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domingo, 31 de mayo de 2020

‘¡Señor, Yo No Puedo, Pero Tú Puedes!’


Inspiración de Gracia
Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por Su Buena voluntad.  (Filipenses 2:13)
¿Alguna vez has tratado de romper un mal hábito por tu cuenta?  Probablemente descubriste que cuando trataste de detenerlo por pura fuerza de voluntad, viste una mejora por un tiempo y luego volviste al punto de partida.  Peor aún, te encontraste atrapado en eso que estabas tratando de no hacer.  ¡Y tu condición es peor que antes de comenzar tu programa “voy a renunciar”!
Los cambios fueron temporales porque eras tú quien los hacía.
Un miembro de la iglesia que era un fumador en cadena solía creer que con fuerza de voluntad podía dejar de fumar.  Él se decía a sí mismo: “¡Si está la voluntad, está la manera!”  Pero descubrió que con fuerza de voluntad, él solo podría dejar de fumar durante una semana o dos y luego sucumbiría nuevamente a la atracción de la nicotina.
Cuando entregó su vida a Dios y aprendió sobre la gracia de Dios, le dijo a Dios: “Me he dado cuenta de que no puedo dejar de fumar.  Yo no puedo, pero Tú puedes romper mi hábito, Señor.”  Y cada vez que encendía un cigarrillo decía: “Señor, estoy tratando de dejar de fumar, pero no puedo.  Estoy confiando en Ti.”  Incluso decía: “¡Yo aún soy justo por la sangre de Jesús!”
Bien, en ese mismo año, ¡todos sus deseos de fumar desaparecieron!  Cuando le preguntaron cómo había tenido éxito, él dijo: “¡Es Dios completamente, nada de mí!  Es todo por Su gracia.”  Este hombre perdió todo el deseo de fumar.  Esa es la verdadera transformación.
Cuando tú recibes la gracia de Dios para hacer por ti lo que tú no puedes hacer, vas a experimentar en tu interior un cambio que no requiere tu esfuerzo y que es permanente, el cual cambia tus acciones en el exterior.  La Biblia nos dice que Dios obra en nosotros para darnos tanto la voluntad como la capacidad para hacer lo que Él desea.  Es Dios quien elimina los viejos deseos y nos da nuevos.  ¡Y hasta nos da el poder para llevarlos a cabo!
Amado, mira hacia Su gracia para hacer lo que no puedes hacer.  Di: “Señor, yo no puedo, ¡pero Tú puedes!”  ¡Entonces, lo que experimentes no será una simple modificación del comportamiento, sino una transformación interna verdadera y duradera!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 29 de mayo de 2020

Continúa En La Gracia De Dios

Inspiración de Gracia
… porque la letra mata, pero el Espíritu da vida.  (2 Corintios 3:6)
Para los judíos, la fiesta de Pentecostés es una celebración de la entrega de la ley de Dios.  Se lleva a cabo 50 días después de la fiesta de la Pascua.  Cuando Dios les dio a los israelitas los Diez Mandamientos en el Monte Sinaí, habían pasado 50 días luego de que ellos celebraron su primera Pascua y salieron de la esclavitud en Egipto.
¿Pero qué sucedió después de que Dios les dio la ley en el primer Pentecostés?  ¡Tres mil personas murieron! (Ver Éxodo 32:28)  Compara esto con otro Pentecostés en el Nuevo Testamento.  En el libro de los Hechos, dice que cuando Pentecostés llegó completamente, Dios no dio la ley sino al Espíritu Santo, ¿y qué pasó?  Tres mil personas fueron salvadas (ver Hechos 2:41), lo que demuestra que “la letra [la ley] mata, ¡pero el Espíritu da vida!”
La ley, que estaba “grabada con letras en piedras,” ministraba muerte.  Esta mató a 3,000 personas.  Es por eso que el apóstol Pablo la llama “el ministerio de muerte” y “el ministerio de condenación.” (2 Corintios 3:7–9)  Por otro lado, el Espíritu ministró  vida —3,000 personas fueron salvadas.
Amigo, cuando estás bajo la ley tratando de guardar los mandamientos de Dios para ser bendecido, esto te llevará a la muerte.  Habrá muerte en tu matrimonio, ministerio, salud, carrera... en tu vida.  Pero cuando tú dependes del Espíritu de gracia, éste te dirigirá a la vida.  Verás rompimientos y milagros (ver Gálatas 3:5), y manifestarás el fruto del Espíritu.
Entonces, si quieres ser bendecido, asegúrate de estar en el monte correcto.  Verás, la ley fue dada en el Monte Sinaí, pero el Espíritu en el Monte Sión.  Es por eso que la Biblia dice que “porque no os habéis acercado a un monte que se puede tocar [Sinaí], ni a fuego ardiente, ni a tinieblas, ni a oscuridad, ni a torbellino… en cambio, os habéis acercado al monte Sión y a la ciudad del Dios vivo, la Jerusalén celestial, y a miríadas de ángeles.” (Hebreos 12:18, 22)  ¡El Señor te bendice desde Sión (ver Salmo 128:5), y no desde el Sinaí!
Amado, por gracia tú has sido salvo por medio de la fe. (Ver Efesios 2:8)  Ahora, continúa en el Espíritu de gracia.  ¡Permanece en el monte correcto y Él continuará proveyendo milagros en tu vida!
Viendo a través de los ojos de la fe, 
Joseph Prince

jueves, 2 de abril de 2020

Tú Ya Eres, Tú Ya Tienes


Inspiración de Gracia
Por eso os digo que todas las cosas por las que oréis y pidáis, creed que ya las habéis recibido, y os serán concedidas.  (Marcos 11:24)
La Palabra de Dios nos dice que nosotros podemos tener lo que pedimos en oración —¡simplemente creyendo que ya lo tenemos!  Mientras oras, recuerda que tú ya tienes tu respuesta o rompimiento —“cree que ya lo has recibido.”  La Biblia también nos dice que nosotros ya tenemos lo que sea que estamos pidiendo en oración porque nosotros ya hemos sido bendecidos con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. (Ver Efesios 1:3)
Y tú estás en Cristo en el momento en que lo recibes como tu Salvador.  Así que, cuando oras, tú en realidad estás liberando tu fe para aferrarte a lo que tú ya tienes en Cristo.  Y a medida en que sigas diciendo que tú ya lo tienes (ver Marcos 11:23), vas a ver su manifestación en el reino natural.
En uno de nuestros campamentos, una miembro de la iglesia compartió sobre el problema de espalda que había tenido durante 15 años como resultado de una caída desde su techo.  Ella necesitaba una operación para ayudarla a detener el dolor punzante en su columna vertebral.  Ella además había estado tomando pastillas contra el estrés durante cinco años.
Después de venir a la iglesia, ella se dio cuenta de que ya había recibido su sanidad por medio de la obra terminada de Cristo.  Rechazando la operación e incluso las píldoras, ella reprendió el dolor que seguía volviendo, diciendo: “En Jesús, yo creo que estoy sana.  Yo no estoy tratando de estar sana, ni voy a ser sanada.  Yo ya estoy sana.  Yo tengo una columna vertebral nueva porque yo estoy en Cristo.  Y como Cristo es, así soy yo en este mundo.”  No pasó mucho tiempo antes de que esta hermana viera la manifestación de su sanidad.
Algunas veces, los síntomas de una enfermedad o de escasez, pueden regresar y tú puedes pensar que aún no has recibido tu bendición.  Ese es el momento de liberar tu fe y declarar que tú ya la tienes.  No estás confesando para recibirla.  ¡Estás confesando porque tú ya la tienes en Cristo!
Amigo, la Biblia nos dice que Cristo está en nosotros. (Ver Colosenses 1:27) Esto significa que en este momento, tu sanidad, bienestar, bienestar familiar y todo lo que tu corazón desea, están en ti.  Así que di: “¡En Cristo, ahora mismo, yo tengo todo lo que necesito!”
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 28 de febrero de 2020

¡Ciertamente!


Inspiración de Gracia
Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades [sufrimiento], y cargó con nuestros dolores [penas]… (Isaías 53:4)
Mientras están esperando la manifestación de su sanidad, a algunas personas les resulta difícil creer que Jesús realmente tomó sus enfermedades y dolores, de la misma manera en que Él tomó su pecado y su vergüenza.  Si tú eres uno de ellos, no te sientas condenado.  Tu Padre en el cielo comprende.  Es por eso que Él puso la palabra “ciertamente”, allí cuando dijo: “Ciertamente, Mi Hijo ha llevado tus enfermedades y cargado con tus dolores.”
Una vez, mi hija Jessica estuvo llorando toda la noche porque no se sentía bien.  Ella había estado enferma por unos días.  En mi estudio, yo saqué mi Biblia y el Señor me dirigió a Isaías 53:4 en donde dice: “Ciertamente Él llevó...”  Ahora, yo conozco el hebreo original aquí y éste dice: “Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades y cargó con nuestros dolores.”  Así que dije: “Ciertamente, Él llevó la enfermedad de Jessica...”
Pero era como si el versículo simplemente no fuera real para mí.  Sus gritos parecían más reales.  Entonces, de repente, el Espíritu Santo abrió mis ojos a una palabra en este versículo que realmente revolucionó la forma en que vi el pasaje completo.
¿Ves la primera palabra en el versículo?  Dice: “Ciertamente…”  Ciertamente, Él llevó nuestras enfermedades y cargó con nuestros dolores.  Ahora, mira el siguiente versículo: “Él fue herido por nuestras transgresiones…”  Todo cristiano sabe y cree que Jesús fue herido por nuestros pecados, sin embargo, la palabra “ciertamente” no está puesta aquí sino en el versículo anterior.  ¡Creo que Dios sabía que nos resultaría difícil creer que Jesús también llevó nuestras enfermedades y cargó con nuestros dolores, así que Él puso la palabra “ciertamente” allí para ayudarnos a creer!
Cuando vi eso, puse mi Biblia en el suelo, me paré firme sobre ella y dije: “Padre, Tú sabes que no tengo la intención de ser irreverente, pero estoy parado firmemente sobre Tu Palabra.  ¡Ciertamente, Jesús llevó la enfermedad de Jessica y cargó con su dolor!  No me importa si todavía puedo escucharla llorando.  ¡Ciertamente, Tu Hijo, Tu Hijo Amado, llevó su enfermedad y cargó con su dolor!  ¡Aleluya!”  Esa noche, el rompimiento llegó.  Esa noche, la pequeña Jessica fue sanada.
¿Están tú o tus seres queridos sufriendo alguna enfermedad o dolor en este momento?
Ciertamente nuestro Señor Jesús llevó tus enfermedades y cargó con tus dolores.  Y a medida que tú creas esta verdad, ¡ciertamente, tu sanidad y rompimiento vendrán!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 12 de enero de 2020

Cuando Tú Ves La Gracia De Dios, Él Ve Tu Fe

Inspiración de Gracia
Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios.  (Efesios 2:8)
Muchas veces, la gente me pregunta: “Pastor Prince, yo sé que las promesas de Dios son verdaderas, pero ¿cómo puedo estar seguro de que Sus promesas se harán realidad en mi vida?”
Amigo, si quieres asegurar las promesas de Dios en tu vida, entonces no puedes depender de ti mismo.  Si tú dependes de ti mismo —de tu obediencia, bondad, servicio e incluso fe— no podrás recibir las promesas de Dios.  Pero cuando tú dependes de la gracia de Dios —Su favor inmerecido, no ganado y del que no eres digno— es entonces cuando Sus promesas se aseguran en tu vida.
Esto era cierto para la mujer con el problema de flujo de sangre. (Ver Mateo 9:20–22)  Ella no anduvo por ahí diciendo: “Yo debo tener fe... Yo espero tener suficiente fe... Yo voy a tener fe... Yo no voy a perder la fe”.  No, ella solo era consciente de la gracia de Jesús —de cómo Él siempre sanó a los enfermos, de lo poderoso que Él era para resucitar a los muertos y de lo dispuesto que Él estaba a usar ese poder para su sanidad.
Ella solo vio Su gracia abundando sobre ella, tanto que dijo: “Si tan solo toco Su manto, sanaré”.  Y cuando ella vino detrás de Jesús y tocó el borde de Su manto, ella fue sanada.  En ese mismo momento, Jesús se detuvo, se dio la vuelta y le dijo: “Hija, ten ánimo, tu fe te ha sanado”.
¡Cuando la mujer vio Su gracia, Dios vio su fe!  De esta manera fue por gracia, por medio de la fe, que la promesa de Dios se aseguró en su vida.
Dios quiere que tú veas Su gracia.  Y cuando tú ves Su gracia, Él ve tu fe.  Dios dice: "Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe”.  La palabra griega para “salvados”, sozo, no solo significa salvar del infierno, sino también sanar, preservar y perfeccionar.  Por lo tanto, es por gracia que tú has sido perfeccionado, mantenido sano, preservado y bendecido.  Es por gracia por medio de la fe que las promesas de Dios se aseguran en tu vida.
Amigo, no te preocupes si sientes que te falta fe.  Comienza a ver la gracia de Dios en tu situación y Él lo verá como fe.  ¡Y debido a que Él ve tu fe, tú vas a recibir el rompimiento o avance que necesitas!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 9 de enero de 2020

Garantizado Por Pacto

Inspiración de Gracia
Y él le dijo: “Oh Señor Dios, ¿cómo puedo saber que la poseeré?” Él le respondió: “Tráeme una novilla de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón”.  (Génesis 15:8-9)

¿Estás desanimado porque el rompimiento o avance por el que has estado orando aún no se ha manifestado?  Tal vez han pasado días o incluso semanas y te preguntas: “¿De qué manera sabré lo tendré?”  Abraham enfrentó la misma situación y le hizo esta misma pregunta a Dios.  Y Dios respondió: “Tráeme una novilla de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón.”  ¡Qué respuesta tan extraña!
Pero si sigues leyendo (Génesis 15:10–21), te darás cuenta que Dios tomó muy en serio la pregunta de Abraham y le mostró cuán serio estaba siendo Él acerca de ser su proveedor, su protector y quien lo bendecía.  Dios estaba siendo tan serio que estaba dispuesto a comprometerse a Sí Mismo en un pacto.
¿Qué es un pacto?  Es como un contrato.  Sin embargo, es más que un contrato.  Un contrato es vinculante solo por un período de tiempo, como cinco años o siete años, o hasta que se cumplan ciertos términos.  Pero un pacto es perpetuo.  Es permanente.  La única salida de este es a través de la muerte.  Es por eso que el matrimonio es un pacto, no un contrato.  Este es permanente —“Hasta que la muerte nos separe”.
En los tiempos bíblicos, cuando tú cortabas un pacto con alguien [hacer un pacto], traías un animal, generalmente un carnero o una cabra, y lo matabas cortándolo en dos.  A continuación, te colocabas frente a frente con tu socio en esa alianza y caminaban el uno hacia el otro entre de las dos piezas del animal, pasando el uno al otro en el centro.
Lo que todo esto significa es que ambas partes están obligadas a proteger y a proveer el uno para el otro.  Todo lo que te pertenece a ti es de tu socio y todo lo que le pertenece a tu socio es tuyo.  Por supuesto, quien se beneficia es el socio que tiene menos o es más pobre.
Hoy, Dios está en pacto con nosotros. Nosotros somos el socio que tiene menos y es más pobre.  No tenemos nada que ofrecer a Dios.  ¡Pero Dios, el ser más rico y más poderoso del universo, tiene todo para ofrecernos!
Amigo, Dios se comprometió a Sí Mismo en un pacto, una garantía de Sus bendiciones y provisión para tu vida, y todo es para tu beneficio.  ¡El rompimiento o avance que tú estás esperando está garantizado por ese pacto!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 7 de diciembre de 2019

Una Puerta De Esperanza


Medita En
“Le devolveré sus viñedos y convertiré el Valle de la Aflicción en una Puerta de Esperanza”.  (Oseas 2:15, NTV)
¿Estás entre las personas que piensan que cuando fallas, Dios te deja y solo regresa cuando corriges tu actuar?  Algunas personas piensan que deben limpiar sus vidas y superar todas sus luchas por su cuenta antes de poder presentarse ante la presencia de Dios.  Bueno, tengo una pregunta simple para ti: ¿Te limpias antes de bañarte?  ¡Por supuesto que no!
De la misma manera, Dios quiere que vengas a Él tal como eres, con todas tus debilidades, idiosincrasias, creencias equivocadas, obsesiones y todas tus ataduras, temores y adicciones.  ¡Él es el baño!  Tú no tienes que tratar de limpiarte por ti mismo antes de venir a Él.
Pero Pastor Prince, ¿qué pasa si el desastre en el que estoy es a causa de mis propias obras?  ¿Aun así puedo intentar acercarme a Dios tal como soy y esperar que Él me ayude?
Sí, incluso si tu problema se debe a tus propios deseos o a un error de tu propia iniciativa, Él aún está contigo.  Él nunca te ha dejado y nunca lo hará.  Él nunca te abandonará. (Ver Hebreos 13:5)  Tú eres precioso a Sus ojos.  ¿Te imaginas vivir la vida con el tipo de confianza, seguridad y paz que viene cuando estás realmente anclado en esta verdad?
Hoy, incluso si te encuentras en el Valle de la Aflicción, debes saber que no permanecerás allí por mucho tiempo.  Lo atravesarás y no te quedarás ni acamparás allí. (Ver Sal. 23:4)  Dios está abriendo una Puerta de Esperanza en tu vida hoy para que salgas de tu oscuridad y entres en Su maravillosa luz. (Ver 1Ped. 2:9)  Las cosas van a mejorar.  Los rompimientos, avances y libertad que has estado esperando vienen en camino.  Entra por la Puerta de Esperanza y sal de tu Valle de Aflicción hoy.  ¡Jesús es tu Puerta de Esperanza!  Cree en Su amor por ti y permite que Él te dirija a la libertad.  En Su amorosa presencia, encontrarás perdón, sanidad y restauración.  Él reparará tu vida y te transformará de adentro hacia afuera.  ¡Aleluya!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 22 de agosto de 2019

Depende Solamente De La Gracia De Jesús


Medita En
El fruto del justo es árbol de vida.  (Proverbios 11:30)
Una preciosa jovencita que había estado escuchando mis sermones, me escribió porque se regocijaba al haber recibido un milagro por el que había estado creyendo en Dios.  Ella compartió:
Esta vez, no me presenté a Dios con mis buenas obras y mi obediencia para tratar de ganar esta bendición.  Todo lo que hice fue creer y confesar cómo, por medio de la obra terminada de Cristo en la cruz, yo tengo el favor inmerecido de Dios y Su propia justicia.  Y a pesar de que fallé el examen y una entrevista, debido a Su favor, yo obtuve la admisión a una universidad bien acreditada en Alemania, con una beca completa.  Dependiendo solamente de la gracia de Jesús, yo recibí este rompimiento.  ¡Yo voy a creer y confesar Su gracia y amor por el resto de mi vida!
¿No es maravilloso que cuando dependemos solamente de la gracia de Jesús, las puertas de oportunidades, éxito y provisión se nos abren?  ¡Que este testimonio te anime en lo que sea que estés creyendo hoy que Dios puede hacer para ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

martes, 13 de agosto de 2019

No Tu Comportamiento Sino El Suyo


Medita En
Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de unos los muchos serán constituidos justos.  (Romanos 5:19)
¿A menudo sientes como si Dios está disgustado contigo porque parece que no puedes salir de un mal hábito?  ¿Estás enfrentando una situación que parece imposible de superar?  Permíteme compartir el testimonio de Colton contigo para mostrarte cómo creer en la obra terminada de Jesús y recibir Su gracia, son claves para recibir tu rompimiento, avance o libertad.
Desde que Colton era un pequeño niño, él trataba de agradar a Dios con su comportamiento y obediencia.  Cada vez que pecaba haciendo o no haciendo algo, se sentía totalmente condenado y deprimido.  Descubrió que cuanto más trataba de deshacerse de ciertos malos hábitos mediante la autodisciplina, más continuaba en ellos.
Justo después de graduarse de la escuela secundaria, este joven de Texas recibió uno de mis libros.  Leyendo el libro, él entendió que Dios está completamente complacido con él —no a causa de sus obras, sino de la perfecta obra terminada de Jesús en la cruz.
Colton comenzó a confesar que él aún era justo en Cristo por medio de Su sacrificio perfecto, cada vez que fallaba.  ¿El resultado?  Escucha lo que él dice: “Yo finalmente pude superar muchos hábitos y actitudes equivocados.  También pasé de un promedio de calificaciones de 1.76  en la escuela secundaria, a un promedio de 4.00 en mi primer semestre en la universidad.  Cuando empecé a ser más consciente de Jesús y no de mi comportamiento, la fe simplemente estaba ahí y las cosas que me estaban reteniendo se desvanecieron”.
Cuando Colton decidió seguir la educación superior en el campo de la medicina, esta parecía ser una situación imposible ya que la matrícula era simplemente inasequible para su familia.  Pero a medida que este hermano continuaba creyendo en Dios y recibiendo Su gracia a través de Cristo Jesús, él comenzó a ver “obstáculo tras obstáculo eliminado”.  Él compartió felizmente conmigo: “Hoy, la mitad de mi matrícula ya ha sido pagada, ¡y Jesús ya está trabajando para pagar el resto por mí!”
Amado, Dios aún te sigue viendo justo incluso cuando fallas, porque tú eres perfecto y aceptado en Cristo, para siempre.  Dios te juzga no en base a tu comportamiento imperfecto, sino en base al comportamiento perfecto y al sacrificio perfecto de Cristo.  Cuanto más creas y recibas esta verdad, como Colton, más vas a superar cada mal hábito, y recibirás tus rompimientos.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 29 de junio de 2019

Dios Puede Y Quiere

Medita En
Y he aquí, se le acercó un leproso y se postró ante Él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Y extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante quedó limpio de su lepra.  (Mateo 8:2–3)
Probablemente todos los cristianos creen que Dios tiene el poder para bendecir, sanar, proteger, prosperar y hacer que alguien tenga éxito.  Sin embargo, sabemos que no todos los cristianos creen que Dios quiere hacer todo eso por ellos.  Mateo 8:1–3 registra la historia de un leproso que acercó a Jesús porque quería ser sano.  Él dijo: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”.  El leproso no dudaba del poder de Jesús para sanarlo, pero no estaba seguro de si Jesús quería sanarlo a él, que era un leproso que había sido excluido por todos.  En otras palabras, él creía en la omnipotencia de Dios, pero no estaba seguro de si el corazón de Dios tenía amor y favor inmerecido para él.  Estoy seguro de que conoces creyentes que son así.  Ellos pueden creer en el poder de Dios, pero no están seguros del corazón de Dios hacia ellos.  Saben que Dios puede, pero no están seguros de si Él quiere
Amigo, ¡no seas como ese leproso que malinterpretó completamente a Jesús!  Veamos cómo le respondió Jesús.  Esto es importante porque sería la misma respuesta que Jesús te daría si te acercaras a Él hoy.
Mateo 8: 3 registra que “Extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: Quiero, sé limpio.”  ¿Puedes ver cuán personal es el ministerio de Jesús?  Él no tocó a cada persona que sanó.  Algunas veces, Él simplemente habló y los enfermos fueron sanados.  Pero en este caso, Jesús extendió Su mano y tocó al leproso con ternura.  Yo creo que Jesús hizo esto para sanarlo, no solo de su lepra, sino también de las cicatrices emocionales que él había recibido durante años de rechazo.
La lepra era una enfermedad altamente contagiosa y la ley prohibía que los leprosos entraran en contacto con el pueblo.  Esto significa que durante años, este leproso había sido rechazado por todos los que vieron su condición, incluso los miembros de su propia familia.  Él probablemente apestaba a carne en descomposición y a abandono, y su apariencia debe haber sido repulsiva.
Pero sin inmutarse, Jesús lo tocó, dándole el primer toque humano que tuvo desde que contrajo la enfermedad. La Biblia nos dice que de inmediato, su lepra fue limpiada y el hombre recibió su sanidad.
Jesús es el mismo ayer, hoy y siempre. (Hebreos 13:8)  Cualquiera que sea el rompimiento de esa situación por el que estás creyendo en Él, Él te dice: “QUIERO”.  Ya no dudes de Su corazón que late de amor por ti.  ¡Deja de estar ocupado en descalificarte a ti mismo y déjate absorber completamente por Su amor y gracia (favor inmerecido) hacia ti!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

viernes, 21 de junio de 2019

Vivir Correctamente Es El Resultado De Creer Correctamente


Medita En
Pues como piensa dentro de sí, así es.  (Proverbios 23:7)
Al predicar la gracia a lo largo de los años, algunas personas me han preguntado esto: “¿No crees que nuestro comportamiento es importante?”  Les digo que nuestro comportamiento es importante, totalmente.  Pero también les digo que nuestro comportamiento como esposos, esposas, padres, estudiantes, empleados e hijos de Dios es el resultado de creer que somos justificados por la fe.  Digo esto una y otra vez, y nunca me cansaré de decirlo: Vivir correctamente es el resultado de creer correctamente.  Hay muchas personas predicando y enfocándose en vivir de la manera correcta.  Para ellos, vivir correctamente consiste en volverse más santos, temer más a Dios, hacer más obras, orar más, leer más la Biblia, servir más en la iglesia o dar más dinero para ayudar a los necesitados.  Pero amigo, cuando nos enfocamos solo en el comportamiento externo, estamos solo tratando con elementos superficiales.
Si bien una fuerte predicación sobre la santidad puede tener un efecto temporal en el comportamiento de las personas, esta no producirá un cambio duradero y permanente.  El cristianismo no se trata de la modificación del comportamiento.  Se trata de la transformación interna del corazón.  Así que, aferrémonos a las buenas enseñanzas que están llenas de Jesús y nuestra justificación por la fe en Él.  ¡Cuando estamos anclados en estos cimientos inquebrantables, nuestro comportamiento exterior se alinea con Su Palabra y comenzamos a producir frutos de justicia!
En caso de que haya algún malentendido, permíteme decirlo claramente en blanco y negro: Yo, Joseph Prince, odio el pecado y el mal vivir.  Como pastor de una iglesia local durante más de dos décadas, he sido testigo de primera mano de los efectos devastadores del pecado.  Éste destruye matrimonios, rompe familias, trae enfermedades y básicamente desgarra a una persona desde adentro hacia afuera.  Estoy del mismo lado que aquellos que predican contra el pecado y enseñan sobre la necesidad de vivir correctamente.  Sin embargo, en lo que difiero es en que yo creo que la solución para detener el pecado no se encuentra en enfocarse en vivir correctamente.  Se encuentra en creer correctamente.
¿Sabías que la Biblia nos dice por qué los creyentes carecen de cualidades para vivir correctamente como el autocontrol, la perseverancia y la bondad con los hermanos?  Dice en 2 Pedro 1:5–9: “… Porque el que carece de estas virtudes es ciego o corto de vista, habiendo olvidado la purificación de sus pecados pasados”.  ¡Wow!  Este versículo nos dice esencialmente que la razón por la que alguien no manifiesta estas cualidades de la vida correcta es porque ha olvidado que todos sus pecados han sido perdonados y que es justificado por la fe en Jesús.  Y habiéndolo olvidado, ésto no es algo que esta persona cree y de lo que está consciente, y afecta su comportamiento.
¡Así que comienza a creer lo correcto y vas a vivir de manera correcta!  Si ves que no estás viviendo correctamente algún área particular de tu vida —quizás esté luchando contra una adicción secreta— verifica lo que estás creyendo en esa área.  En algún momento creíste una mentira.  Pero hay buenas noticias: Cuando tú comienzas a ver y a creer que eres justificado en Cristo, cuando comienzas a confesar tu justicia por medio de Jesús en esa área de tu vida, tu rompimiento está a la vuelta de la esquina.
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

domingo, 28 de abril de 2019

Continúa Declarando Tu Justicia


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Pues lo que la ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Dios lo hizo: enviando a Su propio Hijo…  (Romanos 8:3)
Amo el versículo de hoy.  La respuesta, mi amigo, no se encuentra en la ley, sino en el Hijo.  La ley fue dada por un siervo, Moisés; la gracia vino por el Hijo, Jesús.  La revolución de la gracia comienza con una persona y Su nombre es Jesús.  Cuando tienes a Jesús como tu Señor y Salvador, y la revelación de Su gracia, lo tienes todo. Y más importante, tienes una identidad nueva de justo en Cristo.
Muchos creyentes no se dan cuenta de esto, pero las revelaciones pueden ser robadas y olvidadas.  Eso es lo que le sucedió a la iglesia de Corinto y Pablo tuvo que intervenir para recordarles su identidad de justos en Cristo.  Esta es también la razón por la cual es esencial que formes parte de una iglesia local en donde puedas seguir escuchando y escuchando mensajes que están llenos de la persona de Jesús, y estar rodeado de líderes y amigos centrados en Cristo que siempre te dirigirán de vuelta al Señor y a tu identidad de justo en Cristo.
Quiero animarte a hacer diariamente conciencia de tu justicia en Cristo, declarando y confesando tu justicia en voz alta.  Yo creo que tú sabes que eres justo en Cristo y que la justificación es un regalo que no puedes ganar.  Y aunque saber esto es fantástico, quiero que avances un paso más conmigo hoy y empieces a practicar el confesar tu justificación en Cristo todos los días.
Querido amigo, cuando estás estresado y miles de cosas gritan por ganar tu atención, susurra en voz baja: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”.  Cuando leas alguna noticia terrible en los periódicos de la mañana y tu corazón caiga presa de temor por tus seres queridos, solo susurra en voz baja: “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”.  Y cuando sientas la tentación de volver a disfrutar de una adicción pasada, ahora sabes qué hacer: susurra en voz baja bajo, “Yo soy la justicia de Dios en Cristo”.
Tu permanencia en la victoria está directamente relacionada con cuán consciente eres de tu identidad de justo en Cristo.  Si tú verdaderamente deseas ver rompimientos duraderos en tu vida y vivir por encima de la derrota, ¡declara!  Declara, declara y declara sin dudar.  ¡Y te prometo que vivirás más libre del estrés, más libre de los temores, más valientemente y más victorioso que nunca!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

sábado, 13 de abril de 2019

Lo Que Crees Es Importante

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“El hombre bueno de su buen tesoro saca cosas buenas; y el hombre malo de su mal tesoro saca cosas malas”.  (Mateo 12:35)
Durante las últimas dos décadas, he tenido el privilegio de atender a personas preciosas de todos los ámbitos de la vida.  He tenido el honor de conocer gente en mi congregación y en conferencias alrededor del mundo, y escuchar sus historias.  Sobre aquellos a quienes no he podido conocer personalmente, sus cartas y correos electrónicos me cuentan sus historias.
Historias de liberación de años de ansiedad y depresión.  Historias de ser rescatados de la prisión del temor.  Historias de rompimiento de hábitos destructivos y adicciones.
Sin embargo, por cada persona que encontró su rompimiento —victoria, libertad, avance— también se de muchos que aún luchan por ello hoy.  Ellos están atados por grandes inseguridades, atrapados por todo tipo de desórdenes y dominados por el temor constante.  Han intentado todas las soluciones en las que han podido pensar y se están aferrando desesperadamente a ser liberados de sus prisiones físicas y emocionales.
¿Cómo se liberaron los que experimentaron la victoria?  ¿Por qué aún hay otros que siguen atrapados?
La respuesta es simple pero poderosa: sus creencias.  Lo que tú crees es crítico.
Verás, si tú crees equivocadamente, lucharás con pensamientos equivocados.  Los pensamientos equivocados producirán emociones no saludables que conducirán a sentimientos tóxicos de culpa, vergüenza, condenación y temor.  Y esos sentimientos equivocados producirán en última instancia, conductas equivocadas, acciones equivocadas y adicciones dolorosas.
Creer equivocadamente te coloca en el camino de la derrota.  Eso es lo que te mantiene atrapado y te impulsa profundamente a una cautividad paralizadora.  Creer correctamente, por otro lado, es la puerta para salir de este círculo vicioso de derrota.  Cuando tú crees correctamente, vives correctamente.  Creer correctamente siempre produce vivir correctamente.
Hoy, comienza a creer correctamente al elegir conocer y creer en las poderosas verdades de la Palabra de Dios y en Su amor por ti.  En los próximos días, prepara tu corazón para descubrir y meditar en el Salvador que tienes en Cristo y en lo que Él ha logrado para ti.  Elige renovar tu mente con las verdades de Dios acerca de quién eres realmente en Cristo y cuán precioso eres para Él.  ¡Oro por que al comenzar a encontrarte con la persona de Jesús, comiences a experimentar tu rompimiento y tu victoria duradera!
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince

jueves, 4 de abril de 2019

De Gloria En Gloria

Medita En
Pero nosotros todos, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu.  (2 Corintios 3:18)
Creo que Jesús está haciendo una gran obra en tu vida ahora mismo.  Tal vez tú no puedas verlo porque hay algo que hiciste en tu pasado que simplemente no puedes sacarte de encima, que parece como un peso alrededor de tus pies y te mantiene oprimido.  Amado, este es el día para tu rompimiento —tu libertad, tu avance.  Aprende a ver lo que Dios ve fijando tus ojos en Jesús.
Debes comprender que lo que tú ves o cómo los demás te ven, no es tan importante como cómo Dios te ve.  Muchas personas piensan que Dios los ve en sus pecados y solo está aguardando un poco para caer sobre ellos y castigarlos.  Esta creencia equivocada produce una vida equivocada.  Si ves a Dios de esta manera, no puedes evitar sentir temor, inseguridad y ansiedad constantes a causa de tus pecados pasados.  ¡Este día, toma la decisión de volver tus ojos a Jesús, porque Él ya te hizo a ti, el creyente, justo con Su sangre!
De hecho, cuanto más contemplas a Jesús, más eres transformado “de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu”. (2 Cor. 3:18)  Fijar tus ojos en Jesús es la santidad más grande.  Muchos piensan que tienen que hacer más para ser más santos, más aceptados y más amados por Dios.  La verdad es que cuando tú contemplas más a Jesús y ves Su amor, Su perdón, Su gracia abundante y Su regalo de justicia comprado para ti con Su propia sangre, tú eres transformado sobrenaturalmente.
La santidad es un subproducto de ver a Jesús en Su gracia.  Cuando ves a Jesús y recibes Su amor y gracia todos los días, tu corazón es transformado interiormente.  Esta no es una modificación de la conducta hacia nuestro exterior.  Es un cambio real que se sostiene en un corazón tocado por Su gracia y en una conciencia emancipada que está libre de culpa para siempre.  Es en este momento que esa adicción comienza a soltarse de tu vida.  Es aquí que ese temor comienza a disolverse en Su amor perfecto y esa condenación que surge de tus equivocaciones pasadas es lavada por Su sangre preciosa.
¡Qué vida!  Esta es la vida que Dios quiere que tú experimentes.  ¿Puedes verlo?  ¿Puedes ver lo que Él está viendo?
Viendo a través de los ojos de la fe,
Joseph Prince