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sábado, 15 de agosto de 2020

Pelea Desde La Victoria, No Por La Victoria

 Inspiración de Gracia

 Revestíos con toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo.  (Efesios 6:11)

Dios no necesita que tú derrotes al diablo hoy.  Jesús ya lo hizo y te dio la victoria. (Ver Colosenses 2:15, Romanos 8:37)  Tu parte es hacer cumplir la victoria simplemente manteniéndote firme en tu terreno, que es el terreno de la victoria.  En otras palabras, tú “peleas” desde el terreno de la victoria estando firme.  Tú no peleas por la victoria.

En Efesios 6: 10-18, el pasaje acerca de la guerra espiritual, la palabra “pelear” aparece sólo una vez (versículo 12), mientras que la palabra “resistir” (que también fue traducido como “estar firmes”), aparece cuatro veces —“estar firmes contra las insidias del diablo,” “resistir en el día malo,” “habiéndolo hecho todo, estar firmes,” “Estad, pues, firmes.” (Versículos 11, 13-14)  Cuatro veces el Espíritu Santo nos dice que estemos firmes.  Sin embargo, ¡muchos cristianos se están enfocando en pelear por su camino hacia la victoria!

Amigo, tú ya estás en el terreno de la victoria.  Tú ya tienes todo en Cristo. (Ver 1 Corintios 3:21, 23)  Tú ya estás bendecido con toda bendición espiritual en Cristo. (Ver Efesios 1:3)  El diablo lo sabe.  Y por eso su táctica es engañarte y hacerte pensar que no tienes la victoria.

Así que, cuando él te ataca diciendo: “¡Mira ese pequeño monto en tu cuenta bancaria!  ¿Cómo vas a pagar las facturas?”  ¡Mantente firme!  Declara: “Yo no estoy tratando de ser rico.  ¡Yo ya estoy bendecido en Cristo!”  No importa cuánto dinero tengas en el banco.  Tú tienes provisión abundante porque tú estás en Cristo.  Y a medida que surja la necesidad, la provisión llegará si tú lo crees.

Sucede lo mismo con la sanidad.  El diablo intentará atacarte con síntomas en tu cuerpo.  Él intentará ponerle dolor en tu cuerpo y hacer que te sientas débil aquí y allá, de modo que tú creas que aún estás enfermo.  Él está tratando de hacerte creer que tú no tienes tu sanidad.  Y ese es el momento de estar conscientes de la obra terminada de Jesús y declarar: “¡Yo no estoy tratando de sanar, yo estoy sanado!  ¡Estoy parado en el terreno de la victoria que Jesús me ha dado!”

Amado, ¡haces una gran diferencia cuando luchas desde la victoria y no por la victoria!

Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince

domingo, 12 de julio de 2020

Derribado Pero No Acabado


Inspiración de Gracia
Afligidos en todo, pero no agobiados; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos.  (2 Corintios 4:8-9)
Antes de que fueras cristiano, cuando algo triste o malo te sucedía, tú llorabas hasta que no te quedaban lágrimas.  Tu corazón se había roto en mil pedazos y eso te hacía sentir atrapado, deprimido y completamente derrotado.
Pero después de convertirte en cristiano, cuando algo malo te sucede, puede ser que aún llores, pero por dentro te sientes reconfortado.  Estás triste por fuera, pero tu corazón no está pesado.  No entiendes por qué, pero en lo profundo de ti hay algo que te levanta.  ¡Ese algo triunfante, que está surgiendo desde tu interior, es la vida de Cristo en ti!
Tú no puedes estar completamente angustiado porque Cristo en ti es el Príncipe de Paz (ver Isaías 9:6), quien te dice: “La paz os dejo, Mi paz os doy; no os la doy como el mundo da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.” (Juan 14:27)
Sí, puede que estés en una mala situación y que te encuentres en un momento difícil, pero Cristo en ti es el camino, la verdad y la vida (ver Juan 14:6), y Él te dice: “Todo va a estar bien.  Yo te daré una salida.”
Tú sabes que no estás derrotado porque Cristo en ti es tu victoria (ver 1 Corintios 15:57) y Él te dice: “Tú no estás luchando por la victoria, estás luchando desde la victoria porque tú ya tienes la victoria en Mí.”
Antes de que conocieras a Cristo, cuando estabas deprimido, estabas acabado.  Pero ahora, cuando estás deprimido, tú no estás acabado porque Cristo en ti es la esperanza de gloria. (Ver Colosenses 1:27)  “Esperanza” en la Biblia significa una expectativa definitiva y positiva de lo bueno.
¡Así que Cristo en ti es la expectativa definitiva y positiva de un matrimonio glorioso!  ¡Cristo en ti es la expectativa definitiva y positiva de una familia gloriosa!  ¡Cristo en ti es la expectativa positiva definitiva de una salud gloriosa!  ¡Cristo en ti es la expectativa positiva definitiva de una vida gloriosa!
Amigo, Cristo en ti es la expectativa definitiva y positiva de todas las glorias de Dios reveladas para ti.  ¡Ninguna mala circunstancia en la que te encuentres puede causar que Dios te destruya o te abandone!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 7 de junio de 2020

La Cabeza Y No La Cola


Inspiración de Gracia
Y te pondrá el Señor a la cabeza y no a la cola, solo estarás encima y nunca estarás debajo...  (Deuteronomio 28:13)
Uno de los miembros de nuestra iglesia vio que su desempeño en ventas tocó fondo a mediados de año.  Como resultado, él ocupó el puesto 320 entre los 420 asesores financieros de su empresa.
Devastado y a punto de darse por vencido, comenzó a escuchar mis mensajes y a clamar  a Dios por Sus promesas, entre ellas: “te pondrá el Señor a la cabeza y no a la cola, solo estarás encima y nunca estarás debajo” y “muchos primeros serán últimos, y los últimos, primeros.” (Mateo 19:30)
Él encomendó todo a Dios porque creía que solo Dios podía cambiar las cosas para él.  Y Dios hizo exactamente eso.
¡A finales de ese año, él estaba en el segundo lugar de su sucursal y en el 10mo lugar de toda la compañía!  Calificó para un viaje para dos personas a Barcelona, ​​España, por un valor de S$20,000.  Y eso no fue todo.  Por primera vez en sus 12 años como asesor financiero, él calificó para el Reconocimiento de la Mesa Redonda Del Millón de Dólares.  Solo el seis por ciento superior de los asesores en toda la industria califican para este premio internacional.
Amado, cuando Dios te ponga a la cabeza, tú terminarás por encima de tus circunstancias.  Fíjate en la historia de José. (Ver Génesis 39)  Él, incluso siendo esclavo, era la cabeza y no la cola, porque Dios prosperaba todo lo que él hacía.
“Pero Pastor Prince, cuando yo miro mi vida, hay momentos en los que estoy arriba y hay momentos en que estoy abajo.  Sin embargo, la Biblia dice que yo solo estaré arriba.  No entiendo esto.”
La situación por la que estás pasando es solo temporal.  Sigue creyendo que estás arriba solamente y no debajo, incluso cuando hayas tocado fondo.  Es Dios quien siempre te hace triunfar en Cristo. (Ver 2 Corintios 2:14)  Tú no puedes hacerte triunfar.  Solo Dios puede hacerlo y Él ha prometido en Su Palabra que tú serás la cabeza y no la cola, que solo estarás arriba y nunca estarás debajo.  ¡Así que cree en Su Palabra a pesar de tus circunstancias y espera ver la victoria!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 6 de junio de 2020

Mira A Tus Enemigos Huir A Causa De Jesús


Inspiración de Gracia
El Señor hará que los enemigos que se levanten contra ti sean derrotados delante de ti; saldrán contra ti por un camino y huirán delante de ti por siete caminos.  (Deuteronomio 28:7)
Algunas personas piensan que Jesús y el diablo siempre se enfrentan y luchan entre sí.  Pero cuando leo mi Biblia, yo no veo peleas entre los dos.  ¡Lo que veo es que el diablo tiene que huir cada vez que se encuentra con Jesús!
Piensa en el endemoniado del país de los gadarenos de quien nos habla Lucas 8:26–39.  Los demonios en el hombre le rogaron a Jesús que no los atormentara ni los enviara al abismo, sino que les permitiera entrar en una manada de cerdos que estaba cerca.
Lo ves, ni el diablo ni sus demonios pueden permanecer delante de Jesús.  Es posible que puedan atormentar a las personas por un tiempo, pero cuando Jesús entra en la escena, ellos saben que ese es el final de su estadía.  ¡Ellos tendrán que huir!  Todo lo que tomó fue una sola palabra de Jesús y toda la legión de demonios tuvo que salir del hombre y huir hacia los cerdos.
Como hijo de Dios, tú exudas una fragancia espiritual que los espíritus malignos pueden detectar y que les hace temblar.  Es la vida de Jesús dentro de ti.  Y Él que está en ti es mayor que el que está en el mundo. (Ver 1 Juan 4:4)  Es por eso que ninguna maldición, hechizo, acusación, escándalo o destrucción que se haya planeado contra ti puede tener éxito.  ¡Tus enemigos pueden venir contra ti por un camino, pero el Señor los confundirá y hará que huyan delante de ti por siete caminos!
Jesús pagó con Su vida para darte esta victoria sobre tus enemigos.  Después de Su arresto en el jardín de Getsemaní, los judíos y los gentiles se unieron por primera vez con un objetivo común: torturar a Jesús y matarlo.  El rey Herodes de los judíos y Poncio Pilato de los romanos eran enemigos desde hacía mucho tiempo, pero debido a Jesús, ellos se hicieron amigos. (Ver Lucas 23:12)
Amigo, los enemigos de Jesús estaban unidos y tuvieron “victoria” sobre Él.  Pero debido a que Él triunfó sobre ellos por medio de la cruz y resucitó, hoy, ¡tus enemigos serán dispersados y tú tendrás la victoria sobre ellos!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 2 de abril de 2020

DÍA 2: NO REQUIERE PERFECCIÓN


DÍA 2

Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él. —2 Corintios 5:21
Siendo un joven cristiano, fui víctima de una defectuosa enseñanza legalista basada en la interpretación errónea de la enseñanza del Apóstol Pablo acerca de la Santa Cena en 1 Corintios 11:27-30: 
“De manera que el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor.  Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y entonces coma del pan y beba de la copa.  Porque el que come y bebe sin discernir correctamente el cuerpo del Señor, come y bebe juicio para sí.  Por esta razón hay muchos débiles y enfermos entre vosotros, y muchos duermen.”
Fui enseñado y prevenido, como tal vez tú lo fuiste, de que si había algún pecado en mi vida, incluidos los que yo no conocía o había olvidado confesar, ese pecado me hacía indigno de participar de la Santa Cena.  ¡Yo traería juicio y enfermedad sobre mí mismo e incluso podría morir antes de tiempo!  Pero, ¿cómo podría yo saber si era lo suficientemente “digno”?  Yo no estaba viviendo en pecado ni nada de eso, pero sabía que para Dios, el pecado es pecado y si alguien falla incluso en una sola área, se le considera culpable de todo. (Santiago 2:10)  Como resultado, yo tenía tanto miedo de la Santa Cena, que no participé de ella durante muchos años.  Después de todo, yo no era tonto.  ¿Por qué iba a arriesgarme?
Me robaron mi herencia debido a una predicación bien intencionada pero errónea que puso una cerca invisible alrededor de lo que debía ser una fuente de salud y sanidad, y una bendición para el pueblo de Dios.  Se colocó una cerca que decía: “No te acerques a menos que seas digno.”
No seas robado como yo fui.  Esto es lo que la Palabra de Dios dice: la sangre de Jesús fue derramada por nosotros, y como creyentes, nosotros somos la justicia de Dios en Cristo. (2Cor. 5:21) Nosotros somos completamente justos y dignos, no porque seamos perfectos, sino porque Él es perfecto.  Él pagó el precio completo por el perdón de nuestros pecados, lo cual nos hace dignos por sí solo.  Su sacrificio en la cruz nos ha calificado completamente para recibir Su sanidad y victoria sobre el pecado y sobre todo tipo de esclavitud que nos está robando la salud y la vida.
EL PENSAMIENTO DE HOY
Si bien el pecado es destructivo y ciertamente estamos en contra del pecado, nosotros no tenemos que ser perfectos para venir a la mesa del Señor.  Si ese fuera un prerrequisito, ¡nadie podría participar!  Gracias a Dios que incluso cuando fallamos, nosotros tenemos “redención mediante Su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de Su gracia.” (Efesios 1: 7)
LA ORACIÓN DE HOY
Señor Jesús, gracias porque en Ti yo soy la justicia de Dios.  Gracias porque por Tu regalo de justicia para mí, yo estoy completamente perdonado, con cada pecado pagado.  Tú me has hecho digno de participar de la Santa Cena, así que yo vendré gustosamente y sin temor, y recibiré sanidad, vida y todo lo que Tú tienes para mí. Amén.
—Joseph Prince 
Devocionales “El Poder Sanador De La Santa Cena”

viernes, 7 de febrero de 2020

Cree Y Actúa Según El Nuevo Pacto


Inspiración de Gracia
Entonces dijo David al filisteo: “… yo vengo a ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has desafiado.”  (1 Samuel 17:45)
¿Alguna vez te preguntaste por qué dos personas pueden escuchar lo mismo y sin embargo, tener respuestas muy diferentes?  Para uno, lo que se dice es atemorizante y lo desanima.  Pero el otro tiene un corazón tan lleno de fe que se atreve a enfrentarse al diablo y a lo que está haciendo.
En el valle de Ela, Goliat, el gigante filisteo, se burló de los ejércitos de Israel durante 40 días.  Cuando David entró en escena, él escuchó las mismas burlas de Goliat que el resto de los israelitas escuchaba.  Pero de alguna manera, las mismas palabras que causaron temor en los soldados, enojaron a David.  ¿Qué sabía o qué veía David que los otros no pudieron ver?
David sabía que él tenía un pacto con Dios.  Por supuesto que el Rey Saúl y todos los soldados que estaban con él ese día también tenían el mismo pacto con Dios, pero solo David creía en el pacto.  Y él actuó de acuerdo conforme a lo que creía.  De manera que Dios hizo que su gigante se derrumbara.
Si David tuvo esa gran victoria a pesar de que estaba bajo el antiguo pacto, ¡cuánto más tú y yo que estamos bajo el nuevo pacto!  Hoy, Dios está preguntando: “¿Dónde están mis Davids, quienes creen en el nuevo pacto?”
¿Cuál es el nuevo pacto?  Es el pacto de la gracia.  Y gracia significa favor inmerecido, que no ha sido ganado y del que no somos dignos.  Dios quiere que sepamos que Él ha cortado este pacto con nosotros a través de Cristo, nuestro representante.  Y según este pacto, nosotros tenemos Su favor inmerecido.  Nosotros somos bendecidos porque Jesús tomó nuestros golpes.  Debido a lo que Jesús hizo en la cruz, nosotros tenemos victoria sobre cada gigante que nos enfrenta.
¿No son estas buenas noticias?  Hoy, Dios quiere que tú te pares delante de tu “gigante” y declares que a pesar de lo que estás pasando, a pesar de lo que está sucediendo, tú crees que Dios está por ti, debido a lo que Jesús hizo por ti.  ¡Y luego, ante tus propios ojos, tú vas a ver a los gigantes de acusación, intimidación, condenación, enfermedad y deudas, caer derrotados delante de ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 20 de diciembre de 2019

Hablando En Fe


Medita En
Pero teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: “Creí, por tanto hablé”, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos.  (2 Corintios 4:13)
Después de leer lo que yo he dicho acerca de declarar las promesas de protección de Dios sobre ti y tus seres queridos, puede estarte preguntando: Pero Pastor Prince, ¿no puedo sólo creer la Palabra de Dios en mi corazón?  ¿Por qué también tengo que decir el Salmo 91 en voz alta?
Permíteme mostrarte algunas Escrituras sobre la fe y el hablar, que te ayudarán.  Romanos 10:9 nos dice “que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo”.  Nuestro Señor Jesús también dijo: “Cualquiera que diga a este monte: «Quítate y arrójate al mar», y no dude en su corazón, sino crea que lo que dice va a suceder, le será concedido.” (Marcos 11:23)
Ahora, vuelve a leer lo que el apóstol Pablo escribió en el versículo de hoy.  ¿Notas un patrón aquí?  Tener fe implica creer en tu corazón, así como hablar con tu boca.  Tú y yo estamos hechos a imagen de Dios.  Cuando Dios vio la oscuridad por primera vez, Él no dijo: “Mi Dios, está tan oscuro”.  ¿Qué hizo Dios?  Él llamó a existencia a la luz, hablando. Él dijo: “Hágase la luz” (Gén. 1:3)  En el Nuevo Testamento, nuestro Señor Jesús habló a la tormenta y ésta se calmó.  Él habló a la higuera y ésta se marchitó.  Él habló a los demonios y estos huyeron.  Habló a los enfermos y estos fueron sanados.  Él habló a los muertos y estos vivieron.
Del mismo modo, cuando nosotros nos enfrentamos a la oscuridad hoy, en cualquier área de nuestras vidas, o estamos atrapados en una tormenta de dificultades, no nos detengamos a estar mirando los problemas y caigamos en desesperación.  ¡Nosotros también debemos llamar a existencia lo que queremos ver!  Si nos encontramos atrapados en una situación peligrosa, nosotros debemos declarar: “El Señor es mi refugio y mi fortaleza”.  Si hay una enfermedad en nuestro cuerpo, podemos llamar a existencia nuestra sanidad, diciendo: “Gracias Jesús, ¡Por Tus llagas yo he sido sanado!”  ¡Comienza a llamar a existencia hoy, tu protección, tu salud y tu victoria!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 6 de noviembre de 2019

¿Estás Confundido?


Medita En
“Y que de todas las cosas de que no pudisteis ser justificados por la ley de Moisés, por medio de Él, todo aquel que cree es justificado”.  (Hechos 13:39)
Para comprender la gracia de Dios, es esencial que comprendas las diferencias entre el antiguo pacto de la ley y el nuevo pacto de la gracia.  Para ayudarte a acelerar la comprensión de la ley y la gracia, quiero compartir contigo una de mis escrituras favoritas.  He predicado este versículo en todo el mundo, desde la Conferencia Hillsong en Sídney, Australia, hasta la Iglesia Lakewood, en Houston, Texas.
Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

—Juan 1:17, RVR1960
La ley fue dada a través de un sirviente.  La gracia y la verdad vinieron a través del Hijo.  La ley habla de lo que el hombre debería ser.  La gracia revela quién es Dios.  En el primer milagro de Moisés, él convirtió el agua en sangre, lo que resultó en muerte.  En el primer milagro de la gracia, Jesús convirtió el agua en vino, lo que resultó en vida y celebración.  La letra (la ley) mata, pero el Espíritu da vida. (Ver 2Cor. 3:6)
Bajo la ley, Dios exige justicia del hombre pecaminosamente en bancarrota.  Pero bajo la gracia, Dios provee la justicia como un regalo.  Ahora, ¿en qué pacto te gustaría estar?  ¡La respuesta es obvia!
La verdad es que, por medio de la cruz del Calvario, todos los que creen en Jesús y lo reconocen como su Señor y Salvador, están bajo el nuevo pacto de gracia.  Sin embargo, hoy en día muchos creyentes aún están viviendo en confusión, y confunden la ley y la gracia al aferrarse a algunos aspectos de la ley y algunos de la gracia en sus creencias y caminar cristianos.  Jesús dijo que no se puede poner vino nuevo en odres viejos.  El vino nuevo fermentará y romperá los odres, y perderás ambos. (Ver Mateo 9:17)  Del mismo modo, no se puede poner el vino nuevo de gracia en el odre viejo de la ley.  Uno cancelará al otro. (Ver Rom. 11:6)
Bajo la ley, Dios dijo: “[El Señor] no tendrá por inocente al culpable; el que castiga la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos hasta la tercera y cuarta generación”. (Ver Éxodo 34:7)  Pero bajo la gracia, Dios dice: “[Yo] tendré misericordia de sus iniquidades y nunca más me acordaré de sus pecados”. (Ver Heb. 8:12)
¡Ha habido un cambio!  ¿Puedes ver con la absoluta claridad de la alta definición que ha habido un cambio radical y todo se debe a Jesús?  Elige hoy vivir completamente bajo el nuevo pacto de gracia, donde por medio de la obra perfecta y terminada de Cristo en la cruz, tú tienes la justicia de Dios como un regalo, y al Espíritu de vida de Dios que dirigiéndote a la victoria sobre las áreas de derrota.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 31 de octubre de 2019

Gracia Es Una Persona

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Jesús le dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por Mí.”  (Juan 14:6)
Durante las últimas dos décadas he tenido el privilegio de develar a la bella persona de nuestro Señor Jesucristo y la perfección de Su obra terminada, a través de la predicación del evangelio de la gracia gloriosa.  A medida que el nombre de Jesús es levantado y proclamado, nosotros estamos recibiendo testimonio tras testimonio sobre cómo la vida de las personas ha sido tocada y transformada por la gracia de Dios.
Personas de todos los ámbitos de la vida, en todo el mundo, están encontrando libertad de sus condiciones, adicciones y ataduras de largo plazo.  Estas personas comparten alegremente con nosotros cómo el Señor los ha liberado sobrenaturalmente de ataques de pánico, abuso de sustancias y de décadas de depresión.  Otros nos escriben, llenos de agradecimiento porque Dios ha restaurado sus matrimonios y sus relaciones con sus hijos, y ha sanado sus cuerpos cuando los médicos no les daban ninguna esperanza.
Desearía poder leérselos todos, porque ustedes notarían que hay un hilo común entretejido a través de todas estas cartas.  Hay un denominador común que levantó a estas personas de la derrota a la victoria, de los colapsos a los rompimientos: todos ellos tuvieron un encuentro con Jesús.  Todos tomaron la revelación de Su gracia.
Querido amigo, la revolución de la gracia comienza con Jesús.  Éste no es un movimiento, una enseñanza o una materia que deba ser estudiada.  Se trata completamente de una persona.  Lo que tú crees acerca de esta persona hace toda la diferencia.  Estoy seguro que has oído hablar de Jesús y estás familiarizado con Su nombre.  Es posible que incluso hayas asistido a la escuela dominical de niño y hayas escuchado todas las historias bíblicas acerca de Él.  La pregunta es, ¿conoces a Jesús personalmente?  ¿Es Él una figura histórica, un prominente rabino judío, o simplemente el hijo de un carpintero galileo?  ¿Quién es Él para ti?  ¿Es solo otro maestro?  ¿O es Él tu salvador?
Cualesquiera que sean las adversidades, dificultades o circunstancias que puedas estar enfrentando hoy, tu respuesta se encuentra en la persona de Jesús.  Hoy, hay una revolución de la gracia que se está extendiendo por todo el mundo, porque la persona de Jesús está siendo predicada, proclamada y enaltecida con valentía.
De esto se trata la revolución de la gracia.  Se trata de tu vida tocada, cambiada y transformada de adentro hacia afuera.  Se trata de estar viviendo una vida victoriosa.  Una vida que gana.  Una vida que reina triunfante sobre la derrota, el fracaso y la frustración.  Cuando tengas un encuentro con la persona de la gracia, mira Su corazón lleno de amor por ti y cuando el velo de la religión cristiana sea removido, no habrá vuelta atrás.  ¡Tú comenzarás a alejarte de la derrota y darás un salto masivo hacia tu victoria!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 27 de septiembre de 2019

Descansar Es Una Actividad Dirigida Por El Espíritu


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Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda verdad.  (Juan 16:13)
Descansar en la obra terminada de Jesús no es inactividad o pereza.  El descanso siempre resulta ser una actividad dirigida por el Espíritu Santo.
Mientras tú estás confiando en Dios por tu sanidad, es posible que necesites sabiduría específica para lidiar de manera práctica con tus síntomas físicos.  Esta viene del Espíritu Santo.  Él quiere guiarte a toda verdad y llevarte a la victoria.
Por ejemplo, si tienes una úlcera estomacal, Él puede decirte: “Para con esa actividad estresante” o “Pasa más tiempo jugando con tus hijos”.  Verás, Él conoce exactamente cuál es el problema y tiene la solución perfecta, ¡que traerá los resultados que deseas!
Amado, si vives por el Espíritu y sigues Sus impulsos, ¡encontrarás vida, paz y victoria!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 28 de agosto de 2019

El Amor Íntimo Del Padre


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“Y Yo seré para vosotros Padre, y vosotros seréis para Mí hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso”.  (2 Corintios 6:18)
No hace mucho tiempo, Lydia, una hermana de Sudáfrica, me escribió.  Creo que muchos de ustedes podrán identificarse con lo que ella compartió acerca de sus luchas para relacionarse con Dios como su Padre:
Estimado Pastor Prince:
Yo crecí con muy baja autoestima habiendo sido etiquetada como la niña problema de mi familia.  Fui un bebé no planificado y mis padres ya tenían una hija, así que realmente querían un niño.  Ellos se decepcionaron cuando resulté ser una niña e incluso consideraron entregarme a un miembro de la familia paterna que no tenía hijos.
Mi padre proviene de una familia muy fría y estricta, y tiene muy mal carácter, así que crecí, naturalmente, temerosa de él y a su alrededor siempre sentí como que estaba caminando sobre cáscaras de huevo.  Mi madre también creció en un hogar donde no había recibido amor.  Mis dos padres son perfeccionistas extremos, muy organizados y nos criaron con disciplina militar y sin compasión.
Por lo tanto, yo no podía relacionarme con Dios como Padre.  Pensaba que Dios era inaccesible y estaba sentado con un rayo listo para golpearme cuando yo no era lo suficientemente buena, cuando no oraba lo suficiente o cuando no era lo suficientemente obediente.  Tenía la impresión de que Dios solo estaba complacido conmigo cuando yo obedecía la ley, que yo nunca alcanzaba cumplir Sus expectativas y que siempre estaba bajo condenación.
Desde que encontré sus recursos de enseñanza, el velo en mi vida se ha roto.  Por primera vez, soy libre.  Ya no camino bajo la pesada carga de la condenación.  Aprendí que Dios nos amó primero, y que ahora yo puedo tener una relación de amor con mi Padre celestial y Jesús.
He experimentado victoria sobre el temor y el pecado que me había mantenido cautivo durante años —no tratando de ser obediente, sino simplemente aprendiendo que mis pecados ya han sido perdonados en la cruz.  Y no, ya no estoy pecando más.  En realidad estoy venciendo más y pecando menos, y tengo un corazón agradecido por lo que Cristo ha hecho en la cruz.
¿Sientes que tú nunca eres lo suficientemente bueno, que nunca has podido hacer lo suficiente y ser lo suficientemente obediente para que Dios te ame y te acepte?  ¿Sientes que siempre estás viviendo bajo condenación perpetua?  Quizás no puedas relacionarte con Dios como un Padre amoroso porque nunca has experimentado el amor de tu padre terrenal o porque tu propio padre te ha lastimado terriblemente.
Amigo, oro para que cuando comiences a meditar en el versículo de hoy, tú experimentes sobrenaturalmente el amor íntimo de tu Padre celestial de una manera profunda y personal, como nunca antes.  Oro por que esta experiencia te sane, renueve, restaure y transforme de una manera espectacular porque Su amor por usted es nada menos que espectacular.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 2 de julio de 2019

Conquistado Por La Gracia De Dios


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Porque el pecado no tendrá dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley sino bajo la gracia.  (Romanos 6:14)
Amado, es vital que recibas el regalo de no condenación porque esto es lo que te dará el poder para vencer tus debilidades, hábitos destructivos y adicciones.  Si crees que Dios te condena por tus faltas, ¿correrías a Él en busca de ayuda?
Mira cómo Jesús le dio a un pecador el poder de no pecar más.  Él defendió a la mujer que había sido atrapada en adulterio.  Con ternura la miró a los ojos y le preguntó: “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te ha condenado?”  Y ella dijo: “Ninguno, Señor.”  Y Jesús le dijo: “Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques más.” (Juan 8:10–11)
Verás, los Diez Mandamientos, en su total santidad prístina, no pueden hacerte santo y no pueden poner fin al pecado.  El poder para detener al pecado de destruir tu vida viene de recibir el regalo de ninguna condenación de parte de Jesús.  Tu Salvador, que ha cumplido la ley en tu nombre, te dice: “¿Dónde están los que te condenan?  TAMPOCO YO TE CONDENO.  Ahora, vete y no peques más”.  ¡Esto es gracia!  ¡Este es Su favor inmerecido!  La ley dice que Dios no te condenará solo si tú dejas de pecar.  Sin embargo, la Gracia dice: “Yo tomé tu condenación en la cruz. Ahora, ve y no peques más”.
Romanos 6:14 dice que “el pecado no tendrá dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley sino bajo la gracia [favor inmerecido]”.  Si tú aún estás luchando con el pecado, es hora de dejar de depender de la ley.  Ríndete ante Su favor inmerecido tal como lo hizo el apóstol Pablo.  ¡Cuando tú comprendes que Cristo te ha hecho justo no por tus obras y que te ha perfeccionado por Su favor inmerecido, eso te da la capacidad de vencer toda tentación, hábito y adicción pecaminosa en tu vida!
Justo ahora, cuando te acercas a tu Salvador Jesús, Dios te ve perfecto en Él.  Él no te condena por tus errores pasados, presentes e incluso futuros porque todos los errores que tú vas a cometer en esta vida, ya fueron clavados en la cruz.  ¡Ahora tú eres libre para no pecar más, experimentando la victoria y el éxito sobre cada pecado y atadura en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 25 de junio de 2019

Destruyendo Fortalezas


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Pues aunque andamos en la carne, no luchamos según la carne; porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.  (2 Corintios 10:3–4)
Sea que lo sepas o no, existe una batalla por nuestras mentes.  El enemigo siembra mentiras y pensamientos negativos en nuestras mentes para desanimarnos y derrotarnos.  ¡Pero Dios nos ha dado un arma poderosa para vencer los juegos mentales del enemigo!
Al meditar en las promesas bíblicas que proclaman la verdad de Dios sobre tu vida, tú comienzas a ganar la batalla por tu mente.  No es una coincidencia que Jesús fuera crucificado en Gólgota, que en realidad significa “Lugar de la Calavera”. (Mateo 27:33)  Tu rompimiento debe comenzar en tu mente primero.
Esta batalla por tu mente no se libra externamente.  Nuestras armas en esta batalla no son físicas ni tangibles.  Nuestras armas son las armas que vienen por creer correctamente y son poderosas en Dios para derribar fortalezas que nos han mantenido atados.  Estas son fortalezas que solo pueden ser completamente derribadas porque estamos creyendo correctamente en la verdad de la Palabra de Dios.
El diablo solo puede sembrar los pensamientos equivocados en tu mente, ¡pero no puede controlar lo que tú crees!  Cuando tú comienzas a creer correctamente, cada mentira y pensamiento equivocado se derretirá como mantequilla en un día caluroso y soleado.  Las mentiras pueden encarcelarte y derrotarte solo en la medida en que tú no permitas que la verdad de Dios entre en tu situación para liberarte.  Escucha atentamente lo que dijo Jesús: “Si vosotros permanecéis en Mi palabra, verdaderamente sois Mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. (Juan 8: 31–32)  Lo que esto significa es que cualquiera que sea la fortaleza en la que te encuentras atrapado hoy, ¡la verdad de Jesús te liberará!
Las fortalezas son pensamientos equivocados y mentiras que se han perpetuado en tu mente durante semanas, meses o incluso años.  Estas creencias equivocadas arraigadas en tu mente hacen que vivas atado a adicciones y en un estado de miedo, culpa, ansiedad o depresión crónica.
La Palabra de Dios nos dice en términos inequívocos que la guerra tiene lugar en nuestras mentes y es ganada por nosotros “para la destrucción de fortalezas; destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios”. (2 Cor. 10:4–5)  El lugar donde el enemigo lanza sus ataques contra ti es en tus pensamientos e imaginación.  Yo creo que cuando te das cuenta de que existe una guerra por tu mente, y que es entre las creencias equivocadas y las creencias correctas, ¡tú ya has ganado la mitad de la batalla!  Sigue escuchando, sigue creyendo y sigue renovando tu mente con la verdad de la gracia y el amor de Dios para ti.  Y cualquiera que sea la fortaleza en la que estés atrapado hoy, ¡la verdad de Su Palabra te liberará!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince