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jueves, 31 de octubre de 2019

Gracia Es Una Persona

Medita En
Jesús le dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por Mí.”  (Juan 14:6)
Durante las últimas dos décadas he tenido el privilegio de develar a la bella persona de nuestro Señor Jesucristo y la perfección de Su obra terminada, a través de la predicación del evangelio de la gracia gloriosa.  A medida que el nombre de Jesús es levantado y proclamado, nosotros estamos recibiendo testimonio tras testimonio sobre cómo la vida de las personas ha sido tocada y transformada por la gracia de Dios.
Personas de todos los ámbitos de la vida, en todo el mundo, están encontrando libertad de sus condiciones, adicciones y ataduras de largo plazo.  Estas personas comparten alegremente con nosotros cómo el Señor los ha liberado sobrenaturalmente de ataques de pánico, abuso de sustancias y de décadas de depresión.  Otros nos escriben, llenos de agradecimiento porque Dios ha restaurado sus matrimonios y sus relaciones con sus hijos, y ha sanado sus cuerpos cuando los médicos no les daban ninguna esperanza.
Desearía poder leérselos todos, porque ustedes notarían que hay un hilo común entretejido a través de todas estas cartas.  Hay un denominador común que levantó a estas personas de la derrota a la victoria, de los colapsos a los rompimientos: todos ellos tuvieron un encuentro con Jesús.  Todos tomaron la revelación de Su gracia.
Querido amigo, la revolución de la gracia comienza con Jesús.  Éste no es un movimiento, una enseñanza o una materia que deba ser estudiada.  Se trata completamente de una persona.  Lo que tú crees acerca de esta persona hace toda la diferencia.  Estoy seguro que has oído hablar de Jesús y estás familiarizado con Su nombre.  Es posible que incluso hayas asistido a la escuela dominical de niño y hayas escuchado todas las historias bíblicas acerca de Él.  La pregunta es, ¿conoces a Jesús personalmente?  ¿Es Él una figura histórica, un prominente rabino judío, o simplemente el hijo de un carpintero galileo?  ¿Quién es Él para ti?  ¿Es solo otro maestro?  ¿O es Él tu salvador?
Cualesquiera que sean las adversidades, dificultades o circunstancias que puedas estar enfrentando hoy, tu respuesta se encuentra en la persona de Jesús.  Hoy, hay una revolución de la gracia que se está extendiendo por todo el mundo, porque la persona de Jesús está siendo predicada, proclamada y enaltecida con valentía.
De esto se trata la revolución de la gracia.  Se trata de tu vida tocada, cambiada y transformada de adentro hacia afuera.  Se trata de estar viviendo una vida victoriosa.  Una vida que gana.  Una vida que reina triunfante sobre la derrota, el fracaso y la frustración.  Cuando tengas un encuentro con la persona de la gracia, mira Su corazón lleno de amor por ti y cuando el velo de la religión cristiana sea removido, no habrá vuelta atrás.  ¡Tú comenzarás a alejarte de la derrota y darás un salto masivo hacia tu victoria!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 4 de mayo de 2019

La Gracia Y La Verdad Son Una


Medita En
Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia [favor inmerecido] y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.  (Juan 1:17)
¿Sabías que Dios ve la gracia (favor inmerecido) y la verdad como una sola cosa?  Observa en Juan 1:17 que la verdad está del mismo lado que el favor inmerecido de Dios, y tanto la gracia (favor inmerecido) como la verdad vinieron a través de Jesucristo.  Cuando hice un estudio de este versículo en el griego original, descubrí que “gracia y verdad” en realidad se mencionan como una cosa en singular, ya que son seguidas por el verbo singular traducido como “vino”.  En otras palabras, a los ojos de Dios, la gracia y la verdad son sinónimos —el favor inmerecido es la verdad y la verdad es el favor inmerecido.
A veces, las personas me dicen cosas como: “Bueno, está bien predicar la gracia, pero también tenemos que hablarle a las personas acerca de la verdad”.  Esto hace que parezca que la gracia y la verdad son dos cosas diferentes, cuando de hecho, son una sola y son la misma.  No podemos separar la verdad de la gracia, ni la gracia de la verdad, ya que ambas están encarnadas en la persona de Jesucristo.  De hecho, solo unos pocos versículos antes de esto, Juan 1:14, en referencia a la persona de Jesús, dice: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia [favor inmerecido] y de verdad”.  La gracia y la verdad vinieron juntas por medio de la persona y el ministerio de Jesús.  La gracia no es una doctrina o enseñanza.  La gracia es una Persona.
Esto contrasta con el antiguo pacto de ley que fue dado a través de Moisés en el Monte Sinaí.  Podemos ver que Dios es muy preciso al tratar con los dos pactos y no los mezcla.  La gracia es gracia y la ley es ley.  La gracia vino por Jesús, mientras que la ley fue dada a través de Moisés.  Jesús no vino a darnos más leyes.  ¡Él vino para darnos Su favor inmerecido, que es Su verdad!  Sería de gran beneficio para ti que cada vez que leas la palabra “gracia” en la Biblia, la interpretes mentalmente como “favor inmerecido”, porque eso es lo que es.
Amigo, “la gracia vino”.  Y nota que una cosa es dar, pero otra cosa es venir.  Verás, yo podría enviarte un DVD con una de mis prédicas, en lugar de venir hacia ti.  Pero si yo vengo a ti, se vuelve personal.  La ley fue dada por Moisés, pero la gracia vino por Jesucristo.  Todo sistema de moralidad se basa en el hombre tratando de alcanzar a Dios con su disciplina y buenas obras, pero en el cristianismo, ¡Dios bajó a donde estábamos para elevarnos a donde Él está!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince