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sábado, 7 de marzo de 2020

Vive La Vida De “Mucho Más”


Inspiración de Gracia
Porque si por la transgresión de uno, por este reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por medio de uno, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.  (Romanos 8:17)
Cuando Dios creó al hombre, Él no tenía la intención de que el hombre envejeciera, se volviera débil e impotente, sufriera enfermedades y muriera —primero la muerte física, luego la muerte segunda o muerte eterna.
Dios nunca quiso que el hombre pasara por todo esto y que la muerte reinara.  Pero debido a la ofensa de un hombre —ese hombre es Adán— la muerte reina.
La muerte final es la muerte segunda o muerte eterna en el lago de fuego.  Antes de esa muerte hay muerte física.  Antes de la muerte física, tienes enfermedades y dolores.  No todas las enfermedades y dolores llevan a la muerte, pero estos son manifestaciones de la muerte.  Un paso antes de las enfermedades y los dolores está el cansancio, la debilidad y la impotencia, que son signos y síntomas de muerte.  Ahora, todas estas son formas de muerte.  Como puedes ver, ¡la muerte reina!
¿Estás tú resignado al hecho de que la muerte puede golpear a quien sea, cuando sea y donde sea que quiera?  ¿Estás permitiendo que la muerte reine en tu vida y en la vida de tus seres queridos?  ¿O estás permitiendo que la Palabra de Dios te diga la verdad acerca de la muerte?
 “Porque si por la transgresión de uno, por este reinó la muerte, mucho más…”  ¡Gracias a Dios por el “mucho más”!  Lo que Jesús, el último Adán, hizo, es mucho más y mucho mayor que lo que el primer Adán hizo.  Nosotros somos aquellos que han recibido “la abundancia de la gracia y del don de la justicia.”  ¡Por lo tanto, nuestro “mucho más” es que nosotros vamos a reinar en la vida a través de Jesucristo!
Dios considera a la muerte un enemigo.  Él vino para destruir la muerte y darnos vida eterna.  Y mientras más caminamos en la gracia de Dios y Su justicia, más reinaremos en la vida.  ¡Cuanto más creamos en Su gracia o Su favor inmerecido, y cuanto más sepamos que Su sangre nos ha hecho justos y no fue nuestro buen comportamiento, más reinaremos sobre todas las formas de muerte!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 4 de mayo de 2019

La Gracia Y La Verdad Son Una


Medita En
Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia [favor inmerecido] y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.  (Juan 1:17)
¿Sabías que Dios ve la gracia (favor inmerecido) y la verdad como una sola cosa?  Observa en Juan 1:17 que la verdad está del mismo lado que el favor inmerecido de Dios, y tanto la gracia (favor inmerecido) como la verdad vinieron a través de Jesucristo.  Cuando hice un estudio de este versículo en el griego original, descubrí que “gracia y verdad” en realidad se mencionan como una cosa en singular, ya que son seguidas por el verbo singular traducido como “vino”.  En otras palabras, a los ojos de Dios, la gracia y la verdad son sinónimos —el favor inmerecido es la verdad y la verdad es el favor inmerecido.
A veces, las personas me dicen cosas como: “Bueno, está bien predicar la gracia, pero también tenemos que hablarle a las personas acerca de la verdad”.  Esto hace que parezca que la gracia y la verdad son dos cosas diferentes, cuando de hecho, son una sola y son la misma.  No podemos separar la verdad de la gracia, ni la gracia de la verdad, ya que ambas están encarnadas en la persona de Jesucristo.  De hecho, solo unos pocos versículos antes de esto, Juan 1:14, en referencia a la persona de Jesús, dice: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia [favor inmerecido] y de verdad”.  La gracia y la verdad vinieron juntas por medio de la persona y el ministerio de Jesús.  La gracia no es una doctrina o enseñanza.  La gracia es una Persona.
Esto contrasta con el antiguo pacto de ley que fue dado a través de Moisés en el Monte Sinaí.  Podemos ver que Dios es muy preciso al tratar con los dos pactos y no los mezcla.  La gracia es gracia y la ley es ley.  La gracia vino por Jesús, mientras que la ley fue dada a través de Moisés.  Jesús no vino a darnos más leyes.  ¡Él vino para darnos Su favor inmerecido, que es Su verdad!  Sería de gran beneficio para ti que cada vez que leas la palabra “gracia” en la Biblia, la interpretes mentalmente como “favor inmerecido”, porque eso es lo que es.
Amigo, “la gracia vino”.  Y nota que una cosa es dar, pero otra cosa es venir.  Verás, yo podría enviarte un DVD con una de mis prédicas, en lugar de venir hacia ti.  Pero si yo vengo a ti, se vuelve personal.  La ley fue dada por Moisés, pero la gracia vino por Jesucristo.  Todo sistema de moralidad se basa en el hombre tratando de alcanzar a Dios con su disciplina y buenas obras, pero en el cristianismo, ¡Dios bajó a donde estábamos para elevarnos a donde Él está!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 31 de octubre de 2017

Gracia Para Ser Padres

He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre.  Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud.  Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos.
Salmos 127:3-5
Si te encuentras abrumado por las responsabilidades que representan ser padre hoy, quiero animarte a creer que hay provisión y gracia para la crianza de los hijos.  En vez de preocuparte y estar ansioso por tus hijos, ora para que ellos experimenten la sabiduría, el favor y la protección de Dios por medio de Jesucristo.
Antes de que se vayan a la cama por la noche, o antes de que salgan para la escuela, sólo impón tus manos sobre ellos y declara: “¡Debido a que tú eres un niño (o niña) de Jesús, día a día estas creciendo en la sabiduría de Dios, y en gracia delante de Dios y de los hombres!  Jesús te hará estar en el lugar correcto en el momento correcto.”
Echa las preocupaciones por tus hijos sobre el Señor.  Confía en Él la provisión de sabiduría para hablar con ellos palabras de aliento y vida en relación a tomar buenas decisiones en vez de ceder a la presión de grupo.  Mientras meditas en Sus promesas de bendecir, proteger y equipar a tus hijos para los desafíos de la vida, recuerda que, ¡el Señor te ha equipado y provisto con la gracia suficiente para ser un padre excelente! 
Viendo a través de los ojos de la fe,

Joseph Prince