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domingo, 25 de agosto de 2019

Dios Es Un Buen Padre


Medita En
Y el Señor apartará de ti toda enfermedad; y no pondrá sobre ti ninguna de las enfermedades malignas de Egipto que has conocido.  (Deuteronomio 7:15, AMP)
Deja de creer la MENTIRA de que Dios te da enfermedades, dolores y accidentes para castigarte o enseñarte una lección.  Estas cosas vienen del diablo y debido a la obra terminada de Jesús, nosotros hemos sido redimidos de toda obra del maligno y de toda maldición.  Nosotros podemos recibir protección contra toda obra del mal, toda enfermedad y dolencia.  ¡Y por las llagas en la espalda de Jesús, nosotros hemos sido sanados!
¡No cedas el derecho a estar enfermo y derrotado cuando Dios que está lleno de gracia y misericordia quiere que estés sano, bendecido y protegido de toda obra del maligno!  Comienza a esperar las buenas dádivas del Señor.  Rechaza cualquier cosa que incluso remotamente sugiera que Dios está enojado contigo y te quiera disciplinar con enfermedades y accidentes.  ¡Él es un buen Dios y un buen Padre!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 20 de abril de 2019

El Perdón Y La Sanidad Van De La Mano


Medita En
Mas Él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por Sus heridas hemos sido sanados.  (Isaías 53:5)
Hay otra razón por la que podemos celebrar y es saber que Jesús soportó el castigo que se nos debía: el perdón y la sanidad van de la mano.  La Biblia dice que Él, que nunca violó una sola ley de Dios “fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre él, y por Sus heridas, hemos sido sanados”. (Isa. 53:5)  ¿Ves cómo la sanidad y el precio por nuestro perdón están tan estrechamente relacionados en la Palabra de Dios?
Hoy, muchos están luchando por sanarse a sí mismos de sus enfermedades, dolencias, trastornos mentales y adicciones.  Yo quiero anunciarte hoy que nuestra parte es recibir el perdón de Jesús y creer cada día que somos perdonados.  Cuanto más conscientes del perdón somos, más fácilmente vamos a experimentar sanidad y libertad de toda dolencia corporal, opresión mental y hábitos destructivos.
Uno de mis salmos favoritos dice así: “Bendice alma mía, al Señor, y bendiga todo mi ser Su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de Sus beneficios. Él es el que perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus enfermedades. (Sal. 103:1–3).  Ahora, ¿qué viene primero?  ¡La conciencia de que todos tus pecados son perdonados precede a la sanidad de todas tus enfermedades!
Y la palabra operativa aquí es todos.  Algunos de nosotros estamos cómodos con recibir un perdón parcial en ciertas áreas de nuestra vida.  Pero nos rehusamos a permitir que el perdón de Jesús toque algunas áreas oscuras —áreas que no podemos soltar y áreas por las que no podemos perdonarnos a nosotros mismos.  Cualesquiera que sean esos errores, te animo a que permitas que Jesús te perdone todos tus pecados y recibas sanidad para todas tus enfermedades.
Mi amigo, suelta el pasado.  Deja ir los errores.  Permítete hoy ser libre y aprende a perdonarte a ti mismo al recibir con un corazón abierto el perdón total y completo de Jesús.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 1 de junio de 2018

¡Tú Tienes La Victoria!


Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó.
Romanos 8:37
Si la Palabra de Dios dice que “somos más que vencedores por medio de Cristo,” entonces lo somos.  No es que vamos a serlo, es que ya lo somos.  Puede ser que ahora estemos experimentando algunos fracasos o contratiempos en la vida, pero solo cosas buenas resultarán de nuestras situaciones porque Dios dice que “en todas estas cosas somos más que vencedores.”  ¡Nosotros tenemos la victoria!
Verás, Dios nos ha puesto en Cristo, a quien Él ha exaltado al lugar más alto en el universo.  Así que, nosotros no estamos tratando de alcanzar el terreno de la victoria.  Nosotros ya estamos en el terreno de la victoria.  Nosotros no confesamos la Palabra de Dios para obtener la victoria.  Nosotros confesamos Su Palabra porque ya tenemos la victoria.  Nosotros no peleamos por la victoria.  Nosotros peleamos desde la victoria.
El diablo va a tratar de robar nuestra victoria.  Él va a venir contra nosotros con mentiras y temores, y nos hará estar conscientes de nuestras fallas, debilidades y síntomas, en áreas como nuestra salud.  Pero nosotros no estamos tratando de ser sanados.  Nosotros ya hemos sido sanados porque la Palabra de Dios declara que “por Sus heridas hemos sido sanados.” (Isaías 53:5)
Una hermana en nuestra iglesia estaba viendo a dos psiquiatras.  Ella había estado bajo cuidado psiquiátrico y medicación para tratamiento de ataques de pánico, durante la mayor parte de su vida.  Ella dijo que cuando comenzó a venir a nuestra iglesia y comenzó a aprender acerca de Jesús, la verdad de la Palabra de Dios comenzó a amanecer sobre ella.
Ella comenzó a creer que la victoria sobre su condición ya era suya y empezó a confesarla.  De ahí en adelante, todos sus temores fueron removidos y sus ataques de pánico acabaron.  Hoy, ella tiene una mente sana, es libre de la medicación y sabe que su vida es grandemente bendecida por medio de Jesús que la ama.
Mi amigo, en el momento en que aceptaste a Jesús como tu Salvador, tú has nacido de nuevo y la nueva persona dentro de ti es más que vencedora.  ¡Tú ya estás en el terreno de la victoria y tienes la victoria sobre toda situación difícil en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 30 de abril de 2018

Cubierto, Protegido, Liberado


El Señor iba delante de ellos, de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos, a fin de que anduvieran de día y de noche.
Éxodo 13:21
Cuando los hijos de Israel anduvieron errantes en el desierto, Dios los guió yendo delante de ellos en una columna de nube durante el día y una columna de fuego durante la noche.
Durante el día, Dios extendía la columna de nube como una cobertura sobre Su pueblo en el desierto, para prevenir que el sol abrasador los hiriera y los debilitara.  El pueblo estaba cubierto por Su sombra y se mantenían frescos.  Hoy, tú también estás bajo Su cobertura.  Él no va a permitir que tú seas derribado (Salmo 121:3-8), ni que seas oprimido por el “calor” del día. (Isaías 54:14)
Durante la noche, cuando el desierto se volvía oscuro y frío, Dios le daba a Su pueblo la columna de fuego para iluminar su camino, y para mantenerlos cálidos y seguros.  Hoy,  mientras tú caminas con Dios, no serás abrumado por los lugares fríos y oscuros de la vida, porque la Palabra de Dios dice: “Porque todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día.  No somos de la noche ni de las tinieblas”. (1 Tesalonicenses 5:5)  Y no temerás el terror de la noche, ni la pestilencia que anda en tinieblas, porque Dios te librará de ellas. (Salmos 91:5-6)
Como los hijos de Israel, quienes solamente necesitaban dirigir su mirada hacia arriba y poner sus ojos en la columna de nube y la columna de fuego, todo lo que tú necesitas hacer hoy es dirigir tu mirada hacia arriba y poner tus ojos en Jesús.  Cuando necesites Su dirección en una situación, busca a Jesús quien tiene para ti palabras de vida eterna. (Juan 6:68)  Cuando veas síntomas de enfermedad en tu cuerpo, busca a Jesús quien llevó todas nuestras enfermedades y nuestras dolencias. (Mateo 8:17)
Cuando los hijos de Israel fueron mordidos por serpientes en el desierto, Dios le dijo a Moisés que hiciera una serpiente de bronce y la colocara en un poste —una figura de Cristo siendo juzgado en la cruz. (Juan 3:14)  Aquellos que pusieron su mirada en la serpiente de bronce en vez de ponerla en sus heridas, fueron sanados. (Números 21:9)  ¡Aquel que pone su mirada en Jesús vive!
Amado, pon tu mirada en Jesús.  ¡Él es tu cobertura, tu protección y tu liberación!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 24 de marzo de 2018

Por Las Heridas De Jesús Tú Has Sido Sanado


… El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por Sus heridas hemos sido sanados.
Isaías 53:5
Sabías que una de las mayores críticas en contra de la película de Mel Gibson, La Pasión del Cristo, fue que esta era demasiado violenta, especialmente la parte en la que Jesús fue azotado.
Déjame decirte esto: ¡No fue lo suficientemente violenta!  La Biblia dice que en la cruz, el rostro de Jesús fue desfigurado más que el de cualquier otro hombre (ver Isaías 52:14).  En la película, aún después de todos los golpes, el actor James Caviezel, que interpretó a Jesús, todavía lucía bastante atractivo.
Pero la realidad es que cuando Jesús colgaba de la cruz, Él no tenía “aspecto hermoso… ni apariencia para que le deseemos”. (Isaías 53:2)  Él fue molido a golpes hasta que Su rostro se veía como gelatina colgando por fuera.
En la película, cuando ellos lo azotaban, solo una pequeña parte de Sus huesos fue expuesta, así que todavía se mantuvo bastante intacto.  Pero los salmos mesiánicos dicen: “Sobre Mis espaldas araron los aradores; alargaron sus surcos” (Salmo 129:3), y “Puedo contar todos Mis huesos.  Ellos Me miran, Me observan” (Salmo 22:17).  ¡Todos Sus huesos fueron expuestos!
Mi amigo, Él estaba pensando en ti cuando los soldados lo ataban al poste de flagelación.  Mientras ellos levantaban sus látigos, Él dijo: “¡Que todo caiga sobre Mi!”
Pero lo que cayó sobre Él no eran solo los látigos que rasgaban la carne de Su espalda desnuda, sino tus enfermedades y tus dolores.  Cada vez que Él fue azotado, toda forma de enfermedad y dolor, incluyendo artritis, cáncer, diabetes, gripe y dengue, cayeron sobre Él.  “El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por Sus heridas hemos sido sanados.”
Hoy, la sanidad es tu derecho porque Jesús ha pagado el precio por tu sanidad.  Así que, si el diablo te dice: “Tú no puedes ser sanado,” solo declara: “¡Jesús ha pagado por mi sanidad!  La enfermedad no tiene ningún derecho de estar en mi cuerpo.  ¡Yo soy sano en el nombre de Jesús!”
Toda maldición de enfermedad que debía caer sobre ti, cayó sobre Jesús en tu lugar.  Él llevó cada uno de esos azotes, para que tú puedas caminar en salud divina todos los días de tu vida.  ¡El precio ha sido pagado para que tú puedas levantarte y salir de la cama de tu aflicción!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph  Prince

sábado, 25 de noviembre de 2017

Quebrantado Por Nuestro Bienestar Total

Pero quiso el SEÑOR quebrantarle, sometiéndole a padecimiento…
Isaías 53:10
¿Cómo se produce el aceite de la santa unción?  Al quebrantar, moler o triturar aceitunas en una almazara para extraer el aceite.  Esta es una bella imagen del quebrantamiento de nuestro Señor Jesucristo, que comenzó en el Jardín de Getsemaní.  “Getsemaní” literalmente significa “prensa de aceite.”
La Biblia nos dice que Jesús fue herido por nuestras transgresiones.  Él fue molido por nuestras iniquidades.  El castigo por nuestra paz cayó sobre Él, y por Sus heridas hemos sido sanados.
Jesús vino para ser quebrantado por nosotros.  Llegó a ser golpeado, azotado y traspasado.  ¿Por qué?  ¡Para que todo lo que Él es –salud, vida, integridad, abundancia, productividad, gracia, bondad– pueda salir como aceite precioso para nuestras vidas!
Mi amigo, cada vez que utilices el aceite de la santa unción para sanidad, provisión o protección, recuerda que Jesús ya ha sido quebrantado por tu bienestar total.  Mira Su obra como algo completamente terminado, y entra en reposo.  ¡Así es como recibirás tu victoria! 
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


viernes, 7 de abril de 2017

¡Por Sus Heridas Tú Eres Sano!

Ciertamente llevó Él nuestras aflicciones (enfermedades, debilidades y angustias) y sufrió nuestras tristezas y dolores [del castigo], sin embargo nosotros [por ignorancia] lo consideramos como afligido, herido, y humillado por Dios [como si tuviera lepra]. Mas Él herido fue por nuestras transgresiones, Él fue molido por nuestras culpas y pecados; el castigo [necesario para obtener] la paz y el bienestar para nosotros fue sobre Él, y por los azotes [que lo hirieron] nosotros tenemos sanidad y plenitud.
Isaías 53:4-5  (Trad. Ver. AMP)


Isaías 53:4-5 es prueba para siempre del amor del Señor por ti y Su deseo por que vivas tu plenitud.
¿Qué tan importantes son tu salud y sanidad para Él?  Son tan importantes que Él Mismo pagó el alto y terrible precio por tu plenitud.
Cuando la película La Pasión de Cristo de Mel Gibson fue lanzada, las personas se quejaron porque las escenas de la flagelación eran demasiado gráficas y violentas.  La verdad es que estas solamente reflejaron una fracción de lo que nuestro Señor realmente sufrió en nuestro lugar.
Jesús fue flagelado violentamente, más allá del reconocimiento humano por los equipos de tortura romana.  Su carne fue triturada hasta el punto de que Sus huesos quedaron expuestos, un blanco crudo en medio de la sangre y los músculos desgarrados.
Él soportó los azotes para que nosotros no tuviéramos que hacerlo.  Su cuerpo fue quebrado para que el de nosotros pudiera tener plenitud, y para que por Sus heridas, nosotros hayamos sido sanados.  ¡Mantente meditando en esta poderosa verdad y mira Su sanidad y Su salud divina manifestarse en tu cuerpo!
Viendo a través de los ojos de la fe,   

Joseph Prince


lunes, 8 de agosto de 2016

Poder Del Cuerpo De Jesús Al Tuyo

“… Tomad, comed; esto es Mi cuerpo.”
Mateo 26:26

Puedes imaginar enfermo al Señor, con un resfriado o fiebre mientras andaba en la tierra?  ¡No, nuestro Señor Jesús nunca estuvo enfermo!  Él era vigoroso, lleno de vida y lleno de salud.  Cuando le dijo a Sus discípulos: “Tomad, comed; esto es Mi cuerpo,” ellos pudieron visualizar prácticamente lo que eso significaba porque habían vivido y caminado con ese Hombre.  Habían visto personas sin manos o pies que fueron sanados cuando tocaron Su cuerpo.  (Mateo 15:30-31)
¡Aún Sus ropas estaban impregnadas con Su salud!  Una mujer que tenía un flujo de sangre durante 12 años —ningún doctor la había podido sanar— fue sanada inmediatamente cuando tocó el borde de Su manto.  Y si el borde de Su manto estaba impregnado con Su salud, vitalidad, energía y resplandor divino, ¡cuánto más Su cuerpo!
Sabes, unos de los versículos más alentadores de los Evangelios, son estos: “… Y todos los que lo tocaban quedaban curados,” (Marcos 6:56)  “… porque de Él salía un poder que a todos sanaba.” (Lucas 6:19)  ¡Amo estos versículos!  ¡Ese es nuestro Jesús!
La Biblia dice que ellos ponían a los enfermos en las plazas, y Jesús caminando alrededor, los tocaba y los sanaba.  Ahora, ves a las estrellas de cine hacer esto: Ellos corren de aquí para allá,  le dan la mano a sus fans, sin embargo nadie es sanado.  Pero a donde sea que Jesús iba, a quien quiera que Él tocara, lo sanaba.  Imagina esto: Una impresión de las personas.  Aquellos en frente de Jesús están tendidos, pero aquellos detrás de Él a quienes Él había tocado, están saltando de gozo y siguiéndole.  ¡Así es como Jesús sanaba a los enfermos!
Así que, esa noche, cuando Él dijo: “Tomad, comed; esto es Mi cuerpo”, mientras Él partía el pan y lo daba a Sus discípulos para que lo comieran, ellos sabían lo que esto significaba.  Ellos probablemente pensaban: “¡Vamos a ingerir Su salud en nuestros cuerpos!  ¡Aleluya!”
Eso es lo que tú debes creer cuando participas de la Comunión de la Santa Cena.  No se trata solo de un ritual o acto simbólico.  ¡No, debes creer que Él es el verdadero pan del cielo, que tomó tu cáncer, diabetes y enfermedad del corazón, para que tú puedas tener Su salud sobrenatural!  ¡Y cuando tú comes de Su cuerpo que es partido, con esta revelación, vas a tener vida en abundancia y la salud del Señor!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

¡Cree que Jesús es el verdadero pan del cielo que tomó tu cáncer, diabetes y enfermedad del corazón, para que tú puedas tener su salud sobrenatural!


sábado, 9 de abril de 2016

¡Tú Tienes La Victoria!

Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó.
Romanos 8:37

Si la Palabra de Dios dice que “somos más que vencedores por medio de Cristo,” entonces lo somos.  No es que vamos a serlo, es que ya lo somos.  Puede ser que ahora estemos experimentando algunos fracasos o contratiempos en la vida, pero solo cosas buenas resultarán de nuestras situaciones porque Dios dice que “en todas estas cosas somos más que vencedores.”  ¡Nosotros tenemos la victoria!
Verás, Dios nos ha puesto en Cristo, a quien Él ha exaltado al lugar más alto en el universo.  Así que, nosotros no estamos tratando de alcanzar el terreno de la victoria.  Nosotros ya estamos en el terreno de la victoria.  Nosotros no confesamos la Palabra de Dios para obtener la victoria.  Nosotros confesamos Su Palabra porque ya tenemos la victoria.  Nosotros no peleamos por la victoria.  Nosotros peleamos desde la victoria.
El diablo va a tratar de robar nuestra victoria.  Él va a venir contra nosotros con mentiras y temores, y nos hará estar conscientes de nuestras fallas, debilidades y síntomas, en áreas como nuestra salud.  Pero nosotros no estamos tratando de ser sanados.  Nosotros ya hemos sido sanados porque la Palabra de Dios declara que “por Sus heridas hemos sido sanados.” (Isaías 53:5)
Una hermana en nuestra iglesia estaba viendo a dos psiquiatras.  Ella había estado bajo cuidado psiquiátrico y medicación para tratamiento de ataques de pánico, durante la mayor parte de su vida.  Ella dijo que cuando comenzó a venir a nuestra iglesia y comenzó a aprender acerca de Jesús, la verdad de la Palabra de Dios comenzó a amanecer sobre ella.
Ella comenzó a creer que la victoria sobre su condición ya era suya y empezó a confesarla.  De ahí en adelante, todos sus temores fueron removidos y sus ataques de pánico acabaron.  Hoy, ella tiene una mente sana, es libre de la medicación y sabe que su vida es grandemente bendecida por medio de Jesús que la ama.
Mi amigo, en el momento en que aceptaste a Jesús como tu Salvador, tú has nacido de nuevo y la nueva persona dentro de ti es más que vencedora.  ¡Tú ya estás en el terreno de la victoria y tienes la victoria sobre toda situación difícil en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Nosotros no peleamos por la victoria.  Nosotros peleamos desde la victoria.


viernes, 14 de agosto de 2015

Poder Del Cuerpo De Jesús Al Tuyo

“… Tomad, comed; esto es Mi cuerpo.”
Mateo 26:26
Puedes imaginar enfermo al Señor, con un resfriado o fiebre mientras andaba en la tierra?  ¡No, nuestro Señor Jesús nunca estuvo enfermo!  Él era vigoroso, lleno de vida y lleno de salud.  Cuando le dijo a Sus discípulos: “Tomad, comed; esto es Mi cuerpo,” ellos pudieron visualizar prácticamente lo que eso significaba porque habían vivido y caminado con ese Hombre.  Habían visto personas sin manos o pies que fueron sanados cuando tocaron Su cuerpo.  (Mateo 15:30-31)
¡Aún Sus ropas estaban impregnadas con Su salud!  Una mujer que tenía un flujo de sangre durante 12 años —ningún doctor la había podido sanar— fue sanada inmediatamente cuando tocó el borde de Su manto.  Y si el borde de Su manto estaba impregnado con Su salud, vitalidad, energía y resplandor divino, ¡cuánto más Su cuerpo!
Sabes, unos de los versículos más alentadores de los Evangelios, son estos: “… Y todos los que lo tocaban quedaban curados,” (Marcos 6:56)  “… porque de Él salía un poder que a todos sanaba.” (Lucas 6:19)  ¡Amo estos versículos!  ¡Ese es nuestro Jesús!
La Biblia dice que ellos ponían a los enfermos en las plazas, y Jesús caminando alrededor, los tocaba y los sanaba.  Ahora, ves a las estrellas de cine hacer esto: Ellos corren de aquí para allá,  le dan la mano a sus fans, sin embargo nadie es sanado.  Pero a donde sea que Jesús iba, a quien quiera que Él tocara, lo sanaba.  Imagina esto: Una impresión de las personas.  Aquellos en frente de Jesús están tendidos, pero aquellos detrás de Él a quienes Él había tocado, están saltando de gozo y siguiéndole.  ¡Así es como Jesús sanaba a los enfermos!
Así que, esa noche, cuando Él dijo: “Tomad, comed; esto es Mi cuerpo”, mientras Él partía el pan y lo daba a Sus discípulos para que lo comieran, ellos sabían lo que esto significaba.  Ellos probablemente pensaban: “¡Vamos a ingerir Su salud en nuestros cuerpos!  ¡Aleluya!”
Eso es lo que tú debes creer cuando participas de la Comunión de la Santa Cena.  No se trata solo de un ritual o acto simbólico.  ¡No, debes creer que Él es el verdadero pan del cielo, que tomó tu cáncer, diabetes y enfermedad del corazón, para que tú puedas tener Su salud sobrenatural!  ¡Y cuando tú comes de Su cuerpo que es partido, con esta revelación, vas a tener vida en abundancia y la salud del Señor!

Pensamiento Del Día

¡Cree que Jesús es el verdadero pan del cielo que tomó tu cáncer, diabetes y enfermedad del corazón, para que tú puedas tener su salud sobrenatural!


martes, 27 de enero de 2015

Por Las Heridas De Jesús Tu Has Sido Sanado

Isaías 53:5
… El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por Sus heridas hemos sido sanados.
Sabías que una de las mayores críticas en contra de la película de Mel Gibson, La Pasión del Cristo, fue que esta era demasiado violenta, especialmente la parte en la que Jesús fue azotado.
Déjame decirte esto: ¡No fue lo suficientemente violenta!  La Biblia dice que en la cruz, el rostro de Jesús fue desfigurado más que el de cualquier otro hombre (Isaías 52:14).  En la película, aún después de todos los golpes, el actor James Caviezel, que interpretó a Jesús, aún se veía bastante atractivo.
Pero la realidad es que cuando Jesús colgaba de la cruz, Él no tenía “aspecto hermoso… ni apariencia para que le deseemos” (Isaías 53:2).  Él fue molido a golpes hasta que Su rostro se veía como gelatina colgando por fuera.
En la película, cuando ellos lo azotaban, solo una pequeña parte de Sus huesos fue expuesta, así que todavía se mantuvo bastante intacto.  Pero los salmos mesiánicos dicen: “Sobre mis espaldas araron los aradores; alargaron sus surcos” (Salmo 129:3), y “Puedo contar todos Mis huesos.  Ellos Me miran, Me observan” (Salmo 22:17).  ¡Todos Sus huesos fueron expuestos!
Mi amigo, Él estaba pensando en ti cuando los soldados lo ataban al poste de flagelación.  Mientras ellos levantaban sus látigos, Él dijo: “¡Que todo caiga sobre Mi!”
Pero lo que cayó sobre Él no eran solo los látigos que rasgaban la carne de Su espalda desnuda, sino tus enfermedades y tus dolores.  Cada vez que Él fue azotado, toda forma de enfermedad y dolor, incluyendo artritis, cáncer, diabetes, gripe y dengue, cayeron sobre Él.  “El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por sus heridas hemos sido sanados.”
Hoy, la sanidad es tu derecho porque Jesús ha pagado el precio por tu sanidad.  Así que, si el diablo te dice: “Tú no puedes ser sanado,” solo declara: “¡Jesús ha pagado por mi sanidad.  La enfermedad no tiene ningún derecho de estar en mi cuerpo.  Yo soy sano en el nombre de Jesús!”
Toda maldición de enfermedad que debía caer sobre ti, cayó sobre Jesús en tu lugar.  Él llevó cada uno de esos azotes, para que tú puedas caminar en salud divina todos los días de tu vida.  ¡El precio ha sido pagado para que tú puedas levantarte y salir de la cama de tu aflicción!

Pensamiento Del Día


La sanidad es tu derecho porque Jesús ha pagado el precio por tu sanidad.


lunes, 12 de enero de 2015

Cuando Tú Ves La Gracia De Dios, Él Ve Tu Fe

Efesios 2:8
Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios.
Muchas veces, las personas me preguntan: “Pastor Prince, yo se que las promesas de Dios son verdaderas, pero, ¿cómo puedo yo estar seguro de que Sus promesas se cumplirán en mi vida?”
Mi amigo, si tú quieres que las promesas de Dios se cumplan en tu vida, tú no puedes depender de ti mismo.  Si tú dependes de ti mismo —de tu obediencia, tu bondad, tu servicio, e incluso tu fe— no vas a poder recibir las promesas de Dios.  Pero cuando tú dependes de la gracia de Dios —de Su favor hacia ti, que es inmerecido, no ganado y del cual no somos dignos— entonces Sus promesas van a cumplirse en tu vida.   
Esto fue verdad en el caso de la mujer con el flujo de sangre (Mateo 9:20-22).  Ella no anduvo por ahí diciendo: “Yo debo tener fe… yo espero tener la suficiente fe… yo voy a tener fe… yo no voy  a perder la fe.”  No, ella solo estaba consciente de la gracia de Jesús —de cómo Él siempre sanaba a los enfermos, de cuán poderoso Él era para levantar de la muerte y de cuan deseoso Él estaba de usar ese poder para sanarla a ella.
Ella solo vio Su gracia abundando hacia ella, tanto que dijo: “Si tan solo toco Sus ropas, sanaré.”  Y cuándo ella vino detrás de Jesús y tocó el borde de Su manto, ella fue sanada.  En ese mismo momento, Jesús se detuvo, se volvió a ella y le dijo: “Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz y queda sana de tu aflicción.”
¡Cuando la mujer vio Su gracia, Dios vio su fe!  Así que, fue por gracia y por medio de la fe, que la promesa de Dios se cumplió en su vida.
Dios quiere que veas Su gracia.  Y cuando tú ves Su gracia, Él ve tu fe.  Dios dice; “Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe.”  La palabra griega para “salvados”, sozo, no solo significa ser salvados del infierno, sino también ser sanados, preservados y llevados a la plenitud.  Así que es por gracia que tú eres llevado a plenitud, eres mantenido saludable, eres preservado y eres bendecido.  Es por gracia y mediante la fe, que las promesas de Dios se cumplen en tu vida. 
Mi amigo, no te preocupes si sientes que te falta fe.  Comienza a ver la gracia de Dios en tu situación y Él va a ver eso como fe.  Y debido a que Él ve tu fe, ¡tú vas a recibir el rompimiento que necesitas!

Pensamiento Del Día


Cuando tú ves la gracia de Dios, Él ve tu fe, y entonces recibes tu rompimiento.


lunes, 17 de noviembre de 2014

Toma La Comunión Con Frecuencia

Medita En

Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que Él venga.
 1ª Corintios 11:26
La Comunión de la Santa Cena es un momento que tenemos para recordar a nuestro Señor Jesús y lo que Él ha consumado por nosotros con Su sacrificio (1a Corintios 11:24-25).  Él fue azotado para que nosotros podamos ser sanados.  En la cruz, Él no sólo tomó nuestros pecados, sino también nuestras enfermedades y nuestros dolores (Isaías 53:4-5).  Su sangre fue derramada para que nosotros pudiéramos ser perdonados de todo pecado (Mateo 26:28).
Dios quiere que recordemos lo que Jesús hizo “con frecuencia”.  Su Palabra dice: “Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que Él venga”.  Los creyentes de la iglesia primitiva tenía también la costumbre de participar juntos de la Comunión de la Santa Cena, “partiendo el pan en las casas” (Hechos 2:46).
Así que, toma la Comunión de la Santa Cena con frecuencia.  Si tienes una enfermedad grave o de larga duración, te animo a tomar la Comunión diariamente.  Esta te da la oportunidad de proclamar la muerte del Señor y recordar Su obra terminada, todos los días.  De hecho, sé de gente que es tan radical que toman la Comunión tres veces al día.  ¿Y sabes qué?  ¡Ellos obtienen resultados radicales!
Amado, no te rindas ahora.  Sigue participando de la Santa Cena en fe.  ¡Te estás haciendo más fuerte y más saludable cada vez que la tomas!
Bendiciones,

Joseph Prince


miércoles, 9 de abril de 2014

Dios Es Un Dios Práctico

Medita En

Por tanto, no os preocupéis, diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿qué beberemos?” o “¿con qué nos vestiremos?”  Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas.
Mateo 6:31-32


Nuestro Dios es un Dios práctico, que está interesado en proveer para nuestras necesidades prácticas diarias.  Basta con echar un vistazo a Jesús a través de los cuatro evangelios.
A aquellos que tenían hambre, Él les proveyó comida al multiplicar los panes y los peces.  A los pescadores que trabajaron toda la noche sin pescar nada, Él les dio una carga de peces mayor a una barca.  Jesús no paró allí –cualquiera que se encontraba con Él, recibía de Él lo que le hacía falta.  Él sanó a los de corazón roto y les dio vista a los ciegos.  Los enfermos que vinieron a Él fueron todos sanados.  ¡Aún los muertos recibieron Su vida de resurrección!
Mi amigo, ¡Jesús es el mismo, ayer, hoy y por siempre!  Él aún está proveyendo.  Así que cualquier cosa que tú necesites hoy, sea sabiduría, gracia, sanidad o fortaleza divina, ve a Él.  Él es un Dios práctico que está interesado en cada área de tu vida, ¡y está más que deseoso de proveer para tu necesidad!
Bendiciones,

Joseph Prince