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domingo, 12 de enero de 2020

Cuando Tú Ves La Gracia De Dios, Él Ve Tu Fe

Inspiración de Gracia
Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios.  (Efesios 2:8)
Muchas veces, la gente me pregunta: “Pastor Prince, yo sé que las promesas de Dios son verdaderas, pero ¿cómo puedo estar seguro de que Sus promesas se harán realidad en mi vida?”
Amigo, si quieres asegurar las promesas de Dios en tu vida, entonces no puedes depender de ti mismo.  Si tú dependes de ti mismo —de tu obediencia, bondad, servicio e incluso fe— no podrás recibir las promesas de Dios.  Pero cuando tú dependes de la gracia de Dios —Su favor inmerecido, no ganado y del que no eres digno— es entonces cuando Sus promesas se aseguran en tu vida.
Esto era cierto para la mujer con el problema de flujo de sangre. (Ver Mateo 9:20–22)  Ella no anduvo por ahí diciendo: “Yo debo tener fe... Yo espero tener suficiente fe... Yo voy a tener fe... Yo no voy a perder la fe”.  No, ella solo era consciente de la gracia de Jesús —de cómo Él siempre sanó a los enfermos, de lo poderoso que Él era para resucitar a los muertos y de lo dispuesto que Él estaba a usar ese poder para su sanidad.
Ella solo vio Su gracia abundando sobre ella, tanto que dijo: “Si tan solo toco Su manto, sanaré”.  Y cuando ella vino detrás de Jesús y tocó el borde de Su manto, ella fue sanada.  En ese mismo momento, Jesús se detuvo, se dio la vuelta y le dijo: “Hija, ten ánimo, tu fe te ha sanado”.
¡Cuando la mujer vio Su gracia, Dios vio su fe!  De esta manera fue por gracia, por medio de la fe, que la promesa de Dios se aseguró en su vida.
Dios quiere que tú veas Su gracia.  Y cuando tú ves Su gracia, Él ve tu fe.  Dios dice: "Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe”.  La palabra griega para “salvados”, sozo, no solo significa salvar del infierno, sino también sanar, preservar y perfeccionar.  Por lo tanto, es por gracia que tú has sido perfeccionado, mantenido sano, preservado y bendecido.  Es por gracia por medio de la fe que las promesas de Dios se aseguran en tu vida.
Amigo, no te preocupes si sientes que te falta fe.  Comienza a ver la gracia de Dios en tu situación y Él lo verá como fe.  ¡Y debido a que Él ve tu fe, tú vas a recibir el rompimiento o avance que necesitas!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 29 de diciembre de 2019

Practica La Presencia De Jesús En Tu Carrera


Medita En
Porque Tú, oh Señor, bendices al justo, como con un escudo lo rodeas de tu favor.  (Salmos 5:12)
Donde sea que estés, lo que sea que hagas, con la presencia del Señor y Su favor inmerecido cubriéndote, no hay manera de que tú no tengas éxito.  Cuando yo comencé a trabajar, en mis veintes, continué practicando la presencia de Jesús y en poco tiempo, me convertí en el mejor vendedor de mi empresa.  Yo no solo cerré los mayores tratos para mi empresa, sino que también aseguré la mayor frecuencia de transacciones de ventas.
Comencé como uno de los empleados con el salario más bajo de la empresa, pero el Señor me promovió constantemente y me dio diferentes flujos de ingresos dentro de la misma empresa, hasta que me convertí en uno de los empleados mejor pagados de esa organización.  Por favor, comprenda que no estoy compartiendo esto con usted para poner una pluma en mi sombrero.  Yo sé sin lugar a dudas que todos los éxitos que he experimentado en mi carrera profesional son el resultado de la presencia de Jesús y Su favor inmerecido en mi vida.
Comparto contigo acerca de mi carrera profesional (antes de ingresar al ministerio de tiempo completo), para que no te vayas pensando que yo he experimentado personalmente el buen éxito del Señor, solo porque soy pastor.  No.  Tal como mencioné anteriormente, cualquiera que sea tu vocación, tú puedes experimentar la presencia de Jesús y Su favor inmerecido, ¡y Él te hará ser exitoso!
Da igual si eres chef, conductor o consultor, no importa.  Dios está de tu lado para bendecirte y convertirte en alguien exitoso.  Por supuesto, comprendes que me estoy refiriendo solamente a profesiones moralmente rectas.  Tú no puedes depender del favor inmerecido de Dios si estás involucrado en una industria que requiere que comprometas tu moral cristiana.  Si estuvieras involucrado en una industria moralmente corrupta o en un trabajo que espera que tú mientas, engañes o defraudes, ¡mi consejo es que salgas!  Para recibir ingresos, Tú no tienes por qué depender de un trabajo que te coloque en una posición moralmente comprometedora.  Dios te ama íntimamente y Él tiene algo mucho mejor reservado para ti.  Confía en Él.
Dios está aquí para salvarte de destruirte a ti mismo.  Él quiere darte buen éxito y te ama demasiado para verte permanecer en un trabajo que te obliga a comprometerte.  La Biblia dice: “Más vale el buen nombre, que las muchas riquezas y el favor, que la plata y el oro”. (Prov. 22:1)  Dios tiene un camino más alto y un mejor plan para tu vida.  ¡Hoy, tú puedes caminar en este camino, dependiendo de Su favor inmerecido para proveer para ti y hacerte prosperar!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 28 de octubre de 2019

Ven A Jesús Tal Como Eres

Medita En
Tú has cambiado mi lamento en danza; has desatado mi cilicio y me has ceñido de alegría.  (Salmos 30:11)
Amigo, tú eres hoy favorecido y aceptado por Dios debido a Su favor inmerecido.  Incluso si tu vida es un desastre, Él puede tomar tu desastre y convertirlo en algo hermoso.  Ven a Él tal como eres.
Hace años, uno de los miembros de mi iglesia de repente dejó de venir a la iglesia por mucho tiempo.  Me reuní con él para averiguar cómo le estaba yendo y para ver si todo estaba bien.  Él fue muy honesto conmigo y me dijo que estaba pasando por muchos problemas en su matrimonio y que ahora era adicto al alcohol.  Luego, él dijo esto: “Déjame poner mi vida en orden, luego volveré a la iglesia”.
Yo sonreí y le pregunté: “¿Acaso tú te limpias antes de bañarte?”  Entendí por su expresión que estaba desconcertado por mi pregunta, así que le dije: “Ven al Señor tal como eres.  Él es el baño.  Él te limpiará.  Él pondrá tu vida en orden por ti y hará que cada adicción pierda su control sobre ti.  ¡Tú no tienes que usar tus propios esfuerzos para limpiarte antes de bañarte!”
Me alegra decir que este precioso hermano regresó pronto a la iglesia y Jesús cambió su vida.  Hoy, él está felizmente casado, bendecido con una hermosa familia y es uno de mis líderes clave de confianza.  Eso es lo que hace el Señor cuando tú vienes a Él tal como eres y le permites amarte hasta tu plenitud.  Él hará hermosas todas las cosas en tu vida.
Hay muchas personas hoy que son como este hermano.  Quieren arreglara sus vidas por sí mismos antes de venir a Jesús.  Tienen la impresión de que necesitan santificarse a sí mismos antes de poder entrar en la santa presencia de Dios.  Ellos sienten que están siendo hipócritas si no arreglan sus vidas antes de venir a la iglesia.
Nada puede estar más lejos de la verdad.  Tú nunca podrás hacerte a ti mismo lo suficientemente santo como para calificar para las bendiciones de Dios.  Tú has sido hecho santo, justo y limpio por la sangre de Jesucristo, y es Su posición de justo lo que te califica —nada más y nada menos.  Así que deja de tratar de limpiarte a ti mismo antes de ir al Señor.  Ven a Jesús con todo tu desorden, todas tus adicciones, todas tus debilidades y todos tus fracasos.  Dios te ama tal como eres.  Sin embargo, Él también te ama tanto como para dejarte permanecer igual.  Amigo, cuando vienes a Jesús, Él se convierte en tu “baño”.  ¡Él te lavará y vas a ser más blanco que la nieve!  ¡Salta al baño hoy y deja que Jesús te haga perfecto, justo y santo a los ojos de Dios!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 16 de octubre de 2019

Sin Jesús, Nosotros No Podemos. Sin Nosotros, Él No Lo Hará.


Medita En
Yo Soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en Mí y Yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de Mí nada podéis hacer.  (Juan 15:5)
En más de dos décadas de ministerio, he aprendido esto del Señor: Sin Él, nosotros no podemos.  Sin nosotros, Él no lo hará.  Esto simplemente significa que necesitamos reconocer el hecho de que si no dependemos de Jesús, no va a haber éxito real, duradero y permanente —sin Él, nosotros no podemos lograrlo.  La Biblia nos dice que a menos que el Señor construya la casa, nosotros trabajamos en vano. (Salmos 127:1)  Los creyentes que deseamos experimentar Su éxito necesitamos reconocer esta verdad, y comenzar a depender de Jesús y solamente de Él.
Hay algunos creyentes que pueden no expresarlo, pero en sus corazones, creen que sin Jesús, ellos aún pueden tener éxito.  Al creer y actuar sobre esto, ellos caen del lugar alto de la gracia de Dios (Su favor inmerecido), de vuelta a la ley, de vuelta a tratar de merecer y conseguir el éxito por sus propios esfuerzos.  La Palabra de Dios nos dice: “Pues, si ustedes pretenden hacerse justos ante Dios por cumplir la ley, ¡han quedado separados de Cristo! Han caído de la gracia de Dios [Su favor inmerecido]. (Gálatas 5:4, NTV)
Estas son unas fuertes palabras de advertencia.  Una vez que tú comiences a depender de tus propios méritos y esfuerzos para alcanzar el favor de Dios, estarás nuevamente bajo el sistema de la ley.  Estarás separándote de Cristo y habrás caído del lugar donde tenías Su favor inmerecido sobre tu vida.  No me malinterpretes, Jesús aún está contigo (Él nunca te dejará ni te abandonará, [Hebreos 13:5]), pero al depender de tu esfuerzo propio, tú estás cortando de manera efectiva Su favor inmerecido en tu vida.
Ahora, ¿qué quiero decir cuando digo: “Sin nosotros, Él no lo hará”?  Bien, Jesús es un caballero.  Él no va a forzar a que Su favor inmerecido y éxito te entren por la garganta.  Él necesita que tú le permitas trabajar en tu vida.  Él espera pacientemente que tú confíes en Él.  Él espera pacientemente que tú dependas de Su favor inmerecido, de la manera en que José confió y dependió completamente de la presencia del Señor, hasta que Su presencia manifestada se hizo cargo y Su gloria hacía brillar todo lo que José tocaba.
Amado, aprendamos rápidamente que sin Jesús, nosotros no podemos tener éxito, y si elegimos no responder a Su favor inmerecido, Él no nos forzará.  El favor inmerecido de Dios está fluyendo siempre hacia nosotros y Jesús está esperando a que terminemos con nosotros mismos.  Él está esperando que tú dejes de luchar con tus propios intentos por “merecer” de alguna manera Su favor, y que solo dependas de Él.  Así que, en las áreas en las que aún dependes de tus propios esfuerzos para tener éxito, ¡comienza a descansar en el favor inmerecido de Jesús y comienza a experimentar Su presencia y gloria manifestadas en todo lo que tocas!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 25 de septiembre de 2019

La Gracia De Dios Nos Transforma


Medita En
Porque te amo y eres ante Mis ojos precioso y digno de honra.  (Isaías 43:4, NVI)
¿Estarías de acuerdo conmigo en que hoy en día más cristianos conocen acerca de los Diez Mandamientos que acerca del nuevo pacto del favor inmerecido de Dios?  De hecho, si caminaras por Times Square en la ciudad de Nueva York y comenzaras a entrevistar a personas al azar, la mayoría probablemente habrá escuchado sobre los Diez Mandamientos, pero no saben nada sobre el nuevo pacto de la gracia, que vino por medio de Jesucristo.  De hecho, el mundo identifica al cristianismo con los Diez Mandamientos.  ¿No es triste que el mundo nos conozca por las leyes que son obsoletas y no por el favor inmerecido que Cristo murió para darnos?
¡No es de extrañar que estemos perdiendo a toda una generación de jóvenes ante el mundo!  La ley no tiene ningún atractivo y la Biblia misma llama a la ley obsoleta. (Ver Hebreos 8:13)  Así que si seguimos empujando los Diez Mandamientos por las gargantas de nuestros jóvenes, no nos sorprendamos cuando las formas legalistas de cristianismo los apaguen.  Más importante aún, no olvidemos que la fuerza del pecado es la ley.  La ley no tiene poder para detener el pecado.  La ley no va a impartirles a ellos su preciosa identidad en Cristo, la cual les dará la fuerza para abstenerse de tener relaciones sexuales antes del matrimonio, les impedirá entrar al abuso de drogas y los detendrá de perder su identidad sexual.  ¡Solo el propio sacrificio de Dios en la cruz puede darles su identidad como una nueva creación en Cristo Jesús!
Joven, cuando tú tomas la revelación de Jesús y de cuán precioso eres ante Sus ojos, tu vida va a ser transformada de manera sobrenatural.  Vas a dejar de ser acosado por pensamientos suicidas.  Vas a dejar de querer ponerte en riesgo para “encajar” o para obtener la atención que anhelas.
Señorita, vas a llegar a verte y a valorarte a ti misma de manera diferente, a medida que aprendas a valorarte de la misma manera en que Jesús te valora.  Cuando estés desbordante del perfecto amor y aceptación de Jesús por ti, no vas a estar sometida a la ilusión de que necesitas entregar tu cuerpo para encontrar la aceptación y el amor de un hombre.  ¡Vas a amarte a ti misma como Jesús te ama!
Joven, vas a desarrollar un autocontrol sobrenatural para controlar la furia de tus hormonas.  Vas a hacerlo no por tu propia fuerza de voluntad, sino a través del poder de Jesús que está fluyendo a través de ti.  Vas a aprender cómo huir de las lujurias juveniles.  Vas a descubrir que ser “cool” significa respetar al sexo opuesto y no ponerte a ti mismo, ni a tu novia, en riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual y tener embarazos no deseados.
Joven, cuando tú sabes que Jesús tiene un destino maravilloso establecido para ti, el deseo de estar involucrado en pandillas y actividades destructivas como el abuso del alcohol y las drogas y la promiscuidad, va a disiparse en el favor inmerecido y amor de Jesús por ti.  ¡De manera sobrenatural, tus deseos por las cosas del mundo van a desaparecer al ser reemplazados por el deseo por Jesús!  Ese es el poder de la gracia de Dios (Su favor inmerecido) y Su aceptación incondicional de nosotros por medio de la cruz.  ¡Lo que la ley no pudo hacer, Dios lo hizo por nosotros al enviar a Su propio Hijo Jesucristo!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 24 de septiembre de 2019

Personaliza El Favor De Dios En Tu Vida


Medita En
Pedro, volviéndose, vio que les seguía el discípulo a quien Jesús amaba, el que en la cena se había recostado sobre el pecho de Jesús y había dicho: “Señor, ¿quién es el que Te va a entregar?”  (Juan 21:20)
Yo solía pensar que entre los 12 discípulos de Jesús, Juan era el discípulo favorito del Señor y el más cercano a Él, porque la Biblia llama a Juan “el discípulo a quien Jesús amaba”.  Yo tenía la impresión de que Juan tenía un favor muy especial delante de Jesús, y siempre me pregunté qué era lo que lo hacía tan especial que se distinguía de los otros discípulos.  ¿No quisieras tú ser conocido como el discípulo a quien Jesús ama?  ¡Yo sí!
Entonces, un día, cuando estaba leyendo la Palabra de Dios, el secreto del favor de Juan me fue revelado.  ¡El Señor abrió mis ojos y me mostró que la frase “el discípulo a quien Jesús amaba” en realidad solo se encuentra en el libro de Juan.  Compruébalo por ti mismo.  No vas a encontrar esta frase en los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas.  Solo la encontramos en el Evangelio de Juan.  ¡Es una frase que Juan solía usar para describirse a sí mismo!
Ahora, ¿qué era lo que Juan estaba haciendo?  Él estaba practicando y personalizando el amor que Jesús tenía por él.  Nosotros, todos somos favoritos de Dios, pero Juan sabía el secreto para acceder al favor inmerecido de Jesús por sí mismo.  ¡Es tu prerrogativa el poder verte a ti mismo como el discípulo a quien Jesús ama y llamarte a ti mismo de esta manera!
Cuando comencé a enseñar que el secreto del favor de Juan radicaba en su personalización del amor de Dios, las personas en mi iglesia literalmente entraron en una nueva dimensión para experimentar el favor inmerecido de Dios en sus vidas.  He visto cómo algunos de ellos realmente tomaron esta revelación y corrieron con ella.  Algunos de ellos personalizaron los fondos de pantalla de sus teléfonos celulares para llamarse a sí mismos “el discípulo a quien Jesús ama”, mientras que otros firmaron sus mensajes de texto y correos electrónicos con esta frase.
Mientras se recordaban a sí mismos que son el discípulo a quien Jesús ama, ellos comenzaron a crecer en la conciencia del amor del Señor por ellos.  ¡Al mismo tiempo, comenzaron a crecer en ser conscientes del favor!  Tengo apilados los montones de Notas de Alabanza que cuentan cómo los miembros de nuestra congregación han sido grandemente bendecidos simplemente por ser conscientes del favor de Jesús en sus vidas.  Algunos de ellos han sido promovidos, otros han recibido incrementos espectaculares en sus cheques de pago y muchos han ganado varios premios en el desempeño de su trabajo y otros concursos, incluyendo vacaciones con todos los gastos pagados.
El mundo llama a esto “suerte”, pero para el creyente, no hay tal cosa como la suerte.  ¡Lo único que existe es el favor inmerecido de Jesús!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Comienza Tu Día Con Jesús


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Bueno es dar gracias al Señor, y cantar alabanzas a Tu nombre, oh Altísimo; anunciar por la mañana Tu bondad, y Tu fidelidad por las noches.  (Salmos 92:1–2)
Es sorprendente la cantidad de personas que se levantan por la mañana y lo primero que hacen es leer el periódico, el cual a menudo trae malas noticias acerca de guerras, disturbios, desastres, colapsos financieros, violencia, desempleo, hambruna y nuevas cepas de virus mortales.
Por favor, comprende que no estoy en contra de leer o ver las noticias, pero quiero invitarte a que comiences tu día con Jesús, practicando Su presencia, reconociéndolo a Él, encomendando tus planes a Él y confiando en Él por Su favor inmerecido, sabiduría y fuerza para el día.  Recuerda ser como José de la Biblia.  ¡El Señor estaba con José y él era un hombre exitoso!  Tu éxito no viene como resultado de que estés al día sobre los virus más recientes o de que te hayas informado respecto al último desastre.  ¡No, tu éxito vendrá como resultado de que estés sintonizado con la presencia de Jesús en tu vida!
Hay muchas personas en mi iglesia que comienzan el día cada mañana tomando la Santa Cena, no como un ritual, sino como un tiempo para recordar a Jesús y el poder de Su cruz.  Mientras toman el pan, ellos buscan a Jesús por Su fuerza, recibiendo Su vida divina para sus cuerpos físicos.  Mientras toman la copa, ellos renuevan su conciencia acerca del regalo gratuito de la justicia, comprada por la sangre de Jesús en la cruz,. ¡qué manera de comenzar el día!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 10 de septiembre de 2019

Paz En Medio De La Tormenta


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El que habita al abrigo del Altísimo morará a la sombra del Omnipotente… Con Sus plumas te cubre, y bajo Sus alas hallas refugio; escudo y baluarte es Su fidelidad.  (Salmos 91:1, 4)
Recuerdo haber leído sobre un concurso de arte en el que el tema dado era “paz”.  El artista que más efectivamente representara la paz en su obra de arte ganaría el concurso.  Los artistas colocaron sus pinturas, lienzos y pinceles, y comenzaron a crear sus obras maestras.  Cuando llegó el momento de juzgar las obras de arte, los jueces quedaron impresionados por las diversas escenas de tranquilidad ilustradas por los artistas.  Había una pieza majestuosa que capturaba el brillo de la puesta de sol sobre la exuberante vegetación, una que representaba un paisaje sereno de colinas que eran iluminadas por la luz de la luna y otra pieza evocadora que mostraba a un hombre solitario caminando tranquilamente por un rústico campo de arroz.
Luego, los jueces se encontraron con una pieza peculiar que parecía casi horrible y quizás incluso fea para algunos.  Era la antítesis misma de cualquier otra pieza que los jueces habían visto.  Era una cacofonía salvaje de colores violentos y la agresión con la que el artista había azotado su pincel contra el lienzo era obvia.  Representaba una furiosa tormenta en donde las olas del mar se levantaban, alcanzando alturas amenazantes y se estrellaban contra los bordes escarpados de un acantilado, con fuerza atronadora.  Había relámpagos que zigzagueban en el ennegrecido cielo y las ramas del único árbol que estaba posado sobre el acantilado fueron echadas a un lado por la fuerza del viento.  Ahora, ¿cómo podría esta imagen ser el epítome de la paz?
Sin embargo, los jueces, por unanimidad, otorgaron el premio del primer lugar al artista que pintó la furiosa tormenta.  Si bien los resultados parecían terribles inicialmente, la decisión de los jueces se hacía evidente de inmediato una vez que le echabas un vistazo más de cerca al lienzo ganador.  Escondida en una grieta del acantilado había una familia de águilas, acomodadas en su nido.  La madre águila tenía de frente los vientos tempestuosos, pero sus polluelos eran ajenos a la tormenta y se habían quedado dormidos bajo el refugio de sus alas.
¡Ahora, ese es el tipo de paz que Jesús nos da a ti y a mí!  Él nos da paz, seguridad, cobertura y protección, incluso en medio de una tormenta.  El salmista describe esto maravillosamente: “El que habita al abrigo del Altísimo morará a la sombra del Omnipotente... Con Sus plumas te cubre, y bajo Sus alas hallas refugio”.
No hay lugar más seguro que bajo el refugio protector de las alas de tu Salvador.  No importa qué circunstancias puedan estar levantándose con furia a tu alrededor.  Tú puedes clamar al Señor por Su favor inmerecido, como lo hizo David en el Salmo 57:1 —“Ten piedad de mí, oh dios, ten piedad de mí, porque en ti se refugia mi alma; en la sombra de Tus alas me ampararé hasta que la destrucción pase”.  La Nueva Biblia Americana Estándar dice: “Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí, porque mi alma se refugia en Ti; y a la sombra de Tus alas me refugiaré hasta que la destrucción pase”.  Qué bendita confianza podemos tener hoy, sabiendo que incluso si la destrucción se desata a nuestro alrededor, nosotros podemos refugiarnos en el Señor.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 22 de agosto de 2019

Depende Solamente De La Gracia De Jesús


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El fruto del justo es árbol de vida.  (Proverbios 11:30)
Una preciosa jovencita que había estado escuchando mis sermones, me escribió porque se regocijaba al haber recibido un milagro por el que había estado creyendo en Dios.  Ella compartió:
Esta vez, no me presenté a Dios con mis buenas obras y mi obediencia para tratar de ganar esta bendición.  Todo lo que hice fue creer y confesar cómo, por medio de la obra terminada de Cristo en la cruz, yo tengo el favor inmerecido de Dios y Su propia justicia.  Y a pesar de que fallé el examen y una entrevista, debido a Su favor, yo obtuve la admisión a una universidad bien acreditada en Alemania, con una beca completa.  Dependiendo solamente de la gracia de Jesús, yo recibí este rompimiento.  ¡Yo voy a creer y confesar Su gracia y amor por el resto de mi vida!
¿No es maravilloso que cuando dependemos solamente de la gracia de Jesús, las puertas de oportunidades, éxito y provisión se nos abren?  ¡Que este testimonio te anime en lo que sea que estés creyendo hoy que Dios puede hacer para ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

miércoles, 31 de julio de 2019

El Secreto De La Sabiduría De Salomón


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Da, pues, a Tu siervo un corazón con entendimiento para juzgar a Tu pueblo y para discernir entre el bien y el mal. Pues ¿quién será capaz de juzgar a este pueblo Tuyo tan grande?  (1 Reyes 3:9)
Echemos un vistazo a la vida de Salomón.  Cuando Salomón se convirtió en rey, era solo un joven de unos 18 años y tenía unos grandes zapatos que llenar como sucesor del trono de David.  Salomón no estaba lleno de sabiduría cuando subió al trono por primera vez, pero lo tomó muy en serio.  Él fue al monte Gabaón, donde estaba el tabernáculo de Moisés, para ofrecer mil holocaustos al Señor.  En el Monte Gabaón, el Señor se le apareció a Salomón en un sueño y le dijo: “Pide lo que quieras que Yo te dé”. (2 Crónicas 1:7)
Ahora, piensa en esto por un momento.  ¿Qué hubieras pedido tú de haber estado en la posición de Salomón?  Salomón no pidió riquezas.  Tampoco pidió ser honrado por todos los hombres.  Él en cambio, le dijo al Señor: “Dame ahora sabiduría y conocimiento, para que pueda salir y entrar delante de este pueblo; porque, ¿quién podrá juzgar a este pueblo Tuyo tan grande? (2 Crónicas 1:10).
Otro relato en el Libro de 1 Reyes nos dice que Salomón le dijo al Señor: “Da, pues a Tu siervo un corazón con entendimiento para juzgar a Tu pueblo y para discernir entre el bien y el mal. Pues ¿quién será capaz de juzgar a este pueblo Tuyo tan grande?”  Así que, cuando Salomón pidió sabiduría y conocimiento, él estaba pidiendo un corazón entendido.
Vayamos más profundo.  La palabra “entendimiento” aquí es la palabra hebrea shama, que significa “escuchar inteligentemente”.  En otras palabras, Salomón había pedido un corazón que escucha —que oiga y fluya con la dirección del Espíritu de Dios, que nos guía a toda verdad. (Juan 16:13)  ¡Tú necesitas un corazón que escucha para que la sabiduría de Dios fluya a través de ti en cada aspecto de tu vida!
La Biblia registra que la petición de Salomón agradó al Señor. (1 Reyes 3:10)  Yo creo que la misma petición que antes complació al Señor todavía le agrada hoy.  Cuando le pedimos a Jesús sabiduría, nos ponemos a nosotros mismos en una postura de confianza y dependencia de Su favor inmerecido.
Aunque Salomón solo pidió sabiduría, el Señor le añadió “riquezas y bienes y gloria”.  Muchas personas están persiguiendo las riquezas, los bienes y la gloria, sin darse cuenta de que estas provienen de la sabiduría de Jesús.  Incluso si alguien llegara a tener riquezas repentinamente, sin la sabiduría de Jesús para administrarlas, el dinero sería desperdiciado.  Pero con la sabiduría de Jesús, tú no solo serás bendecido, también podrás aferrarte a las bendiciones en tu vida.  ¡Jesús te hace seguro para tener el buen éxito que produce frutos duraderos y permanentes de generación en generación!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

lunes, 15 de julio de 2019

Conocer Tu Valor Hace La Diferencia


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Y que nuestro Señor Jesucristo Mismo, y Dios nuestro Padre, que nos amó y nos dio consuelo eterno y ánimo y esperanza bien fundada por [Su] gracia (favor inmerecido), consuele sus corazones y los afirme [haciéndolos firmes y manteniéndolos inquebrantables] en toda obra y palabra buena.  (2 Tesalonicenses 2:16–17, AMP)
Es el amor del Padre por ti lo que te da el poder para superar todas las equivocaciones, faltas y pecados en tu vida.  La Biblia lo expresa de esta manera: “El pecado ya no es más su amo, porque ustedes ya no viven bajo las exigencias de la ley.  En cambio, viven en la libertad de la gracia de Dios”. (Rom. 6:14, NTV)  ¿No es esto hermoso?  Hoy tú estás viviendo bajo la libertad de la maravillosa gracia de Dios —Su favor inmerecido, no ganado e injustificable, en tu vida.  La gracia te da libertad.  ¡Libertad de la escasez, del temor, de las adicciones, del tormento de la culpa, y de toda maldición y todo pecado!  Cuanto más experimentes el amor y la gracia de tu Padre celestial, más te enamorarás de Él y te apartarás del pecado.
¿Sabías que el enemigo no tiene control sobre las personas que saben que su Padre los ama?  Si Adán y Eva hubieran creído en el amor de Dios por ellos, el diablo no habría tenido éxito en tentarlos.  Desafortunadamente, ellos eligieron creer la mentira que la serpiente había plantado al presentar a Dios como mezquino y egoísta, como si Él estuviera reteniendo algo bueno de ellos.
Es por eso que quiero que tú estés anclado en el amor del Padre.  Vas a ser inquebrantable.  No tendrás deseo de tocar ciertas cosas, de ir a ciertos lugares o de estar asociado con ciertas personas.  Te mantendrás alejado de las influencias negativas porque confías en el corazón de tu Padre y crees que Él solo quiere lo mejor para ti.  Vas a descansar sabiendo que Él te vigila para protegerte y aislarte de cualquier daño.
He visto que los niños que están seguros en el amor de su padre pueden decir no a todo tipo de tentaciones.  Esto es porque ese vacío en sus vidas ya está lleno.  Ellos no tienen que hacer cosas para ganarse la aprobación de sus amigos cuando pueden encontrar seguridad absoluta, identidad y aprobación en el amor de sus padres por ellos y sobre todo, en el amor de su Padre celestial por ellos.
De la misma manera, cuando nosotros confiamos en el amor de nuestro Padre por nosotros, vamos a tener el poder de decir no a las tentaciones.  Cuando tienes una revelación permanente de cuán valioso, precioso y justificado eres en Cristo, se vuelve cada vez más fácil decir no al pecado.  Cuanto más consciente de tu justicia eres y más consciente de lo valioso y precioso que eres en Cristo, más sabrás que tu identidad de justificado en Cristo y el pecado no van juntos —y experimentarás más el poder de decir no a la tentación.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 7 de julio de 2019

Tú Tienes La Presencia Y El Favor De Dios A Pesar De Tus Circunstancias


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¿A dónde me iré de Tu Espíritu, o a dónde huiré de Tu presencia? Si subo a los cielos, he aquí, allí estás tú; si en el Seol preparo mi lecho, allí estás Tú. Si tomo las alas del alba, y si habito en lo más remoto del mar, aun allí me guiará Tu mano y me asirá Tu diestra.  (Salmos 139:7–10)
Hebreos 13:5 dice que la presencia de Dios en tu vida es una constante garantizada.  Pero yo quiero que sepas que NO puedes medir la presencia de Dios y Su favor inmerecido en tu vida, basado en tus circunstancias.  Para ayudarte a comprender lo que esto significa, echemos un vistazo a la vida de José.
José rechazó el acercamiento de la esposa de Potifar, y como dice el dicho: “El infierno no tiene tanta furia como una mujer desdeñada”.  Así que ella maliciosamente acusó a José de intentar violarla, blandiendo como “evidencia” la ropa que José había dejado en sus manos cuando huyó de ella.  Cuando Potifar escuchó a su esposa contar su versión de la historia, su ira se despertó y detuvo a José, lo despojó del lugar de autoridad que le había dado y lo echó en la cárcel.
Solo ponte en los zapatos de José.  ¿Qué está pasando aquí?  Esto suena demasiado familiar, ¿no?  Con el doloroso recuerdo de sus hermanos arrojándolo al foso todavía fresco en su mente, aquí está él una vez más, arrojado a un calabozo a pesar de ser inocente.  ¡Cualquier persona promedio estaría amargada y enojada con Dios!  La mayoría de la gente preguntaría: “¿Dónde está Dios?  ¿Por qué Dios lo llevó tan lejos, solo para descuidarlo y abandonarlo?  ¿Cómo pudo pasar esto?  ¿Dónde está la justicia contra esta falsa acusación?”
¡Pero José literalmente NO ERA una persona promedio!  Él sabía que el Señor nunca lo dejaría, ni lo abandonaría.  José no consideró sus circunstancias, sino que mantuvo su enfoque en la presencia del Señor.  Independientemente de si era un esclavo común, un supervisor en la casa de Potifar o ahora un prisionero que enfrentaba la posibilidad de una cadena perpetua a causa de un crimen que ni siquiera cometió, José no midió el favor inmerecido de Dios en su vida basado en sus circunstancias.  En vez de llenarse de amargura, él mantuvo su esperanza en el Señor.  En vez de tirar la toalla y renunciar a Dios y a la vida, él mantuvo su confianza, sabiendo que todo su éxito estaba guardado en la presencia del Señor.
Y amigo, ¡mira de qué manera lo libró el Señor!  Quiero que leas esto por ti mismo para que veas lo que el Señor hizo por José:
Mas el Señor estaba con José y le extendió Su misericordia, y le concedió gracia ante los ojos del jefe de la cárcel.  Y el jefe de la cárcel confió en mano de José a todos los presos que estaban en la cárcel, y de todo lo que allí se hacía él era responsable.  El jefe de la cárcel no supervisaba nada que estuviera bajo la responsabilidad de José, porque el Señor estaba con él, y todo lo que él emprendía, el Señor lo hacía prosperar.
—Génesis 39:21–23
¿Qué te dice esto?  Si te niegas a inclinarte ante tus circunstancias y permaneces siendo consciente de la presencia del Señor, donde sea que estés, sea cual sea tu entorno, tú vas a levantarte hasta ser prominente.  Tendrás favor con tus jefes y ellos te promoverán hasta ser la persona a cargo.  ¡Y todo lo que hagas prosperará!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 2 de julio de 2019

Conquistado Por La Gracia De Dios


Medita En
Porque el pecado no tendrá dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley sino bajo la gracia.  (Romanos 6:14)
Amado, es vital que recibas el regalo de no condenación porque esto es lo que te dará el poder para vencer tus debilidades, hábitos destructivos y adicciones.  Si crees que Dios te condena por tus faltas, ¿correrías a Él en busca de ayuda?
Mira cómo Jesús le dio a un pecador el poder de no pecar más.  Él defendió a la mujer que había sido atrapada en adulterio.  Con ternura la miró a los ojos y le preguntó: “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te ha condenado?”  Y ella dijo: “Ninguno, Señor.”  Y Jesús le dijo: “Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques más.” (Juan 8:10–11)
Verás, los Diez Mandamientos, en su total santidad prístina, no pueden hacerte santo y no pueden poner fin al pecado.  El poder para detener al pecado de destruir tu vida viene de recibir el regalo de ninguna condenación de parte de Jesús.  Tu Salvador, que ha cumplido la ley en tu nombre, te dice: “¿Dónde están los que te condenan?  TAMPOCO YO TE CONDENO.  Ahora, vete y no peques más”.  ¡Esto es gracia!  ¡Este es Su favor inmerecido!  La ley dice que Dios no te condenará solo si tú dejas de pecar.  Sin embargo, la Gracia dice: “Yo tomé tu condenación en la cruz. Ahora, ve y no peques más”.
Romanos 6:14 dice que “el pecado no tendrá dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley sino bajo la gracia [favor inmerecido]”.  Si tú aún estás luchando con el pecado, es hora de dejar de depender de la ley.  Ríndete ante Su favor inmerecido tal como lo hizo el apóstol Pablo.  ¡Cuando tú comprendes que Cristo te ha hecho justo no por tus obras y que te ha perfeccionado por Su favor inmerecido, eso te da la capacidad de vencer toda tentación, hábito y adicción pecaminosa en tu vida!
Justo ahora, cuando te acercas a tu Salvador Jesús, Dios te ve perfecto en Él.  Él no te condena por tus errores pasados, presentes e incluso futuros porque todos los errores que tú vas a cometer en esta vida, ya fueron clavados en la cruz.  ¡Ahora tú eres libre para no pecar más, experimentando la victoria y el éxito sobre cada pecado y atadura en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince