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sábado, 4 de mayo de 2019

La Gracia Y La Verdad Son Una


Medita En
Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia [favor inmerecido] y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.  (Juan 1:17)
¿Sabías que Dios ve la gracia (favor inmerecido) y la verdad como una sola cosa?  Observa en Juan 1:17 que la verdad está del mismo lado que el favor inmerecido de Dios, y tanto la gracia (favor inmerecido) como la verdad vinieron a través de Jesucristo.  Cuando hice un estudio de este versículo en el griego original, descubrí que “gracia y verdad” en realidad se mencionan como una cosa en singular, ya que son seguidas por el verbo singular traducido como “vino”.  En otras palabras, a los ojos de Dios, la gracia y la verdad son sinónimos —el favor inmerecido es la verdad y la verdad es el favor inmerecido.
A veces, las personas me dicen cosas como: “Bueno, está bien predicar la gracia, pero también tenemos que hablarle a las personas acerca de la verdad”.  Esto hace que parezca que la gracia y la verdad son dos cosas diferentes, cuando de hecho, son una sola y son la misma.  No podemos separar la verdad de la gracia, ni la gracia de la verdad, ya que ambas están encarnadas en la persona de Jesucristo.  De hecho, solo unos pocos versículos antes de esto, Juan 1:14, en referencia a la persona de Jesús, dice: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia [favor inmerecido] y de verdad”.  La gracia y la verdad vinieron juntas por medio de la persona y el ministerio de Jesús.  La gracia no es una doctrina o enseñanza.  La gracia es una Persona.
Esto contrasta con el antiguo pacto de ley que fue dado a través de Moisés en el Monte Sinaí.  Podemos ver que Dios es muy preciso al tratar con los dos pactos y no los mezcla.  La gracia es gracia y la ley es ley.  La gracia vino por Jesús, mientras que la ley fue dada a través de Moisés.  Jesús no vino a darnos más leyes.  ¡Él vino para darnos Su favor inmerecido, que es Su verdad!  Sería de gran beneficio para ti que cada vez que leas la palabra “gracia” en la Biblia, la interpretes mentalmente como “favor inmerecido”, porque eso es lo que es.
Amigo, “la gracia vino”.  Y nota que una cosa es dar, pero otra cosa es venir.  Verás, yo podría enviarte un DVD con una de mis prédicas, en lugar de venir hacia ti.  Pero si yo vengo a ti, se vuelve personal.  La ley fue dada por Moisés, pero la gracia vino por Jesucristo.  Todo sistema de moralidad se basa en el hombre tratando de alcanzar a Dios con su disciplina y buenas obras, pero en el cristianismo, ¡Dios bajó a donde estábamos para elevarnos a donde Él está!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 23 de abril de 2019

Cree Bien, Vive Bien


Medita En
“… así como has creído, te sea hecho.”  (Mateo 8:13)
Sea que estés consciente de eso o no, lo que tú crees afecta la forma en que vives tu vida.  Lo que crees determina cómo piensas, cómo percibes una situación y en última instancia, qué tipo de acciones tomas.
He dicho esto una y otra vez, y una y otra vez, también he visto este principio confirmado en la vida de las personas: Creer bien siempre produce vivir bien.  Esto significa que si tú deseas ver que vives bien tu vida, necesitas comprender la importancia de creer bien, esto es creer lo correcto.  Cuando crees bien, tú no puedes sino vivir bien.
Verás, las personas están luchando por controlar sus comportamientos y acciones porque no tienen control sobre sus emociones y sentimientos.  No tienen control sobre sus emociones y sentimientos porque no tienen control sobre sus pensamientos.  Y no tienen control sobre sus pensamientos porque no están controlando lo que creen.
Lo contrario también es cierto.  Cuando tú comienzas a creer bien acerca de Dios y de Su amor por ti, comienzas a cambiar la forma en que te ves a ti mismo y a tu situación.  Dejarás de sentirte desesperanzado.  Comenzarás a perder tus miedos.  Y responderás de manera diferente a las personas y situaciones negativas.
Es por eso que Dios quiere que estés anclado en las poderosas verdades de Su Palabra, para creer en Su amor por ti.  Tu Padre celestial quiere que tú creas que Él está por ti y no en tu contra.  Él quiere que sepas y creas que Él está de tu lado, alentando tu éxito e impulsándote hacia tu avance con Su amor y tiernas misericordias.  Él quiere que abras tus ojos para que veas lo que Él ve cuando te mira a ti —Su amado hijo.
Amigo, te animo a que te tomes tiempo para meditar sobre las verdades en cada una de estas lecturas diarias.  Creo que a medida que lo hagas, vas a ver cómo los viejos hábitos de pensamiento derrotista desaparecen.  Vas a hallar a las adicciones más obstinadas, aniquiladas de manera sobrenatural.  ¡Y vas a encontrar una expectativa confiada de bien para tu futuro y tu destino en Cristo, fortaleciendo tu corazón y creando días maravillosos por delante para ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 28 de enero de 2019

Blindados Contra Todas Las Armas Del Enemigo

Medita En
Escudo y adarga es Su verdad.  (Salmos 91:4)
El Salmo 91:4 comienza de esta manera “Con Sus plumas te cubre, y bajo Sus alas hallas refugio” y termina con esta proclamación: “Escudo y adarga es Su verdad”.  ¿Qué son el escudo y la adarga?  La adarga se refiere a un pequeño escudo redondo que se usa para peleas de contacto cercano  El escudo es mucho más grande, uno que puedes cavar en el suelo y esconderte detrás cuando te lanzan flechas, lanzas o rocas en un ataque más grande.  Entonces, ya sea que se trate de un ataque pequeño o grande, ¡Su verdad —tu escudo y adarga— te cubre completamente!
Efesios 6:16, nos dice que “sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno”.  ¿Por qué?  Porque el escudo de la fe te cubrirá por todas partes.  ¡Amén!  Es por eso que el diablo está detrás de tu escudo de fe —él quiere hacerte dudar de la Palabra de Dios, que es Su verdad.  Una vez que tomes el escudo de la fe, sus ataques contra ti no pueden prosperar.  ¡Así que levanta tu escudo!
Querido lector, a medida que escuchas mensajes acerca de la obra terminada de Jesús y tu fe se construye, tu escudo también se está construyendo.  Incluso si te encuentras en el lugar equivocado, en el momento equivocado, el Señor puede protegerte cuando Su escudo de fe te rodea y te sitúas bajo la sombra de Sus alas.
Uno de los miembros de nuestra iglesia conducía en la autopista con su familia, detrás de una camioneta que llevaba un colchón tamaño queen atado en su techo.  De repente, las cuerdas que aseguraban el colchón a la camioneta se rompieron y el colchón se precipitó hacia su vehículo.  Él y su esposa se prepararon para el impacto, esperando que el gran colchón se estrellara contra el parabrisas, ya que no había forma de evitarlo a tiempo.
Milagrosamente, el colchón de alguna manera cayó en la carretera justo en frente de su auto, rebotó hacia un costado y golpeó a otro auto en su lugar.  Afortunadamente, el conductor de ese auto pudo frenar a tiempo y no causó un accidente.  Para el miembro de nuestra iglesia, ¡fue como si un campo de fuerza —o un escudo invisible— hubiera protegido a toda su familia!  ¿Te imaginas lo que podría haber pasado si ese gran colchón se hubiera estrellado contra el parabrisas de su automóvil, que transportaba a su esposa y a sus pequeños hijos en el asiento trasero?  ¡Demos gracias al Señor, porque Él es tan bueno y sus tiernas misericordias son para siempre!  Ciertamente, “con Sus plumas te cubrirá, y debajo de Sus alas estarás seguro”.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 26 de enero de 2015

Los Hechos Pueden Cambiar, Pero La Palabra De Dios Permanece


Juan 8:32

“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”
Considera los fríos y difíciles hechos que estas tres personas enfrentaron: La tía de una dama de nuestra iglesia vio sus placas de Rayos X que mostraban que uno de sus dos riñones tenía cáncer.  Una pareja de nuestra iglesia leyó su reporte médico que decía que ellos nunca serían capaces de engendrar a un bebé.  Una dama de nuestra iglesia que participó como fiadora ante una institución financiera, terminó siendo la responsable del pago de S$34 millones.
Cuando este tipo de situaciones nos golpea y dejamos que estos hechos se asienten en nuestro corazón, terminamos sintiéndonos muy perturbados.  Pero cuando permitimos que las verdades de la Palabra de Dios se asienten dentro de nosotros, vamos a sentir al Espíritu Santo dar testimonio de estas verdades que estamos creyendo.  Él es el Espíritu de verdad (Juan 16:13).  Él no es el Espíritu de hechos y no da testimonio de los hechos.
Puede ser un hecho que tú estás enfermo.  Los doctores dicen que tú estás enfermo.  Las placas de Rayos X muestran que tú estás enfermo.  ¡Pero la Palabra de Dios dice que por las llagas de Jesús tú has sido sanado! (Isaías 53:5).  Esa es la verdad acerca de tu situación.  ¿Cuál es la diferencia entre un hecho y una verdad?  Los hechos cambian, ¡pero la verdad —la Palabra de Dios— permanece!
Cuando los hijos de Dios escogen desafiar los hechos y caminar en Su verdad, según su situación, el Espíritu Santo en ellos va a dar testimonio de esa verdad que están creyendo.
La dama con el riñón enfermo de cáncer, se sometió a una operación para que le removieran este órgano.  Pero alabado sea Dios, ella recibió restauración sobrenatural, de la cual se dio cuenta en el siguiente examen de Rayos X que mostraba ¡dos riñones saludables en vez de uno!  ¡Dios había formado un nuevo riñón para ella!
La pareja que no tenía hijos recibió como un milagro su pequeño paquete de alegría luego de siete años.  Hoy, ellos son padres orgullosos no de uno, sino de ¡cuatro niños!
La dama con la deuda de S$34 millones le dijo a la institución financiera que eso no era justo para ella y que Dios iba a protegerla.  ¡La administración de la institución milagrosamente decidió cancelar su deuda!
La próxima vez que seas golpeado por hechos perturbadores, deja que la Palabra de Dios asiente en ti la verdad acerca de tu situación.  Y mientras el Espíritu Santo da testimonio de esas verdades en las que estás creyendo, los hechos van a cambiar, ¡y tú vas a recibir tu milagro!

Pensamiento Del Día

Los hechos cambian, ¡pero la verdad —la Palabra de Dios— permanece!