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viernes, 29 de marzo de 2019

Conociendo Su Nombre

Medita En
«Protegeré a lo que confían en Mi nombre».  (Salmos 91:14, NTV)
Nuestro Señor Jesús vino a revelar el nombre “Padre”.  Padre habla de la familia y de cercanía e intimidad.  Podemos conocer a Dios como Elyon, el Altísimo.  Como El Shaddai, Dios Todopoderoso.  Como Yehovah, el Señor, el Dios que guarda el pacto.  Como Elohim, poderoso Creador de los cielos y la tierra.  Cada nombre es muy importante porque cada uno revela un maravilloso aspecto de nuestro Dios.  Pero cuando tú conoces a Dios como Padre, todas Sus virtudes, atributos y poder trabajan para ti, para que ponerte en alto y liberarte.
Nuestro Señor Jesús oró: “Ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y Yo voy a Ti. Padre santo, guárdalos en Tu nombre, el nombre que me has dado, para que sean uno, así como Nosotros”. (Juan 17:11)  La palabra griega para “guárdalos” aquí es la palabra tereo, que significa atender con cuidado, cuidar, vigilar, observar y preservar.  ¿Cuál es el nombre por medio del cual serás guardado y protegido?  PADRE.  Amado, quiero que sepas sin lugar a dudas, que tienes un Padre celestial que te ama, que renunció a todo por ti y que está cuidando de ti vigilante.
Él es tu Padre.  Tu papi.  Tu Abba.
Ese es el nombre por el cual Él quiere que lo llames.  Cuando mi hijo, Justin, tiene una pesadilla, él no grita: “¡Pastor Prince!”  Él simplemente grita: “¡Abba!” y yo estoy allí, listo para hacerme cargo de cualquier monstruo que se esconde debajo de su cama.  De la misma manera, tú puedes tener plena seguridad de que cuando llames a tu Padre, Él te responderá.  Puedes tener total confianza en la protección y liberación de tu Padre para ti y tu familia, no debido a tu amor por Él, sino debido a Su amor por ti.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 11 de febrero de 2019

Una Ayuda Segura

Medita En
Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar; aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los montes.  (Salmos 46:1–3)
¡Qué poderosa promesa del Salmo 46!  ¡No necesitamos tener miedo porque incluso en tiempos de confusión y problemas, Dios es nuestra ayuda segura, nuestro refugio y nuestra fuerza!  Nuestra parte es clamar a Él y Él nos responderá y nos liberará.  Melinda, una señora de nuestra iglesia, experimentó esto por sí misma y me escribió para compartir su testimonio:
Mientras conducía para llevar a mi hijo de seis años a la escuela, salí de la autopista y me acerqué a un cruce de semáforos.  En ese momento, estábamos escuchando un CD con un sermón del pastor Prince en el auto y me sorprendió cómo Dios había salvado a Noé y a su familia de la inundación.  De repente, escuché un sonido fuerte cuando algo golpeó la parte trasera de mi auto.  Lo siguiente que supe fue que mi auto fue lanzado por el aire.  Se volcó, aterrizó sobre el techo y giró una buena distancia hasta que paró.
Mientras el auto giraba, comencé a gritar “¡Jesús!”  Al menos cinco veces hasta que el auto finalmente se detuvo.  A pesar de que habíamos girado boca abajo y mi hijo solo tenía un cinturón de seguridad que ataba su cuerpo, él había sido milagrosamente retenido en el contorno del asiento.  Su cabeza y sus piernas no colgaban de su asiento.  Su cuello podría haberse roto por el impacto del choque, pero estaba bien.
Mi hijo y yo salimos del accidente sin un rasguño, ni una lesión de columna.  Nos paramos a un lado de la carretera y muchos transeúntes acudieron en nuestra ayuda.  Después de salir del accidente, la imagen de Jesús sangrando en la cruz seguía destellando en mi mente.  Sabía que mi hijo y yo no tuvimos que sangrar en la carretera esa mañana porque Jesús había derramado Su sangre por nosotros.
Cuando mi esposo vino a buscarnos, nos compartió que él también iba manejando para el trabajo en el momento de nuestro accidente y cómo se sintió impulsado por el Espíritu Santo a apagar la radio y orar en lenguas.  Él también declaró el favor del Señor sobre nuestras vidas, algo que habíamos aprendido en la iglesia el día anterior.
Jesús convirtió un accidente posiblemente trágico en un desenlace de victoria.  ¡Ninguna cantidad de seguridad al manejar podría haber salvado nuestras vidas, solo Jesús y nada más!
¡Alabado sea el Señor!  En su tiempo de problemas, Melinda clamó al nombre de Jesús y Él le respondió.  No importa en qué situación te encuentras, ¡el Señor está contigo y con seguridad te liberará cuando invoques Su nombre!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 26 de noviembre de 2017

Salud A Través Del Aceite, El Pan, Y El Vino

El Señor responderá, y dirá a Su pueblo: “He aquí, Yo os enviaré grano, mosto y aceite, y os saciaréis de ello...
Joel 2:19
Un hermano de Nueva Zelanda compartió conmigo un increíble testimonio de sanidad.  Después de someterse a dos cirugías, fue diagnosticado con cáncer de próstata en grado ocho, y tenía un reporte médico desalentador de parte de su especialista.
Una pareja de ancianos de su iglesia, lo ungió con aceite y oró por él.  Él sintió el poder de Dios fluir a través suyo.  Como seguimiento, su esposa le ungió cada noche con aceite, y juntos oraron y tomaron la Santa Cena.  Sus síntomas empezaron a desaparecer y comenzó a sentirse mucho mejor.  En su próxima revisión médica, su especialista estaba asombrada.  Ella declaró que el informe de su análisis de sangre era “fantástico” porque mostraba todos los indicadores dentro del rango normal.
Amado, el pan, el vino y el aceite representan la obra terminada de Jesús en la cruz.  Jesús proveyó Su propio cuerpo para ser castigado por la sanidad de tus enfermedades y aflicciones.  Descansa en la realidad de que ¡por Sus llagas somos nosotros sanados! 
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince