (aunque esto es verdad), ¡sino porque Su obra de limpiar tus pecados está terminada completamente y es perfecta!
Así que, en vez de ser consciente de tus pecados, que es tener una consciencia de mal (Hebreos 10:22), tú puedes tener una consciencia de perfección, una consciencia que es libre de la culpa y la condenación de los pecados.
Cuando te descubras consciente de tus pecados, solamente di: “Gracias Señor Jesús, por Tu maravillosa obra en la cruz.  Es una obra perfecta que ha limpiado todos mis pecados completamente.”
“Espíritu Santo, gracias por convencerme de justicia, la cual no es justicia propia, sino justicia de Dios que me fue dada como regalo.  Sigue convenciéndome durante los próximos días, recordándome especialmente cuando fallo, que yo sigo siendo la justicia de Dios en Cristo.”
Mi amigo, Dios te ve perfecto, sin ninguna mancha de pecado.  Él te ve cubierto con las  hermosas vestiduras blancas de Su propia justicia.  Él te trata como un hombre justo porque eso es lo que Él hizo por ti.  Así que, espera que te sucedan cosas buenas, porque “hay bendiciones sobre la cabeza del justo.”  (Proverbios 10:6)
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

El verte a ti mismo lejos de ser perfecto es fallar en el entendimiento del sacrificio perfecto que Jesús hizo por ti.


jueves, 17 de septiembre de 2015

Tú Eres Perfecto A Los Ojos De Dios

Hebreos 10:12, 14
Pero El, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, se sentó a la diestra de Dios… Porque por una ofrenda El ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados.
Dios te ve sin defecto, mancha o imperfección, así que, honra Su Palabra y la obra terminada de Su Hijo, diciendo: “¡Amén!”  No dudes de tu perfección en Cristo.
El verte a ti mismo lejos de ser perfecto no es modestia, sino fallar en entender el sacrificio perfecto que Jesús ha hecho por ti.
La Biblia nos dice: “Porque por una ofrenda El ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados.”  ¿Lo entendiste?  Tú no sólo has sido santificado, esto es, hecho santo, sino que por la misma ofrenda de Su cuerpo, tú has sido perfeccionado.  ¡Ante los ojos de Dios, tú eres santo y perfecto!
Tus pecados han sido purgados perfectamente.  Hoy, Jesús está sentado a la diestra de Su Padre, no porque Él sea el Hijo de Dios (aunque esto es cierto), sino porque Su obra de purgar tus pecados está completamente terminada y es perfecta!
Así que, en vez de estar consciente de tus pecados, lo cual es tener una mala conciencia (Hebreos 10:22), tú puedes tener una conciencia perfecta, una conciencia que está libre de la culpa y condenación de los pecados.
Cuando encuentres que estás consciente de tus pecados, solo di: “Gracias, Señor Jesús, por Tu maravillosa obra en la cruz.  Es una obra perfecta que ha quitado todos mis pecados completamente.”
“Espíritu Santo, gracias por convencerme de justicia, no la mía, sino la justicia de Dios dada a mí como un regalo.  Sigue convenciéndome en los días venideros, recordándome especialmente cuando fallo, que yo todavía soy la justicia de Dios en Cristo.”
Mi amigo, Dios te ve perfecto sin ninguna mancha de pecado.  Él te ve cubierto en las hermosas ropas blancas de Su propia justicia.  Él te trata como un hombre justo, porque eso es lo que te ha hecho.  Así que, espera que te sucedan cosas buenas porque “¡hay bendiciones sobre la cabeza del justo!” (Proverbios 10:6).
Pensamiento Del Día

El verte a ti mismo lejos de ser perfecto es fallar en entender el sacrificio perfecto que Jesús ha hecho por ti.


viernes, 14 de agosto de 2015

Poder Del Cuerpo De Jesús Al Tuyo

“… Tomad, comed; esto es Mi cuerpo.”
Mateo 26:26
Puedes imaginar enfermo al Señor, con un resfriado o fiebre mientras andaba en la tierra?  ¡No, nuestro Señor Jesús nunca estuvo enfermo!  Él era vigoroso, lleno de vida y lleno de salud.  Cuando le dijo a Sus discípulos: “Tomad, comed; esto es Mi cuerpo,” ellos pudieron visualizar prácticamente lo que eso significaba porque habían vivido y caminado con ese Hombre.  Habían visto personas sin manos o pies que fueron sanados cuando tocaron Su cuerpo.  (Mateo 15:30-31)
¡Aún Sus ropas estaban impregnadas con Su salud!  Una mujer que tenía un flujo de sangre durante 12 años —ningún doctor la había podido sanar— fue sanada inmediatamente cuando tocó el borde de Su manto.  Y si el borde de Su manto estaba impregnado con Su salud, vitalidad, energía y resplandor divino, ¡cuánto más Su cuerpo!
Sabes, unos de los versículos más alentadores de los Evangelios, son estos: “… Y todos los que lo tocaban quedaban curados,” (Marcos 6:56)  “… porque de Él salía un poder que a todos sanaba.” (Lucas 6:19)  ¡Amo estos versículos!  ¡Ese es nuestro Jesús!
La Biblia dice que ellos ponían a los enfermos en las plazas, y Jesús caminando alrededor, los tocaba y los sanaba.  Ahora, ves a las estrellas de cine hacer esto: Ellos corren de aquí para allá,  le dan la mano a sus fans, sin embargo nadie es sanado.  Pero a donde sea que Jesús iba, a quien quiera que Él tocara, lo sanaba.  Imagina esto: Una impresión de las personas.  Aquellos en frente de Jesús están tendidos, pero aquellos detrás de Él a quienes Él había tocado, están saltando de gozo y siguiéndole.  ¡Así es como Jesús sanaba a los enfermos!
Así que, esa noche, cuando Él dijo: “Tomad, comed; esto es Mi cuerpo”, mientras Él partía el pan y lo daba a Sus discípulos para que lo comieran, ellos sabían lo que esto significaba.  Ellos probablemente pensaban: “¡Vamos a ingerir Su salud en nuestros cuerpos!  ¡Aleluya!”
Eso es lo que tú debes creer cuando participas de la Comunión de la Santa Cena.  No se trata solo de un ritual o acto simbólico.  ¡No, debes creer que Él es el verdadero pan del cielo, que tomó tu cáncer, diabetes y enfermedad del corazón, para que tú puedas tener Su salud sobrenatural!  ¡Y cuando tú comes de Su cuerpo que es partido, con esta revelación, vas a tener vida en abundancia y la salud del Señor!

Pensamiento Del Día

¡Cree que Jesús es el verdadero pan del cielo que tomó tu cáncer, diabetes y enfermedad del corazón, para que tú puedas tener su salud sobrenatural!


martes, 16 de junio de 2015

La Cabeza Y El Cuerpo Son Uno

Colosenses 1:18
El es también la cabeza del cuerpo que es la iglesia; y El es el principio, el primogénito de entre los muertos, a fin de que El tenga en todo la primacía.
La Palabra de Dios dice que Cristo es la cabeza y nosotros, la iglesia somos Su cuerpo.  Así que, Cristo y la iglesia son uno.  ¡Cristo y tú son uno!  No podríamos decir que Dios ve a Cristo, la cabeza, perfecto, pero a Su cuerpo, imperfecto.  O que Cristo es aceptado, pero Su cuerpo, es no aceptado.  ¡La medida de la aceptación de Jesús ante Dios es la medida de tu aceptación ante Dios!
Así que no tiene sentido decir que la cabeza está bien, pero el cuerpo está enfermo, que la cabeza es rica, pero el cuerpo tiene escasez, o que la cabeza descansa, pero el cuerpo está lleno de estrés.  Mi amigo, lo que Jesús es delante de Dios, tú, Su cuerpo, también lo eres.  ¡Como Él es, así eres tú en este mundo!  (1a Juan 4:17) 
Hoy, Dios quiere que tú recuperes que Cristo sea tu cabeza.  Comienza a creer que todas Sus perfecciones, y el deleite y gozo que Él brinda al corazón del Padre, Él los ha puesto a tu cuenta.  Y vas a comenzar a darte cuenta de que Jesús es un dulce aroma fragante para el Padre, ¡y tú también lo eres!
Mientras más comiences a ver que tú eres uno con Cristo, más vas a darte cuenta de que cualquier cosa que necesites en este momento, Él lo está concediendo para ti.  Si tú tienes enfermedad en tu cuerpo, Cristo, tu cabeza, imparte Su salud y sanidad para ti.  Si te falta sabiduría, Cristo tu cabeza, libremente imparte Su sabiduría para ti.  Si tú tienes alguna escasez, Cristo tu cabeza, te da de Sus abundantes riquezas.
Amado, ten esta rica revelación de que Cristo y tú son uno.  Tú nunca vas a poder ser separado de Cristo, tu cabeza, de quien viene toda la provisión para tu cuerpo —todo el poder, la sabiduría, la provisión, y la salud.  Así que, declara: “¡Como Él es, así soy yo en este mundo!”
Pensamiento Del Día

¡La medida de la aceptación de Jesús ante de Dios, es la medida de tu aceptación ante Dios!


sábado, 21 de febrero de 2015

Tú Eres Perfecto A Los Ojos De Dios

Hebreos 10:12, 14
Pero El, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, se sentó a la diestra de Dios... Porque por una ofrenda Él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados. 
Dios te ve a ti sin defecto, mancha o imperfección, así que honra Su Palabra y la obra terminada de Su Hijo diciendo: “¡Amén!”  No dudes de tu perfección en Cristo.
El verte a ti mismo lejos de ser perfecto no es modestia, es fallar en el entendimiento del sacrificio perfecto que Jesús hizo por ti.
La Biblia nos dice: “Porque por una ofrenda Él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados.”  ¿Comprendes esto?  Tú no solo fuiste santificado, esto es, hecho santo, sino que por la misma ofrenda de Su cuerpo, tú has sido perfeccionado.  ¡Tú eres santo y perfecto a los ojos de Dios!
Tus pecados han sido limpiados perfectamente.  Hoy, Jesús está sentado a la diestra de Su Padre, no porque Él es el Hijo de Dios (aunque esto es verdad), ¡sino porque Su obra de limpiar tus pecados está terminada completamente y es perfecta!
Así que, en vez de ser consciente de tus pecados, que es tener una consciencia de mal (Hebreos 10:22), tú puedes tener una consciencia de perfección, una consciencia que es libre de la culpa y la condenación de los pecados.
Cuando te descubras consciente de tus pecados, solamente di: “Gracias Señor Jesús, por Tu maravillosa obra en la cruz.  Es una obra perfecta que ha limpiado todos mis pecados completamente.”
“Espíritu Santo, gracias por convencerme de justicia, la cual no es justicia propia, sino justicia de Dios que me fue dada como regalo.  Sigue convenciéndome durante los próximos días, recordándome especialmente cuando fallo, que yo sigo siendo la justicia de Dios en Cristo.”
Mi amigo, Dios te ve perfecto, sin ninguna mancha de pecado.  Él te ve cubierto con las  hermosas vestiduras blancas de Su propia justicia.  Él te trata como un hombre justo porque eso es lo que Él hizo por ti.  Así que, espera que te sucedan buenas cosas por as bendiciones están en la cabeza de los justos  (Proverbios 10:6).
Pensamiento Del Día

El verte a ti mismo lejos de ser perfecto es fallar en el entendimiento del sacrificio perfecto que Jesús hizo por ti.


lunes, 11 de marzo de 2013

¡Por Sus Azotes Usted Está Sanado!



Medite En

Ciertamente llevó Él nuestras enfermedades (aflicciones, debilidades y angustias) y llevó nuestros dolores y tristezas [del castigo], pero nosotros [ignorantes] lo consideramos azotado, herido y abatido por Dios [como si tuviera la lepra].  Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestras culpas e iniquidades; el castigo [necesario para obtener] nuestra paz y bienestar fue sobre Él, y con azotes [que le hirieron] hemos sido sanados y hechos completos.

Isaías 53:4-5 (Trad. AMP)


Isaías 53:4-5 es una prueba para siempre del amor del Señor por nosotros y Su deseo por que seamos personas completas.
¿Qué tan importante son su sanidad y salud para Él?  Es muy importante que Él mismo pagó el alto y terrible precio por su plenitud.
Cuando salió la película La Pasión de Cristo, de Mel Gibson, la gente se quejó de que la escena de la flagelación era demasiado gráfica y violenta.  La verdad es que esta solamente retrataba una fracción de lo que el Señor realmente sufrió por nosotros.
Jesús fue azotado violentamente más allá del reconocimiento humano por el equipo de tortura romano.  Su carne fue triturada hasta el punto de que sus huesos estaban expuestos, blanco crudo en medio de sangre y músculos desgarrados.
Él llevó los azotes para que nosotros no tengamos que llevarlos.  Su cuerpo estaba roto, para que el nuestro pudiera estar completo, y por Sus azotes hemos sido sanados.  Manténgase meditando en esta verdad poderosa y vea Su sanidad y salud divina manifestarse en su cuerpo!

Bendiciones,
Joseph Prince