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martes, 28 de julio de 2020

Obtén La Palabra De Dios Para Ello


Inspiración de Gracia
Pero Él respondiendo, dijo: Escrito está: «No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios».  (Mateo 4:4)
Cuando el diablo tentó a Jesús, Jesús volvió la Palabra de Dios hacia él, diciendo: “Escrito está... Escrito está... Escrito está...” (Mateo 4:4, 7, 10)
De la misma manera, cuando el diablo te recuerde el dolor en tu cuerpo, ¡di lo que la Palabra de Dios dice: “Escrito está: ‘Por Sus llagas yo he sido sanado.’” (Ver Isaías 53:5, 1 Pedro 2:24)  Y dile a Papá Dios: “Yo tengo Tu Palabra para esto y estoy firme en Tu Palabra.  Yo no estoy tratando de ser sano.  Mi sanidad ya ha sucedido.  No me importa lo que este cuerpo diga.  Tiene que alinearse con Tu Palabra porque por las llagas de Jesús yo he sido sanado!”
Y si el diablo te dice: “Mira el escaso saldo de tu cuenta bancaria.  ¿Cómo vas a pagar tus facturas?” Solo di: “Yo no voy a preocuparme porque yo sé que mi Dios suplirá para todas mis necesidades conforme a Sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” (Ver Filipenses 4:19)  No importa cuánto tenga yo en el banco.  ¡La Palabra de Dios me dice que a medida que la necesidad surge, la provisión estará allí!”
Cuando el temor se apodere de ti, no te digas a ti mismo: “Este temor es estúpido.  Vamos, ¿cuáles son las posibilidades de que esto me suceda?”  No intentes razonar o comprender tu temor.  En cambio, habla la Palabra de Dios sobre la situación. Di: “Escrito está: ‘Porque no me ha dado Dios espíritu de temor, sino de poder, de amor y de dominio propio.’” (2 Timoteo 1:7)  ¿Qué pasa si el temor regresa?  Habla la Palabra de Dios otra vez.  Di: “Escrito está: ‘Porque no me ha dado Dios espíritu de temor…”
Cuando el diablo intente engañarte, dale la Palabra de Dios.  Hay algo acerca de la Palabra de Dios que hace que él no quiera andar con aquellos que la usan.  Esto le recuerda a Jesús, la Palabra hecha carne (véase Juan 1:14), que lo dejó sin poder y sin efecto cuando Él dijo: “Escrito está…”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 16 de mayo de 2020

Azotado Por Tu Plenitud


Inspiración de Gracia
… y por Sus heridas hemos sido sanados.  (Isaías 53:5)
Bajo la ley romana en los tiempos bíblicos, un criminal podía ser azotado por un delito menor y luego ser puesto en libertad, o ser crucificado inmediatamente si era culpable de un delito mayor.  Pero Jesús fue azotado y crucificado.  Poncio Pilato esperaba que después de haber azotado a Jesús y de presentar Su cuerpo ensangrentado a la gente, ellos estuvieran satisfechos y dispuestos a dejarlo ir.  Pero la gente no lo estaba y en cambio, exigió Su crucifixión.
No pienses ni por un momento que la gente tenía el poder de infligir tal sufrimiento a Jesús.  Todo era parte del plan de Dios y la flagelación o azote, era necesaria porque solo por Sus llagas fuimos sanados.
El látigo romano usado para la flagelación estaba hecho de correas de cuero incrustadas con ganchos de vidrio, hueso y metal.  Con solo un golpe, el instrumento debe haberse envuelto alrededor del cuerpo de Jesús, causando que el vidrio, los huesos y los ganchos cortaran Su carne profundamente.  Y cuando el látigo fue jalado de vuelta, los ganchos deben haber despojado Su carne, dejando al descubierto Sus músculos y huesos.  De hecho, el salmista dice: “Me horadaron las manos y los pies. Puedo contar todos Mis huesos. Ellos Me miran, Me observan” (Salmos 22:16–17), y “Sobre Mis espaldas araron los aradores; alargaron sus surcos.” (Salmos 129:3)
Aunque 39 era el número máximo de veces que uno podía ser azotado de acuerdo con la ley judía, yo creo que Jesús fue azotado más veces que eso porque los romanos, que probablemente no considerarían la ley judía, fueron quienes llevaron a cabo la flagelación.
Cualquiera que fuera el caso, de igual manera Su espalda se habría reducido a una masa de carne ensangrentada y mutilada.  Ese día, la sangre de Jesús fluyó libremente de Su cuerpo para tu liberación de todo tipo de enfermedad y aflicción física.  Dios permitió que cada uno de esos azotes cayera sobre el cuerpo de Su Hijo para que tu cuerpo no tuviera que ser azotado por las enfermedades.
Amigo, si tú estás enfermo o sufres de alguna condición física, debes saber que Jesús tomó la flagelación como el pago completo para que tú fueras libre de esa enfermedad y condición física.  Él llevó esos azotes para que, hoy, no haya enfermedad y no tengas que soportar ningún dolor.  ¡Por Sus llagas tú has sido sanado!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 5 de abril de 2020

Dirige Todo A Jesús, Quien Te Califica


Inspiración de Gracia
Mas por obra Suya estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Dios, y justificación, y santificación, y redención.  (1 Corintios 1:30)
Cuando el diablo nos acusa de haber hecho algo malo y nos dice que no merecemos las bendiciones de Dios, ¿qué debemos hacer?  Bueno, el Señor me mostró un día lo que debemos hacer.  Debemos tomar todo y dirigirlo hacia Jesús, quien nos califica para todas las bendiciones de Dios.
Entonces, cuando el diablo diga: “Tú no eres lo suficientemente justo,” solo mira a Jesús y declara: “¡Él es mi justicia!”
Cuando el diablo diga: “Tú no eres lo suficientemente santo,” solo mira a Jesús y declara: “¡Él es mi santificación!”
Cuando el diablo diga: “Tú no mereces ser sanado,” solo mira a Jesús y declara: “¡Por Sus llagas yo he sido sanado!”
Cuando el diablo diga: “Tú no calificas para la bendición,” solo mira a Jesús y declara: “¡Él es mi calificación!”
Cada vez que tú diriges eso hacia Jesús, el diablo no tiene nada que decir porque Jesús te califica para todas las bendiciones de Dios.  En ti mismo y por ti mismo, no calificas.  Sin Cristo, no hay nada bueno en ti que pueda calificarte.
Pero con Cristo, tu descalificación se convierte en tu calificación para las bendiciones inmerecidas de Dios, las cuales no has ganado y de las que no eres digno.  Y debido a que Dios pone tu vida en Cristo (ver Colosenses 3:3), quien es merecedor de todo, tú eres hecho merecedor de todo.  Debido a que estás en Cristo, tú estás calificado.
Jesús te califica porque Él murió por ti y te dio el derecho comprado con sangre a cada bendición de Dios.  Tú tienes el derecho comprado con sangre a una vida llena de significado, propósito y abundancia.  Tú tienes el derecho comprado con sangre a caminar en salud divina.  Tú tienes el derecho comprado con sangre a la provisión de Dios incluso cuando la economía es mala.  Tú tienes el derecho comprado con sangre a un tratamiento preferencial, porque Dios te favorece.  ¡Tú tienes derecho comprado con sangre a la buena vida!
Amigo, tú tienes derecho a todas estas bendiciones, no porque seas bueno, sino porque Jesús derramó Su sangre y te calificó para que las recibas.  ¡Así que no dejes que el diablo ni nadie te digan que no tienes derecho a esperar caminar en las bendiciones de Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 12 de febrero de 2020

Jesús Quiere, ¡Sé Sano!

Inspiración de Gracia
Y extendiendo Jesús la mano, lo tocó diciendo: “Quiero; sé limpio.”…  (Mateo 8:3)
¿Sabes que la voluntad de Dios para ti es que seas sanado?  De hecho, Jesús siempre sanó a los enfermos que vinieron a Él.  El ciego, cojo, mutilado, mudo, sordo y endemoniado —¡Él los sanó a todos! (Ver Mateo 8:16)
La Biblia dice que el que ha visto a Jesús ha visto al Padre. (Ver Juan 14:9)  ¿Quieres ver cómo es Dios?  ¡Mira a Jesús!  Él nunca le dio enfermedad a nadie.  Nunca encontrarás a Jesús viendo a una persona, un espécimen humano en buen estado y diciendo: “Ven acá.  Tú estás muy saludable.  ¡Recibe un poco de lepra!”  De hecho, cuando un leproso vino a Él para ser sanado, Jesús, lleno de compasión, le dijo al leproso: “Quiero, sé limpio.”
Desafortunadamente, hay algunos cristianos que dicen: “Es la voluntad de Dios que yo esté enfermo.  Dios tiene un propósito, un propósito misterioso para mi situación.  ¡Todo es parte de Su plan divino y todos vamos a saber en el dulce ir y venir, el por qué de esta situación!”  Pero estas mismas personas acuden a sus médicos para mejorar.  Toman sus medicamentos y descansan.  ¿Por qué hacen eso si realmente creen que Dios los quiere enfermos?  No tiene sentido, ¿verdad?
Vamos, lo que tiene mucho sentido es esto: Dios te quiere bien.  Él te quiere completo.  ¡Su voluntad es que tú seas sanado!  De hecho, Él lo desea tanto que Él tomó todas tus enfermedades y dolores sobre Su propio cuerpo, para que tú no tengas que sufrirlos hoy!  ¡Él se permitió a Sí Mismo ser golpeado y azotado, de modo que por Sus azotes —por Sus llagas— ¡tú has sido sanado! (Ver Isaías 53:5)  Y si Él ya sufrió la enfermedad en tu nombre, ¿por qué deberías tú sufrirla hoy?
Así que, amigo mío, si tú estás enfermo, debes saber que Dios no te dio la enfermedad.  Lee cada milagro de sanidad que Jesús hizo en los Evangelios y mira cómo Jesús es el Señor que te sana. (Ver Éxodo 15:26)  ¡Escucha Sus amorosas palabras: “Quiero, sé limpio,” y ten la seguridad de que estas son tanto para ti hoy, como lo fueron para el leproso!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 27 de enero de 2020

Por Las Llagas De Jesús Tú Has Sido Sanado


Inspiración de Gracia
… El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por Sus llagas hemos sido sanados.  (Isaías 53:5)
Sabes, una de las mayores protestas contra la película de Mel Gibson, La Pasión De Cristo, fue que era demasiado violenta, especialmente la parte donde Jesús fue azotado.
Déjame decirte esto: ¡No fue lo suficientemente violenta!  La Biblia dice que en la cruz, la apariencia de Jesús estaba desfigurada más que la de cualquier hombre. (Ver Isaías 52:14)  En la película, incluso después de toda la golpiza, el actor James Caviezel, que interpretó a Jesús, todavía se veía bastante guapo.
Pero la realidad es que cuando Jesús colgaba en la cruz, Él “no tenía aspecto hermoso… ni apariencia para que le deseemos”. (Isaías 53:2)  ¡Él fue molido a golpes hasta que Su cara parecía gelatina colgando!
En la película, cuando ellos lo azotaron, solo una pequeña porción de Sus huesos quedó expuesta, así que todavía parecía estar bastante compuesto.  Pero los salmos mesiánicos dicen: “Sobre Mis espaldas araron los aradores; alargaron sus surcos.” (Salmos 129:3), y “Puedo contar todos Mis huesos. Ellos Me miran, Me observan.” (Salmos 22:17)  ¡Todos Sus huesos fueron expuestos!
Amigo, Él estaba pensando en ti cuando los soldados lo ataron al poste de flagelación.  Cuando ellos levantaron sus látigos, Él dijo: “¡Que todo caiga sobre Mí!”
Pero lo que cayó sobre Él no fueron solo los látigos que arrancaban la carne de Su espalda desnuda, sino también cayeron sobre Él tus enfermedades y tus dolencias.  Cada vez que Él fue azotado, todas las formas de enfermedad y dolencia, incluidas la artritis, el cáncer, la diabetes, la gripe aviar y el dengue, cayeron sobre Él.  “El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por Sus llagas hemos sido sanados”.
Hoy, la sanidad es tu derecho porque Jesús pagó el precio por tu sanidad.  Así que si el diablo dice: “Tú no puedes ser sanado”, simplemente declara: “Jesús pagó ya el precio por mi sanidad.  La enfermedad no tiene derecho a estar en mi cuerpo.  ¡Yo he sido sanado en el nombre de Jesús!”
Cada maldición de enfermedad que se suponía que caería sobre ti, cayó sobre Jesús.  Él llevó cada una de esas llagas, para que tú puedas caminar en salud divina todos los días de tu vida.  ¡El precio ha sido para tú puedas levantarte y salir de tu cama de
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 25 de agosto de 2019

Dios Es Un Buen Padre


Medita En
Y el Señor apartará de ti toda enfermedad; y no pondrá sobre ti ninguna de las enfermedades malignas de Egipto que has conocido.  (Deuteronomio 7:15, AMP)
Deja de creer la MENTIRA de que Dios te da enfermedades, dolores y accidentes para castigarte o enseñarte una lección.  Estas cosas vienen del diablo y debido a la obra terminada de Jesús, nosotros hemos sido redimidos de toda obra del maligno y de toda maldición.  Nosotros podemos recibir protección contra toda obra del mal, toda enfermedad y dolencia.  ¡Y por las llagas en la espalda de Jesús, nosotros hemos sido sanados!
¡No cedas el derecho a estar enfermo y derrotado cuando Dios que está lleno de gracia y misericordia quiere que estés sano, bendecido y protegido de toda obra del maligno!  Comienza a esperar las buenas dádivas del Señor.  Rechaza cualquier cosa que incluso remotamente sugiera que Dios está enojado contigo y te quiera disciplinar con enfermedades y accidentes.  ¡Él es un buen Dios y un buen Padre!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 16 de abril de 2018

¡Jesús Quiere; Se Sano!


“Y extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: Quiero; sé limpio…”
Mateo 8:3
¿Sabías que es la voluntad de Dios para ti que seas sano?  De hecho, Jesús siempre sanó a los enfermos que se acercaron a Él.  El ciego, el cojo, el manco, el mudo, el sordo y el poseído por demonios —¡Él los sanó a todos!  (Mateo 8:16)
La Biblia nos dice que aquel que ha visto a Jesús, ha visto al Padre. (Juan 14:9)  ¿Quieres ver cómo es Dios?  ¡Mira a Jesús!  Él nunca le dio enfermedad a nadie.  Nunca vamos a encontrar que Jesús viendo a una persona en buena condición, le dijera: “Ven acá.  Estás muy saludable.  Recibe un poco de lepra.”  De hecho, cuando un leproso vino a Él por sanidad, Jesús, lleno de compasión le dijo: “¡Quiero; sé limpio!”
Desafortunadamente, hay algunos cristianos que dicen: “Es la voluntad de Dios para mí que esté enfermo.  Dios tiene algún propósito, un propósito misterioso para mi situación.  Todo es parte de Su plan divino y poco a poco sabremos el por qué.”  Pero estas mismas personas van al doctor para mejorar.  Toman sus medicamentos y descansan.  ¿Por qué hacen eso si ellos realmente creen que Dios los quiere enfermos?  ¿No tiene sentido, verdad?
Vamos, lo que si tiene sentido, perfectamente, es esto: Dios te quiere saludable.  Él te quiere completo, íntegro.  ¡Su voluntad para ti es que seas sano!  De hecho, ¡Él lo desea tanto, que llevó todas tus enfermedades y tus dolores sobre Su propio cuerpo, para que tú no tengas que llevarlos hoy!  Él permitió que se le golpeara y se le azotara, ¡para que por Sus llagas —por Sus heridas— tú seas sano!  (Isaías 53:5)  Y ya que Él ha llevado la enfermedad en tu nombre, ¿por qué deberías llevarla tú hoy?
Así que, mi amigo, si estás enfermo, debes saber que Dios no te dio la enfermedad.  Lee cada milagro de sanidad que Jesús hizo en los Evangelios, y mira cómo Jesús es el Señor tu sanador. (Éxodo 15:26)  Escucha Sus palabras llenas de gracia: “¡Quiero; se sano!”, y descubre que son para ti hoy, tanto como fueron para el leproso. 
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 26 de noviembre de 2017

Salud A Través Del Aceite, El Pan, Y El Vino

El Señor responderá, y dirá a Su pueblo: “He aquí, Yo os enviaré grano, mosto y aceite, y os saciaréis de ello...
Joel 2:19
Un hermano de Nueva Zelanda compartió conmigo un increíble testimonio de sanidad.  Después de someterse a dos cirugías, fue diagnosticado con cáncer de próstata en grado ocho, y tenía un reporte médico desalentador de parte de su especialista.
Una pareja de ancianos de su iglesia, lo ungió con aceite y oró por él.  Él sintió el poder de Dios fluir a través suyo.  Como seguimiento, su esposa le ungió cada noche con aceite, y juntos oraron y tomaron la Santa Cena.  Sus síntomas empezaron a desaparecer y comenzó a sentirse mucho mejor.  En su próxima revisión médica, su especialista estaba asombrada.  Ella declaró que el informe de su análisis de sangre era “fantástico” porque mostraba todos los indicadores dentro del rango normal.
Amado, el pan, el vino y el aceite representan la obra terminada de Jesús en la cruz.  Jesús proveyó Su propio cuerpo para ser castigado por la sanidad de tus enfermedades y aflicciones.  Descansa en la realidad de que ¡por Sus llagas somos nosotros sanados! 
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


domingo, 23 de julio de 2017

Se Libre De Preocupación Y Disfruta De Salud Divina

¿Y quién de vosotros, por ansioso que esté, puede añadir un codo a su estatura?
Mateo 6:27


Yo nunca supe cuánto amor y atención podía darle a un pequeño bebé hasta que tuve a Jessica.  Cuando mi hija nació, yo la amaba tanto que me preocupaba muchísimo por ella.
Cada vez que ella se enfermaba, yo me preocupaba.  Mientras más preocupado estaba yo por su salud, ella más se enfermaba.  Si se recuperaba de un ataque viral, pocas semanas más tarde ella sufría otro ataque viral.  Si no era un ataque viral, era cualquier otra dolencia física.  Y mientras más era atacada su salud, más me preocupaba yo.
Entonces, Dios comenzó a hablarme.  Él dijo: “Tu excesiva preocupación por tu hija está deteniendo la provisión de Mi salud y sanidad para ella.  Pon a tu hija en Mis manos y despreocúpate, ¡entonces la salud y la sanidad fluirán!”  Yo hice lo que Dios me dijo que hiciera y Jessica empezó a enfermarse con menos frecuencia, y su salud se fue haciendo cada vez más fuerte.
Experimenté lo mismo en relación a mi propia salud.  Hubo un periodo en mi vida en el que iba bastante seguido al médico.  El diablo me había dado algunos falsos malestares en mi estómago y mientras más preocupado estaba por estos malestares, peor se ponían.  Esto continuó hasta que los exámenes revelaron que no había nada de malo en mi estómago, ni en mis intestinos.  Fue entonces que me di cuenta que ¡había estado jugando el juego del diablo!
Hoy tú puedes cambiarle las cartas al enemigo.  Cuando sientas dolor, di: “Jesús, Tú llevaste todo mi dolor y mi enfermedad en Tu propio cuerpo.  Yo he sido sanado por las llagas que sufriste Tú por mí.  ¡Aleluya!”  Amado, mientras más medites y hables la verdad sobre como la sanidad y la salud ya son tuyas debido a la obra terminada de Jesús, más vas a permitir que la sanidad divina, la salud y la plenitud de Dios, fluyan en tu cuerpo!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


domingo, 16 de julio de 2017

Que No Se Preocupe Tu Corazón

La paz os dejo, Mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da.  No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.
Juan 14:27


Probablemente has leído artículos de salud que dicen que la causa de muchas enfermedades hoy en día es el estrés. El estrés puede producir toda clase de desbalances en tu cuerpo.  Puede hacer que envejezcas prematuramente, generarte sarpullidos, causarte dolores gástricos e incluso dificultar la fertilidad.  En pocas palabras, ¡el estrés mata!
Amado, es estrés no viene de Dios.  ¡La paz si!  Jesús dijo: “La paz os dejo, Mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.”  Observa la segunda declaración de Jesús.  Él dice que si tú quieres caminar en Su paz, entonces no permitas que tu corazón se preocupe, ni tenga miedo.
Ahora, tú logras esto al no alimentarte de información negativa que preocupa o acarrea miedo a tu corazón.  Si tu doctor te ha dado un diagnóstico negativo, no permanezcas pensando en éste.  Medita en el hecho de que por las llagas de Jesús tú has sido sanado.  Si las noticias en televisión te están haciendo preocuparte sobre la situación económica y tu estabilidad laboral, no te mantengas viéndolas.  Medita en el hecho de que Dios suplirá todo lo que te falta conforme a Sus riquezas en gloria por medio de Cristo Jesús.
Amado, no permitas que tu corazón se preocupe.  ¡Más bien, deja que se fortalezca y se establezca en el amor y las maravillosas promesas de Dios para ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince


miércoles, 16 de noviembre de 2016

Pide En El Nombre De Jesús Y Recibe

En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre, os lo dará en Mi nombre.
Juan 16:23

¿Terminas siempre tus oraciones con “en el nombre de Jesús”?  Tal vez tu maestro de escuela dominical te enseñó a hacer esto, o tal vez has escuchado a líderes de la iglesia y otros creyentes pronunciarlo al final de sus oraciones.
Yo solía decir “en el nombre de Jesús” muy rápidamente, como si estas fueran palabras mágicas que conseguirían que mis oraciones fueran contestadas.  Entonces, un día, escuché al Señor preguntándome por qué estaba haciendo eso.
El Señor quería que me diera cuenta de que cada vez que yo oro y digo “en el nombre de Jesús,” estoy poniendo toda mi fe para que mi oración sea contestada, no en quien yo soy o lo que he hecho, ¡sino en la persona y el nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, y en lo que Él ha hecho en la cruz!
Siempre que le pedimos a Dios cualquier cosa en el nombre de Jesús, Jesús nos dice: “En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre, os lo dará en Mi nombre.”  Esto significa que en tu oración por sanidad, cuando tú dices “en el nombre de Jesús,” la sanidad viene sobre tu cuerpo enfermo porque es por Sus llagas que tú has sido sanado. (1ª Pedro 2:24)  En tu oración por protección, cuando tú dices “en el nombre de Jesús,” eres guardado a salvo porque la sangre de Jesús te protege y te libra del mal. (Éxodo 12:13)
Amado, el buen nombre de tu familia no puede salvarte.  El nombre de tu pastor no puede salvarte.  Incluso el nombre del último avance médico no puede salvarte.  Sólo un nombre bajo el cielo puede salvarte —¡Jesús!  Y la buena noticia es que Su nombre en hebreo, Yeshua, significa salvación —¡sanidad, protección, plenitud, bienestar, provisión, seguridad y liberación para ti y tu familia!
Así que, estos días cada vez que oro, yo disminuyo la velocidad al final de mi oración y digo: “Padre, te pido todo esto no basado en lo que yo he hecho o he dejado de hacer, sino basado en Jesús y Su obra terminada en la cruz.  Yo pido todo esto en el nombre de Jesús.  ¡Amén!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

Jesús nos asegura que todo lo que pidamos al Padre en Su nombre, el Padre nos lo dará.


miércoles, 9 de marzo de 2016

¡Jesús Quiere; Se Sano!

“Y extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: Quiero; sé limpio…”
Mateo 8:3

¿Sabías que es la voluntad de Dios para ti que seas sano?  De hecho, Jesús siempre sanó a los enfermos que se acercaron a Él.  El ciego, el cojo, el manco, el mudo, el sordo y el poseído por demonios —¡Él los sanó a todos!  (Mateo 8:16).
La Biblia nos dice que aquel que ha visto a Jesús, ha visto al Padre (Juan 14:9).  ¿Quieres ver cómo es Dios?  ¡Mira a Jesús!  Él nunca le dio enfermedad a nadie.  Nunca vamos a encontrar que Jesús viendo a una persona en buena condición, le dijera: “Ven acá.  Estás muy saludable.  Recibe un poco de lepra.”  De hecho, cuando un leproso vino a Él por sanidad, Jesús, lleno de compasión le dijo: “¡Quiero; sé limpio!”
Desafortunadamente, hay algunos cristianos que dicen: “Es la voluntad de Dios para mí que esté enfermo.  Dios tiene algún propósito, un propósito misterioso para mi situación.  Todo es parte de Su plan divino y poco a poco sabremos el por qué.”  Pero estas mismas personas van al doctor para mejorar.  Toman sus medicamentos y descansan.  ¿Por qué hacen eso si ellos realmente creen que Dios los quiere enfermos?  ¿No tiene sentido, verdad?
Vamos, lo que si tiene sentido, perfectamente, es esto: Dios te quiere saludable.  Él te quiere completo, íntegro.  ¡Su voluntad para ti es que seas sano!  De hecho, ¡Él lo desea tanto, que llevó todas tus enfermedades y tus dolores sobre Su propio cuerpo, para que tú no tengas que llevarlos hoy!  Él permitió que se le golpeara y se le azotara, ¡para que por Sus llagas —por Sus heridas— tú seas sano!  (Isaías 53:5).  Ya que Él ha llevado la enfermedad en tu nombre, ¿por qué deberías llevarla tú hoy?
Así que, mi amigo, si estás enfermo, debes saber que Dios no te dio la enfermedad.  Lee cada milagro de sanidad que Jesús hizo en los Evangelios, y mira cómo Jesús es el Señor tu sanador (Éxodo 15:26).  Escucha Sus palabras llenas de gracia: “¡Quiero; se sano!”, y conoce que son para ti hoy, tanto como fueron para el leproso. 
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

Pensamiento Del Día

¡Jesús llevó todas tus enfermedades y tus dolores sobre Su propio cuerpo, para que tú no tengas que llevarlos hoy!


jueves, 12 de febrero de 2015

¡Jesús Quiere; Se Sano!

Mateo 8:3
“Y extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: Quiero; sé limpio…”
¿Sabías que es la voluntad de Dios para ti que seas sano?  De hecho, Jesús siempre sanó a los enfermos que se acercaron a Él.  El ciego, el cojo, el manco, el mudo, el sordo y el poseído por demonios —¡Él los sanó a todos!  (Mateo 8:16).
La Biblia nos dice que aquel que ha visto a Jesús, ha visto al Padre (Juan 14:9).  ¿Quieres ver cómo es Dios?  ¡Mira a Jesús!  Él nunca le dio enfermedad a nadie.  Nunca vamos a encontrar que Jesús viendo a una persona en buena condición, le dijera: “Ven acá.  Estás muy saludable.  Recibe un poco de lepra.”  De hecho, cuando un leproso vino a Él por sanidad, Jesús, lleno de compasión le dijo: “Quiero; sé limpio!”
Desafortunadamente, hay algunos cristianos que dicen: “Es la voluntad de Dios para mí que esté enfermo.  Dios tiene algún propósito, un propósito misterioso para mi situación.  Todo es parte de Su plan divino y poco a poco sabremos el por qué.”  Pero estas mismas personas van al doctor para mejorar.  Toman sus medicamentos y descansan.  ¿Por qué hacen eso si ellos realmente creen que Dios los quiere enfermos?  ¿No tiene sentido, verdad?
Vamos, lo que si tiene sentido, perfectamente, es esto: Dios te quiere saludable.  Él te quiere completo, pleno.  ¡Su voluntad para ti es que seas sano!  De hecho, ¡Él lo desea tanto, que llevó todas tus enfermedades y tus dolores sobre Su propio cuerpo, para que tú no tengas que llevarlos hoy!  Él permitió que se le golpeara y se le azotara, ¡para que por Sus llagas —por Sus heridas— tú seas sano!  (Isaías 53:5).  Ya que Él ha llevado la enfermedad en tu nombre, ¿por qué deberías llevarla tú hoy?
Así que, mi amigo, si estás enfermo, debes saber que Dios no te dio la enfermedad.  Lee cada milagro de sanidad que Jesús hizo en los Evangelios, y mira cómo Jesús es el Señor tu sanador (Éxodo 15:26).  Escucha Sus palabras llenas de gracia: “¡Quiero; se sano!”, y conoce que son para ti hoy, tanto como fueron para el leproso. 
Pensamiento Del Día

¡Jesús llevó todas tus enfermedades y tus dolores sobre Su propio cuerpo, para que tú no tengas que llevarlos hoy!